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Notícies :: xarxa i llibertat
La masonería sociedad de librepensamiento y democracia
05 feb 2006
En las páginas masónicas de las Logias y Obediencias regulares y serias en Internet, las personas interesadas pueden encontrar información de primera mano sobre la realidad de lo que es y pretende la auténtica masonería.
Sólo de esta manera pueden comprenderse los motivos por qué la masonería ha sido y sigue siendo tan odiada y difamada por los ignorantes, los fanáticos y los ambiciosos. También por qué siempre ha sido perseguida por los dictadores y los fascistas.

La red está llena de locuras, difamaciones, textos irresponsables, falsos y despreciables sobre esta honorable institución, la que mejores hombres ha dado a la humanidad, la que más ha trabajado por la emancipación de los hombres y de los pueblos, y por la libertad absoluta de conciencia.

Visita las páginas de las Logias adogmáticas siguientes:

www.masoneria.es
www.godf-canarias.es
www.godf.org
www.godf.es

"No hay peor ciego que el que no quiere ver"

Salud y libertad para todos.

Nota*.- Es probable que insultos de todo tipo sigan a este mensaje, como suele ser habitual, con contenidos de lo más descabellados sobre asesinatos, sectas satánticas, etc.

Estimado lector, lo sentimos, no podemos hacer realmente nada para parar el odio que corroe algunas mentes y algunos corazones, salvo seguir trabajando por la libertad, la igualdad y la fraternidad humanas, como durante siglos hicieron nuestros antepasados.

Salud
Mira també:
http://www.godf-canarias.org
http://www.masoneria.es

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Comentaris

Masoneria: Origen de toda maldad humana
06 feb 2006
LA LOGIA B’NAI B’RITH



Como ya se apuntara al comienzo de este capítulo, la loga B'nai B'rith es una organización paralela a la masonería regular cuya afiliación está exclusivamente reservada a los ciudadanos de origen judío.



Esta entidad, fundada en 1843, tiene su sede central en Washington (1640 Rhode Island Avenue, NW), justo al lado de la Casa Blanca, proximidad que no es solamente física. Actualmente cuenta con algo más de 600.000 afiliados distribuídos por 47 países del globo, y en su cúspide se aglutina lo más selecto de la oligarquía judía mundial.



Al igual que la masonería regular, la B'naï B'rith se presenta como una organización filosófica y filantrópica dedicada a la consecución de los consabidos enunciados humanistas, y también al igual que la primera su labor fundamental se desarrolla en el campo de la influencia política y social. El hecho de que esta logia haya sido desde su creación el más eficiente puntal del movimiento sionista constituye una buena muestra de esa actividad.



La B'nai B'rith International cuenta con varias sociedades filiales, así como con una pléyade de organizaciones afines que se mueven en su órbita. Entre las primeras figuran las sociedades The Career and Counseling Services, The Klutznick Museum, responsable del mantenimiento de los archivos de la logia, The Hillels Foundations, dirigida a los medios estudiantiles, The B'naï B'rith Youth Organization, enfocada al campo cultural, The B'naï B'rith Women, que agrupa a las mujeres afiliadas a la Orden, y The Anti-Defamation League Jewish o Liga Antidifamatoria Judía, cuyo cometido oficial es la lucha contra el antisemitismo, aunque el real sea la lucha contra el antisionismo, lo que es algo muy distinto, como no pocos sionistas antisemitas deben saber muy bien. Y esto último no ha sido escrito a la ligera, sino con pleno conocimiento de una realidad sobradamente avalada por los hechos. Aparte de la marginación social de la discriminación racial que padecen los judíos sefarditas de Israel, existen multitud de a Orden específica dentro de la masonería regular. Algo parecido podría afirmarse en lo concerniente a los diversos organismos plutocrático-oligárquicos descritos a lo largo de estas páginas, y en el seno de los cuales los jerarcas de la B'naï B'rith forman un grupo particular.



De tal modo que la influencia de la oligarquía judía en la vida pública no se articula exclusivamente a través de las estructuras específicas de dicha logia, sino también por medio de otros organismos que, como el CFR, cuentan entre sus filas con numerosos miembros adscritos a la misma. Son las pequeñas ventajas que proporciona el hecho de estar en varios sitios a la vez. La logia B'naï B'rith constituye el núcleo central de una vasta red de sociedades afines que se mueven en su órbita y que confluyen en ella. Entre las más relevantes figuran el American Jewish Committee, el American Jewish Congress y la Conference of Presidents of Mayor American Jewish, que agrupa, a su vez, a unas cuarenta asociaciones judío-americanas. Mención aparte merecen el World Jewish Congress y el American Israel Public Affairs Committee, sin duda las más poderosos e influyentes sociedades de toda esa red. El World Jewish Congress, o Congreso Judío Mundial, tiene su sede central en Nueva York, y cuenta con delegaciones en setenta países del mundo. Solamente en Estados Unidos su red organizativa aglutina a treinta y dos organizaciones anexas y publica siete diarios. Esta poderosa entidad está presidida en el presente por Edgar Bronfman, magnate del sector vitivinícola y de la industria cinematográfica. El trust Bronfman posee el 15% de la Time Warner y es accionista mayoritario de la MCA-Universal, la más importante productora cinematográfica y televisiva estadounidense del momento. Por otro lado, el consejero especial de Edgar Bronfman en la MCA es Michel Ovitz, miembro también del Congreso Judío Mundial y director de la Creative Artist Agency, primera agencia de contratación artística de Hollywood.



En cuanto al American Israel Public Affairs Committee, se trata de uno de los grupos de presión más poderosos y discretos de los Estados Unidos. Así lo reflejaba sin ambages en su número 407 (junio 1991) la revista L'Arche, órgano oficial del Frente Nacional Judío Unificado: "El American Israel Public Affairs Committee es un lobby extraordinariamente potente, literalmente capaz de destruir la carrera pública de cualquier político anti-israelí". Conviene decir que este tipo de lenguaje directo y explícito sobre el tema tabú que ahora nos ocupa es prácticamente privativo de las publicaciones judías. Estos son, a grandes rasgos, los más descollantes engranajes de una poderosa maquinaria cuya presencia en las altas esferas políticas estadounidenses veremos a continuación. Y una vez más, ante la imposibilidad material de efectuar un recorrido exhaustivo en el tiempo, lo más apropiado será ceñirse al momento presente.



Centrándonos, pues, en la actual Admistración Clinton, he aquí un breve resumen de dicha presencia. De los doce integrantes del Consejo Nacional de Seguridad, organismo sobre cuya importancia no será preciso extenderse, seis proceden de la oligarquía judía estadounidense: Samuel Berger, vicepresidente del Consejo, Martín Indik, responsable del área de Oriente Medio, Don Steinberg, director del área africana, Richard Feinbert, al frente del departamento de Hispanoamérica, Stanley Ross, jefe del departamento de Asia, y Dan Schifte, director del departamento de Europa Occidental.



En los servicios de asistencia y asesoramiento a la Presidencia del gobierno figuran Abner Mikve, en calidad de Attorney (Fiscal) General, Ricky Seidman, como responsable de la agenda presidencial, Phil Leida, jefe adjunto del Estado Mayor, Robert Rubin, consejero de Economía, y David Heiser, director del servicio de Prensa. En el Departamento de Estado la lista es numerosísima, pudiendo subrayarse los nombres de Peter Tarnoff, subsecretario de Estado, Lawrence Summers, Mans Kurtzer, Dennis Ross, Jehuda Mirski y Tom Miller.
Otros altos cargos dignos de mención son Rehm Emmanuel, consejero personal y eminencia gris de Clinton, Miky Kantor, ministro de Comercio, Robert Reich, ministro de Trabajo, Cotie Stuart Eizenstat, embajador ante la CEE, Louis French, director del FBI, Madeleine Albright, embajadora en la ONU, y Laura Tyson, al frente del Consejo Económico. A la vista de esta realidad, y en su calidad de buen conocedor de los entresijos de la política estadounidense, éstos eran los comentarios vertidos sobre el particular por un destacado analista político en cierto medio informativo:



"Hace algunas semanas, el rabino de la sinagoga Adath Yisraël, de Washington, pronunciaba un sermón en el Centro Cultural y Político judío en el curso del cual celebró el hecho de que los judíos norteamericanos tomen parte en las decisiones políticas a todos los niveles de la Administración Clinton, señalando textualmente que los Estados Unidos no son un Gobierno de goim (no-judíos), sino una Administración donde los judíos participan enteramente en las decisiones políticas a todos los niveles".



Tras pasar revista al panorama político estadounidense y subrayar explícitamente la influencia en el mismo del lobby judío, el citado analista añadía: "La influencia sionista no sólo se manifiesta en el ámbito político. También es considerable en los medios de comunicación, donde un gran número de responsables de programas televisivos, así como la mayor parte de los redactores jefes, corresponsales y comentaristas son judíos... La misma preeminencia se encuentra en las instituciones universitarias, en los centros de investigación, en los servicios de seguridad, en la industria cinematográfica y en los medios artísticos y literarios".



Naturalmente, todos estos comentarios no pueden ser más que infundios malintencionados de algún elemento fascistoide y antijudaico, como diría cualquier "bien-pensante" de pesebre al uso. En efecto, el autor de los mismos fue el analista hebreo Bar Yosef, colaborador del rotativo israelí Maariv, en cuyo número del 2-9-1994 apareció su artículo.
La Masoneria:un cancer maligno a erradicar
06 feb 2006
EL PODER OCULTO DE LA MASONERÃ?A


Capítulo primero

LA MASONERÃ?A: ENEMIGA DE LA IGLESIA


En vista de que el tema de este Segundo Libro ha sido tratado con tal maestría y profundidad por personalidades eminentes y copiosamente documentadas, como Su Santidad el Papa León XIII, el Eminentísimo Cardenal José María Caro R., Arzobispo de Santiago de Chile, por Mons. León Meurin, S.J., Arzobispo Obispo de Port-Louis y otros varios eruditos escritores eclesiásticos y seglares, nos limitaremos a transcribir literalmente tan autorizadas opiniones para no desvirtuar en lo más mínimo su gran autoridad.

