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Anàlisi :: amèrica llatina
Venezuela: El país del "nunca jamás"
20 set 2006
Venezuela nace todos los días, se reinventa a diario a partir del clarear del alba. No hay pasado, no hay futuro. Tampoco importa. Sólo existe el presente, sin memoria.
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Como va viniendo, vamos viendo

Se respiraba en el lugar un insoportable aire de indignación. Espeso, denso, húmedo. Estaban allí dos países en el mismo y reducido espacio urbano. Empero, durante aquella soleada mañana nunca se encontraron. Se ignoraron el uno al otro, como si no existieran. Quizás sea una muestra en pequeño de lo que en grande se conoce a un pobre país inundado de petróleo, donde deambulan y pululan con inusitado éxito una minoría de oportunistas, mediocres, patanes, payasos, ladrones, aventureros, farsantes, travestís y falsos Mesías âencantadores de serpientesâ?, país este llamado por algún desprevenido cronista -seguramente pionero del realismo mágico- con el nombre de "Pequeña Venecia".

Probablemente por ello -porque vivimos, convivimos y malvivimos en una suerte de campamento minero-, Venezuela nace todos los días, se reinventa a diario a partir del clarear del alba. No hay pasado, no hay futuro. Tampoco importa. Sólo existe el presente, sin memoria. Es el país del ânunca jamásâ?, donde la enérgica pubertad, alegre e irresponsable, pervive en nosotros indefinidamente, cubriéndolo todo con un halo de mágica fantasía. ¡Por algo somos uno de los países más felices del mundo!


Luz en la calle, oscuridad en la casa

Durante la rueda de prensa celebrada en un costado de la Plaza Bolívar de Caracas, el pasado 12 de septiembre, en la que 11 indígenas de la Comunidad Kumanda, etnia Barí (también llamados Motilones), exigían al gobierno nacional respeto por las demarcaciones de sus territorios establecidas por ellos mismos âcomo manda la propia Ley de demarcación y garantía del hábitat y tierras de los pueblos indígenas-, conscientes del infortunado momento crítico en el que se define su permanencia o extinción como comunidad, etnia, pueblo originario, unidad cultural y nación en esta Tierra de Gracia, paradójicamente a escasos metros de allí los representantes más conspicuos de la âRevolución Bonitaâ? âtarantín y músicos mediante-, se solidarizaban con gran entusiasmo, algarabía y alegría con los â5 cubanos presos en EE.UU.â?

Los 11 indígenas Barí, sentados en una mesa frente a su pequeño pero atento auditorio, con las dificultades naturales que entraña para ellos hablar español fluido, de uno en uno fueron exponiendo sus quejas, deseos, rabias, temores, desesperanzas y tristezas. Piden ayuda encarecidamente. Quieren permanecer en sus tierras ancestrales, pero demarcadas y con sus respectivos títulos de propiedad, libres de hacendados y concesiones carboníferas. Por esa razón están en Caracas y por ello lucharán hasta morir. Igual ya se sienten muertos, son seres humanos desvinculados y desheredados de sus tierras, donde aún sobreviven -mueren lánguidamente- ocupando una ínfima porción dentro de lo que originalmente era su hábitat. Viéndolos así, desvalidos, nadie creería que los aguerridos Motilones se la pusieron bastante difícil al todopoderoso general Juan Vicente Gómez, quien dio las primeras concesiones en tierras de los Barí a hacendados y compañías petroleras extranjeras, a comienzos de siglo pasado.


Y en eso llegó âEl Flacoâ?â¦

Lusbi Portillo, antropólogo, profesor de la Universidad del Zulia y líder -por más de 20 años- de las comunidades indígenas asentadas en la Sierra de Perijá, toma la palabra y de forma didáctica explica con detenimiento y dificultad -debido a los altos decibeles de la parranda castro-chavista aledaña-, la vital problemática por la que atraviesa la etnia Barí, en especial la comunidad Kumanda, que determinará su existencia como pueblo originario en el futuro.

