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Notícies :: amèrica llatina
"El Che, ¿una fría máquina de matar?
07 ago 2005
Es posible que el Che Guevara haya estado enamorado de su propia muerte, pero mucho más enamorado estaba de la muerte de los demás. En abril de 1967 resumió su idea homicida de justicia en su "Mensaje a la Tricontinental": "El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar".

Sus escritos anteriores también están condimentados con esta violencia retórica e ideológica. Aunque su ex novia Chichita Ferreira dude de que la versión original de sus diarios de viaje contengan la observación "siento que mi nariz se dilata saboreando el olor acre de la pólvora y la sangre del enemigo", Guevara compartió con [su compañero en aquella aventura Alberto] Granado esta exclamación: "¿Revolución sin disparar ni un tiro? Estás loco".

En otros momentos los jóvenes bohemios parecían incapaces de distinguir entre la frivolidad de la muerte como espectáculo y la tragedia de las víctimas de una revolución. En una carta a su madre, de 1954, escrita en Guatemala, donde fue testigo del derrocamiento del gobierno revolucionario de Jacobo Arbenz, escribió: "Aquí estuvo muy divertido con tiros, bombardeos, discursos y otros matices que cortaron la monotonía en que vivía".

La disposición anímica de Guevara cuando viajó con Fidel Castro desde México hacia Cuba a bordo del Granma queda plasmada en una carta a su esposa escrita en 1957 y publicada en el libro Ernesto: Una memoria del Che Guevara en Sierra Maestra: "Estoy en la manigua cubana, vivo y sediento de sangre".

Esa mentalidad había sido reforzada por su convicción de que Arbenz había perdido por no haber ejecutado a sus potenciales enemigos. En una carta dirigida a su ex novia Tita Infante había observado: "Si se hubieran producido esos fusilamientos, el gobierno hubiera conservado la posibilidad de devolver los golpes".

No sorprende que durante la lucha armada contra Batista, y luego de la entrada a La Habana, Guevara matara o supervisara la ejecución, con juicio sumario, de decenas de enemigos del pueblo comprobados, sospechosos y de todos aquellos que se encontraban en el lugar equivocado en el momento equivocado.

En enero de 1957, como lo indica su diario de Sierra Maestra, Guevara mató a Eutimio Guerra porque sospechaba que estaba pasando información: "Acabé con el problema dándole un tiro con una pistola del calibre 32 en la sien derecha? Sus pertenencias pasaron a mi poder". Más tarde mató a Aristidio, un campesino que expresó el deseo de abandonar la causa cuando los rebeldes siguieron avanzando. Aunque se preguntó si esta víctima "era de verdad suficientemente culpable como para merecer la muerte", no tuvo reparos para ordenar la muerte de Echavarría, hermano de uno de sus camaradas, a causa de crímenes no especificados: "Tenía que pagar el precio". En otros momentos simuló ejecuciones sin llevarlas a cabo, como método de tortura psicológica.

"Ante la duda, mátalo"

Luis Guardia y Pedro Corzo, dos investigadores de Florida que trabajan en un documental sobre Guevara, han conseguido el testimonio de Jaime Costa Vázquez, un ex comandante del ejército revolucionario conocido como "El Catalán", que sostiene que muchas de las ejecuciones atribuidas a Ramiro Valdés, quien más tarde se convertiría en ministro del Interior de Cuba, fueron responsabilidad directa de Guevara, porque Valdés estaba bajo sus órdenes en las montañas. "Ante la duda, mátalo" eran las instrucciones del Che.

Según Costa, en vísperas de la victoria, el Che ordenó la ejecución de dos decenas de personas en Santa Clara, en el centro de Cuba, adonde había llegado su columna como parte del ataque final sobre la isla. Algunos fueron fusilados en un hotel, tal como ha escrito Marcelo Fernández Sayas, otro ex revolucionario que se hizo periodista, y quien agregó que entre los ejecutados había campesinos que se habían unido al ejército sólo para escapar al desempleo.

Pero "la fría máquina de matar" no manifestó todo el alcance de su rigor hasta que, inmediatamente después de la caída del régimen de Batista, Castro lo puso a cargo de la cárcel de La Cabaña. Era una fortaleza de piedra usada para defender a La Habana de los piratas ingleses en el siglo XVIII; más tarde se convirtió en una barraca militar. De una manera que recuerda de forma escalofriante a Lavrenti Beria, Guevara fue responsable, durante la primera mitad de 1959, de uno de los períodos más oscuros de la revolución.

José Vilasuso, abogado y profesor de la Universidad Interamericana de Bayamón, en Puerto Rico, quien perteneció al cuerpo que estaba a cargo de los procesos judiciales sumarios en La Cabaña, me contó: "El Che dirigió la Comisión Depuradora. El proceso se regía por la ley de la sierra: tribunal militar de hecho y no jurídico, y el Che nos recomendaba actuar con convicción. Es decir, con la convicción de que todos eran asesinos y de que la forma revolucionaria de proceder era ser implacables. Miguel Duque Estrada era mi jefe inmediato. Mi función era legalizar profesionalmente la causa y pasarla al ministerio fiscal, sin juicio propio alguno. Se fusilaba de lunes a viernes. Las ejecuciones se llevaban a cabo de madrugada, poco después de que la sentencia fuera dictada y confirmada en forma automática por el cuerpo de apelación. La noche más siniestra que recuerdo se ejecutaron siete hombres".

Sin excepciones

Javier Arzuaga, el capellán vasco que daba consuelo a los sentenciados a muerte y que presenció docenas de ejecuciones, habló conmigo desde su hogar en Puerto Rico. Ex sacerdote católico, ahora de 75 años, recordó que en la cárcel de La Cabaña "había 800 hombres hacinados en un espacio pensado para no más de 300: militares batistianos o miembros de algunos de los cuerpos de la policía, periodistas, empresarios o comerciantes".

"El juez no tenía por qué ser hombre de leyes; sí, en cambio, pertenecer al ejército rebelde, al igual que los compañeros que ocupaban con él la mesa del tribunal. Casi todas las vistas de apelación estuvieron presididas por el Che Guevara. No recuerdo ningún caso cuya sentencia fuera revocada en esas vistas. Todos los días yo visitaba la «galera de la muerte», donde permanecían los prisioneros desde que eran sentenciados a muerte. Corrió la voz de que yo hipnotizaba a los condenados antes de salir para el paredón y que por eso se daban tan fáciles las cosas, sin escenas desagradables, y el Che Guevara ordenó que nadie fuera conducido al paredón sin que yo estuviera presente. Asistí a 55 fusilamientos hasta el mes de mayo, cuando me fui. Eso no quiere decir que no se siguiera fusilando. Herman Marks era un americano, se decía que era prófugo de la Justicia. Lo llamábamos «el carnicero» porque gozaba gritando «pelotón, atención, preparen, apunten, fuego».

