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Notícies :: amèrica llatina
La 鈥減eculiar鈥? sociolog铆a de Jaimes Petras
10 feb 2006
Jaimes Petras parece haber encontrado un â渘ichoâ? de mercado como crítico del gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) que acaba de asumir en Bolivia. Luego del artículo â淕estos populistas con fondo neoliberalâ? publica ahora â淧residente Morales: peculiar comienzo en Boliviaâ?, donde, como en el texto anterior, no se propone contribuir al proceso de cambio que vive el país andino, sino que se conforma con denunciar las â渢raicionesâ? de Evo Morales. En su texto anterior había elaborado la lista de traiciones que ahora se confirmarían con los primeros pasos del gobierno del MAS.
No se trata de defender acá, de forma apologética, al nuevo presidente indígena, sino intentar visualizar las potencialidades y límites de un proceso de cambio que esta vez se presentó en â渆nvase electoralâ? y no como â渢oma del palacioâ?, y que depende de un conjunto de condiciones â渙bjetivasâ? y â渟ubjetivasâ? de las cuales el propio Evo Morales es, hasta cierto punto, producto. En todo caso: ¿la tarea de un intelectual de izquierda es excomulgar a los dirigentes de los actuales procesos de cambio o contribuir, mediante una crítica firme pero constructiva, a la profundización de esos procesos? El sociólogo estadounidense parece haber elegido el primer camino. En esa línea denuncia que Evo Morales â渉a abrazado la agenda de los banqueros, de las corporaciones transnacionales y de los propietarios de la industria del agroâ?, anticipa un â減rofundo desencantoâ? de los movimientos sociales e, incluso, â渦na temprana jubilaciónâ? del mandatario boliviano, siguiendo los pasos de sus antecesores neoliberales.

Lo cierto es que el gobierno de Evo Morales ha tenido un comienzo muy diferente al del resto de los gobiernos de centroizquierda de la región, pero Petras insiste, contra toda evidencia, que los ministerios importantes quedaron en manos de neoliberales. A tal punto que la nueva administración boliviana contribuyó al derrumbe de las acciones de Repsol-YPF en las bolsas en un contexto de precios récord del petróleo.

En Hidrocarburos, quizás el ministerio más importante en el actual contexto boliviano, aterrizó no un â渘eoliberalâ? sino un crítico de izquierda del MAS, que denunció el referéndum sobre hidrocarburos de Carlos Mesa y se opuso a los precios â渟olidariosâ? de venta de gas a Argentina. Incluso, ya como ministro, desconoció a la Cámara Boliviana de Hidrocarburos â搊rganización corporativa que agrupa a las petroleras transnacionalesâ y anunció que negociará por separado con cada una de ellas.

Tampoco Planificación Económica â搎ue tiene parte de las funciones que Petras le atribuye a Finanzasâ cayó en manos de un neoliberal, ni tampoco las carteras de Gobierno o Presidencia, esta último en manos de Juan Ramón Quintana, quien declaró a la prensa que â渓as FF.AA. y la Policía bolivianas deben dejar de ser un apéndice de las fuerzas de seguridad de Estados Unidosâ?. En el viceministerio de Defensa Social â揳hora de la Coca y del Desarrollo Integralâ Morales nombró a un ex cocalero y el embajador de Bolivia en Washington será, si lo aprueba el Senado, Sacha Llorenti, ex presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDH) con la misión expresa de conseguir la extradición de Gonzalo Sánchez de Lozada por la masacre de octubre de 2003. Una misión de difícil cumplimiento pero que emite algunas señales claras.

El caso de los ministros cruceños que menciona Petras merece algunas precisiones. Se trata de Hugo Salvatierra (Asuntos Campesinos), de origen trotskista y con una larga trayectoria en la izquierda boliviana, y Salvador Ric (Obras Públicas), un empresario acaudalado pero no â渙rgánicoâ? de las corporaciones empresariales cruceñas y que apoyó al MAS antes de su victoria electoral. Petras se queja de que Salvatierra carece de â渧ínculos con los movimientos sociales de Cochabamba o el altiplanoâ?, justo cuando uno de los principales desafíos de la izquierda es extender hacia el oriente del país la hegemonía que ya posee en el occidente. Además, el nombramiento de Salvatierra (vinculado a la lucha por la tierra) emite una señal política en un contexto en el que las elites cruceñas intentan colocar el tema tierras bajo jurisdicción regional.

