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Acerca del Pla Macià
04 nov 2005
A pesar del crecimiento progresivo de la ciudad industrial y su expansión hacia territorios periféricos, la Barcelona de la primera mitad de siglo XX mantiene las características de una ciudad compacta, limitada al ámbito municipal (el cual, sin embargo, se había ya ampliado con la anexión de diversos pueblos del llano). La llamada dispersión urbana o suburbana se inicia a partir de los años 50, época del urbanismo desarrollista promovido por el franquismo, con lo que supone de industrialización y construcción sin freno.

Antes, evidentemente, hubo el paréntesis republicano, que concluye con la revolución y la guerra. Especialmente memorable fue el estallido de 1936, con la ciudad en manos de los obreros revolucionarios y las medidas que el pueblo autoorganizado llegó a aplicar: supresión de la propiedad urbana, municipalización de la vivienda y el suelo. Medidas que durarían poco tiempo, el plazo de lo que alguien ha venido a llamar el âcorto verano de la anarquíaâ?.

Durante el período republicano, la burguesía radical, catalanista, encarga un plan para el desarrollo urbanístico de Barcelona a Le Corbusier y el grupo de arquitectos del GATCPAC, que se traduce en el llamado Pla Macià (1932). El plan es una propuesta de ordenación del crecimiento de la ciudad de acuerdo con una zonificación estricta (centro administrativo, áreas industriales, alojamientos, ocio y deporte...) y con un alcance territorial mayor que el Plan Cerdà..

El trazado de la nueva ciudad tiene como base una cuadrícula de 400x400 metros, que equivale a 9 manzanas del ensanche de Cerdà. A partir de este módulo se concreta una propuesta de arquitectura residencial a base de bloques lineales de planta retranqueada rodeados de espacio verde. Es la versión barcelonesa del bloque âà redentsâ? lecorbusierano, que sirve de modelo al prototipo conocido como Casa Bloc, construido en la calle Torres i Bages 105, del barrio de Sant Andreu. Este conjunto de viviendas realizadas en el marco de un programa social de la República para mejorar la calidad de vida de los trabajadores busca resolver con métodos racionales el problema del alojamiento obrero. La orientación del solar es óptima; el esquema en S permite el aprovechamiento del sol; las viviendas, de tamaño reducido, están construidas en dúplex con todas las ventanas exteriores. Existen servicios colectivos, como biblioteca, guardería, club obrero, cooperativa de consumo, espacios libres, piscina... Su arquitectura, convertida en pauta para la nueva ciudad que propugna el Pla Macià, debía ser simple y unitaria, propia de una ciudad del siglo XX y opuesta en todo a la del XIX, que es objeto de crítica por la supeditación de la arquitectura a la calle, y su naturaleza estilística, la ocupación excesiva del suelo por la edificación, la insuficiente atención a los problemas de higiene y orientación, y sobretodo por estar condicionada por una parcelación arbitraria, resultado de la estructura de la propiedad de la ciudad tradicional.

El Pla Macià recoge las principales medidas urbanísticas para paliar la grave crisis urbana y social de los años 30 planteadas, junto con Le Corbusier, por esa destacada representación de la intelectualidad republicana que fué el GATCPAC. También forma parte de éstas la propuesta de saneamiento integral del centro histórico, con el derribo parcial de aquellas zonas más degradadas del barrio chino barcelonés. Para los infectos tugurios obreros que existían en la Barcelona vieja se propone algo parecido a una intervención de extirpación (esponjamiento), que en la versión presentada con Le Corbusier concluye con la hipótesis del derribo y la supresión de la parte más cercana al puerto de estos barrios para la construcción de dos grandes rascacielos a primera línea de mar. (Ver: dibujo de Le Corbusier realizado desde el barco que le llevaba a Mallorca, con Montjuic, la Sagrada Familia, la catedral y dichos rascacielos). La propuesta urbanística del Pla Macià se completa con la ocupación parcial del delta del Llobregat con una zona industrial, un aeropuerto y un área de esparcimiento en la playa de Castelldefels pensada para los trabajadores de la gran ciudad (âciutat de repòsâ?). La expansión portuaria contemplada en el Plan adopta en líneas generales el proyecto de Puerto Franco aprobado en la época.

La idea de la construcción de una zona de depósito o Puerto Franco, una especie de estación internacional de mercancías en terreno del delta, al sur de la montaña de Montjuic, se había planteado desde 1900. De 1909 datan los primeros proyectos de una nueva dársena que multiplique el número de muelles del futuro gran puerto comercial. En 1926 se crea el Consorci de la Zona Franca, que será desde entonces uno de los ejes de la política industrial de la clase empresarial barcelonesa. El concurso internacional de proyectos para esta zona, ganado en 1930 por el ingeniero Sorribas, es en buena parte conocido al incluirlo el GATCPAC en el Pla Macià.

Uno de los temas más importantes de la estructuración urbana de esta época es precisamente la formación de un sistema de comunicaciones integrado entre la industria y el puerto. El otro es la ocupación inicial (y a la larga imparable) de la zona del delta del Llobregat por los usos urbanos e industriales, en detrimento de su condición agrícola y natural. Dada su proximidad, el mismo río será finalmente afectado por dicha expansión. El crecimiento de Barcelona y su zona de influencia es ya entonces una tendencia inexorable y parece no poder detenerse jamás. En última instancia la idea imperialista de una Gran Barcelona, formulada por los ânoucentistesâ?, no es ajena a la época republicana y constituye un elemento de continuidad âhereditariaâ? de la clase dirigente del país. La Catalunya-ciutat, íntegramente urbanizada, anhelada por Eugeni dâOrs y Maragall, es un destino inseparable de la condición de Barcelona como gran capital del Mediterráneo.

La máxima simplificación racional del esquema urbano, su taylorización, esbozada por el Pla Macià, es por lo demás consecuente con la idea de ciudad maquinista de Le Corbusier, y de un urbanismo de nuevo cuño, concebido con el objetivo de eliminar disfuncionalidades respecto al modelo de sociedad industrial y la producción en masa. Un ideal que Le Corbusier vería materializarse en buena medida en los programas de industrialización forzosa de la Unión Soviética de los años 30. En el contexto histórico catalán, una vez abortada la revolución en mayo de 1937, y en pleno auge del estalinismo, un grado similar de organización, de movilización extrema, será finalmente aplicado a una economía de guerra.

Por lo demás, mientras la idea de zonificación llegará al paroxismo en la ciudad desarrollista que crece durante el franquismo, dando lugar a un urbanismo caótico, algunas de las grandes líneas del Pla Macià han pervivido hasta hoy, aunque igualmente desvirtuadas: la industrialización de la Zona Franca, la urbanización residencial del Poblenou, y finalmente la colonización del delta del Llobregat por la urbanización, el uso aeroportuario y la expansión del puerto, con el consiguiente desvío y canalización del río. Anticipaciones de un agresivo desarrollo a escala metropolitana propio del contexto de guerra económica actual.

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Comentaris

Re: Acerca del Pla Macià
05 nov 2005
objectiu central del pla macià fou destruir el bressol del proletariat barceloní, el barri xino.

le corbusier, arquitecte del pla, ho digue molt clar: 'arquitectura o revolució'
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