Imprès des de Indymedia Barcelona : http://barcelona.indymedia.org/
Independent Media Center
Anàlisi :: sense clasificar
Cuando el silencio es plata y la protesta oro
10 ago 2006
CUANDO EL SILENCIO ES PLATA Y LA PROTESTA ORO
El tema pendiente de los Parques Zoo-ilógicos del mundo se podría reflejar en la situación nauseabunda y espeluznante del Zoo de Almendralejo, en el marco de la patética gestión del cual, la Administración parece haber establecido algún tipo de programa de reinserción social minuciosamente diseñado para deficientes mentales, deficientes emocionales e hijasde¿? de varios modelos. Otorgándo licencias como quien reparte panes y peces, sin la más mínima caución etológica ni moral, subvencionando la fiestecilla pseudoconservacionista y mecenando las cuentas corrientes de quienes de él se encargan, enseñándoles a las visitantes -bajo el paraguas de la pedagogía medioambiental- cuánta inmundícia se merecen los animales y cómo y de qué modo señoreamos sobre ellos ( porque sí, porque los seres humanos somos cojonudos, y andamos por ello con el cerebrin bien alejado de la tierra ). Las condiciones en las cuales cumplen condena a perpetuidad los animales en Almendralejo confinados, valga apostillar, son tan pésimas que ya quisieran sus infaustos presidiarios las condiciones de Guantánamo o de ciertas comisarías ejjpañolas. Amén.

Por mi cercanía domicilial, sin embargo, he sido dado a conocer mejor otro caso de zulos legales que Ejjpaña abandera como modelo a exportar y como ejemplo de inclusión en temas medioambientales. Se trata de la empresa penitenciaria Zoo de Barcelona Sociedad Aberrante, que data ni más ni menos de 1892 y cuya sede se construyó en el Parc de la Ciutadella, donde ahora continúa, con 13 Ha. de terreno y 7500 reclusos, denotando la abismal ausencia de espacio físico para sus huéspedes. Espacio tal al que sus responsables actuales en gerencia, no vacilan en aportar alegremente a más y más animales de tamaño medio ( cebras, jirafas, hipopótamos o elefantes, todos ellos rigurosamente enloquecidos, repitiendo movimientos pauta, o stressados a mayor o menor nivel ), porque se ve que eso es lo que vende, eso es lo que pone cachondas a las niñas, eso es lo que dicta el manual de la buena etóloga, de las más afamadas fans de Gerald Durrell, a quien leí completamente. Este angosto espacio, añado, ha sido reducido por la inauguración del parque infantil más grande de Barcelona ( sigue cundiendo el reto de âa ver quién la tiene más grandeâ?), porque las infantes barcelonesas que lo visitan ( 50.000 al año ) no tienen parques. Y los animales que se jodan, que ya están muy anchos, se supone.

La empresa en cuestión, deficitaria crónica, se cita habitualmente con subvenciones públicas, reafirmando en esa dependencia al Estado su carácter eminentemente pedagógico, con algunos giros y reflexiones que citaré como de pasada, sin profundizar, pues parecen haberse olvidado, u obviado, que es lo mismo, por la sociedad civil, el benemérito âpúblicoâ?. En concreto los casos del gorila albino y de los delfines, ambos basados en el secuestro, porque ya se sabe que él es el método extorsionador de la naturaleza que rige nuestra armonía con ella.

El 1 de noviembre de 1966 la empresa mentada fichó en su plantilla de esclavos naturales al vituperado(vilipendiado) Copito de Nieve, raro gorila donde los haya, que estaba destinado a convertirse en el emblema de Barcelona. En lugar de permitir que lo siguiera siendo el tan mareado como curioso Oucomballa ( recordemos: de madre desconocida ), la Sangrienta Família, obra magna e incompleta del burguesito Gaudí, o un glorioso mar Mierditerráneo, al cual sólo le falta radioactividad para ser un mar cien por cien humano. Se promocionó, en los ámbitos del excelente marketing neoliberal, al exótico bicho como un lujo a explotar, todo ello rebozado pertinentemente de intención científica, amor a los animales y verdaderas ansias de que procreara y se convirtiera en un padrazo. Acaso con la ilusión disneyana de darle al mundo una nueva especie. Pareciera como si el ser humano quisiera purgar su destrucción sistemática de las miles de especies que extinguimos y extinguiremos, aportándole a la naturaleza un nuevo invento. Haciendo de lo que fuera un accidente, una norma.

