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Asesinado por el FBI un dirigente independentista puertorriqueño
26 set 2005
En la tarde del viernes 23 de setiembre casi un centenar de pistoleros del FBI rodeaba sigilosamente una vivienda en la localidad de Hormiguero, a 150 kilómetros al oeste de San Juan de Puerto Rico y acribillaban a tiros al dirigente independentista Filiberto Ojeda Ríos, del Ejército Popular Boricua Los Macheteros, un auténtico mito para el movimiento de liberación puertorriqueño.
Filiberto Ojeda Ríos, de 72 años, era el hombre más buscado por el FBI y estaba en la clandestinidad desde que en 1990 rompió los grilletes que le encadenaban y se fugó para continuar la lucha en la clandestinidad.
Todo lo que rodea al asesinato de Ojeda sigue bajo el más estricto secreto, aunque se sabe que en la operación fue detenida su esposa, Elma Beatriz Rosado Barbosa. El propio gobernador de Puerto Rico, Anibal Acevedo Vilá, se quejó del hermetismo del FBI por la falta de información, pero el Partido Independentista de Puerto Rico (PIP) movilizó a la población para protestar contra lo que ya anunciaban como un asesinato.
Los pistoleros del FBI mantuvieron rodeada la vivienda en que se encontraba Ojeda Ríos, después del tiroteo, sin atreverse a entrar para comprobar la presencia del dirigente independentista y su estado, según explicó Pedro Toledo Dávila, jefe de la policía puertorriqueña, quien, como buen zipayo, subrayó que su departamento no tenía competencia alguna en la operación policial.
Tras la protesta emitida por el gobernador, que se sumaba a las expresadas por diversas autoridades puertorriqueñas, el FBI finalmente confirmó oficialmente al gobierno títere de Puerto Rico la muerte de Ojeda Ríos.
De la trompeta al fusil

Antiguo trompetista de una orquesta de salsa en Nueva York, Ojeda Ríos entregó toda su vida a la causa del independentismo puertorriqueño.
Tras la muerte de Pedro Albizu Campos el 21 de abril de 1965, los imperialistas se frotaron las manos: creyeron que había terminado para siempre en Puerto Rico el independentismo revolucionario. Nada más lejos de la realidad. Fue precisamente a partir de entonces cuando Puerto Rico vivió un auge del movimiento revolucionario. Aunque, engañados por una aparente clama, muchos no supieron darse cuenta, en la década de los sesenta en la colonia habían madurado las condiciones para la lucha revolucionaria.
Ésta volvió alentada por la guerra de agresión de Estados Unidos contra Vietnam, a la cual los jóvenes puertorriqueños eran llevados para rendir el correspondiente tributo de sangre en interés de los imperialistas.
Por otro lado, el movimiento independentista se inspiró en la revolución cubana, que había expulsado de su territorio al capitalismo norteamericano y había convertido en realidad la utopía armada de América Latina, demostrando que un país pequeño podía liberarse del imperialismo.
América Latina entonces se organizó y se rebeló. Estallaron movimientos guerrilleros contra las dictaduras que Estados Unidos mantenía en Venezuela, Colombia, Perú, Argentina, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Chile, Uruguay, República Dominicana, entre otros. En Bolivia, la carismática figura del Che llevaría la revuelta a su máxima expresión, al convertir a los Andes en la Sierra Maestra de América.

En las propias entrañas de Estados Unidos, el fervor revolucionario no era menor. Los puertorriqueños de la diáspora, como vanguardia de las minorías latinoamericanas, sacudían al imperialismo por medio de una organización llamada los Young Lords. Hijos del colonialismo, abogaban por el socialismo y la independencia de Puerto Rico. Grupos de independentistas clandestinos saboteaban el comercio norteamericano, en particular, los grandes hipermercados y los hoteles de lujo, los cuales eran bombardeados o incendiados con frecuencia, convirtiendo a Puerto Rico en uno de los centros donde se golpeaba al capitalismo en el lugar que más les dolía: en su bolsillo.
El fin de la guerra de Vietnam que perdió Estados Unidos ante la heroica resistencia del Vietcong llevaron al movimiento revolucionario a una situación de reflujo al que los puertorriqueños no fueron ajenos. Llegan los años de desmoralización, cuando parece que todo está perdido, que no hay nada que hacer, que los imperialistas son invencibles, ese momento en el que los más volubles se vuelven a sus casas y abandonan las trincheras.
Cuando menos se lo esperan

