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Anàlisi :: globalització neoliberal
La ratificación de la construcción Europea
21 jun 2005
La lucha entre la propiedad privada capitalista y la propiedad social común debe ser situada en el primer plano. Cualquier otro planteamiento solo aportará confusión.
LA RATIFICACION DE LA CONSTITUCION EUROPEA

(Reflexiones a propósito del "NO" a la ratificación del Tratado)

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PRIMERA PARTE

CONSIDERACIONES GENERALES

Apresuradamente se va acortando la larga travesía de la Humanidad para constituirse, como ente unificado, en la especie dominadora y conservadora para las generaciones venideras de una gran aldea global, Patria de todos los seres humanos: La Patria Tierra. Nos encontramos en un periodo histórico cuya característica principal es la tumultuosa sucesión de profundos cambios que ya permiten vislumbrar un futuro en el que la división, la competencia y el enfrentamiento entre individuos, clanes, naciones y razas será enterrado en lo más profundo de la memoria colectiva. Y bajo esta perspectiva, deberemos analizar las diferentes circunstancias difíciles y contradictorias hacia su consecución.

Seguro que las futuras generaciones cuando hayan alcanzado este estadio, (que no ha dejado de ser nunca un viejo sueño de numerosos librepensadores y filósofos de todas las épocas históricas y también, el anhelo de numerosos intentos imperiales del pasado) comprenderán mucho mejor, que nosotros en la actualidad, los avatares de este largo y tortuoso proceso; las fuerzas que continuadamente lo propulsaron y las que lo entorpecieron, los momentos de avance, los de estancamiento y aún los de retroceso; los grandes pensadores y los movimientos sociales que los contemplaron, auguraron y lucharon denodadamente por acercarlo y especialmente la fuerza que determinantemente ha hecho que ya se vislumbre como una posibilidad cercana , el verdadero motor de nuestra Historia: el conocimiento humano. Este potencial intrínseco de nuestra especie es el que no nos ata como al resto de los animales vivos a las estrictas leyes de la genética en donde la reproducción de la vida pasada, presente y futura no tiene la mas pequeña variación. Nosotros hemos sido siempre dueños de nuestra vida, forjadores del presente y soñadores y luchadores de un futuro mejor. Si nuestro andar ha hecho camino ha sido gracias a que nuestros conocimientos adquiridos los hemos sabido aplicar, transmitir, generalizar y ampliar sin límites ni barreras que los pudieran detener, en la dirección de un futuro mejor.

La constante lucha por la vida nos ha llevado a mejorar constantemente los medios y las herramientas para conseguirlo y a adecuar o cambiar las formas de organización social que le correspondían en cada situación. La fuerza social que en cada momento histórico ha enajenado en su propio interés los beneficios de estos grandes saltos de la sociedad humana no ha podido impedir que éstos se continuaran realizando. En ningún momento durante todo el estadio depredador de nuestra historia (de explotación del hombre por el hombre) la fuerza creadora de la sociedad humana ha podido ser detenida durante largo tiempo. Se terminó con la esclavitud a pesar de que probablemente muchos esclavos hubieran deseado seguir siéndolo de un "buen amo"; se terminó con el feudalismo a pesar de que probablemente muchos siervos hubieran querido seguir manteniendo su servidumbre a un "buen señor",o se está terminando con el trabajo asalariado a pesar de que probablemente muchos trabajadores desearían continuar vendiendo su fuerza de trabajo a un "buen empresario". Pero el progreso de la sociedad humana llegó a hacer "ineficaz" al trabajo esclavista; luego, al trabajo servil; y ahora, al trabajo asalariado. Nuevos métodos y herramientas liberaron a ingentes masas de esclavos de las explotaciones algodoneras del sur americano, los ingenios a vapor liberaron a la servidumbre, y la informática, la robótica, la biotecnología, etc. están liberando a millones de trabajadores asalariados.