El ínclito esfuerzo que nos demostraría de nuevo que somos... cojonudas.

Los datos oficiales sobre la procedencia del simio datan del 1 de octubre anterior, fecha durante la cual fue asesinada la familia directa del interfecto por una cuestión económica en su Guinea española natal. Es ya sabida, gracias la increíble y bellísima labor de Dian Fossey o de Jane Goodall, la masacre que sufren los gorilas desde unas decenas de años a esta parte, cuyos cadáveres pudriéndose bajo la tupida vegetación selvática, por unos dólares, permiten que empresarias asesinas tengan su cabeza de adorno, o sus manos como cenicero. Pero este asesinato fue territorial, al parecer, aunque no sabría decir yo en qué despacho de lujo se hallan las manos y los pies de la madre de Copito. Bueno, que me voy del tema, el caso es que uno de los verdugos, oriundo de la zona, raptó a la cria albina superviviente, que se aferraba aún a su madre despedazada, y la bautizó como Nfumu-Ngui, que en lengua fang significa âgorila blancoâ? y, en catalán, significa âquincemilâ?, que fueron las pesetas por las que se vendieron al gorilita. Porque todo tiene un precio, como bien sabemos y bien se nos inculca desde muy pequeñitas.

El pequeñín fue enclaustrado según dicta la normativa legal en ciernes, y juzgado en cuestión de segundos con el desenlace que prosigue: âMuy Culpableâ?. Culpable rotundo, culpable de bicho, con cargos añadidos de reincidencia en salvajismo, menoría de edad y con serio agravante de unicidad. Huelga decir que todas las fiscales pedían la pena máxima. El veredicto, obviamente, fue tan unánime como laureado: cadena perpetua. Al año siguiente ya estaba en la penitenciaría de la Ciutadella.

Más o menos de este modo acabó la vida de Copito de Nieve, los treinta y tantos años siguientes ya formaban parte del diseño de ayuda a la Naturaleza con que nos consolamos de destruirla, de las vidas diseñadas que les reservamos a los animales escogidos para enorgullecer y adornar nuestro planeta, promocionar safaris si el número consideramos que es válido para negociar con él, e ilustrar tomos de fauna y flora en quatricomía. Los treintaiocho años siguientes fueron un ejercício de gimnasia sexual que le proporcionaron 21 hijitos ( sólo viven ocho, me pregunto con desconfianza qué fue del resto ), un engordar 182 kilos desde sus 8,75 iniciales y un frotar sus excrementos contra los cristales para que el público no le mirara tanto, como si tuviera monos en la cara, nunca mejor dicho. Porque debe ser agotador que te acosen con miradas frontales ( símbolo de amenaza entre los animales ), golpecitos en el cristal o chillidos histéricos durante gran parte del día por una tropa de 50.000 niñas dispuestas a todo para sonreir.

El gorila murió de un cáncer, enfermedad industrial, como cabía esperar en un urbanita. Y aunque haya personas dispuestas a creer a pies juntillas la leyenda urbana que sospecha que el alcalde de Barcelona, señor Clos, es la evidencia de algún posible descendiente no reconocido del insigne Copito, parece ser que, de no ser cierta esta tierna teoría, se acabaría con él la posibilidad de exportar gorilitas albinos por el resto de penitenciarías del mundo y, llegado el caso, soltarlos en su medio natural, si lo reconocieran como tal y no perecieran en él. Lo cual, enorme y sinceramente, dudo, y duda la experiencia de inserción natural, que fracasa una y otra vez.

El legado de Copito son unas millonadas de pesetas, otras de postalitas y camisetas que rondan por todo el mundo y una beca de investigación dotada con 9000 euros.

Y ya del ámbito terrestre al acuático, otro caso notable y elocuente de por sí: el de los delfines, seres raptados de su estado natural a costa muchas veces ( como el caso de muchos otros animales ) de provocar la muerte de sus familiares o compañeros de grupo social, que mueren en la defensa, o de pena, después. Los delfines se desplazan cientos de miles de kilómetros durante su vida en los océanos, en el acuario del Zoo de Barcelona S.A. están condenados a hacerlo en círculos, con los ojos clorados y enfermos, estereotipando conductas, en un ambiente submarino asqueroso de puro geométrico, sin estímulos naturales con los cuales interactuar para sentirse animales y no meros bufones de quienes gestionan las arcas de la empresa, de las domadoras y del público irresponsable que no diferencia entre el dolor, el hastío y la felicidad. âComo siempre se están riendo, parece que se lo pasen bienâ?, pues no señora: es su cara, que es así de cándida, pero no se divierten, sépalo usted.