Su Santidad León XIII, en su Encíclica âHumanum Genusâ?, dice literalmente:

âLos Romanos Pontífices, Nuestros Antecesores, velando solícitos por la salvación del pueblo cristiano, conocieron bien pronto quién era y qué quería este capital enemigo apenas asomaba entre las tinieblas de su oculta conjuración, y cómo, declarando su santo y seña, amonestaron con previsión a Príncipes y pueblos que no se dejaran coger en las malas artes y asechanzas preparadas para engañarlos. Diose el primer aviso del peligro el año 1738 por el Papa Clemente XII (Const. In eminenti, die 24 Aprilis 1738), cuya Constitución confirmó y renovó Benedicto XIV (Const. Providas, die 18 Maii 1751), Pío VII (Const. Ecclesiam a Iesu Christo, die 13 Septembris 1821) siguió las huellas de ambos, y Leon XII, incluyendo en la Constitución Apostólica Quo graviora (Cont. Apost. data die 13 martii 1825) lo decretado en esta materia por los anteriores, lo ratificó y confirmó para siempre. Pío VIII (Encicl. Traditi, die 21 Maii 1829), Gregorio XVI (Encicl. Mirari vos, die 15 Augusti 1832) y Pío IX (Encicl. Qui pluribus, die 9 Novemb. 1846; Aloc. consist. Multiplices inter, die 25 Septemb. 1865, etc.) por cierto (...) repetidas veces, hablaron en el mismo sentido...â?

âAhora a ejemplo de Nuestros Predecesores, hemos resuelto declararnos de frente contra la misma sociedad masónica, contra el sistema de su doctrina, sus intentos y manera de sentir y obrar, para más y más poner en claro su fuerza maléfica e impedir así el contagio de tan funesta peste (...). No puede el árbol bueno dar malos frutos, ni el árbol malo dar buenos frutos (Matth. cap. VII, v. 18), y los frutos de la secta masónica son, además de dañosos, acerbísimos. Porque de los certísimos indicios que hemos mencionado antes resulta el último y principal de sus intentos, a saber: el destruir hasta los fundamentos todo el orden religioso y civil establecido por el Cristianismo, levantando a su manera otro nuevo con fundamentos y leyes sacadas de las entrañas del Naturalismo...â?

âSin esto, los turbulentos errores que ya llevamos enumerados han de bastar por sí mismos para infundir a los Estados miedo y espanto. Porque quitado el temor de Dios y el respeto a las leyes divinas, menospreciada la autoridad de los Príncipes, consentida y legitimada la manía de las revoluciones, sueltas con la mayor licencia las pasiones populares, sin otro freno que la pena, ha de seguirse por fuerza universal mudanza y trastorno. Y aún precisamente esta mudanza y trastorno es lo que muy de pensado maquinan y ostentan de consuno muchas sociedades de comunistas y socialistas, a cuyos designios no podrá decirse ajena la secta de los masones, como que favorecen en gran manera sus intentos y conviene con ellas en los principales dogmas...â?

âSea como quiera, ante un mal tan grave y ya tan extendido, lo que a Nos toca, Venerables Hermanos, es aplicarnos con toda el alma en busca de remedios. Y porque sabemos que la mejor y más firme esperanza de remedio está puesta en la virtud de la religión divina, tanto más odiada de los masones cuanto más temida, juzgamos ser lo principal el servirnos contra el común enemigo de esta virtud tan saludable. Así que todo lo que decretaron todos los Romanos Pontífices, Nuestros Antecesores, para impedir las tentativas y los esfuerzos de la secta masónica, cuanto sancionaron para alejar a los hombres de semejantes sociedades o sacarlos de ellas, todas y cada una de estas cosas damos por ratificadas y las confirmamos con Nuestra autoridad apostólicaâ? (1).

Como se ve, tanto Su Santidad el Papa León XIII como varios Sumos Pontífices anteriores son muy claros al condenar la masonería, reconociendo asimismo sus intentos de destruir a la Cristiandad, aliada con socialistas y comunistas. ¿Y quiénes dirigen la masonería? Como lo demostraremos en los capítulos siguientes, son los mismos que dirigen al socialismo, es decir: los judíos.



Capítulo segundo

LOS JUDÃ?OS: FUNDADORES DE LA MASONERÃ?A



âDesenmascarar a la masonería es vencerlaâ?, dijo León XIII. Si la desnudamos de sus velos, todo espíritu recto, todo corazón honrado se apartará de ella con horror; y por este solo hecho caerá anonadada y execrada por los mismos que la obedecen.

El Ilustre sabio jesuita Monseñor León Meurin, S.J., Arzobispo Obispo de Port-Louis, en su laboriosísima obra âSimbolismo de la Masoneríaâ?, nos demuestra con documentación aplastante que los judíos son los fundadores, organizadores y dirigentes de la masonería, la cual utilizan para lograr el dominio mundial, destruir a la Santa Iglesia Católica y demás religiones existentes. Entre la autorizada bibliografía que presenta al respecto figuran algunas citas que mencionaremos a continuación:

âEl Primer Consejo Supremo, como ya hemos dicho, fue constituido el 31 de mayo de 1801, en Charleston, grado 33 de latitud norte, bajo la presidencia del judío Isaac Long, hecho Inspector General por el judío Moisés Cohen, que había recibido su grado en Spitzer, de Hyes, de Franken y del judío Morinâ? (2).

âEran pues judíos los fundadores del primer Gran Consejo que había de convertirse en el centro de la masonería cosmopolita. Y lo situaron en América, en una ciudad elegida precisamente en el grado 33 de latitud norte. El Jefe Supremo vive desde 1801 en Charleston. Este jefe era en 1889 Albert Pike, a quien ya hemos nombrado en su Carta Encíclica, fechada el 14 de julio de 1889, aniversario y centenario célebres, él toma los títulos de cada uno de los 33 grados y añade los siguientes: `Muy Poderoso Soberano Comendador, Gran Maestre del Supremo Consejo de Charleston, Primer Consejo Supremo del Globo, Gran Maestre Conservador del Palladium Sagrado, Soberano Pontífice de la Masonería Universal´. Con estos títulos pomposos, publicó su carta Encíclica, en el año trigésimo primero de su pontificado, asistido por diez Ilustrísimos, Muy Iluminados y Muy Sublimes hermanos, Soberanos Grandes Inspectores Generales, Magos Elegidos, que componente el Serenísimo Gran Colegio de los masones eméritos, Consejo de la Falange de Selección y del Batallón Sagrado de la Ordenâ? (3).

âLa Encíclica enumera a los 23 Consejeros Supremos `engendrados´ hasta el presente, ya directamente, ya indirectamente, por el de Charleston, esparcidos por el mundo entero. Luego enumera cien Grandes Orientes y Grandes Logias de todos los Ritos en comunicación con el Supremo Consejo de Charleston como soberana Potencia masónica; por ejemplo, el Gran Oriente de Francia, el Consejo General del Rito de Misrain, el Gran Consejo de los masones Oddfellows, etc. De lo que antecede hemos de concluir que la Masonería es una sobre todo el globo, con formas innumerables, pero bajo la dirección suprema del Soberano Pontífice de Charleston...â? (4).



ORIGEN JUDÃ?O



Los ritos y símbolos de la masonería y de otras sociedades secretas recuerdan constantemente la cábala y el judaísmo: la reconstrucción del Templo de Salomón, la estrella de David, el sello de Salomón, los nombres de los diferentes grados, como por ejemplo: Caballero Kadosh (âKadoshâ? en hebreo significa santo), Príncipe de Jerusalén, Príncipe de Líbano, Caballero de la serpiente de Airain, etc. Y la plegaria de los masones ingleses, adoptada en una reunión celebrada en 1663, ¿no recuerda de una manera evidente el judaísmo? (5).

âFinalmente la masonería escocesa se servía de la Era judía; por ejemplo, un libro del masón americano Pike (6), escrito en 1881, está fechado en el `anno mundi 5641´. Actualmente no se conserva esta cronología sino en los altos grados, mientras que los masones añaden generalmente cuatro mil años en la Era cristiana y no 3760 como los judíosâ? (7).

El sabio rabino Benamozegh escribe lo que sigue:

âLos que quieran tomarse el trabajo de examinar cuidadosamente las cuestiones de las relaciones entre el judaísmo y la francmasonería filosófica, la teosofía y los misterios en general, perderán un poco de su soberbio desdén por la Cábala. Cesarán de sonreir despectivamente ante la idea de que la teología cabalística puede tener una misión que cumplir en la transformación religiosa del porvenirâ? (8).

¿Quiénes son los verdaderos dirigentes de la masonería? Este es uno de los misterios de la secta, uno de los secretos más cuidadosamente guardados; pero puede asegurarse que el trabajo masónico en el mundo entero se desarrolla de acuerdo con un mismo y único plan, que sus medios son siempre y en todas partes idénticos, y que los fines perseguidos son constantemente los mismos. Esto nos induce a creer que existe un centro único que dirige todos los movimientos de la secta.

Más adelante abordaremos esta cuestión, pero recordemos que la âCarta de Coloniaâ? fechada el 24 de junio de 1535 hablaba de un director de la masonería: el Gran Maestre Patriarca que aunque conocido por muy pocos hermanos existe en realidad; y Gougenot des Mousseaux indica que âesta selección de la Orden, estos jefes efectivos que muy pocos iniciados conocen, funcionan en la provechosa y secreta dependencia de los cabalistas israelitasâ?, y que los verdaderos jefes de la masonería son âlos amigos, los auxiliares, los vasallos del judío a quien acatan como soberano señorâ? (9).

