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Notícies :: ecologia
El Agua en cifras
28 jul 2005
Con una precipitación media anual de 340.000 hm3, y teniendo en cuenta la evaporación y evapotranspiración de dos tercios de esta cantidad, la aportación media de agua en nuestro país se estima en 114.000 Hm3.
De este total, están regulados 47.340 hm3, lo que supone un 45% de la aportación total.
España cuenta con más de mil doscientas presas, siendo el tercer pais del mundo en proporción de presas y embalses por habitante. Pese a ello, a lo largo de estos años esta regulación no ha demostrado ser la solución al problema del agua, ya que siempre ha habido un incremento de la demanda fomentado desde la Administración, por su política ofertista unida a la política de subvención pública de las infraestructuras, el desgobierno en los precios y la permisibilidad en el desarrollo de regadíos ilegales y nuevos regadíos etc.

Desde 1977 la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció en 50 litros/persona/día la "provisión adecuada" de agua (para beber, cocinar, higiene personal, limpieza del hogar).

Actualmente se estima que el consumo medio de agua por habitante y día en España se sitúa entre los 250 y los 300 litros. El índice de utilización del agua de nuestro país es muy elevado en el escenario mundial ya que es tercer país en consumo de agua, después de Estados Unidos y Japón, sin que ello haya significado que nuestra calidad de vida sea superior a la de otros países.

Por sectores, el consumo de agua se reparte de la siguiente forma: regadío utiliza 24.200 hm3, es decir, el 80% del agua; abastecimiento a núcleos urbanos, 4.300 hm3/año, el 14% del consumo; industria, 1.900 hm3 /año, es decir, el 6%.

* Agua para regar: existen tres millones setecientas mil hectáreas en regadío, de las que aproximadamente un millón están constituidas por regadío tradicional. El aumento de la superficie de regadío que propone el Plan Nacional de Regadíos para el Horizonte 2008 es de 228.518 ha, a través del impulso del ritmo de terminación de las zonas regables en ejecución (138.365 ha.), estableciendo pequeños regadíos destinados a mejorar las condiciones del mundo rural (79.426 ha.), y fomentando la creación de nuevos regadíos por la iniciativa privada.

Hoy existen 735.000 ha en producción en las que las redes de distribución -básicamente de canales de tierra- tienen elevadas pérdidas de agua, se estima que la eficiencia de riego es del orden del 50%. A su vez, de las 1.295.000 ha regadas actualmente mediante acequias de hormigón, 392.000 ha presentan graves problemas de conservación y mantenimiento. 1.981.000 ha se siguen regando con métodos antiguos, como el riego a manta o de gravedad, y gran parte de ellos, con riegos por turnos.

Cabe preguntarse por el sentido económico de una agricultura de regadío que exige cerca del 80% del agua consumida en un país para aportar sólo el 1,4% del PIB (J.Manuel Naredo)

La intensificación de la agricultura y la expansión del regadío llevan asociada una mayor utilización de compuestos químicos contaminantes (contaminación difusa). La utilización de abonos y pesticidas de todo tipo, con compuestos peligrosos derivados de organoclorados (DDT, clordano, toxafeno, dieldrina, aldrina, endrina, heptacloro y mirex), cuyo uso está prohibido o presenta severas restricciones en la mayoría de los países, aunque no en todos, genera un panorama cada vez más grave en nuestro país.

* Agua sobreexplotada: La explotación del agua subterránea en las áreas costeras, no sólo por parte de la agricultura, sino también por el turismo intensivo, ha llevado a que en todo el arco mediterráneo, desde Cataluña hasta Andalucía, y en Baleares y Canarias, los acuíferos estén salinizados en mayor o menor medida, perdiéndose esas fuentes.

En amplias extensiones de la costa mediterránea, la actividad turística está produciendo la esquilmación de los recursos hídricos de los valles y montañas de las comarcas del interior. Esta demanda creciente está trayendo consigo la destrucción de los valles del interior, mediante la construcción de grandes embalses; así como de los acuíferos costeros en una primera fase, para continuar después con la explotación de los situados más hacia el interior; para finalizar en los trasvases.

* Agua contaminada: Los recursos de agua dulce se ven reducidos por la contaminación. Se ha asumido que un litro de aguas residuales contamina 8 litros de agua dulce. El impacto de la actividad industrial sobre los recursos hídricos puede ser directa por medio de vertidos de efluentes o hacia la atmósfera, cuyas sustancias pueden contaminar aguas muy alejadas de los centros industriales.


En España, el Ministerio de Medio Ambiente, reconoce que en 25.000 km de cauce de nuestros ríos, es decir, en el 33% de los cursos fluviales españoles, se ha detectado una contaminación severa. La lucha contra la contaminación ofrece posibilidades mayores de aumentar la disponibilidad del recurso que la construcción de nuevas infraestructuras. La industria química ha puesto más de 100.000 sustancias sintéticas en el medio ambiente. Sólo se conocen los efectos reales de un número muy reducido de ellas, por lo que incluso las medidas de la contaminación que existen actualmente no garantizan la inocuidad o la calidad de las aguas para la vida natural o para el consumo humano.
Mira també:
http://www.greenpeace.org/espana/campaigns/aguas/calidad-del-agua/el-agua-en-cifras

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Comentaris

El Agua en España
28 jul 2005
La política del agua en España se ha basado en el aumento de recursos hídricos, esto ha hecho que España sea el cuarto país del mundo con un mayor número de grandes presas (1.200) y que apenas queden ríos sin regular.

Los usos del agua en España se distribuyen por sectores, el consumo de agua es:
   

Regadío utiliza 24.200 Hm3, el 80% del agua.
   

