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Anàlisi :: immigració : laboral
La inmigración: Se distinguen la aristocracia obrera y la burguesía internacionalista.
15 jul 2005
La aristocracia obrera surge en el capitalismo, como una relación entre un sector de la clase trabajadora y el interés de la clase capitalista.
La inmigración: Se distinguen la aristocracia obrera y la burguesía internacionalista.
Por el MIM.
Traducido por Células de Estudio para la Liberación de Aztlán y América Latina
La diferencia de opinión sobre la cuestión de la inmigración entre un yanqui común y corriente y una âéliteâ? o el círculo de poder, supera el nivel del año 1998, según una encuesta publicada el día 17 de diciembre. El presidente Bush ha puesto en práctica los reglamentos migratorios más salvajes sobre sus vecinos, México y Canadá, y ha causado molestia a los conservadores del occidente canadiense con las tarifas sobre la madera. Sin embargo, menos del 30% de los yanquis apoyan a Bush sobre sólo dos asuntos: los cambios en el clima y la inmigración. La corriente del chovinismo nacionalista que comenzó el 11 de septiembre alimenta la opinión injusta con respecto a la inmigración.
La encuesta fortalece la tesis del MIM que la aristocracia obrera está más opuesta al internacionalismo que la misma burguesía imperialista. Lenin explicó extensamente que la psicología de esta clase sostiene que apenas han logrado sus privilegios y por lo tanto son más feroces en protegerlos.
Sólo el 14% de la élite norteamericana, de "los líderes de la opinión," están de acuerdo con la posición popular según la cual se debe reducir la inmigración. El 60% del público norteamericano sostiene que la política del gobierno debe ser reducir la inmigración oficial. Y todo esto es a pesar de la retórica del âpaís de los inmigrantesâ? y de que aun la ciudad de Nueva York se adorna con la "Estatua de la Libertad." Está bien claro que los yanquis no creen en el derecho de poder viajar abiertamente y gracias a la estupidez electoral de la aristocracia obrera, el promedio de encarcelamiento en EE.UU. es el más alto en todo el mundo.
"Según la encuesta, el 70% del público norteamericano opina que reducir la inmigración ilegal es 'una meta muy importante de la política internacional de EE.UU.', mientras sólo el 22% de la élite sostiene la misma posición." (1) Esta es la razón de la victoria de Pat Buchanan sobre Bush en las elecciones preliminares de Nuevo Hampshire en 1992. En 1992, año de recesión, tanto Perot como Buchanan lanzaron sus programas con el lema "Yanquis Primero."
La propuesta aceptada casi por todos los tal llamados yanquis âmarxistasâ? es una ilusión que postula la existencia de un proletariado explotado que propaga el internacionalismo de este lado de la frontera. Al contrario, lo que debe quedar bien claro es que el pueblo yanqui carece del internacionalismo más que la clase con el poder estatal y que de esta manera es aún más reaccionario. No basta el chantaje de la clase dominante: la aristocracia obrera es consciente de su lucha para lograr una lucrativa división de superganancias. La aristocracia obrera no es nada indiferente hacia el tema de superganancias, y no está a punto de despojarse de una supuesta conciencia engañosa para reemplazarla con un internacionalismo revolucionario. Los intereses de la aristocracia obrera son fáciles de identificar y ésta los persigue diligentemente, de lo cual resulta la enorme diferencia entre su posición sobre la inmigración y la posición de la clase dominante.
El pueblo yanqui no aguanta a los verdaderos representantes de la burguesía internacionalista como los Rockerfeller, Jimmy Carter y Bush el mayor. El iniciar pláticas sobre el desempleo y el empeoramiento de los salarios (¡menos beneficios!) con la aristocracia obrera la llevaría a tomar el lado de Buchanan. No entender esto iguala a no entender la situación contemporánea ni la teoría leninista de la aristocracia obrera. Salvo los inmigrantes y la población de habla hispana, no hay campo para discutir lo del proletariado dentro de las fronteras de EE.UU. Esto sólo tiene como resultado que se molesten y se encierren más los chovinistas.
