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Notícies :: sense clasificar
La Aristocracia
24 set 2005
ANALISIS CONCEPTUAL DE LA SITUACIÓN ACTUAL

LA ARISTOCRACIA
Texto encontrado por Internet, autor desconocido:
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El Aristócrata surge de la guerra. El guerrero vencedor y dominador es recompensado por el Rey con un título nobiliario, con un dominio conquistado, con un pueblo sirviente. Así nace la Aristocracia.

El vicio de la Aristocracia surge cuando esta pretende ser hereditaria, máxime cuando la esposa del aristócrata no pertenece a tal estirpe, o es hija de un aristócrata, lo que no la convierte en tal, pues la naturaleza del aristócrata no es hereditaria. Menos aun lo es en nuestros días, donde la mezcla genética impide garantizar una descendencia noble.

Es así que los aristócratas honraron a sus hijos biológicos con un regalo que no les pertenecía: su título. Y estos, a su vez, tuvieron descendencia con proletarias y esclavas de la más diversa índole. Vano fue el esfuerzo de emparentar a nobles con nobles, pues las mujeres, al carecer de dicha naturaleza superior, empobrece la progenie del señor, siendo rara la vez que un hijo biológico es también un heredero de las características genéticas y mentales de su predecesor.

Asimismo, se puede dar perfectamente el caso contrario, y por aun insondables misterios de la recombinación genética, surja un aristócrata de los esclavos de casta más baja. Aunque, por lógica, el porcentaje de nacidos Aristócratas es siempre infinitamente menor que el de nacidos proletarios y esclavos.

Por tanto, al Aristócrata se le reconocerá siempre por sus exquisitas maneras, por sus ideas y por su afán de que llegue la guerra, para transmutar así los valores caducos y establecer su propia hegemonía, y no por la estirpe de la que descienda.

Hay pues que buscar la pepitas preciosas entre el fango y el barro, pues el noble es guerrero debido al sufrimiento de padecer bajo el yugo del esclavo. De ahí su afán de cambiar los valores y de someter a la indigna prole.

Es, debido a su naturaleza, un genio de las letras y de la psicología, y si bien no son su fuerte los detalles que tanto gustan a la burguesía y a los técnicos (Haz los cálculos matemáticos, que yo los usaré para crear. Calcula mis beneficios, que yo los usaré para construir un imperio) es un genio para sacar grandes conclusiones y comprender la esencia del universo y del hombre.

Así pues, debe concluirse que la nueva aristocracia no es sino un puñado de esclavos, tan moscones o más que la prole, que disfruta de un bienestar heredado, sin ningún mérito por su parte, y se recrean en su podredumbre. Buscan la fama y el reconocimiento entre la escoria social.

El rey Juan Carlos I no es un Rey, es un bufón con afán de ser burgués. Es, además, un deficiente mental, enfermo genético y marioneta de los burgueses y técnicos ambiciosos.

Los pocos nuevos aristócratas que quedan no son aristócratas, son proletarios que en su sopor enfermizo, tiran el dinero en satisfacer sus instintos de últimos hombres.



LA BURGUESÃ?A


El burgués siempre ha sido un buen comerciante, un intercambiador de bienes y servicios, un útil empleado y un servidor eficiente.

La catástrofe comienza cuando la ambición burguesa socava los cimientos de la aristocracia y, lo que ya es inenarrable e incomprensible: el buen burgués intenta convertirse en un falso noble.

El noble nace, y el burgués no puede hacer otra cosa que comprar el título, un título que no es sino fachada que esconde, nuevamente, un burgués.

¿Cómo llegaron los burgueses a pretender ser aristócratas?. Es sencillo y fácilmente compensible para el verdadero aristócrata, que capta en seguida los detalles de tan funesto acontecer.

El Aristócrata auténtico muere, dejando como descendencia hijos e hijas que no son sino proletarios que portan un título aristocrático. Estos proletarios gastan y derrochan hasta el último gramo de oro que su gran predecesor ha conquistado, y aunque tardan siglos en arruinarse, tras varias generaciones de descendencia proletaria, los últimos, que ya no son sino vestigios que no merecen portar título nobiliario alguno, intentan conquistar su pasada grandeza. ¿Pero cómo conseguirlo?.

Evidentemente, no a través de la guerra, la conquista y la transmutación de los valores, pues la prole no tiene afán guerrero: este don corresponde al aristócrata.

No. El proletario con título nobiliario recupera parte de su riqueza acudiendo al burgués. Así, tras un mezquino trato. El falso noble vuelve a ser rico, y el burgués pretende ser noble, adueñándose del título nobiliario al contraer matrimonio con la falsa o el falso noble. Pretende la genialidad que no le corresponde, pues así cree que será más que un burgués.

Tras siglos de descendencia, es normal que la decadencia recaiga sobre antiguos falsos nobles, y ahora también falsos burgueses, pues el burgués, al contraer matrimonio con la prole, más prole se vuelve también. Al final del camino, solo quedan esclavos con vanidad y falsa creencia de ser nobles y burgueses: Al final solo quedan Ãltimos Hombres.