Desde su primera frase, el texto comentado presenta varias imprecisiones: las organizaciones sociales y sindicales mayoritarias no cuestionaron el gabinete, que incorporó a varios de sus dirigentes. Pero Petras sólo parece acordarse del â渃urrículumâ? de los dirigentes sociales cuando estos se incorporan al gobierno. Así Abel Mamani, nombrado ministro de Aguas, es un â渁ntiguo dirigente de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve)⦠criticado por malversación de fondos y por su fracaso a la hora de conseguir satisfacer la demanda general de nacionalización de los derechos de distribución de agua en El Altoâ? y Walter Villarroel, ministro de Minas y dirigente de los cooperativistas mineros, â渄esertó de la derechista UCS para subirse al carro de Moralesâ? y, con anterioridad, â渁poyó Presidente neoliberal Carlos Mesa, quien antepuso las cooperativas privadas al fortalecimiento de las empresas estatales bajo control de los trabajadoresâ?.

Pero estos son los dirigentes de los movimientos sociales idealizados por Petras hasta que pegan el salto al Estado. La realidad es que el MAS es una federación de corporaciones populares y una sociología política más fina debería abordar las potencialidades y límites de este tipo de agregación de demandas populares. El carácter sui generis de la izquierda boliviana â揳lejada de las formas partidarias tradicionales y con fronteras ideológicas más difusasâ obliga a hacer ese esfuerzo, al que poco contribuyen las â渓istas de traicionesâ? y las excomuniones apresuradas para mantener una supuesta â減urezaâ? doctrinaria.

El ministro que sí desató críticas es Walker San Miguel, de Defensa, por su actividad como síndico en varios procesos de capitalización (privatización) de empresas públicas. San Miguel habría sido propuesto por el alcalde paceño y aliado del MAS, Juan del Granado, pero más que como parte de un â済abinete neoliberalâ? fue percibido por muchos como una â渕anchaâ? en un gabinete que marcha en línea con las propuestas de campaña del MASâ¦. La excepción más que la regla.

Para forzar el análisis, Petras menciona promesas que nunca existieron, como la de reforma agraria. Como señalamos en un artículo anterior (â淟os límites de la sociología doctrinaria. Una respuesta a James Petrasâ?) la posición del MAS frente al tema de la tierra siempre fue ambigua y ensayamos una respuesta â渟ociológicaâ? a esa cuestión, indicando, por ejemplo, la debilidad de los Movimientos Sin Tierra. Por otro lado, el MAS siempre planteó â渞edistribuir tierras improductivasâ? y respetar el resto. Y nunca propuso una nacionalización â渞adicalâ? de los hidrocarburos, sino un mayor control estatal con aumento de la carga impositiva. El actual vicepresidente, Ã?lvaro García Linera, habló de una â渟alida pactadaâ? entre el movimiento popular emergente y las elites empresariales de Santa Cruz y de un modelo de â渃apitalismo andinoâ? en caso de llegar al gobierno.

Y no se trata aquí de defender esa perspectiva sino de echar algo de luz sobre un proceso político concreto que no ha avanzado en dirección socialista sino nacionalista y, en menor medida, indigenista, que recupera parte de la matriz populista que sustentó la Revolución Nacional del â52. Esto es lo que votó el 53.7% de los bolivianos, cifra que llegó hasta el 70% entre las â渕asasâ? de El Alto a las que Petras asigna un radicalismo a toda prueba, sólo matizado por la supuesta capacidad disciplinadora de Evo Morales⦠¿por qué, por ejemplo, no hubo candidaturas a la izquierda de Evo Morales y quien que se postuló para ese espacio, Felipe Quispe, no llegó al 3% de los votos?

Algo similar ocurre con el TLC, parte de la potencial lista de traiciones de Evo Morales. Pero aquí vale otra precisión â渟ociológicaâ?: uno de los â渂aluartesâ? de la demanda del TLC es la â渃ombativaâ? ciudad de El Alto, donde la exportación de textiles, joyas y muebles hacia Estados Unidos está entre sus actividades económicas más importantes. El anterior alcalde alteño, José Luis Paredes, ganó con más del 50% de los votos defendiendo no sólo el TLC sino el ALCA y, hace pocos meses, una masiva marcha organizada por los empresarios textiles congregó alrededor de 10.000 personas ante la embajada de EE.UU. para reclamar la firma del acuerdo de libre comercio.

