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Notícies :: un altre món és aquí : corrupció i poder
Los límites del zapaterismo
11 feb 2006
La producción de signos se ha convertido en el punto fundamental en las agendas de los políticos. La política es cada vez más un continuo ejercicio semiótico. La izquierda y la derecha se afanan en la producción de realidad a través de la intervención prioritaria en los imaginarios colectivos y en el terreno de lo simbólico. Zapatero y Berlusconi, por citar dos ejemplos, son muy diferentes, pero ambos comparten un mismo diagnóstico: vivimos un tiempo de enorme separación entre la gente común y la clase política.
La Jornada, 11/02/2006




La producción de signos se ha convertido en el punto fundamental en las agendas de los políticos. La política es cada vez más un continuo ejercicio semiótico. La izquierda y la derecha se afanan en la producción de realidad a través de la intervención prioritaria en los imaginarios colectivos y en el terreno de lo simbólico. Zapatero y Berlusconi, por citar dos ejemplos, son muy diferentes, pero ambos comparten un mismo diagnóstico: vivimos un tiempo de enorme separación entre la gente común y la clase política. La diferencia entre ambos políticos reside en la manera en la que afrontan el problema que se les presenta. Berlusconi sabe que esa fractura es irresoluble y trata de parcharla. Zapatero cree, ingenua y abiertamente, en la posibilidad de dar la vuelta a la crisis de legitimidad de los partidos y restaurar el valor de la propia representación política. Como si la producción de signos bastara para ganar terreno en ese sentido, Zapatero se ha afanado en la articulación de un campo simbólico marcado por el progresismo y la defensa de las libertades: enfrentamiento formal con la Iglesia católica, obligada retirada de las tropas de Irak ante el clamor masivo de la población, aprobación del matrimonio homosexual, referencias permanentes a la memoria histórica y a su pasado familiar republicano, etcétera. Zapatero es una estrategia. También es un signo él mismo, porque significa con una evidencia apabullante los límites de su propio modelo: el ejercicio de la soberanía es relativo en un contexto en el que el Estado-nación es cada vez menos el referente espacial de las decisiones. Zapatero aplica sin rechistar las políticas que emanan de los nodos internacionales de poder económico y se ciñe a las directrices que imponen las elites europeas. El neoliberalismo constituye un régimen de gobierno intocable para su Ejecutivo: una de sus acciones de fondo es el desarrollo de una nueva reforma del mercado laboral que prevé abaratar y facilitar todavía más el despido. Eso en un país en el que en el año pasado, sin ir más lejos, las rentas del capital crecieron 25 por ciento, mientras los salarios lo hacían únicamente 3 por ciento.

La gestión de los movimientos migratorios en la frontera sur de Europa es otro elemento que condensa los límites del zapaterismo y sirve como analizador de su alcance. El Ejecutivo español ha respondido violentamente a los procesos de autorganización de las personas migrantes que han desembocado en asaltos masivos a la frontera desde territorio africano. La militarización extrema del territorio fronterizo y la construcción de un muro material de contención constituyen las actuaciones más evidentes. Al mismo tiempo, ha impulsado el recrudecimiento de las medidas represivas y las deportaciones en el seno de la Unión Europea. La izquierda se hace derecha: responde con medidas policiales a problemas sociales. Zapatero encoge en cuanto caen las primeras lluvias.

Su llegada a la presidencia del gobierno español no fue usual. La movilización de millones de personas contra la guerra y la desobediencia civil activa de miles de ciudadanos y ciudadanas tras los sucesos del 11 de marzo de 2004 en la ciudad de Madrid, dieron cuerpo a la expulsión de la derecha del gobierno. La gente no votó a favor de Zapatero, sino en contra de Aznar. Ahí reside precisamente la mayor fragilidad del zapaterismo: está en deuda con las multitudes que echaron a Aznar del poder tras las históricas jornadas de marzo de 2004. Su problema está abajo. Por allí emerge una nueva composición social cuyos comportamientos y formas de vida comienzan a exceder las viejas dinámicas de los partidos y los gastados aparatos de captura de la democracia formal y representativa.

Para los de abajo, el problema es cómo abrir vías de transformación de esa composición social en sujeto político. En este sentido, todo parece indicar que la tarea primordial y urgente de los movimientos debería centrarse en explorar dinámicas de organización política de nuevo tipo que se adapten a la naturaleza de esa nueva composición social. Estirar la irreversible ruptura de la gente común con la clase política y valorizar el conflicto social como motor de transformación de la realidad, porque el zapaterismo no ha alterado ni un ápice la vida por abajo de España en todos sus meses de gobierno: el imposible acceso a una vivienda digna para millones de personas, el tránsito interminable por un mundo del trabajo cada vez más precarizado e injusto, el salvaje nivel de siniestralidad laboral que la propia precarización provoca, el consumo brutal y masivo de sustancias estupefacientes entre los más jóvenes, la muerte de mujeres a manos de sus maridos, lo invisible del día a día de miles de personas migrantes indocumentadas, los continuos destrozos ecológicos, y así un suma y sigue subterráneo al que difícilmente se le encuentra un punto final.

