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Notícies :: mitjans i manipulació
En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
02 oct 2006
Han tenido que transcurrir tres décadas para que una de las páginas más negras del final del franquismo/inicio de la Transición (dos tiempos que se confunden), concretamente la del asesinato legal de un muchacho idealista como tantos otros, Salvador Puig Antich (Barcelona, 1947-Ib.1974), haya podido ser abordada. En a lo largo de todo este tiempo, fueron muy pocas las aportaciones dignas de reseña, y este fue el caso del libro colectivo La torna de la torna (Empúries, Barcelona, 1985), firmado por el colectivo Carlota Tolosa detrás del cual se reunía un grupo de periodistas, entre ellos un âoutsiderâ? como Ramón Barnils. Fue un éxito considerable, pero su repercusión mediática fue muy limitada, además aquellos fueron unos años en los que todavía no nos habíamos recuperado de la derrota del Referéndum sobre la OTAN, y a la restauración conservadora le quedaban bastantes años de marcha triunfal.

Tuvieron que pasar más de quince años para ver un libro con bastante similitudes: Francesc Escribano, Compte enrera. La historia de Salvador Puig Antich (Edicions 62, Barcelona, 2001; en castellano, Cuenta atrás en Península). Escribano, que acababa de escribir la âbiografía oficialâ? del obispo más emblemático de la Teología de Liberación, Pere Casaldáliga, también escribirá el guión de un intenso documental sobre Salvador que se incluía en la serie Dies de Transició, que, entre otros capítulos, abordaba la huelga de la Forsa o la detención de los 113 miembros de la Asamblea de Cataluña, episodio que de alguna manera conecta con el âcaso de Salvadorâ? con el que coinciden en la cárcel Modelo. Por más que resulte más que justificable una profunda desconfianza hacia un medio tan institucionalizado como la Televisión, no creo que se puedan meter todos los programas en el mismo saco como un todo reaccionario, y no distinguir algunos programas como La Noche Temática en la 2, o Documentos TV de Pedro Erquicia, programas cuyo discurso a veces refrendan la âdemagogia de los hechosâ? que hablaba un antiguo, y que bien podrían servir de base a propuestas subversivas, algo que también suele suceder con muchos de los informes de la ONU o la OMS. Quizás lo puedan ser justamente porque (todavía) no existen fuerzas organizadas capaces de darles una traducción práctica. Algo similar se puede decir de TV3, en particular de muchos 30 y/o 60 Minuts, baste recordar trabajos tan valiosos como Operación Nikolai (un documental de investigación modélico), o testimonios tan impresionantes como Las fosas del silencio o Los niños perdidos del franquismo, por mencionar los ejemplos más conocidos. Trabajos que han significado una aportación de primera magnitud al fenómeno de lo que se ha convenido en llamar la âmemoria históricaâ?.

Un terreno en el que el âcasoâ? de Puig Antich tiene su natural trascendencia, sobre todo para una generación, la misma que resulta exaltada en voz en off al inicio de la película, cuando se dice que en un país que vivía de rodilla surgió una juventud que plantó cara a un régimen detestable.

Ni el colectivo Carlota Tolosa ni Francesc Escribano pretendían ofrecer una versión âdefinitivaâ? sobre este episodio que, si bien se centra en la persona de Salvador Puig Antich, y por lo tanto concede una amplia atención a sus propias vivencias y a las de su entorno familiar más próximo, sin excluir sus relaciones más íntimas, todo queda envuelto bajo el mismo manto de la tragedia. Esto es lo que sucedió con el caso Saco y Vanzetti, que al tiempo que anarquistas (ideal que reafirmaron en espera de la muerte y a la que sirvieron con su actitud lúcida e intachable), y en el que se inscriben las notas sobre un padre tan derrotado que no puede reaccionar ni ante el cerco de muerte de su hijo, o el de las hermanas, convertidas evidentemente en protagonistas. Tanto Tolosa como Escribano tiran del hilo del activismo político, ofrecen un retrato de la fracción militante en la que estaba implicado Salvador en la que, ni que decir tiene, aparecen dudas y contradicciones. O páginas descabelladas como la tentativa de lectura de un manifiesto por parte de Oriol Solé Amigó en el primer atraco, o el caso de âel Legionarioâ?, un delincuente que se les enreda por medio. Tolosa ofrece algunos ejemplos de oposición en el propio seno del régimen (un procurador que protesta contra la pena de muerte, Camilo José Cela que se niega a aceptar la presidencia del Ateneo de Madrid por lo de Salvador), y Escribano reconstruye la evolución del carcelero Jesús Irruren, que acabará haciendo amistad con Salvador. El franquismo nunca fue, no pudo ser, tan monolítico, y mucho menos en su fase final. Cualquiera que haya estado en sus cárceles ha aprendido a distinguir entre guardianes que merecían ser de Fuerza Nueva, y los de otro tipo, sin duda menos, que les quitaron a los presos muchos golpes y malos tragos. Cosas así también sucedían en el Ejército.

Ni Tolosa ni Escribano dedican una atención permenorizada a la historia del MIL (Movimiento Ibérico de Liberación) y de hecho, se puede afirmar sin miedo al error que sin la muerte de Salvador, y sin la añadida del casi legendario Oriol Soler i Sugranyes, es más que posible que ningún historiador le hubiera dedicado su atención. Y esto por una razón muy sencilla, porque su incidencia real fue muy minoritaria (lo que no es obstáculo para que algunos de sus antiguos miembros hablen de una influencia que ya habría querido el Labour Party), de hecho ya se había disuelto cuando detuvieron a Salvador. En un libro y otro se percibe la dificultad de establecer con precisión su contenido ideológico. Escribano da la sensación de haberse agobiado pronto sobre este punto, de manera que se limita a efectuar cuatro trazos sin preocuparse mucho por su verificación. Pero en esta dificultad no está solo, y muestra de ello es que en buena parte de los medias, incluyendo los de raigambre libertaria, se da por buena la filiación anarquista de Salvador, cuando, en realidad, las inclinaciones del MIL eran de carácter comunista consejista, la variación izquierdista surgida de los dos primeros congresos de la Internacional Comunista. Una corriente en la que tomaron parte históricamente personalidades como Amadeo Bordhiga, Anton Pannekoeck y Hermann Gorter, el Lukács de Lenin e Historia y conciencia de clase. A este detalle quizás convendría añadirle otro más, a saber que el MIL expresaba el sentimiento de búsqueda del izquierdismo de la época, una época que âconviene no olvidarlo si se quiere entender algo-, se empezaba de nuevo, se recomponían los movimientos, y al calor de los mayos del 68 y del libro de bolsillo deudor de esta fiebre, se había abierto un debate en el que el sectarismo y los debates abiertos se daban la mano.