Quizás uno de los puntos relevantes del artículo de Petras es el referido a la reserva minera del Mutun, que constituirá sin duda un desafío para el gobierno del MAS dada la presión de las elites cruceñas para que avance la licitación. Se trata posiblemente de un tema que definirá parte del rumbo de la agenda de cambio que la izquierda indígena pretende llevar adelante y en el que aun no está dicha la última palabra⦠del MAS⦠sí de Petras, que sigue escrutando lo que pasa en Bolivia a través imágenes distorsionadas por unos dogmas que no dejan ver los avances de las fuerzas populares que, en una experiencia inédita, lograron transformar las movilizaciones sociales en potencia electoral.

This work is in the public domain

Comentaris

Re: La 鈥減eculiar鈥? sociolog铆a de Jaimes Petras
10 feb 2006
Pablo Stefanoni en Bolpress, te pareces a Stalin.

"La conspiración del capitalismo mundial" y "los agentes contrarevolucionarios"... si hombre si! en Bolivia no hay socialismo, ni nada!
Re: La 鈥減eculiar鈥? sociolog铆a de Jaimes Petras
10 feb 2006
k te puedes esperar de este puto anarka del petras?..
Re: La 鈥減eculiar鈥? sociolog铆a de Jaimes Petras
10 feb 2006
Els anàlisi de James Petras, en especial sobre Amèrica del sud i els moviments socials, són molt dignes de tenir en compte. Principalment per que és un gran coneixedor d'aquests moviments des de fa molts anys, i per que les seves interpretacions dels conflictes sociopolítics solen ser bastant encertats. Petras fa una crítica del govern bolivià des d'una perspectiva anticapitalista, i es mostra crític amb el manteniment i revitalització del sistema d'economia mixta entre estat i multinacionals que Morales representa. No obstant aquesta crítica no la fa extensible al govern de Chavez que fa fallida en el mateix. Chavez, tot i parlar de socialisme del segle xxi, encara no ha engegat cap procés de socialització de les empreses (a banda d'alguns exemples en petites/mitjanes), i per tant el seu govern i el bolivià s'assemblen i és previsible que adopten sistemes similars. Una mena d'implementació de la socialdemocarcia a la llatinoamericana, de la mà de les identitats indigenes, agricoles i subproletaries.
Petras es limita a qüestionar les expectatives revolucionaries que es creen al voltant del recent gir sociopolític a sudamerica (Chavez, Morales, Vazquez, Kirchner, Lula, Gutierrez...), i per que per al seu punt de vista no representen cap amenaça a curt plaç per a l'imperialisme ni per a l'ordre capitalista. Això no vol dir que no reconegui victories dels moviments, ni noves posibilitats. Tampoc vol dir que no s'equivoqui en alguns plantejaments com els ja esmentats sobre la contradicció entre critiques a Morales i lloances a Chavez, quan en principi repreenten el mateix.
El que si és important, és defensar el dret a la crítica, a l'anàlisi raonada i fonamentada, i no ser maniqueistes o caçabruixes.
Visca l'Ezln. Visca els moviments socials i populars. Mort als estats i mort al capital.
Re: La 鈥減eculiar鈥? sociolog铆a de Jaimes Petras
10 feb 2006
Em sembla que el que precisament es critica en aquest article és que Petras fa una sèrie d'afirmacions sobre la realitat boliviana que directament són falses o antiquades (al marge de les descontextualitzacions), el que, lamentablement, posa en dubte tota la credibilitat de l'article.
Si un científic social utilitza les dades de forma subjectiva per a fer quadrar una sèrie d'anàlisi que ell previament ja ha decidit que va així? quina credibilitat li resta?
Personalment em sento molt defraudat, doncs sempre havia tingut molt d'interès pels anàlisis de Petras, però llavors jo no sabia res de la realitat sobre la que llegia, i pensava que Petras sí.
Ara en canvi, pel fet de trobar-me a Bolívia m'adono rapidament que ell no només no hi està sinó que fa els seus plantejaments sense matar-se a buscar massa informació, contrastar dades o parlar amb els protagonistes de les situacions que "analitza". El que desgraciadament em fa replantejar-me si tot el que havia llegit en el passat era realment tan fonamentat com em semblava.

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