"Conversé varias veces con el Che para interceder por determinadas personas. Recuerdo bien el caso de Ariel Lima, que era menor de edad, pero fue inflexible. Lo mismo puedo decir de Fidel Castro, a quien acudí también en dos ocasiones. Yo estaba muy traumatizado y a fines de mayo me sentía tan mal que me ordenaron abandonar la parroquia de Casa Blanca, dentro de cuyos límites se encontraba La Cabaña y donde yo había celebrado misa en los últimos tres años. Me fui a México para un tratamiento. Cuando nos despedimos, el Che Guevara me dijo: «Hemos fracasado los dos. Cuando nos quitemos las caretas, seremos enemigos frente a frente»."

¿Cuántas personas fueron asesinadas en La Cabaña? Pedro Corzo calcula que alrededor de 200 personas, cifra similar a la que da Armando Lago, un profesor de economía retirado que compiló una lista de 179 nombres como parte de un estudio de ocho años de duración sobre las ejecuciones en Cuba. Vilasuso me dijo que fueron ejecutadas 400 personas entre enero y fines de junio de 1959 (momento en el que el Che dejó de estar a cargo de La Cabaña). Los cables secretos enviados por la embajada estadounidense en La Habana al Departamento de Estado en Washington hablaban de "más de 500".

Según Jorge Castañeda, uno de los biógrafos de Guevara, un vasco católico simpatizante de la revolución, el fallecido padre Iñaki de Aspiazu, habló de 700 víctimas. Félix Rodríguez, un agente de la CIA que fue miembro del equipo que estuvo a cargo de la búsqueda y persecución de Guevara en Bolivia, me dijo que, tras la captura, interrogó a Guevara acerca de las "más o menos 2000 ejecuciones" de las que había sido responsable durante su vida. "Dijo que eran todos agentes de la CIA y no cuestionó la cifra", recuerda Rodríguez.

El número más alto posiblemente incluye las ejecuciones que se llevaron a cabo durante los meses posteriores al momento en el que el Che dejó de estar a cargo de la prisión. Y eso nos lleva de vuelta a Carlos Santana y su muy chic remera del Che. En una carta publicada en El Nuevo Herald el 31 de marzo de este año, el gran músico de jazz Paquito D´ Rivera criticó a Santana por su atuendo en la entrega de los Oscar, y añadió: "Uno de esos cubanos fue mi primo Bebo, preso allí por ser cristiano. El escuchaba desde su celda los fusilamientos de muchos que morían gritando «¡Viva Cristo Rey!»"

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Respuesta a Alvaro Llosa
07 ago 2005
Las tardes de Vargas Llosa Júnior y el Che Guevara
Néstor Kohan
Un hijo de un conocido escritor peruano, es decir, un portador de apellido, �lvaro Vargas Llosa (en adelante Júnior) acaba de publicar en el periódico norteamericano The New Republic un libelo contra el Che Guevara (1)

Circuló por todo el mundo. En Argentina lo levantó el diario La Nación, la derecha de la derecha más tradicional. En España lo mismo hizo el suplemento "Domingo" de El País (cara progresista de la derecha o derecha del progresismo, ya cuesta distinguirlos). En Internet numerosos sitios, principalmente de derecha, lo han reproducido y difundido.

Portando como muleta el apellido de su padre, el autor se hizo conocido por un pasquín digno de infradotados titulado, cual si fuera literatura autobiográfica, Manual del perfecto idiota latinoamericano. Superficial, desinformado, pretendidamente âprovocadorâ?, muy a tono con las â¿ideas?â de los grandes banqueros y promocionado mediáticamente hasta el hartazgo. En suma: Un típico producto de la ideología neoliberal.

El artículo sobre el Che repite el esquema como un calco sólo que, afortunadamente para el lector, en un tamaño menor. A pesar de su cinismo, el autor conserva algo de piedad, debemos reconocerlo.

¿Vale la pena responder estos pasquines, donde se mezclan tergiversaciones históricas, manipulación política, axiomas comunes de la extrema derecha y filosofía de sala de espera de peluquería o de dentista? Tengo mis serias dudas. Algunos amigos, a los que respeto y aprecio, me siguen insistiendo... pero yo conservo mis dudas.

¿Por qué atacan de nuevo al Che?

Primera pregunta que me surge. ¿Por qué de nuevo contra el Che? Primera respuesta. Les sigue molestando, sino, no se tomarían el trabajo. Los sigue incomodando. Cuando la mediocridad ha entrado en crisis junto con la ideología neoliberal que la promovió en los años â90, el ejemplo del Che se extiende cada vez más. ¡Qué ilusos si pretenden conjurarlo con un par de insultos y tres o cuatros manipulaciones históricas!

Uno de los supuestos motivos que impulsan a Júnior a encabezar su cruzada contra el Che se origina en la película Diarios de motocicleta (dirigida por Walter Salles y producida por Robert Redford), pero su rabieta tiene un alcance mayor (2). Con sabor amargo en la boca, reconoce que: âLas manifestaciones del nuevo culto al Che están en todos ladosâ?. Como eso lo incomoda, a continuación, derrochando elitismo, agrega: âUna vez más, el mito provoca el entusiasmo de gente cuyas causas, en su mayoría, representan exactamente lo opuesto a lo que era Guevaraâ? para terminar rematando, como novio despechado, que: âcuán engañados están tantos de nuestros contemporáneos con respecto a tantas cosasâ?. Hasta aquí, Júnior no aporta ninguna novedad a las quejas seniles de esos âdemócratasâ? que el pueblo, dándoles la espalda, no reconoce como tales.

Entonces Júnior agrega un balance global, con indisimulable desprecio por los millones de jóvenes que hoy quieren y admiran al Che en todo el planeta: âEs habitual entre los seguidores de una secta no conocer la historia real de la vida de su héroe, la verdad históricaâ?. ¿La verdad histórica? Pero si de eso se trata, precisamente. Si hay algo que Júnior no conoce es la vida histórica real y el pensamiento real del Che.

La rebeldía hecha imagen

Pasando de las quejas seniles, formuladas en abstracto, a las supuestas impugnaciones particulares, Júnior arremete de entrada contra la proliferación de la imagen del Che. Haciendo gala de un pensamiento dicotómico, esquemático, más propenso al golpe de efecto que a un razonamiento meditado sobre el pulso de las contradicciones actuales (nada nuevo por cierto, dada la aridez intelectual que nos ofrece la derecha contemporánea si la comparamos con pensadores clásicos, que han sido críticos del marxismo pero al menos con altura y erudición), Júnior señala que el Che se ha difundido en millones de imágenes. Muchas veces esas imágenes no escapan al lucro mercantil. Júnior se topa con una contradicción y se detiene frente a ella. No avanza ni penetra. Se paraliza. Se limita, dejando caer su mentón y abriendo la boca con sorpresa, a señalarla con el dedo. Cree haber descubierto algo nuevo. En realidad se tropieza con algo ya conocido y analizado en numerosos lugares.