(Tanto es así que algunas grandes empresas, como Baimler-Benz, empiezan a estar dispuestas a mantener toda su plantilla las 40 horas semanales en ociosidad absoluta hasta el 2010 antes de que estos desarrollen su trabajo (fábrica de Juiz de Fora- Brasil) u otras como el gigante GM que se propone recortar mas de 25 mil empleos en los EEUU. Mientras, contrariamente, tanto el gigante chino Shanghai Automotive (que empezó trabajando para Wolkswagen y GM) se prepara para crear sus propios modelos no solamente absorbiendo y copiando la tecnología de sus antiguos socios sino desarrollando enormes centros de investigación y desarrollo con universidades e institutos tecnológicos tanto dentro como fuera de China; como el grupo coreano Hyunday Motor (que el pasado mayo ya abrió su primera factoría en los EEUU)que no para de aumentar su liderazgo en el sector automovilístico... ¡nadie como ellos consiguen ofrecer garantías de 10 años en el motor y la transmisión de los vehículos y de cinco años en el resto¡

Igualmente la empresa china Huawe, fabricante de equipos para telecomunicaciones de los más avanzados tecnológicamente (que ha diseñado un ADSL capaz de transmitir voz, datos y televisión con 20 megas) y que hace años ya abrió centros de investigación fuera de sus fronteras, en Silicon Valley, Dallas, Estocolmo y Moscú se está colocando en la delantera de este sector).

Si ahora alcanzamos un estadio en donde tal posibilidad de unificación es ya realizable (y puede dar paso a un futuro esperanzador) no lo es porque una nueva filosofía política cosmopolita irrumpa, como una nueva religión, en el pensamiento de los hombres sino por que tenemos los medios materiales suficientes en nuestras manos para hacerlo posible y es impensable que no los vayamos a utilizar. En la práctica los estamos ya utilizando en la cotidianidad de nuestras vidas y solo ésta realidad es la que está engendrando un pensamiento unificador y cosmopolita. Nuestra vida y nuestra supervivencia no dependen mas de las inclemencias y de los avatares de la naturaleza, ni de límites geográficos ni de mares o montañas infranqueables, ni de nuestra ubicación territorial, ni de la inaccesibilidad de los recursos que precisemos. Nuestra capacidad tecnológica para transformar los recursos y riquezas, y para producir enormes cantidades de mercancías y alimentos allá en donde dispongamos, cada día con un menor esfuerzo humano es enorme. Nuestra capacidad de transportar con rapidez a cualquier rincón del mundo los recursos o las mercancías producidas, comunicarnos y transmitir nuevos conocimientos no para de aumentar. Nuevos avances científicos en todos los órdenes se solapan sin cesar. A nadie se le escapa la enorme trascendencia que tiene para la Humanidad haber alcanzado grandes avances tecnológicos que permiten, por citar solo un ejemplo, construir una planta de licuefacción de gas natural de más de 40 mil toneladas en Puerto Real (Cádiz) y poderla trasladar a más de 5 mil kilómetros (hasta el Mar de Barents-Noruega). Esta innegable realidad de progreso nos acerca a la inviabilidad del Capitalismo como sistema social. La propia necesidad del Capital de aumentar constantemente la producción en post del beneficio privado ("el Capital que no puede dominar los poderes infernales que el mismo conjuró") se rebelará contra el régimen de propiedad (privada) que condiciona su propia existencia. La fuerza de la sociedad humana es imparable.

