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Notícies :: antifeixisme : educació i societat : guerra
Ministros anarquistas
26 mai 2005
Publicat a http://www.red-libertaria.net Salut
Ministros anarquistas

Enviado el Martes, 24 mayo a las 13:04:30 por red-libertaria.net

Anónimo escribió "Reseña y comentarios del libro de Dolors MARIN:"Ministros anarquistas". Barcelona, 2005.

¿Que diríamos al descorchar una botella de buen rioja si encontráramos agua? ¿Qué de una carísima tarrina de caviar ruso que contuviera atún? Nos sentiríamos por supuesto decepcionados, y quizás también estafados porque la etiqueta no se corresponde con el contenido real.

Eso nos ocurre con el título y la primera página del libro de Dolors Marín, que se inicia con una serie de interesantes preguntas que luego no son contestadas en el libro. En vano buscaremos, tras leer el libro de cabo a rabo, las conclusiones a las que ha llegado la autora. No hay conclusiones.

El libro se limita a efectuar unas biografías, más o menos interesantes, de cuatro militantes anarcosindicalistas que tienen por denominador común el de haber sido ministros del gobierno republicano, como podrían haber tenido el denominador común de tener la nariz larga o el de contarse entre los "mejores hombres" de la CNT, incluida Federica. Por otra parte no se dice nada, o muy poco, de los militantes anarcosindicalistas que detentaron el cargo de "conseller" en el gobierno de la Generalidad de Cataluña. Además Marín se ha olvidado por completo de Segundo Blanco, ministro de educación y Sanidad, por la CNT, en el segundo y tercer gobierno Negrín, desde abril de 1938 al final de la guerra. Un error imperdonable.

Pero aunque tanto el título del libro como las preguntas iniciales apuntaban a que la autora iba a enfrentarse a un tema tabú en la CNT, que para nosotros se concreta en estas preguntas: ¿por qué la CNT produjo ministros?, ¿por qué la CNT-FAI se convirtió de hecho, en 1938, en un partido político antifascista más?, ¿por qué la CNT-FAI en 1936 no sólo no destruyó el Estado capitalista sino que fue su mejor pilar en un momento de crisis revolucionaria?, lo cierto es que Marín no da respuestas, y de hecho también plantea mal las preguntas. Pero es que Marín, además, da la penosa sensación de que no puede dar respuestas.

Dejemos de lado las mejores páginas de Marín, en las que copia sin citar largas parrafadas de artículos ajenos sobre El Júpiter o el discurso de Durruti del 4 de noviembre de 1936. Dejemos de lado los más o menos interesantes datos biográficos, ya conocidos, sobre López, García, Montseny y Peiró, y las eficaces tijeras generosamente aplicadas a recortar textos ya publicados, sobre todo de Peirats.

¿Qué nos dice Marín, qué es lo que realmente piensa y quiere que sus lectores crean que es importante entender y comprender para aceptar la existencia de ministros anarquistas? ¿Qué puede disculpar y hasta hacernos aceptar como normales denominaciones tales como esa surrealista expresión, tan contradictoria, que resulta de juntar esas dos palabras tan opuestas y antagónicas como negro y blanco, verdad y mentira, anarquista y ministro? ¡"Ministros anarquistas": "lo negro es blanco", "la verdad es mentira"! Ese es el núcleo de la cuestión.

Mas la respuesta de Marín es la de un vago sentimentalismo obrerista, fundamentado en la sencilla honestidad de esas humildes y sufridas vidas de unos militantes anónimos de base, que disculpan, porque ni discuten ni entienden lo que los altos jerarcas cenetistas hicieron, porque les dijeron que las circunstancias impusieron la necesidad de renunciar a los principios, y porque pese a todo durante algunos meses creyeron vivir en la utopía. Esa y no otra es la respuesta de Marín (página 246) a un tema tan tabú como importante, ambigüo y contradictorio en el movimiento anarquista: ¿por qué hubo ministros anarquistas? Marín nos responde que las circunstancias, el destino, la historia, los dioses de la guerra o la casualidad así lo quiso y así lo hizo inevitable. Marín nos dice que sucedió así porque así sucedió, porque no hubo otra alternativa real, pero además de estas tautologías también nos dice que pese a todo valió la pena colaborar con el Estado republicano y renunciar a hacer la revolución, porque en sanidad y justicia se alcanzaron metas y logros hasta entonces impensables: el divorcio y la interrupción del embarazo, la posibilidad de la autodefensa judicial o los campos de trabajo, la reforma educativa, y un etcétera de reformas menores hoy absolutamente superadas, pero que en 1936-1939, según Marín, eran auténticas y valiosas "conquistas revolucionarias".

Y todo eso parece justificar adecuadamente, según Marín, la renuncia a una revolución total y totalitaria de la clase obrera que diera una definitiva patada al viejo mundo capitalista.

