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Notícies :: criminalització i repressió : amèrica llatina
Siguen impunes las agresiones contra habitantes de Atenco, 131 días después
11 set 2006
Ninguno de los responsables ha sido castigado; pobladores aún están presos
Los policías, en libertad; el delito de que los acusan no es considerado grave
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Un ejidatario de San Salvador Atenco es golpeado frente al palacio municipal, durante el operativo policiaco del 4 de mayo
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Siguen impunes las agresiones contra habitantes de Atenco, 131 días después

EMIR OLIVARES E ISRAEL DAVILA

Las agresiones contra pobladores de San Salvador Atenco y Texcoco continúan en la impunidad, pues a 131 días del operativo aplicado por autoridades federales y estatales contra habitantes de estos municipios, los responsables de los abusos aún no han sido castigados y una treintena de atenquenses permanecen detenidos.

Inclusive diversas instancias nacionales e internacionales han confirmado que durante el operativo policiaco se presentaron violaciones a los derechos humanos.

Los hechos se suscitaron los pasados días 3 y 4 de mayo, luego de que se impidió a floricultores del municipio de Texcoco, estado de México, instalarse en el mercado Belisario Domínguez, por lo que integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), encabezados por su líder, Ignacio del Valle, bloquearon en protesta la carretera Texcoco-Lechería.

Esta acción provocó que las autoridades estatales aplicaran un operativo para desalojar esa carretera federal, lo que ocasionó enfrentamientos entre civiles y policías municipales el día 3 de mayo. El saldo de ese enfrentamiento fueron más de 100 detenidos del FPDT y una docena de policías heridos, además de que tres fueron retenidos por los pobladores de Atenco.

La tensión llegó a tal grado que el siguiente día tuvieron que entrar en acción elementos de la Policía Federal Preventiva, quienes acompañados de policías estatales ingresaron al municipio en la madrugada del 4 de mayo.

Imágenes fotográficas y televisivas, testimonios de pobladores de la región y diversos organismos de defensa de los derechos humanos han corroborado los excesos en los que incurrieron las fuerzas públicas, pues no sólo se detuvo a los presuntos responsables de delitos como secuestro equiparado y bloqueo a las vías generales de comunicación, sino que se agredió a los ancianos y se allanaron decenas de viviendas sin órdenes de cateo.

Además, los más de 200 detenidos han denunciado que durante el traslado de Atenco hacia los penales de Santiaguito y Altiplano (antes La Palma) los policías continuaron con las agresiones e inclusive violaron sexualmente a las mujeres detenidas.

Fueron detenidas 207 personas tras el operativo policiaco; de éstas, 47 eran mujeres (45 han denunciado haber sufrido agresiones sexuales), cinco extranjeros y nueve menores de edad, quienes fueron puestos en libertad. Otros 144 detenidos fueron acusados de ataques simples a las vías generales de comunicación, y gozan de libertad bajo caución, aunque continúan sujetos a proceso.

Mientras que 26 personas son acusadas por secuestro equiparado, y por ser delito grave no alcanzaron fianza y permanecen en prisión, tres de ellos en La Palma: Ignacio del Valle, Felipe Alvarez y Héctor Galindo. Asimismo, dos mujeres están sujetas a proceso judicial por ataques agravados a las vías generales de comunicación, por lo que también permanecen presas.

Dos ciudadanas españolas, Cristina Vals y María Cortés; una alemana, Samantha Vietmar, y dos chilenos, Valentina Palma y Mario Alberto Aguirre, quienes se encontraban en Atenco realizando labores de observación, fueron expulsados un día después de su captura, aun cuando las autoridades migratorias incurrieron en "irregularidades", pues la Procuraduría General de Justicia mexiquense no fincó delito alguno a los extranjeros.

Además, el operativo policiaco dejó un saldo de dos personas muertas: el adolescente Javier Cortés Santiago, quien recibió un impacto de bala calibre 38 en el pecho, y el estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México, Alexis Benhumea, herido en la cabeza por un cartucho de gas lacrimógeno lanzado por un policía federal y después de un mes de haber sido internado falleció en la ciudad de México.