A nadie se le ocurre discernir los motivos por los que una sociedad eminentemente agrícola y poco industrializada como la China está consiguiendo un desarrollo como el actual. A nadie se le ocurre pensar cómo esto puede ya ser posible en cualquier parte del mundo sin dificultades ni limitaciones. Nuestra única limitación es el carácter físicamente acotado de nuestros recursos (del Patrimonio común sobre el cual la especie humana basa necesariamente la producción para su supervivencia) y la necesidad de que nuestro desarrollo no ponga en peligro el de las futuras generaciones. Nuestras trabas ya no son tecnológicas sino políticas: de poder. Pongamos los enormes Capitales (57 mil millones de dólares en inversiones directas y la implantación de 300 de las 500 más grandes empresas del mundo), los recursos (la tercera parte del cemento mundial, la cuarta parte del aluminio, una enorme cantidad de petróleo - la segunda compradora del mundo- y de productos alimenticios como la soja, el azúcar o el trigo - la primera compradora mundial- ) y las fuentes energéticas necesarias (carbón, gas, petróleo, 30 nuevos reactores nucleares, nuevas plantas hidroeléctricas etc. para elevar hasta 900 mil MW en el 2030 la potencia energética disponible) que actualmente se están creando o dirigiendo hacia la China, a trabajar en otro lugar cualquiera del globo y obtendríamos idénticos resultados. Y probablemente tal centro productor abastecería la mayor parte de las necesidades inmediatas de la Humanidad.

La economía (la manera de trabajar, de producir, de intercambiar, de transportar, de distribuir...) que es la única fuente real de supervivencia, de vida y de progreso impondrá inexorablemente las nuevas formas de organización social que les corresponda para que este proceso no pueda ser boicoteado. La economía global, la única que tiene sentido en el periodo en que nos encontramos, es la que determinará sin lugar a dudas los grandes cambios sociales venideros.

Cualquier fuerza, cualquier traba política o ideológica que de una u otra manera quiera interrumpir esta posibilidad de generalización de un estadio de desarrollo humano esperanzador fracasará. Cualquier sistema de organización de la vida social que no sea capaz de liderar este proceso de unificación del mundo real (el económico) será desechado. Cualquier intento de retroceder al pasado, al mundo de los pequeños reinos de taifas, de las naciones-estado, de las fronteras, de los aranceles, de las aduanas, de la lucha entre los pueblos por la supervivencia de unos a costa del pillaje y la ruina de otros,... será maldecido y desechado por la inmensa mayoría de la Humanidad ansiosa de paz y de progreso. Nadie podrá detener los procesos de colaboración entre los humanos que abre esta gran revolución tecnológica emprendida.

No es esta una cuestión que pueda ser tratada desde el punto de vista de las opciones ideológicas ó políticas. Desde el momento en el que la Técnica pone a disposición de la sociedad los medios de transporte, de producción masiva tanto industriales como agrícolas, de explotaciones pesqueras y forestales, de progreso sanitario, de investigación biológica...., surge a la vez la imperiosa necesidad de su utilización en común. Nadie en su sano juicio puede ya imaginarse una sociedad de Robinsones Crusoe produciendo individualmente los productos de su sustento; sin embargo surgen movimientos empeñados en oponerse al progreso porque ven en el, el fin de sus privilegios. Claman contra la globalización de la Economía achacándole ser la responsable de toda la miseria que se extiende cual mancha de aceite por todo el planeta, alimentando todo tipo de nacionalismos separadores y excluyentes, reclamando la parcelación de la propiedad de los recursos dentro del ámbito Nacional, la vuelta a las fronteras arancelarias para proteger a las industrias propias que siempre resultan ser las más ineficientes y las que someten a la población a una explotación más descarada y cruel.

Estos movimientos que se definen como antiglobalizadores en lo económico, defensores de la Tierra y hasta de la Humanidad en lo social y demócratas "auténticos" en lo político, cierran los ojos ante la evidencia de un proceso salvaje de privatización, que concentra todos los recursos naturales y los medios de producción en unas pocas manos dejando a la Humanidad sin medios comunes para su desarrollo. Lo que está sucediendo en realidad es un proceso extraordinariamente rápido de concentración de capitales el cual, por su propia naturaleza se desarrolla y se manifiesta bajo la forma de un pillaje global. Es precisamente este pillaje lo que impide que un proceso de colaboración en la explotación de los recursos naturales pueda avanzar en beneficio de la Humanidad entera. Y es en esta cuestión donde la lucha entre la propiedad privada capitalista y la propiedad social común debe ser situada en el primer plano. Cualquier otro planteamiento solo aportará confusión.

