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Mierda en las cabezas... Drogas y movimientos sociales
17 set 2006
-NO TODOS VIVIMOS EXENTOS DE RESPONSABILIDAD
EN EL MUNDO DE LA MERCANCIA-

DEBATE SOBRE DROGAS EN LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN BARCELONA.Domingo 1 de Octubre.18:00 (puntual) en el Espai Obert
-NO TODOS VIVIMOS EXENTOS DE RESPONSABILIDAD
EN EL MUNDO DE LA MERCANCIA-

DEBATE SOBRE DROGAS EN LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN BARCELONA


âHablando en términos psicológicos, en la actualidad existen tranquilizantes, alucinógenos y estimulantes baratos. Es evidente que un dictador podría, si quisiera, hacer uso de esos productos con fines políticos. Podría protegerse contra la agitación subversiva modificando la química del cerebro de sus súbditos, y logrando que se sintieran satisfechos de su condición servil. Podría utilizar los tranquilizantes para calmar a los excitados, los estimulantes para reavivar el entusiasmo de los indiferentes, los alucinógenos para distraer de su miseria a los desgraciados. Pero tal vez se pregunten: ¿cómo lograría el dictador que sus súbditos ingirieran las píldoras?, es posible que tal vez baste con poner las píldoras a su alcance.â?(Aldous Huxley, 1958).


I. La ausencia de crítica

âDesierto viene de desierto, no de desertarâ?

Nos suelen salir bocanadas de críticas e improperios contra esta sociedad⦠refiriéndonos en muchos casos al resto de la gente, a esa que reproduce los mecanismos dominantes y cuya sumisión nos esclaviza. Sería demasiado sincero reconocer que de la idiotización generalizada no se salva ni dios, que la podredumbre también se pega a nuestros comportamientos y ambientes âliberadosâ? sin ningún escrúpulo.
La ausencia de oposición al consumo de drogas en nuestros terrenos políticos es el exponente más evidente de la gravedad del problema⦠que llega a ser endémico. La falta de reflexión o la poca valentía para encarar este tema entre la mayoría de la gente que conforma los así llamados movimientos sociales es el síntoma más claro de que nos atrae la putrefacción tanto como a ellos.
Desde estas líneas hacemos una llamada urgente a esas personas y asambleas que se atreven a repensar dinámicas en pos de una crítica real a todo tipo de enajenación.


II. Barcelona aquí y ahora

âTú hipotécate con el 12% TAE que yo lo haré con mis rulasâ?

Fármacos, plantas, compuestos sintéticos, químicos y la mayoría de los alimentos pueden ser considerados drogas; incluso la civilización como tal si el discurso trasciende. Pero sabemos que ese no es el objeto de discusión. Ni el café ni el tabaco nos conducen al bochornoso espectáculo de cada fin de semana.
Sólo hay que pasearse por muchos centros sociales ocupados a las cuatro de la mañana para observar el desolador ambiente de la caverna. Parece que hemos conseguido a la perfección la situación insana a la que nos aboca el orden establecido.
Mierda en el suelo, mierda en la barra, mierda en los baños, mierda en las narices, mierdas en las cabezas.

Este teatro podría escribirse con nombres de cualquier otro contexto o âtribu urbanaâ? que no imaginamos enarbolando ninguna posición ideológica; es entonces lamentable el pretender hacernos creer que quien frecuenta los autodenominados espacios liberados posee una actitud crítica y antagonista.
Excepto el decorado, la estética y la música, reproducimos miméticamente lo mismo que cualquier ambiente festivo en la ciudad capitalista.
Nosotros, que teóricamente nos intentamos replantear todos los ámbitos de la vida cotidiana, ¿por qué aquí nos escaqueamos? Hacemos un abuso de la droga tan brutal como en cualquier otro sitio. Evitando profundizar en los comportamientos deplorables y desesperanzadores que de ello se deriva.

La presencia de la droga en los movimientos sociales hace ya tiempo que está omnipresente, pero ha tenido altos y bajos⦠y nos alerta avisar que ahora se está viviendo una recaída. En los espacios sociales la droga corre irreflexivamente como cualquier otro producto de la sociedad de consumo. A pies de sus camellos.
El abuso y el consumismo más vil se han aposentado en nuestros lugares y no consentirán marcharse si no les hacemos frente.

