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Comentari :: amèrica llatina
Evo Morales y Bolivia: Gestos populistas y fondo neoliberal
06 gen 2006
Evo Morales y Bolivia: Gestos populistas y fondo neoliberal
Evo Morales y Bolivia: Gestos populistas y fondo neoliberal


James Petras

Traducido para Rebelión por Felisa Sastre


Introducción

Una evaluación realista de la victoria electoral de Evo Morales requiere conocer el papel desempeñado en las recientes insurrecciones populares en Bolivia, su programa e ideología, así como las primeras medidas adoptadas por su gobierno. En el pasado inmediato, innumerables intelectuales de izquierda, académicos, periodistas y ONG se han subido neciamente al carro de una serie de nuevos presidentes âpopularesâ? electos (Lula en Brasil, Gutiérrez en Ecuador, Vázquez en Uruguay y Kirchner en Argentina) que han respetado a las empresas privatizadas, que pagan rigurosamente la deuda exterior, que aplican las políticas fiscales del FMI y envían fuerzas militares a Haití para mantener al gobierno títere impuesto por EE.UU., y para reprimir las luchas de los pobres para restaurar el gobierno de Aristide elegido democráticamente.


De nuevo, tenemos un líder popular elegido en Bolivia. Y de nuevo, un ejército de incondicionales entusiastas de izquierda dominan el debate, dejando de lado hechos significativos y los cambios de política de los últimos cinco años.


El significado de la victoria electoral de Morales

El margen de la victoria electoral de Evo Morales, un 54 % frente al 29 % de su más cercano adversario, supera al de cualquier anterior presidente en los últimos 50 años. Su partido, el MAS (Movimiento hacia el Socialismo) ha conseguido mayoría absoluta en la Cámara Baja y casi ha alcanzado la mayoría en el Senado, así como 3 de los 9 gobernadores elegidos, a pesar de que el Consejo Electoral eliminó casi un millón de electores del censo (la mayoría votantes indígenas de Morales) por razones técnicas. En segundo término, Morales ganó en todas las grandes ciudades (con excepción de Santa Cruz, baluarte de la extrema derecha), y superó el 65 % de los votos en muchas zonas rurales y urbanas empobrecidas. En tercer lugar, Morales y el MAS vencieron a pesar de la oposición de los principales medios de información electrónicos e impresos, de las asociaciones de empresarios y propietarios de minas y de las intervenciones y amenazas de la embajada de Estados Unidos. En este caso, la oposición de las empresas estadounidenses a Evo Morales sirvió para aumentar el apoyo popular, dando lugar a una masiva participación nunca vista. Al contrario que los muy prestigiosos âcríticos de los mediosâ?de todo el mundo, la gran mayoría de la gente no se dejó influir por las 24 horas de avalancha de propaganda sucia llevada a cabo en todos los medios de comunicación. En cuarto lugar1, se ha presentado a Evo en los medios, y a través de sus propios publicistas, como el primer presidente indígena de las Américas, lo que en sentido técnico es cierto pero debería haberse señalado que el presidente Chávez de Venezuela es mestizo, que un ex vicepresidente de Bolivia fue un (neoliberal) indígena; que el presidente peruano Toledo proclamaba sus orígenes indios y llevaba un poncho durante su campaña electoral; que en Ecuador ha habido indígenas ocupando importantes puestos ministeriales en el gobierno del derrocado presidente Gutiérrez (entre ellos en Agricultura y Asuntos Exteriores). Con excepción de Chávez, la presencia de indígenas en altos cargos no ha servido para aprobar medidas progresistas en regímenes esencialmente neoliberales.


La respuesta a la victoria electoral de Morales y el MAS

La respuesta generalizada de los gobiernos de izquierda, de centro y de derecha a la victoria de Morales ha sido positiva. Fidel Castro, Chávez, Zapatero (España), Chirac (Francia) y Wolfowitz (del Banco Mundial) felicitaron al ganador. Estados Unidos adoptó una posición ambigua. La cautelosa alabanza del proceso electoral realizada por Condoleeza Rice llegó acompañada de la previsible advertencia de que debería gobernar por âmétodos democráticosâ?( según las indicaciones estadounidenses). Al mismo tiempo, poco después de las elecciones, las Fuerzas Especiales estadounidenses, con base en Paraguay, iniciaron unas maniobras militares en la frontera con Bolivia. Las principales compañías de petróleo (Repsol, Petrobras, etc.) expresaron su deseo de trabajar con el nuevo presidente (siempre que respete las reglas del juego). Mientras tanto, anunciaron que se mantendrían las nuevas inversiones.