Otra de las incongruencias de las autoridades judiciales fue haber detenido a Arnulfo Pacheco, un quincuagenario parapléjico acusado de secuestro equiparado, y que obtuvo su libertad el 23 de junio. Asimismo, continúa en prisión Jorge Armando Ramírez, quien padece de sus facultades mentales, por lo que los abogados consideran que no hay razón para que siga en prisión.

Pese a las diversas denuncias, los sucesos no han sido sancionados de la misma manera por las autoridades, pues mientras 29 personas continúan presas, sólo 20 policías están sujetos a proceso penal por los excesos en que incurrieron.

Los agentes gozan de libertad porque están acusados del delito de abuso de autoridad, el cual es considerado como ilícito no grave, aunque la representación legal de los pobladores de Atenco levantó denuncias por abuso sexual y tortura.

Los abogados del FPDT han señalado que el proceso que se sigue contra sus defendidos es "irregular" y han tramitado diversos recursos jurídicos para lograr la libertad de los atenquenses, sin que hasta ahora lo hayan conseguido.

Ante los hechos, organizaciones de derechos humanos, tanto nacionales como internacionales, han investigado los acontecimientos concluyendo que durante el asalto policiaco, el Estado incurrió en violaciones a los derechos humanos, por lo que debe sancionarse a los responsables.

La misma Comisión Nacional de los Derechos Humanos presentó un informe preliminar en el que estableció que existen evidencias de que durante la toma de Atenco se presentaron delitos de lesa humanidad, además de que siete mujeres sí fueron abusadas sexualmente.

Ante esas denuncias, sólo un policía ha sido consignado por el delito de actos libidinosos, que al ser considerado ilícito menor por el Código Penal del estado no es castigado con cárcel.

Los abogados de los procesados han advertido que los juicios penales a los que están sujetos sus clientes "han estado plagados de irregularidades", pues el expediente tiene inconsistencias, y no hay una sola imputación directa contra los atenquenses.

Además de que el juez segundo penal de Toluca, Jaime Maldonado, quien lleva el caso, ha citado a comparecer a los 60 policías que acusan a los procesados en grupos de cinco, lo que infringe el artículo 201 del Código de Procedimientos Penales del estado de México, pues el ordenamiento dispone que "el servidor público que practique la diligencia dictará las providencias y adoptará medidas que estime necesarias para evitar que los testigos no se comuniquen entre sí, ni por medio de otra persona, antes de que rindan testimonio".

En el nivel federal también se han presentado diversas irregularidades, pues no obstante que los abogados de los detenidos promovieron amparos contra el auto de formal prisión dictado por el juez penal, estos fueron resueltos casi tres meses después.

La juez segundo de distrito de amparo, Emilly Vega, retrasó la resolución con el argumento de que las copias del expediente turnadas por el juez segundo penal de Toluca eran "ilegibles", y fue hasta el 11 de agosto cuando resolvió que el auto de formal prisión dictado por este juez quedaba "insubsistente", pues no era competente para conocer el caso que debió ser en Texcoco y no en Toluca; sin embargo, el primero de septiembre Maldonado justificó su competencia, por lo que nuevamente dictó auto de formal prisión.

Este lunes, las abogados de los procesados presentarán dos promociones ante el juez segundo de distrito de amparo en Toluca, para explicar que Jaime Maldonado "simula el incumplimiento de la sentencia de amparo".

http://www.jornada.unam.mx/2006/09/10/014n1pol.php
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Otro Atenco, nunca más
http://chiapas.mediosindependientes.org/display.php3?article_id=124558

+info:
COMISIÃN CIVIL INTERNACIONAL
DE OBSERVACIÃN POR LOS DERECHOS HUMANOS (CCIODH):
http://cciodh.pangea.org
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Atenco rebelde: una mirada de Jesús Villaseca