Y sí, es contradictorio lo de la imagen del Che. Es cierto que el mercado quiere no sólo ganar dinero con su rostro sino también frivolizarlo, neutralizarlo, domesticarlo, fagocitarlo y convertirlo en objeto de consumo pasivo. Es innegable. Pero también es cierto âuna mente corta y repleta de resentimiento como la de Júnior no alcanza a comprenderloâ que millones de jóvenes en todo el mundo se encuentran a la búsqueda de ideales y de símbolos que representen una nueva forma de vida. Un alternativa distinta y hasta opuesta a la rutina cotidiana, mediocre y sin proyectos, que el capitalismo neoliberal ha logrado âpor ahoraâ instalar en casi todo el globo.

En esa búsqueda de âotro mundo posibleâ? no es casual que millones de jóvenes se encuentren con el Che Guevara. No es aleatorio que, en forma entusiasta, lo adopten como propio. Quizás sin conocer sus reflexiones sobre El Capital de Karl Marx o sus lecturas de Hegel y de los Manuscritos económico filosóficos de 1844 (En eso no cometen, en todo caso, ningún âpecadoâ?... ya que evidentemente Júnior, a pesar de su fama, tampoco ha estudiado estos textos...). Pero esos millones de jóvenes, aun careciendo de toda la información necesaria sobre la vida real del Che, sobre su internacionalismo militante en varios continentes, sobre su marxismo revolucionario en varios procesos sociales, se encuentran con el ejemplo de vida del Che y lo asumen como un camino posible a seguir.

Partimos entonces de la misma constatación de Júnior. El Che se difunde a través de su imagen. Y a partir de allí preguntamos: ¿por qué los y las jóvenes de todo el orbe no utilizan una remera-camiseta con la cara de Bush o de sus miserables torturadores en Irak y Guantánamo? ¿Por qué los y las jóvenes de todo el mundo no utilizan remeras y camisetas con la imagen de Ratzinger o de los que dirigen el FMI y el Banco Mundial?¿Por qué será? Esas preguntas no se las hace Júnior, quien se limita a constatar una verdad evidente y a quejarse sobre ella.

Creemos que el Che se ha convertido en un modelo atractivo y seductor para la juventud que está harta del neoliberalismo pues porque expresa precisamente algo que ni Júnior, ni Milton Friedman, ni von Hayek, ni Karl Popper ni George W. Bush ni ninguno de estos personajes mediocres ha logrado representar: OTRA FORMA DE VIVIR. Aunque es obvio que el mercado hace dinero con su rostro, también es cierto que esos millones de jóvenes no apelan a remeras y camisetas con un signo del dólar o una imagen del euro. Eso le duele a Júnior, pero más le duele a sus patrones, a los que pagan sus ensayitos y artículos.

El Che y âlos jóvenes argentinosâ?

No sé donde vive Júnior (dicen por allí que, aunque nacido en Perú, fue educado en Londres). Tampoco me interesa. Pero evidentemente no vive en Argentina, el país donde nació el Che. Por eso en su libelo hace una fácil y superficial referencia cuando dice que âlos jóvenes argentinos que han creado una expresión que rima perfectamente en castellano: «Tengo una remera del Che y no sé por qué»".

No sé de qué galera mágica extrajo Júnior semejante conejo. Pero sí sé que en la rebelión popular argentina del 19 y 20 de diciembre de 2001, donde miles y miles de jóvenes rebeldes salieron a la calle y le pusieron el pecho a las balas de la policía asesina (que liquidó en un par de días más de 30 personas), muchos de ellos y ellas se aferraban a la imagen de Guevara. En medio de las manifestaciones, de las barricadas, de las piedras, del fuego y de toda la bronca popular, flameaban muchas banderas con la imagen del Che.

Júnior enumera muchos ejemplos puntuales donde Guevara asoma su cabeza en el mundo contemporáneo (algunos interesantes, otros completamente intrascendentes y hasta quizás inexistentes como aquel donde dice que un supuesto âoficial de la policía mexicana que combate el narcotráficoâ? utiliza una muñequera del Che...). Pero aunque hace de pasada referencia a âlos jóvenes argentinosâ?, no menciona la rebelión popular del 2001. Si no fuera tan soberbio y petulante, Júnior podría preguntarse: ¿por qué en medio de semejante rebelión aparecía el Che Guevara en su país natal del lado de las barricadas? ¿Era ese Guevara un producto comercial y un objeto mercantil âcomo se desprende del panfleto de Júnior â o por el contrario sintetizaba un abanico muy grande de rebeldías que intentaron vanamente ser aplastadas con balas de plomo, varios asesinatos, gases lacrimógenos y carros de asalto?

En lugar de disparar frases efectistas carentes de fundamentos históricos, Júnior podría al menos invertir tan sólo una tarde viendo, para informarse, algún documental de esas jornadas. Hay muchos y allí intervienen estos mismos âjóvenes argentinosâ? a los que él hace equívoca referencia. ¡Una tarde, Júnior, una sola no es mucho pedir!

La Cuba previa a 1959

Si Júnior patina en la desinformación cuando hace referencia a âlos jóvenesâ? de Argentina, la cuna inicial de Guevara, no menos sucede cuando habla de Cuba, la tierra donde el Che dio lo mejor de sus energías revolucionarias maduras. Resulta grosera, por no decir, escandalosa, la descripción que hace Júnior de la Cuba pre-revolucionaria, la del prostíbulo y la mafia, la del analfabetismo y la monoproducción. Aquel país donde sobraban casinos pero faltaban médicos y maestros. Sin vergüenza ni decoro, la describe sencillamente como âuno de los cuatro países de mayor éxito económico de Latinoamérica desde antes de la dictadura de Batistaâ?. Hasta los gusanillos más encumbrados de Miami reconocen el cambio cualitativo que significó en términos de educación y salud la revolución cubana, de la misma manera que hasta la burguesía más rancia y escuálida de Venezuela no desconoce los notables cambios que el proceso bolivariano y sus misiones han introducido en la vida de las barriadas humildes de Venezuela. Pero Júnior es más papista que el papa... para lograr eco en la âprensa seriaâ?, tiene que lucir como el gusano más radical de los gusanos. Sino, no cobraría su cuota y nadie le abriría sus páginas.

