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Palabras del delegado zero la noche del 15 en Atenco
17 set 2006
Palabras del delegado zero la noche del 15 en Atenco
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San Salvador Atenco
16 de septiembre

Buenas noches compañeros y compañeras de Atenco y de la Otra Campaña, que se han congregado aquí para hacer el otro grito de la otra independencia que estamos levantando.

16 de septiembre y madrugada ya. âIgnacio del Valleâ?, vengo a traer este nombre, mientras allá afuera se disputan los nombres de Fox, Calderón y López Obrador. Y nosotros como zapatistas no elegimos a ninguno de esos tres. Escogemos este día 16 de septiembre el nombre de Ignacio del Valle y, junto con su nombre, el del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el del digno pueblo de Atenco.

Hace un año, la Otra Campaña se reunió en una comunidad zapatista, en La Garrucha. Y ese día, hoy 16 de septiembre hace un año, las comunidades indígenas zapatistas y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional le entregaron a todos estos compañeros y compañeras la Otra Campaña, y empezamos juntos a levantar un movimiento diferente a todo el que han visto en todas partes, en todas las historias.

Porque ahora que está pasando todo lo que está pasando allá afuera y allá arriba hay quienes están buscando quién los dirija. Hay quienes se juntan donde hay mucha gente para oír qué les va a decir el que los va a mandar. El que los quiere dirigir para un lado o para otro. Pero nosotros, en la Otra Campaña, no estamos buscando quién nos va a dirigir, quién nos va a redimir, ni quién nos va a dar lo que necesitamos. Tampoco en la Otra Campaña estamos buscando a quién dirigir, no estamos buscando a un pueblo que podamos congregar en un lado y les podamos decir qué es lo que tienen que hacer y nada más que levanten la mano por una cosa o por otra.

Nosotros, en la Otra Campaña, nos estamos buscando unos a otros, a otras, no para que alguien nos mande, sino para tomar nuestro destino en nuestras manos. Para decidir nosotros, como pueblos indios, como pueblos campesinos, como obreros, como mujeres, como jóvenes, como empleados, como estudiantes, lo que necesitamos y cómo lo vamos a conseguir.

Nosotros, en la Otra Campaña, estamos buscando hacer otro país. Donde la Patria seamos nosotros y no un símbolo que se están disputando allá arriba unos y otros. Para, a la hora de la hora, los dos salgan corriendo y ninguno de los dos dé el grito que tanto estuvieron disputando. Nosotros elegimos estar aquí con ustedes en Atenco.

Ignacio del Valle, Felipe, Galindo y otros compañeros y compañeras del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra fueron allá a las comunidades desde que estaba empezando la Otra Campaña. Estuvieron como Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra hace un año, cuando empezó la Otra Campaña. Y entonces empezamos el recorrido. En varias partes llegaron ellos, y con ellos y ellas llegaban ustedes como pueblo. No hablaban por ellos, no contaban su historia personal. Nos contaron y le contaron a muchos en todo el país la historia de los pueblos de Atenco. De cómo defendieron al tierra. De cómo la conquistaron. Y cómo obtuvieron esa victoria. Y aparecieron los muertos, y aparecieron los presos en sus historias. Y apareció siempre el que nunca aparece, el que es nadie, el que no tiene nombre y rostro, mas que cuando están allá arriba los que están allá arriba y se hacen diputados, senadores, presidentes, gobernadores, para ganar o perder simplemente una caja chica donde están sacando el dinero para ellos y no para lo que la gente necesita.

Entonces, en la Otra Campaña hace un año dijimos que íbamos a ser compañeros, dijimos que íbamos a ser compañeras, que nos íbamos a apoyar unos a otros. Y empezamos. Y hoy, aquí, en esta tierra, recordamos la sangre de Alexis Benhumea, nuestro compañero, muerto por defender a Atenco. Un joven estudiante que no era de aquí y que aquí murió en estas tierras, aunque fue arrastrando su muerte por mucho tiempo.

Y Alexis estaba aquí el 4 de mayo por la misma razón que Ignacio del Valle, Felipe y Galindo, y todos los del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, estaban en Texcoco el día 3. Porque éramos compañeros. El día 4 de mayo, en toda la República mexicana, nosotros, nosotras, la Otra Campaña, levantamos la bandera por la libertad y la justicia para esos compañeros que habían sido agredidos.

Después, organizaciones, grupos y colectivos fueron soltando esa bandera y criticando al EZLN que porque de manera unilateral, sin preguntarle a nadie, había decidido suspender la gira de la Otra Campaña para concentrarse en la libertad y la justicia para los compañeros y compañeras de Atenco. ¿A qué hora les vinieron a preguntar a ustedes que iban a soltar esa bandera? Ellos que ahora nos están reclamando porqué dejamos de visitar otros lugares, para concentrarnos en defendernos y en apoyarnos como compañeros: el luchar por la libertad y la justicia para Ignacio del Valle, para Felipe, para Galindo, para los compañeros y compañeras que están presos en Santiaguito.

En cuanto empezó a levantarse el movimiento ése que tienen en Reforma âo teníanâ y en el zócalo, inmediatamente soltaron la bandera por la libertad de Atenco y fueron a correr buscando a ver quién los va a dirigir, quién les va a decir qué hacer. A nadie le preguntaron. ¿Dónde está eso de la decisión unilateral?. ¿A quién le preguntaron qué era más importante? Ponerse a la cola de un movimiento que quiere el poder en lugar de luchar por la libertad y la justicia para un campesino como Ignacio del Valle, o como Felipe, o como Galindo, o para una estudiante como la que nos habló hace rato.

