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Antagonia Politica Por: Miguel Guerra Leon (librepensador)
22 oct 2005
El artículo argumenta el por qué nace la antagonía política. El librepensador peruano, Miguel Guerra Leon, enfoca las deficiencias de la política a la largo de la historia y del presente.

Antagonía Política  

Por: Miguel Guerra León (librepensador)

La política es el arte de gobernar, es el manejo pertinente de un estado. En consecuencia, la política es la que dirige la historia de un país, es como él director de orquesta que encamina una sinfonía clásica. “Los políticos son mayordomos magnificados?, decía Diógenes de Sinope[1]. Mediante una apreciación crítica, nace la antagonía política, que es una respuesta a la labor de aquellos políticos que tienen como obra, un arte vulgar.

La historia enseña que las grandes concepciones políticas fueron concebidas por culturas que gustaban por la imposición y la esclavitud, como ejemplo tenemos a la Antigua Grecia y al Imperio Romano, y muy recientemente a los Estados Unidos y a sus aliados. El artista y licenciado en filosofía, Antonio Palomo Lamarca, manifiesta: “Existe un peligro, la historia –curiosamente– suele ser escrita por aquellos que invaden, que conquistan, que matan. ¿Fueron los españoles los que "liberaron" a los Aztecas?, ¿Fueron los Galos y los Germanos "liberados" por César? ¿Qué podemos decir de la "liberación" de almas que la Inquisición y la Iglesia Cristiana deseaba llevar a cabo mediante el uso de la tortura, el hierro y el fuego??[2].

Una radiografía política

Se podría decir que la estructura política es una mutación de la religión, así representaríamos a la Patria como a Dios, al gobernante como al Gurú, a la constitución como el libro sagrado y al parlamento como al Templo. A lo largo de la historia, los políticos han desarrollado estilos personalizados para redactar un mismo discurso retórico donde sus promesas se asemejan a milagros dignos de un hombre santo.

Las preguntas son, ¿Cómo está mejorando la política a nuestra sociedad?, ¿Los políticos están cumpliendo sus promesas?, ¿Se debe esperar las próximas elecciones para escuchar el mismo discurso? En el carrusel de la vida se distingue a una ciudadanía electoral que gusta ir a espectar, escuchar y aplaudir a aquel hombre que luego sufrirá de amnesia. La austera visión de la población da como resultado sentar en el poder a individuos y luego quejarse de ellos. En definitiva, una población es engañada porque democráticamente la mayoría se dejó engañar.

Para que una democracia funcione, debe existir participación en las ideas políticas y llenar el vacío en la actitud de los políticos que experimentan las esferas de poder. “Se debe emplear una reorganización intelectual, moral y política del orden social?, decía el filósofo Auguste Comte[3], enfocando su tratado al devenir científico. Sin embargo, Comte olvido que para reorganizar y/o crear un nuevo orden debía antes liberarse del pasado que obstruye a un cambio inédito.

El presente esta marcado por un exacerbado poder oligárquico que normalmente es asolapado por la palabra democracia. Montesquieu[4], expresó: “La democracia debe guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo?.

El proceso político seguirá su camino mientras que la estructura social busque su continuidad. Sin embargo, se observa una exclusividad del poder político dentro del ámbito del foro institucional. Es decir, la influencia de la política hace que el poder corrompa o entorpezca la acción de los representantes del pueblo. Por lo tanto, las obras políticas no están resolviendo las expectativas del mundo y los ideales normalmente enaltecidos sólo están produciendo rupturas y un desorden contrario al plan que prometieron.

Los políticos hablan de las tradiciones del pasado, queriendo revivir antiguas concepciones ideológicas que en su momento no resolvieron los problemas que aún en la actualidad perduran. Los demagogos interpretaran discursos elocuentes donde utilizaran la energía de los jóvenes y adultos para encaminarlos hacia una lucha que en realidad desconocen.

Existe a todo esto otra pregunta, ¿Existirá algún político comprometido a servir al pueblo y que no se sirva de el? Si la respuesta es afirmativa, nace otra pregunta, ¿Qué es uno entre tanto poder y entre tanto desorden?

Al hacer una introspectiva con una realidad más cercana –la peruana–, se recuerda a Manuel Gonzáles Prada cuando dijo: "En el Perú donde se pone el dedo salta la pus"[5]. En el presente vemos que la pus se ha vuelto gangrena, el país sufre una septicemia generalizada que parece no tener cura. Para que la situación actual del Perú mejore, los peruanos tienen que comprender qué “deben canalizar la fuerza y energía en sí mismos, y olvidarse de esperar que terceros sean quienes solucionen sus problemas?. La cosmovisión del peruano está sujeta a la vidriera irrespetuosa de los cambalaches. La historia Política del Perú nos narra que éste país fue conquistado por un español[6], fue libertada por un argentino [7] y sufrió dictadura de un japonés[8].



[1] Filosofo representativo de los Cínicos, conocido por Diógenes Laercio.
[2] Neurosis Religiosa: Lo Histórico como producto de la Mente.
[3] Padre del Positivismo y unos de los pioneros de la sociología.
[4] Pensador e ilustrador Francés del siglo XVIII. Dedicó su obra a la justicia y la igualdad.
[5] Mencionada a finales 1800 como crítica a la política de ese entonces.
[6] Conquista por Francisco Pizarro en 1531
[7] Independencia del Perú en 1821 por el libertador Don José de San Martín
[8] Dictadura del ex presidente Alberto Fujimori entre 1990 – 2000


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