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Anàlisi :: antifeixisme : corrupció i poder : pobles i cultures vs poder i estats
República y aritmética electoral
07 feb 2006
La ciudadanía española no puede votar a su jefa o jefe de Estado; en su Constitución, la palabra "Rey" aparece en 37 ocasiones; y se ven obligados a aceptar para siempre, lo que les hicieron votar hace treinta años, tras cuatro décadas de miedo y tergiversación. En este panorama, la plena libertad no existe, y el ejército sigue teniendo una importancia capaz de condicionar el silencio de gran parte de la clase política, que parece haberse resignado a pensar.
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A los efectos de análisis, supondremos que el Partido Socialista Obrero Español es un partido republicano, si bien, el rigor impuesto por el pragmatismo y las responsabilidades de gobierno le han obligado a adoptar un discurso a mitad de camino entre el silencio y la contradicción. Sinceramente, si el fundador —Pablo Iglesias—, levantara la cabeza, y tuviera ocasión de oir decir al compañero Presidente del Gobierno, decir que el monarca es "bastante republicano"... la verdad, no sé lo que pasaría.

No faltarán quienes afirmen que esto es una incorrección política, un exabrupto o un desatino, pero estimo que la única razón por la que el PSOE no es más claro en este asunto, es el miedo.

¿Miedo a qué? Miedo a unas fuerzas armadas, cuya lealtad democrática, el gobierno —en pleno 2004—, no se arriesga a comprobar. Miedo a una nueva reacción de la Derecha tradicional, católica y ultranacionalista española, cuyos pequeños temblores de aviso podemos sentir a diario a través de las declaraciones de determinados líderes políticos, en el nivel de crispación existente en algunos medios de comunicación y por las amenazas vertidas por cada vez más numerosos y destacados miembros del ejército. Y no: adelantar dos meses un pase a reserva ya programado no significa poner a prueba la lealtad democrática de las feurzas armadas… lo que de verdad supondría una prueba de fuego de la obediencia del poder militar al poder civil sería que éste —por mandato de la ciudadanía, expresado en las urnas—, resolviera emprender alguna de las reformas que el país necesita y que el estamento militar siempre ha considerado "extremadamente delicadas", verbi gratia: abolir la monarquía; celebrar un referéndum de autodeterminación en alguna parte del territorio; abandonar la OTAN; reorganizar la cúpula militar, racionalizando el número y la proporción de mandos, y adecuándolos a las necesidades reales de la seguridad nacional; reducir drásticamente el presupuesto de Defensa y destinándolo a otras partidas presupuestarias más útiles para el conjunto de la sociedad, como sanidad, cultura, educación… entonces veríamos hasta qué punto son demócratas, aquellos quienes basan su poder en la amenaza del uso de la fuerza.

Sea como fuere, considerando pues, que el PSOE es un partido republicano (aunque no se atreva a confesarlo en público), a la vista de los resultados electorales obtenidos en marzo de 2004, podemos concluir que en el actual panorama, la proclamación de la República no es aún viable. ¿Por qué? Muy fácil: si nos atenemos al texto de la actual Constitución Española (la de 1978), y contando por adelantado con la negativa en redondo del Partido Popular, vemos que todavía estamos muy alejados de los porcentajes requeridos para emprender una reforma constitucional de estas características. Además, el sentido común nos dice que no es recomendable la aprobación de un Texto Base sin partir del consenso de las mayores fuerzas del país, dado que ello abriría la puerta a períodos de inestabilidad política, cuyas consecuencias —desgraciadamente—, hemos tenido que conocer en diversas ocasiones, los últimos dos siglos.

En la actualidad, los 148 escaños del Partido Popular en la Cámara Baja, aunque aislado en la cerrazón de sus posicionamientos políticos, suponen una representatividad de algo más del 42%, y su decidida apuesta por una oposición destructiva, hace inabordable cualquier propuesta de mejora del marco político existente.