¿Qué les importa a ellos si ahí no hay nada de eso? Allá están las masas, allá está la televisión, allá están los periódicos, las fotos, los artistas, los cantantes, los pintores. Allá está la misma policía que agredió a nuestros compañeros jóvenes en la Escuela Nacional de Antropología, cuando bloquearon el periférico exigiendo la libertad de Atenco, la libertad de los presos y presas de Atenco.

Y ahora resulta que no, que sí se pueden hacer las cosas, porque es la libertad de expresión. Pero cuando nosotros lo hicimos, entonces era un delito. Y cuando ellos lo hacen y es para conquistar el poder, entonces es un derecho que hay que ejercer.

Y ellos piensan que no tenemos memoria. Y estas organizaciones y estos grupos que hace un año dijeron que íbamos a ser compañeros, y que dejaron de serlo en el momento en que las cámaras, los micrófonos, las fotos, voltearon a ver a otro lado, piensan que vamos a olvidar, que no vamos a tener memoria. Piensan que van a poder regresar a la hora que este movimiento que es la Otra Campaña arranque de la cárcel a Ignacio del Valle. Porque lo vamos a sacar. Y mientras ellos estaban soltando esa bandera, para ir a agarrar la bandera amarilla y negra, para ir a agarrar la bandera de un movimiento que es legítimo porque lucha contra el fraude electoral, pero que tiene todo el apoyo de otro gobierno, y nosotros solos, luchando con nuestras propias fuerzas.

Y nosotros venimos a decirles aquí compañeros y compañeras de Atenco: aunque todos en la Otra Campaña abandonen la lucha por la libertad de nuestros compañeros, nosotros, los zapatistas, las zapatistas, no la vamos a dejar. Y vamos a seguir luchando por ellos hasta que salgan libres. Y si no los sueltan, los vamos a liberar nosotros.

Estos compañeros y compañeras que durante este año fueron dejando la lucha para irse a sumar a la cola de ésos, que dejaron y abandonaron a nuestros presos y presas, que hicieron en el otro movimiento lo que nunca hicieron por los presos de Atenco, esos compañeros y compañeras dejarán de serlo. Y seguiremos, aunque sea solos. Y aun así sabemos que no estaremos solos. Hay otras organizaciones de izquierda, grupos y colectivos que saben que es acá, abajo, donde está la Patria que queremos y no en un zócalo, no en una campana que se toca cada 16 de septiembre, sino en la gente que está luchando por la tierra.

En unos días, una o dos semanas, compañeros y compañeras de nuestra dirección, de la dirección del EZLN, comandantes y comandantas van a llegar para reforzar la solidaridad con Atenco. Se los dijimos hace un tiempo y ahora lo vamos a cumplir. Nosotros vamos a seguir al norte de la República y en cada lugar donde pasemos vamos a contar la historia de esa injusticia, la del 3 y del 4 de mayo, pero también en esa historia, queremos invitar a que uno o dos compañeros del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra vaya con nosotros a los estados del norte. Y que sea su voz, la voz de ustedes la que cuente su historia. No sólo la de los presos, no sólo la de la represión. También y sobre todo su historia de lucha y de organización. La que les permitió levantarse con la más grande victoria y humillación que ha recibido el gobierno de Vicente Fox: la cancelación del aeropuerto que quería hacer con sus tierras. Queremos que vayan con nosotros, y a partir de ahora, los nadie que somos nosotros, en cada lugar, en cada rincón, vamos a volver a levantar la bandera de la libertad y la justicia para los presos y presas de Atenco.

Esa es nuestra historia. Nos dicen que al no sumarnos al movimiento de López Obrador, perdimos la oportunidad de hablar ante millones de personas. Y ¿quién les dijo que nosotros queríamos hablar ante millones de personas? Si lo que nosotros queremos es escuchar la voz de los que nadie escucha. Eso es lo que hemos hecho este año y lo volveremos a hacer a partir de ahora. Ahora en el resto de la República.

Hay una historia, una leyenda de la guerra de Independencia: Vicente Guerrero llega y se presenta con José María Morelos y Pavón y le dice que quiere pelear. Morelos le extiende una carta y lo nombra general. Guerrero pregunta: ¿y dónde está mi tropa? Morelos voltea y le dice: ésos son ây le muestra un montón de campesinos y campesinas indígenas, sólo con machetes, azadones y palosâ. Y le dice a Guerrero: âésa es tu tropaâ?. Con ésa, Vicente Guerrero empieza la campaña que luego va a culminar en la Independencia.

Nosotros no queremos una Independencia para cambiar de nombre. Nosotros no queremos una Independencia para que alguien nos va a dirigir. Nosotros queremos la Independencia para decidir nosotros. Como dijo el compañero: la soberanía. Que los pueblos manden. Que se manden a sí mismos, no que venga otro a decirnos qué es lo que tenemos que hacer.

Hay una leyenda maya. Nosotros somos zapatistas, indígenas de raíz maya. Y cuentan que la luna es una diosa: Ixchel. Que esa diosa se preocupó por cuidar la tierra y cuidó e hizo crecer a hombres y mujeres del color de la tierra. Y que es en el día cuando la luna se guarda y se protege en la tierra y estos hombres y mujeres, los campesinos y las campesinas, los indígenas y las indígenas, son los que tienen que cuidar la tierra durante el día, para que en la madrugada vuelva a salir, otra vez, Ixchel, la diosa de la luna. Y, a cambio de eso, les dio el poder de poder sanar. El poder de la medicina. Y desde entonces, estos hombres y mujeres, nosotros, nosotras, los que somos del color de la tierra, tenemos que estar curando, sanando los dolores que tiene la tierra.

