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Notícies :: criminalització i repressió
Comunicado del PCE(r) sobre su criminalización
27 jun 2006
Comunicado
((((Como Socorro Rojo Internacional nos comprometemos en la verdadera libertad de expresión, organización y edición y por eso distribuimos este comunicado que nos ha llegado del PCE(r). Los fascistas y sus medios de control de la información ya han hablado, mentido, tergiversado y manipulado. Hora es de poder oír las voces de los represaliados. SRI))))

Comunicado del PCE(r). Junio de 2006

¡Jamás vamos a desarmarnos de ninguno de nuestros principios ni a renegar de ninguno de nuestros objetivos revolucionarios!

Frente al Estado fascista e imperialista: relanzar la resistencia en todos los terrenos


El día 9 de junio, tres destacados militantes de nuestro Partido, Juan García Martín, Carmen Cayetano Navarro y Aranzazu Díaz Villar, fueron detenidos en la ciudad de Reus por la guardia civil al mando de un general de este cuerpo de torturadores en una operación represiva que, por su intensidad y espectacularidad, recuerda a las practicadas en los tiempos de Aznar, Felipe González o Franco; al mismo tiempo y con gran despliegue, pusieron en marcha su campaña mediática triunfalista y de intoxicación en la que, sin ninguna prueba, los torturadores y los jueces fascistas de la Audiencia Nacional ya tenían establecidas las acusaciones contra nuestros camaradas.

Por su parte, al Gobierno de Zapatero, el mismo que nos bombardea a diario con su «paz» y su «diálogo», sólo le quedaba darse los parabienes y felicitar a sus huestes represivas, jaleándolas además públicamente para que continúen con su labor criminal.
Con estas detenciones se vuelve a demostrar que el terrorismo de Estado sigue funcionando a tope a través de sus instrumentos políticos, represivos, judiciales y mediáticos, prueba flagrante de que el Gobierno y la oligarquía fascista que le manda no tienen ninguna intención de llevar adelante un verdadero «proceso de paz».
El gobierno socialfascista prosigue la guerra sucia contra nuestro Partido
El Gobierno del partido socialfascista -lo venimos denunciando sistemáticamente desde que llegó de nuevo al poder-, no ha cesado de lanzar contra nuestro Partido todas las medidas represivas de la guerra sucia con tanta intensidad o más que los falangistas del PP. Los hechos lo vienen demostrando constantemente: nuestros militantes presos siguen sometidos a la política de aislamiento y de exterminio mientras se instaura de manera apenas encubierta la cadena perpetua para los presos políticos, con la posibilidad de retenerlos en las cárceles de por vida si no reniegan de sus ideas revolucionarias; los juicios políticos han continuado su curso tanto en España como en Francia, lo que ha conllevado nuevas condenas; nuestros militantes detenidos son torturados como le ocurrió hace un año a David Garaboa, que tuvo que ser llevado tres veces al hospital durante su detención; los militantes y simpatizantes que se encuentran en la legalidad son sometidos a un acoso represivo constante y provocador y el aparato político clandestino está siendo perseguido con especial saña, como se comprueba con estas detenciones.
Para justificar todas estas medidas terroristas, el Estado fascista y los que le sirven continúan esgrimiendo el manoseado argumento de que nuestro Partido «no es otra cosa que la rama política de los GRAPO», cuando el verdadero motivo de esta continuada represión -que arranca desde que nos reconstituimos hace más de 30 años como Partido Comunista de la clase obrera de España, y que se ha concretado en innumerables detenciones, torturas, años de cárcel e incluso en los asesinatos de dirigentes, militantes y simpatizantes-, no se debe únicamente al hecho de que apoyemos la lucha armada revolucionaria y que hayamos contribuido a demoler su farsa democrática y a sumir en la crisis a su Estado de derecho, sino también, y sobre todo, a que nuestro Partido es su principal enemigo estratégico y a que no hemos renunciado nunca a nuestro objetivo de conducir a las masas trabajadoras al derrocamiento del régimen fascista e implantar el socialismo en España. Además, los estrategas del Estado fascista, saben perfectamente que somos la vanguardia política del Movimiento de Resistencia Antifascista a lo que hay que unir nuestra reconocida ascendencia en el seno del movimiento comunista y revolucionario internacional.
Es por todo esto por lo que la oligarquía y su Estado no pueden admitir la existencia de un verdadero Partido Comunista, por eso nos persiguen, proscribiendo así el derecho que tiene la clase obrera a organizarse en su propio partido y a luchar contra su podrido y caduco sistema explotador y terrorista. De ahí que el régimen fascista español, coaligado con otros Estados capitalistas, como el francés, persistan, mediante la represión, en su objetivo de impedir que realicemos nuestra labor revolucionaria para que cunda el desánimo y la confusión e impedir así nuestro fortalecimiento y desarrollo.
Pero la represión contra nuestro Partido es también, por una parte, la muestra clara de la naturaleza fascista del régimen político imperante en España y de que el actual partido en el Gobierno es un instrumento de dominación de los monopolios, un partido contrarrevolucionario de corte socialfascista; por otra, es la prueba concluyente de la debilidad del régimen fascista, de su profunda crisis política, de su aislamiento entre los trabajadores y de su impotencia por no haber logrado destruirnos ni haber conseguido que renegáramos de nuestros principios y objetivos revolucionarios. Ellos son, por tanto, los que acumulan derrota tras derrota después de más de 30 años de guerra en la que hay un claro vencedor político y moral: nuestro Partido, el conjunto del Movimiento de Resistencia Antifascista y todos los trabajadores.