Afortunadamente existe un trabajo de campo, el de Sergi Rosés, El MIL: una historia política (Alikornio, Barcelona), que precisa bastante estas cosas. No obstante, a mi juicio se trata de una investigación ciertamente minuciosa, pero a âvaso cerradoâ? sobre los contenidos ideológicos del grupo sobre el que el autor proyecta y reitera una singular caracterización: no se trataba de un grupo antifranquista. Es la primera vez que me encuentro con semejante distinción. Hasta ahora la izquierda revolucionaria que yo he conocido (que no es poca desde mitad de los años sesenta), lo que sí hacía era insistir que ser antifranquista consecuente significaba ser al mismo tiempo anticapitalista y antimperialista. Rosés insiste en las fuentes consejistas del grupo, pero las restringe a su expresión última, concretamente a las relaciones de Solé Amigó con Jean Barrot, un autor ultraizquierdista que fue âjuntos con muchos otros de la misma onda como el socialbárbaro Castoriadis- bastante editado por Zero-ZYX, una editorial proveniente de la Iglesia católica cuyo grupo militante se llamaría Liberación y se identificaba igualmente con esta corriente, y en ningún momento la sitúa en la historia de su procedencia. Por ejemplo, se refiere con admiración a la figura de Otto Rühle, pero en ningún momento precisa que éste fue el compañero de Karl Liebknecht en el âNoâ? a los créditos de guerra en el Reistag el 4 de agosto de 1914, que fue uno de los líderes del Partido Comunista alemán, o que tomó parte en la Comisión Dewey que juzgó a León Trotsky por las imputaciones que le hacían en los âprocesos de Moscúâ?. Rühle preparó una edición abreviada de El Capital que prologó Trotsky, y de la cual hay una traducción castellana en Losada de principios de los años cuarenta, luego varias veces reeditada. Rosés (al igual que Tolosa) dedica especial atención al grupo Acción Comunista (AC) en el que se inició Solé Amigó, pero al entrar en su historia su extravío no es muy diferente al de Escribano. Dos detalles: Solé Amigo afirma que en AC se daba una corriente del trotskismo lambertista, cuando en realidad es que el grupo rector de AC se distanciaba del trotskismo justamente por sus componentes más âfundamentalistasâ?, y el furor âbolcheviqueâ? de Lambert les producía tiricia; Escribano por su parte afirma que AC publicó un número sobre el mayo del 68 bastante anarquista y nihilista, conceptos que no cuadran con el texto Las lecciones de mayo del 68, obra de Ernest Mandel, con el que el grupo mantenía una relaciones bastante amistosas. La vindicación asamblearia, consejista, de la acción directa en el sentido de participación desde abajo, etc, no eran ninguna exclusiva ni del anarquismo ni del consejismo.

Como el lector puede comprobar, el programa y el libro de Escribano, más ahora la película de Jaume Roures-Manuel Huerga, han contribuido a crear un ambiente de debate que posiblemente se dispare con el estreno de ésta previsto para la segunda quincena de septiembre. La conexión viene de lejos ya que el productor Jaume Roures como âjefeâ? de Mediapro ya tenía puesto el ojo en el tema. Quizás no esté de más anotar que Mediapro ha asumido en el cine un perfil de âcompromisoâ? que la liga con la trayectoria de Querejeta, y que, entre otras cosas, ha producido títulos como Los lunes al sol, las películas-entrevistas de Oliver Stone con Fidel Castro, así como los arriesgados y soberbios documentales de Javier Corcuera (La espalda del mundo, La guerrilla de la memoria), que, en el primer caso no tiene un pelo de comercial (es una de esas películas que verlas âhace dañoâ?), y en el segundo entre de pleno en una apuesta de recuperación que solamente se casa con la verdad histórica.

El origen de la opción por una película como Salvador no es un secreto para lo que lo conocemos del año catapún como el camarada âMelanâ? de la LCR. En su momento, la Liga, al igual que otros grupos a la izquierda del PSUC se rompieron los cuernos para arrancar la misma línea de movilizaciones que había detenido la mano criminal del Caudillo cuando los juicios de Burgos. Esta actitud rabiosa se manifestaba básicamente de dos maneras, una fue realizando manifestaciones-relámpago que acababan con la destrucción de algunas cristaleras significadas, otra tomando parte en todas las plataformas posibles para denunciar la inhibición de la dirección del PSUC, cuya línea pasó por confiar en la presión de las "personalidades". Adolfo Castaño, un compañero libertario nos ha contado como un grupo solidario con Salvador pidió la palabra en una reunión de la Assemblea de Catalunya, en la que Antoni Gutiérrez Díaz se cubrió de gloria cuando cortó el embite por lo sano diciendo: "Esto no toca hoy. No está en el orden del día". Pero aparte de eso, Melan pasó también entonces por la Modelo, y por lo tanto, pudo sentir la misma indignación que todos nosotros, y además desde la proximidad.

La reconstrucción de la historia de Salvador a partir de su fase final, que ofrece la obra de Escribano facilitaba su adecuación a un guión cinematográfico que se divide en dos tiempos, una primera parte en la que Salvador explica el como y el porqué de la opción armada, y una segunda que se centra en la cuenta atrás. Entre sus novedades, la película retoma una diversidad lingüística que recuerda la utilizada en películas como Tierra y libertad. La lengua catalana está presente en un 25% del film, al decir de Roures "básicamente en las relaciones familiares y con los compañeros, porque era imposible hacer la película sin visualizar que había una represión de la dictadura contra la lengua catalana". Aunque el hilo conductor pasa por Salvador (que está interpretado por el actor germano-catalán Daniel Brühl, el celebredo protagonista de Good bye Lenin), pero otros pasan por su abogado Oriol Arau (Tristán Ulloa) que de alguna manera es el que establece la conexión entre Salvador con su propia aventura (contada en diversos flah back), y con otros personajes. También representa un antifranquista honesto que quiere entender los por qué de Salvador, y que trata (desesperadamente) de encontrar una base de apoyo, una base de la que carecía el MIL. Otro personaje es uno de sus carceleros, Jesús Irurren (Leonardo Srabaglia), y resulta más controvertido comenzando como un auténtico fascista que maltrata a los presos, pero que, finalmente, tras el trato cotidiano con Salvador, conoce una identificación con éste como persona.