¿No podría haber invertido aunque sea una sola tarde, nada más que una segunda tarde, leyendo los índices económicos y sociales, en salud y educación, antes de 1959 y luego de esa fecha de las instituciones internacionales tradicionalmente reconocidas? ¿Era mucho pedir apelar a las tablas y estadísticas de la UNESCO, de la CEPAL, de la OMS? Sí, parece que era mucho pedir. No hacía falta. ¿A quién le importa la verdad si lo que está en juego âen palabras de Chomskyâ es la manufactura industrial del consenso?

¿Un Robespierre tropical?

Después regalarnos una brillante teoría semiológica sobre la imagen del Che, de afirmar falsedades sobre la juventud argentina y de demostrar una ignorancia olímpica sobre los datos socioeconómicas de América Latina, Júnior nos proporciona una aguda reflexión âfilosóficaâ? sobre una conocida frase del Che acerca del odio.

Teniendo en mente los horrores de EEUU en Vietnam, el NAPALM y los soldados estadounidenses que arrojaban guerrilleros del Viet Cong vivos desde los helicópteros âmétodo que luego utilizaron sus alumnos argentinos en el Río de la Plataâ; los métodos salvajes de Francia en Argelia (con centenares de miles de torturados y mujeres violadas) y el modus operandi de los paracaidistas de Bélgica en el Congo, Ernesto Guevara escribe esta frase: âun pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutalâ?. Intentando sintetizar sus reflexiones Júnior caracteriza esta frase como una âidea homicida de justiciaâ?.

En este rubro Júnior no inventa nada. Repite y recicla calumnias viejas, con la única ventaja de ser portador de apellido prestigioso y escribir en inglés, la lengua franca (como la llamó Fredric Jameson) del dinero y los monopolios de la (in)comunicación. Ãnicamente por eso su libelo tiene más suerte y difusión que sus predecesores sudamericanos que publican en español.

Mucho antes que Júnior se lanzara a filosofar sobre el Che Guevara y el odio, en Argentina otros dos eximios pensadores habían aportado elucubraciones de idéntico tenor.

Primero fue José Pablo Feinmann, filósofo mediático supuestamente âprogresistaâ?, quien en el artículo âEl Che y las Torres Gemelasâ? [Página 12, Buenos Aires, 8 de octubre de 2002] le llegó a atribuir a Guevara un âfundamentalismo terroristaâ?, comparándolo sin ningún escrúpulo ni reparo, con Osama Bin Laden. [Véase mi respuesta a Feinmann, que el periódico argentino Pagina 12 se negó a publicar, titulada âEl humanismo del Che Guevaraâ? â24/10/2002- en la Cátedra Che Guevara.]

Antes de ese artículo que adelanta casi textualmente los argumentos de Júnior, el mismo Feinmann había caracterizado al Che como un âimplacable jacobinoâ?, âun extremistaâ?, âun Superman con kryptonita en los pulmonesâ?, âun Jesucristo superstarâ? y hasta âun Principito de la izquierdaâ?, en su lamentable libro de ensayo titulado La sangre derramada [Buenos Aires, editorial Ariel-Planeta, 1998]. En aquel libro, Feinmann remataba su visión âprogresistaâ? del Che âque también se expresó en una promocionada obra de teatroâ preguntándose, sin rubor en el rostro: â¿Quién puede no pensar que Ernesto Guevara es uno de los grandes responsables [sic] de las masacres de nuestro continente?â?.

Al igual que Feinmann, Mario Pacho OâDonnell, otro pensador descollante de estas latitudes (ex ministro de cultura del presidente neoliberal Carlos Saíul Menem) también se le adelantó con los argumentos al promocionado Júnior. En una biografía mercantil, tramposamente titulada Che, la vida por un mundo mejor [Buenos Aires, editorial Sudamericana, 2003] que vendió en supermercados y otros locales de alta cultura decenas de miles de ejemplares, OâDonnell se queja de la influencia de Guevara sobre la izquierda marxista continental, a la que habría conducido âhacia la violencia terroristaâ?. Allí, apelando a una caricatura del psicoanálisis OâDonnell intenta profundizar en el armado de un Che Guevara salvaje, frío ejecutor, déspota, hombre de acero, fusilador sanguinario y cruzado del medioevo. En suma⦠un ángel exterminador. A su vez, Feinmann y OâDonnell se apoyan en el ex funcionario estatal mexicano Jorge Castañeda...

Es decir que Júnior se hace eco de toda una cadena previa, donde cada nuevo ensayista o biógrafo que llega, sube la apuesta a ver quien dibuja un Guevara más asesino y perverso. Quienes le pagaron a Júnior por su libelo deberían descontarle un porcentaje porque muchos de sus âargumentosâ? son prestados de otros autores. Como esta gente tiene el corazón en los números y en los billetes no vendría nada mal que hicieran ese cálculo para que el ensayista no les facture un precio por encima de su valor real.

Y entonces Júnior vuelve a hacer malabarismos con las cifras de los fusilamientos revolucionarios. A medida que pasa el tiempo, los panfletistas a sueldo contra el Che van aumentando las cifras de fusilados... ¿será esa la famosa inflación? Cosa rara en un neoliberal que seguro debe predicar una moneda fuerte y salarios bajos para controlarla... ¿O cada artículo se paga más a medida que aumenta el número de supuestos fusilados por la Revolución Cubana y el Che Guevara?

A la hora de contabilizar los âasesinatosâ? del Che Guevara... Júnior utiliza como fuente documental, para que nadie dude de su âobjetividadâ? e âimparcialidadâ? como ensayista, los informes de la embajada estadounidense en Cuba y los del Departamento de Estado norteamericano. Ni siquiera tiene el tino y la mínima cordura de dejar de lado los testimonios de la CIA. ¡No! Júnior hasta apela al testimonio personal de Félix Rodríguez, reconocido asesino profesional de la CIA âque en varios documentales se ha vanagloriado de sus âhazañasâ? a sueldo de EEUU como el asesinato del Che en Bolivia y sus operaciones de âlimpiezaâ? de rebeldes en la selva de El Salvadorâ.

A Júnior no le falta nada.

Pero, con una mano en el corazón, nos preguntamos: ¿no hay algún amigo cercano de este autor que al menos le aconseje no ser tan bruto en sus escritos? ¿Tenía necesidad de mencionar a la CIA âuna institución absolutamente neutral y objetiva, por ciertoâ como fuente documental? ¿No hay nadie que se acerque al oído de nuestro ensayista y le susurre la necesidad de ser un poquito más sutil? Si no fuera patético y grotesco, daría sencillamente risa.