De la misma opinión participan Eckert, Drumont, Deschamps, Monseñor Jouin, Lambelin y otros conocedores de las cuestiones masónicas y judías.

Dejemos a un lado las enseñanzas dogmáticas de la masonería y del hebraísmo y examinemos las alianzas entre el judaísmo y la masonería desde el punto de vista meramente práctico y real. Discurriendo con lógica no puede menos que aceptarse la conclusión siguiente formulada por L. de Poncins en âLas fuerzas secretas de la revoluciónâ?:

âLa universalidad de la Francmasonería, su duración, la invariabilidad de sus fines, que se explican perfectamente si se trata de una creación judía para servir a intereses judíos, serían absolutamente incomprensibles si su origen fuera cristiano. La misma finalidad de la Francmasonería, la destrucción de la civilización cristiana, nos descubre al judío, porque sólo el judío puede resultar beneficiado y únicamente el judío está animado de un odio suficientemente violento contra el Cristianismo, para crear una organización semejanteâ?.

Prosigue Poncins:

âLa Francmasonería es una sociedad secreta. está dirigida por una minoría internacional. Ha jurado un odio implacable al Cristianismo. Estos tres rasgos característicos son precisamente los mismos que definen al judaísmo y constituye la demostración de que los judíos son el elemento director de las logiasâ? (10).

La âRevue Internationale des Sociétés Secretèsâ? informaba en 1926 que:

âYa en 1867 se organiza la âLiga Internacional permanente de la Pazâ? y su secretario el judío Passy esboza la idea de un tribunal para zanjar sin apelación todos los conflictos entre las nacionesâ? (11).



LA SOCIEDAD DE LAS NACIONES: OBRA JUDÃ?A.



El periódico âLos Archivos Israelitasâ? soñaba con un tribunal análogo en 1864.

â¿No es natural y aún necesario âescribía un tal Levy Bing- que veamos pronto establecido otro tribunal, un tribunal supremo al que se sometan los grandes conflictos públicos, las querellas entre nación y nación, que juzgue en última instancia y cuya última palabra haga fe? Esta palabra será la palabra de Dios, pronunciada por sus hijos primogénitos (los hebreos), y ante la cual se inclinará con respeto la universalidad de los hombres, nuestros hermanos, nuestros amigos, nuestros discípulosâ? (12).

Tales son los sueños de Israel. Como siempre, coinciden con los de la masonería. El âAlmanaque de los Francmasonesâ?, escribe: âCuando se haya establecido la república en toda la vieja Europa...será cuando reine Israel en autócrata sobre esta vieja Europaâ? (13).

En el Congreso Universal de la Juventud Judía celebrado el 4 de agosto de 1926, proclamaba el masón H. Justin Godard que los judíos son âel más firme sostén de la Sociedad de las Naciones, que les debe su existenciaâ? (14).

Aún precisa más el judío Cassin:

âEl renacimiento del Sionismo es obra de la Sociedad de las Naciones (15). Por eso las organizaciones judías se presentan como defensoras de la Sociedad de las Naciones y por eso los representantes del pueblo elegido pululan en Ginebraâ? (16).

El Eminentísimo Cardenal José María Caro, Arzobispo de Santiago y Primado de Chile, también en su documentada obra âEl misterio de la masoneríaâ?, demuestra que son los judíos quienes dirigen a dicha secta con el objeto de dominar al mundo y aniquilar a la Santa Iglesia. En relación a su origen afirma:

âEl Ritual masónico denuncia con evidencia su origen judío: los símbolos, comenzando por la misma Biblia, el escudo de armas, en que se trata de desplegar heráldicamente las varias formas de los querubines descritos en la segunda visión de Ezequiel, un buey, un hombre, un león y un águila, las dos columnas del templo masónico, recuerdo este último del templo de Salomón; la reconstrucción del templo, que es la obra masónica, etc. Las leyendas y catecismos, tomados de gran parte de la Biblia, tergiversándola casi siempre al saber masónico, especialmente la leyenda de Hiram, que tan importante papel desempeña en el ritual masónico. Las palabras o términos usuales, como los nombres de las columnas, Boaz y Jakin, las palabras de reconocimiento y de pase, v.gr., Tubalcaín, Schiboleth, Mac-benac, Giblim o Moabon, Nekum o Nekam, Abibalc, etc. La importancia que se da a los números, cosa muy propia de la Cábala, es también otro testimonio de la influencia cabalística en la masoneríaâ?.

âFinalmente, los hechos, el reinado de terror, la explosión de odio satánico contra la Iglesia, contra N.S. Jesucristo, las horribles blasfemias en que prorrumpían los revolucionarios masones de Francia, no son más que la expresión y el cumplimiento de las aspiraciones de las sectas cabalísticas y secretas que durante tantos siglos venían trabajando secretamente en contra del Cristianismo. Lo que los bolchevistas, judíos en su mayor parte, hacen ahora en Rusia contra el Cristianismo, no es más que otra edición de lo que hicieron los masones en la Revolución Francesa. Los ejecutores son distintos; la doctrina que mueve y autoriza y la dirección es la mismaâ? (17).



Capítulo tercero

LOS JUDÃ?OS: DIRIGENTES DE LA MASONERÃ?A



El ilustre sabio jesuita Monseñor León Meurin, Arzobispo Obispo de Port-Louis, en su documentada obra âFilosofía de la masoneríaâ?, afirma lo siguiente:

âLos primeros once grados de la masonería (del rito escocés) como veremos más adelante, están destinados a transformar al `profano´ en `Hombre verdadero´, en el sentido masónico; la segunda serie que va del grado 12 al 22 debe consagrar al Hombre `Pontífice judío´ y la serie tercera del grado 23 al 33 ha de consagrar al Pontífice `Rey judío´ o `Emperador cabalístico´...â?

âLo primero que sorprende al nuevo adepto a una logia es el carácter judío de todo cuanto en ella encuentra. desde el grado uno hasta el 30 no oye hablar sino de la `Gran obra´, de reconstruir el templo de Salomón, del asesinato del arquitecto Hiram-Abiff; de las dos columnas Boaz y Jakin (III, Reyes, VII, 21), de multitud de contraseñas y palabras sagradas hebreas y de la Era judía, añadiendo 4000 años a la nuestra, para no honrar el nacimiento del divino Salvadorâ?

âTras haber establecido firmemente a la masonería en los diversos países cristianos, los judíos se aseguraron el predominio de los Grandes Orientes en número e influencia. Por otra parte establecieron gran número de logias formadas exclusivamente por judíos. Ya antes de la revolución de 1789, los hermanos von Ecker y Eckhoffen habían fundado en Hamburgo la `Logia de Melquisedec´, reservada a judíos. Los hebreos von Hirschfeld y Cotter crearon en Berlín a finales del siglo XVIII la `Logia de la Tolerancia´, con el fin de aproximar por medio de la masonería a los cristianos y a los judíos....â? (18).

Ya desde entonces usaban los judíos el truco de aproximar a judíos y cristianos con el fin de controlar ideológica y políticamente a estos últimos, o desorientarlos; pero, en esa época tenían que recurrir a las âSociedades Secretasâ?, ya que las leyes y las costumbres de los estados cristianos de Europa estaban saturadas de medidas tendientes a proteger a los cristianos en contra de los engaños de los judíos. El citado arzobispo sigue diciendo que:

âEl periódico secreto masónico de Leipzig en su número correspondiente a octubre de 1864 decía que `el centro de las logias judías funcionaba en París, bajo la dirección de Crémieux y el Gran Rabino´ â? (19).



LAS DOCTRINAS, SÃ?MBOLOS Y GRADOS MASÃNICOS PROVIENEN DEL JUDAÃ?SMO.



El ilustre Arzobispo Obispo de Port-Louis, hablando sobre el origen judío de las doctrinas masónicas, dice lo siguiente:

âLos dogmas de la masonería son los de la Cábala judía y en particular los de su libro `Zoharâ â. (Luz).

âEllo no consta en ningún documento masónico pues es uno de los grandes secretos que los judíos guardan para sólo conocerlos ellos mismos. Sin embargo, hemos podido descubrirlo siguiendo los rastros del número once...â?

âEs aquí donde hemos descubierto los dogmas fundamentales de la Cábala judía incorporados a la masoneríaâ? (20).

Y en su obra âSimbolismo de la masoneríaâ? el citado arzobispo dice:

âEn los capítulos precedentes quedaba siempre cierto número de símbolos masónicos más o menos inaplicables. En éste todo cuanto representa un papel en la masonería y en su leyenda se aplica al pueblo judío con una facilidad asombrosa. En realidad cuanto existe en la masonería es profunda, exclusiva, apasionadamente judío desde el principio hasta el finâ?.

â¿Qué interés tienen las demás naciones en reconstruir el templo de Salomón? ¿Lo hacen por ellas mismas o por los judíos? ¿Son estas naciones o son los judíos quienes obtendrán de ello algún beneficio? ¿Qué ventajas representa para ellas devorarse unas a otras a fin de que triunfen en todo el mundo los `Príncipes de Jerusalénâ (grado 16), `Jefes del Tabernáculo´ (grado 23) o `Príncipes del Tabernáculo´ (grado 24)? ¿Se han puesto de acuerdo las naciones para servir de escabel a los pies de los judíos? (Salmo 109) ¿Por qué, pues, se apresuran a colocar la corona (kether) en su cabeza y el reino (malkuth) bajo sus pies?â?.

âEs tan evidente que la masonería no es sino una herramienta en manos de los judíos, que son los que la manejan, que uno se siente tentado a creer que los masones no judíos pierden la inteligencia y la facultad de raciocinio el mismo día en que por primera vez les vendan los ojosâ? (21).