Venimos a decir aquí lo que ya sabemos. Allá arriba no hay solución para nosotros. Ningún líder, ningún caudillo va a construir nuestra solución. Todo lo que tenemos lo hemos conseguido organizados, juntos. Esté o no esté la prensa. Estén o no estén los muchos. Nosotros, nosotras, en la Otra Campaña, vamos a seguir en nuestro camino.

Y ésos que están allá arriba, que ahora están descubriendo que el gobierno es una mierda, que las instituciones no sirven. Ahora están descubriendo que hay que luchar por los derechos, ahora están descubriendo que hay que escuchar al pueblo de México, porque nadie lo escucha. Si nosotros y nosotras lo habíamos descubierto. Porque eso es lo que falta: que nos escuchemos.

Volvemos a decirlo aquí: entre una cosa y otra de los partidos que están allá arriba, nosotros elegimos el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. Entre Fox, López Obrador y Calderón, elegimos a Ignacio del Valle. Venimos aquí, vamos a decirles: vamos a seguir luchando por su libertad.

Gracias compañeros, gracias compañeras.

http://enlacezapatista.ezln.org.mx/la-otra-campana/455


Anuncia la Comisión Sexta del EZLN el reforzamiento de la solidaridad con Atenco y el reinicio simultaneo de la gira
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/la-otra-campana/453

Propuesta de calendario de la Comisión Sexta del EZLN para la continuación de la gira
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/la-otra-campana/454
Mira també:
http://enlacezapatista.ezln.org.mx

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Comentaris

L@s zapatistas y la Otra: los peatones de la historia. Introducción y Primera Parte: los Caminos a la Sexta
17 set 2006
L@s zapatistas y la Otra: los peatones de la historia.
Introducción.

Este escrito está pensado para y dirigido especialmente a l@s adherentes a la Sexta y a la Otra Campaña. Y, claro, a quien pudiera simpatizar con nuestro movimiento.

Las que aquí presentamos son parte de reflexiones y conclusiones que se les han compartido a algun@s personas, grupos, colectivos y organizaciones adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Siguiendo nuestro âmodoâ? en la Otra Campaña, primero escuchamos la palabra de est@s compañer@s y ya luego expusimos nuestro análisis y conclusión.

La Comisión Sexta del EZLN ha estado atenta a las opiniones y propuestas de una parte de compañer@s de la Otra campaña, en lo que se refiere a la llamada âcrisis postelectoralâ?, a las movilizaciones en diversos puntos del país (particularmente en Oaxaca con la APPO, y en el DF con AMLO), y a la Otra Campaña. En cartas, en relatorías de reuniones y asambleas, en la página electrónica, en algunos casos en sus posiciones públicas, y en encuentros personales y de grupo, algun@s adherentes se han manifestado sobre estos puntos.

Durante parte del mes de julio y todo el mes de agosto, la Comisión Sexta del EZLN sostuvo reuniones multilaterales con algun@s compas adherentes de 19 estados de la república: D.F., Estado de México, Morelos, Michoacán, Querétaro, Tlaxcala, Puebla, Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Jalisco, Hidalgo, Zacatecas, Nuevo León, San Luis Potosí, Colima, Nayarit, Guanajuato y Aguascalientes.

Además, con organizaciones políticas y sociales con presencia en varias partes del país, y con nuestr@s compañer@s del Congreso Nacional Indígena.

Según nuestras limitadas posibilidades, sostuvimos estas reuniones en locales de l@s compas de la Otra en la Ciudad de México y en los estados de Morelos, Michoacán, Querétaro, Tlaxcala y Puebla.

No fue posible ni deseable para nosotros hablar directamente con tod@s l@s adherentes. Esto dio lugar a que, en algunas partes, se nos acusara de âexcluirâ? a algun@s. Sobre esto decimos que, en La Otra Campaña, corresponde a cada grupo, colectivo, organización o persona decidir con quién se reúne de la Otra, cuándo, cómo y con qué agenda. Haciendo uso de este derecho la Comisión Sexta del EZLN escuchó y habló con quien aceptó nuestra invitación.

Sin embargo, aunque se trataron de reuniones privadas, nuestros planteamientos no fueron ni son secretos. A quienes, amables, nos escucharon, les pedimos entonces que transmitieran a otr@s compañer@s de sus estados y unidades organizativas de trabajo, lo que pensábamos como Comisión Sexta del EZLN. Algun@s de ell@s, con nobleza, accedieron y lo han hecho a cabalidad. Otr@s han aprovechado para agregar valoraciones de ell@s como si fueran del EZLN o han editado propositivamente su ârelatoríaâ? para dar una versión tendenciosa de lo que planteamos en esas reuniones.

Los temas de estas reuniones fueron:

La situación nacional arriba, particularmente lo electoral.
La situación nacional abajo, en la gente que no es de la Otra.
La situación de la Otra Campaña.
La propuesta del EZLN para el â¿qué sigue?â? de la Otra Campaña.

Algunas de las reflexiones de l@s compas con los que nos reunimos las incorporamos ahora a nuestro pensamiento, reflexión y conclusión. Sin embargo, es preciso dejar claro que lo que ahora comunicamos, y proponemos, a tod@s nuestr@s compas de la Sexta y de La Otra es responsabilidad única de la Comisión Sexta del EZLN, y es como organización adherente a La Otra que lo hacemos.

A quienes se sintieron excluidos o marginados, nuestras disculpas sinceras y nuestra solicitud de comprensión.

