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Notícies :: criminalització i repressió : amèrica llatina
Atenco, México: criminalizar la dignidad
06 mai 2006
El presidente mexicano Vicente Fox, apenas a siete meses de agotar su mandato, parece querer despedirse de sus conciudadanos, que lo llevaron al poder como última baza para acabar con 70 años de dictadura de partido, con una oleada de represión.
Durante la madrugada del pasado jueves 3 de marzo, más de 3000 efectivos policiales federales y del estado, sitiaron la comunidad de San Salvador Atenco, estado de México, y la tomaron por asalto. Sin ningún tipo de orden judicial, la policía registró selectivamente numerosas casas de la comunidad practicando centenares de detenciones, detruyendo todo lo que encontraban a su paso y robando cualquier objeto de valor que cayera en sus manos.

Las escenas vividas en Atenco, pese a los intentos de los medios de comunicación de masas para ocultarlas, dan escalofríos: ancianos heridos golpeados, niños y niñas detenidos, mujeres denigradas y violadas en los mismo vehículos policiales...

El balance cuantitativo: 1 muchacho de 14 años muerto, un estudiante de 20 en coma cerebral (la policía impidió durante 12 horas el paso de las ambulancias) 276 detenidos o desaparecidos (sólo han podido verificarse 206 en dependencias policiales), 5 personas extranjeras expulsadas del país, entre ellas dos catalanas que informaban para medios independientes del brutal asalto policial, ...

Las condiciones de detención sólo pueden compararse a la de los años más negros de la dictadura del PRI: los presos permanecen incomunicados, son continuamente golpeados; varias mujeres han sido violadas; algunos detenidos, gravemente heridos, permanecen esposados a la cama; no se les presta asistencia letrada, desconocen el delito que se les imputa; a muchos, incluso, no se les ha reconocido como detenidos por lo que se le da por desaparecidos ...

¿El delito de los atequenses? Resistir en dignidad: oponerse a los planes del gobierno para construir un nuevo aeropuerto para la ciudad de México en sus tradicionales tierras de cultivo a cambio de una indemnización irrisoria; decir no, en definitiva, a los planes del poder que siempre pasan por despojar a los pobres y dar grandes oportunidades de negocio a los ricos.

Hace ahora 4 años, la resistencia de más de un año del pueblo Atenco logró que el gobierno mexicano suspendiera sus planes. Pero los proyectos, sobre todo si hay muchos miles de millones de dólares en juego, se aplazan, pero no se cancelan. Ahora el fuego ha vuelto a encenderse a causa de la expulsión de 48 vendedores de flores atequenses de sus tradicionales puesto de venta en el mercado local para hacer sitio a un nuevo centro comercial. Las airadas protestas de los vendedores no sólo han sido reprimidas por un brutal y desproporcionado despliegue policial, también han sido la escusa para descabezar a la organización de un pueblo que ha sabido luchar unido y de forma efizaz contra los designios del poder. ¿Podrán ahora Fox y sus amigos poner en marcha sus planes? ¿Están condenados los atequenses, como tantos miles y miles de mexicanos, a emigrar a Estados Unidos o a dedicarse a la venta ambulante?

El México de abajo se está movilizando. Pese a los intentos del poder por criminalizar a todos los que resisten a su ofensiva de destrucción, pese al silencio o directamente la manipulación o la mentira de los medios de comunicación de masas, muchos mexicanos y mexicanas están dispuestos a luchar por un futuro digno.

Como personas y colectivos adheridos a la Otra Campaña que los zapatistas están impulsando en México, queremos sumarnos e invitaros a todos a que os suméis al llamado para realizar acciones pacíficas en México y en todo el mundo para reclamar un alto a la represión y la libertad de los detenidos, así como para defender los derechos y reclamos de los de abajo por una existencia digna y en libertad.


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Sobre la situación de los derechos humanos en México

Después de casi 70 años de gobierno del Partido de la Revolución Institucional, la victoria de Vicente Fox en las elecciones presidenciales de 2000 no sólo abrió una puerta a la esperanza para millones de mexicanos sino también para muchas personas y organizaciones sociales que desde la península Ibérica hemos seguido con atención la evolución de ese pueblo hermano.

Desgraciadamente, cuatro años más tarde, y más allá del optimismo de las declaraciones de Vicente Fox a los medios de comunicación, en México se siguen violando sistemáticamente los derechos humanos en un contexto de total impunidad.