Marín, que nos regala con unos disparatados y poco informados capitulillos sobre pistolerismo, aborto y feminismo, que no vienen a cuento, ni siquiera cita, cuando trata muy de pasada a los opositores al colaboracionismo, de la alternativa libertaria de la agrupación de "Los Amigos de Durruti", que se opuso a la militarización y a la dejación de principios que suponía la participación de los anarquistas en las tareas ministeriales de un gobierno burgués. Incluso cita entre los opositores de más valía a Juan Santana Calero, sin decir nunca que éste militó en la "Agrupación de Los Amigos de Durruti", organización que Marín no cree oportuno mencionar en ningún momento.


Marín no dice nunca que el papel de los ministros anarquistas no fue otro que el de defender en el gobierno de la República (y en el gobierno de la Generalidad) el programa y los intereses propios de un gobierno de unidad antifascista, es decir, de un gobierno de unidad sagrada del movimiento obrero con la burguesía democrática, como los que existieron en la Primera Guerra Mundial en Francia y Alemania, cuando se enviaba a los trabajadores franceses y alemanes al combate y la matanza entre ellos por el bien de la patria francesa o alemana. El movimiento libertario (¡después de setenta años de sermones antiestatales!) no quiso saber ni entender que las funciones estatales no varían ni un ápice porque haya cambiado el color político de las personas que ostentan el cargo de ministro. Los archivos demuestran claramente que, por ejemplo, Pedro Herrera, conseller de Sanidad, y Abad de Santillán, conseller de Economía, en los debates del gobierno de la Generalidad defendían y se comprometían a trabajar para que el movimiento libertario cumpliera los decretos emanados por el gobierno (sobre desarme de la retaguardia, militarización de las Milicias, disolución de los comités revolucionarios locales, limitación y sumisión de las colectivizaciones al decreto de octubre del 36, etcétera). Los ministros lo eran para integrar y someter el movimiento anarcosindicalista en el gobierno de unidad antifascista y dejarían de ser útiles, como tales, si no pudieran o supieran conseguir esa sumisión. Los ministros y âconsellersâ? anarquistas simplemente ejercieron lo mejor que supieron sus funciones de ministro y âconsellerâ?, en el seno del engranaje estatal. Pedro Herrera, como "conseller" de Sanidad, y "Marianet", como secretario de la CNT, en la reunión extraordinaria del Consejo de la Generalidad del 5 de noviembre de 1936 aceptaron imponer la militarización en las milicias anarquistas, suplicando a Companys, Sandino y Comorera algo de tiempo para conseguir poner en cintura a los incontrolados del frente, como Buenaventura Durruti, y a los de la retaguardia, como Manuel Escorza. Por esto al día siguiente el no menos incontrolado Liberto Callejas cesaba como director de la "Soli", sustituido por Jacinto Toryho, acérrimo defensor del antifascismo republicano, de la militarización de las Milicias y del colaboracionismo. Empezaba un desgarro organizativo inconfesable entre la alta jerarquía libertaria, colaboracionista, y el sector crítico y purista de la militancia, al que esos mismos jerarcas descalificaban despectivamente, al igual que el resto de partidos burgueses, junto con los estalinistas y poumistas, como "los incontrolados".

Le recomiendo encarecidamente a Marin la lectura del libro de François Godicheau "La guerre d´Espagne. Republique et révolution a Catalogne" (Odile Jacob, 2005) para que actualice adecuadamente sus conocimientos sobre la auténtica tragedia que supuso para los libertarios "de base", críticos con el anarquismo de Estado, la maquiavélica política estalinista, impulsada por Negrín y los soviéticos, de integrar a los jeracas ácratas en el aparato estatal, al tiempo que se desataba una feroz represión contra "los incontrolados".

