Imprès des de Indymedia Barcelona : http://barcelona.indymedia.org/
Independent Media Center
Notícies :: globalització neoliberal
Rebelarse vende,el consumismo de los anti-sistema
12 jun 2005
Supongo que habreis oido hablar sobre "Rebelarse vende" un libro crítico con esta especie de moda o consumismo anti-sistema.

La verdad es que hace reflexionar y es crítico con los que creemos en otro sistema, en otro mundo, y tiene parte de razón, yo también creo que tiene parte de moda, la marihuana, las rastas, los conciertos alternativos, las raves, las casas okupas(algunas) y toda esta superficialidad consumista que envuelve a los"anti-sistema"(por etiquetarlo y que nos entendamos),es ridiculo que una ideología que va contra el consumo degrade A VECES hacia el consumismo.


es posible que la cultura popular, o contra-cultura pueda quedar al margen del sistema? y sobre todo, en que medida afecta esto en los deseos de muchos de otro orden social?


espero que os haga reflexionar...

que ultimamente hay muchas dicursiones chorras,apa dons
Eduardo Robredo Zugasti

Sobre REBELARSE VENDE. El negocio de la contracultura de Joseph Heath
y Andrew Potter, Taurus, Madrid 2005. Un repaso crítico, satírico
y pragmático de la «izquierda pop»



¡La revolución es una prostituta!
Rebelde mexicano en Los profesionales (Richard Brooks, 1966)

§. 1

Este es un ensayo muy estimulante de filosofía crítica, escrito desde y hasta cierto punto contra el presente, sólo que desde una filosofía entendida al modo pragmático y casi instrumentalista. Se trata de intentar comprender un presente que desde luego no está inmediatamente tocado por el cielo de las ideas puras, sino inmerso en el fango de la economía, la historia infecta, las psicologías prosaicas y las ideologías blandas de las modas y el marketing cultural.

§. 2



La rebeldía contracultural, según tesis que consideramos implícita en el ensayo de Joseph Heath y Andrew Potter, habría logrado desplazar el centro de la gravedad política desde la crítica tradicional de las instituciones y del trabajo industrial enajenado, hasta la esfera del ocio (o diversión) como el ámbito privilegiado de «realización humana». El «homo faber» daría paso a un tronchante «homo ludens» que traería bajo el brazo el pan de la ética de la felicidad, la auto-realización y la fiesta perpetua: make love, not war. Es así que, animados por la utopía de una «economía de la posescasez» (Marcuse) en la que las máquinas nos habrían liberado finalmente de la vita activa más alienante, los teóricos, patólogos o charlatanes más variopintos de la contracultura, desde Raoul Vaneigem a Valerie Solanas, habrían podido crear distintas «teorías de la diversión» alternativas a las «teorías del trabajo» propias de la sociedad industrial. Ya no es suficiente con el «trabajo práctico» codo con codo con el campesino y el proletario, tal como enseñaba Mao, lo que esta «izquierda pop» desea es, ante todo, divertirse con ellos, «pasárselo pipa»{4}. El gusto por la fiesta perpetua habría obtenido tanto éxito que incluso dentro de las éticas y «filosofías del ocio» más aparentemente conservadoras, al estilo de Joffre Dumazedier, latería el principio contracultural de la liberación lúdica. Theodore Roszak en El nacimiento de una contracultura llama, por ejemplo, a la «liberación psíquica de la clase oprimida» como un modo de superar la critica institucional de la izquierda más rancia y tradicional (tanto del marxismo como de la socialdemocracia). Todo ello apuntaba hacia la necesidad de crear esa «nueva cultura» que ya fue augurada por el análisis de la «hegemonía cultural» de la burguesía, por decirlo a la manera de Antonio Gramsci. El «nuevo ocio» resultante va a pasar a ocupar, a partir de entonces, una centralidad no conocida en el mundo clásico o en el mundo de la ética weberiana del trabajo, cristalizando incluso en jóvenes disciplinas académicas como la misma «filosofía del ocio»{5}.