Naciones Unidas, Amnistía Internacional, Human Rights Watch entre otras organizaciones han denunciado en los últimos años un sistema de investigación penal que continúa empleando la detención arbitraria y la tortura de forma sitemática; la creciente militarización de la policía, la procuración de justicia y la masiva presencia del ejército en amplias zonas del país; las constantes amenazas de muerte (en ocasiones consumadas) que sufren las organizaciones sociales en general y los defensores de los derechos humanos en particular.

Estas mismas organizaciones también han denunciado la falta de voluntad del gobierno mexicano para resolver casos tan flagrantes como el asesinato de centenares de mujeres en el estado de Chihuahua; su incompetencia para investigar el caso de miles desaparecidos durante la guerra suicia; o su indiferencia cuando decenas de jóvenes (algunos de nacionalidad española) fueron detenidos y torturados en Guadalajara en mayo de 2004.

El âgobierno del cambioâ? tampoco respeta los derechos de millones de indígenas mexicanos contemplados en los Acuerdos de San Andrés y en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, ambos suscritos por el Estado mexicano. Antes bien, los expulsa de sus tierras, militariza sus comunidades y tolera (si no fomenta) la violencia de grupos paramilitares que han producido múltiples asesinatos y decenas de miles de desplazados.

Más info: http://chiapas.pangea.org

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Atenco, Mèxic: criminalitzar la dignitat
07 mai 2006
Atenco, Mèxic: criminalitzar la dignitat



El president mexicà Vicente Fox, tot just a set mesos d'esgotar el seu mandat, sembla voler acomiadar-se dels seus conciutadans, que ho van dur al poder com última basa per a acabar amb 70 anys de dictadura de partit, amb una onada de repressió.

Durant la matinada del passat dijous 3 de març, més de 3000 efectius policials federals i de l'estat, van assetjar la comunitat de San Salvador Atenco, estat de Mèxic, i la van prendre per assalt. Sense cap tipus d'ordre judicial, la policia va registrar selectivament nombroses cases de la comunitat practicant centenars de detencions, trencant tot el que trobaven al seu pas i robant qualsevol objecte de valor que caigués en les seves mans.

Les escenes viscudes en Atenco, malgrat els intents dels mitjans de comunicació de masses per a ocultar-les, donen calfreds: ancians ferits copejats, nens i nenes detinguts, dones denigrades i violades en els mateix vehicles policials...

El balanç quantitatiu: 1 noi de 14 anys mort, un estudiant de 20 en coma cerebral (la policia va impedir durant 12 hores el pas de les ambulàncies) 276 detinguts o desapareguts (només han pogut verificar-se 206 en dependències policials), 5 persones estrangeres expulsades del país, entre elles dues catalanes que informaven per a mitjans independents del brutal assalt policial, ...

Les condicions de detenció només poden comparar-se a la dels anys més negres de la dictadura del PRI: els presos romanen incomunicats, són contínuament copejats; diverses dones han estat violades; alguns detinguts, greument ferits, romanen emmanillats al llit; no se'ls presta assistència lletrada, desconeixen el delicte que se'ls imputa; a molts, fins i tot, no se'ls ha reconegut com detinguts pel que se li dóna per desapareguts ...

El delicte dels atequenses? Resistir en dignitat: oposar-se als plans del govern per a construir un nou aeroport per a la ciutat de Mèxic en les seves tradicionals terres de cultiu en canvi d'una indemnització irrisoria; dir no, en definitiva, als plans del poder que sempre passen per despullar als pobres i donar grans oportunitats de negoci als rics.

Fa ara 4 anys, la resistència de més d'un any del poble d'Atenco va assolir que el govern mexicà suspengués els seus plans. Però els projectes, sobretot si hi ha molts milers de milions de dòlars en joc, s'ajornen, però no es cancel·len. Ara el foc ha tornat a encendre's a causa de l'expulsió de 48 venedors de flors atequenses dels seus tradicionals lloc de venda en el mercat local per a fer lloc a un nou centre comercial. Les airades protestes dels venedors no només han estat reprimides per un brutal i desproporcionat desplegament policial, també han estat la escusa per a escapçar a l'organització d'un poble que ha sabut lluitar unit i de forma efizaç contra els designis del poder. Podran ara Fox i els seus amics engegar els seus plans? Estan condemnats els atequenses, com punts milers i milers de mexicans, a emigrar a Estats Units o a dedicar-se a la venda ambulant?

El Mèxic de baix s'està mobilitzant. Malgrat els intents del poder per criminalitzar a tots els quals resisteixen a la seva ofensiva de destrucció, malgrat el silenci o directament la manipulació o la mentida dels mitjans de comunicació de masses, molts mexicans i mexicanes estan disposats a lluitar per un futur digne.