El 19 de julio la clase obrera barcelonesa derrotó al ejército casi sin armas, pero en mayo del 37 los obreros, fuertemente armados, fueron derrotados. ¿Por qué?: porque en julio tenían unos objetivos políticos claros de derrotar al ejército en la calle; y por el contrario en mayo estaban políticamente desarmados, organizativamente divididos y los propios líderes estaban ya del otro lado de la barricada. Mayo del 37 fue un movimiento espontáneo que carecía de objetivos precisos. Y "Los Amigos de Durruti" intentaron dar esos objetivos: sustituir la Generalidad por una Junta Revolucionaria (sin alianza alguna con la burguesía y el estalinismo) y dar todo el poder económico a los sindicatos. Pero fracasaron. "Los Amigos de Durruti" en mayo de 1937 eran una Agrupación anarquista con cinco mil simpatizantes con carné y cuatrocientos hombres armados en la calle. Y enfrente, del otro lado de la barricada se encontraron con los de siempre: la policía, el burgués, el gobierno; pero ahora como novedad también a la burocracia obrera cenetista y estalinista. Y esto Marín ni lo explica ni lo dice. Porque si bien es cierto que después de mayo de 1937 soviéticos y estalinistas iniciaron una brutal y feroz represión del movimiento obrero, ello fue posible gracias a la pasividad y permisividad de la dirección cenetista, a la que por otra parte le convenía la represión de la militancia crítica con el colaboracionismo que ellos encarnaban. La ambigüedad del anarcosindicalismo, entre una teoría àcrata aparcada y un pragmatismo antifascista que anteponía a todo la victoria militar, condujo a un divorcio de los altos jerarcas anarquistas respecto a la militancia de base. Quince mil presos antifascistas había en 1938 en las prisiones de Negrín, en su mayoría anarquistas, mientras la CNT y la FAI seguían colaborando en el esfuerzo de guerra de un gobierno estalinista que ejercía una feroz represión en las filas anarquistas. Claro que esa represión además de no afectar a los altos jerarcas anarcosindicalistas, iba dirigida sobre todo contra los sectores críticos, revolucionarios y anticolaboracionistas del anarcosindicalismo, y eso favorecía el dominio de la alta jerarquía ácrata sobre sus incontrolados.

La pregunta fundamental, la cuestión tabú del movimiento libertario y el tema que tantos libros e historiadores o militantes no llegan a dilucidar, porque no la comprenden, es porqué los revolucionarios de ayer, como García Oliver, se convirtieron unos meses después en ministros, en bomberos, en contrarrevolucionarios⦠¿Por qué los líderes anarquistas y / o el movimiento libertario renunciaron a la revolución? Marín tampoco nos contesta a esta pregunta, aunque en la primera página de su libro nos anuncia que va a hacerlo.

¿Por qué los que ayer eran revolucionarios, unos meses después fueron contrarrevolucionarios? Desde el primer momento el movimiento libertario sostuvo la unidad antifascista. Se trataba de unirse con socialistas, estalinistas, poumistas, republicanos y catalanistas para derrotar al fascismo. El antifascismo fue en los años treinta el peor veneno y la mayor victoria del fascismo, porque consiguió sustituir el combate por la revolución obrera en una lucha favorable a la conservación de la democracia burguesa. La unión sagrada de todos los antifascistas para derrotar al fascismo y defender la democracia suponía para el movimiento libertario renunciar a los propios principios, a un programa revolucionario propio, a las llamadas "conquistas revolucionarias", a ir a por el todoâ¦: ârenunciamos a todo menos a la victoriaâ?, para someterse al programa e intereses de la burguesía democrática.

Es ese programa de unidad antifascista, de colaboración plena y leal con todas las fuerzas antifascistas, el que condujo a la CNT-FAI rápida e inconscientemente a la colaboración gubernamental con el objetivo único de ganar la guerra al fascismo.

Es esa adhesión al programa antifascista (esto es, de defensa de la democracia capitalista) el que explica porqué y cómo los mismos líderes revolucionarios de ayer se convirtieron algunos meses después en ministros, bomberos, burócratas y contrarrevolucionarios.

No nos sirve de nada que Marín nos diga que se obtuvieron algunos éxitos y conquistas notables en el campo de la igualdad de la mujer, o en el jurídico, o en la reforma educativa. Porque los hechos son muy tozudos y evidentes: se perdió lo que más importaba, esto es, la guerra de clases, porque el movimiento obrero colaboró con el Estado capitalista, y disculpar esto con éxitos menores (de carácter feminista, jurídico o educativo) es lo mismo que un ateo comulgando con ruedas de molino.

Marín nos dice que García Oliver, Peiró, López y Federica, aunque cometieron errores, fueron honestos e incluso consiguieron alguna reforma apreciable, o lo intentaron (porque a Peiró no le dejaron hacer nada en Industria), y con eso parece dar a entender que disculpa la renuncia a una revolución total. Pero aquí no se discute la honestidad de NADIE. Lo cierto es que fue la CNT-FAI quien, falta de una teoría REVOLUCIONARIA sobre el poder, engendró eficientes ministros y burócratas que ahogaron el impulso revolucionario de las masas cenetistas. Esas carencias teóricas y organizativas transformaron a la CNT-FAI en una organización más del aparato estatal republicano, PORQUE SE SOMETIERON AL GOBIERNO DE UNIDAD ANTIFASCISTA Y ADOPTARON EL PROGRAMA DE LA BURGUESIA REPUBLICANA .