En el Parlamento español, la mayoría absoluta la concede el número mágico de 176 escaños, la mitad más uno de los 350 de los que se compone. Contando con una mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, el gobierno de turno puede estar seguro de superar sin problemas cualquier moción de censura, cuestión de confianza, aprobación de presupuestos, debate sobre el estado de la nación, convalidación de Reales Decretos —facultad excepcional, que permite legislar al Ejecutivo—, y en general, cualquier otra eventualidad que de otro modo pudiera encontrarse a lo largo de los cuatro años de legislatura. Eso, unido a la ausencia de una jefatura de Estado democrática y a una virtual fusión de poderes, supone el ejercicio de un poder que a efectos prácticos, podríamos calificar de absoluto.

Y no es una cuestión baladí, puesto que en la práctica, esa mayoría absoluta, unida a la total ausencia de mecanismos de control democrático, fue lo que hizo posible que España se viera inmersa en una guerra de agresión, contra el mandato de las Naciones Unidas, basada en falsedades, que supuso la pérdida de centenares de miles de vidas humanas, la total destrucción de las infraestructuras públicas y la desvertebración del delicado equilibrio de fuerzas que permitían la convicencia cívica en Iraq. En efecto, el gobierno de José María Aznar, se valió de la mayoría absoluta conseguida en las elecciones del año 2000, para esquivar la acción del control parlamentario, nombrar a persoans de confianza en las más altas instituciones del poder judicial y así tener vía libre para eludir todo tipo de responsabilidades causadas por su acción de gobierno, como la pésima gestión de las catástrofes medioambientales, el inicio de desproporcionadas obras para la gestión de los recursos hídricos del país, estimular la confrontación civil entre los habitantes de diferentes territorios del estado, y, como guinda máxima, una ignominiosa gestión informativa ante los trágicos hechos del 11 de marzo de 2004, cuando un comando de Al Qaeda atentó de modo indiscriminado contra la población más desfavorecida de Madrid (aproximadamente 1.200 víctimas mortales, entre quienes a primera hora de la mañana, hacían uso de los medios de transporte público para desplazarse desde los suburbios del extrarradio a trabajar a la capital).

No cabe duda de que, si en tan desafortunada cadena de acontecimientos, España hubiera dispuesto de la figura de una Presidencia de la República, ésta habría hecho uso de sus capacidades de veto y control, para impedir o minimizar el impacto de una acción de gobierno que bien podría calificarse de despótica. En efecto, sea un miembro del própio partido de gobierno o del de la oposición, el equilibrio de poderes que proviene de la contraposición de las figuras públicas en un sistema de República, reduciría el margen de discrecionalidad del que muchas veces abusan los gobernantes al disponer de mayoría absoluta.

En la España de nuestros días, esta función correspondería al Rey, pero, éste se encuentra con las manos atadas, por un lado, porque su ambición personal le impide dar ningún paso que entrañe algún peligro para la continuidad de su privilegiado status real, y por otro, porque en la mente de toda la ciudadanía se encuentra bien fresco el recuerdo de su connivencia con el régimen del dictador Franco, con quien compartió tareas de gobierno ilegítimo, y quien, en pago a los servicios prestados, finalmente le nombró sucesor. Por tanto, por sentido común, alguien con semejante pasado carece de la más elemental legitimidad para inmiscuirse en los asuntos públicos, aún cuando fuera preciso, por el momento político y por la idoneidad de su cargo para tal función.

Una Presidenta de la República no habría dudado en destituir al Primer Ministro Aznar, cuando éste decidió invadir Iraq, pero el Rey, que es quien debería haberlo hecho, no tenía agallas, tanto por falta de autoridad moral, como por miedo a perder su paraíso vitalicio y hereditario.

Por lo demás, en cuanto a los resultados electorales de 2000, con 183 escaños en manos del partido fundado por un ministro de los gobiernos del dictador Franco… poco se podía hacer para abordar la necesidad de convertir la monarquía en democracia.
Mira també:
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Comentaris

Re: República y aritmética electoral
07 feb 2006
Lo que sí es evidente que en Cataluña existe una mayoría a favor de la causa republicana. Lo mismo sucede en muchas otras CC.AA. En la próxima reforma de la constitución, espero que pronto, no descarto que algún partido se atreva a mencionar el sistema federal para todo el Estado.