Las elites políticas, de cualquier signo, que en un vano intento de mantener a toda costa una posición de poder y privilegio (solo posible en un mundo parcelado y en eterna y fratricida disputa) serán obligados por la ciudadanía a abandonar el poder. ¡Que se vayan todos¡ va a ser el grito que se esparcirá por muchos lugares del globo.

La Humanidad no puede de ninguna manera temer el proceso de unificación del mundo: por el contrario, lo debe liderar. La Humanidad debe abandonar cualquier esperanza que este proceso pueda ser llevado felizmente a cabo por la sociedad del Capital y ni mucho menos por los que escudados en un pseudo-progresismo de izquierdas trasnochado se niegan a comprender que el proceso histórico emprendido no tiene marcha atrás: ni podemos volver a parcelar el mundo ni podemos desechar un modo de producción (una manera de producir que solamente viene determinado por el actual conocimiento tecnológico alcanzado) para retroceder al pasado.

La disolución de los Estados-nacionales y la crisis de las elites políticas que representan los antiguos poderes económicos territoriales es un hecho ya tan incontestable como lo fue la antigua disolución de los reinos, condados, ducados o estados de la Iglesia... durante la formación en el siglo XIX de los Estados modernos de la burguesía. Entonces (en Italia, por ejemplo), no fue tampoco el éxito de la difusión de las ideas revolucionarias de los "carbonarios" o los masones, ni la repercusión de los acontecimientos de 1848 en París, ni los folletos y discursos de Mazzini, ni aún las batallas ganadas por Garibaldi, ni los intentos de reunificación política de los estados italianos bajo los auspicios papales... los que conseguirían crear la Joven Italia. El ferrocarril sería el que en realidad cosería el cuero de la bota del mapa de la península. El ferrocarril era lo que realmente asustaba a reaccionarios y absolutistas y daba alas a la incipiente burguesía milanesa o piamontesa necesitada de un vasto mercado unificado y no una Italia parcelada, repartida y sometida aún por archiduques austríacos o gobiernos borbónicos. Una Italia unitaria y fuerte para poder afrontar con o contra otras naciones unitarias, potentes y ambiciosas las futuras confrontaciones entre burguesías por nuevos recursos, nuevos mercados, nuevas rutas comerciales... Guerras imperialistas que ya fueron bautizados como tales por numerosos intelectuales en el siglo pasado.

Tras la segunda contienda mundial se terminaron las luchas entre naciones (o entre grupos de naciones). Tras la desmembración del bloque soviético se acabaron las guerras entre bloques. El gran Capital sin patria ni bandera, cosmopolita y global es el único enajenador (vencedor) de los logros de una sociedad constructora que ha sido en realidad la auténtica derrumbadora de patrias y fronteras, de reinos de taifas, de endogámicos grupos detentadores de poderes territoriales, de burocracias parasitarias y retrógradas asustadas por el empuje de la nueva revolución tecnológica que les anula sus viejos privilegios heredados de la sociedad feudal... de una burguesía que no es capaz ya de terminar hasta sus últimas consecuencias el camino que emprendió y que es incapaz de asegurar para sus esclavos la existencia bajo su régimen de esclavitud asalariada. Por mucho que se esfuercen esta nueva sociedad que emerge no puede seguir desarrollándose con guerras entre naciones ni aún entre bloques. Ni aún bajo las garras del Capital (que terminará seguramente el proceso de concentración de las riquezas y de los recursos arrebatándolas de manos estrictamente privadas o sectoriales como último proceso hasta su total socialización) esta nueva sociedad está interesada en la formación de nuevas naciones ni tan solo en nuevos bloques regionales. Desde esta perspectiva la propuesta de Bush al mundo del Capital (una gran alianza mundial bajo la dirección y liderazgo de instrumentos de organización, gestión y decisión globales con protección de una fuerza militar con bandera USA) es mucho más avanzada que la de la creación de bloques continentales en disputa como la de la construcción europea o la de la consolidación de China como nueva potencia hegemónica añadiéndose a la disputa. En la práctica lo que sigue existiendo es una lucha solo entre Capitales por el total dominio del mundo y por su supervivencia, es decir: para que el proceso imparable de cambio y transformación generado por la sociedad humana siga desarrollándose por el camino del beneficio privado. El Imperio del Capital enfrentado al Imperio de la Humanidad: éste es el dilema.



