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Notícies :: especulació i okupació |
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Article de Manuel Delgado sobre el Forat de la Vergonya a El Pais d'avui |
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per des del raval |
09 oct 2006 09:18:42
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EL MILLOR QUE HE LLEGIT SOBRE EL FORAT.....
http://www.elpais.es/articulo/cataluna/forat/vergonya/elpepiautcat/20061/ |
El 'forat de la vergonya'
MANUEL DELGADO
EL PAÃ?S 10-10-2006
Hemos sido testigos en apenas unos dÃas de dos acontecimientos estrechamente vinculados entre sÃ, cara y cruz de un mismo proceso de transformación urbanÃstica del casco antiguo de Barcelona. Una mañana el alcalde inauguraba solemnemente las nuevas instalaciones de la Universidad de Barcelona en el mismo núcleo del Raval donde se levantan el Macba y el Centro de Cultura Contemporánea (CCCB), dos de los grandes contenedores culturales de la ciudad. A la semana siguiente, a poca distancia, en el barrio de la Ribera, podÃamos contemplar la pavorosa imagen de los antidisturbios de la Guardia Urbana protegiendo el arrancado de las tomateras que los vecinos habÃan plantado en el forat de la vergonya, un solar a unos metros del mercado de Santa Caterina, la única zona realmente verde -y no gris- que habÃa en todo el Casc Antic.
La interpretación de tal coincidencia no es difÃcil. Ambos momentos representan los episodios más recientes de una vieja dinámica de lo que los urbanistas llaman "esponjamiento" o "higienización" de Ciutat Vella, consistente en desenmarañarla y limpiarla; es decir, resolver los problemas de control que implicaba su tendencia a la opacidad y deshacerse de los elementos tanto inmuebles como humanos que pudieran suponer un obstáculo para la reapropiación del barrio por parte de clases medias y altas ansiosas de un baño de venerabilidad histórica, debidamente sazonada con elementos de ese nuevo sabor local que da el multiculturalismo e incluso de un moderado toque canalla. Para ello, se inyecta saber, cultura y sano ambiente juvenil allà donde antes habÃa solamente vida y prosigue la campaña de deportación y borrado de pobres en marcha desde hace años en el sector.
Lo sucedido en el forat de la vergonya es bien ilustrativo de esa dinámica, a la que se asigna el eufemÃstico tÃtulo de "rehabilitación". Como se recordará, en aquel solar de 5.000 metros cuadrados el Ayuntamiento tenÃa prevista la apertura de un aparcamiento a disposición del turismo cultural que acude al área ya debidamente desinfectada de la calle de Montcada y los alrededores del Museo Picasso, el Born y Santa Maria del Mar. AllÃ, una colosal mutación urbanÃstica habÃa empezado a restaurar edificios para dedicarlos al comercio de alto nivel, a la venta de lofts para profesionales con éxito y al alquiler de apartamentos para esa pequeña multitud de extranjeros con dinero que los están convirtiendo en residencias de vacaciones o de fin de semana.
La operación no cuajó como consecuencia de la resistencia de los habitantes, que se apropiaron de un espacio que consideraban suyo y del que hicieron un insólito vergel urbano. JardÃn, huerto, zona de juegos infantiles, tarima para espectáculos, modestas canchas de fútbol y baloncesto, mobiliario..., todo habÃa sido elaborado a mano por los vecinos, con unos criterios estéticos a años luz de la afectación formal de los llamados "espacios públicos de calidad", cuya caracterÃstica suele ser que parecen diseñados para ahuyentar a sus posibles usuarios. Allà se podÃa ver en todo momento a gente de todas las edades convirtiendo la plaza en un lugar de sociabilidad que, por otra parte, representaba la encarnación del multiculturalismo real, no el de los prospectos oficiales, sino el de seres humanos de carne y hueso que encontraban por fin un lugar donde encontrarse. No en vano, el lugar habÃa sido vindicado como la auténtica plaza Mayor del barrio, y asà se propuso en el pregón de su última fiesta mayor.
Pues bien, eso es lo que nuestras autoridades parecÃan incapaces de soportar: que se hubiera suscitado de forma espontánea todo un apasionante experimento de autogestión, un emocionante ejemplo de cómo los vecinos de un barrio podÃan generar sin permiso escenarios para su vida cotidiana, de espaldas a la insaciable voluntad municipal de monitorizarlo absolutamente todo y de sólo tolerar las formas de estar en el espacio urbano homologadas previamente por sus técnicos en ciudadanÃa y sus expertos en convivencia. No se podÃa tolerar un espacio público que fuera realmente público; es decir, del público. Esa imagen de niños jugando en parques que ellos no habÃan dispuesto, de abuelos charlando en bancos que ellos nunca instalarÃan en sus plazas, significaba para ellos el más inaceptable de los desacatos.