No obstante, más allá de la grosera y torpe manipulación de la que hace gala Júnior, nos interrogamos: ¿No es justo fusilar a un tirano? ¿Está mal haber fusilado a Benito Mussolini, por ejemplo? Al militante partisano que lo fusiló luego, la âgran democracia italianaâ? lo consagró como diputado. ¿Estuvo mal? ¿Estuvo mal el ajusticiamiento de Somoza? ¿Cuántos horrores se le hubieran evitado a esta humanidad si hubieran sido efectivos los intentos frustrados de ajusticiar a Adolfo Hitler? ¿No es justo fusilar a los torturadores, a los que violan prisioneras y prisioneros indefensos? Repito: ¿No es justo?

¿La democracia argentina no gozaría de mejor salud, por ejemplo, si en lugar de garantizar la impunidad de los militares vernáculos âsobre los cuales Júnior, defensor de âla libertad individualâ?, no emite palabra algunaâ se hubiera fusilado al general Videla y al almirante Massera, quienes no mataron a 50, 100 o 179 personas... sino a 30.000? Independientemente de esta fantochada impresentable y a sueldo que Júnior nos entrega en bandeja, esa pregunta nos ronda la cabeza desde hace muchos años.

Júnior, como muchos de los hipócritas que defienden las invasiones norteamericanas de nuestros días y se hacen los tontos frente a las evidentes muestras de torturas sistemáticas llevadas a cabo por los âdefensores de la libertadâ? en Abu Ghraib, se horroriza frente al fusilamiento que la Revolución Cubana hizo en el momento del triunfo de algunos pocos torturadores, violadores uniformados y represores institucionales... pero no le molesta en lo más mínimo los miles de niños palestinos o irakíes masacrados a diario e impunemente. Tampoco dice una palabra de los miles y miles de desaparecidos en Guatemala, Perú, Chile o Argentina. Para ellos, los escribas de la derecha, los muertos del pueblo siempre son datos intrascendentes. No cuentan para su curioso y selectivo âhumanismo pacifistaâ?. Los âderechos individualesâ? que Júnior y quienes le pagan dicen esgrimir se apoyan en un criterio demasiado unilateral y sesgado.

¡¡HI-PO-CRE-C�A pura!!, digámoslo con todas las letras. HIPOCRES�A. Exactamente la misma hipocresía de Woytila (y de su ideólogo de cabecera, hoy nombrado papa, Ratzinger) cuando predicaban la paz... para los guerrilleros salvadoreños y otros rebeldes similares de este continente mientras al mismo tiempo bendecían al general Videla y a otros genocidas latinoamericanos.

El Che Guevara y la izquierda tradicional

Otra de las tantas tergiversaciones que Júnior difunde impunemente tiene que ver con las relaciones de los principales dirigentes de la Revolución Cubana y el comunismo tradicional. Júnior afirma: âDurante la lucha armada en Cuba, [Guevara] forjó una fuerte alianza con el Partido Socialista Popular (el partido comunista de la isla) y con Carlos Rafael Rodríguez, un elemento clave de la conversión al comunismo del régimen de Castro. Esta tendencia al fanatismo convirtió al Che en un eje vital de la «sovietización» de esa revolución que tantas veces se había jactado de su carácter independienteâ?.

Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre este tema. Pero lo que ningún historiador serio ni ningún ensayista riguroso hoy discute es que el Partido Socialista Popular se sumó a la lucha armada tan sólo tardíamente. Carlos Rafael Rodríguez se entrevistó en la Sierra Maestra, durante la lucha armada, con Fidel Castro âel máximo líder de los rebeldesâ, no con el Che Guevara. Y en todo caso, luego del triunfo, a la hora de decidir el rumbo estratégico de la revolución entre el Che y Carlos Rafael no hubo una alianza sino, por el contrario, una conocida discusión polémica. Entre compañeros, es cierto. Ambos eran partidarios del liderazgo de Fidel y ambos optaban por el socialismo, pero al mismo tiempo polemizaban. Obviamente Júnior, orgulloso de su ignorancia y soberbio en su desconocimiento, ni siquiera se ha tomado el trabajo de estudiar esos debates encendidos y esas discusiones acaloradas. Tan sólo con una tarde le hubiera bastado para husmear en el índice de la polémica. ¡Una tarde, una tercera tarde, Júnior!. Pero bueno. ¿a quién le interesa profundizar si de lo que se trata es de repartir infundios y tratar de ensuciar todo lo posible y a cómo dé lugar?

Guevara y la economía política

Sócrates decía: âSólo sé que no sé nadaâ?, como preámbulo para luego comenzar a aprender. En cambio, quien está seguro en su falta de conocimientos, no sólo no aprende sino que se desbarranca por la pendiente. Aprieta el acelerador barranca abajo. Por eso Júnior se engolosina a la hora de denostar al Che y se despacha afirmando, apoyándose en Ernesto Betancourt, que â [Guevara] Ignoraba los principios económicos más elementales".

Si al menos hubiera invertido tan sólo una tarde, una cuarta tarde, podría haber entrevistado âdinero no le debe faltar para comprarse un grabador, ya que ha recogido el testimonio, según nos relata, de agentes de la CIAâ a algunos integrantes de los seminarios de lectura de El Capital que compartieron junto con el Che el estudio de la economía política. Uno de ellos es Orlando Borrego, quien ha escrito sobre el tema un libro entero [Véase Orlando Borrego: El camino del fuego (Buenos Aires, Edit. Hombre Nuevo, 2002). Véase también la entrevista que le hice a Borrego, titulada âChe Guevara lector de El Capitalâ?, incorporada en nuestro Che Guevara: El Sujeto y el poder (Buenos Aires, Nuestra América, 2005)].

Guevara invirtió varios años de estudio de El Capital en un seminario en el cual se reunía semanalmente. Pero, además de polemizar con el célebre economista de La Sorbona Charles Bettelheim, leyó y estudió a Paul Sweezy, a Paul Baran, a Oscar Lange, a Ernest Mandel, a Eugenio Preobrazhensky, a Nicolás Bujarin, a Kalecki y Bobrowski, entre muchos otros economistas. Seguramente esta tradición de pensamiento no sea del gusto de un neoliberal como Júnior, pero eso no equivale a decir que el Che no sabía de economía política...