El Eminentísimo Cardenal Caro en su obra âEl misterio de la masoneríaâ? dice:



CONSIDERACIÃN MASÃNICA POR LOS JUDÃ?OS



âEn la masonería se ha visto siempre una grande y especialísima consideración por los judíos: cuando se habla se supersticiones jamás se menciona la religión judía. Cuando estalló la Revolución Francesa, se pidió con instancia la ciudadanía francesa para los judíos; rechazada una vez, se insistió en pedirla, y fue concedida. El lector recordará que en esos días se perseguía a muerte a los católicos. Cuando la Comuna de París, fue menester defender del saqueo la Caja de fondos del Banco de Francia; nadie amenazó los Bancos judíos. (`La Franc-Mau. Secte Juive¨, 60)â?.

âLa masonería ha mirado con horror el antisemitismo, a tal punto, que un Hermano antisemita, que creía de buena fe en la tolerancia de las opiniones políticas de la masonería se presentó en Francia como candidato a diputado una vez y salió elegido y cuando de trató de la reelección, se dieron órdenes expresas a las logias para que se le hiciera la guerra, órdenes que no se ven casi nunca en las logias y tuvieron que ser cumplidasâ?.



PREPONDERANCIA JUDAICA EN LAS LOGIAS



âEn 1862, un masón de Berlín, dándose cuenta de la preponderancia judía en las logias, escribía en una hoja de Munich: `Hay en Alemania una sociedad secreta de formas masónicas que está sujeta a jefes desconocidos. Los miembros de esta asociación son en su mayor parte israelitas...´En Londres, donde se encuentra, como se sabe, el foco de la revolución, bajo el Gran Maestre Palmerston, hay dos logias judías que no vieron jamás a cristiano pasar sus umbrales; allí es donde se juntan todos los hilos de los elementos revolucionarios que anidan en las Logias Cristianasâ?.

âEn Roma, otra Logia enteramente compuesta de judíos, donde se reúnen todos los hilos de las tramas urdidas en las Logias Cristianas, es el Supremo Tribunal de la Revoluciónâ?.

âDesde allí son dirigidas las otras logias, por jefes secretos, de modo que la mayor parte de los revolucionarios cristianos no son más que muñecos puestos en movimiento por judíos, mediante el misterioâ?.

âEn Leipzig, con ocasión de la feria que hace acudir a esa ciudad una parte de los altos negociantes judíos y cristianos de la Europa entera, la Logia Judía secreta es cada vez más permanente, y jamás masón cristiano ha sido recibido en ella. He ahí lo que hace abrir los ojos a más de uno de nosotros...No hay sino emisarios que tienen acceso a las logias judías de Hamburgo y de Francfortâ?.

Gougenot des Mousseaux refiere este hecho que confirma lo anterior:

âDesde la recrudescencia revolucionaria de 1848 me encontraba en relación con un judío que, por vanidad, traicionaba el secreto de las sociedades secretas en las cuales estaba asociado y que me advertía con ocho o diez días de anticipación todas las revoluciones que iban a estallar en un punto cualquiera de Europa. Le debo la inquebrantable convicción de que todos esos grandes movimientos de los pueblos oprimidos, etc., son combinados por una media docena de individuos que dan sus órdenes a las sociedades secretas de toda Europa. El suelo está enteramente minado bajo nuestros pies y los judíos suministran un gran contingente a esos minadoresâ?.

âEn 1870, De Camille escribía a `Le Monde´ que una gira por Italia había encontrado a uno de sus antiguos conocidos, masón, y habiéndole preguntado cómo estaba la Orden, le respondió: `He dejado mi Logia de la Orden definitivamente, porque he adquirido la convicción profunda de que no éramos sino los instrumentos de los judíos que nos empujaban a la destrucción total del Cristianismoâ . (`La F. M. Secte Juive´, 43-46).

âComo confirmación de lo anterior voy a transcribir una información que se encuentra en la `Revue des Sociétés Secrètes´(págs. 118-119, 1924).

â1ª. La Internacional dorada (plutocracia y alta finanza internacional), a cuya cabeza se encuentra: a) En América: P. Morgan, Rockefeller, Wanderbilt y Wanderlippe (Varios de estos nombres no parecen ser de lo mejor escogidos); b) En Europa: la casa Rothschild y otras de orden secundario.

2ª. La Internacional roja o Unión Internacional de la democracia social obrera. Esta comprende: a) la segunda Internacional (la de Bélgica, judío Vandervelde); b) la Internacional No. 2 ½ (la de Viena, judío Adler); y c) la Internacional No. 3 o Internacional comunista (la de Moscú, judíos Apfelbaum y Radek).

A esta hidra de tres cabezas que para más comodidad obran separadamente, se agrega el Profintern (Oficina Internacional de las asociaciones profesionales) que tiene su sede en Amsterdam y dicta la palabra judaica a los sindicatos no afiliados aún al bolchevismo.

3ª. La Internacional negra o Unión del Judaísmo de combate. El principal papel es desempeñado en ella por la organización universal de los Sionistas (Londres); por la Alianza Israelita Universal fundada en parís por el judío Crémieux; por la Orden judía de los B´naï - Moiche (hijos de Moisés) y las sociedades judías `Henoloustz`, `Hitakhdoute´, `Tarbout´, `Keren-Haessode´, y otras ciento, más o menos enmascaradas, diseminadas en todos los países del viejo y del nuevo mundo.

4ª. La Internacional azul o Masonería Internacional que reúne por medio de `la Logia Reunida de la Gran Bretaña´, por medio de `la Gran Logia de Francia´ y por medio de los Grandes Orientes de Francia, Bélgica, Italia, Turquía y de los demás países, a todos los masones del universo. (El centro activo de esta agrupación, como lo saben los lectores, es la Gran Logia `Alpina´).

La Orden judeo-masónica de los `B´naï-B´rith´, que, contra los estatutos de las logias masónicas, no acepta sino judíos, y que cuenta en el mundo más de 426 logias puramente judías, sirve de lazo entre todas las Internacionales enumeradas más arriba.

Los dirigentes de la `B´naï-B´rith´ son los judíos: Morgentau, antiguo Embajador de los Estados Unidos en Constantinopla; Brandeis, juez supremo en los Estados Unidos; Mack, sionista, Warburg (Félix), banquero; Elkuss; Krauss (Alfred), su primer presidente; Schiff, muerto ya, que ha subvencionado el movimiento de emancipación de los Judíos en Rusia; Marchall (Luis), sionista.

Sabemos de cierto, dice Webster, que los cinco poderes a que nos hemos referido âla Masonería del Gran Oriente, la Teosofía, el Pan-Germanismo, la Finanza Internacional y la Revolución Social- tienen una existencia muy real y ejercen una influencia muy definida en los negocios del mundo. En esto no tratamos de hipótesis sino de hechos basados sobre evidencia documentada...â? (22)

âLos judíos han sido los más conspicuos en conexión con la Francmasonería en Francia desde la Revoluciónâ? (23).
La Masoneria:Un cancer maligno a erradicar(II parte)
06 feb 2006
Capítulo cuarto

CRÃ?MENES DE LA MASONERÃ?A



Sobre los monstruosos crímenes de esa obra maestra del judaísmo moderno que es la masonería, dice textualmente el Emmo. Cardenal Caro:

âLa lectura del Ritual masónico deja ver, al menos en varios grados, que prepara a sus adeptos para la venganza, la revolución y, por lo tanto, el crimen. `En todos sus ritos´ dice Benoit, `los masones son sometidos a una educación que les enseña, en la teoría y en la práctica, la violencia. Se les dice que la Orden masónica tiene por fin vengar la muerte de Adonhirán, de sus tres compañeros traidores, o la de Jacobo Molay, de sus asesinos, el Papa, el Rey y Noffodai. En un grado, el que va a iniciarse ensaya su valor sobre el cuello y cabezas guarnecidas de tripas llenas de sangre; en otro grado, el que va a ser recibido debe derribar cabezas colocadas sobre una serpiente, o aun degollar un cordero (grado 30 del Rito Escocés A.A.), creyendo matar a un hombre. Aquí debe trabar sangrientos combates con enemigos que le disputan la vuelta a la patria; allí hay cabezas humanas expuestas sobre estacas, hay un cadáver encerrado en un ataúd y, alrededor, los hermanos, de duelo, conciertan la venganza´â?.

âEstas ceremonias diversas...tienen como fin enseñar a los adeptos que es por medio de la violencia como la masonería ha de destruir a sus enemigos, los sacerdotes y los reyes...â? (24).

Pero suspendamos por un momento la cita que transcribimos del Cardenal Caro R., para preguntar: ¿Por qué la masonería considera sus enemigos a los sacerdotes y a los reyes y ha luchado por destruirlos?

La contestación la encontrará el lector a partir de la Cuarta Parte de esta obra, en que con vasta documentación demostramos que fueron durante casi dieciocho siglos, precisamente los sacerdotes y los reyes, quienes, una vez tras otra, hicieron fracasar las actividades judías tendientes a dominar al mundo.

Pero sigamos con lo que afirma el Cardenal Caro R. en su documentada obra:

âTodos conocen el asesinato de Rossi, Ministro de Pío IX, por sus antiguos hermanos de la Carbonaria. Todos saben que Orsini fue encargado por las logias, en 1858, para atentar contra la vida de Napoleón III...â? (el intento de asesinato fracasó).

âEn el último siglo, el caballero Lescure, que quiso renunciar a la Logia Ermenonville, fue envenenado: `Muerto víctima de esta infame horda de los iluminados...´â?.