Entender la realidad en los países imperialistas con una población burguesa implica luchar para forjar una alianza con el lumpenproletariado y con la pequeña ala izquierdista de la burguesía internacionalista. La prensa imperialista no ignora del todo este asunto como cuando ridiculiza las protestas en contra del Fondo Monetario Internacional dirigidas por los ânenes anarquistas con fondos de inversiónâ? quienes poseen recursos suficientes para viajar de una manifestación a otra. En los años 60 y 70, la prensa dijo lo mismo con respeto a los miembros del grupo "Weather Undeground" quienes eran poderosos millonarios y abogados.
La sección de la burguesía internacionalista que posee una visión de largo plazo no se encuentra en el poder. Esta sección ha salido en Seattle y en otras protestas a nivel mundial pero aún es muy pequeña. El ala izquierdista de la burguesía internacionalista es comparable a lo que Lenin, Stalin y Mao llamaban "burguesía nacional," una clase que podía unirse a la revolución en los países semifeudales. Por lo tanto, el ala izquierdista de la burguesía internacionalista es una amiga del proletariado. Aunque aún sobreviven, tanto la burguesía nacional como el ala izquierdista de la burguesía internacionalista están en peligro de extinción. Debemos entender que estos grupos tienen intereses distintos a los del imperialismo.
No es nuestro deber oponernos a tipos como Bush, Blair, Carter y Clinton con demandas nacionalistas en contra del Tratado de Libre Comercio (TLC) o la inmigración. Nuestro deber es demonstrar que la única forma de lograr la paz y la prosperidad es nuestra estrategia para conseguir un salario minimo mundial, un cuerpo para la protección universal del medio ambiente y, por consecuencia, una lucha de clases mundial.
Aunque el Centro para Estudios Migratorios ha llevado a cabo las encuestas, aún carece de una teoría: âNo está muy claro porqué hay ideas tan distintas sobre la inmigración entre los líderes del país y el público.â? También se distingue la opinión del yanqui común y corriente de la de los líderes sobre la protección del empleo para los yanquis y la competición económica con otros países. Esta diferencia indica firmemente que una de las principales razones por la cual los yanquis se preocupan por la inmigración es el temor que tienen a la competición por el empleo.
El tremendo espacio entre los imperialistas internacionalistas y la aristocracia obrera ha rendido una serie de situaciones políticas hipócritas. Mientras la aristocracia obrera se aprovecha de los negocios de los empresarios en el Tercer Mundo, a los empresarios tercermundistas que buscan hacer negocios en los países imperialistas se les echa de aviones porque tienen pinta de "terroristas." También se organizan movimientos antiinmigrantes al estilo Le Pen en Francia y Buchanan en EE.UU.
No debemos alegar que los tratados de comercio e inmigración y los convenios representan únicamente la conciencia burguesa embucando la falsa consciencia sobre el proletariado de los países imperialistas. Debemos defender estos tratados y promover su lógica.
El gobierno de Los Países Bajos le permitó entrar a José Maria Sisón y firmó tratados y convenios garantizándole ciertos derechos. Los camaradas filipinos lo entienden muy bien, hacen hincapié en dichos tratados y convenios, los defienden y no permiten que el gobierno Holandés los anule. Los camaradas filipinos serían culpables de promover una conciencia falsa si sólo se la pasaran discutiendo tratados y los derechos humanos de los europeos y al mismo tiempo fuese verdad que existe algún proletariado europeo a punto de lanzarse a la revolución internacionalista. Pero las cosas no son así y todavía no se alcanza este nivel de ventaja política y, por consequencia, lo correcto es apoyar tratados internacionals en contra de la aristocracia obrera.