Mientras el camino emprendido por el Imperio del Capital lleva implícito un gran descalabro en el desarrollo de la vida en una gran parte del Planeta, de la propia supervivencia de la especie humana, de cualquier forma democrática (y científica) de resolución de los problemas planteados (solo puede realizarse bajo formas cesaristas apoyadas en ideas fascisto-religiosas) y de continuar abriendo un periodo de grandes confrontaciones (revueltas de los pueblos que no aceptarán sumisamente su desaparición física o sus estados de pobreza en un periodo en donde el progreso puede estar al alcance de la generalidad de los pobladores de la Tierra); el Imperio de la Humanidad puede asegurar la abertura de un nuevo periodo de progreso y bienestar insospechado hasta ahora. La unificación del mundo solo puede hacerla la Humanidad en su conjunto y si en algún punto la Historia nos converge con los intereses del capital es en la disgregación de los antiguos poderes territoriales o nacionales.

Para constatar como es el propio Capital el interesado en la consolidación de organismos globales de gestión de sus intereses por encima de los nacionales o aún de bloques continentales solo hace falta repasar los movimientos de Capital hacia cualquier parte del mundo, sus intereses entrelazados más allá de las banderas y también sus propias confrontaciones. Desde el propio ámbito cercano (y por citar algunos ejemplos de actualidad) vemos como Acciona entra en China para fabricar y vender turbinas eólicas (en sociedad con la empresa china Aerospace Science and Tecnologia Corporation. Antes ya lo hicieron en este sector Iberdrola y la estadounidense Florida Power. La inmobiliaria Fadesa entra en el mercado francés comprando Financière Rive Gauche. Fadesa ya está presente en Marruecos, Hungría, Polonia y Portugal. Las compañías constructoras del sector desalador tienen proyectos - de construcción y de explotación- en Argelia, Marruecos, Chile, EEUU, Méjico, Libia, Túnez, Chipre. CIE Automotive (componentes de automóvil) que cuenta con plantas en España, República checa (cuatro), Brasil y Méjico puede formar parte de un grupo industrial aún mucho mayor si tiene éxito una fusión con el hólding Insecc. La constructora OHL continúa sus inversiones en Brasil y en Méjico. Repsol negocia la participación en los yacimientos de gas de First Calgary en Argelia, acuerdos de reserva de gas con Rusia, la construcción de una terminal de gasificación en Canadá y otra en Perú, y la compra en disputa con otras petroleras del 51% de la mayor empresa refinadora turca, Tupras. Iberia se disputa con AirFrance el liderazgo en América Latina. La conservera Calvo ha adquirido la mayor conservera de Sudamérica, la compañía brasilera Gomes de Costa, tiene dos plantas en Ecuador y ha abierto una segunda en Marruecos. Hace años Calvo compró la conservera italiana Nostromo. La conservera Garavilla ya tiene planteado un proyecto común de fusión con Calvo y la Italiana Riomare (la mayor conservera de Europa). Acerinox, fabricante de acero inoxidable que tiene plantas en Cádiz, EEUU y Sudáfrica, centros de servicios en Chicago, Atlanta, Los Angeles y Toronto y almacenes en Polonia no descarta una posibilidad de compra en el sudeste asiático. Arcelor ha comprado el 25% de la siderúrgica brasileña CST. La Seda de Barcelona planea comprar la empresa portuguesa Selenis y la Italiana Ausapol. El grupo Losán ha comprado empresas productoras de chapa en Brasil y Chile. Losán ya tiene cinco plantas en España, una en Rumanía, otra en Holanda y almacenes en Oporto, Milán, Brasil y Chile. El grupo Roca, el mayor fabricante mundial de porcelana sanitaria que dispone de 41 fábricas en quince países (en todos los continentes) ha puesto en marcha nuevas fábricas en China, Rusia y Polonia. El grupo químico japonés Ube amplía sus instalaciones y su primer centro de I+D fuera del Japón en el puerto de Castellón... La primera avanzadilla de las multinacionales chinas de electrónica, telecomunicaciones o informática (lenovo, Haier, Shaghai Automitive, TCL, Huawei,etc) ya están actuando en España...