Marín no entiende que o se está por el Estado burgués y se le fortalece, como hizo la CNT-FAI en 1936, o se está contra el Estado burgués y por su total destrucción y desaparición, y es esa destrucción precisamente el principio y punto de partida de una verdadera revolución proletaria. Pero no se puede apostar por las dos cosas, o como hacen e hicieron muchos, en teoría por lo uno y en la práctica por lo otro. Claro está que para resolver contradicciones e incoherencias tan evidentes siempre se puede recurrir a la excusa de las circunstancias y de la transitoriedad: âdespués de tomar Zaragozaâ?, âlo primero es vencer al fascismoâ?; o incluso olvidando que el único deber de los revolucionarios es el de hacer la revolución, y que fue la derrota de la situación revolucionaria en sus primeros pasos la que hizo perder la guerra y dio vía libre primero al estalinismo (¡quince mil presos antifascistas en las cárceles de Negrín en 1938!) y luego al fascismo (cuarenta años de franquismo). Hay que aprender de las derrotas del proletariado: y la lección a sacar del 36 es que una revolución es total y totalitaria o está perdida. Y ese fue el grito de "los incontrolados".

Para reformas menores como las que valora Marín, ayer bastaba con la República de Azaña, y hoy hasta nos vale la actual democracia parlamentaria. Para alcanzar esas reformas no era necesario ningún 19 de Julio.

¿O con el Estado o contra el Estado? ¿Reforma o revolución? ¿Anarquismo de Estado o incontrolados? !Ministros anarquistas: eso es inconcebible!

Balance, mayo 2005.
"
Mira també:
http://www.red-libertaria.net/noticias/modules.php?name=News&file=article&sid=1265

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Comentaris

Re: Ministros anarquistas
26 mai 2005
"impuesta por Stalin y los sovieticos" dubto mol que el 1937 els soviets tinguessin algun poder de reptresentació real, encara de fet l'Unió Sovietica de sovietica nomes en kedaba el nom, per tant crec ke la frase mes adequada seria "impuesta por Stalin, Stalin y Stalin"
Per lo demes un ministre anarquista, un colaborador de l'estat capitalista, em sembla inconcebible a mi tambe, pro no nomes anarquista sino ke es digui simplement revolucionari.
Re: Ministros anarquistas
26 mai 2005
Donc per molt que us hi esforceu van existir i el seu llegat es del millor que s'ha fet mai des del poder, i no es conya ni m'enramo. A més, el llibre de la Marín és molt molt bo. Discrepo de qui nomes difama
Re: Ministros anarquistas
27 mai 2005
Si us plua, una mica de coherència "Lector". Segur que tu no participes de l'estat, m'equivoco? Segur que no tens una compte al banc, ni compres als supermercats ni vas al cinema, ni res de res, m'equivoco?
Les ministres ho van ser, sencillament, perquè elles pensaven que, veritablement, la república volia enderrocar al feixisme i per això, van aunar forces. El problema és que els comunistes, també tenien l'objectiu de destruir el projecte llibertari, magrat que fos a costa d'ajudar a guanyar al feixisme.

Espero que els teus dubtes hagin quedat clars, tampoc era tan difícil, pensa que estas parlant d persones, com tu, bé, com tu no segurament, perquè tu no haguesis assumit cap responsabilitat. Com tampoc l'asumeixes ara i et dediques a criticar. Una pena.
Salut
Re: Ministros anarquistas
27 mai 2005
és més senzill encara, als dirigents de la CNT i la FAI se'ls va plantejar un dilema: prendre el poder per fer la revolució o recolzar el poder establert, totes dues opcions eren contràries a l'ideari anarquista, però la segona opció a més ímplicava sacrificar la revolució

és com desitjar molt una cosa i quan la tens davant no saps que fer-ne, qüestió que respecte a l'anarquisme ja s'havia plantejat molt abans:

Joaquim Maurín

L'anarquisme no és revolucionari

Publicat originalment a «L'Opinió», n. 30, el 8 de setembre del 1928.

Peiró ens exposa en el seu article del número 12 de L'OPINIÓ tota una sèrie de raons en virtut de les quals el moviment obrer català és «incompatible amb el sentit unitari i centralista del socialisme internacional». «Sabent això—continua dient Peiró—hom sap també per què Catalunya és impermeable al socialisme marxista i hom sap també per què l'anarquisme ha tingut i tindrà ací la més forta expressió de vitalitat».

El pes dels arguments de tots els que han intervingut en la discussió ha fet després, però, rebaixar un poc el to exageradament optimista i confiat d'en Peiró respecte les perspectives i l'esdevenidor de l'anarquisme a Catalunya.

En el seu article del número 25 de L'OPINIÓ dos mesos més tard, diu: «Jo no nego la possibilitat que el socialisme assoleixi algun dia la representació genuïna del proletariat català».

Aquesta afirmació demostra clarament que en el transcurs d'algunes setmanes, a causa del debat, sens dubte, el militant anarquista ha evolucionat considerablement en el sentit d'una major comprensió. I és que aquesta classe de discussions ideològiques tenen un cert valor pedagògic. A mesura que la polèmica es va desenvolupant, Peiró és menys intransigent. Reconeix que ésser català no vol pas dir forçosament ésser anarquista.