Los dirigentes de las principales confederaciones de trabajadores: la Confederación Obrera de Bolivia (COB), la Confederación de Mineros, las Confederaciones de barrio de El Alto (ciudad obrera de 800.000 habitantes, cercana a La Paz) adoptaron una prudente postura de âesperar y verâ?, exigiendo que sus primeras medidas incluyan la nacionalización de las compañías de petróleo y gas y la convocatoria de una asamblea constituyente. A pesar de las reticencias de estos dirigentes, incluso en apoyar la elección de Evo, la gran mayoría de sus seguidores votaron abrumadoramente por Morales.


En resumen, con excepción de Estados Unidos, ha habido un amplio apoyo a la victoria de Evo, que comprende desde los grandes capitalistas a los parados, del Banco Mundial a los indígenas descalzos de los Andes, cada uno con su propia interpretación y expectativas sobre las políticas que van a seguir la presidencia de Evo Morales y el Congreso con mayoría absoluta del MAS.


Dos opiniones sobre la presidencia de Evo Morales

Al menos, existen dos opiniones con ideologías contrapuestas sobre qué se puede esperar de la presidencia de Evo Morales.


La izquierda eufórica y sectores de la ultraderecha (en particular en Estados Unidos y Bolivia) prevén un escenario en el que un presidente indígena radical de izquierdas, para contentar a la inmensa mayoría de bolivianos pobres, transformará Bolivia desde una oligarquía blanca e imperialista, que domina el país con una economía neoliberal, hasta convertirla en un Estado de obreros agrícolas indígenas con una política exterior independiente, la nacionalización de la industria petrolera, una profunda reforma agraria y la defensa de los cultivadores de coca. Esa es la opinión del 95 % de la izquierda y la de la extrema derecha en general, incluida la Administración Bush.


Un escenario alternativo, el que mantengo yo, considera a Morales un político social liberal moderado que en los últimos cinco años ha evolucionado hacia el centro. No nacionalizará las multinacionales del petróleo o del gas sino que es probable que renegocie un aumento moderado de sus impuestos, y ânacionaliceâ? los minerales del subsuelo, dejando que las compañías los extraigan libremente, los transporten y comercialicen. Promoverá tres variantes del capitalismo: protección de las pequeñas y medianas empresas; invitación a las inversiones extranjeras y financiación de las compañías estatales de petróleo y minería como socios menores de las multinacionales. Para compensar y estabilizar su gobierno, nombrará a una serie de líderes populares para puestos gubernamentales relacionados con el trabajo y el bienestar social, con presupuestos exiguos que estarán sometidos a los ministerios económicos y financieros dirigidos por economistas liberales. Morales promoverá y financiará actividades culturales indígenas así como la utilización de la lengua nativa en las escuelas andinas y en la Administración. âLa reforma agrariaâ? no implicará expropiación alguna de explotaciones agrarias sino que se reducirá a proyectos de colonización en zonas despobladas y sin cultivar. El cultivo de la coca se legalizará pero restringido a menos de medio acre por familia. Se prohibirá el tráfico de drogas. Morales propondrá trabajar con la DEA (Drug Enforcement Administración) estadounidense contra el tráfico y el blanqueo de dinero.


Análisis de Datos

Una enorme cantidad de datos- hechos relevantes para evaluar ambos escenarios- están disponibles para cualquiera interesado en formarse un juicio completo sobre la dirección que va a tomar Evo Morales:


Antes incluso de tomar posesión, Morales ha dado luz verde a la privatización de MUTUN, una de las mayores explotaciones mineras del mundo (Econoticias, 25 de diciembre de 2005). A finales de 2005, se puso en marcha una subasta para su privatización, en circunstancias muy controvertidas, entre varias multinacionales en competencia. El presidente saliente, Rodríguez, consultó a dos de los principales congresistas del MAS y aceptó paralizar la subasta como deferencia al gobierno entrante de Morales. Morales y su neoliberal vicepresidente, �lvaro García Linera, desautorizaron y amonestaron a los líderes del Congreso y a sus consejeros parlamentarios y comunicaron al presidente Rodríguez que prosiguiera con la subasta para la privatización. La mina tiene una reserva de 40.000 millones de toneladas de hierro y 10.000 millones de toneladas de magnesio (el 70 % del total mundial). En el proceso hasta llegar a su decisión unilateral, Morales se doblegó a las presiones de la derecha provenientes de los empresas pro-imperialistas de Santa Cruz e hizo caso omiso de los intereses nacionalistas de los ecologistas y de los trabajadores.


