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Notícies :: immigració
cronica de la haine sevilla de la marcha contra la valla
07 nov 2005
Cuatrocientas personas se desplazaron a Ceuta este fin de semana, los días 5 y 6 de Noviembre. Se realizaron tres marchas de protesta, a la valla, al CETI y a la Subdelegación del Gobierno. Una marcha que se realizaba en una plaza militar como Ceuta, lo que implicaba un ambiente hostil y muchas dificultades.
[[extraido de la haine]]

En Ceuta desembarcamos en territorio hostil, con más de un 50% del suelo destinado a uso militar, y por su particular situación como colonia, se trata de un pueblo extremadamente conservador, que tomo la caravana como una reprobación contra ellos.

La marcha estaba compuesta por un grueso de madrileños y andaluces, también numerosos los compañeros Catalanes y otros grupos de Euskal herria, Galiza, Italia, Alemania y Francia, algo más de cuatrocientas personas.

Bajo el brazo demandas de regularización de los inmigrantes del CETI, investigación independiente de los asesinatos ocurridos en la frontera, retirada del ejercito de la frontera, paralización de la actual política migratoria de la Unión Europea, cierre de los Centros de Internamiento para Extranjeros y regularización de los inmigrantes y resolución favorable para las demandas de asilo político. Más valioso que unas demandas, que difícilmente serán atendidas, fue la protesta contra la militarización de las fronteras y el apartheid laboral y social que produce la valla, el gesto de recordar a los que han caído asesinados en la valla y recordárselos al Estado que causo sus muertes. La marcha a Ceuta era algo que había de hacerse.

Durante la larga caminata se llevaron abundantes pancartas, se pegaron carteles y pegatinas y se tuvo un micrófono abierto todo el tiempo, no hubo simbolos, nombres, ni banderas de ningún partidos, sindicato u organización de otro tipo, solo las realizadas para la ocasión. Recorriendo Ceuta lo más llamativo era la reacción de los ceutíes, por supuesto. La prensa local, especialmente un periódico que roza la ultraderecha, llamado el Faro de Ceuta, se había encargado de caldear el ambiente, de hecho algunos ceutíes que nos increparon no hacían sino repetir, una y otra vez, la conclusión de la editorial de este periódico el día anterior âllevaros un par de negros cada uno a vuestra casaâ?. La agresividad de los ceutíes españoles contrastaba con el apoyo de los inmigrantes y ceutíes magrebies, que si bien pocos se unieron a la marcha, si nos expresaban su apoyo, nos aplaudían, o nos acompañaban un trecho.

Conforme nos acercábamos a la valla y nos alejábamos del centro de Ceuta, los bloques de pisos se hacían más decrépitos, el espacio público estaba cada vez más deteriorado y en cada solar afloraban las escombreras. Era la barriada Príncipe Alfonso, un gueto de ceutíes magrebies, rodeada de algunas otras pequeñas barriadas de autoconstrucción, antiguos barrios de pescadores, ahora guetos de pobres, poblados principalmente por magrebíes. Allí el apoyo a la marcha era patente y esto a pesar del miedo, la ausencia de una comunicación previa, y del despliegue policía que se situaba preferentemente en los montículos sobre los que estaban los barrios junto a la carretera que transitábamos. Nos aplaudieron, corearon las consignas y varios grupos de niños y jóvenes se unieron a la marcha hasta la valla, donde nos esperaban los antidisturbios de la guardia civil. El cordón de antidisturbios no nos permitía aproximarnos más a la valla, solo una comisión pudo acercarse a dejar flores y a colgar una pancarta que rezaba âtumba la vallaâ?. Había bastante tensión que no llegó a explotar, se llamó asesinos repetidas veces a los guardias civiles.

La siguiente marcha nos llevó a Centro de Internamiento, junto al cual se acampó sobre una explanada. Los inmigrantes podían salir y entrar en principio libremente, de hecho casi se consideraban privilegiados, dado que había mucha gente que estaba en la calle y en chabolas. Al día siguiente hubo asamblea con los inmigrantes antes de realizar la marcha hacia la subdelegación del gobierno. Los periódicos locales del domingo habían añadido más leña al fuego y la gente temía una confrontación más seria con los ceutíes españoles. Hubo bastante tensión y algún roce entre manifestantes y ceutíes. También hubo roces entre algunos miembros del cordón de seguridad, empeñados en que nadie se saliera de la manifestación, y algunos manifestantes. A mi juicio el poner un cordón de seguridad fue la peor idea que tuvo la organización, ya que no sirvió realmente de nada y casi provoca que nos peguemos entre nosotros.

Aguantando mecha de los ceutíes seguimos hacia la subdelegación donde terminó la marcha. Seis personas se entrevistaron con el subdelegado del gobierno en Ceuta. Tras una discusión de media hora, el Delegado del Gobierno manifestó su opinión de que el gobierno se limitará a aplicar la ley y no reconoció que haya cometido errores ningún momento. La delegación de la caravana anunció que se propone iniciar una campaña europea para que se lleve a cabo la investigación y por la regularización de los migrantes en Ceuta y Melilla. El próximo miércoles habrá reuniones para continuar trabajando en los diferentes territorios.

Los momentos más tensos de la jornada se vivirían después, en la aduana del barco, donde los registros de la policía colapsaron el puerto. La policía retuvo a varios compañeros que no tenían el carné encima, la policía se llevó a varios compañeros para registrarlos y se retuvieron a varios sin papeles. Había efectivos de la policia nacional, local y guardia civil en el puerto. La tensión desembocó en una avalancha y en intercambió de tortazos con algún miembro de la policía de aduanas. En otro lugar otros compañeros se situaban en la puerta del barco para que este no saliese sin nosotros, voluntad que ya nos había manifestado la compañía naviera ante el continuado retraso producido por la policía en la aduana. Tras algo más de una hora de gritos, carreras y tensión conseguimos que casi todo el mundo tomara el barco. Algunos compañeros sin papeles se quedaron retenidos en el puerto.

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Sindicat Terrassa