Sin duda, un presidentX de la república sería un cierto punto de inflexión en el debate político, aunque ¿Quién se iba a fiar es los políticos?
Re: República y aritmética electoral
07 feb 2006
¿Quién se iba a fiar de los políticxs? Piensa detenidamente en las alternativas: ¿Podemos fiarnos de un autócrata designado por un militar genocida y traidor al gobierno electo?
Re: República y aritmética electoral
07 feb 2006
Y porque si aqui hay más republicanos, los que venis de fuera o nacidos aqui que no os sentis catalanes no nos apoyais para crear la REPUBLICA CATALANA? bueno supongo que debe ser peorque os sentis españoles, mas que catalanes, que triste no sentirte de donde naces!
Re: República y aritmética electoral
07 feb 2006
Por lo que a mi respecta, nací en el Mundo. Sigo considerándome muy niño, y, a decir verdad, en mis largos paseos por las monatañas, jamás he visto ninguna frontera... salvo alguna construcción artificial y efímera, edificada por orden de algún que otro viejo 'odiador'.

Yo vivo en Madrid, o no siento que haya que forzar ni mantener el dominio sobre territorios ni pueblos cuya población y realidad no se sienta ni se corresponda con la de España.

Todo no se puede conseguir a la vez. Un edificio debe construirse empezando por los cimientos, y una Sociedad, también. Lo primero es que todos los cargos públicos sean electos, es decir, darle la palabra al pueblo. Sin mentiras ni amenazas. Luego, todo se verá.

Tenemos muchas cosas pendientes, no solo la autodeterminación de los pueblos... hay otros asuntos igual de importantes, como la condonación de la deuda externa, la humanización en el trato a los inmigrantes, la dignificación de la clase trabajadora, etc.

Yo me siento muy de donde nací. Nací en el Mundo.

¡Salud y República!
Re: República y aritmética electoral
07 feb 2006
Molt bé, tu vas neixer al món pero jo et pregunto si hiha federals espanyols.Hi ha federals a Espanya? El federalisme és un concepte imprecís, segons uns un talismà i, a parer d'altres, la representació de totes les malvats. N'hi ha que presumeixen de ser-ne, polítics, acadèmics, periodistes, intel·lectuals, però, generalment, el seu federalisme és d'una consistència tan prima que es dilueix a l'instant, perquè no resisteix el contacte amb la realitat. Sembla més un federalisme de boca, retòric, portàtil, d'aquells que fan modern o fins i tot progre, però que mai no es tradueix en res pràctic. Lògicament, un federalisme que no federi res no és federalisme, ja que només cal girar els ulls cap a Alemanya, Bèlgica, Suïssa, Estats Units o el Canadà per veure que, en aquests indrets, sí que aquest és un concepte real que es manifesta amb claredat en tots els àmbits: polític, econòmic, cultural, lingüístic, simbòlic, geogràfic, etc.

Una mentida, un tòpic fals o bé un perjudici acaba, fatalment, convertint-se en una obvietat assumida. D'aquesta manera, resultaria que la Constitució espanyola seria federal, amarada de federalisme des del preàmbul fins a la darrera disposició. Ho asseguren per més que el pretès federalisme no aparegui per enlloc, ni en forma ni en concepte. Per ser més exactes, sí que es parla de federalisme a la Constitució espanyola, a l'article 138.1, però és per prohibir-lo explícitament. Es tracta de l'article que no permet la federació de comunitats autònomes "en cap cas", en un text dedicat a Catalunya, el País Valencià i les illes Balears, els únics territoris on, en aquells primers moments de la Transició, hi havia sectors que plantejaven aquesta possibilitat. Així queda reflectit tant en l'article 10 de l'avantprojecte d'Estatut d'Elx de febrer de 1976, per al País Valencià, com en l'article 8 de l'avantprojecte d'Estatut de Cura, de febrer de 1977, per a Mallorca, Menorca, Eivissa i Formentera, elaborats tots dos per una part de l'oposició democràtica al franquisme.