La Unión Soviética, el Che y la alegre ignorancia

Ya que Júnior le atribuye alegremente al Che la responsabilidad por la âsovietizaciónâ? de Cuba âvaya uno a saber qué entiende un neoliberal por âsovietizaciónâ?...â bien podría haber invertido una tarde, tan sólo una quinta tarde, en leer aunque sea por arriba los escritos del Che donde cuestiona explícita y expresamente los métodos soviéticos de construcción del socialismo. El Che hizo públicas sus cuestionamientos en algunos discursos famosos, pero en sus notas críticas al Manual de economía política de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética Guevara se explayó largamente âno sólo en el terreno económico, sino también en el políticoâ sobre sus divergencias con el âmodeloâ? soviético. Intentó fundamentar las respuestas desde un punto de vista analítico y teórico. Que Júnior no quiera tomarse el trabajo de investigar esos materiales no lo exime ni lo legitima para atribuirle a una cuestión pasional o coyuntural sus reconocidas distancias frente a la URSS. Si Júnior se hubiera tomado aunque sea una tarde (¡sólo una quinta tarde!, querido Júnior...), desde cualquier computadora podría haber husmeado por internet y allí habría encontrado, por ejemplo en el sitio de la cátedra Che Guevara (Notas) materiales en los cuales Guevara somete a crítica implacable a la URSS y al mundo cultural que la acompañó. No desde la derecha sino desde la izquierda, no desde la mugre de las bolsas de valores y las grandes firmas capitalistas, sino desde el punto de vista de los pueblos rebeldes y de aquellos que entregan su vida luchando por la revolución mundial. Si quisiera, podría haber consultado las notas críticas del Che a las concepciones económicas de la URSS y sus antiguos socios de los países del Este.

Vinculado precisamente con este cuestionamiento de Guevara a la URSS, resulta incomprensible la sorpresa de Júnior frente al tremendo atractivo del que goza el Che en el mundo contemporáneo luego de lo que nuestro articulista denomina el âcolapso político e ideológico de todo lo que Guevara representabaâ?. Por más superficial, ignorante o bruto que uno sea, esa tesis que asimila al Che al mundo que colapsó con el derrumbe del muro de Berlín no se puede sostener en lo más mínimo.

Si se iba a dedicar a escribir un libelo contra Guevara, lo mínimo que podría haber hecho Júnior es informarse.

La derecha siempre es impiadosa y despiadada... ya lo sabemos. Estamos acostumbrados. Pero al menos podría ser ilustrada, ¿no? Como mínimo podría informarse. ¿Siempre tendremos que lidiar con ignorantes? (Todavía nos acordamos de la ignorancia mayúscula de Francis Fukuyama y su triste artículo sobre âel fin de la historiaâ? en el cual se confundía los libros de Hegel que citaba...). ¿Para cuándo una derecha lúcida e informada?

Cualquier lector de filas, mínimamente informado, sabe que el Che no era apreciado en ese mundo que colapsó en 1989... A la hora de emitir juicios superficiales sin el menor respaldo documental o científico no hace falta âperder tiempoâ? aportando pruebas o estudiando aquello que se va a criticar. Júnior sabe de antemano que su libelo será igualmente difundido a troche y moche por ese inmenso aparato de desinformación masivo y censura sistemática que hoy defiende al capitalismo. ¿Para qué tomarse entonces el trabajo de invertir una sola tarde de lectura?

Júnior y su poco creíble elogio de la disidencia

Tratando de presentar al Che como un totalitario, Júnior escribe: â«Contrarrevolucionario» es el término que se aplicaba a cualquiera que se desviara del dogma. Era el sinónimo comunista de «hereje»â?... Interesante observación sobre la disidencia. Al oponerse a quienes estaban en contra de la Revolución Cubana (en contra, incluso con medios armados), el Che se convierte automáticamente en un partidario del totalitarismo. No permite la disidencia radical.

¿Qué opinaría Júnior del monopolio violento que los grandes aparatos de propaganda de EEUU ejercen sobre la opinión pública norteamericana? ¿Habrá invertido aunque sea una tarde âuna sexta tardeâ en leer las denuncias de Noam Chomsky? ¿Habrá en EEUU, país admirado por Júnior y sus amigos, mucho margen para la disidencia radical? Hoy en día los poderosos del planeta no utilizan los términos âContrarrevolucionarioâ? ni âherejeâ?. No... peor aún. Los denominan lisa y llanamente âterroristaâ?. Cualquiera que disienta con el poder mundial del capital se convierte en un âterroristaâ?. No hace falta llevar un fusil en el hombro ni andar a los saltos por alguna selva del mundo para ser considerado como tal. Un maestro, un sindicalista e incluso un tímido sacerdote que cuestione dentro de Estados Unidos el poder omnímodo de la plutocracia empresarial que dirige los destinos de la primera potencia del planeta se convierte, automáticamente, en un sospechoso de âterrorismoâ?. Jamás los medios de comunicación publicarán sus opiniones.

Se le impondrá, en el mejor de los casos, un silencio a la fuerza y, por supuesto, se le vigilará hasta en los detalles más íntimos de su vida cotidiana (por ejemplo qué libros retira de la biblioteca... o qué correos electrónicos envía a sus amigos).

¿Invierte aunque sea media línea Júnior en denunciar semejante totalitarismo que haría sonrojar a Mc Carty y palidecer las antiutopías más sombrías de Ray Bradbury, George Orwell o Aldoux Huxley? La pregunta es, obviamente, retórica. Se contesta por sí misma. Los patrones no pagan por escribir sobre esos temas.

Además ningún medio âserioâ? âes decir, domesticado por el poder y financiado por el gran empresariadoâ lo publicaría. Si no estuviera cegado por el odio a los revolucionarios y el amor a los billetes, Júnior podría invertir aunque sea una sola tarde (una séptima tarde) en husmear en la polémica pública donde el Che participó en la âtotalitariaâ? Cuba. En dicho debate, el Che le publicó en sus propias revistas (por ejemplo en Nuestra Industria económica) a sus adversarios ideológicos que lo criticaban con nombre y apellido, tanto a los de origen cubano como a los extranjeros. Curioso déspota este Guevara que publica a quienes lo critican y debate públicamente y por escrito con quienes no piensan como él. ¡Una tarde, Júnior, una séptima tarde! Es todo lo que le pido.

¿Libertad = propiedad privada?

La que sí resulta hilarante es la identidad que plantea Júnior entre libre albedrío y propiedad privada. El Che habría atacado ambas al mismo tiempo, ya que son lo mismo. Si promovió la expropiación... vulneró la libertad. Un lugar común de la ideología liberal. Pero hoy en día los liberales ilustrados, los que han leído un poquito, los que âhan perdidoâ? un par de tardes en las bibliotecas para poder hablar con mayor sutileza, presentan ese mismo argumento de manera más fina. No es el caso de Júnior, que arremete contra el Che porque... Guevara no respetaba la propiedad privada. No vale la pena peder tiempo en contestar este lugar común, que cualquier persona analfabeta âde esas muchas que lamentablemente nos deja el capitalismoâ podría expresar mejor que nuestro articulista.