Abastecimiento a núcleos urbanos, 4.300Hm3/año, el 14% del consumo.
   

Industria, 1.900 Hm3 /año, es decir, el 6%.

El uso urbano supone entre el 8 y 10 por ciento del consumo de agua. Este porcentaje se prevé que aumente por el desarrollo del turismo, precisamente en las zonas donde el agua es más escasa y se emplea con finalidades de ocio (zonas verdes, piscinas, campos de golf, etc.). El consumo de la industria (12-15%) se mantiene como consecuencia de las medidas de ahorro que se están implantando para reducir costes y los efluentes contaminantes.

En el suministro de agua a ciudades e industrias uno de los principales problemas es el de las pérdidas en las cañerías de distribución,.se estima que del 50% al 70% del agua que se extrae se desperdicia, por evaporación, fugas y otros motivos. Según algunos expertos se podría reducir estas pérdidas hasta cifras de alrededor del 15%.

En España, cerca del 80% de los recursos hídricos se emplean en la agricultura. Actualmente existen 3.700.000 hectáreas (Ha.) en regadío, en las que aproximadamente un millón existe regadío tradicional. El aumento de la superficie de regadío que propone el Plan Nacional de Regadíos para el 2008 es de 228.518 Ha, a través del impulso del ritmo de terminación de las zonas regables en ejecución (138.365 Ha), estableciendo pequeños regadíos destinados a mejorar las condiciones del mundo rural (79.426 Ha), y fomentando la creación de nuevos regadíos por la iniciativa privada . Este aumento de zonas de regadío se debe a los altos rendimientos que presentan estos tipos de cultivos frente a los de secano.

Hoy existen 735.000 Ha en producción en las que las redes de distribución, básicamente de canales de tierra, tienen pérdidas de agua muy altas. A su vez, de 1.295.000 Ha regadas mediante acequias de hormigón, 392.000 Ha presentan graves problemas de conservación y mantenimiento. 1.981.000 Ha se siguen regando con métodos antiguos, como el riego a manta o de gravedad, y gran parte de ellos, con riegos por turnos.

Si las actuales conducciones de agua se arreglasen y tuviesen un adecuado mantenimiento, y se cambiasen los métodos de riego a manta por otros más modernos que economizan el agua que se utiliza, se conseguiría reducir el derroche de agua que actualmente se viene realizando en los campos españoles.

La explotación del agua subterránea en las áreas costeras (no sólo por parte de la agricultura, sino también por el turismo) ha llevado a que en la zona del mediterráneo, desde Cataluña hasta Andalucía, y en Baleares y Canarias, los acuíferos estén en mayor o menor medida salinizados.

La agricultura además acarrea otros problemas ambientales, como es la contaminación de aguas (tanto superficiales como subterráneas) por el uso excesivo de insecticidas y pesticidas. La industria química ha puesto más de 100.000 sustancias sintéticas en el medio ambiente. Sólo se conocen los efectos reales de un número muy reducido de ellas, por lo que incluso las medidas de la contaminación que existe actualmente no garantizan la inocuidad o la calidad de las aguas para la vida natural o para el consumo humano.

Según el Ministerio de Medio Ambiente, en 25.000 km de cauce de nuestros ríos, es decir, en el 33% de los cursos fluviales españoles, existe una contaminación severa.

Los ríos españoles son irregulares debido a las estaciones, que hacen que los ríos se sequen en verano. Para poder disponer de agua suficiente se han construido presas que almacenan el agua en la época de lluvias, regulan el caudal del río para evitar inundaciones y se pueden aprovechar para obtener energía hidroeléctrica. La capacidad de embalse es en la actualidad superior a 50.000 hm3 al año, lo que da una disponibilidad de agua de unos 2.800 m3 por persona al año.

Según datos del Instituto Nacional Estadístico (INE), en España se consumieron en 1999 22.771 Hm3 de agua, de los cuales 17.681 Hm3 se utilizaron para riego, 3.536 Hm3 estuvieron destinados a abastecimiento urbano y el resto, 1.554 Hm3, se destinó a uso industrial.

Uno de los motivos por el que no hay una buena cultura del agua en España, es por el bajo precio que tiene este bien en nuestro país. Este bajo coste hace que se desperdicie tanta agua. Este precio no cubre los gastos de extracción y tratamiento que se realiza para el consumo del agua. El agua se considera un bien público y los gastos que ocasiona se cargan a la masa global de impuestos pagados entre todos los ciudadanos.

En España, los precios que pagan los regantes por metro cúbico de agua utilizada no cubren los costes reales que supone el llevar el agua hasta los campos, ni se considera en el precio que pagan los gastos equivalentes de la pérdida de la calidad del agua por la utilización de productos fitosanitarios, o por la salinización resultante de la sobre-explotación de los acuíferos cercanos al mar. Actualmente, las aguas subterráneas suponen unos costes para el agricultor que pueden rondar un promedio de 0,11 €/m3 ( 20 ptas/m3 ). Sin embargo, en la mayoría del millón de hectáreas de regadíos tradicionales y el en otro millón de hectáreas de nuevos regadíos subvencionados por el Estado, los regantes apenas pagan entre 0,002 y 0,017€/m3 (0,4 y 3 ptas/m3).

La práctica de la reutilización de las aguas es escasa debido al rechazo de los potenciales usuarios. En España se reutilizan alrededor de 200 Hm3 anuales, los cuales se utilizan para riego. Este uso se da sobretodo en la costa mediterránea y del sur, la zona atlántica y en los archipiélagos.

Desde finales de los años setenta, se utiliza la desalación de agua en Ceuta, Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria. Actualmente se desalan 200 Hm3 anules.

http://www.miliarium.com/Monografias/PHN/Situacion_Espana.asp
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