Javier Hernández Alpízar, Zapateando

Atenco rebelde: una mirada de Jesús Villaseca
Historia de la resistencia al aeropuerto en 2001-2002
Represión sangrienta del 3 y 4 de mayo
Riqueza de la tierra y determinación de los campesinos para defenderla

Javier Hernández Alpízar
Zapateando, 10 sep 2006

Atenco rebelde: una mirada de Jesús Villaseca

Historia de la resistencia al aeropuerto en 2001-2002

Represión sangrienta del 3 y 4 de mayo

Riqueza de la tierra y determinación de los campesinos para defenderla

Javier Hernández Alpízar.- En 2001, con el decreto expropiatorio de Vicente Fox anunciado por la televisión, a siete pesos el metro de la tierra, las casas, los campos, que ancestralmente han pertenecido a los campesinos de Texcoco y Atenco, comenzó la gestación de esta saga: Campesinos que derrotan a poderosos intereses y a policías militarizadas con órdenes de tirar a matar.

En ese tiempo, José Bové marchaba en Europa con miles de campesinos en apoyo de los campesinos de 13 pueblos mexiquenses- mexicanos, entre los cuales nombres como Ignacio del Valle y Adán Espinoza son ya símbolos, referentes.

Cinco mil trescientas hectáreas de tierra dedicadas a la agricultura serían arrebatadas a los campesinos para construir un aeropuerto, lujosos hoteles y corredores industriales, el inicio del Plan Puebla Panamá, proyecto de reconquista y colonización del sur sureste.

La lucha de las mujeres puso los cimientos, más que los hombres inclusive. Los campesinos con sus machetes hicieron movilizaciones de miles, protestaron frecuentemente, incluso frente a la embajada norteamericana.

Estamos hablando de âAtenco rebeldeâ?, como gusta de titular el fotorreportero Jesús Villaseca a su recopilación de fotos e información vivida y vívida, de primera mano, la del periodista que ha estado ahí en los momentos importantes.

El jueves 7 de septiembre Atenco estuvo presente en Jalapa y en Teocelo, Veracruz, a través de las fotografías de Villaseca, y algunos otros trabajadores de la lente, y la palabra de un reportero convencido de la autenticidad de la lucha del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra.

La sangrienta represión, el 3 de mayo en Texcoco y el 4 en Atenco, es el castigo a un pueblo que derrotó al foxismo y al grupo priista de Atlacomulco en 2002.

El 2 de agosto de 2002, La Jornada, el diario para el cual trabaja Villaseca, publicó la nota de sus enviados Mireya Cuellar y Juan Manuel Venegas que anunciaba la cancelación del proyecto multimillonario para construir un nuevo aeropuerto de la ciudad de México en Texcoco.

En esa resistencia murió, el 19 de julio de 2002, José Enrique Espinoza, detenido en un enfrentamiento y muerto a consecuencia de la golpiza que le dieron cuando ya estaba reducido por la policía.

Aquella vez el enfrentamiento con la policía había durado tres días. Los policías usaron armas largas. Apresaron entre los campesinos a Ignacio del Valle, detenido en la clínica a donde lo habían trasladado herido de bala. Sería liberado después, operación âojo por ojoâ?, en intercambio de funcionarios por presos políticos entre la policía y los campesinos.

Esta vez, mayo de 2006, murió en Texcoco el menor de 14 años Javier Santiago; y en Atenco, del impacto en la cabeza de un cartucho de gas lacrimógeno disparado a quemarropa, el joven universitario Ollin Alexis Benhumea.

Con la caída, hace cuatro años, de este eslabón inicial del Plan Puebla Panamá âcampesinos âignorantesâ? demostraron tener la razón, sí era parte del PPP, y fue una de sus primeras derrotas sonadas-, quedó sellado también el destino de acoso sobre Atenco, y de la rebeldía que ha hecho legendario a un pueblo de campesinos en machete, cuyo líder Ignacio del Valle, hoy preso en el penal de máxima de seguridad de La Palma, Almoloya, Estado de México, tiene el récord de setenta causas penales en su contra, muy superior a las quince del subcomandante Marcos.