Resulta aburrido apelar a otros contextos históricos y sociales que nos demuestran como el âpoderâ? hizo de la droga su arma más sofisticada. En Italia, en los 70´, la heroína preparaba bien el terreno mientras la represión político-policial destrozaba cualquier intento de autonomía obrera y popular. En los 80´ en el estado español, el caballo se llevó una generación por delante mientras se hacían las perfectas maniobras de reconversión capitalista. En Euskadi, en los EEUU⦠son conocidos ejemplos de cómo se desarticulan los movimientos incómodos y radicales con golpes maestros y transparentes subterfugios. âEs posible que tal vez baste con poner las píldoras a su alcanceâ?.

Es profundamente preocupante como estamos dejando que haya esta invasión que nos somete aún más que el trabajo, que nos condiciona y nos esclaviza aún más que los ritmos de la economía de mercado o nos adormece en un colocón permanente.


III. Posibles causas

âNo hay árbol que el viento no haya sacudido"


Las condiciones de vida que nos impone el sistema son similares para todas las que no quedamos gratamente integradas en el capitalismo. La inestabilidad, la precariedad mental y física, la miseria no tienen por qué ser factores de una rebeldía consciente y política. La mayoría de los problemas que sufrimos en nuestro camino los resolvemos con la evasión momentánea que permite relajar las tensiones acumuladas. Una especie de tiempo muerto que nos carga las pilas para poder seguir sufriendo. Un narcótico para seguir con la vida que te invita a tomar narcóticos: televisión, speed, fútbol, rulas, compras...

De la posmodernidad no se escapa ni dios, ni tan solo aquellos que pretenden ser críticos con el orden dominante. Velocidad, hedonismo, felicidad inmediata, fragmentación, decadencia o el rechazo al esfuerzo se han apoderado de nuestras prácticas e ilusiones. En vez de esforzarnos (que no sacrificarnos) en mejorar nuestras vidas desde perspectivas sinceramente âen la contra y al margenâ?, con continuidad y esmero, huimos apresuradamente, con el rabo entre las piernas, del asqueroso presente⦠asesinando el futuro. âLo siento, no me acuerdo de nada, llevaba un pedo que lo flipasâ?.

Ante las ocho horas aguantando a los desgraciados del curro, ante la impunidad jurídico-policial, ante la organización espectacular de barrios, ante las infames avalanchas de guiris capitalistas⦠¿El putrúm putrúm como única oposición posible?


IV. Ni moral ni moralizantes

âLas casas son lo que son, y no lo que deberían serâ?


Desde aquí no se pretende una crítica evangelizadora, reaccionaria o purista; no son esos los derroteros. No se pretende mirarnos las caras en vistas de justificaciones baratas, excusas, culpabilidades ni razones absurdas. El paternalismo no es nuestro fuerte.
Este texto huye de valoraciones antropológicas del uso de las drogas en otros contextos, territorios o latitudes. Parte del reconocimiento de unas circunstancias de âcombateâ? contra unas realidades asfixiantes que están siendo mermadas a causa de unas prácticas descerebradas e infantiles.
Se nos antoja abordar la cuestión desde una perspectiva comunitaria, no de responsabilidad individual, sino de todos aquellos que dicen estar dedicándose como grupo o asamblea a la crítica social. Somos nosotros los que vertebramos esos antagonismos, somos nosotros los que le hemos otorgado un pedestal incuestionable a la fiesta...y no a la estrategia.


V. El gran neg-ocio

âEuros, euros, euros...â?

VI. La pastilla roja

âMira, yo soy así, excepto los sábados por la nocheâ?

Si el hecho fuera que la droga sólo repercutiera al individuo y a su estado alterado de conciencia, poco tendríamos que discutir; pero como se ha citado anteriormente, no es ésta la realidad.
Las relaciones que se establecen entre esos individuos drogados distan un abismo de los planteamientos que defendemos y manifestamos a la sociedad...y además, en supuestos espacios arrebatados a la violencia urbanística o capitalista.
Guerreamos por vidas auténticas, sinceras y respetuosas; por relaciones transparentes, directas y naturales. Nos echamos a la calle amenazando que aún quedan valores críticos, sentimientos revoltosos, ojos veraces, ideas insumisas. Pero a la mínima de cambio, nos sumergimos inocentemente en lo más profundo del lodazal...nos convertimos en la peor âbeautiful peopleâ?.