Lo cierto es que la idea de una izquierda «rebelde», de una pos-izquierda revolucionaria cada vez más indefinida en lo que hace al sujeto político nacional no ha dejado de cosechar éxitos desde la acuñación de la «contra-cultura» por parte de Roszak. Los distintos gestos y figuras de esta ya célebre «contra-cultura» son admirablemente criticados por el ensayo de Potter y Heath. No es difícil calcular que las razones de esta celebridad se basan, más que en ninguna otra cosa, en la extrema confusión y oscuridad de las mismas críticas contra-culturales y en su incapacidad para superar su propia identidad negativa. La contra-cultura ha cantado a cosas tan contradictorias como el LSD (The Beatles), el irónico God Save The Queen de los Sex Pistols o el algo menos irónico God Bless President Bush de parte de Dee Dee Ramone{6}. Se trata, en suma, de jugar al diabolo (en lugar de a los video-juegos) calzarse unas Converse (en lugar de un par de Nike) o participar en un happening (en lugar de ir a la ópera) a la vez que reformamos radicalmente nuestra mentalidad «conformista». Porque ya no se trata sólo de jugar a la reforma institucional o a su derribo revolucionario (para implantar, por ejemplo, la dictadura del proleteriado), sino de desenmascarar la «conciencia esclava» de toda la humanidad masificada. La crítica contra-cultural intenta, en consecuencia, desvelar la «apariencia metafísica del mundo», pero no sugiere ningún programa coherente para llegar a la trastienda del mundo verdadero. Esta es justamente la idea que expresaba Guy Debord –que soñaba con una sociedad de obreros-artistas y en las que ya no fuera posible «morir de aburrimiento»– en La sociedad del espectáculo. Una idea que los Hermanos Wachowski popularizaron, por cierto, en su famosa trilogía Matrix, echando mano de las nuevas mitologías ciber del siglo XXI.

Después del «chasco perpetuo de las ideas» la rebeldía contracultural se ha presentado a sí misma como la intérprete legítima de la verdadera emancipación. Desde eso que incluso Habermas reconoce como el «cansancio de la teoría», dentro de esa misma tradición del idealismo alemán en el que madura la idea de «cultura», se arroja ahora el testigo de la libertad no sólo a las manos del «pensamiento posmetafísico» sino de una contra-cultura que pretende cuestionar radicalmente «la soberanía de las cabezas» (Sloterdijk). La escena de un Theodor Adorno estupefacto ante el desnudo-protesta de una de sus alumnas «contra-culturales» podría quizás ilustrar esta brecha abierta entre la teoría y la práctica, la izquierda tradicional y la izquierda «pop», o dicho de otro modo, el conflicto entre la soberanía de las cabezas y la soberanía de los cuerpos libres. Puesto que el rebelde contracultural pretende haber descubierto un cuerpo viviente, divertido y liberado que es la parodia tanto del «pringado» conformista como del revolucionario circunspecto, y que se afirma a sí mismo ante todo desde un ocio «alternativo» al gris consumismo de la tecnocracia. Desde esta perspectiva, se comprende que la «cultura» dominante se perciba como poco más que basura{7}.

Pero ¿y si no existiera semejante «alternativa»? ¿Y si la ideología «hippy» y «yupi» fueran, en el fondo, meras variaciones de lo mismo? Entonces la rebeldía de la contracultura sería, sencillamente, la continuación del mismo sistema por otros medios. La economía de la rebeldía es, de hecho, incapaz de entender que la contra-cultura toma siempre la forma de algún producto, que pronto entra a formar parte del mercado de los bienes posicionales enmarañados en la endémica «creación destructiva» (Schumpeter) del capitalismo global y que, finalmente, todo queda integrado en el mismo consumismo que se trataba de poner en solfa. Las insoportables paradojas de un rebelde «auténtico» a machamartillo como Kurt Cobain vendiendo millones de discos en todo el mundo antes de suicidarse, o de la revista radical Adbusters patrocinando marcas de calzado deportivo «alternativo» son ilustraciones muy claras de esta «crítica de la razón rebelde».

§. 3

Ante la anomia contracultural, los caprichos del «individualismo aleatorio» y el vago anarquismo político de la «izquierda pop», los canadienses Heath y Potter presentan su «alternativa» pragmática que también desbarata el mito del estado débil o del «estado en retirada», dicho al modo de Susan Strange. Las críticas a los planteamientos anti-globalización al estilo de Naomi Klein, el escepticismo ante los mundos «alternativos» o la «ilusión antropológica» del «buen indígena» quizás no suenen muy bien delante de los oídos idealistas, pero todas ellas son tareas urgentes para una filosofía crítica que ya no puede seguir confiando en el utopismo divertido de los falsos apátridas. La ingenuidad sistemática no ha sido nunca el camino.

This work is in the public domain

Comentaris

Re: Rebelarse vende,el consumismo de los anti-sistema
13 jun 2005
Aquests autors són uns pijos que no saben a qui criticar i es pensen que el seu llibre és un gran descobriment:

ho!!!! HI HA GENT QUE INTENTA CANVIAR EL MÓN I TAMBÉ CONSUMEIX!!!!!