La possibilitat d'un i altre territori de federar-se, juntament amb Catalunya, s'inscrivia en una tradició compartida, en la pròpia història compartida. De fet, el federalisme necessita tradició, vocació i voluntat per ser dut a la pràctica. I aquesta cultura federal o bé confederal tan sols ha existit en els territoris de l'antiga confederació catalanoaragonesa. I punt. Tot el republicanisme federal, del segle XIX ençà, es desenvolupa i arrela en aquestes terres. I encara avui, totes les propostes de transformar l'Estat espanyol en un Estat compartit per pobles diferents i organitzar-lo en clau federal, totes s'han produït per aquests indrets. D'allà d´Espanya, res, sempre el mateix.

És cert que el PSOE té comitès federals i executives federals i també IU té organismes similars, però la realitat queda molt lluny, tot i els noms, d'una cultura i, encara més, d'una pràctica federals. Altrament dit, de què parlen quan parlen de federalisme uns i altres? En què pensen? A què es refereixen? Hi ha de debò federals, a Espanya? On n'hi ha? Quants en són? Qui són? Algú sap d'algun que en sigui realment, com en poden ser en altres indrets del món democràtic? Algú coneix algú, a Espanya, que es vulgui federar amb nosaltres? Doncs, si resulta que n'hi ha, que s'ho creuen, que ho volen, com és que no ho diuen i, sobretot, com és que no ho duen a la pràctica? Com s'ha d'entendre que, ara que figura que manen els federals, no federalitzin res, com tampoc no van fer-ho quan abans van governar durant 14 anys seguits? En què consisteix aquests federalisme espanyol sense federalisme? És una singularitat comparable a la de la truita sense ous, potser?

Rovira i Virgili parlava de dos tipus de federalisme. Un d'interior, nacional, que servia per relligar i organitzar una nació per dintre, a partir de la seva composició pluriregional, i un altre federalisme exterior, plurinacional, que servia per fer el mateix entre nacions distintes. Cal reconèixer que aquest darrer ha patit una certa crisi, després que Estats legalment federals, que federaven diferents nacions, han desaparegut com a tals (URSS, Txecoslovàquia, Iugoslàvia) i han donat pas a nous Estats sobirans. Hi ha altres casos de federalisme plurinacional, com Bèlgica o el Canadà; en el primer la situació ha evolucionat cap a una estructura amb molt de poder real per als territoris federats i l'afluixament de vincles de connexió entre aquests i, en l'altre, amb l'opció sobiranista sempre latent al Quebec, davant les dificultats d'un federalisme plurinacional.

El federalisme català, d'altra banda, sempre ha reivindicat un Estat propi i, sovint, ha obert les portes a una entesa ibèrica, Portugal inclòs, sense hegemonies ni paternalismes. A Espanya, a tot estirar, semblen pensar en una federació de 17 entitats federades, a l'engròs, com un simple canvi de nom, d'autonomia a federació. I això no és gens seriós. Fóra bo de saber si tenen un projecte d'Estat diferent al de sempre, al que ja coneixem, patim i paguem. No tenen per què adoptar una estructura federal, si no volen. Potser nosaltres podríem, en aquesta etapa, federar-nos amb l'Espanya de les autonomies i ells, per dintre, que s'organitzin com millor els sembli. Però sospito que, de fet, allí no pensen gaire en aquestes coses, en com compartir un Estat nacions diferents, sinó en com es manté el centralisme i l'hegemonia espanyola de sempre, de matriu cultural castellana, malgrat tots els canvis de nom. O m'equivoco?
Re: República y aritmética electoral
07 feb 2006
IluroCatr, estàs pixant fora de test. La República Catalana només es podrà aconseguir si primer fem fora el rei, Espanya passa a ser una República i llavors es proposa un referèndum o un sistema confederal/federal. Si vols fer la revolució, endavant, t'enfrontes a tota Espanya i Europa que no acceptaran canvis sense seguir les seves constitucions. No m'agrada la seva manera de fer, però jo sol no hi puc fer més.

Cada debat te el seu lloc, però et diré més, prefereixo un Estat sense nom on tothom tingui cabuda i on la gestió sigui directa, que no pas reivindicar idees nacionals pròpies de la burgesia.
Re: República y aritmética electoral
07 feb 2006
IluroCatr, estàs pixant fora de test. La República Catalana només es podrà aconseguir si primer fem fora el rei, Espanya passa a ser una República i llavors es proposa un referèndum o un sistema confederal/federal. Si vols fer la revolució, endavant, t'enfrontes a tota Espanya i Europa que no acceptaran canvis sense seguir les seves constitucions. No m'agrada la seva manera de fer, però jo sol no hi puc fer més.