No obstante, el zapaterismo se ha convertido en un modelo que se importa por doquier. Los partidos italianos de centro-izquierda lo toman como referente a modo de baluarte frente a la coalición de empresariado y crimen organizado que representa Berlusconi. La recién elegida Bachelet en Chile se rodea del universo cultural de Zapatero en su campaña electoral. Los discursos que acompañan la campaña de Andrés Manuel López Obrador en México recrean permanentemente la lógica de los de Zapatero. El zapaterismo sin fronteras es una estrategia para los tiempos que corren y en él se encuentran a gusto los sectores progresistas complacientes y las clases medias acomodadas. Una especie de deporte, como el padel. Una técnica de relajación, como el yoga. Un acto de fe, como el budismo. Pero a los de abajo no nos cambia nuestra vida de jodidos ni el padel, ni el yoga, ni el budismo. ¿Qué podemos hacer entonces? Ahí es precisamente donde la otra campaña está abriendo brecha y diciendo cosas importantes, no solamente para los mexicanos.

http://www.jornada.unam.mx/2006/02/11/026a1pol.php

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Comentaris

Re: La vida secreta de las palabras
12 feb 2006
El problema es que si que hay una mayoria que prefiere el padle, el yoga y el budismo...

A Zapatero no se si le gusta todo esto, lo que está claro es que és consciente del egoismo de las masas hipócritas de los "progresistas" y sabe que ha de contar con ellos si quiere tener un gran tanto por cierto de votos. Por eso actua como actua.

Aqui haria falta un revolucionario de verdad que no se sintiera que ha de hacer la pelota a nadie...
Un revolucionario de verdad que se atreviera a cambiar las cosas aunque en un priomer momento la mayoria de la poblacion se le pusiera en su contra.
Un poco lo hizo aznar con lo de irak pero a la inversa; es decir, hacer cosas como por ejemplo abrir la frontera a todos los subsaharaianos que quieran venir a vivir a españa, hacer una ley que no permita que las viviendas se vendan o revendan a precios especulativos, es decir que se vendan a un precio mínimo garantizado y en caso de que hayan muchos que las quieran comprar que se adjudiquen por sorteo.., redistribuir las viviendas vacias o los edificios medio vacios a los mas pobres, incentivar la I+D y subvencionar tecnologias ecológicas, doblar los impuestos a todos aquellos que tienen una renta de ingresos por encima de un valor "x", promover el cooperativismo en todos los niveles, despenalizar el consumo de drogas, permitir la autodeterminación de todos los pueblos peninsulares, retirar la cruz que hay en el valle de los caidos, hacer una ley mediante la cual sea posible mandar a la carcel a todos aquellos que abusan gratuitamente y/o abandonan y/o maltratan animales (especialmente a aquellos que hacen de la crueldad una fuente de negocio y un espectáculo), aplicar ipso facto el protocolo de Kyoto, instaurar tambien un código de dignidad diplomática que bajo el preámbulo "no les chupes el culo a nadie") no permita a ningun político que se autodefina como honrado ..sonreirle jamás al Putin, ni al Blair ni a Bush ni a ningun otro personaje hipócrita asesino, por muy poderosos que sean estos en la esfera internacional...

Respecto a la religion, romper los lazos con el vaticano y no derivar ninguna parte del IRPF de los ciudadanos españoles a esa institucion, no reclamar la deuda externa a ningún pais extrajero pobre, aportar mayores ayudas a la campaña internacional contra las minas, subir el presupuesto de ayuda al desarrollo del 3º mundo a más de un 1'7% del PIB, subvencionar las medicinas alternativas, no ratificar los tratados internacionales que legitiman la creación de patentes biológicas, promover el espiritu cooperativo de las empresas más que el espíritu competitivo de las mismas, velar en todas partes por los derechos de las mujeres, criminalizar cualquier forma de explotación laboral o no laboral (y especialmente la infantil)... racionalizar los recursos energéticos, conservar el patrimonio ecológico pero cambiando la palabra "patriomonio" (que no me gusta) por alguna otra, cooperar en la salvaguarda del mediterraneo, prohibir la pesca de arrastre, poner un límite a las capturas de peces.. En la esfera internacional dotar a la Onu de mayor poder de intervención; permitir luchar abiertamente contra los ejércitos (y los gobiernos de esos ejércitos) de los estados que oprimen a sus propios pueblos o a los pueblos vecinos... (por ejemplo Israel, China, EEUU, Rusia, etc..), crear un proyecto internacional cuyo objetivo sea resucitar la lengua del Esperanto y acabar con la hegemonia del inglés, promover los bancos del tiempo, las redes de intecambios sin dinero, las democracias máximamente participativas, etc. etc...

Que pasa? Que no hay ningun político que se atreva a ello? Donde está el coraje?
Y los ciudadanos que? Tenemos miedo de todos? Vacilamos de progres y de socialistas mientras cerramos sobriamente la puerta de casa a un indigente que nos pide ayuda? Vamos de igualitarios mientras apoyamos políticas que impidan que suba el nivel de vida de los inmigrantes, de los precarios, de los jodidos eternamente por el sistema? Reflexionemos todos.
Para ser rico solo hace falta un minimo de inteligencia y mucha jeta, para ser una persona digna en cambio hace falta coraje y valentia.

Los políticos suelen ser por general gente de mucha jeta y al mismo tiempo cobardes, es decir, el colmo del colmo. Y nosotros (la sociedad) no educamos en su "cobardia" y en su jeta..
Perdemos de vista los referentes revolucionarios, la utopia de los heroes de antaño, nos han invitado a creer -la gente del sistema- que son un modelo sin salida, nos invitan a creer que el mundo es el que hay, que el mundo tiene unas reglas y que las hemos de obedecer, seamos del partido que seamos.. Y esas reglas, que antes era dios, la patria y lo que decia el amo de las tierras, ahora son las mismas ..aunque en lugar de dios, el amo y la patria, ahora mas disimuladamente son la banca nacional, el banquero Botín, y la OMC... Que ahi están, y nadie, ningun político cobarde ni ningún grupo revolucionario tiene cojones de atreverse a cuestionar y derribar.
..Quizás algunos si, pero somos muy pocos, no somos suficientemente fuertes o inteligentes o incluso tambien ..evidentemente, nos falta coraje.
Sindicat