Si Peiró arriba a la conclusió que la classe obrera catalana pot en bloc deixar d'ésser anarquista—suposant que avui ho sigui—que l'anarquisme no és una condició sine qua non per a l'existència del proletariat català, resta llavors per estudiar els factors determinants de l'extensió i arrelament de les idees àcreates en els nostres medis i saber si les coses es mantindran eternament immutables.

L'anarquisme ha estat per tot arreu el sarampió del moviment obrer. Una espècie de sarampió romàntic. Aquesta és malaltia que només es passa una vegada, generalment quan s'és jove. Ella mateixa immunitza. L'anarquisme desapareix progressivament en la proporció que els obrers, com a classe, arriben a la major edat. Tan sols en queden restes allí on la classe treballadora, per raons a estudiar, com a Espanya, té que avançar molt encara pel camí de la seva evolució ideològica.

Peiró en l'article «Les idees i el sentit revolucionari» fa una confesió que no pot passar per alt. Segons ell és indiscutible que les masses obreres dels grans centres industrials—París, Berlín, Milà, Moscou, etc.—«estan més instruïdes—pot dir-se que entre elles s'hi desconeix l'analfabetisme»—que la classe treballadora de Catalunya. Jo no arribo pas a la conclusió, com podria fer-ho prenent com a base aquesta constatació d'en Peiró que hi ha una relació directa entre l'analfabetisme i l'anarquisme... Jo sols dic que el nostre medi obrer ha de progressar molt encara ideològicament. I no crec pas que sigui vers una direcció anarquista que això es farà.

* * *

Per què l'anarquisme està de baixa per tot el món? Per què la classe obrera que l'ha assajat el rebutja i el substitueix per altres doctrines proletàries més consistents?

El mateix Peiró ens ofereix la resposta en el seu article primer quan diu: «I encara ha fet més l'anarquisme espanyol. Conscient que en les seves mans tenia la força revolucionària del país, en tenir clar esment que les solucions de cap manera podien ésser anarquistes, posà aquella força a la disposició dels sectors esquerrans».

Què és això sinó la confessió plena de la impotència anarquista? De manera que en l'instint en què es diposa de la força revolucionària, aquesta és oferta als partits burgesos d'esquerra!... Mai un anarquista no ha pogut fer una condenació més definitiva, més categòrica, de la seva doctrina. Sincerament es diu que l'anarquisme no és revolucionari. Si, arribada l'hora de la revolució, té de passar els seus exèrcits als cabdills burgesos, és que es declara impotent del tot. «Els anarquistes—diu encara Peiró—amb tot i tenir molts defectes han estat sempre a l'alçària de les circumstàncies». Veritablement!...

Els anarquistes condemnen la política. No volen saber res d'ella. Però un dia cal tirar tota la llenya al foc, es juga l'esdevenidor del moviment obrer, i llavors els anarquistes, antipolítics com són, s'ofereixen en cos i ànima a l'esquerra burgesa. I no pas una vegada solament. Peiró ens ho diu: «Després... quants oferiments generosos i desinteressats han estat fets a les forces esquerranes!» Desinteressats i tot?

Els anarquistes no arriben a comprendre que la política no és més que l'economia concentrada. Doctrinàriament són incapaços de veure els problemes en síntesis. Els arbres no els deixen veure el bosc.

Per ésser revolucionari—i els anarquistes es pensen ésser-ho—no és suficient emprar un vocabulari extremista. Cal provar-ho. On és la revolució feta pels anarquistes? La burgesia ha fet mantes revolucions. La classe obrera dirigida per l'extremisme socialista ha començat també a prendre el poder. L'anarquisme està incapacitat per la seva pròpia doctrina per a fecondar una revolució fonamental. És per això que es veu obligat a convertir-se en un apèndix de l'extrema esquerra burgesa, com Peiró ens ho diu amb franquesa.

No solament el fet rus ha servit de pedra de toc per a aquilotar la fortalesa intrínseca de doctrines propagades entre la classe treballadora. L'exemple d'Itàlia ha estat també d'una transcendència enorme.

Els treballadors italians, en 1920, es varen apoderar de l'economia nacional. Terres, mines, fàbriques, transports, tot es trobava en mans de la classe obrera. El poder polític, però, no va sofrir cap trontoll. L'estat va continuar essent dirigit per la burgesia. L'intent dels obrers va fracassar. Per no haver pres l'aparell polític varen perdre les conquestes fetes en l'ordre econòmic. Tot va tornar als antics propietaris. I aquests van començar a preparar-se per fer pagar la por que havien passat.