El 3 de mayo de 2006 detuvieron a Ignacio del Valle y al primer centenar de personas, en cateos ilegales en Texcoco, mucha gente absolutamente ajena al conflicto, y el 4 de mayo asaltaron militarmente -con el nombre de âpolicíaâ?- San Salvador Atenco, grupos de elite antiguerrilla, 3500 hombres armados y bien protegidos, resistidos durante más de una hora por tres o cuatro decenas de jóvenes estudiantes de las universidades de Chapingo y la UNAM con cohetones y latas de cocacolas como âmunicionesâ?.

Sobre los cuerpos torturados de los hombres y los cuerpos sexualmente ultrajados de las mujeres -hoy sujetos a procesos penales absurdos y decenas de ellos presos con cargos genéricos que nunca se materializan en el rostro de un solo âresponsableâ? de algún presunto delito- el brazo armado de los inversionistas millonarios derrotados en 2002 tomaba venganza.

Escuchar la historia y ver los rostros de los actores, con una mirada informada y cercana, corrige el perverso mundo invertido que inventaron los medios propiedad de esos millonarios agraviados por un pueblo que se negó a vender sus tierras y estuvo y está dispuesto a pagar con su sangre. Inversión operada por Televisa y TV Azteca donde los villanos son hechos pasar por héroes (los âbuenos muchachosâ? de Wilfrido Robledo, jefe del operativo âlimpioâ? del gobernador Peña Nieto y el ârestablecimiento del estado de derechoâ? de Fox) y los héroes son hechos pasar por villanos (las mujeres y hombres valientes que con piedras, resorteras, palos y machetes resisten a una policía entrenada militarmente para matar, herir, masacrar).

En la galería reivindicadora de Villaseca, los retratos de Ignacio del Valle, Adán Espinoza, Felipe Alvarez, David Pájaro, en su humilde y clara dignidad, no salen en desventaja al lado de Marcos y del veterano jaramillista don Félix Cerdán, uno de los indígenas del Congreso Nacional Indígena. Son quienes han venido exhibiendo la naturaleza represiva y mercenaria de un régimen decidido a despojar, reprimir, explotar, despreciar a los pobres, los campesinos, los estudiantes, los floristas, las mujeres, los viejos, los hombres en silla de ruedas o sordomudos torturados por una policía brutal, cruel, salvaje.

A Felipe Alvarez, de Acuexcomac, le destrocaron las rodillas a golpes, está preso en Almoloya, incomunicado. No le dejan hablar ni con su abogada.

Doña Trini está libre, pero tiene orden de aprehensión, igual que América del Valle, joven estudiante hija de Ignacio. Incluso el sabio del pueblo, un hombre viejo que los jóvenes se llevaron cargando, porque se quería quedar a âresistirâ? la madrugada del 4 de mayo, hoy es âbuscadoâ? por âla leyâ?.

No es que sean delincuentes o violentos, los atenquenses aprendieron el duro arte de defenderse con mascarillas de cocacola de los gases lacrimógenos, pimienta, y de devolver latas de gases e improvisar cócteles Molotov ante pelotones de policías con entrenamiento militar, armas largas y balas mortíferas.

A la Policía Federal Preventiva que en mayo participó en el operativo de guerra sucia llamado ârescateâ?, desde 2001 han intentado utilizarla para desalojar las tierras, los campos de Atenco y Texcoco. Y desde aquel año, cerrar la carretera Texcoco- Lechería ha sido no sólo una medida de presión, como el 3 de mayo reciente, sino una estrategia defensiva, pues por ahí llega el cuerpo armado destinado a acabar con los campesinos.