Mientras los mal informados admiradores izquierdistas de Evo lo describen como el líder revolucionario de las masas bolivianas, ignoran el hecho de que no desempeñó papel alguno en las insurrecciones de octubre de 2003 y de mayo-junio de 2005. Durante las huelgas generales y las batallas campales de octubre, Evo estaba en Europa en una reunión de parlamentarios en Ginebra discutiendo sobre las virtudes de la política parlamentaria. Mientras tanto, montones de bolivianos estaban siendo masacrados por el régimen electoral de Sánchez de Losada por oponerse a su política sobre la propiedad extranjera del petróleo y el gas. Morales volvió a tiempo de celebrar la caída de Sánchez de Losada y de convencer al medio millón de insurrectos para que aceptaran al neoliberal vicepresidente Carlos Mesa como nuevo Jefe de Estado. Menos de dos años después, otra oleada de huelgas y barricadas desembocaron en la caída de Mesa por dar continuidad a la política petrolera de Sánchez de Losada. Una vez más, Morales intervino para encauzar la insurrección a través de canales institucionales y proponer a un juez del Tribunal Supremo como presidente interino mientras se convocaban las nuevas elecciones presidenciales. Morales consiguió acabar con la batalla popular en las calles y desmantelar los incipientes consejos populares para canalizarlos hacia las instituciones burguesas establecidas. En ambas crisis, Evo favoreció la reposición neoliberal en contra de las exigencias del pueblo de establecer una asamblea nacional controlada popularmente.


Durante la presidencia de Mesa, Evo apoyó el ultimo referéndum (2004) que permitió a las multinacionales extranjeras continuar con el control del gas y del petróleo con un pequeño aumento de los pagos por derechos de explotación. Aunque se aprobaron partes del referéndum, fueron rechazadas después por el masivo movimiento insurreccional.


En la campaña para las elecciones presidenciales, la candidatura Morales-García-Linera (vicepresidente) tuvo un âtriple discursoâ?: para las masas urbanas y los sindicatos hablaron de âsocialismo andinoâ?; para los indígenas de las tierras altas lo hicieron de âcapitalismo andinoâ?; para los dirigentes empresariales afirmaron que el socialismo no estaba previsto en su programa antes de 50 ó 100 años. En reuniones privadas con el embajador estadounidense, con los oligarcas bolivianos, con los banqueros y las multinacionales, Morales y García Linera renunciaron a las intenciones de nacionalizar y por el contrario anunciaron que las inversiones extranjeras serían bienvenidas siempre que fueran âtransparentesâ?. Por transparente querían decir que las multinacionales pagaran sus impuestos y no sobornaran a los encargados de su regulación. El mensaje para las masas carecía de concreciones; los discursos para las elites empresariales se sustentaba en compromisos concretos.


Evo y su vicepresidente Linera han prometido mantener la política fiscal y macroeconómica de sus predecesores y respetar las compañías ilegalmente privatizadas. El portavoz económico de Evo, Carlos Villegas, declaró que el presidente Morales â derogará de forma simbólica el decreto por el que se privatizaron las empresasâ? pero añadió que âno tendría efectos retroactivosâ?. Los gestos simbólicos de carácter puramente retórico, desprovistos de todo contenido nacionalizador, parecen ser la vía elegida por Morales y Linera.


Los próximos presidente y vicepresidente han dejado bien claro que no van a expropiar ninguno de los grandes monopolios o grandes terratenientes ni las inversiones extranjeras. El 13 de enero de 2006, Evo Morales viaja a Brasil para negociar con las grandes corporaciones brasileñas nuevas inversiones en los sectores del gas, de la petroquímica, petróleo y otras materias primas. Según el brasileño diario financiero Valor (26 de diciembre de 2005), Lula le va a ofrecer préstamos estatales y a insistir en que Evo cree âun clima de estabilidad para las inversionesâ?. PETROBRAS, la gigantesca empresa brasileña, paga menos del 15 % en impuestos por la extracción diaria de 25 millones de metros cúbicos de gas natural a precios muy por debajo de los del mercado internacional. Lula espera servirse de la âayudaâ? para profundizar y ampliar las explotaciones a bajo coste de las valiosos recursos energéticos que llevan a cabo las multinacionales de Brasil. Mientras tanto el gas que se vende en La Paz es tres veces más caro que el que se vende en Sao Paulo.