Sólo de manera tendencial, presentamos una breve reseña de lo que ocurrió al interior del EZLN y desembocó en la Sexta Declaración, nuestro balance (que no pretende ser EL balance) a un año de la Sexta y la Otra, nuestro análisis y posición sobre lo que arriba ocurre, y nuestra propuesta para los siguientes pasos de La Otra.

Lo que aquí presentaremos fue ya consultado, en sus líneas generales, con l@s comandant@s del Comité Clandestino Revolucionario Indígena del EZLN, así que representa no sólo la posición de la Comisión Sexta sino la de la dirección del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Sale y vale.

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Septiembre del 2006.


Los Zapatistas y la Otra: los peatones de la historia.

Septiembre del 2006.

Primera Parte: Los Caminos a la Sexta.

De manera sintética, puesto que ya hemos abundado en este tema, expondremos el proceso previo, interno al EZLN, a la Sexta Declaración:

1.- La traición de la clase política mexicana y su descomposición.- A finales de abril del 2001, luego de la Marcha del Color de la Tierra y del apoyo de millones de personas, de México y del mundo, a la causa del reconocimiento constitucional de los derechos y la cultura indígenas, la clase política en su conjunto aprobó una contrarreforma. De esto ya hemos platicado más extensamente, ahora sólo señalamos lo fundamental: los tres principales partidos políticos nacionales, PRI, PAN y PRD, dieron la espalda a la justa demanda de los indígenas y nos traicionaron.

Entonces algo se rompió definitivamente.

Este hecho (que cuidadosamente âolvidanâ? quienes nos reclaman nuestras críticas a la clase política en su conjunto), fue fundamental para los pasos posteriores del EZLN, tanto en lo interno como en lo externo. A partir de ahí, el EZLN realiza una valoración de lo que fue su propuesta, el camino que siguió y las posibles causas de esa traición.

Por medio de análisis públicos y privados, el EZLN caracterizó al modelo socioeconómico dominante en México como NEOLIBERAL. Señaló que una de sus características es la destrucción del Estado-Nación, la que incluye, entre otras cosas, la descomposición de los actores políticos, de sus relaciones de dominio y de sus âmodosâ?.

El EZLN había creído, hasta entonces, que existía cierta sensibilidad en algunos sectores de la clase política, particularmente los que se agrupaban en torno a la figura de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (dentro y fuera del PRD); y que era posible, con movilizaciones y en alianza con este sector, arrancar a los gobernantes el reconocimiento de nuestros derechos como pueblos indios. Por ello, buena parte de las acciones públicas externas de EZLN estuvieron destinadas a la interlocución con esa clase política, y al diálogo y la negociación con el gobierno federal.

Pensábamos que los políticos de arriba iban a entender y a cumplir una demanda que había costado un alzamiento armado y sangre de mexicanos; que eso encaminaría el proceso de diálogo y negociación con el gobierno federal a un final satisfactorio; que así podríamos âsalirâ? a hacer política civil y pacífica; que con el reconocimiento constitucional se tendría un âtecho jurídicoâ? para los procesos de autonomía que se vienen dando en varias partes del México indio; y que se fortalecería la vía del diálogo y la negociación como alternativa para la solución de conflictos.

Nos equivocamos.

La clase política en su conjunto fue avara, vil, ruin⦠y estúpida. La decisión que tomaron entonces los tres principales partidos políticos (PRI, PAN y PRD) demostró que las supuestas diferencias entre ellos no son más que simulaciones. La âgeometríaâ? de la política de arriba se había trastocado. No había ni izquierda, ni centro, ni derecha. Tan sólo una banda de ladrones con fuero⦠y con cinismo en horario mediático estelar.

No sabemos si nos equivocamos desde el inicio, si ya para 1994 (cuando el EZLN opta por las iniciativas civiles y pacíficas) la descomposición de la clase política ya era un hecho (y el llamado âneocardenismoâ? era sólo una nostalgia del 88); o si en esos 7 años el Poder había acelerado el proceso de putrefacción de los políticos profesionales.

Desde 1994, personas y grupos de la entonces llamada âsociedad civilâ?, se habían acercado a nosotros para decirnos que el neocardenismo era honesto, consecuente y un aliado natural de todas las luchas populares, no sólo la neozapatista. Creemos que, en la mayoría de los casos, esa gente lo hizo con buena intención.

La posición del hoy empleado de Vicente Fox, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, y de su hijo, el patético Lázaro Cárdenas Batel (hoy gobernador de un Michoacán controlado por el narcotráfico), en la contrarreforma indígena es ya conocida. De la mano del después flamante coordinador de la campaña de AMLO, Jesús Ortega, los senadores perredistas votaron una ley que fue denunciada como una farsa incluso por organizaciones indígenas anti-zapatistas. Se confirmaron así las palabras de un antiguo militante de izquierda: âel general Cárdenas murió en 1988â?. Los diputados del PRD, por su parte, en la cámara baja aprobaron una serie de leyes secundarias y reglamentos que consolidaron la traición.

Sólo recordamos que, cuando denunciamos públicamente esta actuación del neocardenismo, fuimos atacados (caricaturas incluidas) por los mismos que ahora dicen que, en efecto, Cárdenas es un traidor (sólo que ahora por no haber apoyado a López Obrador). Claro, una cosa es traicionar a unos indios, y otra muy diferente traicionar al LÃ?DER. Se nos dijo entonces âsectariosâ?, âmarginalesâ?, y que, al âatacarâ? a Cárdenas âlos zapatistas le hacían el juego a la derechaâ?. ¿Les suena? Y ahora el ingeniero se quiere hacer el âizquierdistaâ? y crítico de AMLO⦠mientras trabaja para el inquilino de Los Pinos en la comisión de festejos del bicentenario de la independencia.