âEl 22 de octubre de 1916 fue asesinado el conde Stürgkh, canciller de Austria. Fritz Adler, el asesino, era masón o hijo de masón, miembro de una logia de altos dignatarios masónicos en Suiza. En su declaración defendió el derecho de hacer justicia por sí mismo...â?.

âEn Francia, con ocasión del asunto Dreyfus, fueron asesinados el Cap. d´Attel, que declaró contra él; el diputado Chaulin Serviniere, que había recibido de d´Attel los detalles de la confesión de Dreyfus; el prefecto Laurenceau, que denunció sumas de dinero enviadas al extranjero a los amigos de Dreyfus, a su parecer para soborno; el empleado del presidio, Rocher, que sostenía haber oído a Dreyfus confesar parcialmente su delito. El Cap. Valerio, uno de los testigos contra Dreyfus, y el presidente Faure, que se había declarado contrario a la revisión del proceso, desaparecieron también en breve. Todos los defensores de dreyfus eran masones, especialmente judíosâ?.

âEn Suecia, el Hermano Gustavo III fue asesinado por el H. Ankeström, Emisario de la Gr. Log. que presidía Condorcet, según acuerdo de los masones reunidos en 1786, en Francfort sur Maine...â?.

âEn Rusia, fue asesinado Pablo I, masón, que, conociendo el peligro de la Hermandad, la prohibió estrictamente. Igual suerte y por igual motivo tuvo su hijo Alejandro I, asesinado en Taganrog, 1825. (`Los grandes crímenes de la masoneríaâ . Trad.)â?



ASESINATOS DE PROFANOS



âEn Francia, se les atribuye la muerte de Luis XVI. El Card. Mathieu, Arzob. de Besançon, y Mons. Bessan, Ob. de Nimes, han referido en cartas conocidas de todo el mundo, las revelaciones que les han sido hechas sobre la resolución tomada en 1787, por el convento de Wilhelmsbad, de asesinar a Luis XVI y al rey de Suecia. Estas revelaciones les habían sido hechas por dos antiguos miembros de este convento...El asesinato del duque de Berry...el del gran patriota y ardiente católico de Lucerna, Suiza, Leu..., han sido resueltos y ejecutados por sectarios...â?

âEn Austria, el famoso crimen de Sarajevo, ocasión de la Gran Guerra, fue decretado, anunciado con anticipación y ejecutado a su tiempo por la masonería. `Un suizo, alto dignatario masónico, se expresó en el año 1912, sobre este hecho, de la siguiente manera: El heredero es un personaje de mucho talento, LASTIMA QUE ESTE CONDENADO; MORIRÃ? EN EL CAMINO AL TRONO. Madame de Tebes anunció su muerte los dos años que la precedieron. Los principales culpables eran en su totalidad masones´. Todo esto, dice Wicht, no es suposición, sino hechos judicialmente comprobados que se silencian intencionalmente...â?

âEn Alemania fueron asesinados el mariscal Echhorn y su ayudante, el capitán von Dressler, el 30 de julio de 1918. El día antes el diario masónico de París. `Le Matin´, escribía que una `sociedad secreta patriótica´ había ofrecido un subido premio por la cabeza de Echhorn. ya se puede suponer qué clase de sociedad suministraría a `Le Matin´ la noticiaâ?.

âEn Italia fue asesinado Umberto I por el anarquista Pressi, masón de una logia de Paterson, en Nueva Jersey, Estados Unidos, aún cuando él mismo no había estado en América...Así se ponía en práctica la explicación que en ciertos grados daban los carbonarios a la inscripción de la cruz: I.N.R.I. `iustum necare reges Italiae´: es justo asesinar a los reyes de Italiaâ?.

âEl 26 de marzo de 1855 cayó asesinado en Parma el duque Carlos III; el asesino Antonio Carra, había sido escogido y estimulado por Lemni el día antes en reunión secreta presidida por Lemni, que fue más tarde Soberano Gran Maestre de la Masonería Italiana y mundial, según parece. Un tal Lippo había confeccionado un maniquí para enseñar a dar golpes de puñal más terribles y el ejecutor fue sorteadoâ?.

âEl 22 de mayo murió Fernando II de Nápoles; se le dio en una rebanada de melón un veneno que le ocasionó una muerte horriblemente dolorosa. El autor de este regicidio fue un francmasón afiliado a una de las ramas más criminales de la secta, la llamada de los `Sublimes Maestros Perfectos´. Era discípulo de Mazzini y una de las personas más respetables de la corte. Margiotta no se atreve a dar su nombre (Marg., A.L. 21-34). En este autor se pueden leer innumerables crímenes más cometidos por la masonería en Italiaâ?.

âEn Portugal fue asesinado el rey Carlos y su hijo Luis. Los masones prepararon la caída de la monarquía. El Ven. H. Magalhaes da Lima fue a París, en diciembre de 1907, donde el H. Moses, miembro del Consejo de la Gr. Lo. lo recibió solemnemente. Magalhaes dio conferencias en las que anunciaba `el hundimiento de la monarquía en Portugal, la próxima constitución de la República´. El conocido adversario de la masonería, Abbé Tourmentin, escribía entonces que los masones estaban preparando manifiestamente un golpe contra la casa real portuguesa, expresando el temor de que dentro de poco se arrojaría o se asesinaría al rey Carlos. Diez semanas después se cumplían sus temores y Tourmentin inculpaba pública y francamente a los masones de ese asesinato. Estos han preferido el silencioâ?.

âEn América. Se puede leer en Eckert algunos detalles de la persecución y del asesinato de que fue víctima Morgan, en Estados Unidos, por querer publicar un libro para revelar los secretos de la Masonería, y la destrucción de la imprenta y persecución del impresor, y de otros odiosos crímenes que sucedieron a ese asesinato, y la indignación pública que hubo al saberse todo el favor que las autoridades, masones por lo general, prestaron a los asesinos y el favor con que las logias los miraron. (Eckert, II, 201 y sigs.)â?.

âEs sabido también el asesinato del presidente del Ecuador, García Moreno...â?.



MATANZAS, EJECUCIONES SUMARIAS Y SAQUEOS..



âSería necesario leer la descripción de Taine, librepensador, para tener idea de lo que pasó en Francia cuando dominaron los masones en 1789 y tres años siguientes: Cuenta más de 150.000 fugitivos y desterrados; 10.000 personas muertas sin ser juzgadas en la sola provincia de Anjou; 50.000 muertos en la sola provincia del Oeste. En 1796 el general Hoche escribía al ministro del Interior: `No hay sino un hombre por veinte de la población de 1789´. Ha habido hasta 400.000 detenidos a la vez en las prisiones, Más de un millón doscientos mil particulares han sufrido en sus personas; varios millones, todos los que poseían algo, han sufrido en sus bienes. (Taine, cit. por Benoit, F.M. II, 268, nota)â? (25).

El que desee más datos debe leer la obra del Eminentísimo Cardenal Caro âEl misterio de la masoneríaâ?.





Capítulo Quinto

LA MASONERÃ?A PROPAGADORA DE LAS REVOLUCIONES JACOBINAS



El Arzobispo Obispo de Port-Louis, Monseñor León Meurin, en su obra âFilosofía de la Masoneríaâ?, dice:

âEn 1844, Disraeli ponía en boca del judío Sidonia las siguientes palabras (Coningsby, VI, XV): `Desde que la sociedad inglesa ha comenzado a agitarse y sus instituciones se ven amenazadas por asociaciones poderosas, ven ustedes a los judíos, antes tan leales, en las filas de los revolucionarios...Esa misteriosa diplomacia rusa que tanto alarma a los occidentales, está organizada, y en su mayor parte realizada por judíos...: la formidable revolución que se está preparando en Alemania, cuyos efectos serán aún más grandes que los de la Reforma, se lleva a cabo totalmente bajo los auspicios de los judíos. En el conde Cancrín, ministro de finanzas ruso, reconozco a un judío lituano; en el ministro español señor Mendizábal, veo un judío aragonés; en el presidente del Consejo francés mariscal Soult, reconozco al hijo de un judío francés; en el ministro prusiano, conde de Arnim veo un judío...Ya ve, querido Coningsby, que el mundo está gobernado por personajes muy distintos de los que creen los que no están entre bastidores´â?.

âDurante la revolución de 1848, dirigida por el Gran Oriente de Francia, su Gran Maestre, el judío Crémieux, llegó a ser ministro de Justicia. Este hombre fundó en 1860 la Alianza Israelita Universal y proclamó, con inconcebible descaro en los Archivos Israelitas de 1861 (pág. 651) que `en lugar de los Papas y los Césares, va a surgir un nuevo reino, una nueva Jerusalén´. ¡Y nuestros buenos masones, con los ojos vendados, ayudan a los judíos en la `Gran Obra´ de construir ese nuevo Templo de Salomón, ese nuevo Reino césaro-papista de los cabalistas!â?.

âEn 1862, un masón berlinés hizo editar un folleto de ocho páginas, quejándose de la preponderancia que los judíos tenían en las logias. Bajo el título `Signo de los tiempos´, señalaba el peligroso carácter de las elecciones berlinesas del 28 de abril y 6 de mayo del mencionado año. `Un elemento âdecía- ha aflorado a la superficie y ha ejercido una peligrosa influencia disolvente en todos los sentidos: el judío. Los judíos están a la cabeza con sus escritos, palabras y acciones; son jefes y agentes principales en todas las empresas revolucionarias, hasta la construcción de barricadas. Bien claro se ha visto esto en Berlín, en 1848. ¿Cómo es posible que en Berlín hayan sido elegidos 217 electores especiales judíos y que, en dos distritos, hayan sido elegidos sólo judíos con exclusión de cualquier otro candidato cristiano?â?.

âEste estado de cosas iba a empeorar desde entonces. Los judíos formaban la mayoría de la Corporación municipal, de modo que Berlín podía ser llamado, con justicia, la capital de los judíosâ?.

