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Anàlisi :: guerra
Contra la guerra imperialista opongamos el frente internacionalista
13 oct 2006
En el Foro Alasbarricadas se está desarrollando un debate a propósito de la guerra del Líbano. Enviamos nuestra respuesta a un post que a su vez responde a nuestra intervención anterior. Se puede seguir el debate en: http://www.alasbarricadas.org/forums/viewtopic.php?t=13475&postdays=0&po
Clay dice: « yo es que creía que hacia falta no explicar que este "apoyo" es una mera cuestión circunstancial: Israel es el pit bull de la zona, agrede a quien le de la gana y asesina civiles por miles, ante eso, en el conflicto libanés me posiciono a favor de Hezbollá ya que considero que son la lógica reacción al imperialismo sionista. Eso no quiere decir que yo crea que si esa organización llegara a liderar el mundo todos viviríamos en el paraíso ni nada por el estilo. Repito lo de siempre, en su momento apoyamos al pueblo judío de la masacre que sufrieron por parte de los nazis ». Israel en 1945 se ganó la reputación de âvíctimaâ?. Hoy ejerce de verdugo. Ese mismo análisis se puede aplicar a cualquier bando: de âvíctimasâ? pasan a verdugos y viceversa. Entonces, según Clay, hay que ir eligiendo bando, en función de âuna mera cuestión circunstancialâ?.
Desde hace un siglo, las contradicciones del capitalismo han encerrado a la humanidad en el círculo sangriento de la guerra imperialista donde los Estados nacionales se pelean a muerte, armados hasta los dientes, por el reparto de mercados, zonas de influencia, posiciones estratégicas. La guerra imperialista se ha convertido en el modo de vida del capitalismo decadente, a ella se subordinan enormes recursos económicos, por ella se sacrifican la vida de millones de personas, con uniforme o sin él. El imperialismo es un gigantesco engranaje mundial en el que todo Estado es una pieza insustituible. Habrá Estados más fuertes, otros más débiles, pero todos hacen rodar el engranaje con sus actos militares, diplomáticos o económicos.
En el engranaje de la guerra imperialista la cuestión no es quien ha disparado primero. A menudo, el Estado más listo o mejor dotado política y económicamente se las arregla para provocar a su rival obligándole a que sea él quien inicie las hostilidades. Es lo que pasó en los preparativos de la segunda guerra mundial: la burguesía alemana, en una posición más débil âcómo consecuencia de su derrota en la primera guerra mundial- tuvo que tomar la iniciativa, ser la primera en los actos de fuerza (Checoslovaquia, Austria, en España etc.). Sus rivales de la âententeâ? (Gran Bretaña y Francia) se permitieron el lujo de aparecer como corderos que âcedíanâ? a la agresividad de Hitler.
En el engranaje de la guerra imperialista las alianzas cambian constantemente. Los amigos de hoy son los enemigos de mañana y los enemigos de ayer se convierten en âamigos de toda la vidaâ?. Saddam Hussein fue el mamporrero del imperialismo americano frente a Irán para luego convertirse en su enemigo público número uno. La URSS y Alemania firmaron el pacto germano-soviético de 1939 y hasta 1941 fueron âamigos del almaâ?. Durante ese periodo los partidos âcomunistasâ? tuvieron que poner en sordina su discurso âantifascistaâ?. La burguesía palestina fue aliada de Hitler en los años 30 por la sencilla razón de que su rival más importante en ese momento era Inglaterra y en la guerra imperialista âlos enemigos de mis enemigos son mis amigosâ?.
En el engranaje del imperialismo todo vale: no sólo la guerra declarada sino también la guerra oculta utilizando el terrorismo, el sabotaje, el secuestro etc. USA apadrinó el terrorismo del IRA a través del poderoso lobby irlandés. Bin Laden inició su carrera como agente de USA en Afganistán. Hizbollah es apadrinado por Irán. Israel apoyó a Hamas para contrarrestar a la OLP⦠Los terroristas de ayer se convierten en âdignos políticos democráticosâ?. Muchos de los dirigentes del Estado israelí hicieron sus primeras armas en los grupos terroristas judíos.
La diplomacia se subordina a los designios guerreros: los acuerdos de paz preparan nuevas acciones militares. Las ONG son instrumentos de los Estados para darse prestigio y ganar posiciones influyentes parapetados detrás de sus âbuenas obrasâ?. ¡Es lo que hacían los misioneros en el siglo XIX cuyas âbondades espiritualesâ? abrían la puerta a la bota de los militares y al bolsillo insaciable de los negociantes! Hizbollah obtiene dividendos políticos y alista combatientes para sus milicias a través de sus obras de caridad financiadas generosamente por el padrino iraní.