Muchos de los tratados, convenios y leyes no prohiben que la aristocracia obrera europea organice protestas en contra de los inmigrantes. Así lo dijo un típico aristócrata obrero en el grupo de Usenet soc.culture.filipino: âPobre JoMa Sisón. Se queja al gobierno holandés para que le restauren los beneficios estatales. Se queja porque sólo recibe una miserable asignación de 201.93 euros y porque el gobierno no paga por su hogar. Discúlpenme pero mis impuestos pagan por todo esto. Si tienes alguna molestia lárgate a las Filipinas y averigua cuánto te dan allá. Nos acusa de ser un gobierno policíaco. Sí, qué lástima. ¿Si te encuentras tan infeliz en los Países Bajos entonces qué haces aquí?â? Le informamos a este imbécil que gracias a la presión política de tipos como él los Países Bajos prohiben que Sisón consiga empleo. Y al mismo tiempo le acusan de no pagar impuestos.
JoMa Sisón y otros comunistas están de acuerdo con la idea de firmar un tratado para que los imperialistas saquen sus empresarios de las Filipinas. Pero la aristocracia obrera lo quiere de los dos modos. Por un lado, quiere tratados que le permiten comprar ropa de marca GAP fabricada por empresarios que visitan y llevan a cabo negocios en el Tercer Mundo y , por el otro lado, prohibe que las personas del Tercer Mundo visiten los países imperialistas para hacer negocios.
Estos aristócratas primero deberían chocar con su propio gobierno sobre los tratados y convenios que éste ha firmado antes de lanzar su agresión contra los inmigrantes. Si la aristocracia obrera logra que su gobierno y las impresas internacionales salgan del Tercer Mundo, la gente del Tercer Mundo no tendrá razón para venir a los países imperialistas. Es raro que un pueblo busque salir de su país de origen; sólo lo hace bajo circunstancias desastrozas causadas por los imperialistas. No vale quejarse cuando el Tercer Mundo busca visitar y vivir en los países imperialistas ya quel imperialismo se ha adueñado de sus tierras.
Los marxistas falsos que nos critican buscan pretextos para torcer los resultados de la encuesta y demostrar que los "obreros" se encuentran en peores condiciones que los imperialistas. Como no identifican la contradicción entre la aristocracia obrera y los imperialistas no logran utilizarla correctamente. No distinguen entre diversos intereses de clase.
La miopía de la aristocracia obrera tiene como resultado guerras entre naciones sobre ciertos temas de la economía doméstica. Esta miopía encontró su máxima expresión en la postura de Adolfo Hítler sobre la inmigración y el comercio internacional. Por su parte, la burguesía internacionalista cuenta sólo consigo misma y por lo tanto su opinión sobre la inmigración no es muy popular. La estrecha base social para su tipo de internacionalismo resulta en que los países imperialistas oscilen entre el facismo y la democracia liberal.
Está bien claro que los imperialistas se aprovechan del comercio internacional y de la subversión en el Tercer Mundo mientras que la aristocracia saca beneficios al punto de venta pero siente que se ponen en peligro sus empleos. Sólo el internacionalismo proletario es capaz de conseguir que teoría de la coperación internacional económica se haga realidad. Cuando el MIM llegue al poder nos aseguraremos de que el pueblo entienda y descubra los beneficios del comercio y la cooperación económica en general.
La posición de la aristocracia obrera según la cual el mundo no saca beneficios del libre comercio, el mercado obrero y la resultante cooperación, es equivocada. Su posición es cobarde e ignorante. Precisamente son los imperialistas los que no pueden llevar a cabo el "libre comercio" y la "libertad de movimiento" porque ofrecen los derechos más basicos a una pequeña élite. Sólo la línea del MIM puede resolver esta contradicción.














http://www.etext.org/Politics/MIM/cal/AbrirLaFrontera.PDF

Una nueva ola de la revolución mundial está emergiendo
Los proletarios conscientes de clase y las masas revolucionarias del mundo celebran el Primero de Mayo este año bajo condiciones extraordinarias. En todo el mundo, el pueblo está furioso por la brutal violación de Irak por los imperialistas yanquis y está decidido a ajustar cuentas. Mediante su resistencia en los primeros días de la guerra, las masas iraquíes mostraron su determinación de luchar. Un movimiento popular de decenas de millones asaltó el escenario mundial. La repentina caída del régimen de Saddam ha mostrado, una vez más, que no puede haber ninguna lucha verdadera contra el imperialismo bajo el liderato de clases reaccionarias. Esa es la gran tarea del proletariado, y únicamente de éste: unir y dirigir al pueblo en una lucha revolucionaria directamente contra los imperialistas y los gobiernos reaccionarios de cada país.