No pretendo que estas reflexiones se conviertan en una gaceta económica, pero no puede pasar desapercibida por ningún analista político riguroso cuál es la situación real del mundo que necesitamos transformar. El Capital se ha convertido en un ente global y cosmopolita, cada vez más concentrado y abocado al pillaje, en donde carece ya de todo sentido seguir hablando de naciones, de grupo de naciones o de bloques continentales. Carece de sentido hablar de fronteras, de desarrollos autárquicos o nacionales, de autonomía o de soberanía nacional, de limitaciones comerciales, aduanas o aranceles. La Resolución 1803 de la Asamblea de las Naciones Unidas del 14 de diciembre de 1962 que proclamaba que todo Estado tiene y ejercerá libremente total y permanentemente soberanía, incluyendo la posesión, uso y disposición sobre todos sus bienes, recursos naturales y actividades económicas, es papel mojado. Hoy, debería decir: El Capital tiene y ejercerá libremente total y permanentemente soberanía, incluyendo la posesión, uso y disposición sobre todos los bienes, recursos naturales y actividades económicas obtenidos tanto por adquisición, compra o pillaje. Esta es la nueva Resolución que rige en el mundo y la auténtica condición de sometimiento que se obliga a los pueblos por medio, por ejemplo, de la tan cacareada Condonación de la Deuda. En esta labor están todos los Capitales sin distinción. Repasando el accionariado de muchas grandes empresas y consorcios multinacionales veríamos claramente sus enormes intereses entrelazados mas allá de territorios, lugares geográficos o naciones (aún a veces entre propios competidores)... pero el camino para todos ellos va en una sola dirección: Wall Street.

En el lenguaje común se aprecia con claridad lo que se describe en el párrafo anterior: INDUSTRIA NACIONAL e INTERES NACIONAL, pasan ya a segundo termino ante INDUSTRIA MULTINACIONAL, EL MERCADO INTERNACIONAL y ECONOMIA GLOBAL.. El Estado continua siendo la estructura política de un territorio concreto (la Nación), pero ya no representa al conjunto del Capital Nacional simplemente porque para hacerlo debería adoptar una política de guerra permanente y esta política ya fue adoptada en el siglo pasado y tuvo un vencedor, el único que en la actualidad puede continuar adoptándola contra todos los demás. Solo Estados Unidos mantiene el status de Estado Nacional en regresión hacia el estado absolutista propio del Feudalismo. Esta es la idea que surge de la realidad objetiva y que lleva a las formas Imperiales. Estados Nacionales, NO. Estados vasallos, Si.

El Capital solo tiene como objetivo que su revalorización no se detenga. Debe asegurar su acceso a los recursos y materias primeras (por propiedad, adquisición o pillaje), su transformación en mercancía de cambio al menor coste posible frente a la competencia (a la que vencerá, comprará o con la que se fusionará para repartirse el mercado) y tener accesible un vasto mercado en donde pueda cerrar obligatoriamente el círculo de dinero-mercancía-mercancía dinero. Para el Capital no tiene la más mínima importancia las circunstancias con las realizará su proceso de revalorización. Si debe emprender una guerra de pillaje, bajo no importa cual bandera, la emprenderá. Si debe destruir un mercado floreciente para desarrollar otro mejor, lo destruirá. Ni tomará tampoco en consideración ninguna cuestión de raza, lugar de nacimiento, idea política... de sus accionistas ni la patria de las entidades bancarias o financieras con las que emprenderá nuevos negocios en no importa dónde ... y si esto es tan diáfanamente así a nivel global ¿porqué la burocracia política nos sigue hablando de patrias, banderas o uniones continentales?