Cuando se creía que todo se había perdido en la lucha independentista, el 25 de agosto de 1978, Los Macheteros anuncian su aparición al reconocer como de su autoría, el ataque a dos oficiales de la policía de Puerto Rico, uno que ejecutan en el ataque y otro que capturan y que liberan después de haberlo desarmado. Bajo el nombre de Los Macheteros, los revolucionarios puertorriqueños se atribuyeron el ataque en las propias narices de Estados Unidos. Era una respuesta a la muerte de dos independentistas que fueron acorralados y asesinados por la policía política en el Cerro Maravilla, el 25 de julio de 1978. Nace así, un grupo guerrillero que no va a permitir la agresión ni el abuso de los sicarios del régimen. Una nueva lucha despuntaba. De la noche a la mañana, en un abrir y cerrar de ojos, emerge de las entrañas de la nación boricua una nueva organización que hará ciertas las palabras de Albizu: Puerto Rico es una nación, que no es asimilable, y que siempre habrá que recordárselo a los americanos de una manera más o menos general.
El 2 de octubre de 1978, asaltan un almacén de explosivos. Los Macheteros y la Organización de Voluntarios de la Revolución Puertorriqueña reivindican la acción como un operativo suyo. El mensaje de la acción es subliminal: que se están armando para enfrentarse militarmente al imperialismo.
En septiembre de 1979 Los Macheteros anuncian que se han constituido en un frente armado con las Fuerzas Armadas de la Revolución Puertorriqueña (FARP), la Organización de Voluntarios de la Revolución Puertorriqueña y las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). Señalan que juntos pelearán en contra del imperialismo y los traidores que le sirven.
El 17 de octubre de 1979 Los Macheteros, con los grupos antes mencionados, bombardean ocho instalaciones del gobierno de Estados Unidos en Puerto Rico. El gobierno confirma que es una organización militar en el seno de la colonia puertorriqueña.
El 3 de diciembre de 1979 en respuesta a la muerte de un militante independentista, Angel Rodríguez Cristóbal, en una cárcel de Tallahassee, Florida, Los Macheteros disparan contra un autobús de la Navy en la base de Sabana Seca, Puerto Rico: ejecutan dos marinos y hieren a nueve.
El 13 de marzo de 1980 se responsabilizan por un ataque armado contra un vehículo del ROTC, que transportaba tres oficiales a la Universidad de Puerto Rico.
El 12 de enero de 1981 Los Macheteros bombardean en la Base Muñiz, en Carolina, Puerto Rico, nueve aviones de la Guardia Nacional Aérea de EEUU, destruyéndolos con bombas de iremita (un explosivo letal) y causando daños estimados en más de 50 millones de dólares. La voladura de aquellos aviones fue el ataque más duro que se le había inferido a Estados Unidos en su propio territorio. La noticia dio la vuelta al mundo. El sorpresivo ataque tiró por el suelo el prestigio de los sistemas de seguridad estadounidenses. El bombardeo de los aviones constituyó un acto de humillación sin precedentes para Estados Unidos y puso de manifiesto su vulnerabilidad.
El 21 de abril de 1981 Los Macheteros asaltan a la Wells Fargo y liberan 348 mil dólares para financiar sus operaciones guerrilleras.
El 16 de mayo de 1982 atacan a varios marines que regresaban a su buque, el Pensacola, anclado en el puerto de San Juan. Ejecutan a uno y hieren tres. Era una respuesta a las prácticas en la isla de Vieques, que tenía prioridad entre los objetivos de Los Macheteros.
El 12 de septiembre de 1983, el día que se conmemoraba el 105 Aniversario del Grito de Lares, rebelión libertadora ocurrida en 1868 contra el imperio español, expropian siete millones de dólares de un furgón de transporte de dinero de la Wells Fargo en Hartford, Connecticut. Es uno de los actos más espectaculares de Los Macheteros. Liberan del capitalismo una suma multimillonaria que usan para continuar la lucha guerrillera y para donar juguetes a los niños de un barrio de Hartford y de Puerto Rico el Día de Reyes.
El FBI estaba desconcertado; su imagen se venía abajo por momentos, impotentes ante la eficacia de Los Macheteros. Los guerrilleros eran totalmente invisibles. Como suele suceder, no fue la omnipotencia de la policía sino el error de los guerrilleros lo que en 1985 cambió la situación. Un error en un operativo guerrillero, el morterazo que disparó el propio Filiberto Ojeda Ríos contra el edificio de la Corte Federal en Hato Rey, Puerto Rico, el 30 de octubre de 1983, en conmemoración de la Insurrección Nacionalista de 1950, dio la pista al FBI, que encontró en un automóvil abandonado una denuncia que les condujo, por mero azar, a la dirección clandestina de Ojeda Ríos. No le detienen. Le sitian con vigilancia electrónica y con los poderosos satélites, lo cual les permite detectar a un comando de macheteros.
El 30 de agosto de 1985 el FBI desata un operativo especial contra Los Macheteros y detienen a 15 militantes de la guerrilla.
Fue entonces, en medio de aquella conmoción, cuando emergió de la lucha la figura de Filiberto Ojeda Ríos como uno de los jefes de Los Macheteros, que para los independentistas puertorriqueños es un héroe ya legendario. Sin embargo, el FBI y la prensa intoxicadora lo identifican como el G-2 Cubano, para marcarlo como un agente disociador de la revolución cubana.
Fue un golpe del cual a la organización le costó reponerse, pues llegaba cuando la organización entraba en discusiones que lo condujeron a la escisión en dos grupos, que aún se mantienen en la lucha.
El FBI acusó a Ojeda de ocho tentativas de asesinato. El juicio se celebro el 26 de agosto de 1985. El propio Ojeda asumió su defensa legal y esgrimió ante el jurado, el argumento de la defensa propia que ejerció ante sus atacantes del FBI cuando lo fueron a arrestar.
Tenía pendiente otro juicio en Hartford, Connecticut, por la expropiación de los más de siete millones de dólares que los que Los Macheteros se habían apropiado.
A comienzos de octubre de 1990, se fugó difundiendo un comunicado en el que anunciaba su regreso a la clandestinidad y a la lucha.
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