Las âgrandes palabrasâ?: paz, humanidad, derechos humanosâ¦, han sido puestas al servicio de la guerra. El gobierno Zapatero envía soldados al Líbano o a Afganistán âen misión de pazâ? empleando los mismos términos fariseos que sus predecesores del PP que enviaron tropas a Irak bajo la bandera de la paz. Todos los imperialismos europeos (incluido el español) se precipitaron en Kosovo en nombre de la âinjerencia humanitariaâ?. El pacifismo es un engaño vil, la única paz que interesa al Capital es la âpaz socialâ?, es decir, que los obreros estén pasivos y sometidos a los designios del capital nacional.
En el engranaje de la guerra, cada Estado toma como primera víctima a su propia población. Hitler impuso a su âquerido pueblo alemánâ? una dictadura sangrienta, una feroz economía de guerra, una brutal militarización de la sociedad. Pero, con métodos âdemocráticosâ? eso mismo hicieron sus rivales ingleses, americanos o franceses. ¿No hablaba Churchill de âsangre, sudor y lágrimasâ? a sus âconciudadanos inglesesâ?? Roosevelt decretó que cualquier trabajador podía ser movilizado en 24 horas no solo para ir al frente sino para desplazarse a trabajar a la otra parte de Estados Unidos. Israel impone a sus súbditos la militarización más extrema: 3 años de servicio militar para hombres y mujeres, obligación de entrenamientos militares semanales en numerosas zonas para todos los menores de 65 años, economía de guerra, impuestos asfixiantes, explotación brutal⦠Lo mismo hacen sus rivales de Hamas y la OLP: la población palestina teme tanto a su âpropiaâ? policía como al ejército israelí.
Sin embargo, lo peor del engranaje guerrero es la degradación moral de la población que impone. Rosa Luxemburgo decía que «la guerra es un asesinato gigantesco, metódico, organizado. Pero en los seres humanos normales este asesinato sistemático es posible sólo si previamente se ha alcanzado un cierto grado de ebriedad. Este ha sido siempre el método verificado y garantizado de los que libran las guerras. La acción bestial debe contar con la misma bestialidad de pensamiento y sentido: ésta prepara y acompaña a aquella» (La crisis de la socialdemocracia). El patriotismo más fanático, el cultivo de los instintos más bajos, el racismo, la búsqueda de chivos expiatorios, tales son los métodos que todos los contendientes emplean para hacer que sus súbditos funcionen como máquinas de matar, como kamikazes dispuestos a sacrificarse por los inconfesables intereses de su burguesía.
En el engranaje de la guerra no hay mejores ni peores, todos son criminales de lesa humanidad. La segunda guerra mundial es una ilustración: el bando nazi tenía sus terribles campos de exterminio, pero sus rivales âdemócratasâ? no le anduvieron a la zaga: ¿qué decir del bombardeo de ciudades como Dresde donde no había objetivos militares, ordenado por el demócrata Churchill? ¿qué decir de Hiroshima y Nagasaki? En el mismo asunto del genocidio de judíos, el bando aliado también es culpable. En 1944, el dirigente judío húngaro Joel Brandt recibió una oferta de Eichman, jerarca nazi, de liberar un millón de judíos de los campos de exterminio a cambio de 10.000 camiones: los aliados rechazan el intercambio y sabotean las gestiones realizadas por Brandt. (ver por ejemplo, http://www.pbs.org/auschwitz/40-45/murder/ ) .
Clay se ríe del grupo anarquista de Rosario que denuncia el capitalismo mundial como culpable de las guerras, diciendo «que si que si, que en estas guerras tienen la misma culpa Bush que un Imán de la mezquita de Córdoba...y creo que ETA también está implicada». Clay no ve que el capitalismo es un sistema mundial cuyo siniestro carrusel de guerras y destrucción da vueltas sin cesar, con otros protagonistas, con otros malos de la película, con otros verdugos, quizá con los papeles cambiados, pero siempre expandiendo el sufrimiento, la degradación, la barbarie más cruel. Ayer fue Israel, hoy es Corea del Norte, mañana será Irán, cambiarán los actores, variarán las modalidades guerreras, se modificarán las excusas ideológicas, pero EL CAPITALISMO SEGUIRA MATANDO. Ante la criminal guerra de 1914, madre de todas las guerras que vinieron después, Rosa Luxemburgo planteó : «El triunfo del imperialismo conduce a la destrucción de la cultura, esporádicamente sí se trata de una guerra moderna, para siempre sí el periodo de guerras mundiales que se acaba de iniciar puede seguir su maldito curso hasta sus últimas consecuencias. Así nos encontramos, tal como profetizó Engels hace una generación, ante la terrible opción: o triunfa el imperialismo y provoca la destrucción de toda cultura y, como en la antigua Roma, la despoblación, desolación, degeneración, un inmenso cementerio; o triunfa el socialismo, es decir, la lucha consciente del proletariado internacional contra el imperialismo, sus métodos, sus guerras».
Clay dice que hay que ser prácticos, que no hay que aislarse en una âcómoda neutralidadâ?. ¡Efectivamente! ¡Hay que tomar partido! ¡contra el frente guerrero de los diferentes bandos opongamos el frente internacionalista de la lucha de clases proletaria!.
Mira també:
http://es.internationalism.org

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