âEn la Prensa, los judíos hablan del `pueblo´ y de la `nación´, como si sólo hubiese judíos y los cristianos no existiesen. La explicación de tal hecho pueden darla los masones agitadores que, según el Hermano Lamartine, originaron las revoluciones de 1789, 1830, 1848, etc, etc., declaración confirmada por el Hermano Garnier Pagés, ministro de la República, que declaró públicamente, en 1848, que `la revolución francesa de 1848 constituía el triunfo de los principios de la liga masónica; que Francia había recibido la iniciación masónica, y que 40.000 masones habían prometido su ayuda para concluir la obra gloriosa del establecimiento de la República, destinada a extenderse por toda Europa, y, al fin, sobre toda la faz de la tierra´â?.

âEl colmo de todo esto es el poder político y revolucionario de los judíos, según las palabras de J. Weil, jefe de los masones judíos, que decía en un informe secreto: `Ejercemos una poderosa influencia sobre los movimientos de nuestro tiempo y del progreso de la civilización hacia la republicanización de los pueblos´. Otro jefe masónico, el judío Louis Boerne, decía, también en un escrito secreto: `Hemos sacudido con mano poderosa los pilares sobre los que se asienta el viejo edificio, hasta hacerles gemir´.

âMendizábal, también judío, alma de la revolución española de 1820, llevó a cabo la toma de Oporto y Lisboa y, en 1838, realizando, mediante su influencia masónica, la revolución en España, llegando a primer ministroâ?.

Y sigue diciendo el Excmo. Sr. Arzobispo:

âEl judío Mendizábal, había prometido como ministro, restaurar las precarias finanzas de España, pero, en corto espacio de tiempo, el resultado de sus manipulaciones fue un terrible aumento de la deuda nacional, y una gran disminución de la renta, en tanto que él y sus amigos amasaban inmensas fortunas. La venta de más de 900 instituciones cristianas, religiosas y de caridad, que las cortes habían declarado propiedad nacional a instigación de los judíos, les proporcionó magnífica ocasión para el fabuloso aumento de sus fortunas personales. Del mismo modo, fueron tratados los bienes eclesiásticos. La burla impudente de los sentimientos religiosos y nacionales, llegó hasta el punto de que la querida de Mendizábal se atrevió a lucir en público un magnífico collar que, hasta poco tiempo antes, había servido de adorno a una imagen de la Santa Virgen María, en una de las iglesias de Madrid.â?

âEl masón berlinés de que hacíamos mención al principio continuaba diciendo: âEl peligro para el trono y el altar, amenazados por el poder de los judíos, según acaban de hacer los jefes de la Masonería Alemana´, al decir: `Los judíos han comprendido que el `arte real´ (el arte masónico) era un medio capital para establecer sólidamente su propio reino esotérico...El peligro amenaza, no solamente a la masonería, nuestra Orden, sino a los estados en general...Los judíos encuentran en las logias múltiples ocasiones para practicar su archiconocido sistema de corrupción, sembrando la confusión en muchos asuntos...Si se tiene presente el papel que jugaron los judíos en los crímenes de la Revolución francesa y en la usurpación corsa; si se tiene en cuenta la obstinada creencia de los judíos en un futuro Reinado israelita sobre todo el universo y su influencia sobre el gran número de ministros de Estado, se advertirá cuán peligrosa puede ser su actividad en los asuntos masónicos. El pueblo judío forma una casta en oposición hostil a toda la raza humana, y el Dios de Israel no ha elegido más que a un pueblo, al que todos los demás han de servir de `escabel´â?.

âConsiderad que entre los 17 millones de habitantes de la Prusia, no hay más de 600.000 judíos; considerad con qué ardor convulsivo trabaja esta nación, de vivacidad oriental e irreprimible, para lograr por todos los medios subvertir el estado; por ocupar, incluso mediante dinero, los establecimientos de enseñanza superior y monopolizar en su favor los puestos del Gobierno...â?

Y continúa diciendo el ilustre Arzobispo:

âCarlyle, una de las mayores autoridades masónicas, dice, (pág. 86): `La Masonería de la Gran Logia es, en la actualidad, enteramente judíaâ.â?

âLa `Gaceta de la Cruz´, órgano principal de los conservadores prusianos, dedicó, del 29 de junio al 3 de julio de 1875, una serie de artículos en los que se demostraba que los principales ministros de los gobiernos alemán y prusiano, sin exceptuar al príncipe de Bismarck, estaban en manos de los reyes judíos de la Bolsa, y que los banqueros judíos eran quienes, de manera práctica, gobernaban Prusia y Alemania. Esto hizo decir al judío Gutzkow: `Los verdaderos fundadores del nuevo Imperio alemán son los judíos; judíos son los adelantados en todas las ciencias, la prensa, la escena y la política´ â.

âM. Stamm escribió en 1860 un libro sobre este tema, en el que se prueba que `el reino de la libertad universal sobre la tierra será fundado por los judíos´. En el mismo año, Sammter publicó en el Volsblait una larga carta para demostrar que `los judíos ocuparán muy pronto el lugar de la nobleza cristiana; la aristocracia caduca debe perder su puesto en esta época de luz y de libertad universales, a la que tan próximos estamos. ¿No comprendéis âescribe- el verdadero sentido de la promesa hecha por el Señor Dios Sabaoth a nuestro padre Abraham?, promesa que se ha de cumplir con seguridad, la de que un día todas las naciones de la tierra serán sometidas a Israel. ¿Creéis que Dios se refería a una monarquía universal, con Israel como rey? ¡Oh, no! Dios dispersó a los judíos sobre toda la superficie del globo, a fin de que constituyesen una especie de fermento, entre todas las razas, y al cabo, como elegidos que son, extendiesen su dominación sobre ellas´ â.

âNo es probable que la terrible opresión sufrida por las naciones cristinas de Europa, que se ven empobrecidas por la usura y la avaricia de los judíos, y que se quejan de ver las riquezas nacionales acumuladas en manos de los grandes banqueros, se calme con esporádicos levantamientos antisemitas. Las monarquías cuyos cimientos no están aún pulverizados por el martillo masónico, y cuyas dinastías no están aún reducidas al nivel de los masones descamisados, descalzos y con los ojos vendados, se coaligarán contra la secta monstruosa, y harán pedazos las filas de los anarquistas. El propio Carlyle, masón furioso dice, aterrado de la suerte de la humanidad entre las manos de los judíos: `Cuando los legisladores vuelvan a ocuparse de las sociedades secretas, harán bien en no hacer una excepción en favor de la Masonería´ â?.

âEl privilegio del secreto está legalmente acordado a los masones en Inglsterra, Francia, Alemania, y, creemos que en todos los países. El hecho de que todas las revoluciones salgan del fondo de las logias, sería inexplicable si no supiéramos, que, con la momentánea excepción de Bélgica, los ministerios de todos los países se hallan en manos de masones dirigidos, en el fondo, por los judíosâ? (26).

Uno de los testimonios más interesantes es seguramente el del masón Haugwitz, inspector de las logias de Prusia y de Polonia. En 1777 âescribe en sus memorias- âme hice cargo de la dirección de las logias de Prusia, Polonia y Rusia. Allí he adquirido la firme convicción de que todo lo que ha sucedido en Francia desde 1789, la Revolución, es una palabra, incluso el asesinato del rey con todos sus horrores, no sólo se había decretado en aquel tiempo,, sino que todo fue preparado por medio de reuniones, instrucciones, juramentos y señales que no dejan lugar a duda ninguna acerca de la inteligencia que todo lo meditó y dirigióâ? (27).

En lo que concierne al asesinato de Luis XVI, tenemos igualmente el testimonio del jesuita padre Abel. âEn 1784 âdeclara- tuvo lugar en Francfort una reunión extraordinaria de la Gran Logia Ecléctica...Uno de los miembros puso a discusión la condenación a muerte de Luis XVI, rey de Francia, y de Gustavo III, rey de Suecia. ese hombre se llamaba Abel. Era mi abueloâ? (28).

Barruel, en su obra âMemorias para la historia del Jacobinismoâ?, dice:

âDespués de esta reunión uno de sus miembros, el marqués de Visieu, declaraba lo siguiente: `Lo que puedo deciros es que se trama una conspiración tan bien urdida y tan profunda, que será muy difícil que no sucumban la religión y los gobiernos´ â (28).

Maurice Fara, en su libro âLa masonería en descubiertoâ?, dice que:

âLa existencia de esta conspiración y su propósito de asesinar al rey de Francia y al rey de Suecia aparecen igualmente confirmados por la mayor parte de los autores que han hecho investigaciones serias sobre la cuestión masónica (30) y los acontecimientos trágicos las confirman igualmente. El 21 de enero de 1793 el rey Luis XVI muere guillotinado después de un simulacro de juicio en el que la mayoría de los jueces son masones. Un año después, el rey Gustavo III es asesinado por Aukastrem, discípulo de Condorcet. El mismo año desaparece misteriosamente el emperador Leopoldoâ?.

âEn un discurso pronunciado el 4 de marzo de 1882 en la logia `Libre Pensamiento´, de Aurillac, decía el masón Paul Roques: `Después de haber trabajado en la revolución política, la Franc-Masonería debe trabajar en la revolución social...´ â (31).

Y en la Memoria del Gran Oriente de Francia se afirma:

âQue Francia, para vivir, no sacrifique la razón misma de su existencia: el ideal filosófico, político y social de sus antepasados de 1789; que no apague la antorcha del genio revolucionario con la que ha iluminado al mundoâ?. Y añade el mismo orador: âLa peor humillación para Francia consistiría en renegar de la obra de la revolución...que perezca al menos sin haber abdicado su idealâ?. (32).

