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Notícies :: ecologia
Crónica del primer aniversario del desvío del Llobregat
19 set 2005
Un año después de la entrada en funcionamiento de el nuevo canal por el que se ha desviado el agua del Llobregat en su último tramo, el cauce histórico afectado continua vivo gracias a los esfuerzos que DEPANA está haciendo para conseguir su conservación y protección.
La Riera Vella, nombre utilizado para designar este tramo de cauce en analogía el que en su día formo la laguna de la Ricarda, para sorpresa de los técnicos del proyecto, no se ha secado al desconectarla de la circulación principal, y como predecíamos, se ha convertido en una nueva laguna natural del Delta del Llobregat. La calidad de sus aguas, alimentadas por el acuífero, han mejorado notablemente, hasta el punto de ser colonizadas por praderías acuáticas que alimentan una nutrida población de peces e incluso algún galápago leproso.
Durante todo el verano y pese a la sequía, el nivel del agua de esta laguna se ha mantenido alto y la zona ha servido como área de alimentación y reposo de numerosas especies de aves protegidas por las directivas comunitarias: charranes patinegros, fumareles cariblancos, gaviotas cabecinegras, garcetas comunes y cangrejeras, garzas imperiales y martines pescadores junto a muchas otras especies de aves, han convertido la laguna en una zona de importancia internacional para las aves y que en aplicación de las Directivas de Aves y de Hábitats, debe de ser protegida por el Estado español y muy especialmente por el Departament de Mediambient, que posee plenas competencia en la materia.
El proyecto de desvío del Llobregat fue aprobado en noviembre de 1998 por el Gobierno del Partido Popular y anulado posteriormente por el Tribunal Supremo como consecuencia del recurso contencioso administrativo interpuesto por la Comunidad de Usuarios del Acuífero del Delta del Llobregat mediante la sentencia de TS sobre el Recurso de Casación Num.: 7386/2001.
El proyecto preveía que, una vez entrase en funcionamiento el nuevo canal, el antiguo lecho fuera enterrado y eliminado para siempre.
Pese a la sentencia del TS el proyecto de desvío continuó ejecutándose como si el imperio de la ley no fuera aplicable en âla frontera del Llobregatâ?.
El día 15 de septiembre de 2004, con toda la pompa y parafernalia que exigía el tan esperado momento, los máximos representantes de las administraciones que tanto y tanto habían luchado por desviar las aguas y las voluntades del Llobregat y sus gentes, habrían el paso de las corrientes hacia un canal simétrico y artificial que las conduciría hacia el mar y cerraban seiscientos años de historia por los que el Llobregat había transcurrido por su lecho histórico. El acto contó con la presencia casi testimonial de un grupo de irreductibles que quiso hacer honor a la memoria histórica de la identidad de un pueblo.
Pasada la resaca de la celebración, las maquinas continuaron a ritmo acelerado y en pos de su objetivo de enterrar, de una vez por todas y para siempre, el recuerdo de nuestro Río.
En enero del 2005 debería haber estado totalmente sepultado el cauce del Llobregat y así haber pasado definitivamente a la historia âel desvío del Llobregatâ? junto con los quebraderos de cabeza que ha dada a todos los políticos comprometidos en su ejecución, pero, para desgracia de los políticos reinantes, los irreductibles, como su nombre indica, son irreductibles.
A finales del 2004, desde DEPANA se observaba con perplejidad como, pese a la sentencia del TS, el ritmo de sepultación del Llobregat continuaba de forma acelerada.
Nos pusimos en contacto con los representantes de las administraciones implicadas, Agencia Catalana del Aigua, Departament de Mediambient y Ministerio de Medioambiente.
Pese a las buenas intenciones manifestadas durante las reuniones, el proyecto continuaba al mismo ritmo, en consecuencia, considerando la falta de cobertura legal del proyecto y la gravedad de las actuaciones ejecutadas, pusimos los hechos en conocimiento de la Fiscalía de Medioambiente del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, por si de los mismos pudiesen ser constitutivos de un delito contra el medio ambiente.
La falta de cobertura legal del proyecto y la trascendencia pública de la apertura de las diligencias por parte de la Fiscalía provoco la interrupción inmediata de las obras de sepultación.
En diciembre del 2004 se entro en un proceso de contactos durante los cuales, desde el Departament de Mediambient, se nos culminaba a retirar la denuncia presentada a la Fiscalía, a cambio de entrar en el proceso de negociación sobre el aspecto final que tendría toda la zona del antiguo cauce, comprometiéndose por su parte ha realizar negociaciones para la conservación de algunas áreas significativas del Río. En enero del 2005 a los contactos se incorporan representantes del Ministerio de Medioambiente.