Evo promete âcobrar impuestosâ? a los ricos ya que sabe muy bien que establecer nuevos impuestos para los grupos con ingresos más bajos provocaría una insurrección semejante a la que se produjo en 2004. Sin embargo, los impuestos previstos para las propiedades valoradas en 300.000 o 400.000 dólares no van a afectar a la gran mayoría de las clases medio-altas ni a prácticamente ninguno, salvo al uno por ciento, de los muy ricos. Como fuente de ingresos tendrá un impacto insignificante pero el valor âsimbólicoâ? propagandístico será enorme.


En cuanto a las exigencias de los campesinos, la comisión agraria de Evo no ha planteado ningún objetivo concreto para la reforma agraria (ni el número de acres para distribuir ni ninguna relación de beneficiarios entre familias sin tierras).


Mientras sus partidarios locales e internacionales resaltan sus orígenes âpopularesâ? e indígenas (el ârostro de la América Indiaâ?), no hay duda de su apoyo a las grandes empresas, sus acuerdos con el Comité Cívico pro-imperialista de Santa Cruz, con PETROBRAS y las otras multinacionales del petróleo y el gas. Lo que resulta crucial no es la militancia de Evo durante los años 80 sino sus alianzas, compromisos y programa en su camino hacia la presidencia.


Conclusión

Todos los datos sobre las políticas de Evo Morales, en particular desde 2002, indican un giro decidido hacia la derecha, desde las luchas populares a la política electoral; un deslizamiento hacia las actuaciones en el marco del Congreso y con las elites institucionales. Evo Morales ha cambiado desde al apoyo a las insurrecciones populares a dar su apoyo a uno u otro presidente neoliberal. Su estilo es populista, su manera de vestir informal. Habla el lenguaje de la gente. Es fotogénico, bien parecido y tiene carisma. Se mezcla a gusto con los vendedores en la calles y visita las casas de los pobres. Pero ¿a qué política sirven esos gestos y símbolos populistas? Su retórica anti-neoliberal no tiene sentido alguno cuando invita a más inversores extranjeros a expoliar el hierro, el gas, el petróleo, el magnesio y otras materias primas. No se van a producir transformaciones sistemáticas si se mantienen las privatizaciones ilegales, si se respetan las elites financieras y empresariales de La Paz y Cochabamba y las oligarquías de Santa Cruz. En el mejor de los casos, Evo impulsará algunos aumentos marginales de impuestos sobre el patrimonio y las patentes y quizás incremente un poco el gasto social o los servicios sociales (pero siempre limitados por un presupuesto fiscal muy reducido). El poder político se repartirá entre los nuevos pequeños burgueses en ascenso, que ocupan puestos dirigentes en el MAS, y la vieja oligarquía económica. Las relaciones diplomáticas con Cuba y Venezuela, sin duda, mejorarán enormemente. Las relaciones con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional no experimentarán cambio alguno- salvo que la mafia cubano-estadounidense de Washington lleve adelante su programa extremista. Si bien es posible cualquier agresión mientras los responsables políticos fascistas manden en Washington también lo es, habida cuenta de la política liberal de hecho de Morales, que el Departamento de Estado opte por presionar a Evo para que se incline más a la derecha y haga más concesiones a las grandes empresas y en la reducción del cultivo de coca. Desgraciadamente, la izquierda continúa reaccionando ante los símbolos, las historias míticas, la retórica política y los gestos, en lugar de hacerlo ante el fondo programático, las experiencias históricas y las políticas socio-económicas específicas. Parafraseando a Marx: La retórica populista es el opio de los intelectuales.

1 N.T.: En el original el autor dice en âquinto lugarâ?
Mira també:
http://www.rebelion.org

This work is in the public domain

Comentaris

Re: Evo Morales y Bolivia: Gestos populistas y fondo neoliberal
06 gen 2006
Acaba de sortir elegit i no li paren de tirar merda la majoria de mitjans de informació. Que els mass media ho facin, és normal, però llocs com rebelión també s´hi apuntin... la veritat és que fa bastanta pena.