Cada debat te el seu lloc, però et diré més, prefereixo un Estat sense nom on tothom tingui cabuda i on la gestió sigui directa, que no pas reivindicar idees nacionals pròpies de la burgesia.
Re: República y aritmética electoral
07 feb 2006
barca nova, les coses son molt mes fàcils. Primer es fa fora el Rei, canviem el sistema estatal i llavors ja podrem fer un referèndum per l'autogestió. Però sincerament, no cal entrar en distinció de Catalunya i Espanya, hauríem de parlar de regions i prou. Jo dic, destruïm les nacions, es hora de parlar de la gestió de zones d'autogovern. Crec, com deia el company abans, un sistema confederal ibèric fóra un sistema molt eficient donat la situació de península que té la regió on vivim.

Per cert, repassa el cantonalisme del segle XIX (http://es.wikipedia.org/wiki/Cantonalismo i http://ca.wikipedia.org/wiki/Cantonalisme), no és exactament federalisme, però es una mostra que molta més gent de la que penses rebutja la idea de la Espanya unida.
Re: República y aritmética electoral
07 feb 2006
La primera vegada que es va fer servir el nom de "rey de España" va ser al 1517 amb la coronacio del flamenc Carles I , que ni tan sols parlava el castella. Fins llavors els reis eren d'Arago i de Castella.O sigui que España es un invent molt recent.
Re: República y aritmética electoral
07 feb 2006
La reflexió sobre el cantonalisme segur que és una assumpte molt profitós històricament parlant. No t´ho nego.

Però pel que entenc del que dius, no crec que estiguis dient el que sempre ens han dit, que no vas més enllà del provincianisme poruc de sempre. Espero equivocar-me.

El debat i el dialeg amb l´estat central ens han demostrat fermament a alguns de nosaltres que Espanya no vol deixar d´oprimir el nostre pais i torpedinar les millores de l´autogovern. Tot allò que havia de desencadenar una "segona transició" i federalitzar l´estat ha estat la gran estafa del tripartit i el gran engany de Zapatero amb allò de "el poder no me canviará-no os fallaré-apoyaré el estatut que salga del parlament". Davant d´això, davant de la impostura centralista, no podem permetreque es repeteixin els errors de la transició que encara paguem. Aquest procés que vivim ara ha de crear nous marcs polítics, no per ser l'anestèsia per dissoldre els nostres pobles dins l'Espanya plural, sinó perquè els propers vint-i-cinc anys siguin els de l'assoliment de la independència del nostre poble català. Si tot el procés que hem viscut fins ara no ha servit per construir nous marcs de referència, es senyal que hem de començar de nou des del principi.

Vivim temps de ressorgiment del fil roig de la lluita per la sobirania, tal com altres generacions de joves van protagonitzar en el seu moment. En aquest moment històric, la necessitat que els joves siguem protagonistes i no espectadors és evident. Durant els darrers 8 anys de govern del Partit Popular, els joves han estat al capdavant de les mobilitzacions contra la LOU, la llei de qualitat de l'ensenyament, el Pla Hidrològic Nacional, la llei de partits o el desastre del Prestige, i ara estem disposats de passar de la resistència a l'ofensiva.

El govern del PSOE no pot esperar arreglar-ho tot amb tarannà i bones formes, sinó que calen canvis de fons. El primer, desmuntar l'arquitectura legislativa dels darrers 8 anys del PP, especialment pel que fa a la regressió en l'autogovern i els drets polítics, derogant la llei de partits i adoptant mesures de distensió pel que fa al conflicte basc. El segon, afrontar el debat sobre la sobirania de la nació catalana amb una actitud democràtica i de profund respecte cap a la voluntat dels seus ciutadans. Cosa que no ha complert.

Et continuo preguntant, on són els federals espanyols?
Re: República y aritmética electoral
07 feb 2006
Els espanyols van perdre el seu imperi, pero no pas la seva mentalitat imperialista.
Sindicat Terrassa