Después de esa traición, nosotros no podíamos hacer como si no hubiera pasado nada (no somos perredistas). Con el objetivo de la ley indígena habíamos entablado el proceso de diálogo y negociación con el gobierno federal y llegado a acuerdos, habíamos construido una interlocución con la clase política, y habíamos llamado a la gente (en México y en el mundo) a que se movilizara con nosotros con esa demanda.

En nuestro error habíamos arrastrado a mucha gente.

No más. El siguiente paso del EZLN no sólo no iría encaminado a hablar y escuchar a los de arriba, sino que los confrontaría⦠radicalmente. Es decir, el siguiente paso del EZLN iría contra todos los políticos.

2.- ¿Lucha armada o iniciativa civil y pacífica?.- Después del rechazo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a las protestas e inconformidades de diversas comunidades indígenas por la contrarreforma, algunos intelectuales (varios de los cuales nos reprocharían después el no apoyar a AMLO y al PRD en la lucha por la silla presidencial) llamaron implícitamente a la violencia. Palabras más, palabras menos, dijeron que a los indígenas ya no les quedaba otro camino (véanse las declaraciones y editoriales de esos días âseptiembre y octubre del 2002-). Alguno de ellos, hoy flamante âintelectual orgánicoâ? del movimiento postelectoral de López Obrador, festinó la decisión de la SCJN y escribió que, entonces, al EZLN sólo le quedaban dos caminos: o renegociar con el gobierno o alzarse de nuevo en armas.

Las disyuntivas que allá arriba se plantean (y que hacen suyas algunos intelectuales âde izquierdaâ?), son falsas. Fue viendo hacia dentro nuestro, que decidimos no hacer ni una cosa ni otra.

Teníamos entonces la opción de la reanudación de los combates. No sólo teníamos la capacidad militar para hacerlo, también contábamos con la legitimidad para ello. Pero la acción militar es una típica acción excluyente, el mejor ejemplo de sectarismo. En ella están los que tienen los pertrechos, el conocimiento, las condiciones físicas y mentales, y la disposición no sólo a morir, sino a matar. Nosotros recurrimos a ella porque, como lo dijimos entonces, no nos habían dejado otro camino.

Además, habíamos hecho, en 1994, un compromiso de insistir en el camino civil. No con el gobierno, sino con âla genteâ?, con la âsociedad civilâ? que no sólo apoyó nuestra demanda, también participó directamente en nuestras iniciativas a lo largo de 7 años. Estas iniciativas fueron espacios para la participación de tod@s, sin más exclusión que la deshonestidad y el crimen.

Según nuestra valoración, teníamos un compromiso con esa gente. Así que nuestro siguiente paso, pensamos, debería ser también una iniciativa civil y pacífica.

3.- La lección de las iniciativas anteriores: mirar abajo.- Mientras la clase política, en 2001, convertía en ley su traición, en las comunidades zapatistas informaba la delegación que participó en la llamada âMarcha del Color de la Tierraâ?. Contra lo que se pueda pensar, el informe no se refería primordialmente a lo que se había hablado y escuchado con y de políticos, dirigentes, artistas, científicos e intelectuales; sino a lo que habíamos visto y escuchado del México de abajo.

Y la valoración que presentábamos coincidía con la que habían hecho los 5,000 delegados de la consulta de 1999 y los de la Marcha de los 1,111 en 1997. A saber, había un sector de la población que nos interpelaba, que nos decía âlos estamos apoyando en esto de las demandas indígenas, pero ¿y nosotros qué?â? Y este sector estaba, y está, formado por campesinos, obreros, empleados, mujeres, jóvenes. Sobre todo mujeres y jóvenes, con todos los colores pero la misma historia de humillación, despojo, explotación y represión.

No, no leímos que pidieran alzarse en armas. Tampoco que esperaran un líder, un guía, un caudillo, un ârayo de esperanzaâ?. No, leímos y entendimos que esperaban que lucháramos junto con ell@s por sus demandas específicas, así como ell@s luchaban junto con nosotros por las nuestras. Leímos y entendimos que esa gente quería otra forma de organizarse, de hacer política, de luchar.

La âsalidaâ? de los 1,111 y de los 5,000 había significado âabrirâ? todavía más nuestros oídos y mirada, porque est@s compas habían visto y escuchado, DIRECTAMENTE Y SIN INTERMEDIARIOS, a l@s de abajo. No sólo la situación de vida de personas, familias, grupos, colectivos y organizaciones, también su convicción de lucha, su historia, su âesto soyâ?, su âaquí estoyâ?. Y era gente que no había podido visitar nunca nuestras comunidades, que no conocía directamente nuestro proceso, que sólo sabía de nosotros lo que nuestra palabra le había narrado. Y no era gente que hubiera estado en el templete de las distintas iniciativas en las que l@s neozapatistas hacíamos contacto directo con l@s ciudadan@s.

Era gente humilde y sencilla a la que nadie escuchaba, y que necesitábamos escuchar⦠para aprender, para hacernos compañer@s. Nuestro siguiente paso debería ser para hacer contacto directo con esa gente. Y si antes había sido para hablar y que nos escucharan, ahora debía ser para escucharl@s. Y no para relacionarnos con ell@s en una coyuntura, sino a largo plazo, como compañer@s.

También analizamos que la delegación zapatista, cuando âsalíaâ? a alguna iniciativa, era âaisladaâ? por un grupo de personas: las que organizaban, las que decidían cuándo, dónde y con quién. No juzgamos si eran buenas o malas, sólo lo señalamos. Por lo tanto, la siguiente iniciativa debía poder âdetectarâ? esos âaislamientosâ? en un inicio, para evitarlos más adelante.