Represión y «política de diálogo», dos caras de una misma estrategia

La represión y la «política de diálogo», esos dos instrumentos con los que el Gobierno articula la estrategia del llamado «proceso de paz para resolver los conflictos» están dejando al descubierto una nueva versión de paz tramposa.
No descubrimos nada nuevo al afirmar que la llamada «política de diálogo», como la están desarrollando desde que la pusieron en marcha, es una medida contrainsurgente archiconocida que basa su actuación en la dilatación artificial y planificada de los procesos hasta hacerlos irreconocibles; mediante ella y apoyándose, entre otras maniobras, en la propaganda intoxicadora, pretenden sembrar ilusiones, confundir, dividir, ganar tiempo, «desarmar al oponente y hacerle perder la iniciativa», desactivar todo tipo de luchas, etc. para alcanzar su objetivo final que no es otro, evidentemente, que el de integrar a las organizaciones que encabezan el Movimiento de Resistencia Antifascista en el redil de su legalidad, lo que conlleva el acatamiento de la Constitución monárquico-fascista y todas sus leyes, la renuncia a toda lucha consecuente y programa revolucionario. No es de extrañar que el dialogante Zapatero, ese demagogo personajillo que se ha fabricado el régimen fascista, no cese de repetir, unas veces, que «el proceso de paz será largo, duro y estará dentro de la ley» y, otras, que aquí no va a haber ninguna contrapartida política».
De ahí que sus planes de «paz» hayan consistido en aplicarnos una continuada ofensiva represiva para ver si así quedamos tan machacados y confusos de ideas que les permita convertir la mesa de diálogo en un monólogo con el que imponernos el trágala de sus condiciones. Pues bien, como hemos venido denunciando, su «política de diálogo» ya la hemos experimentado en la práctica, comprobando que, evidentemente, ese tipo de diálogo era una imposición para que admitiéramos sus intragables propuestas, por lo que, después de rechazar de plano sus provocadoras soluciones, tuvieron que salir con el rabo entre las piernas; por eso nuestro Secretario General, al final de la última batalla que sostuvo contra toda una jauría de jueces del Gobierno español y alguno de su socio francés, denunció: «¡¡Con sus actos demuestran que no están por la ‘paz y el diálogo’, sino por la continuación de la guerra!!».
Así es que pierden totalmente el tiempo si persisten en aplicarnos la farsa de su «proceso de paz» que no es más que una nueva declaración de guerra. Ante esta situación, y por si los zapateristas y los estrategas del terror fascista se habían hecho algún tipo de ilusiones, ya lo saben: por mucha represión y chantajes que pongan en marcha no vamos a desarmarnos de ninguno de nuestros principios ni a renegar de ninguno de nuestros objetivos revolucionarios. «No vamos a reconocer jamás -como señaló nuestro Secretario General- la ‘legitimidad’ del sistema de explotación capitalista ni su dictadura por muy democrática y ‘constitucional’ que nos la quieran presentar. Esto quiere decir también que no vamos a negociar jamás nuestro derecho a resistir a este régimen ni a la lucha consecuente hasta acabar con él».