Los adversarios de la película han encontrado en este personaje una de las âevidenciasâ? de su voluntad edulcoradora. Más arriba ya he dejado constancia de las fisuras en el propio régimen, y de las diversas actitudes de los carceleros. Los datos que ofrecen Tolosa y Escribano confirman esta evolución, ahora bien, su reacción final ante la ejecución de Salvador parece una âlicenciaâ? del guión. Con todo, vale la pena precisar, primero, dicho final está explicado cinematográficamente, y no va en dirección edulcoradora sino que estalla como expresión de una descripción detallada del carácter fascista del régimen, y del equipo de policía, de los captores de Salvador, que aparecen como cuervos en el momento final, babeando venganza, molestando a la hermana mayor de Salvador... Estamos muy lejos de otras aproximaciones que el cine español ha realizado a otras páginas negras de la Transición como Siete días de enero o La noche más larga, en las que se manifiesta una voluntad de separar los âultrasâ? del franquismo más ârazonableâ?. En Salvador no se percibe la menor complacencia con los cuerpos de Estado, el caso de Jesús tiene el valor de la excepción que confirma la regla; tampoco se exonera a la Asamblea de Cataluña de su pusilanimidad.

Esta es una película ante todo de productor, y así queda indicado desde el principio. Su director es Manuel Huerga ha hecho una obra de encargo, y ha puesto todo su oficio de la misma manera que lo han hecho tantos otros directores en la historia, en el caso y dado que aquí no existe una industria del cine. Huerga había hecho para Mediapro un documental publicitario del Forum (money is money). De hecho, hasta Salvador sólo había dirigido Antártida (1995), una historia de autodestrucción de una pareja a través de las drogas cuyo toque esteticista y difuso no convenció demasiado. Sin embargo, ahora no se trataba de algo âneutroâ? sino de un proyecto que él mismo definió en una de sus declaraciones, con el que se trataba de reconocer "una deuda con la historia y con una generación, la última que luchó no sólo contra el franquismo sino por unos ideales, y que ha sido eclipsada por una transición incompleta y un poco chapucera". Y tan chapucera. No hay más que ver las declaraciones de Maragall y Zapatero repitiendo como papagayos aquello de para qué si tenemos la suerte de gozar de un rey que es "el primer republicano".

Salvador es un producto industrial y popular bastante ambicioso, no será pues una película âmalditaâ? como, por citar un ejemplo, aquella Casas Viejas, realizada por la mitad de los años ochenta y que nadie parece haber podido ver (y no creo que fuese por el afán de pureza de sus autores). Cuenta con un reparto âde lujoâ? para ser una película de aquí, y aparte de los actores ya mencionados, hay que registrar la presencia de profesionales como Leonor Watling (Montse Plaza, compañera sentimental de Puig Antich) e Ingrid Rubio (Margalida, la última novia de Puig Antich). También participan actores como Celso Bugallo, Joaquín Climent, Joel Joan, Antonio Dechent, Biel Durán, Aida Folch o Carlota Olcina...La música corre a cargo de alguien tan adecuado como Lluís Llach con cuya canción dedicada a Puig Antich, se cierra dramáticamente la película. Es muy posible que a uno le pueda más la sentimentalidad que la razón, pero desde que sentí a Mahalia Jackson en la versión de Douglas Sirk de Imitación a la vida, no me había emocionado tanto. El emblemático cantante catalán -tan identificado con causas âincorrectasâ?- declaró que su participación en la película venía a ser "una especie de ofrecimiento de venganza histórica, aprovechando la oportunidad que me da la vida de poder participar con mi música en la reivindicación de una generación que entendió la lucha de una forma determinada, que hoy a veces es difícil de entender, en unos momentos en los que ante unas dictaduras tan cerradas la violencia era una de las salidas tan legítimas como cualquier otra".

Con todos estos elementos, resulta bastante extraña la obsesión de los que quieren ver en Salvador una mera maniobra integradora que convertiría en un âmeroâ? antifranquista, en un buen chico asimilable...

Estas cosas no resultan tan sencillas. La política de la amnesia histórica ha pasado ante todo, por no tocar los hechos que ponían en evidencia la barbarie franquista. No había que hablar de las víctimas para no molestar los verdugos. Cuando estos persistían en quitar hierro al franquismo siguiendo las pautas del pensamiento del Ministerio de la Verdad made in USA que distingue entre âtotalitarismoâ? (los que no comulgan con su política exterior), y âautoritarismoâ? (las dictaduras âamigasâ?), o canonizando beatos del bando franquista, la izquierda institucional otorgaba. Hasta Felipe realizó sus declaraciones en este sentido y no adoptó el âAzorâ? porque fue demasiado fuerte.

En este orden de cosas, ni tan siquiera se ha aceptado una revisión del caso de Julián Grimau al que -por cierto- algunos quieren ver exclusivamente en su vertiente de policía al servicio del estalinismo. Fueron tantos los olvidos y las claudicaciones que llegó un momento en que tuvo lugar una reacción. Por supuesto, en el momento en el que se impone un movimiento vindicativo, la izquierda institucional con el PSOE al frente, trata de sacar su tajada. Pero en este terreno su vuelo es tan corto como el que se trasluce en esas penosas declaraciones de Zapatero según la cual en la guerra todos fueron víctimas. Son tan penosas que sin quererlo revelan que el miedo a la derecha sigue siendo algo determinante en nuestra vida política nacional.

Si Salvador respondiera a este canon integrador, yo no sé que se podría pensar entonces de títulos como Missing, Sacco y Vanzetti, Tierra y Libertad (tan maldecida por los historiadores oficialistas actuales) o Amén, todas ellas producidas por grandes empresas.