Además, queriéndolo o no, las âsalidasâ? del EZLN habían privilegiado la interlocución con un sector de la población: la clase media ilustrada, intelectuales, artistas, científicos, líderes sociales y políticos. Puestos a escoger, en la nueva iniciativa tendríamos que elegir entre ese sector o el de los más desposeídos. Y, si teníamos que elegir, lo haríamos por es@s, l@s de abajo, y construir un espacio para encontrarnos con ell@s.

4.- El âcostoâ? de ser consecuente.- Cada conclusión que hacíamos en el análisis interno nos llevaba a una definición, y ésta a una nueva conclusión. Según nuestro modo, no podíamos llamar a la gente a una iniciativa sin decirle claramente lo que pensábamos y a dónde queríamos ir. Si valorábamos que con la clase política nada, que nada arriba, debíamos decirlo. Debíamos hacer una crítica frontal y radical de TODA la clase política, ya sin diferenciar (como diferenciábamos antes a Cárdenas del PRD), dando nuestros argumentos y razones. Es decir, avisarle a la gente lo que se había roto.

Pensamos entonces (y, como se vería después, no nos equivocamos) que el sector que antes siguió a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, âolvidaríaâ? después las acciones legislativas y de gobierno del PRD, las incorporaciones de expriístas, los coqueteos con el gran dinero, las represiones y agresiones de gobiernos perredistas a movimientos populares fuera de su órbita, el silencio cómplice de López Obrador frente al voto perredista en el Senado contra los Acuerdos de San Andrés, y proclamaría a AMLO nuevo líder. De López Obrador hablaremos más adelante, por ahora sólo diremos que la crítica lo incluiría y, era de esperar, eso molestaría y alejaría a ese sector que había estado cerca del neozapatismo.

Este sector, formado principalmente, pero no sólo, por intelectuales, artistas, científicos y líderes sociales, incluía también a lo que llaman âla base social perredistaâ? y a mucha gente que, sin ser afín o simpatizante del PRD, piensa que hubo o hay algo rescatable en la clase política mexicana. Y toda esta gente, junto a mucha más que no suscribía ni suscribe los análisis y posiciones del PRD, había formado una especie de âescudoâ? en torno a las comunidades indígenas zapatistas. Se había movilizado cada vez que sufríamos una agresión⦠menos cuando la agresión provino del PRD.

La crítica y la distancia frente a AMLO, a quien consideraban y consideran su alternativa para arriba, sería considerada una crítica a ell@s. Ergo, no sólo dejarían de apoyarnos, también pasarían a atacarnos. Así ocurrió.

Entre los âtriunfosâ? de quienes, desde la academia, las ciencias, las artes, la cultura y la información, apoyan incondicional y acríticamente a López Obrador (y hacen ostentación de intolerancia y despotismo⦠aún sin tener el gobierno) está uno que ha pasado desapercibido: lograron lo que no pudo el dinero, las presiones y las amenazas, es decir, cerrar los pocos espacios públicos que daban lugar a la palabra del EZLN. Primero mintieron, luego tergiversaron y calumniaron, después arrinconaron y, por último, eliminaron nuestra palabra. Ahora tienen el campo libre para hacerse eco estridente (previa edición) de lo que dice y contradice AMLO, sin que nada ni nadie les haga sombra.

Pero el costo no sólo sería político⦠también militar. Es decir, el âescudoâ? dejaría de serlo y la posibilidad de un ataque militar contra el EZLN sería cada vez más atractiva para los poderosos. La agresión vendría entonces con ropas verde olivo, azules, tricolores⦠o, como ocurrió, amarillas (el gobierno perredista de Zinacantán, Chiapas, atacó con armas de fuego una movilización pacífica de bases de apoyo zapatistas el 10 de abril del 2004, los paramilitares amarillos formaron después, patrocinados por el PRD, las primeras âredes ciudadanas de apoyo a AMLOâ? -otro âolvidoâ? de quienes reclamaron y reclaman que el EZLN no apoyara ni apoye al perredista-).

Entonces decidimos separar la organización político-militar de la estructura civil de las comunidades. Esto era una necesidad apremiante. La injerencia de la estructura político-militar en las comunidades había pasado, de ser un impulso, a convertirse en un obstáculo. Era el momento de hacerse a un lado y no estorbar. Pero no sólo se trataba de evitar que el proceso que habían construido (con aporte, ingenio y creatividad propios) las comunidades zapatistas, fuera destruido al mismo tiempo que el EZLN o estorbado por él. Se buscaría también que el costo de la crítica a la clase política fuera âpagadoâ? sólo por el EZLN y, preferentemente, por su jefe militar y vocero.

Pero no sólo. En el caso de que las comunidades zapatistas decidieran dar el paso que el EZLN veía como necesario, urgente y consecuente, debíamos estar listos para sobrevivir a un ataque. Por eso, tiempo después, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona arrancaría con una alerta roja, y había que prepararse, por años, para ella.

5.- Anticapitalista y de izquierda.- Pero la conclusión principal a la que llegamos en nuestra valoración no tenía qué ver con estos aspectos, digamos, tácticos, sino con algo fundamental: el responsable de nuestro dolor, de las injusticias, desprecios, despojos y golpes con los que vivimos, es un sistema económico, político, social e ideológico, el sistema capitalista. El siguiente paso del neozapatismo tenía que señalar claramente al responsable, no sólo de la conculcación de los derechos y de la cultura indígena, sino de la conculcación de derechos y de la explotación de la gran mayoría de la población en México. Es decir, debería ser una iniciativa anti-sistémica. Antes de eso, aunque tendencialmente todas las iniciativas del EZLN eran anti-sistémicas, no eran señaladas claramente. Toda la movilización en torno a los derechos y cultura indígena había sido dentro del sistema, incluso con la intención de construir interlocución y un espacio jurídico dentro de la legalidad.