Los delfines del Zoo denotan que el recinto se trata de un circo con ínfulas científicas, viven sometidos a hacer las gracias de un público desinformado, de unas comerciantes sin escrúpulos que no tienen el más mínimo argumento que estructure la necesidad de tenerlos encerrados, y ya en general, de la solidez que gana la teoría de nuestra necesidad de dominación con las demás especies cuando no nos dejan con la nuestra. Ejemplificaré el comentario con la opción de âFiesta de Cumpleañosâ? que promociona en su catálogo de ofertas Zoo de Barcelona S.A. en su página web:

âEl programa de la fiesta incluye desayuno con pastel de cumpleaños, ser felicitado por los delfines, visita a sus animales preferidos y más sorpresas. ¡Una fiesta que no olvidará nunca, ya que podrá acariciar a sus amigos delfines!

El número mínimo de asistentes para la fiesta es de 10 personas. Se hace para todas las edades...â? Imaginen la postal: manadas de niñas manoseando a los delfines, que, hambrientos, mendigan así el pescado muerto ( en libertad sólo comen pescado vivo, desatendiendo nuestras costumbres carroñeras ), que no les mate hoy. ¿ Es esto rigor científico realmente, o una patochada más de las comerciantes ?. ¿ Es esto un serio estudio científico de etología o la antigua historia de la prostitución maquillada ?. Someter cetáceos, en tal caso, ya no es suficiente, y el sadismo y la dominación amparada por la excusa del proteccionismo y la preservación de especies, precisa del flujo de ejemplares fascinantes y únicos, como el albino o las risas desaforadas que proporcionan los delfines.

Según extraigo de nuevo en su web, el Zoo pretende hacer una doble labor, social y en favor de la posible visitante, promoviendo ambas vertientes, como si fueran compatibles. Esto, para que me entendáis, es algo así como la doble moral estadounidense o polaca, que criminaliza moralmente el aborto, pero se chiflan por la pena de muerte. Esa doble interpretación de su misión consiste en realizar todos los proyectos de investigación viables con objeto de conocer mejor el medio ambiente y sus habitantes, PERO sin embargo todos ellos se hayan supeditados a la reacción conductista de unos animales que se encuentran: A) en un medio hostil a su naturaleza como es el pleno centro de Barcelona, B) hostigados constantemente por estímulos externos ( visitantes, domingueras y gilipollas pseudoamantes de los animales ), en general poco respetuosos con los ritmos y los estados de ánimo de los animales; y C), la tremenda presión que causa a cualquier animal salvaje el confinamiento, la reducción brutal de sus comportamientos naturales ( ¿qué van a estudiar las científicas?, ¿animales pret-à-porter, empaquetados ? ), por falta de espacio y de elementos de su habitat, o la presencia incesante del mayor depredador de la fauna mundial: el ser humano.

Al respecto de esto último, y ya concluyendo, comentaré que recientemente fue desvelado que la mítica decapitación que ejerce la mantis religiosa hembra sobre el macho a la hora de la cópula, ha sido desmentida: sólo se comporta de ese modo en circunstancias artificiales, cuando es observada y stressada; en libertad este insecto no devora a su compañero.

Notícia de última hora: dos dragones de komodo más en el Zoo, traed madera, es la guerra. Esperemos que con la construcción del nuevo Zoo anfibio no les de por traer ballenas, seguro que a sus iluminadas gestoras les daría por calcular que en una piscinita les cabrian tres.

Por último, si, según el diccionario, libertad es la facultad natural que tiene el hombre ( y la mujer, y los animales, que se han âolvidadoâ? añadirlo ) de obrar de una manera o de otra y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Asímismo como libertinaje es el desenfreno en las obras o en las palabras, entonces ¿ qué es lo que el Zoo de Barcelona y el resto de los zoo-ilógicos del mundo cometen contra aquellos seres a quienes, dicen, protegen ?. Cada una que saque sus conclusiones.

Xavier
Bayle
Mira també:
http://www.pacma.net/catala/infopacma_catala.html

This work is in the public domain
Sindicato Sindicat