En realidad, Salvador se trata de una muestra apasionada y concentrada de cine de popular que nos permite y nos permitirá hablar de aquella tragedia que comenzó cuando el 25 de septiembre de 1973 Salvador Puig Antich fue detenido, y llevar el debate a un público muy amplio, lejos de los círculos cerrados en los que el âcasoâ? ha estado encerrado hasta ahora. Acababa de tener un forcejeo con la policía a resultas del cual cayó muerto el agente Francisco Jesús Anguas Barragán, subinspector del Cuerpo General de Policía del régimen, que sería debidamente exaltado por la prensa adicta. El propio Puig Antich también resultó gravemente herido y, después de pasar por el hospital, ingresó en la cárcel Modelo de Barcelona a la espera de un consejo de guerra; durante su estancia en la prisión fue torturado en diversas ocasiones. Nunca se mostró ni se quiso ofrecer la prueba balística que evidenciara que el disparo proviniera del arma que llevaba Salvador como militante del MIL. La película presenta un Salvador que asume plenamente la razón de sus actos, y lo hace remitiéndose a un caso que parece extraído de la célebre obra de Dario Fo, la defenestración de Enrique Ruano. que motiva una violentísima manifestación estudiantil

Salvador había sido el tercero de seis hermanos en una familia de clase media, estudió en La Salle Bonanova donde tuvo un altercado con un religioso que maltrataba a un compañero más débil. Por su carácter generoso fue calificado como un amigo de "las causas perdidas". Comenzó a estudiar Económicas, carrera que abandonó para dedicarse a la militancia revolucionaria. Al con­cluir el servicio militar entró en relación con algunos militantes anarquistas con los que forma el (MIL), un grupo que quería conectar con los sectores más radicalizados del emergente movimiento obrero (las olvidadas âPlataformasâ?), pero que nunca sobrepasó la docena de militantes (lo que no impide a algunos de sus antiguos componentes hablar despectivamente de los âgrupúsculos marxistasâ?). Con la intención de ayudar a los obreros en huelga el grupo cometió una serie de atracos a entidades bancarias hasta que Salvador extravió un bolso que atrajo la atención de la policía.

El MIL fue creado siguiendo las huellas del "maquis" urbano anarquista del tipo Sabaté y Facerías, verdaderas leyendas para el pueblo de izquierdas en Cataluña, aunque no tenía ni de lejos el bagaje de estos. También las circunstancias eran diferentes, al principio de los setenta ya existía un movimiento muy amplio. Los objetivos básicos del grupo pasaban por atracar bancos con la finalidad de conseguir dinero para apoyar a los sectores más combativos del movimiento obrero. Hijo genuino de aquel mayo del 68 que fue el horizonte de su generación, Salvador reunía en su ideario elementos muy diversos y referentes ideológicos tan amplios como âDanyâ? Cohn Bendit (el joven), Wilhem Reich de El combate sexual de la juventud y por supuesto el âCheâ? Guevara, todo ello desde una perspectiva âanarquistaâ? muy apartada de lo que se había convertido la tradicional CNT, dominada entonces por su franja más âarqueoâ?. Como era habitual, el régimen lo presentó como un mero bandido. Cuando ETA hizo saltar por los aires a Carrero Blanco, Salvador intuyó clarividentemente que el régimen se vengaría en él y así ocurrió, y de qué manera, algo que la película presenta como eso. En ningún momento se pretende âculparâ? a ETA (y âdisculparâ? a Franco).

Se hablaba mucho de que corrían diversas peticiones de clemencia --desde la del Vaticano hasta la de Willy Brandt--, pero como también era habitual, a Franco no le tembló el pulso, es más, obligó en cierta manera a "mojarse" a otros personajes del régimen, luego consagrados "demócratas" como Pío Cabanillas, Martín Villa (quien todavía se atreve a justificar públicamente su actuación en aquellos tiempos como se ha podido ver en una reciente debate sobre la obra de Albert Boadella, La torna de la torna), y por supuesto Fraga Iribarne. Todos participaron en un montaje cruel y esperpéntico en el que los jueces militares parecen extraídos de la obra inmortal de Don Ramón Mª del Valle-Inclán, Los cuernos de don Friolera, y alguna influencia de esta obra se manifiesta en Salvador, sobre todo al presentar los sables que van a juzgar a Puig Antich.

Desdichadamente, no sería hasta que se cumplió la ejecución que se llegó a una respuesta tardía que esta vez englobó por igual a la extrema izquierda y a las Juventudes Comunistas así como a mucha gente independiente. Aquella fue una de las mayores manifesta­ciones celebradas en Barcelona mientras el Caudillo aún mataba. Fueron necesarios grandes refuerzos de âgrisesâ? de los llamados âespecialesâ? que aporrearon a diestro y siniestro a cualquiera que se le puso a tiro. También se hizo notar un amplio despliegue de âsecretasâ? que convenientemente disfrazados provocaron diversas encerronas que causaron numerosas detenciones. Tal como nos han contado los obreros de Miniwatt (cf. Miniwatt-Philips. La memoria obrera, Ed. El Viejo Topo), todavía un año más tarde uno de sus compañeros sindicalistas, Lamela, que fue torturado y trasladado por la noche al pie de la tumba de Puig Antich, donde le pusieron una pistola en la cabeza amenazándolo con matarlo allí mismo. Aquel lugar era identificado por la policía como un buen "ejemplo" de lo que era capaz de perpetrar en la más absoluta impunidad.

Cuando la ejecución se vio como inevitable, la conmoción fue extraordinaria. Un testigo del momento de su muerte dirá: "Muy pocas veces una ciudad como esta se ha identificado tanto con un hecho". Salvador Puig Antich aquel muchacho cuyo final tanto nos conmovió, fue el último que sufrió garrote vil en el Estado español junto con un presunto Heinz Chenz, también presunto polaco que había matado a un policía en una reyerta en un bar de Tarragona y que fue "la torna", algo así como el contrapeso con el que completó el asesinato político legal de Salvador; hecho que motivó la famosa obra de Els Joglars que se convirtió en uno de los "escándalos" políticos más apasionantes de la "transición" cuando desde el Ejército se provocó su prohibición y la cárcel para los autores. Esta obra nos llevaba a descubrir otra página complementaria, la del âañadidoâ? de un don nadie para desfigurar el carácter político del crimen, una monstruosidad que ya ha dado lugar a un libro de investigación y a un documental apasionante titulado, La muerte de nadie...

Estoy convencido que el estreno de Salvador dará al traste con las críticas sectarias que se le han hecho por no ser âjustaâ? con el MIL (sobre lo que no dice nada incierto, es verdad que ametrallaron a la desesperada el consulado español de Toulouse), o porque no refleja el mayo del 68. Lo que no evitará serán las críticas cinematográficas, tema sobre el que cada escuela podrá tener su propia opinión, aunque no está de más añadir que, salvo excepciones, muchos de nuestros críticos parecen situados más allá del bien y del mal y nos quieren justificar que la importancia del tema tratado no importa, que lo que importa es el tratamiento, con lo que vuelven a la premisa del arte por el arte. Salvador âcomo tampoco las películas arriba mencionadas-, no pasará a la historia del cine por sus valores fílmicos, ni lo pretende.