Y definir al capitalismo como el responsable y el enemigo traía consigo otra conclusión: necesitábamos ir más allá de la lucha indígena. No sólo en declaraciones y propósitos, también en organización.

Se necesitaba, se necesita, pensábamos, pensamos, un movimiento que una las luchas en contra del sistema que nos despoja, nos explota, nos reprime y nos desprecia como indígenas. Y no sólo a nosotr@s como indígenas, sino a millones que no son indígenas: obreros, campesinos, empleados, pequeños comerciantes, ambulantes, trabajador@s sexuales, desempleados, migrantes, subempleados, trabajador@s de la calle, homosexuales, lesbianas, transgénero, mujeres, jóvenes, niñ@s y ancian@s.

En la historia de la vida pública del EZLN habíamos conocido a otras organizaciones y pueblos indios y nos habíamos relacionado con ell@s con fortuna. El Congreso Nacional Indígena nos había permitido no sólo conocer y aprender de las luchas y procesos de autonomía que pueblos indios estaban llevando adelante, también habíamos aprendido a relacionarnos con ell@s con respeto.

Pero también habíamos conocido a organizaciones, colectivos y grupos políticos y culturales con una definición claramente anticapitalista y de izquierda. Frente a ell@s habíamos mantenido desconfianza, distancia y escepticismo. La relación había sido, sobre todo, un continuo desencuentro⦠de ambos lados.

Al reconocer al sistema capitalista como responsable del dolor indígena, el EZLN tenía que reconocer que no sólo a nosotros nos producía ese dolor. Estaban, están, es@s otr@s que hemos ido encontrando a lo largo de estos 12 años. Reconocer su existencia era reconocer su historia. Es decir, ninguna de esas organizaciones, grupos y colectivos había ânacidoâ? con el EZLN, ni a su ejemplo, ni a su sombra, ni bajo su techo. Eran, son, agrupamientos con una historia propia de lucha y dignidad. Una iniciativa antisistema capitalista debía no sólo tomarlos en cuenta, sino plantear una relación honesta con ell@s, es decir, una relación respetuosa.

L@s compas del Congreso Nacional Indígena nos habían enseñado que reconocer historias, modos y ámbitos es la base para el respeto. Así que pensábamos que era posible plantear esto a otras organizaciones, grupos y colectivos anticapitalistas. La nueva iniciativa debía plantearse la construcción de coincidencias y alianzas con es@s otr@s, sin que ello significara unidad orgánica o hegemonía de ell@s o del EZLN.

6.- Mirar arriba⦠lo que no se dice.- Conforme iba avanzando allá arriba la lucha por la silla presidencial, iba quedando claro para nosotros que lo fundamental no se tocaba: el modelo económico. Es decir, el sistema que padecemos como pueblos indios y como mexican@s, no era abordado por ninguna propuesta de quienes se disputaban el arriba, ni por el PRI, ni por el PAN, ni por el PRD.

Como ha sido señalado, no sólo por nosotros, la propuesta supuestamente de âizquierdaâ? (la del PRD en general y la de AMLO en particular), no era ni es tal. Era y es un proyecto de administración de la crisis, asegurando ganancias para los grandes propietarios y controlando el descontento social con apoyos económicos, cooptación de dirigentes y de movimientos, amenazas y represión. Desde la llegada de Cárdenas Solórzano al gobierno de la capital, luego con Rosario Robles y después con López Obrador y Alejandro Encinas, la ciudad de México era y es gobernada como con el PRI, pero ahora bajo la bandera del PRD. Cambió el partido pero no la política.

Pero AMLO tenía, y tiene, lo que ninguno de sus antecesores: carisma y habilidad. Si antes Cárdenas usó el gobierno de la ciudad como trampolín para la presidencia; López Obrador también, pero con mayor pericia y fortuna que el ingeniero. El gobierno de Vicente Fox, con sus torpezas, se convirtió en el principal promotor y publicista de la candidatura del perredista. Según nuestras valoraciones, AMLO ganaría la elección para presidente de la República.

Y no nos equivocamos. López Obrador obtuvo el mayor número de votos entre quienes se disputaban la presidencia. Aunque no con la holgura que vaticinó, su ventaja fue clara y contundente.

En donde sí nos equivocamos es en pensar que el recurso del fraude electoral era ya cosa del pasado. De esto hablaremos más adelante.

Siguiendo con nuestro análisis, la llegada de AMLO y su equipo (formado por puros salinistas descarados o vergonzantes, además de una runfla de personas viles y ruines) a la presidencia de la República significaba la llegada de un gobierno que, aparentando ser de izquierda, operaría como de derecha (tal y como hizo, y hace, en el gobierno del DF). Y, además, llegaría con legitimidad, simpatía y popularidad. Pero nada de lo esencial del modelo económico sería tocado. En palabras de AMLO y su equipo: âse mantendrían las políticas macroeconómicasâ?.

Como casi nadie dice, las âpolíticas macroeconómicasâ? significan aumento de explotación, destrucción de la seguridad social, precarización del trabajo, despojo de tierras ejidales y comunales, aumento de la migración a los Estados Unidos, destrucción de la historia y la cultura, represión frente al descontento popular⦠y privatización del petróleo, la industria eléctrica y la totalidad de los recursos naturales (que, en el discurso lopezobradorista, se disfrazaban como âcoinversiónâ?).