Otros documentos masónicos de indiscutible valor nos informan que:

âNunca se podrá olvidar que fue la revolución francesa la que dió realidad a los principios masónicos preparados en nuestros templosâ?, decía un orador en el Congreso Masónico de Bruselas (33) y en una reunión de la logia de Angers celebrada en 1922 exclamaba uno de los hermanos: âLa Franc-Masonería, que ha desempeñado el papel más importante en 1789, debe estar dispuesta a suministrar sus cuadros de combate a una revolución siempre posibleâ? (34).

âPasemos al estudio de la participación de los judíos en las revoluciones en general. Ya en 1648 el gran jefe revolucionario Cromwell estaba sostenido por los judíos; una delegación venida `del fondo de Asia y dirigida por el rabino Jacob ben Azabel´ se presentó ante el dictador inglés. No se hicieron esperar los resultados de las conversaciones que se entablaron y Cromwell usó de todo su poder para derogar las leyes de restricción impuestas a los judíos en Inglaterra (35). Uno de los más íntimos colaboradores de Cromwell fue el rabino de Amsterdam, Manassé ben Israelâ?. (36)

El famoso investigador de la masonería Maurice Fara, nos cita que:

âErnesto Renán, que no puede ser sospechoso de antisemitismo, escribía lo que sigue: `En el movimineto revolucionario francés el elemento judío desempeñaba un papel capital´ y es muy difícil no estar de acuerdo con él. Es verdad que hacia 1789 los judíos operaban con mucha prudencia y se ocultaban tras las organizaciones masónicas y las sociedades filosóficas, pero esto no impedía que algunos de los hijos de Israel tomaran parte activa en los acontecimientos revolucionarios y se aprovecharan de ellos desde el punto de vista material. El primer tiro contra los guardias suizos de la Tullerías, el 10 de agosto de 1791, fue disparado por el judío Zalkind Hourwitz Lang (37). pero como este ardor bélico encierra muchos peligros, prefieren los judíos dedicarse a otras actividades menos peligrosas y sobre todo más lucrativas. El viejo hebreo Benoltas, hombre millonario de esta plaza (Cádiz) queda nombrado por ahora tesorero general de la Orden, y cuenta ya con un fondo disponible de trescientos mil pesos fuertes (Máxima 44 del Grande Oriente Español, 1º de abril de 1824)â? (38).

P. Gaxotte, en su obra âLa Revolución Francesaâ?, afirma que:

âEl avituallamiento de los Ejércitos republicanos se realizaba por los israelitas Bidermann, Max Beer, Moselmann y otros, y esto dio lugar a las quejas formuladas por el comandante Bernanville, del Ejército del Mosela, porque se le enviaban para las tropas calzados de adolescente con suela de cartón, medias de niño y lonas para tienda completamente podridasâ? (39).

Capefigue, en su obra âLas grandes operaciones financierasâ?, dice que:

âEn cuanto fueron abolidas las leyes que restringían los derechos de los judíos gracias a la intervención del abate Gregoire, de Mirabeau, Robespierre y otros (esto lo hacen el primer día todos los Gobiernos revolucionarios), y `en cuanto prevalecieron las ideas de 1789, descargó sobre Francia una verdadera nube de extranjeros, especialmente judíos de las orillas del Rhin´ (40). Entonces fue cuando aparecieron en la arena política los Klotz, los Benjamin Veitel Ephraim, los Etta Palm, etc. `El Mesías ha venido para nosotros el 28 de febrero de 1790 con los Derechos del Hombre´ (41), escribía el judío Cahen, y, en efecto, la concesión a los judíos de todos los derechos de ciudadanía fue una de las grandes victorias de Israelâ?.

Dice el historiador israelita Bédarride:

âLa revolución de 1830 no ha hecho sino consagrar estos felices resultados. Cuando en 1848 la soberanía del pueblo alcanzó sus últimos límites surgieron nombres israelitas en las más altas regiones del poderâ? (42). Estos elegidos, estos representantes del pueblo ostentaban apellidos tan franceses como los de Fould, Cerfbeer, Crémieux, etc.

Pero no fue sólo en Francia donde la judería desempeñó un papel preponderante en los movimientos revolucionarios. El culto escritor francés R. Lambelin afirma: âEl movimiento revolucionario que agitó la Europa central en 1848, fue preparado y sostenido por los judíosâ? (43), así lo demuestran numerosos hechos y documentos.

âEntre los autores de la revolución de 1870 y entre los miembros de la Commune, aparecen igualmente los judíos representados por Ravel Isaac Calmer, Jacob Pereyra y otros. El autor precitado señala la presencia de 18 judíos entre los principales miembros de la Communeâ? (44).

Asegurando el escritor francés Drumont, que durante el incendio de París en 1871 los incendiarios dejaron intactos los 150 edificios que pertenecían a la familia Rothschild.

Continuando el estudio de estos movimientos en Europa, volvemos a encontrar a los judíos: el poeta Heine, Carlos Marx, Lasalle y otros muchos.

Drumont escribe:

âPara destruir la antigua sociedad que lo repelía, el judío ha sabido colocarse a la cabeza de la acción democrática. Los Carlos Marx, los Lasalle, los principales nihilistas, todos los jefes de la revolución cosmopolita son judíos. de este modo imprimen los judíos al movimiento la dirección que le convieneâ? (45).

Y el escritor francés, Mauruce Fara, dice:

âNo olvidemos que los fundadores de la Internacional en 1864 fueron los judíos Marx, Neumeier, Fribourg, James Cohen, Lasalle, Aaron, Adler, Franckel y, el único no judío (¿), Compersâ?.

âPara dirigir el movimiento revolucionario se fundó en Francia el tan conocido diario `L´Humanité´. Para ello se abrió una suscripción que proporcionó la suma de 780.000 francos. Citaremos entre los doce donantes que `por casualidad´ eran todos judíos: Levy Brul, Levy Bram, A. Dreyfus, L. Dreyfus, Herr, Eli Rodríguez, León Picard, Blum, Rouff, Kasevitz, Salomón Reinach y Sachsâ? (46).

Después de leído lo que procede no puede causar extrañeza que en el sínodo judío de Leipzig del 29 de junio de 1869 se aprobara la siguiente moción:

âEl Sínodo reconoce que el desarrollo y la realización de los principios modernos (léase revolucionarios) son las más firmes garantías para el presente y el porvenir del judaísmo y de sus miembros. Son las condiciones más enérgicamente vitales para la existencia expansiva y el mayor desarrollo del judaísmoâ? (47).

âEn muchos aspectos la revolución no ha sido sino una aplicación del ideal que `Israel había traído al mundo´ â (48) según escribe Leroy Beaulieu, autor nada tachado de antisemitismo. Es preciso darle la razón porque no se puede negar la importancia de la intervención judía en la obra revolucionaria.



ORGANIZACIÃN DE LA SOCIEDAD DE LAS NACIONES.



El citado investigador Maurice Fara, afirma que:

âHemos visto a la Sociedad de las Naciones fundada y sostenida por las mismas fuerzas ocultas que nos encontramos siempre que se trata de destruir; hoy en día la masonería, sus auxiliares, los partidos de izquierda y, detrás de todos, la judería, tratan de exterminar el sentimiento nacional y el principio de soberanía de los estados por la creación de un super-gobierno internacional, y al mismo tiempo de desmoralizar a los pueblos con una propaganda antimilitarista y pacifista. Perdido el sentimiento nacional, esos pueblos estarán completamente desarmados frente a esta fuerza oculta y sagaz que pudiéramos llamar el imperialismo judeo-masónicoâ?.

âLa Sociedad de las Naciones fue inaugurada el 10 de enero de 1920; los estatutos elaborados en las Asambleas masónicas fueron muy poco modificados...â? (49).

Y en una nota del traductor argentino, a la citada página 115 de la obra de Maurice Fara, se lee lo siguiente:

âEl H. Eugenio Berteaux ha propuesto recientemente a la Gran Logia de Francia que se derogue el artículo 17 de la Constitución de dicha Gran Logia, que prescribe a todos sus adeptos que se sometan a la `legislación del país en que tengan facultad de reunirse libremente, y que se hallen dispuestos a todos los sacrificios que su patria les exija´, porque `conforme a los principios de una moral universal, todo franc-masón es por definición, un hombre esencialmente libre, que no depende sino de su conciencia´, y `nuestra conciencia masónica no puede exigir imperativamente a sus adeptos que estén dispuestos a todos los sacrificios que la Patria les exija´. La derogación que propone redundará `en beneficio de la salvaguardia de las conciencias individuales, entendiéndose que, en caso de reproducirse conflictos trágicos, esas conciencias individuales obedecerán o no, bajo su propia responsabilidad, a los llamamientos de su sensibilidad, de su razón y de su fe en la Verdad Suprema´ â (50).



LA ACCIÃN JUDÃ?A Y MASÃNICA FRENTE AL CRISTIANISMO



El Eminentísimo Cardenal Caro, nos asegura, a este respecto, que:



âEs indudable que la acción de la masonería contra la Iglesia Católica no es más que la continuación de la guerra a Cristo practicada por el Judaísmo desde hace más 1900 años, eso sí que acomodada, mediante el secreto, el engaño y la hipocresía, a las circunstancias en que tiene que hacerla...â?

âNo olvidemos que el Judaísmo rabínico es el declarado e implacable enemigo del Cristianismo, dice Webster. El odio al Cristianismo y a la persona de Cristo no es cosa de historia remota ni puede mirarse como el resultado de persecución: forma una parte íntegra de la tradición rabínica originada antes de que tuviera lugar cualquiera persecución de los judíos por los cristianos, y ha continuado en nuestro país mucho después de que esa persecución ha terminado...â? (51).

Por su parte, el âThe British Guardianâ? (13 Marzo 1925), hace esta afirmación: â...la Iglesia Cristiana es atacada hoy como no lo ha sido jamás durante siglos, y este ataque es casi exclusivamente la obra de los judíosâ? (52).