Lo suyo es un trabajo eficiente y bien hecho para contar una historia, hacerla asimilable, y hacer público lo que nadie se atrevía a contar. Y hacerlo en el cine, en salas para miles de personas, aquí y en Sudáfrica o Trieste, llevando la discusión a hogares, institutos, entidades, etc, a través del DVD, o sea ampliando el ámbito de conocimiento a quienes antes no lo tenían, con todo lo que esto tiene de bueno, pero también, obviamente de riesgos. Pero esto ocurre con todo producto, incluyendo los libros. El miedo de los apocalípticos a ser integrados es razonable; no lo es cuando lo que se trata en círculo no rebasa el círculo. No obstante, desde el momento en que se han lanzado para denunciar todas las presuntas traiciones de la obra de Escriba, y por extensión, de la película, no hacen otra cosa que dar codazos para formar parte del mismo espectáculo que pretenden denunciar.

No hay miedo de que Zapatero asista a su estreno como lo hizo (con mi aplauso) al de Mar adentro, tampoco que se utilice para demostrar que esta democracia ya permite estas cosas, porque el mismo hecho de que haya tenido que ser el cine el que saque a la calle un tema âtabú" es una evidencia de que muchas cosas no funcionan. Y para acabar: o mucho me equivoco o su impacto será entre las nuevas generaciones muy superior al que tuvo, por ejemplo, Tierra y Libertad, âuna películaâ? discutible que, con todos sus defectos, contribuyó poderosamente a la recuperación de la memoria popular (y desde abajo).


Edición digital de la Fundación Andreu Nin, septiembre 2006
Mira també:
http://www.fundanin.org/gutierrez40.htm

This work is in the public domain

Comentaris

Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
02 oct 2006
He vist la pel·li, i estic d'acord amb el que argumenta aquest article.
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
02 oct 2006
Tierra y Libertad fue una película que levantó muchas ampollas, porque dio una visión de la guerra civil conectada con la que ofrecía Orwell en Homenaje a Catalunya, y divergente de la sostenida por todos los popes del marxismo que ocupan las cátedras universitarias y políticas.

Es una película coral, en la que se muestra cómo era la asamblea en acción que funcionaba en los intentos colectivizadores y las milicias.

La peli de Huerga, en cambio, no va contra ninguna verdad oficial, y no va a levantar ninguna ampolla. Yo la compararía no con Tierra y Libertad, sinó más bien con el bodrio aquel de Libertarias. Y no me extrañaría que Zapatero fuese a verla.

Habría que intentar tratar de llevar de nuevo al cine el tema del MIL. Y, si es posible, desde la tradición revolucionaria en la que se enmarcó este movimiento. Lo demás son patochadas oficialistas. Carnaza para buitres.
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
02 oct 2006
12 personas enmarcan una "tradicion revolucionaria"?? un poco de modestia no?
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
02 oct 2006
Gent,