Hablemos de campos de concentración

Júnior trata de homologar a Cuba con la URSS stalinizada y para ello trae a colación de manera injustificada el temible nombre de Laurenti Beria. Sin embargo se âolvidaâ? que la Revolución Cubana goza de un consenso que Stalin se ocupó de hacer trizas en su época no sólo con sus campos de concentración sino también con su aniquilamiento de la mayor parte de los revolucionarios que hicieron la revolución de 1917. Falsa analogía, entonces. Forzada, caricaturesca. Basta leer los informes desclasificados de la CIA sobre la Cuba de los â60 (aquella donde vivió el Che) para apreciar la distancia abismal entre ambas sociedades. Muchas veces hasta los agentes âtécnicosâ? de la CIA se animan a reconocer en sus informes y descripciones aquello que los políticos norteamericanos no pueden reconocer en público: el enorme consenso popular de Fidel, el Che y su revolución. Por supuesto que lo hacen destilando veneno, pero aún así, tienen que reconocerlo.

Si Júnior está tan interesado en reflexionar sobre los campos de concentración como dejaría traslucir su libelo, bien podríamos conversar sobre los campos de concentración que en Argentina permitieron aplastar toda disidencia radical aniquilando a 30.000 personas, incluyendo dentro de esa cifra a miles de jóvenes seguidores y seguidoras de las ideas del Che.

Pero si usted me responde, estimado Júnior, que âeso quedó en el pasadoâ? y âa lo pasado, pisadoâ? âcomo suelen decir los que legitiman al poderâ, entonces podríamos intercambiar opiniones sobre los campos de concentración y tortura que HOY existen en territorio cubano. No en la Cuba de Fidel y el Che sino en la parte de Cuba ocupada ilegalmente por sus amigos, querido Júnior. Las fotos han recorrido el mundo... Ya nadie lo discute. Si usted invirtiera tan sólo una tarde, una octava tarde, podría consultar los testimonios gráficos irrefutables de ese inmenso e ignominioso crimen contra el género humano que se levanta en Guantánamo.

¿Conversamos Vargas Llosa Júnior sobre estos temas? Lo invito cuando quiera. Por la tarde o, ya que evidentemente las tiene ocupadas, por la mañana. Como usted prefiera.

Buenos Aires, 3 de agosto de 2005

NOTAS:
(1) El panfletito fue originalmente publicado en inglés por la revista The New Republic bajo el titulo de âThe Killing Machine: Che Guevara, from Communist Firebrand to Capitalist Brandâ?, en sus ediciones del 11 y 18 de julio de 2005.

(2) Casi tan sofocada como Júnior por la aceptación popular que tuvo el film Diarios de motocicleta está la celebérrima y nunca suficientemente ponderada escritora Zoé Valdés, quien en su notita âLas locas y el Cheâ? lo describe como un âguerrillero y terroristaâ? utilizando el típico lenguaje de cualquiera de nuestros militares, los más fachos. ¡No iba a ser menos! Esta escritora elegante, culta y exquisita como pocas âcasi, casi, casi parangonable por su sabiduría a Júniorâ dice estar muy preocupada por la persecución a homosexuales y lesbianas, pero curiosamente nunca he leído una sola línea suya ni una sola declaración solidaria en defensa de las compañeras travestis o prostitutas que en Argentina tortura la policía o encarcela el gobierno âprogresistaâ? de Kirchner por oponerse al código de convivencia urbana y al código contravencional. Más simpático aún resulta su defensa de las minorías en un escrito donde se le escapa una incomprensible y bochornosa nota despectiva contra los ânegociantes judíosâ? [sic] de París. ¡Qué amplitud de miras! ¡Qué pluralismo tolerante!

La notita de Zoé no tiene la pretensión del libelo de Júnior. El inmenso aparato de propaganda del sistema realiza una división del trabajo. A cada cual lo suyo. Si Júnior posa de politicólogo, a ella le toca la república de las letras. Y desde ese ángulo apuntala la misma leyenda truculenta del Che fusilador. ¡Pero ella es cubana! Aunque quiera olvidarse o renegar de ese pasado, no puede con su genio. Entonces elabora una divertidísima y colorida pintura del despiadado Guevara. En la caricatura de la guerra fría que nos propone Zoé Valdés sobre el Che (típica de esas series norteamericanas que en Argentina veíamos durante la infancia los sábados a la tarde) el malo ya no es un frío y calculador asesino sino... un apasionado latino que descarga el peine de su pistola en un iracundo y desenfrenado ataque de enojo...

Después de todo los estereotipos de la guerra fría deben âaggionarseâ? cuando se los ubica en una pintura caribeña, aun cuando la autora sea una cubana con simpatías por Miami como es el triste caso de Zoé Valdés.