Com persones i col·lectius adherits a l'Altra Campanya que els zapatistes estan impulsant a Mèxic, volem sumar-nos i convidar-vos a tots que us sumeu al cridat per a realitzar accions pacífiques a Mèxic i en tot el món per a reclamar un alt a la repressió i la llibertat dels detinguts, així com per a defensar els drets i reclams dels de baix per una existència digna i en llibertat.


Sobre la situació dels drets humans a Mèxic

Després de gairebé 70 anys de govern del Partit de la Revolució Institucional, la victòria de Vicente Fox en les eleccions presidencials de 2000 no només va obrir una porta a l'esperança per a milions de mexicans sinó també per a moltes persones i organitzacions socials que des de la península Ibèrica hem seguit amb atenció l'evolució d'aquest poble germà.

Desgraciadament, quatre anys més tard, i més enllà de l'optimisme de les declaracions de Vicente Fox als mitjans de comunicació, a Mèxic se segueixen violant sistemàticament els drets humans en un context de total impunitat.

Nacions Unides, Amnistia Internacional, Human Rights Watch entre altres organitzacions han denunciat en els últims anys un sistema d'investigació penal que continua emprant la detenció arbitrària i la tortura de forma sitemática; la creixent militarització de la policia, la procuració de justícia i la massiva presència de l'exèrcit en àmplies zones del país; les constants amenaces de mort (en ocasions consumades) que sofrixen les organitzacions socials en general i els defensors dels drets humans en particular.

Aquestes mateixes organitzacions també han denunciat la falta de voluntat del govern mexicà per a resoldre casos tan flagrants com l'assassinat de centenars de dones en l'estat de Chihuahua; la seva incompetència per a investigar el cas de milers desapareguts durant la guerra bruta; o la seva indiferència quan desenes de joves (alguns de nacionalitat espanyola) van ser detinguts i torturats a Guadalajara al maig de 2004.

El govern âdel canviâ? tampoc respecta els drets de milions d'indígenes mexicans contemplats en els Acords de San Andrés i en el Conveni 169 de l'Organització Internacional del Treball, ambdós subscrits per l'Estat mexicà. Sinó que, els expulsada de les seves terres, militaritza les seves comunitats i tolera (si no fomenta) la violència de grups paramilitars que han produït múltiples assassinats i desenes de milers de desplaçats.

Més info: http://chiapas.pangea.org
Ciudadanas españolas dan cuenta de vejaciones a manos de policías
09 mai 2006
"Nos hicieron de todo, pero estábamos encapuchadas"

Madrid, 7 de mayo. María Sastres y Cristina Valls son dos ciudadanas españolas que el pasado miércoles se encontraban en San Salvador Atenco, donde el conflicto con los pobladores de la localidad derivó en una brutal represión de las fuerzas públicas federales y estatales. Además de la trágica muerte del adolescente Francisco Javier Cortés, la escalada policial estuvo manchada por presuntas violaciones a los derechos humanos y las garantías jurídicas, como cuentan en su dramático testimonio.

Sastres y Valls denunciaron haber sido víctimas de vejaciones, insultos y amenazas durante su reclusión en dependencias policiales, además de no haber sido informadas en ningún momento sobre cuál era su situación procesal ni las razones de su deportación, una vez que se encontraban legalmente en territorio nacional, con el visado de turista en vigor.

Después del largo viaje que las llevó de la ciudad de México a París y finalmente a Barcelona, donde residen, las dos ciudadanas españolas confesaron sentirse "ultrajadas" y "muy afectadas" por lo ocurrido el pasado miércoles en San Salvador Atenco.

El testimonio de Sastres y Valls comienza en la madrugada del miércoles, cuando se encontraban en Atenco: "nosotras llegamos a México para hacer un trabajo con las comunidades indígenas en Chiapas y después nos adherimos a la otra campaña, haciendo un trabajo de observadoras de derechos humanos y de fotografía. Cuando nos esteramos de lo que estaba pasando en Atenco nos fuimos para allá, llegamos de noche y vimos que ya estaban hechas las barricadas en los puntos de entrada y de salida del pueblo. Como a las seis de la mañana ya fue cuando entró la policía".

Según Sastres y Valls, cuando se dio el aviso de que había entrado la policía a reprimir a la población comenzaron a reinar el caos y el miedo en el pueblo: "Los policías eran unos 3 mil, y nosotros cuando mucho 300. Nos tiraron de todo: gases lacrimógenos, nos dispararon balas y con todo. Nosotros corríamos por el pueblo intentando huir de la policía, ya que no había ninguna calle en la que no hubiera agentes, pero al final una señora nos abrió la puerta de su casa y logramos refugiarnos en una habitación unas ocho personas".