Al finalizar éste, una figura alta, delgada, flaca âdiríamos más bien espigada-, toma el micrófono de manos del antropólogo y con potente voz se dirige a los presentes:
âQuienes defienden a los indígenas de la Sierra de Perijá, se les llama la Mafia Verde. Y este señor [Lusbi Portillo] está amenazado de muerte por su actitud. Por su actitud, por su apoyo incondicional a los intereses de los indígenas.

Hay representantes indígenas en el congreso, de alto nivel, inclusive vicepresidente del congreso lo fue Nohelí Pocaterra. Hay otros dirigentes indígenas que en una etapa de la lucha hicieron grandes esfuerzos por reivindicar los intereses de los indígenas; hoy aparecen en cargos burocráticos pero en ningún momento asumen para nada los intereses de los indígenas, no los defienden jamás y contribuyen a crear la figura de que quienes apoyan a los indígenas que se mueven en esta zona, son factores contrarrevolucionarios, porque sencillamente apoyan los planteamientos legítimos de los primeros hombres de esta tierra. Antes que hubiera el Estado venezolano, antes que hubiera guerra de independencia, ellos libraron la primera guerra contra el invasor europeo y fueron el factor principal en la relación de fuerzas que se creó a partir del decreto de Guerra a Muerte de 1813, emitido en Trujillo.

Es bueno que se diga y la prensa lo refleje, que en las circunstancias actuales los indígenas están solos, que no hay organismo del estado que los apoye y que quienes se atreven, o nos atrevemos, a levantar su bandera legítima como venezolanos primigenios, estamos amenazados de muerte, comenzando con el propio Lusbi Portillo.

Y que lo digamos, porque no sería extraño que los 'paracos' o cualquier mercenario atentara contra la vida de varios de los compañeros que ahora los llama la Mafia Verde ese general, esposo de los 'paracos', porque yo lo conozcoâ?.


Vibrantes aplausos recibió Francisco âEl Flacoâ? Prada Barazarte al finalizar su corta pero contundente intervención.


El general âRemacheâ?

âEl Flacoâ? Prada, legendario comandante guerrillero del Frente de Los Llanos Ezequiel Zamora, al mencionar a âese general, esposo de los paracosâ?, se refiere al tristemente célebre general Carlos Eduardo Martínez Mendoza -mejor conocido con el dudosamente cariñoso apodo de âRemacheâ?-, controversial personaje que preside Corpozulia, ente gubernamental promotor, auspiciador y celestina de las transnacionales carboníferas depredadoras del ecosistema de la Sierra de Perijá y directamente responsable del etnocidio en revolucionaria gestación.

"Remache" es, además, quien tuvo la infeliz osadía de bautizar a los activistas ecologistas como âMafias Verdesâ? y, no contento con ello, vociferar a todo pulmón en el II Congreso Bolivariano de los Pueblos que: âEl carbón va, con Kyoto y sin Kyotoâ? (Ciudad de Maracaibo, estado Zulia, 08/12/04).

La tan cacareada consigna revolucionaria: âdemocracia participativa y protagónica", de la que hacen alarde los revolucionarios âboliburguesesâ? cuando pretenden engatusar al pueblo llano, se revela âen boca de âese generalâ?- como una descarada burla y atroz bofetada a quien paga su millonario sueldo y exquisito modo de vida: el pueblo.


Epílogo introductorio

Ojalá podamos decir algún día que Venezuela es verdaderamente el país del ânunca jamásâ?, â¦pero del ânunca jamásâ? ser gobernados por una minoría de oportunistas, mediocres, patanes, payasos, ladrones, aventureros, farsantes, travestís y falsos Mesías âencantadores de serpientesâ?. ¡Nunca jamás, no joda!
Mira també:
http://www.soberania.org
http://www.soberania.org/Articulos/articulo_2556.htm

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