Y ya que estamos en una nota al pie, permítasenos una pequeña digresión, de esas que tanto le gustan a Zoé... Al recorrer su notita contra el Che Guevara me divierte leer el refinamiento impostado y artificial con que Zoé describe âsuâ? barrio parisino... ââVivo en El Marais, bohemio barrio parisinoâ?, nos aclara al comenzarâ de la misma forma que lo haría cualquier escritor provinciano y colonial que se siente en âel cieloâ? por llegar a la metrópoli... Pobre muchacha del tercer mundo, hay que sentir un apabullante complejo de inferioridad para escribir de esa manera.
Re: "El Che, ¿una fría máquina de matar?
07 ago 2005
Si hay algo más patético que un obrero de derechas es un "super-pijo" latinoamericano.
Este hijo de papá (a quien no puede ver ni su padre,en el sentido literal de la palabra)reconcomido de envidia de que nadie le conozca si no es por su apellido,descarga su frustración (le encantaría ser famoso) atreviéndose con alguien que simboliza todo lo contrario de lo que Junior representa :
Millones de personas en todo el mundo lo llevan (no en la camiseta) sino en el corazón.
Su memoria se invoca en toda lucha contra la opresión,en toda resistencia ante la injusticia,en cada explotado por el capitalismo,en cada Revolucion contra el Imperio.
La dignidad y la coherencia de su vida y de su muerte pasaron a la Historia...
¿qué has hecho tu Vargas Junior?
¡Escribir panfletos para la ultraderecha ,herederos de los que asesinaron al Che!
¿o llevar en tu camiseta de diseño el careto de la Thatcher,ídolo de tu familia?
Amb enemics així,Ernesto es fuma un puro
07 ago 2005
che301s.jpe
¡Que mala ès l'envetja i quines coses té que fer aquest escriptor fracasat per a guanyar-se un sou del ianquis!¡Fins a la Victòria ...sempre!
Re: "El Che, ¿una fría máquina de matar?
07 ago 2005
Yo me fumo otro puro como el Che ante los niñatos. Y hasta la victoria siempre
Re: "El Che, ¿una fría máquina de matar?
07 ago 2005
El Che no es más que un negocio para los que venden camisetas y chapas. Siempre hay alguien dispuesto a demostrar lo revolucionario que es idolatrando a esta creación. En Realidad, el Che jamás existió, jamás nació.
Re: "El Che, ¿una fría máquina de matar?
07 ago 2005
Lo peor es que el subnormal coge una cita del Che y la descontextualiza: el Che dijo que "Batista convertía a sus seguidores en frías máquinas de matar". Eso es lo que dijo. Y es es lo que es Vargas Llosa -padre e (p)hijo: una fría máquina de matar y de silenciar la muerte y la destrucción que produce su amado W. Bush.
Re: "El Che, ¿una fría máquina de matar?
07 ago 2005
...Aixó voldrieu molts : que no haguera existit !
Doncs,¡el Che viu!al cor de millions de persones que lluiten com a ell per canviar el mòn,contra l'imperialisme assassí.
No fan falta "camisetas" : el portem al cor i en la memòria per sempre...¿i de tu i el Junior qui s'enrecordará?...ni vostre pare!
Re: "El Che, ¿una fría máquina de matar?
07 ago 2005
Donde hay q firmar?
Odio si, Justicia tambien!
Comunicacion efectiva
08 ago 2005
Respuestas en catalan estan fuera de contexto aqui
Re: "El Che, ¿una fría máquina de matar?
08 ago 2005
Quan els gnomos lladren...anem pel bó camí!
La mediocritat sempre ha odiat la grandessa.
Els cobards sempre han envejat als valents.
Els cucs que s'arrastren per terra mai han vist les estrel.les.
Ernesto em fume un puro amb tu...i amb un somriure els dic : ¡pobrets, ningú s'enrecordará de vosaltres quan esteu morts!
qué es lo que es???!!!!!
08 ago 2005
en el texto de vergas llosa: todo la documentación está tergiversada? nada hay de cierto? sus cartas personales, las declaraciones del cura vasco, tot? tutti? all? tout?
cansa no terminar de saber qué es lo que es realmente, pero supongo que nadie tampoco sabrá decirmelo.
hay mucho radicalismo al pedo y anarquía barata que apoyan acciones por el solo hecho del grito y no de su base..
Verdad!!!Dónde????!!!!!!
Re: "El Che, ¿una fría máquina de matar?
08 ago 2005
ni dios ni amo
ni mitos ni idolos
Re: "El Che, ¿una fría máquina de matar?
08 ago 2005
Bueno, en respuesta a kilyemanyaro, no me he leído el artículo del Vargas Llosa entero, pero su enfoque es de vergüenza. Pues claro que el Che no era ninguna hermanita de la caridad y que pegaba tiros y que mató a gente. Menudo descubrimiento.

Hagamos un experimento mental. ¿Sería tirar el tiempo hacer un artículo de iguales caracteristicas para desmitifcar a, pongamos un ejemplo, George Washington? Depende de la intención del que lo escriba. Si la intención es hacer una denuncia moral, resultaría quizá muy edificante pero redundante: otro descubrimiento del mediterráneo.
Pero la intención de Vargas Llosa es otra. El no está en contra de los ejércitos ni de las guerras "de liberación": ahora mismo apoya una en Iraq. ¿Para qué escribe, entonces, si no es para hacer una genuina reflexión sobre el militarismo y la violencia? No me gusta meterme en la cabeza de los demás, pero creo que en este caso se trata de arrojar basura sobre una figura de evidente popularidad, incluso entre la juventud "no politizada". O como diría un pro-fidel de forma más rimbombante, "para deslegitimar a un símbolo de la lucha de los pueblos contra el imperialismo".

Nosotros podemos hacer reflexiones sobre las figuras patriarcales como la del Che Guevara. También sobre la violencia, la función y el sentido de la guerra de guerrillas, ver qué aporta el zapatismo en todo esto, etc. Sería un debate respetuoso tanto con la memoria del Che como con la inteligencia, el afán de justicia y liberación y los valores antiautoritarios. Podríamos hacerlo, pero me da que no nos la iban a publicar en El País.
Re: "El Che, ¿una fría máquina de matar?
08 ago 2005
Anda ya !...díselo a los que mueren luchando,con su ejemplo en la memoria.
Y al Kilimanjaro ése...el pedo mental lo llevas tú, si te plantea dudas un personaje como Vargas Llosita Junior,el más pijo pro-yanqui que parió el Perú.
Debes ser de los que se plantean dudas despues de oir a Acebes decir como un loro ."FUÉ ETA,FUÉ ETA"
Re: "El Che, ¿una fría máquina de matar?
08 ago 2005
En un mòn en el que quan demanes a molts joves ,qui ès el seu idol...i diuen :Bustamante o Bisbal,trobe molt just que moltíssima gent per tot el mòn tinga com a exemple a Ernesto Guevara se la Serna.
Millor aniría el Planeta amb mites com aquest.
¡Hasta siempre comandante!
Re: "El Che, ¿una fría máquina de matar?
09 ago 2005
Aixó mateix, en pocs anys fariem la revolució si tinguessim una mica més de "Che" en les nostres vides, i per a aixó cal anar més enllà de l'imatge i cal lleguir biografies, textos, el guerra de guerrillas i l'infinitut d'articles i documents que va escriure Ernesto i que són d'un gran valor politic i sociològic, a part d'aportarnos una interessant visió de com s'ha de contruïr un món alternatiu.
Re: "El Che, ¿una fría máquina de matar?
09 ago 2005
Que no quepa duda de que lo fue.....
Re: "El Che, ¿una fría máquina de matar?
27 ago 2005
pppfffffffffffffffff. pppppfffffffffffffffffffuuupfpfpfpf tot una puta mentida
Para Néstor Kohan
10 oct 2005
Señor:
El unico frustrado es usted.Con una opinion que mas bien es un libro, hablando pestes de una escritora que solo habla de la verdad de su patria.

Mas Cubana que Zoe?, dudo encontemos , ahora mas estupido que usted tendremos que buscarlo !

Si ustedes argentinos se engrandecen con el Che y con Fidel Castro, personajes que nos han echo mucho daño al pueblo Cubano, nosotros tenemos que defendernos a como de lugar.

Despues de 50 años nosotros los que de verdad hemos usado el LEGADO DEL CHE! PODEMOS DECIR QUE ES UNA MIERDA. Verdad en Argentina pasaron cosas horribles, dictaduras es como elegir entre dos feas !, pero en Argentina hoy son Libres y tiene de que comer, dele gracias a dios que el CHE NO TRIUNFO EN ARGENTINA !

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