Doneu-li temps!.
Re: Evo Morales y Bolivia: Gestos populistas y fondo neoliberal
06 gen 2006
joder con el petras, cómo se sobra, es que no le ha dado ni un minuto al compa para respirar en la presidencia...
Re: Evo Morales y Bolivia: Gestos populistas y fondo neoliberal
06 gen 2006
joder, el puto anarka del petras, el evo no es ni presidente aun i ya le estan exando mierda estos intelectualillos de 3 al 4, joder dejarlo por lo menos una legislatura cojones, k no es presidente aun.....


putos anarkas anti rojos
Re: Evo Morales y Bolivia: Gestos populistas y fondo neoliberal
06 gen 2006
ALERTA , ALERTA, ALERTA que camina la lucha zapatista por amèrica latina.
Por la via de las furnas democraticorepresetativasanacrònicas,la vida, como diria julio iglesias, sigue igual,

Vàyanse enterando, que tiempo ha!
Re: Evo Morales y Bolivia: Gestos populistas y fondo neoliberal
07 gen 2006
zas la unión soviética ya cayó, basta de pajas mentales.
Re: Evo Morales y Bolivia: Gestos populistas y fondo neoliberal
08 gen 2006
Precisamente por esa caida y su fracaso previo se fomenta la via electotal representativa que no representa el zapatismo, referente ineludible de otra forma de hacer y decir desde abajo con asamblea y democracia directa sin propietarios contra el estado-capital y no la trampa morales-chaves-lula y la càrcel cubana.
Asì es que al loro, la lucha zapatista desde abajo y a la izquierda por amèrica latina està en marcha y de ella se puede aprender a romper fronteras y nacionalismos burgueses anacrònicos.
Re: Evo Morales y Bolivia: Gestos populistas y fondo neoliberal
08 gen 2006
vo: Camino a defraudar la voluntad popular
Socialismo o Barbarie - Bolivia (06/01/2006 22:37)

Después de las elecciones, Frente Popular del MAS

Camino a defraudar la voluntad popular


Los resultados de las elecciones del pasado domingo 18/12 en han sorprendido al mundo entero. No tanto por el triunfo de Evo Morales en sí mismo, sino por la abrumadora diferencia con la que obtuvo la presidencia. Si bien se preveía la victoria del MAS, no se esperaba un resultado que superara largamente el 50% ni una diferencia respecto de Tuto Quiroga de casi 30 puntos. Si nos guiábamos por las encuestas y los datos que se manejaban un mes atrás, se perfilaban unas elecciones mucho más peleadas en las cuales ninguno de los candidatos obtendría la mayoría. Quedaba entonces planteada la posibilidad de que fuera el nuevo Parlamento âen el cual ninguna de las fuerzas políticas se ubicaría como hegemónica, por lo que también se esperaba una dura negociaciónâ el que dirimiera la cuestión entre los dos candidatos más votados, Evo y Tuto.



La mitad más uno y sus contradicciones



Hoy, a la luz de los hechos, el panorama y las perspectivas han cambiado. El MAS ha ganado con más del 50%, cuenta con mayoría absoluta en la Cámara baja y con paridad de senadores con Podemos (el partido de Quiroga). A partir de aquí, quedan varias consideraciones a tener en cuenta.

Por un lado, ha quedado claro que las encuestas no eran de fiar. Pues es evidente que no se tomaba como parte de los sectores encuestados al campesinado que históricamente daba su voto al MNR. Hoy, luego de décadas de hegemonía del voto agrario de este partido, la mayoría del campo (donde habita aún una minoría sustancial de la población) ha dado su voto de confianza al MAS. Esto se explica, también, por el estrepitoso derrumbe que han sufrido los partidos tradicionales, heridos de muerte y en proceso de extinción a partir del octubre boliviano de 2003.

Para SoB Bolivia, este contundente triunfo, que contó con el apoyo mayoritario de sectores urbanos, campesinos y populares, evidencia que, de manera distorsionada (es decir en el terreno electoral que no es el directo de la lucha), Evo Morales y el MAS han logrado capitalizar electoralmente el ciclo político abierto en el país en el 2000 con la Guerra del Agua. Por otro lado, a pesar de que algunos sectores (los llamados dirigentes âradicalesâ? de la COB y otras organizaciones) dan cuenta de los límites de la propuesta y del futuro gobierno del MAS, el conjunto de la población aún no comparte esta visión, recorrida hoy por enormes ilusiones y expectativas en el gobierno del MAS. Esto ocurre aún cuando también se pueden encontrar en la misma población trabajadora alertas respecto de que ahora âEvo cumpla con sus promesasâ?...