Añade el Excmo. Mons. Cardenal José Mª Caro:

âPor lo demás, las relaciones de la Masonería o del Judaísmo perseguidor de la Iglesia Católica y, según los casos, de todo el Cristianismo, con el Bolchevismo y Comunismo, en Méjico, en Rusia, en Hungría y con la amenaza de hacerlo en todas partes, es cosa pública, como lo es la relación del Judaísmo con la Masoneríaâ? (53).









NOTAS:



[1] León XIII, Carta Encíclica Humanum Genus, abril 20 de 1884.

[2] Pablo Rosen, Satán y Cía. Buenos Aires, 1947. p. 219.

[3] Adolphe Ricoux, L´existence des loges de femmes (La existencia de logias femeninas). París: Téqui, 1891. pp. 78-95.

[4] Monseñor León Meurin, S.J. Arzobispo Obispo de Port-Louis, Simbolismo de la masonería. Madrid: Editorial Nos, 1957. pp. 201-202.

[5] âRevue Internationale des Sociétés Secrètésâ? (RISS). París, 1913, no. 2, p. 58

[6] Albert Pike, La moral y el dogma en el rito escocés. Anno mundi 5641 (1881).

[7] Maurice Fara, La masonería en descubierto. Buenos Aires: La hoja de roble, 1960. p. 23.

[8] Rabino Benamozegh, Israel y la humanidad. París, 1914. p. 71.

[9] Gougenot des Mousseaux, Le juif, le judaïsme et la judaïsation des peuples chrétiene (El judío, el judaísmo y la judaización de los pueblos cristianos). París, 1869. pp. 338-339.

[10] León de Poncins, Les forces secrètes de la Revolution (Las fuerzas secretas de la revolución), pp. 139-140 de la edición francesa.

[11] âRevue Internationale des Siciétés Secrètesâ? (R.I.S.S.), 1926, no. 8, p. 269.

[12] âArchivos Israelitasâ?, 1864, p. 335.

[13] âAlmanaque de los franc-masonesâ?. Leipzig, 1884.

[14] âLes cahiers de l´ordreâ?, 1926, no. 3-4, p. 22.

[15] âLes cahiers de l´ordreâ?, 1926, no. 3-4, p. 23.

[16] Maurice Fara, obra citada, p. 111. (A cuya diligencia debemos los datos anteriores sobre la Sociedad de las Naciones).

[17] José María Cardenal Caro R., Arzobispo de Santiago, Primado de Chile, El misterio de la masonería. 2ª ed. Buenos Aires: Editorial Difusión, 1954, p. 258. (Col. Hoy, no. 49).

[18] Monseñor León Meurin, S.J., Arzobispo Obispo de Port-Louis. Filosofía de la masonería. Madrid: Editorial Nos, 1957. pp. 30, 211-212.

[19] Monseñor León Meurin, S.J., Arzobispo Obispo de Port-Louis. Filosofía de la masonería. Madrid: Editorial Nos, 1957, p. 212.

[20] Monseñor León Meurin, S. J., Arzobispo Obispo de Port-Louis. Filosofía de la masonería. Madrid: Editorial Nos, 1957, pp. 41-42.

[21] Monseñor León Meurin, S.J., Arzobispo Obispo de Port-Louis, Simbolismo de la masonería. Madrid: Editorial Nos, 1957. p. 34.

[22] José María Cardenal Caro R., Arzobispo de Santiago, Primado de Chile, obra citada, pp. 263, 265-266.

[23] Jewish Encyclopedia. New York: Funk and Wagnalis Company, 1903. Vol. V, p. 504.

[24] José María Cardenal Caro R., Arzobispo de Santiago, Primado de Chile, obra citada, pp. 190-191.

[25] José María Cardenal Caro R., Arzobispo de Santiago, Primado de Chile, obra citada, pp. 190-191, 193-201.

[26] Monseñor León Meurin, S. J., Arzobispo Obispo de Port-Louis, Filosofía de la masonería. Madrid: Editorial Nos, 1957. pp. 212-215, 217-218.

[27] Von Haugwitz, Memorias.

[28] Declaración del P. Abel en âLa nueva prensa libreâ?. Viena, 1898.

[29] Barruel, Mémoires pour servir a l´histoire du Jacobinisme. (Memorias para historia del jacobinismo). Citado por Maurice Fara, obra citada, p. 62.

[30] P. Deschamps, Cardenal Mathieu, Monseñor Besson y otros.

[31] âCadena de Uniónâ? de julio de 1882. Citado por Maurice Fara en âLa masonería en descubiertoâ?, p. 63.

[32] âMemoria de la Asamblea General del G. O. de Franciaâ?, 1913. p. 337. Citado por Maurice Fara, obra citada, pp. 63-64.

[33] âMemoria del congreso masónico internacional de Bruselas de 1910â?, p. 124.

[34] âBoletín oficial del G. O. de Franciaâ?, oct., 1922. p. 281.

[35] León Halevy, Resumen de la historia de los judíos.

[36] R. Lambelin, Las victorias de Israel, p. 44.

[37] León Kahn, Los judíos de París durante la revolución. Citado por Maurice Fara, obra citada, pp. 82-83.

[38] Maurice Fara, obra citada, p. 83, nota n. 28 del traductor.

[39] P. Gaxotte, La revolución francesa, pp. 279-280.

[40] Capefigue, Histoire des grandes opérationes financières (Historia de las grandes operaciones financieras).

[41] âArchivos Israelitasâ?, 1847. Vol. VIII, p. 801.

[42] Bédarride, Les juifs en la France, l´Italie et l´Espagne (Los judíos en Francia, Italia y España), pp. 428-430.

[43] R. Lambelin, obra citada, p. 62.

[44] R. Lambelin, obra citada, p. 10.

[45] Edouard Drumont, La France juive (La Francia judía). París, 1888.

[46] Maurice Fara, obra citada, p. 85.

[47] Gougenot des Mousseaux, obra citada, p. 332.

[48] Leroy Beaulieu, Israel entre las naciones, p. 66.

[49] Maurice Fara, obra citada, p. 115.

[50] Maurice Fara, obra citada, p. 115, nota del traductor.

[51] José Mª Caro R., Arzobispo de Santiago, Primado de Chile, obra citada, p. 267.

[52] âRevue Internationale des Societés Secrètesâ? (R.I.S.S.), 1925, p. 430.

[53] José Mª Cardenal Caro, Arzobispo de Santiago, Primado de Chile, obra citada, pp. 267-268.
Cuba, sectas y secta masónica
18 feb 2006
Es falso que en Cuba no haya libertad religiosa.
"Ante la triste noticia del deceso de Su Santidad Juan Pablo II, le expreso las más sentidas condolencias del pueblo y el gobierno cubanos", expresó el estadista Fidel Castro en una misiva al Cardenal Eduardo Martínez Somalo, Camarlengo de la Santa Iglesia Romana.

La humanidad guardará un emotivo recuerdo de la incansable labor de Su Santidad Juan Pablo II a favor de la paz, la justicia y la solidaridad entre todos los pueblos, escribió el líder cubano.


Fidel Castro recordó la visita del Sumo Pontífice a la isla en enero de 1998 y afirmó que "quedará grabada en la memoria de nuestra nación como un momento trascendental en las relaciones entre el Estado Vaticano y la República de Cuba".

En Cuba, funciona la masonería del Gran Oriente de Francia, grupos gnósticos de Samuel Aun Weor, AMORC de Spencer Lewis, Sociedad Teosófica de madame Blavatsky, Orden Illuminati de Gabriel López de Rojas, Siloismo de Mario Rodríguez Cobo, Grupos evangélicos de diverso cuño, Santería y cultos afroamericanos, etc...
Cuba, sectas y secta masónica
18 feb 2006
Es falso que en Cuba no haya libertad religiosa.
"Ante la triste noticia del deceso de Su Santidad Juan Pablo II, le expreso las más sentidas condolencias del pueblo y el gobierno cubanos", expresó el estadista Fidel Castro en una misiva al Cardenal Eduardo Martínez Somalo, Camarlengo de la Santa Iglesia Romana.

La humanidad guardará un emotivo recuerdo de la incansable labor de Su Santidad Juan Pablo II a favor de la paz, la justicia y la solidaridad entre todos los pueblos, escribió el líder cubano.


Fidel Castro recordó la visita del Sumo Pontífice a la isla en enero de 1998 y afirmó que "quedará grabada en la memoria de nuestra nación como un momento trascendental en las relaciones entre el Estado Vaticano y la República de Cuba".

En Cuba, funciona la masonería del Gran Oriente de Francia, grupos gnósticos de Samuel Aun Weor, AMORC de Spencer Lewis, Sociedad Teosófica de madame Blavatsky, Orden Iluminati de Gabriel López Rojas, Siloismo de Mario Rodríguez Cobo, Grupos evangélicos de diverso cuño, Santería y cultos afroamericanos, etc...
Re: La masonería sociedad de librepensamiento y democracia
21 feb 2006
totalmente de acuerdo. En Cuba, se respeta la libertad religiosa, no como en los antiguos países de la URSS, pero siempre que las agrupaciones sean de carácter comunista o respetuosas con la revolución, lo cual es hasta cierto punto lógico. Totalmente, de acuerdo.
VIVA LA REVOLUCIÓN
Mienten sobre la URSS y el anarquismo
22 feb 2006
En la URSS tampoco pasaba lo que ahora nos dicen muchas películas y libros. Y reconozco que también es mentira el mito de que los anarquistas mataron a curas y monjas. Fueron muy pocos, para lo que se dice. Todo esto es la propaganda capitalista y fascista del Partido Popular y la ultraderecha yanqui.
Sindicat