Ãnicamente el proletariado internacional, la clase contrapuesta a los imperialistas en todo el mundo, tiene intereses que corresponden a la completa destrucción del sistema imperialista, a la plena liberación de todas las naciones y a la creación de una sociedad sin clases ni explotación: el comunismo. Los voceros del enemigo llevan muchos años diciendo que esta visión y esta misión constituyen un sueño imposible y peligroso. Pero, es un sueño sustentado en las condiciones materiales del propio proletariado internacional, en su trabajo colectivo, en las condiciones de explotación y en su lucha común. Es un sueño que tiene que luchar y lucha continuamente por plasmarse pese a los montones de mentiras y tergiversaciones, y sigue dando entusiasmo, rumbo y propósito. Lo que es verdaderamente peligroso y engañoso es pensar que es posible resolver los problemas de la humanidad sin arrancar de raíz el mismo sistema capitalista, es decir, el sistema social cuya fuerza motriz es la explotación del hombre por el hombre, que fomenta todo tipo de opresión y desigualdad, que ha sacrificado millones de personas en injustas guerras de agresión y rapiña. Jamás será posible reformar este sistema.
Los beneficiarios y los protectores de este rapaz sistema mundial jamás escucharán las razones ni cederán ante las demandas del pueblo, aunque se exprese esa voluntad de una manera masiva y contundente. En boca de los imperialistas, ya sea con la elocuencia de Tony Blair o con los gruñidos de George Bush o traducidas al francés o al alemán, las palabras âderecho internacionalâ?, âdemocraciaâ?, âaprobación de los gobernadosâ? y âlibertadâ?, no son más que adornos para tapar esta vil realidad.
Los imperialistas y los reaccionarios son una minúscula minoría y sólo pueden mantener su dominación del planeta mediante sus ejércitos, policías y servicios de espionaje, por no mencionar sus gigantescos arsenales de armas de destrucción masiva que quieren seguir monopolizando con tanto afán. La guerra contra Irak confirma una vez más la veracidad de las palabras de Mao Tsetung: âel Poder nace del fusilâ?.
Por fuertes que parezcan los imperialistas, a la larga son débiles. ¿Por qué? Porque su explotación, opresión, injusticia y agresión hacen que los odien los pueblos del mundo, incluso el pueblo de sus propios países.
La ciencia e ideología comunista, el marxismo-leninismo-maoísmo, es poderosa porque analiza correctamente el mundo y porque corresponde a los intereses de la mayoría de la humanidad. Cuando el proletariado y los oprimidos comprenden la concepción comunista, ésta se convierte en una fuerza material y puede transformar el mundo.
De nuevo, lanzamos nuestro llamado a mirar al Himalaya donde los millones de oprimidos se están levantando con armas en mano, tomando el Poder político para la inmensa mayoría del pueblo. La Guerra Popular está transformado poco a poco a Nepal de un país atrasado en un luminoso ejemplo del futuro del proletariado y los oprimidos del mundo. En el Perú, Turquía, la India, las Filipinas y otros países, los revolucionarios maoístas perseveran en enarbolar en alto la bandera de la Guerra Popular.
La invasión imperialista yanqui a Irak ha estremecido toda la estructura política y social del Medio Oriente, donde sin duda se agudizará aún más la lucha de clases en los meses y años por venir. Hoy, lo que urge en la mayor parte de la región es la poderosa presencia del auténtico movimiento comunista.
El Sur de Asia es uno de los más importantes centros de la tormenta de la revolución proletaria mundial. Los cientos de millones de habitantes de la India, Paquistán, Sri Lanka y Bangladesh padecen enormes penurias a causa del sistema imperialista y la opresión semifeudal. A diferencia de otras regiones del mundo donde la energía revolucionaria de las masas no se manifiesta hacia una salida positiva, en esta región la existencia de auténticos partidos maoístas está abriendo el camino hacia una alternativa verdaderamente revolucionaria.