A lo largo de los contactos, la posición por nuestra parte fue siempre la misma: la denuncia presentada a la Fiscalía no es tal, sino que es la exposición de unas actuaciones realizadas que creemos pudieran ser constitutivas de un delito medioambiental y que la Ley obliga, tras su constatación, a poner en conocimiento de la jurisdicción competente por si creyera conveniente la apertura de diligencias, por lo tanto, como denuncia no es retirable.
El proyecto de desvío del Llobregat constaba de dos portes: La primera suponía el desvío de las aguas dos kilómetros y medio más hacia el sur de su desembocadura con objetivo de sacar el Río de la zona de ampliación del puerto, a la vez que se aprovechaba para aumentar su capacidad hidráulica. La segunda, suponía la eliminación total de tres kilómetros del lecho histórico del Llobregat, sin que en el proyecto se llegase a explicar o justificar el porque el desvío debía suponer la desaparición de este tramo de cauce natural.
La explicación se encontraba en que, un proyecto pagado con fondos públicos y con graves efectos sobre los ecosistemas y los acuíferos del Delta, era meramente especulativa, y detrás de el se escondían el Puerto y el Consorcio de la Zona Franca, que aspiran a ocupar propiedades de dominio público para poder especular.
La justificación del Puerto para destruir el Río es la necesidad de construir una estación ferroviaria sobre el mismo, pese a que el Plan Director del Puerto prevé la ubicación de cuatro grandes estaciones de mercancías en su entorno, y que en la zona del cauce se dispone de terreno suficiente para construir una estación y a la vez conservar la mayor parte del cauce.
Delante de estos planteamientos la respuesta de la Autoridad Portuaria ha sido, ây entonces ¿ para qué hemos desviado el Río?...â?

Fueron pasando los meses sin que nuestro interlocutores de la administración nos informara de nada al respecto, no obstante por medio de la prensa nos enteramos de las negociaciones que se llevaban acabo entre el Departament y El Port de Barcelona para que cediera algunas hectáreas del cauce.
Lejos de ceder en nada, el Puerto, junto a la Cámara de Comercio y ciertos estamentos políticos han orquestado una campaña en la cual se señalan como victimas de los ecologistas y como únicos valedores de la defensa de los accesos ferroviarios al puerto.
El Puerto pidió una cuantía de fondos comunitarios equivalentes al 53% del coste de su ampliación, por lo cual no ha querido verse implicado de forma directa en lo que concierne al desvío y la destrucción del cauce del Llobregat, ya que ello podía ocasionarle problemas con las autoridades de la Comisión Europea, por lo tanto, ha actuado en la sombra y en todas sus tramitaciones urbanísticas y en sus dibujos de desarrollo de las instalaciones han dejado un vacío en la zona del cauce. El PUEP (Plan de utilidades portuarias), la ZAL-2(Zona de actividades logísticas) y el Plan Director para la ampliación, no consideran ninguna actuación sobre el cauce, dejando en manos del Ministerio de Fomento todo lo concerniente a los accesos ferroviarios.
Por lo tanto en este momento el Puerto no tiene ninguna capacidad normativa para actuar sobre el cauce y tan solo puede presionar a las administraciones para que le hagan el trabajo sucio y así el poder cobrar los fondos comunitarios.
Finalmente, de las negociaciones en el Puerto y Mediambient se han saldado con una propuesta se salvaguardar 7 hectáreas de una zona colateral fuera del cauce y que corresponde con una de las zonas que según la modificación del PGM deben dejar como zona verde, por lo tanto, su esfuerzo constituye en dejar una zona que debería ajardinarse, más o menos en el estado natural en que se encuentra.
La contestación por parte de DEPANA ha sido clara y tajante, â nosotros hablamos del cauce del Llobregat, no de las zonas verdes de la ZALâ?
El último día de julio de este año, en Madrid, el Secretario de Medio Ambiente del Ministerio nos informaba la intención de concluir el proyecto de desvío que aprobó el anterior gobierno y que implica la sepultación del cauce del Llobregat. La única diferencia con lo proyectado inicialmente aprobado radica en que, a diferencia de la intención inicial, ahora se esperará hasta que este concluido el complicado proceso de âdeslindeâ? del cauce y su posterior desafectación, mediante las cual este tramo de río perdería sus características de dominio público hidráulico.
Esta diferencia es significativa, pues nos permite intervenir en toda la tramitación administrativa y con la ventaja de la sentencia del TS y el avance de las diligencias previas por parte de la Fiscalía.
Transcurrido un año de la era posterior al desvío, el cauce sigue vivo y bien vivo, con él las esperanzas de que tal vez, algún día cambien las cosas.

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