VII. La inevitable responsabilidad

âVivo dentro de la fantasía heroica del fin del mundo y no sólo no quiero salir de ella sino que pretendo que los demás entrenâ?

La política del antagonismo siempre ha creado a su alrededor una especie de red, más o menos extensa, de personas, lugares, ideas, etc. que al final constituyen un cuerpo coherente. Representante simbólico de la política que se está llevando a cabo a ojos de la sociedad y, lo que es aún más importante, a ojos de todas aquellas personas que se muestran interesadas por esas formas de contestación política. Todo eso que hacemos es el punto de unión, en muchos casos, con esas personas iniciáticas, con esas que se acaban de dar cuenta que no todo era como se decía. Por tanto, la gente que gestiona los âespacios libresâ? ha de tener en cuenta que con sus actividades y actitudes transmite un modo de hacer a los que se integran en la âluchaâ?, que supondrán el cambio generacional.

Cuando nosotros ofrecemos espacios donde básicamente se repite la alienación de fuera del gueto, el consumo compulsivo de droga (o no) y la única posibilidad de sociabilización es a través de la fiesta, estamos ofreciendo mierda. De ahí la inmensa importancia de reconstruir nuevos espacios donde el predominio sea la conciencia y no la evasión.



EL PROCESO (Centre dâ Iniciatives per la Desinserció) se percata de que una crítica específica a la droga como tal podría quedar parcial si no se analizan aspectos imprescindibles que conllevan a la lapidada situación actual: ya sea la crítica a los modos de urgente financiación o a la falta de estrategia en los golpes ofensivos. Así, anunciamos que tras el presente debate sobre drogas se intentará establecer otros para llegar, si se puede, a vislumbrar las causas internas de nuestra parálisis de acción.

This work is in the public domain

Comentaris

Re: Mierda en las cabezas... Drogas y movimientos sociales
17 set 2006
¿qui organitza aquesta activitat?

l'espai obert
Re: Mierda en las cabezas... Drogas y movimientos sociales
17 set 2006
tens tota la raó. crec k tot gira al voltant del mateix, la enorme falta de conscienciació.
es penos realment veure com la penya es fot fins el cul de tot sota simbols revolucionaris.
Re: Mierda en las cabezas... Drogas y movimientos sociales
17 set 2006
Tota la raó. Però ara no ens passem i comencem a reprimir-nos massa, que una mica de festa i d'alienació sempre vénen bé! A més, posats a combatre-les, podríem acabar renunciant a l'enamorament, que (1) molts científics consideren un estat de transtorn emocional i (2) provoca conflictes i rivalitats entre la penya, que hauria d'estar unida contra el capital. Visca l'amor i la festa, però que ens distreguin de la tasca històrica!
Re: Mierda en las cabezas... Drogas y movimientos sociales
17 set 2006
Una buena reflexión y muy bien escrita de algo que much@s pensamos
Re: Mierda en las cabezas... Drogas y movimientos sociales
18 set 2006
Una activitat que realment feia falta ...
Re: Mierda en las cabezas... Drogas y movimientos sociales
18 set 2006
Lo que no se puede tolerar (si esta palabra que algun@s aborrecen en la misma medida que aceptan todo lo que voy a exponer) y se tolera, son los camellos en los centros sociales y en las mismas asambleas o colectivos(quien quiera entender que entienda).
¿Que implica mantener camellos en los centros sociales? a mi entender:
1) Es permitir la degradación de las nuevas hornadas de militantes, ya no solo hablo a nivel político, sino también como personas. Qué es lo que está aportando el movimiento a aquell@s que basan gran parte de su participación en movidas sociales en su relación con el camello y la droga? En otros tiempos la gente asistia a los ateneos a aprender a culturizarse para luchar contra el capitalismo. Hoy se generan gente enganchada a las drogas los fines de semana, cuando no el resto de la semana. Gente que deja los estudios, que trabaja mal que bien y que llega a los treinta y se da cuenta que ha quemado una etapa de su vida con la cual podria haber hecho algo más interesante. Sacarse una carrera, aprender un oficio y por ejemplo culturizarse y formarse como militante muchisimo más. La droga está generando una juventud con los rasgos contrarios, no solo en la orbita okupa, aunque también.
2) El camello establece un negocio que le convierte en no menos que un ejemplo clarisimo de lo que es el concepto marxista de lumpen-proletariado, que vive no de trabajar sino de parasitar y de drogar a sus semejantes.
3) El camello es por definición carne de cañón para la policia, o sea que si encima es militante (destacado o no) de un movimiento es facilmente coaccionable por la policia para que suministre información o que con su acción (en lo referente a pasar droga, o en otros aspectos) o inacción, permita tener controlado el movimiento en si.
4) En ultima instancia la droga hace perder facultades, para la vida diaria así como para la militancia anticapitalista. Esto lo puede corroborar cualquiera que haya estado en interminables asambleas donde se fuman porros y beben cervezas, por no decir lo que comportan las rayitas los fines de semana y las consecuentes resacas.