Por desgracia, tuvo que producirse un problema de orden público para que la sentencia de muerte contra el forat de la vergonya fuera recogida por los medios de comunicación. Las imágenes de jóvenes lanzando cohetes de feria contra la policÃa y de la profanación del Macba sirvieron para que los portavoces oficiales -todos- desfigurasen las vindicaciones vecinales y volvieran a agitar el fantasma del Okupa Feroz, con lo que, de paso, insistÃan en malignizar al movimiento que inició y está encabezando una lucha de los jóvenes por el derecho a la vivienda que se extiende por momentos.
Esta vez han vuelto a ganar y a perder los de siempre. Pero asà se escribe la historia. Como sincronizados, una solemne inauguración y un desalojo a la fuerza. Se levanta un nuevo templo en el que el Saber y la Cultura oficiarán sus misterios y, muy cerca pero también muy lejos de allÃ, se desbarataba una ilusión colectiva forjada a ras de suelo. La ciudad hecha poder y hecha dinero se ha vuelto a salir con la suya y ha conseguido derrotar -como siempre, sólo por el momento e inútilmente- a esas sustancias básicas de toda vida urbana que son el amor por la vida y la manÃa de desobedecer.
Manuel Delgado es profesor de AntropologÃa urbana en la UB. |
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Comentaris
Puedes leer algun articulo suyo en estos enlaces
http://barcelona.indymedia.org/front.php3?article_id=26445
http://www.elpais.es/articulo/cataluna/Espacio/publico/elpepiautcat/2006/
http://oscarguayabero.blogspot.com/2005/12/el-odio-manuel-delgado-el-pas
Entre otras obras, es autor de De la muerte de un dios, La ira sagrada y Las palabras de otro hombre. Con El animal público, consiguió el Premio Anagrama de Ensayo
Salud y que lo disfrutes.
MANUEL DELGADO
Hem estat testimonis en tot just uns dies de dos esdeveniments estretament vinculats entre si, cara i creu d'un mateix procés de transformació urbanÃstica del nucli antic de Barcelona. Un matà l'alcalde inaugurava solemnement les noves instal·lacions de la Universitat de Barcelona en el mateix nucli del Raval on s'aixequen el Macba i el Centre de Cultura Contemporà nia (CCCB), dos dels grans contenidors culturals de la ciutat. A la setmana següent, a poca distà ncia, al barri de la Ribera, podÃem contemplar la pavorosa imatge dels antidisturbis de la Guà rdia Urbana protegint l'arrencat
de les tomaqueres que els veïns havien plantat al forat de la vergonya, un solar a uns
metres del mercat de Santa Caterina, l'única zona realment verda -i no grisa- que hi havia en tot el Casc Antic.
La interpretació de tal coincidència no és difÃcil. Ambdós moments representen els episodis més recents d'una vella dinà mica del que els urbanistes anomenen "esponjamiento" o "higienización" de Ciutat Vella, consistent en quadricular-la i netejar-la; és a dir, resoldre els problemes de control que implicava la seva
tendència a l'opacitat i desfer-se dels elements tant immobles com humans que poguessin suposar un obstacle per a la reapropiació del barri per part de classes mitges i altes ansioses d'un bany de venerabilitat històrica, degudament assaonada amb elements d'aquest nou sabor local que dóna el multiculturalisme i fins i tot d'un moderat toc canalla. Per a això, s'injecta saber, cultura i sa ambient juvenil allà on abans tant sols hi havia vida i prossegueix la campanya de deportació i invisibilitat de la pobresa, en marxa des de fa anys en el sector.
El succeït en el forat de la vergonya és ben il·lustratiu d'aquesta dinà mica, a la qual s'assigna l’eufemÃstictÃtol de "rehabilitació". Com es recordarà , en aquell solar de 5.000 metres quadrats l'Ajuntament tenia prevista l'obertura d'un aparcament a la disposició del turisme cultural que acudeix a l'à rea ja degudament desinfectada del carrer de Montcada i els voltants del Museu Picasso, el Born i Santa Maria del Mar. AllÃ, una colossal mutació urbanÃstica havia començat a restaurar edificis per a dedicar-los al comerç d'alt nivell, a la venda de lofts per a professionals amb èxit i al lloguer d'apartaments per a aquesta petita multitud d'estrangers amb diners que els estan convertint en residències de vacances o de cap de setmana.