Sólo con una nueva guerra, solamente con un nuevo alzamiento de los aristócratas reales, con una transmutación de los valores actuales, se conseguirá de nuevo restaurar el orden y acabar con el sufrimiento de las mentes privilegiadas. Sólo con una total aniquilación de esos vanidosos moscones chupadores de sangre, se conseguirá acabar con la Hipocresía Social e instalar un sistema auténticamente digno que permita a los nobles recuperar su lugar y someter a los restantes esclavos, que por su naturaleza servil y trabajadora, dará al genio aristócrata el nuevo Estado, la nueva Polis que le permita vivir de acuerdo con los Auténticos Valores.


LA PROLE Y EL ESCLAVO

En un Estado que pretende la igualdad social, utilizándola como máscara para la burguesía más pueril. En una Nación dedicada a que los idiotas y los esclavos utilicen su âespíritu creativoâ?, en un gobierno que permite que el aristócrata sea humillado y exige que el subnormal sea Respetado, el proletario es el Rey.

El último hombre se regocija de su buena fortuna, de sus bienes materiales que le dan apariencia de grandeza, de su cultura, consistente en repetir frases de grandes pensadores sin comprender en lo más mínimo su significado, pese a explicárselo de la forma más sencilla y elemental. Y por supuesto, el último hombre de regodea con su nuevo poder: el poder de humillar al aristócrata, el poder de hacer su voluntad, de ser âlibresâ?.

El proletario se ha hecho fuerte por la desidia y falta de unión de los aristócratas. El proletario ha establecido un sistema para que los aristócratas no puedan acceder de nuevo al poder, para perpetuar así de forma indefinida de podredumbre espiritual y su estrechez mental, para, en definitiva, seguir siendo un esclavo sin amo.

Cuando un aristócrata nace en este sistema, se le reconoce al instante (como siempre, pues su estirpe es tan grande y fuerte que nunca pasa inadvertida), y aquí estos esclavos miserables y moscones mugrientos, se ceban hasta hartarse de la sangre del noble. Se burlan de su genio, ridiculizan su señorío, torturan su mente y le impiden ser creador. Solamente lo dejan en paz si logran convertirlo en un esclavo como ellos. Y como tal cosa es imposible, logran la mayoría de las veces que el Gran Guerrero haga una Yihad individual contra sus maltratadores, se vengue con un espasmo de violencia incontrolable, y en la mayoría de las ocasiones, se suicide.

Tiemblo al pensar en la gran cantidad de Grandes Pensadores, de Hermanos Nobles Aristócratas que se han suicidado para evitar la Tortura del Esclavo.

Es por eso que la venganza contra la prole ha de ser brutal cuando llegue la Guerra. No debe haber piedad, y la lección debe quedar tan bien inculcada, que cualquier proletario que pretenda sentirse superior a costa de la sangre de un Aristócrata, sufra las torturas más crueles.



¿Es posible cambiar las cosas actualmente? ¿Es posible la guerra? ¿Es posible la Transmutación de los Valores?. Es posible, pero las dificultades son inmensas e inmensa debe ser la arrolladora fuerza que liquide de una vez y para siempre esta sociedad enferma: La solución es obvia, la decisión debe ser tomada. Solamente con una guerra nivel mundial, una guerra que destroce viviendas y poblaciones enteras, una guerra nuclear, si hiciera falta, y con el resurgimiento de los Aristócratas que hayan permanecido a salvo y con el armamento disponible, la nueva sociedad podrá comenzar. Todo lo demás solo conducirá a la podredumbre, a la decadencia, al dolor.


¿Lograremos unirnos para llevar a cabo tan importante tarea?. ¿Podremos organizarnos y sobrevivir a la hecatombe de estos Días Oscuros?.

Un nuevo Hitler debe alzarse, más fuerte, más sabio, más cruel y más fervientemente decidido a acabar con los valores pueriles que nos infectan y corrompen.

Lo que venga después, será decisión nuestra.


Yo, El Superhombre, he hablado.

This work is in the public domain

Comentaris

Re: La Aristocracia
25 set 2005
sant boi, vinguin de seguida, a indymedia ha entrat un sonat que es creu el nou aristocràtic 'superhome hitlerià', i que es dedica a copiar malament a nietzsche. necessita una camisa de força ara mateix. vinguin abans que no ens morim tots de riure.
Re: La Aristocracia
25 set 2005
ja ja ja ja ja. molt bon comentari :-))))))
De tant en tant es necessita una mica d´humor. I si l´autor de la notícia és feliç vivint en aquesta ignoràcia doncs millor per ell*.
Re: La Aristocracia
25 set 2005
X: Pero qué dices, yo lo he puesto porque me hacía gracia, y para ver los insultos al autor DEL TEXTO, joder.
Re: La Aristocracia
26 set 2005
Con todo el armamento disponible de su irrefutable imbecilidad.

Això no fa riure, sino que ens deu de preocupar seriosament. Per combatre aquesta estirpe de llops degradats, fa falta molta força i perseverància.

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