La burguesía europea debería saber mas que ninguna otra que el pillaje del mundo fue desde los mismos inicios del capitalismo uno de los factores mas determinantes de su desarrollo. Aún cuando la generalización de un modo de producción basado en la propiedad privada fue el engendrador de un desarrollo que parecía imparable, en ningún momento se detuvieron las constantes guerras civiles y de rapiña entre burguesías tanto en el mismo continente europeo como en múltiples lugares del globo. Lo que podríamos llamar la última gran guerra civil europea (la Segunda Guerra Mundial) abortó el intento de unificación europea bajo el liderazgo, por medio de la guerra, de la burguesía de un solo estado-nacional: El Tercer Reich. El resultado de la Guerra fue una nueva Europa fragmentada en naciones "soberanas" entre dos grandes potencias en disputa, las auténticamente ganadoras y futuras litigantes por el dominio del globo: EEUU y la URSS. No es de extrañar que la Europa que se pretende construir alargue sus tentáculos exactamente hacia los mismos territorios por los avanzaron los ejércitos de Hitler (hacia el Este y hacia los Balcanes). Pero la burguesía del siglo XXI no es ya la de los años 40 por muchos sueños unificadores, sin guerra, que tuviera Adenauer. La burguesía ya no es "nacionalista" ni tan solo de la patria europea. Es mucho mas internacionalista que los trasnochados residuos que aún se reclaman herederas de la antigua izquierda revolucionaria europea.

Mientras se vuelven a oír cánticos a la "grandeur", BNP Paribas (el mayor banco francés) ha adquirido desde el año 2001 seis entidades bancarias norteamericanas y ha tejido una extensa red de más de 800 oficinas en EEUU. Mientras algunos políticos italianos claman por el retorno de la lira los banqueros italianos de UniCredito están al frente de una futura fusión con el banco alemán Hvbank. Mientras la derecha y la izquierda política española litigan por quien es más patriota, el BBVA se ha lanzado a la conquista del banco italiano BNL... El Capital "vuela" allá en donde encuentra la mejor posibilidad de negocio. Baudouin Prot, consejero del PNP Paribas lo explica con absoluta claridad y sencillez: "El banco ve en EEUU más posibilidades de desarrollo que en Europa". Mientras, el mundo financiero europeo sigue deshojando la margarita del "si o no" de la concentración bancaria en la vieja Europa.

Si en alguna cuestión el Capitalismo sigue representando (cada vez con mas dificultades) su impronta de sistema innovador y desarrollador de las fuerzas productivas respecto a los sistemas anteriores (absolutamente anquilosados y negadores de cualquier posibilidad de cambio) es su continua necesidad se seguir desarrollándolas sin cesar, e inseparablemente por tanto de crear o buscar nuevas mercados en donde sea posible su revalorización.

China es ante todo un gran mercado. Se equivocan los que piensan que China es solo un mercado de mano de obra barato (cualquier territorio del mundo lo podría ser y de hecho ya lo es tanto en el sudeste asiático, como en indoamérica, como en �frica, como en los países del Este) con el que se puede inundar el mundo de tiendas a cien, baratijas, zapaterías, restaurantes, etc. China es un mercado potencial en donde ya casi 100 millones de sus ciudadanos tienen un poder adquisitivo similar al de los europeos, donde sus salarios (ciertamente ínfimos) crecen porcentualmente mucho más que los de otros lugares desarrollados, donde la renta per cápita también crece, así como el número de sus ingenieros e investigadores. Es donde las grandes empresas multinacionales construyen sus factorías tecnológicamente mas avanzadas y en muchos casos absolutamente robotizadas (Philips, por ejemplo). Solo porque es un gran mercado en expansión el Capital fluye hacia China.

Josep, 20 de Junio de 2005
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