L'operació no va quallar com a conseqüència de la resistència dels habitants, que es van apropiar d'un espai que consideraven seu i del que van fer un insòlit espai verd urbà . JardÃ, hort, zona de jocs infantils, tarima per a espectacles, modestes pistes de futbol i bà squet, mobiliari..., tot havia estat elaborat a mà pels veïns, amb uns criteris estètics a anys llum de l'afectació formal dels anomenats "espais públics de qualitat", la caracterÃstica de la qual sol ser que semblen dissenyats per a espantar als seus possibles usuaris. Allà es podia veure en tot moment a gent de totes les edats convertint la plaça en un lloc de sociabilitat que, per altra banda, representava l'encarnació del
multiculturalisme real, no el dels prospectes oficials, sinó el d'éssers humans de carn i os que trobaven per fi un lloc on trobar-se. No en va, el lloc havia estat reivindicat com l'autèntica plaça Major del barri, i aixà es va proposar en el pregó de la seva última festa major.
Doncs bé, això és el que les nostres autoritats semblaven incapaces de suportar: que s'hagués suscitat de forma espontà nia tot un apassionant experiment d’autogestió, un emocionant exemple de com els veïns d'un barri podien generar sense permÃs escenaris per a la seva vida quotidiana, d'esquena a la insaciable voluntat municipal de monotoritzar-ho absolutament tot i de només tolerar les formes d'estar en l'espai urbà homologades prèviament pels seus tècnics en ciutadania i els seus experts en convivència. No es podia tolerar un espai públic que fos realment públic; és a dir, del públic.
Aquesta imatge de nens jugant en parcs que ells no havien disposat, d'avis xerrant en bancs que ells mai instal·larien en les seves places, significava per a ells el més inacceptable dels desacataments.
Per desgrà cia, va haver de produir-se un problema d'ordre públic perquè la sentència de mort contra el forat de la vergonya fora recollida pels mitjans de comunicació . Les imatges de joves llançant coets de fira contra la policia i de la profanació del Macba van servir perquè els portaveus oficials -tots- desfiguressin les reivindicacions veïnals i tornessin a agitar el fantasma de l’Okupa Ferotge, amb el que, de passada, insistien en dimonitzar al moviment que va iniciar i està encapçalant una lluita dels joves pel dret a l'habitatge que s'estén per moments.
Aquesta vegada han tornat a guanyar i a perdre els de sempre. Però aixà s'escriu la història. Com sincronitzats, una solemne inauguració i un desallotjament per força. S'aixeca un nou temple en el qual el Saber i la Cultura oficiaran els seus misteris i, molt a prop però també molt lluny d'allÃ, es desbaratava una il·lusió col·lectiva forjada arran de terra. La ciutat feta poder i feta diners s'ha tornat a sortir amb la seva i ha aconseguit derrotar -com sempre, només de moment i inútilment- a aquestes substà ncies bà siques de tota vida urbana que són l'amor per la vida i la mania de desobeir.
Manuel Delgado és professor d'Antropologia urbana a la UB.
espasa2 (nospam) hotmail.com
contra les veus uniques dels poderosos, Manueles i Manuelas a dojo.
Si Manuel Delgado llegeix aquesta mena de comentaris, no crec que trigui gaire en engegar-vos i cagar-se en la seva pròpia impostura.
PD: T'has deixat d'escriure "poderosos i poderoses".
Be desitjant q aquesta relacio "epistolar" continui,i no es quedi en quatre missatges.
Rep salutacions o no......tot depen de tu.
És un referent delgado? Suposo que per les persones més pròximes (alumnes, amics,...) pot ser sÃ. Per a persones sense cap relació pròxima amb ell, com jo mateix, doncs més aviat no.
Els refernts de lluita son: les persones que tenim properes (que es juguen la pell moltes vegades, quan un servidor està massa preocupat en els seus asuntillos privaos); la mateixa realitat, que no es capaç de pasar la prueba del algodon de les nostres capacitats crÃtiques.
Que "hay algo aquà que va mal" ho intueix tot Dèu. Però calen persones com Delgado, les quals, i sense à nim peioratiu, TREBALLEN EN LA CRITICA SOCIAL I VIUEN DE LA CRITICA SOCIAL. Delgado no produeix pensament. Construeix la crÃtica a partir de la observació i experiència de la realitat. ell acostuma a escriure i a dir allò que moltes ja pensavem previament.
Però, és veritat: calen més manolos delgados
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