Obriu la web www.revoltaglobal,net , llegiu detingudament l'apologia a favor del film de MediaPro ('Salvador') que escriu Pepe Gutíerrez (1946), autor del llibre autobiogràfic 'Memórias de un bolchevique andaluz' (El Viejo Topo, Barcelona 2002), antic militant de la Lliga Comunista Revolucionària d'Alain Krivine a París, militant de la LCR a Catalunya, membre de l'escissió dita LC per tornar novament a la LCR, després 'Revolta', més endavant afiliat a IC, regidor pel moviment EUiA a Sant Pere de Ribes, ara escriu a 'Revolta Global', 'El Viejo Topo', 'Polémica', el mensual de la CGT 'Catalunya'... , tot això dins del sector del Comitè Internacional de la Quarta Internacional (dita pablista, d'A. Krivine), una aplogia de l'esmentada pel·licula de productor que també podeu llegir en paper en l'edició de setembre del mensual 'Revolta Global' (núm. 27), amb el títol "Salvador (Puig Antich): una història per no oblidar", en el que aquest destacat militant bolxevic-leninista, amb força gent que l'admira dins el trotsquisme pablista, la CGT i la Fundació 'Andreu Nin', demostra d'una vegada per totes la seva ideologia tancada en el més pur i dur leninisme, utilitzant el producte mercantil de MediaPro per justificar l'acusació d'infantilisme aventurista de l'esperiència revolouconària autònoma de l'antic MIL-GAC. La veneració de Pepe Gutíerrez pel seu antic quadre dirigent de la LCR, en Jaume Roures, actual promotor de MediaPro, no és cap cosa innocent, tot al contrari, una utilització leninista d'un producte que desprestigia la història del moviment obrer autònom europeu de caire comunista antilenista i pro consellista, des de 1917 funs avui (llegiu, si sou comunistes antileninistes o consellistes el pamflet de V.I.Lenin 'L'esquerranisme, la malatia infantil del Comunisme', i, en el cas d'ésser anarquistes-comunistes o bakuninistes, com ara la Redacció de 'Tramuntana Vermella Mail', tingue també la paciència llibertària de llegir el pamflet de F. Engels 'Els bakuninistes en acció', un escrit contra el concepte confederal i autogestionari del socialisme revoucionari a la península Ibèrica en el decurs de la Primera República espanyola), d'aquesta manera entreu la insistència d'aquest leninista per defensar el film de MediaPro. Pepe Gutíerrez afirma que el MIL correspon a una "opció equivocada" i que el company Salvador Puig Antich actuà dins "una dinàmica errònia, de subsistuir una resposta que havia de ser de masses en moviment" i que això significa que hi ha "la impotència, de la incapacitat per a la resposta" enfront la repressió franquista. D'aquesta manera manifesta la seva opinió sobre el MIL-GAC, l'exMIL o els GG.AA.RR.II., que al seu criteri patien "l'aillament del grup, els components del qual no eren 'maquis' forjats en una llarga guerra com Facerias o Sabaté, els seus referents, sinó joves inexperts com Puig Antich", que Pepe Gutíerrez considera que "va demostrar la seva talla sobretot en el compte enrera cap a la mort", mentre "va haver-hilíders 'comunistes', com Antoni Gutíerrz Díaz, que van creure que 'no tocava sortir al carrer', com sí s'havia fet amb els judicis de Burgos", però, "és clar que la del MIL va ser una opció equivocada, fruit dels que no van apendre que la paciència era una virtut revolucionària", cosa que fa que aquest leninista consideri que el film de MediaPro compleix un paper històric sobre l'explicació simplificada d'una "opció equivocada" i seguraent per evitar un front comunista antiautoritari d'una "opció equivocada" d'oposició a les posicions de V.I. Lenin o L. Trotski en els actuals moviments socials i la lluita de classes. Per això, Pepe Gutíerrez considera que el film de productor de MediaPro s'ha fet amb "rigor i un respecte absolut", tot reconèixer el fet que "alguns dels que van compartir la seva aventura política se senten decebuts, no reconeixen la seva història en la pel·lícula, potser perquè volen viure la seva legenda d'herois anarquistes". Pepe Gutíerrez no solament segueix al peu de la lletra la posició de V.I. Lenín en la III Internacional i el seu pamflet 'L'esquerranisme, la malaltia infantil del Comunisme', igual que Jaume Roures en la seva entrevista a TV3, la nit del 18 al 19 de setembre, en que aquest prodctor afirmà que el seu film no voliaexplicar "l'anarquisme ibèric", ambdós confonen l'anarquisme social revolucionari o l'anarcocomunisme amb l'anomenada ultrasquerra marxista o comunisme antilennista i consellista. A més l'argument d'aventurisme polític i de manca de paciència ja el va aplicar la direcció del sector anarcosindicalista rus més proper a la socialdemocràcia, que va denunciar a V.I. Lenin "l'aventurisme anarcocomunista ",el novembre de 1917, a causa del robatori anarquista-comunista de l'automòbil de l'embaixador nord-americà que havia servit per fugir Kerenski, el mateix que havia anat a cercar l'ajuda a les presons dels antics caps del Departament de la policia política de l'Imperi per aturar la revolució proletària dels Sòviets. Aquest arguments també es van utilitzar a Catalunya amb motiu de la insurrecció proletària de l'Alt Llobegat i el Cardener els sectors de la CNT més propers a l'ERC, que va aplegar-se en el manifest trentista i els anomenats Sindicats d'Oposició. El discurs leninista de Gutíerrez agrada a MediaPro però també al conjunt neotrentista de l'anarcosinicalisme i del moviment llibertari anti-insurreccionalista en el moment d'augment del moviment comunista autònom i antiautoritari internacionalista.--
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
02 oct 2006
Salvador
Joan de Segarra
La Vanguardia 01/09/2006
"Creo que los guionistas se han hecho un lío y el resultado es un producto sobrecargado y un tanto contradictorio"
El jueves fui a ver la película Salvador. Cine Bosque, cuatro de la tarde, doce espectadores. La película no me gustó. Me parece que el director ha confundido el cine con la televisión. Hay un exceso de primeros planos y el guión es confuso. Uno no sabe muy bien qué es lo que le están contando. ¿La historia de un chico que quiso ser libre, que no tenía miedo, que empuñó una pistola y al final le salió mal la jugada y fue condenado a muerte y ejecutado? ¿El retrato de un posible icono de la lucha antifranquista? ¿La historia del MIL, Movimiento Ibérico Libertario - o Movimiento Ibérico de Liberación-
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
02 oct 2006
¿Dónde está Margalida?
EL PAÃ?S - 30-09-2006
Pilar Rahola
Creo que transcurrió por la calle de Aragó. La recuerdo como una de mis primeras manifestaciones, y la mezcla de tensión, desconcierto y emoción aún sacude la memoria de mi estómago. Ese aleteo pertinaz de la mariposa del miedo. Había muerto -lo habían muerto- Oriol Solé Sugranyes, y en los círculos libertarios en los que me movía, el dolor era un compañero ansioso de la rabia. La rabia. La rabia se respiraba en el oxígeno compartido de ese día del tardo franquismo, y todos a una llorábamos a Salvador Puig Antich, llorando a Oriol. La breve historia del MIL rubricaba su final trágico con otra muerte, con otra ausencia. Y así, la muerte de Oriol reproducía inevitablemente, en nuestras almas torturadas, el suplicio que vivió Salvador, quizás la víctima más paradigmática de la maldad del franquismo. Algo había sabido de Puig Antich, a pesar de que la edad me había impedido vivir su condena con la intensa emoción de las generaciones que me precedieron, pero fue en la manifestación por la muerte de Oriol cuando lo incorporé a los mitos que jalonarían mi educación sentimental. Después llegó Margalida desde la garganta sensible y casi mística de Joan Isaac, y a partir de Margalida, Puig Antich formó parte de los mitos de generaciones enteras que, sin haber conocido su vida, aprendieron a llorar su muerte. "Crida el nom del teu amant, bandera negra al cor", y las emociones danzaban en los rincones del alma, como duendes de la memoria trágica. Esa canción, ese amor en los tiempos de la cólera y esa amante que tomaba como un beso la canción que Joan Isaac le brindaba están tan profundamente vinculados a la figura de Puig Antich que son como un abrazo, como un todo. Tantos años después aún nos queda, de Salvador, el horror de su condena a muerte, y la delicada belleza de la canción de Margalida.