Las dos ciudadanas españolas permanecieron refugiadas en esta casa dos horas, mientras escuchaban los sonidos de la escalada policial que procedía de las calles aledañas. Pero finalmente fueron detenidas de la siguiente manera: "escuchamos cómo la policía empezó a aporrear las puertas de las casas para supuestamente buscar al policía secuestrado. Así que finalmente nos encontraron y nos agarraron, nos pusieron a todos con la boca al suelo, nos taparon la cara con capuchas y nos ataron las manos en el propio patio de la casa. Nos pidieron nuestros nombres, nos grabaron en video y empezaron los primeros insultos y golpes".

Las vejaciones más flagrantes contra su integridad, señalan, se produjeron cuando las subieron a un camión junto a varias decenas de personas. Así lo cuentan: "nos metieron en un camión, donde nos empezaron a golpear todo el tiempo con las porras y con patadas. Además de que nos insultaban muchísimo, a nosotras por ser españolas nos llamaban etarras, putas y más cosas. Después nos cambiaron a un camión más grande, donde pasaron lista a todos -creo que éramos 38- y nos agredieron sexualmente a las mujeres."

Sobre las vejaciones sexuales que sufrieron, María Sastres cuenta: "nos hicieron de todo, y como estábamos encapuchadas no veíamos quiénes eran, cuando mucho veíamos el suelo lleno de sangre y escuchábamos los gritos de dolor de la gente. No quiero entrar en muchos detalles sobre las agresiones sexuales, pero nos quitaron la ropa, nos la rompieron, nos pasaban la mano muchos policías y prefiero ya no decir más cosas. Pero todo esto pasó en el camión en el que nos trasladaron de Atenco a Toluca, donde si intentábamos hablar con algún compañero nos pegaban, nos volvían a insultar y se reían de nosotros".

Al llegar a Toluca, las casi 40 personas que viajaban en el camión fueron ingresadas en la cárcel de Santiaguito, donde -siempre según estos testimonios- separaron a los extranjeros de los mexicanos, y se les dividió por sexo. "A los cinco minutos de entrar en la cárcel nos quitan la capucha y nos quitan las esposas, además de que, como me habían hecho sangrar la nariz, me limpiaron enseguida, pero llegué con todos los pantalones rotos, sin sujetador, con la camiseta rota y con golpes por todo el cuerpo", cuenta María Sastres.

Después de permanecer varias horas en la prisión del estado de México, los ciudadanos extranjeros fueron trasladados a la oficina de Migración de Iztapalapa, donde les encerraron en un cuarto durante varias horas sin recibir ningún tipo de información sobre su situación. "Tanto a la gente de la cárcel como de Migración les contamos lo que nos habían hecho los policías y las vejaciones que habíamos sufrido, pero ellos decían que eso no era problema suyo e intentaron ser más amables. Sin embargo, siempre nos mintieron y nos amenazaron con tener que cumplir condenas de hasta un año.

"No nos decían nada, únicamente venían sin cesar abogados que nos decían que igual y nos teníamos que pasar una larga temporada en la cárcel. Por eso llegamos a pensar que inventarían algo contra nosotros y que a lo mejor no saldríamos de la cárcel."

En esta oficina de Migración las ciudadanas españolas recibieron la visita del cónsul español en México, a quien también informaron de las supuestas vejaciones y violaciones a los derechos humanos sufridas en su contra, a lo que les respondía que "se investigaría", pero no les otorgó ninguna asistencia jurídica, limitándose a informar a sus familiares en España, ya que hasta este momento no habían podido realizar ninguna llamada telefónica.

"Hay un momento, como a las cinco de la tarde, en el que nos llevaron del cuarto a un coche. Nosotros preguntamos que adónde íbamos y nos dijeron que a una oficina de Polanco, pero el coche arrancó y rápidamente nos llevó al aeropuerto. Nosotros les explicamos que los policías del operativo en Atenco nos habían robado todo, pero se rieron de nosotras."

Sin la mediación de ningún tipo de asistencia jurídica, Sastres y Valls fueron recluidas en una especie de calabozo del aeropuerto durante varias horas, donde las habrían filmado y amenazado de nuevo. Finalmente fueron subidas a un avión con destino a París: "a las 11 de la noche salió al vuelo, pero siempre nos acompañaron dos policías hasta que llegamos a Barcelona".
http://www.jornada.unam.mx/2006/05/08/008n2pol.php
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