Ã?lvaro García Linera ha señalado que este triunfo electoral configura âun hecho históricoâ?. En un sentido esto es así. No sólo por la contundencia de los resultados (hacía dos décadas que el ganador de una elección presidencial no obtenía mayoría absoluta), sino también porque refleja âde manera electoralâ el grado de radicalización y el proceso a la izquierda que se vive en el país. Esto, además de que, efectivamente, por primera vez en 513 años, un originario será presidente. Pero lo que no dice Linera, es que en gran medida, este resultado es paradójico: capitaliza un ciclo político que tuvo como pico máximo dos rebeliones populares que realmente no tuvo al MAS de Evo como protagonista y en las que éste peleó a brazo partido por la vuelta al terreno de las âinstituciones y el votoâ? abandonando el terreno mismo de la rebelión que ha sido âsin embargoâ la que actuó como motor del cual han surgido estos resultados como subproducto e intento de encauzamiento de la misma.

Por otro lado, la mayoría absoluta que consiguió Evo es para él a la vez una gran ventaja y un serio problema. Por supuesto, tener control sobre el Parlamento y haber asumido con más del 50% de los votos le da una legitimidad que no esperaba tener. Pero al mismo tiempo pone sobre la mesa un hecho en el cual no se han detenido la mayoría de los comentaristas: le quita uno de los argumentos con los que especuló durante la campaña, clásico de muchos gobiernos âcentroizquierdistasâ? y de âfrente-popularâ?: a saber, que no iba a poder llevar adelante medidas âradicalizadasâ? debido a los condicionamientos institucionales y regionales.

La realidad es que todos los pasos que de ahora en adelante de o deje de dar el nuevo gobierno, serán de la entera y absoluta responsabilidad de Morales y el MAS. Las urnas le dieron una abrumadora mayoría electoral. Sin lugar a dudas, de una u otra manera, Evo se verá en graves apuros y contradicciones: tanto con las masas populares que lo votaron y han abierto enormes expectativas en él, como a la burguesía a la que el MAS le dio amplias garantías de no tener ânada que temerâ?, le exigirán que cumpla sus promesas. En la campaña, Evo trató de quedar bien con Dios y con el diablo... cosa difícil, como es sabido. A partir del 22 de enero, cuando asuma efectivamente, esta contradicción seguramente va a hacer crujir su gobierno. Comenzará la hora de la verdad, si bien de ninguna manera se puede descartar que haya un importante período donde dominen las ilusiones populares.


Respetando la propiedad privada


El nuevo gobierno del MAS es el hijo indirecto (âbastardoâ? podríamos decir) del proceso revolucionario iniciado en el 2000 que ha significado âen los hechosâ un cuestionamiento profundo y en las calles de parte del movimiento de masas al orden establecido y que ha dejado en crisis al viejo régimen institucional y de partidos. El desvío electoral que sacó a las masas de las calles y canalizó las expectativas en el voto al MAS, no está exento de contradicciones. El proceso revolucionario no está cerrado, el topo de la historia va a seguir trabajando.

Luego de la victoria, Morales y García Linera han puesto en primer plano la cuestión de los cultivos de coca (como también otras cuestiones democráticas sentidas, pero generales), dándoles la misma jerarquía que la problemática del gas. Sin embargo, durante la campaña, el MAS tuvo que referirse a los temas centrales impuestos por la rebelión de octubre del 2003: la nacionalización y la Asamblea Constituyente. Ambos juraron y perjuraron que las dos cosas se llevarían a cabo bajo su gestión. Pero luego, post triunfo electoral, las declaraciones han bajado de tono y se han moderado notablemente. La prensa mundial, y sobre todo de la región, estampaba en primeras planas, âEvo Morales dijo que respetará la propiedad privadaâ? (1).