Sin embargo, en la película Salvador, nacida con la gran ambición de recuperar la memoria, la memoria de Margalida ha sido substraída. Por supuesto, el I si canto trist, de Lluís Llach, es un hilo musical delicioso, cuya carga reivindicativa trasciende el momento histórico para el que fue escrita, pero no es la canción de Salvador Puig Antich. ¿Lo puedo afirmar con esta rotundidad? ¿Tienen canciones únicas, inequívocas, los mitos? Ãste la tiene, se llama Margalida y ha formado parte de la víctima, del luchador y del mito, desde que el mito se construyó. Su desaparición en la película, es un robo a la memoria sentimental de miles de personas que, con Margalida, aprendimos a amar a Puig Antich. Es, si me permiten, una indecencia. Y más allá de extrañas excusas que no aguantan al primer interrogante, no hay ninguna explicación. Por no haberla, la que nos damos por ausencia toma raíces en el espinoso, árido y tremendo territorio del sectarismo ideológico. Un territorio, no lo olvidemos, que fue el hábitat natural de muchas de las organizaciones clandestinas de aquellos tiempos. Especialmente feroz fue la inquina que determinada izquierda, con sus múltiples cabezas trotskistas, demostró contra el movimiento libertario, hasta el punto del puro desprecio y la más pura demonización. Esa misma izquierda que, en vida y muerte de Puig Antich, ninguneó severamente a Salvador, hoy ha producido la película. Por supuesto, me alegra mucho ver cómo algunos saben superar sus sectarismos adolescentes, a favor de la recuperación de la memoria. Pero recuperar la memoria también incluye recuperar las miserias que el antifranquismo cobijó. La película Salvador no sólo las olvida, sino que algunas de esas miserias la condicionan para mal. Algo de su alma trotskista le debe quedar, pongamos por caso, al bueno de Jaume Roures. ¿Será esa alma la que ha olvidado la canción Margalida? ¿O la que casi despoja a Puig Antich de su carácter libertario? La historia la escriben los que vencen, y ello vale también cuando se escribe la historia de la resistencia. Por supuesto, el anarquismo no venció. Es cierto que tampoco vencieron algunos de los ismos más notorios del izquierdismo radical, pero el paraguas del viejo comunismo amparó a todos los hijos descarriados en una misma épica oficial. El anarquismo se quedó fuera, a la intemperie, sometido al olvido o, peor aún, al revisionismo. Y su memoria aún resulta una incómoda carga para todas las familias de la izquierda marxista, esas que convirtieron el antifranquismo en su coto privado. Algo de ello, quizá mucho, se respira en la película Salvador.
¿Significa todo lo dicho que no me parece una película importante? Para nada. Como alegato contra la pena de muerte, y como visualización de la maldad del franquismo, me parece una película impecable, de una gran fuerza narrativa y también emotiva. Sin duda, hace un servicio a la pedagogía de la libertad. Además, es una película bella. Incluso sublime, en la tristeza. Pero precisamente por la materia sensible que trata, y por estar comprometida, según asegura, con la restitución de la memoria, los olvidos que presenta son aún más imperdonables. Uno no puede construir un gran homenaje a la memoria trágica, y después sufrir unos ataques de amnesia estridentes. Hacerlo contamina el compromiso adquirido.
"No sé on ets, Margalida, però el cant si t?arriba, pren-lo com un bes...". ¿Cuántos miles, a lo largo de décadas, habremos gritado, con Margalida, el nombre de su amante? Veíamos la película, y nos venía la cadencia de la canción de Joan Isaac a los labios, como un efecto Pavlov de los sentimientos. Pero la canción no estaba, y su ausencia se convertía, al instante, en una inoportuna protagonista. Lástima. Lástima que incluso aquellos que construyen monumentos a la justicia, se permitan ser tan injustos.
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
03 oct 2006
per mi fan falta més pelis com aquestes, potser es millorable, però la esència penso que s'ha aconseguit i per mi es lo més important.
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
03 oct 2006
No cal barrejar-ho tot. Jo estic en contra de la peli tal i com s'ha fet, i de la majoria dels arguments del gutierrez, estic fent campanya en contra des del principi i no sóc insurrecciionalita ni res semblant, de fet sóc segurament més aviat el que tu dius un llibertari neotrentista, jajajaja, mandaguevos el que t'inventes. A més del 32 a l'alt llobregat demostres no tenir ni idea. Simplificant i jugant a les ideologies fas just el que fa en el text d'aquest post el senyor gutierrez: política barata, en comptes de fer una bona critica concreta a la peli. Contra el garrulisme no es pot lluitar amb més garrulisme. Salut i anarquia!
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
03 oct 2006
Ahir vaig anar a veure la pel·lícula âSalvadorâ? i cal dir que estar tècnicament molt ben feta i artísticament molt ben interpretada. Surts del cine amb el cor encongit i amb llàgrimes als ulls i indignat amb la barbàrie franquista, i una vegada més amb la convicció de que la pena de mort es una salvatjada. Tot bé, un bon resultat cinematogràfic.
Però existeix un problema enorme en aquest film, que pretén ser històric ja que narra uns fet reals, que a ven segur els vostres pares recordaran bé i segurament dâuna forma molt diferent de la presentada a la pel·lícula. De manera voluntària i premeditada sâamaga la veritat dâuna historia, dâun moviment, i dâuns valor pels qual Puig Antich va morir. Es prenen detalls de lâhistoria irrellevants però efectistes i sâignoren detalls de suma importància per entendre la societat i les lluites per la justícia en la que molts dels nostres pares van estar implicat de manera activa o passiva.
El missatge subliminal de la pel·lícula es del tot conservador on clarament es pretén desanimar a qualsevol jove que tingui una petita intenció de lluitar contra el sistema, per que de fet no hi te res a fer i pot acabar mort. A mes de que el retrat dâun joves implicat en la lluita es del tot naif i fins un cert punt son ridiculitzats.
A ben segur que la família dâen Salvador estarà contenta del retrat de bon noi que es fa dâuna persona que de fet vivia en la clandestinitat atracant bancs, robant cotxes, i sempre disposat a defendres amb les armes, però estic segur que en Salvador estaria indignat amb aquest film que passa per alt de manera hipòcrita el per què de la seva lluita, i de la seva mort, obviant les motivacions dels grups anarquistes, moviment que a Espanya i especialment a Catalunya, es reconegut com el més importat dâEuropa.
Fa uns dies va haver-hi una roda de premsa on tots el mitjans de comunicació van estar presents, on companys de lluita del Salvador exposaven un clara queixa sobre aquest film. Cap del mitjans present va fer ressò aquest roda de premsa, ni una petita nota, ni article, un cop més la censura invisible fa acte de presencia i no donar espai a les veus contraries a una actitud revisionista molt allunyada de la realitat.
Crec que el que van lluitar en aquells dies, per la nostre llibertat, contra el règim tenen alguna cosa a dir, i per això si heu vist la pel·lícula o la voleu veure us demano que visiteu la pagina web que aquí us âlinkqueixoâ? per conèixer la versió dels lluitadors i protagonistes de la historia real, en contra posició a la visió dels fets del president de mediaPro, productor dâaquesta pel·lícula