En Europa, América del Norte, el Japón y Oceanía, también se vislumbran claramente posibilidades de grandes avances en la lucha de clases. El poderoso movimiento contra la agresión yanqui en Irak es una manifestación de la oposición a los capitalistas monopolistas y su dominación del mundo, incluso en los propios países imperialistas.
En �frica, las enfermedades y la desnutrición agobian al pueblo. Los regímenes de los tiranos de poca monta que gobiernan en nombre de sus amos imperialistas son débiles, y han brotado guerras y conflictos en país tras país. Hoy, el pueblo sufre debido a estas guerras de rapiña, pero también es claro que están madurando las condiciones para otra clase de guerra, una guerra de auténtica liberación.
Desde hace mucho el imperialismo norteamericano ha considerado a América Latina como su âpatio traseroâ?, y es evidente en esos países lo que han causado la dominación neocolonial y la subordinación de sus economías a sus amos yanquis. Bajo los dictados del Fondo Monetario Internacional, el hambre ha resurgido en la otrora rica Argentina y la amenaza de mayor crisis y trastorno cunde en toda la región.
Por eso, una nueva ola de la revolución mundial está emergiendo en todo el mundo. El pueblo quiere un mundo diferente y está cada vez más decidido a luchar por él.
Esto hace más urgente y crucial el formar partidos de vanguardia marxista-leninista-maoístas. Donde tales partidos no existan, es necesario formarlos. Donde existen, es necesario fortalecerlos para que puedan cumplir con sus tareas revolucionarias. Y estos partidos deben unirse en una nueva Internacional Comunista, de la cual el Movimiento Revolucionario Internacionalista* es un importante primer paso.
Las batallas de los últimos meses son sólo una pequeña muestra de lo que está por venir. Los imperialistas yanquis se ven obligados a proseguir su loca aventura de reconfigurar el mundo mediante la violencia y a clavar aún más sus colmillos en el cuello del pueblo. Pero, el pueblo de todo el mundo no ha tolerado ni tolerará nunca tal futuro. Inevitablemente vendrán nuevas tormentas de resistencia. Por fuerte que parezca el enemigo imperialista, es potencialmente mucho mayor nuestra fuerza representada en cientos de millones de seres. La arrogancia de nuestro enemigo de clase jamás podrá ocultar el hecho de que está luchando por defender un sistema obsoleto digno de estar sólo en el museo, junto con los antiguos imperios esclavistas y sistemas feudales que vinieron antes de él. ¡Redoblemos la lucha y preparémonos para las aún más grandes batallas que asoman en el horizonte!
¡Oponerse, resistir y derrotar la guerra imperialista yanqui contra el mundo!
¡Miremos al Himalaya: Un mundo mejor está naciendo!
¡Construir y fortalecer partidos maoístas de vanguardia
unidos en el Movimiento Revolucionario Internacionalista!
¡Viva el internacionalismo proletario!
Comité del Movimiento Revolucionario Internacionalista
* El Movimiento Revolucionario Internacionalista, fundado en 1984, agrupa a partidos y organizaciones maoístas de todo el mundo:
Centro Comunista Maoísta [India] * Grupo Comunista Revolucionario de Colombia * Organización de Marxista-Leninistas de Tunicia * Partido Comunista de Afganistán * Partido Comunista de de Bangladesh (Marxista-Leninista) [BSD(ML)] * Partido Comunista de Ceilán (Maoísta) * Partido Comunista de Irán (Marxista-Leninista-Maoísta) * Partido Comunista de la India (Marxista-Leninista) (Naxalbari) * Partido Comunista de Nepal (Maoísta) * Partido Comunista del Perú * Partido Comunista Maoísta - Italia * Partido Comunista Maoísta [Turquía y Norte del Kurdistán] * Partido Comunista Revolucionario, EE.UU. * Partido Proletario de Purba Bangla (PBSP) [Bangladesh]

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