Por supuesto que se deberá esperar para identificar y definir el rumbo preciso que tomará el nuevo gobierno. Pero ya lo hemos dicho y es necesario volver a repetirlo sobre todo en este periodo en que se han abierto expectativas e ilusiones populares. El gobierno de Evo Morales será un gobierno de frente popular: es decir uno donde una representación política con origen en sectores no capitalistas (en este caso de origen campesino) se hace cargo de gestionar el Estado y el régimen burgués. A decir verdad, propiamente un gobierno de Frente Popular hace décadas que no se ve en la región y âcomo ya lo hemos señaladoâ no hace más que reflejar el grado de radicalización general que se vive en la misma.

Es decir, se va a tratar de un gobierno de âconciliación de interesesâ? entre explotados y explotadores. En su programa de gobierno no incluye verdaderas transformaciones estructurales como las que se han planteado durante los levantamientos de octubre y mayo/junio. Por el contrario, se limitará a mínimas reformas, a la administración de una serie de concesiones que pueden impactar sobre un sector, pero que no cuestionaran âen el fondo- el carácter explotador y racista del país. A lo sumo y como ha dicho el propio Linera, se plantea un capitalismo con más âintervención estatalâ?, un âcapitalismo andino/amazónicoâ?, que nadie sabe bien que es... Es decir, se trataría de reabsorber los aires de rebelión popular mediante el asistencialismo, la limosna estatal, administrando un poco la miseria, y dejando contentas a las burguesías nacionales y a las transnacionales. Sólo se les pedirá a cambio algo más de lo que ya están dando en materia de regalías e impuestos por la explotación de los recursos hidrocarburíferos; lo que âsin embargoâ no excluye que implique peleas y regateos en las alturas a la hora de la firma de los nuevos contratos con las transnacionales. Pero insistimos y alertamos: esto ocurrirá âen los hechosâ sin afectar la propiedad privada actual y la convivencia con terratenientes, empresarios y petroleras.

En síntesis, respecto al tema del gas lo más probable es que la política del nuevo gobierno (que cuenta con la legitimidad dada por el voto) se centre en una ârenegociaciónâ? de los contratos con las petroleras lo que implicará (como ya hemos señalado) solamente un aumento de las regalías e impuestos, con lo que el MAS busca tener un poco de aire financiero, o sea, más dinero para repartir. Pero de hecho, garantizando y dejando el colosal negocio del gas en manos de las transnacionales. Este es el tramposo sinónimo del reclamo de ânacionalizaciónâ? para el MAS (que, evidentemente, no es tal). Esto ocurre cuando tanto en octubre del 2003 como en las recientes jornadas de mayo y junio (2005), los trabajadores y el pueblo bolivianos han exigido la nacionalización lisa y llana de las empresas petroleras y demás recursos naturales sin indemnización alguna y el paso de la operación de las mismas a manos del Estado.



Constituyente pactada



El segundo gran tema en la agenda del nuevo gobierno, es el de la Constituyente. Como producto y reflejo de la crisis desatada en cuanto al debilitamiento del régimen político, es que se ha impuesto desde las calles el reclamo de Asamblea Constituyente. Se trata de un reclamo muy sentido entre las masas (sobre todo por los sectores originarios) ante todo por el carácter opresor y racista del Estado boliviano. La mayoría de la población ve en la Constituyente la posibilidad y el ámbito donde se puedan resolver sus problemas imponiendo su mayoría numérica por la vía electoral. Es en este sentido que la Asamblea Constituyente podría âeventualmenteâ transformarse en una caja de resonancia frente a la fragmentación política, económica y social del país. Pues frente a ella se expresan intereses y posiciones contrapuestos, lo que puede significar una profundización de la crisis. O bien, producto de la política del MAS, un encauzamiento del proceso que lleve a una relegitimación del régimen y se logre la estabilización política. Es en este sentido que va a trabajar el nuevo gobierno. Ha sido categórico García Linera de que pretenden llevar adelante un âpactoâ? para salir de la crisis con los distintos sectores patronales y de las regiones.

En este marco, junto con la negociación de âautonomíasâ? con las regiones petroleras (intimas aliadas de las multinacionales) habrá también concesiones menores de tipo democráticas a la población que busque dejar contentos a los sectores más excluidos. Pero que, lamentablemente, al no generarse las condiciones económico-sociales para poder aprovecharlas (y sí mucha confusión entre los sectores populares y originarios) pueden no terminar siendo más que papel mojado. Eventualmente, nada que incomode demasiado a los amos del Norte y a la burguesía local. Al principio, seguramente, Evo jugará con todo a la demagogia, a engañar a las amplias masas populares con la idea de que âlas cosas pueden cambiar, porque por primera vez en la historia ha llegado un originario a la presidenciaâ?.