La política âsocialâ? (los âanalistasâ? afines a AMLO âolvidanâ?, otra vez, las grandes semejanzas con aquel âsolidaridadâ? de Carlos Salinas de Gortari â el âinnombrableâ? renombrado en el equipo de López Obrador) de la propuesta perredista, se nos decía, sería posible reduciendo el gasto del aparato gubernamental y eliminando (¡ja!) la corrupción. El ahorro obtenido serviría para la ayuda a los sectores âmás vulnerablesâ? (ancianos y madres solteras) y para apoyar las ciencias, la cultura y el arte.

Entonces pensamos: gana AMLO la presidencia con legitimidad y el apoyo de los grandes empresarios, además del respaldo incondicional de la intelectualidad progresista; sigue el proceso de destrucción de nuestra Patria (pero con la coartada de ser una destrucción âde izquierdaâ?); y cualquier tipo de oposición o resistencia sería catalogada como âpatrocinada por la derecha, al servicio de la derecha, sectaria, ultra, infantil, aliada de Martha Sahagún (entonces era Martita la que âsonabaâ? como precandidata del PAN â después la etiqueta diría âaliado de Calderónâ?-) y bla, bla, blaâ?, reprimida (como el movimiento estudiantil de 1999-2000; el pueblo de San Salvador Atenco ârecordemos que todo inicia con el perredista presidente municipal de Texcoco, -los diputados del PRD en el Estado de México, hoy demandantes de la libertad de l@s pres@s, saludaron y apoyaron en su momento la represión policíaca-; y l@s jóvenes que fueron reprimid@s por el gobierno perredista de ese âdefensor del derecho a la libre expresiónâ?, Alejandro Encinas, paradójicamente, por bloquear una calle en demanda de libertad y justicia para Atenco); agredida (como las bases de apoyo zapatistas en Zinacantán); o calumniada, perseguida y satanizada (como la Otra Campaña y el EZLN).

Pero la ilusión se acabaría a la hora en que se fuera viendo que nada había cambiado para l@s de abajo. Y entonces vendría una etapa de desánimo, desesperación y desilusión, es decir, el caldo de cultivo para el fascismo.

Para ese momento sería necesaria una alternativa organizativa de izquierda. Según nuestro cálculo, en los primeros 3 años de gobierno se definiría la verdadera naturaleza del llamado âProyecto Alternativo de Naciónâ?.

Nuestra iniciativa debía tomar en cuenta esto y prepararse para ir con todo en contra (caricaturas incluidas) por varios años, antes de convertirse en una opción real, de izquierda y anticapitalista.

7.- ¿Qué seguía? La Sexta.- Para finales del 2002, el proyecto que después sería conocido como la Sexta Declaración de la Selva Lacandona estaba esbozado a grandes rasgos: una nueva iniciativa política, civil y pacífica; anticapitalista, que no sólo no buscara la interlocución con los políticos, sino que los criticara abiertamente y sin consideraciones; que permitiera el contacto directo entre el EZLN y l@s otr@s de abajo; que l@s escuchara; que privilegiara la relación con la gente humilde y sencilla, que permitiera la alianza con organizaciones, grupos y colectivos con el mismo pensamiento; que fuera de largo aliento; que se preparara para caminar con todo en contra (incluido el sector progresista de artistas, científicos e intelectuales) y dispuesta a enfrentarse a un gobierno con legitimidad. En suma: mirar, escuchar, hablar, caminar, luchar, abajo⦠y a la izquierda.

En enero del 2003, decenas de miles de zapatistas âtomaronâ? la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Machetes (en honor a l@s rebeldes de Atenco) y varas de ocote ardiendo brillaron e iluminaron la plaza central de la antigua Jovel. Habló la dirección zapatista. De entre ell@s, el Comandante Tacho advirtió a quienes apostaban a la desmemoria, el cinismo y la conveniencia: âSe equivocan, sí hay otra cosaâ?.

En ese momento, aún entre la sombra de la madrugada, la Sexta Declaración empezó a andarâ¦

(Continuaráâ¦)

Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN y Comisión Sexta.

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Agosto-Septiembre del 2006.

http://enlacezapatista.ezln.org.mx/la-otra-campana/456
Es pot rendir culte a la personalitat...
18 set 2006
malgrat que es porti un pasamonyanyes, si sempre el porta el mateix.
Es pot rendir culte a la personalitat donant-se el càrreg de sub, malgrat que, casi sempre, parli el mateix, el sub que vol dir si és el primer?.
"delegado cero"? o millor "delegado 1"? ....
El projecte revolucionari zaparista es mereix el millor, el sub també ... però potser acabarà no essebt així ....
Re: Palabras del delegado zero la noche del 15 en Atenco
19 set 2006
Sup o Sub (Sots). Sotscomandant o Subcomandante que vol dir per sota dels comandants. Es a dir, la Comandancia de l'EZLN está per sobre d'ell (Marcos). Tant sols fa de portaveu (vocero)
"delegado CERO" (abaix i a l'esquerra) = ningú (tot hom que no conta pels de dalt).

perso, les solucions les teves preguntes es poden trobar en la lectura, de ben segur tenen totes resposta.

Molt recomenable llegir:
http://enlacezapatista.ezln.org.mx

Sexta Declaración de la Selva Lacandona
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/especiales/2

Palabra Zapatista desde 1994
http://palabra.ezln.org.mx

Televisión Zapatista
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/especiales/52

Comunicados de la Sexta
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/especiales/50

El EZLN en la Otra Campaña
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/especiales/49

Relatorías de Preparatorias y Plenaria
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/la-otra-campana/57
Sindicat