La decisión con que cuentan los pueblos para defenderse se muestra en la estrategia kamikaze usada al final en 2002, tenían dos gasolineras y dos pipas de gas en puntos estratégicos, con un voluntario de turno que la haría volar si se acercaban el ejército o la policía (PFP).

En marchas multitudinarias, en aquel 2002, los citadinos los recibieron como héroes, los burócratas les tiraban papeles picados desde las ventanas de los edificios.

Cuando vino Juan Pablo II en su última visita, los campesinos hicieron una peregrinación religiosa- marcha de protesta por los 13 pueblos de Atenco. Fue el mismo día que el papa se despedía de México cuando se dio a conocer la cancelación del decreto expropiatorio, el 1 de agosto de 2002.

Desde entonces muchos medios electrónicos rabiaban porque no habían sometido a sangre y fuego al pueblo de Atenco y Texcoco.

Esa sangre y fuego se vivieron el 3 y 4 de mayo pasados. A los torturados les preguntaban: ¿Dónde está Marcos? El delegado Zero, cuya visita a Atenco en La Otra Campaña había sido el 25 y 26 de abril, y a quien habían recibido con simbolismos para jefe de estado, con disparos de sus tradicionales cañoncitos.

Estas tierras valen oro, les dijo el delegado Zero desde la punta de un cerro, donde le mostraron las extensiones que los zapatistas de 1910 les repartieron a los campesinos. Marcos les dijo que esas tierras las desea el poderoso, y que si lograban derrotar a los de Texcoco, las consecuencias llagarán hasta el sureste.

En la represión del 4 de mayo participó un chivatón encapuchado, vestido con traje de policía, el pueblo le llama el âOaxacoâ?, y es tío del niño muerto de bala por un policía en Texcoco. El tío difundió el rumor de que el niño Javier Cortés Santiago había fallecido a causa de un petardo.

En Texcoco, el 3 de mayo, fueron atacadas unas treinta personas, entre los floristas (varias mujeres), atenquenses y estudiantes de Chapingo.

En los operativos, explicó Jesús Villaseca, siempre hay además de granaderos un grupo especial de elite y francotiradores. El reportero señaló que los policías antes de empezare a reprimir, jalan activo (solvente industrial para drogarse) en estopas que se colocan en la nariz.

Al detalle de que Wilfrido Robledo estaba inhabilitado para trabajar en gobiernos durante 12 o 15 años, a causa de dinero desviado en la compra de helicópteros en la PFP, se añade que el gobernador Peña Nieto estuvo presente a la entrada de Atenco el 4 de mayo.

Antes de atacar encerraron a los periodistas en el hotel de la entrada del pueblo y arrojaron gases, pero los periodistas lograron salir y tomar fotos, entre intentos policiacos de detenerlos, golpearlos o quitarles la cámara.

A la mayoría de los detenidos los sacaron de sus casas. Buscaron personas hasta en el edificio de la iglesia y el panteón. A Jorge Salinas, extrabajador de Telmex, sindicalista, lo golpearon salvajemente frente a cámaras y sus fotos salieron en la prensa, como un aviso quizá contra quien se atreva a enfrentarse a Carlos Slim, dueño de Telmex.

A los detenidos les tapan el rostro, por si en las golpizas se les mueren o están destinados a la desaparición, para que nadie los identifique. A Juan García, de cuya brutal golpiza propinada por varios policías Villaseca hizo una serie de fotos, lo tiraron los policías en el camino, dándolo por muerto. Sobrevivió y convalecía escondido en Ecatepec, en donde lo volvieron a detener. Hoy está preso en Texcoco, para que no hable. Al llevárselo el día 4 de mayo, le habían ocultado el rostro con una caja de cartón.

Los detalles de horror no cesan de saberse, y la plática de Jesús Villaseca, apoyado en la proyección de sus fotos, abre parte de esa pesadilla en curso, como lo hizo el jueves 7 de septiembre tanto en Humanidades, aquí en Jalapa, como en Radio Teocelo.

http://zapateando.wordpress.com/2006/09/10/
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