En l'experiència italiana, els anarquistes han pogut veure l'assaig de les seves concepcions purament econòmiques. Allí no hi va haver política. I precisament perquè no va existir, el resultat va ésser el que tots sabem.

A més a més, com exemple vivent, d'aquest pretès apartament polític, d'aquest «economisme» pur, hi ha la C. G. T. de França dirigida per Jouhaux. Es vol una organització més reformista, més col·laboració de classes, que aqueixa Confederació sindical?

La C. G. T. de fet és un puntal de l'Estat francès, com els sindicats feixistes ho són de l'Estat italià. Amb la diferència, però, que la primera segueix encara emprant un llenguatge sindicalista, de lluita de classes, reivindicant la Carta d'Amiens i dient-se l'hereva del sindicalisme de Pelloutier. Jouhaux es creu anarquista.

La gran corrent sindicalista fou a França una reacció contra l'oportunisme del Partit socialista—entrada de Millerand al ministeri i socialisme reformista de Jaurès. Els teòrics del sindicalisme, els Sorel, Largardelle, Berth, etc., sortien en defensa del marxisme revolucionari abandonat pels capitostos de la II Internacional.

A casa nostra, un altre dels factors que va contribuir al creixement de l'anarco-sindicalisme fou, igual que a França, una reacció contra la política que la classe obrera havia seguit. Entre nosaltres aqueixa política es deia lerrouxisme. Qui podrà negat que la immensa majoria, per no dir la totalitat dels obrers de Catalunya que no eren socialistes, va anar darrera de les banderes radicals durant algun temps? I el partit radical era un partit burgès. La demagògia lerrouxista va mantenir en l'engany una gran part de la classe treballadora. Però això no podia durar indefinidament. El proletariat sap per intuïció trobar el seu camí, com les aigües busquen llur equilibri. Els obrers desertaren el lerrouxisme.

Naturalment, la reacció immediata fou: «A baix la política!» «Els polítics ens han enganyat!» Els anarquistes trobaren la terra preparada per a llur propaganda. Varen poder sembrar sense dificultat. Hi havia bona saó. La reacció contra el lerrouxisme d'aquí, històricament és el mateix fenomen que el que va tenir lloc a França a començament del segle. Al nostre país anem sempre amb una mica de retard.

La nostra classe obrera ha tingut lleures suficients per assajar àmpliament les excel·lències de l'anarquisme. Jo no estic tan segur com En Peiró. No m'atreviré a dir: «Serà això o allò forçosament». El que sí asseguro és que tard o d'hora—tot depèn de la seva capacitat d'adaptació a les necessitats històriques—el proletariat català constituirà el seu partit de classe, farà la seva política de classe sense haver d'anar a fer «oferiments desinteressats» a la burgesia. L'anarquisme haurà estat un assaig com ho fou el lerrouxisme. Per arribar al cim, per assolir el triomf, cal marxar de vegades a tort i a través, equivocant-se sovint. Si no es porta la brúixola i no es disposa d'una teoria científica per a fer l'exploració, se segueixen camins equivocats. S'esdevenen daltabaixos. Hi ha catàstrofes com la de Nobile al Pol Nord. Sortosament, hi ha vaixells salvadors... No sé per què l'anarquisme català em sembla una espècie d'excursió Nobile...

http://www.marxists.org/catala/maurin/1928/09/08091928.htm
Re: Ministros anarquistas
27 mai 2005
El llibre de la Dolors està molt bé i aborda el tema sense idees preconcebudes. És un pas ferm cap al coneixement d'una part molt complexe de la revolució i la contrarevolució del 36.

És normal però, que a tots els marxistes i també als marxistes que s'autoanomenen anarquistes i que en els seus analisis no parteixen de la realitat sinó de la seva ideologia, tot el que no sigui anar "a por el todo" (que ni es podia fer ni segurament era adequat) us sembla un pecat. Ara que ha passat tot es molt fàcil fer-se el listillo i l'ultrapurista, al marge de la situació del moment i al marge de la vostra pròpia actuació avui en dia. Apa macus salut!

I als que no us hagiu llegit el llibre us el recomano.
Re: Ministros anarquistas
27 mai 2005
perdó: tot el text que ha penjat coherència màxima és del maurin? perquè vaja, s'ha equivocat de lloc, ací és per a penjar la teva opinió, no per a copiar un text de fa 80 anys.