Colla de pijos baratos!!! el vostre llibre és una gran merda!!!!
Doncs a mi em sembla interessant
13 jun 2005
Em sap greu que al/ a la "va home" l'article no l'hi hagi agradat. Jo me l'he llegit una miqueta per sobre i em sembla forca bo, potser una mica dens pero vaja interessant. Trobo que es un tema que és evident, la cooptació estetica i a vegades fins i tot a nivell de contingut per part de la societat de mercat de tot allò que preten ser rebel i critic. Els hi van fer una entrevista a El Pais fa cosa d'un mes i no estava gens malament. Penso que la recuperacio que ha fet el MACBA de les mogudes que hi ha hagut darrerament a BCN n'es un bon exemple no? A més qui ha penjta el text ho ha fet amb l'anim d'encetar un debat. Crec que despotricant aixi doncs no aportem gaire a la discussió.
No té res a veure pero algu sap si els del col.lectiu A.F.R.I.K.A i els del Luther Blisset han tret alguna cosa ultimament, son els que havien fet un manual de guerrilla cultural que era francament molt bo.
Re: Rebelarse vende,el consumismo de los anti-sistema
13 jun 2005
Crec que en l'época d'abundància en que vivim, és difícil arribar a escapar del consum indiscriminat. Les premises són clares si el que volem és tindre una certa ideologia politica o compromis amb la societat i el món en que vivim, de manera que no discordi amb la nostra vida a nivell pràctic. Si per una banda donem diners a una ONG, a la marató o col.laboro en la redacció d'una revista, vaig a una manifestació... però no traslladem l'esperit critic que ens porta a fer aquestes accions a la practica de la vida real en tots els seus aspectes: som uns hipòcrites o uns ignorants, o no sabem ven bé com sortirnos-en de tot plegat. Per tant haurem al final del dia fer una repasada a totes les nostres accions, analitzant-ne el contingut: causes i conseqüències. Això val per als productes que consumim (don venen qui els ha fet, plusvàlua dels intermediaris, toxicitat..) com per a les nostres accions vers els altres o vers nosaltres mateixos, per tant el nostre entorn més inmediat. Amb això vull dir que no cal anar gaire lluny a buscar respostes respecte a la manca de coerència pel que fa als moviments socials o grups ideològics que comprenen principalment persones joves, sinó que tots i totes no em de dubtar de filosofar i a coneixerse a un mateix per tal d'arribar a les conclusions correctes.
Re: Rebelarse vende,el consumismo de los anti-sistema
13 jun 2005
ese libro y los que lo han escrito es una patraña. La gente a la que llaman "alternativa" solo tratan de crear redes de ocio/consumo/formas de vida que vayan lo más acorde posible con su forma de pensar. Qué bonito es criticar a los que reflexionan escribiendo, haciendo conciertos, manis, etc. y más escribiendo un libro. Su obra no aporta nada que no se haya ya debatido mil veces. Si creen que los "alternativos" no lo hacemos bien que ayuden y que se pongan a currar y a dar ejemplo.
Re: Rebelarse vende,el consumismo de los anti-sistema
13 jun 2005
El problema de la estética en el mundo de la reproducción técnica de la imagen es que tiende a reducir a meros cliches (mercancias) a sus portadores. Es por ello que creo que la única forma de no reducirse a un producto integrado dentro del sistema de consumo es usar los símbolos que el propio sistema no puede absorber (sus tabus).
Re: Rebelarse vende,el consumismo de los anti-sistema
13 jun 2005
En una sociedad en que las relaciones humanas se basan en el dinero, es normal. No ha demostrado ni descubierto nada estos dos. Por eso luchamos contra el capitalismo, porque buscamos alternativas a que las relaciones se basen no en cuestiones monetarias, sino humanas y de solidaridad. Hasta no llegar a la utopía, ser contracultura o rebelde venderá, porque es así el mundo de Don Dinero
Re: Rebelarse vende,el consumismo de los anti-sistema
13 jun 2005
El que diuen és interesant i no te falta de raó. De fet jo veig una mica el lligam amb les critiques que es revien amb la mani-festa del MAY DAY a Barcelona. Tot i així segueixo sense veure la seva alternativa al moviment antiglobi (ja em miraré el llibre).

Malgrat tot, vaig veure un reportatge d'aquets dos al 33 (silenci) i la sensació que em varen donar és que anaven de som més cools que la resta de cools alternatius.
Re: Rebelarse vende,el consumismo de los anti-sistema
13 jun 2005
Con la protesta cantada, negocio discográfico.
Con la protesta escrita, negocio editorial.
Con la protesta estética, negocio textil, etc.
Con el intento de evasión, negocio del ocio.
Etc, etc.

La posibilidad común al negocio de la protesta es toda mente anclada en la acción/reacción emocional multiplicada por loromimesis irreflexiva.

¿Hay salida?

Si: O A o contra A están incluidos en A,
entonces: ¡Ni A ni no-A!

El sistema es abierto si tu mente es libre.

http://www.fraybyte.org/aldea/
Sindicat Terrassa