Bajo el marco de un cambio tramposo

«Estos canallas del Gobierno y sus jefazos -decíamos en el núm. 66 de Resistencia, Órgano Central de propaganda de nuestro Partido- no acaban de aprender de las derrotas que han cosechado durante decenios, siguen aferrándose a la vana esperanza de intentar que renunciemos a nuestros derechos y reivindicaciones y traguemos el sucedáneo de cambio que nos están pretendiendo imponer, ese cambio tramposo».
La demagogia zapaterista no puede ocultar la realidad. Todo lo que ha hecho el Gobierno socialfascista en más de dos años de mandato, aparte de magnificar sus retoques de fachada y poner en marcha mezquinas mejoras precisamente para encubrir la ausencia de cambios o reformas de verdadero fondo, es proseguir con la política terrorista, explotadora e imperialista, y no sólo porque en determinados terrenos sean continuista en relación a la política de los peperos, sino también porque en otros la han sobrepasado con nuevos planes. Si esto ha venido sucediendo hasta el presente, sus planes y proyectos más o menos inmediatos tampoco contienen nada que dé satisfacción a los derechos y reivindicaciones democráticos fundamentales que exigen desde hace décadas los trabajadores, nuestro Partido y otras organizaciones que integran el Movimiento de Resistencia Antifascista.
Seguimos estando en presencia del terrorismo de Estado con todos sus instrumentos de represión actuando, mientras se rearman en el terreno policial, aumenta la actuación del Ejército en labores de represión de calle, amplían sus tratados «antiterroristas» con otros Estados y continúan siendo uno de los más destacados instigadores de la contrarrevolución internacional. En el terreno de la política imperialista siguen siendo pacifistas de palabra, pero prosiguen con sus planes para convertirse en una potencia de primer rango, la compra de armamento se ha disparado y participan en las agresiones militares coaligadas bien vía ONU, UE, o por su cuenta. Continúa el pisoteo de los derechos históricos de las naciones oprimidas por el Estado centralista, que tratan de encubrir utilizando, una vez más, el gastado recurso de descentralizar algo, concretado en nuevas competencias y repartos del botín con las burguesías nacionalistas vendepatrias, pero conservando todos y cada uno de los instrumentos fundamentales sobre los que se articula la opresión. La tan pregonada «revolución social» no ha resuelto los graves problemas que sufren los trabajadores y sus familias, ya que no han sido restituidas las conquistas arrasadas durante años, eso por no extendernos en el contenido de la nueva Reforma del Mercado Laboral que dispone, entre otras muchas canalladas, la de abaratar mucho más el despido libre, a lo que hay que unir los nuevos ajustes de todo tipo que van a agravar las condiciones de vida de los trabajadores mientras prosiguen con las reconversiones en diversos sectores.
Volvemos a estar, por tanto, ante una nueva puesta en escena de la vieja divisa de la democracia española: la de «cambiar algo para que todo siga igual»... pero reforzado, timón político conductor que se concreta en esa conocida combinación del terror y la demagogia.
Vincular los planes de la reorganización del Partido al relanzamiento de la lucha por los derechos y reivindicaciones democráticos
Está claro que el Estado fascista, a pesar de la crisis política, social, territorial, etc. en la que se ve atrapado, sigue sin entender más lenguaje que le haga razonable que el de la fuerza. De ahí que la conquista de los derechos y reivindicaciones democráticos que siguen estando pendientes pase por relanzar la resistencia en todos los terrenos, incluido el de la lucha armada revolucionaria. También hay que remarcar que este relanzamiento de la resistencia, como venimos sosteniendo, debe estar estrechamente vinculado a los planes y tareas de la reorganización de nuestro Partido. Esto nos permitirá conservar la iniciativa, seguir desestabilizando al régimen fascista y, por lo tanto, ahondar su crisis.
No cabe duda que el aspecto principal de este enfoque general de trabajo es la reorganización del Partido; en este terreno, se trata de avanzar en nuestro propio fortalecimiento, especialmente en el del aparato político clandestino, profundizar en el trabajo de organización y ampliar nuestro radio de acción revolucionaria entre los trabajadores. Al mismo tiempo, hay que volver a señalar que la reorganización es una labor colectiva que no sólo implica el que nuestros militantes avancen en sus responsabilidades y los simpatizantes en su compromiso y preparación revolucionaria para integrarse en la militancia partidista, sino también que los trabajadores que nos conocen comiencen a organizarse sin pérdida de tiempo en el Partido y participen en sus actividades. Todo esto, aparte de tener un alcance estratégico, es el principal arma de ataque contra el enemigo fascista e imperialista, ya que nuestro Partido es el único capaz de conducir y dinamizar todo el movimiento de lucha que hay que continuar desplegando.
En relación a los derechos y reivindicaciones fundamentales que concreten el verdadero cambio, hemos avanzado un programa democrático que estamos difundiendo desde hace tiempo y que comprende:

- Amnistía general para los presos políticos
- Derogación de las leyes y tribunales especiales de represión
- Libertades políticas y sindicales plenas
- Restitución de las conquistas económicas, sociales y laborales de los trabajadores.
- Derecho de autodeterminación para las naciones oprimidas por el Estado español
- Salida de España de la OTAN y demás organizaciones militares imperialistas.

Y para articular la lucha por estos derechos y reivindicaciones hay que proseguir con la campaña que iniciamos hace tiempo, desplegando de forma planificada una amplia labor de agitación y propaganda sobre este programa en las fábricas y otros centros de trabajo, en los barrios, etc. que propicien la realización de reuniones, asambleas y luchas de diverso tipo; al mismo tiempo, esta campaña ha de servir para reagrupar fuerzas con otras organizaciones y colectivos antifascistas y democráticos de cara a impulsar actos de denuncia y movilización conjuntos por la consecución de los objetivos comunes.

¡Relancemos la lucha por los derechos y reivindicaciones democraticos!
¡Fortalezcamos el partido de la clase obrera!
¡Apoyemos a la guerrilla antifascista!

Comisión Política del Partido Comunista de España
(reconstituido)

PCE(r)
Junio de 2006

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