I a sobre, anterior a la revolució (1928)!!! i a sobre s'equivoca!! perquè va existir el comunisme llibertari ( i no m 'estic referint a l'obligació d'implantar el comunisme llibertari sinò a la decisió de comunitats de viure'l)
Així que, no comprenc perqè ho has posat, excepte si és per a molestar i ocupar lloc.
Re: Ministros anarquistas
27 mai 2005
"Ara que ha passat tot es molt fàcil fer-se el listillo i l'ultrapurista"

recordo que l'article del Maurin és del 1928

recomano també la lectura de

César M. Lorenzo, Los anarquistas españoles y el poder, Ed. Ruedo Ibérico

que des d'una perspectiva anarquista tracta aquest mateix problema

pel d'abans: i tant que van existir experiències en aquest sentit, però va ser la flor d'un dia per desgràcia
Re: Ministros anarquistas
27 mai 2005
He penjat la notícia,no perquè estigui completament d'acord amb el seu contingut,sinó perquè em parexia interessant el contrast efectuat pels autors del text.I que consti que ho he meditat molt(sinó fixar-vos la data de la publicacio fins que jo ho edito),tant quan aprecio molt tant l'activitat quotidiana com l'obra integral de Dolors Marin.Salut
Re: Ministros anarquistas
27 mai 2005
"i tant que van existir experiències en aquest sentit, però va ser la flor d'un dia per desgràcia"
...o porque siguiendo el mismo estúpido razonamiento del desarrollo "madurativo" que "coherencia maxima" expone en el escrito que cuelga, eran brotes infantiles que no podían durar mucho más.

Por un lado, Peiró es Peiró y no l@s anarquistas, y sus palabras o análisis reinterpretados o no, no dejan de estar exentos de error igual que los nuestras. ¡No hay dios!.

A mi me parece este, un debate que siempre se hace desde la barrera y en el que casi siempre, algún marxista o troskista resentido, utiliza a la "Agrupación delos Amigos de Durruti" como excusa para reafirmar sus argumentos, basados en mil datos que confirman lo que quiere hacer ver ccomo VERDAD histórica, e ignorando los cinco mil datos que demuestran todo lo contrario, la MENTIRA de su VERDAD.
Dolors Marin escribe un libro sin ninguna pretensión de competir con tu "rigor" histórico y además, no está obligada a responder las preguntas que tú pretendes que se respondan, de la misma manera que tú niegas cualquier crítica que "demuestre" cualquier forma del marxismo como colaboracionista. Quizás lo que te duela, es que Dolors utiliza testimonios vivos de personas que participaron de la, mal que te pese, revolución "española".
Esa conclusión de que Peiró equipara analfabetismo con anarquismo, dice mucho de esa interesada capacidad de análisis, y no deja de ser un insulto más, a la memoria y al recuerdo de todas aquellas personas que con su experiencia y entrega llenaron de vida los ateneos populares y libertarios. Algo parecido sucede cuando se concluye, a través de una absurda lógica ofendida de charlatán de alta alcurnia, que el anarquismo no es revolucionario. Se denota en el texto que la frustración le nubla al autor la capacidad de raciocinio y también la inteligencia y por eso sólo se puede expresar desde el resentimiento. Las conclusiones y argumentos, son todos estigmatizadores y eso es trabajo de inquisidores y no de revolucionari@s. Entre los unos y l@s otr@s, todo es diferencia, y eso parece que lo ignora el autor.
Maurin quiso ocupar un puesto similar al de Nostradamus, dentro del esoterismo "revolucionario", y como tal, es una cuestión de fe, te lo crees o no.
Re: Ministros anarquistas
27 mai 2005
ningu ha dit "eran brotes infantiles que no podían durar mucho más", si no saps llegir no es el meu problema (si reinterpretes els textos així, com no ho faràs amb la propia història!)

si les col·lectivitzacions se'n van anar al carall va ser per que les van desmuntar per la força, en el procés de desmantellament del procés revolucionari orquestrat per l'stalinisme i davant la passivitat dels dirigents de la CNT-FAI que estaven col·lapsats per les seves pròpies contradiccions

que va passar durant els fets de maig del 37? per què va acabar tot com va acabar? per què va sortir gent com aquests "amigos de Durruti"? per que la repressió es va centrar en els militants del POUM i altres socialistes revolucionaris? i per què la CNT no ha tornat a aixecar el cap des de llavors?
Re: Ministros anarquistas
27 mai 2005
La Agrupación de Los Amigos de Durruti fue un grupo de afinidad, como tantos otros existentes en los medios anarcosindicalistas. No estuvo influida, ni poco ni mucho, por los trosquistas, ni por el POUM. Por supuesto, conocían los trabajos de economía de los más destacados teóricos anarcosindicalistas de los años treinta, como Pierre Besnard y Christian Cornelissen, y apreciaban las obras de Malatesta y Mella. Su ideología y sus consignas fueron típicamente confederales; en ningún momento puede decirse que manifestaran una ideología marxista. En todo caso demostraron un gran interés por el ejemplo de Marat durante la Revolución Francesa, y quizás podría hablarse de una poderosa atracción por el movimiento asambleario de las secciones de París, por los sans-culottes, por los enragés, y probablemente por la lectura de la Historia de la Revolución Francesa redactada por Kropotkin.