Todo esto por no hablar lo bien que se enriquecen los narcos con el consumo de droga.

La droga degrada individualmente y colectivamente. Solo hace falta mirar un poco a nuestro alrededor. No es sinonimo de libertad, sino de sujeción y control por parte del Estado y su policia.
Lo peor de todo esto, creo, es la INCAPACIDAD del movimiento, para cortar de forma radical con todo esto y MANDAR A LA MIERDA a la gente que trafica con droga de nuestros entornos. Es una clara muestra de debilidad y uno de los principales motivos por los cuales muchos movimientos juveniles no crecen.

Por otra parte, el debate creo que es interesante plantearlo en términos del modelo de ocio capitalista que se reproduce, incluido el tema de las drogas, en nuestros entornos âalternativosâ?. Si no cambiamos el modelo de ocio, por otro más sano y cultural, esto no tiene remedio. De la misma manera, hay que buscar otras formas de financiar los movimientos para no estar sujeto a este modelo de ocio degradante.

(A)
Re: Mierda en las cabezas... Drogas y movimientos sociales
19 set 2006
Pues realmente el texto tiene toda la razòn, Recuerdo hace años como en el Centro Social de mi ciudad se expulsaba a la gente q vendia o consumia speed o coca dentro del mismo. Se intentó evitar que la gente fumase porros o simplemente fumase. Esta actitud la vi en otros centros sociales.
Hoy en dia me da asco ir a conciertos y fiesta en Centros Sociales, harto de negar el consumo de speed de Bilbao o pasta de la buena, MMDA, Extasis liquido, Pastis, etc. Y lo peor de todo, es como los supuestos alternativos okupis radicales miran por encima del hombro al vecino de la esquina, que le han taladrado toda la noche con su musica o sus chumbachumba.
Creo que hace falta no un debate, sino una apuesta clara por eliminar las drogas de nuestro movimiento. Pero claro es q estoy rodeado de camellos y consumidores, cada uno es libre de hacer l oque quiera, esas son las respuestas queme suelen dar.
El otro q dice dejar de amar y estas tonterias, me parece que no has leido bien el texto. No somos puristas, somos realistas, en el sentido que hay un mal generalizado en el movimiento y tenemos que hacerle frente.
Venga salut y lucha
Re: Mierda en las cabezas... Drogas y movimientos sociales
19 set 2006
creo que es necesaria esta reflexion dentro del movimiento pero sin criminalizar ni represaliar. cambiemos por la reflexion y la madurez y no por la imposicion. la droga hoy en dia se usa mucho como evasion de esta dura realidad, lo cual implica a veces el no usar nuestro descontento como fuente de fuerza para intentar cambiar lo que no nos gusta. a los gobiernos les interesa esto y por eso la droga esta permitida camufladamente.
Re: Mierda en las cabezas... Drogas y movimientos sociales
19 set 2006
Yo a veces me drogo. Me gusta ver la realidad desde una sensibilidad diferente, desde otro punto de vista. Otra cosa es el no saber socializar sin drogarse, el necesitar cada finde droga. La cuestion seria ¿por qué te drogas?
Sindicat