http://www.paramoslapeliculasalvador.org
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
03 oct 2006
es http://www.paremoslapeliculasalvador.org
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
03 oct 2006
diss 7 a les 18h, al CSA Can Vies ,cine-forum amb la pel.li "Salvador"
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
03 oct 2006
Jo vaig veure la crònica de la roda de premsa a el avui, la vanguardia, un reportatge a vilaweb i un article amb foto a el Punt. Em consta que la agència EFE també va enviar una nota de premsa.
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
03 oct 2006
jo entenc que us queixeu pels motius que aneu donant però d'aqui a "PAREMOS LA PELICULA SALVADOR" va un bon troç. Segurament la falange també es podria sumar a la vostra causa e intentar PARAR LA PELICULA SALVADOR. Vinga aneu a veure-la que està força bé.
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
03 oct 2006
jo entenc que us queixeu pels motius que aneu donant però d'aqui a "PAREMOS LA PELICULA SALVADOR" va un bon troç. Segurament la falange també es podria sumar a la vostra causa e intentar PARAR LA PELICULA SALVADOR. Vinga aneu a veure-la que està força bé.
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
03 oct 2006
Guti no creus que hauries de modernitzar el teu llenguatge polític?, recordes que vivim al 2006?

Portes un empatxo de consellisme que ni Pannoeck.
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
03 oct 2006
Em cago en Gutiérrez, al darrer paràgraf ho diu tot... què fa un paio que aplaudeix Zapatero parlant de Puig Antich?
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
03 oct 2006
talibans, talibans, talibans...
Qui parla de leninisme i es mostra tan autoritari com ell em fa vergonya si després diu que és llibertari. Perquè llibertari no és qui més es encerclades té a casa o al cap sinó qui és obert té el cap, no per acceptar-ho tot però sí per discutir-ho. Organitzar una campanayeta com aquesta que a València va llençar pintura vermella contra la propaganda de la pel·li a mi em sembla molt més autoritari que escriure-hi a favor amb arguments.
Re: En torno a la película sobre Salvador Puig Antich
03 oct 2006
LA PELÃ?CULA âSALVADORâ? ES UNA FALSIFICACIÃN QUE VENDE LA FIGURA DE PUIG ANTICH MUTILADA Y EDULCORADA, COMO UNA MOMIA MAQUILLADA AL GUSTO CONFORMISTA A BASE DE SENTIMENTALISMO Y MORALINA, PRESENTÃ?NDOLE COMO UN âLUCHADOR POR LA DEMOCRACIAâ?, DESDE LA PERSPECTIVA DE LOS ARREPENTIDOS -O MÃ?S BIEN, DE LOS QUE ESTÃ?N DE VUELTA SIN HABER IDO A NINGUNA PARTE- PARA QUE CUALQUIERA, POR EL PRECIO DE LA ENTRADA, PUEDA VER MORIR EJECUTADO AL âJOVEN IDEALISTAâ? QUE LLEVA DENTRO Y VOLVER, RELAJADO DESPUÃS DE LA CATARSIS, A SU VIDA NORMAL DE SERVIDUMBRE VOLUNTARIA. UN CERTIFICADO DE DEFUNCIÃN DE TODO LO QUE TENÃ?A EL VERDADERO SALVADOR DE PELIGROSO PARA EL CAPITALISMO Y SUS DEPENDIENTES ¡ASÃ? SE ALIMENTAN LOS CHACALES DE LA DOMINACIÃN CON LOS DESPOJOS DE LOS ASESINADOS!

LA REVOLUCIÃN COMUNISTA ENTENDIDA COMO INSURRECCIÃN GENERAL DEL PROLETARIADO AUTOORGANIZADO; LA AGITACIÃN ARMADA, LEJOS DE TODO MILITARISMO Y VANGUARDISMO, COMO EXPRESIÃN DE IRA POR LA COTIDIANIDAD HUMILLADA DEL PROLETARIADO, AUTODEFENSA CONTRA LA REPRESIÃN, Y DEMOSTRACIÃN DE QUE EL NIVEL DE VIOLENCIA CON QUE SE PUEDE, Y POR LO TANTO SE DEBE, RESPONDER A LA VIOLENCIA CAPITALISTA ES MUCHO MAYOR DE LO QUE GENERALMENTE SE CREE; EL âTERRORISMO MEDIANTE LA PALABRA Y EL ACTO CONTRA EL CAPITAL Y SUS FIELES GUARDIANES -SEAN DE DERECHAS O DE IZQUIERDASâ?. ESTE ES EL SENTIDO REAL DE LA LUCHA EN LA QUE MURIÃ PUIG ANTICH, LA VERDADERA HERENCIA ENVENENADA CONTRA EL CAPITAL DE LOS GRUPOS AUTÃNOMOS DE COMBATE, COMUNICADA POR ÃL MISMO Y POR SUS COMPAÃEROS COLECTIVA Y ANÃNIMAMENTE, PUES NADA HAY MÃ?S CONTRARIO AL ESPÃ?RITU QUE LES ANIMÃ QUE EL PROTAGONISMO PERSONAL O EL CULTO A HÃROES Y MÃ?RTIRES.

DURANTE TODA LA DÃCADA DE LOS 70, EL PROLETARIADO SALVAJE CONTINUÃ SU OFENSIVA CONTRA EL CAPITAL. MUCHA GENTE SE NEGABA A OBEDECER EN LAS FÃ?BRICAS, EN LAS CALLES, EN LAS CÃ?RCELES Y EN TODAS PARTES. NUMEROSOS GRUPOS AUTÃNOMOS PARECÃ?AN RESPONDER EN TODA EUROPA A LA PROPUESTA DEL MOVIMIENTO IBÃRICO DE LIBERACIÃN. A PARTIR DEL 79, ALGUNOS DE ESTOS GRUPOS SE COORDINARON EN FRANCIA BAJO EL NOMBRE DE ACTION DIRECTE, REALIZANDO HASTA EL 87 NUMEROSAS ACCIONES CONTRA EL CAPITAL Y EL ESTADO. TODAVÃ?A HAY GENTE QUE ESTÃ? PRESA POR ELLAS HACE CERCA DE VEINTE AÃOS. COMO JEAN-MARC ROUILLAN, QUE YA ESTUVO CON PUIG ANTICH EN LOS GRUPOS AUTÃNOMOS DE COMBATE Y EN EL MILY NO HA DEJADO LA LUCHA DESDE ENTONCES, Y NATALIE MÃNIGON, GEORGES CIPRIANI Y REGIS SCHLEICHER, TODOS CONDENADOS A CADENA PERPETUA, ENTRE OTRAS ACCIONES, POR LAS MUERTES DE UN DIRIGENTE EMPRESARIAL RESPONSABLE DE MILES DE DESPIDOS Y DE UN GENERAL TRAFICANTE DE ARMAS. TODAVÃ?A SE NIEGAN A ARREPENTIRSE, COSA QUE NO PUEDEN HACER LOS COMPAÃEROS MUERTOS. ASÃ? DEFIENDEN LA DIGNIDAD DE TODOS.

¡RESPETO A LOS REVOLUCIONARIOS MUERTOS Y MÃ?S AÃN A LOS VIVOS!

¡LIBERTAD PARA JEAN-MARC ROUILLAN Y LOS PRESOS DE ACTION DIRECTE!
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Concentración por la libertad de los presos de Action Directe y contra la falsificación histórica.

Cines ABC Park C/Roger de Lauria 21

Miércoles 4 de Octubre, 21.45 h VALENCIA

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