Todavía no hay fecha segura para la realización de la misma, no se sabe cuales serán los criterios para determinar la representatividad y sobre todo no se sabe cuales serán los temas a tratar. Desde el punto de vista de la derecha y los sectores más reaccionarios, está claro que buscarán insistir en atenuar el carácter âunitarioâ? del Estado para hacer valer el peso de las autonomías. Esto âpor supuestoâ guarda estrecha relación con el monopolio de los recursos naturales que buscan para sí. Por su parte, el MAS y la burguesía del altiplano, afirman la âunidadâ? del estado entre otras cosas porque necesitan del reparto de los ingresos por los recursos petroleros llegue a todas las regiones del país. Pero en todo caso lo que ningún sector patronal y el nuevo gobierno cuestionan es el carácter capitalista del Estado boliviano más allá de la pelea âcon elementos realesâ por el reparto de los recursos. Esto mismo explica que los reclamos democráticos (y la Constituyente) como la concibe el MAS, es sólo como una serie de reformas a nivel del régimen político (en la búsqueda de su relegitimación), pero sin plantearse un solo objetivo de transformación social real.

Ahora bien, el problema es, lo reiteramos, que la Asamblea Constituyente por sí misma no resuelve las tareas colocadas en las calles por las masas populares. Se podrá discutir de todos los temas, se podrán votar una serie de reformas o derechos democráticos, pero si no cambian radicalmente las condiciones materiales y de vida de las mayorías explotadas y oprimidas, estas medidas serán solo formales. Esta y no otra es la trampa de la Constituyente pactada de Morales y Linera. Porque no será de la mano de ellos que vendrá la verdadera Constituyente Revolucionaria que se exigió en los levantamientos populares. Y que aunque declare formalmente el carácter multiétnico y multicultural del país no podrá acabar realmente con el racismo imperante en Bolivia.



Hace falta un instrumento político de los trabajadores


A partir de ahora se abre una etapa en la cual el movimiento de masas deberá hacer su experiencia con el gobierno del MAS. En este contexto, los obreros, campesinos y sectores populares, no debemos dejarnos engañar ni chantajear por el nuevo gobierno. Desde el primer momento se deberá poner bien en alto las reivindicaciones planteadas en la Agenda de Octubre, una y otra vez postergadas. No podrá haber justificaciones de que âhace falta tiempoâ? o âque si se ataca al gobierno popular, se le estaría haciendo el juego a la derechaâ?. Estas no serán más que maniobras para garantizar que el gas continúe en manos de las transnacionales o que se convoque a una Asamblea Constituyente pactada y amañada que sólo sirva para salvar al régimen con pequeños cambios o retoques cosméticos aquí y allá. Queremos ser categóricos aunque suene hoy poco âpopularâ?: el reformismo capitalista del MAS de Morales y Linera no traerá soluciones de fondo a los explotados y oprimidos del país. Tarde o temprano vendrán nuevos choques de clases, ahora contra el nuevo gobierno. Pues el gobierno del MAS no es nuestro gobierno ni el de las masas: es un gobierno burgués âatípicoâ?, sólo posible en condiciones de procesos de crisis muy agudas, que âen última instanciaâ se asienta sobre la base del Estado capitalista y sus instituciones ârepresentativasâ? y represivas y gobierna para mantener esto. O sea, el poder continuará en manos de la burguesía y las propias multinacionales.

En la pelea por la verdadera nacionalización del gas y por una asamblea constituyente auténticamente democrática, se deberá ir construyendo la verdadera alternativa independiente. Los trabajadores y el pueblo bolivianos deberemos construir nuestro propio instrumento político independiente (del Estado, sus partidos, instituciones y agentes reformistas) que hace falta para acabar realmente con el imperialismo y el capitalismo en Bolivia y abrir camino a una Bolivia socialista, obrera, originaria, campesina y popular por la vía de un auténtico gobierno de los trabajadores y no el falso engaño del frente popular. Pues si no se cambian las condiciones materiales de vida de la mayoría de los bolivianos, âcuando se acaba la fiesta , vuelve el rico a disfrutar de su riqueza y vuelve el pobre a padecer su pobrezaâ?.

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franz 07/01/2006 10:3
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