Su objetivo no fue otro que el de enfrentarse a las contradicciones de la CNT, darle coherencia, y arrancarla del dominio de personalidades y comités de responsables para devolverla a sus raíces de lucha de clases. Su razón de ser fue la crítica y oposición a la política de permanentes concesiones de la CNT, y por supuesto a la COLABORACIÓN de los anarcosindicalistas en el gobierno, central y de la Generalidad. Se opusieron al abandono de los objetivos revolucionarios y de los principios ideológicos fundamentales y característicos del anarquismo, del que habían hecho gala los dirigentes de la CNT-FAI, en nombre de la unidad antifascista y la necesidad de adaptarse a las circunstancias. Sin teoría revolucionaria no hay revolución. Si los principios sólo sirven para ser desechados al primer obstúculo que nos opone la realidad, quizás sea mejor reconocer que no se tienen principios. Los máximos responsables del anarcosindicalismo español se creyeron hábiles negociadores, y fueron manipulados como títeres. Renunciaron a todo, a cambio de nada. Fueron unos oportunistas, sin ninguna oportunidad.
Re: Ministros anarquistas
27 mai 2005
http://barcelona.indymedia.org/newswire/display_any/81720
Re: Ministros anarquistas
27 mai 2005
Cercant el contingut del famós discurs de Durruti,he trobat aket article,ke sembla esser fet per la mateixa publicació,amb el contingut integre,a la pagina de Rojo y Negro Digital http://www.rojoynegro.info/2004/imprimir.php3?id_article=3858'; Salut.
Cartas
Habla Durruti (discurso radiofónico del 4 - 11 - 1936)

¿Por qué debía morir Durruti?

¿Por qué mataron a Durruti?: Discurso radiofónico de Durruti del 4 de noviembre. Muerte de Durruti en el Frente de Madrid el 20 de noviembre. Enierro de Durruti en Barcelona el 22 de noviembre (de 1936).



HABLA DURRUTI

(Del 4 de noviembre al 22 de noviembre de 1936) por Agustín Guillamón.

Cui prodest scelus is fecit. Aquel a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido. Séneca, Medea.

Los anarquistas podemos ir a la cárcel, morir como murieron Obregón, Ascaso, Sabater, Buenaventura Durruti y Peiró, cuyas vidas son dignas de ser cantadas por un Plutarco. Podemos morir en el exilio, en los campos de concentración, en el maquis, o en el hospicio, pero ostentar el cargo de ministro, eso es inconcebible. Jaime Balius:"Por los fueros de la verdad". Solidaridad Obrera/Le Combat Syndicaliste (2-9-1971).

El 4 de noviembre de 1936 había mucha expectación por escuchar el imprevisto discurso de Durruti por Radio CNT-FAI, que sería trasmitido a toda España por las emisoras barcelonesas. Ese mismo día la prensa daba fe de la toma de posesión del cargo de Ministro por cuatro anarquistas en el gobierno de Madrid: Federica Montseny, Juan García Oliver, Juan López y Joan Peiró. La Columna Durruti no había conseguido tomar Zaragoza. Las dificultades de aprovisionamiento de armamento eran la principal dificultad del frente. Durruti había recurrido a todos los métodos a su alcance para conseguir armas. Incluso había enviado un destacamento de milicianos, a principios de septiembre, en una expedición punitiva sobre Sabadell, para obligar a que le entregaran las armas que habían sido almacenadas con vistas a la formación de una Columna Sabadell que no había llegado a constituirse. Además, el 24 de octubre la Generalidad había aprobado el Decreto de militarización de las Milicias, que ponía en vigor el antiguo Código de Justicia Militar a partir del uno de noviembre. Tanto amigos como enemigos esperaban con atención qué iba a decir Durruti. Ya antes de la alocución la gente se aglomeraba en las proximidades de los altavoces instalados en los árboles de Las Ramblas, que solían trasmitir canciones revolucionarias, música y noticias. En cualquier lugar de la ciudad de Barcelona donde hubiera una radio se esperaba con impaciencia que el locutor anunciara: "Habla Durruti". El Decreto de militarización había sido apasionadamente discutido en la Columna Durruti, que había decidido no admitirlo, porque no podía mejorar las condiciones de lucha de los milicianos voluntarios del 19 de julio, ni resolver la crónica falta de armamento. Durruti firmó, en nombre del Comité de Guerra, un escrito de rechazo a la militarización que dirigió al "Consejo" de la Generalidad, fechado significativamente en el Frente de Osera ese mismo uno de noviembre en el que se reponía el odiado Código Militar. La Columna negaba la necesidad de una disciplina de cuartel a la que oponían la superioridad de la disciplina revolucionaria: "Milicianos sí; soldados nunca". Durruti, como delegado de la Columna, quiso hacerse eco de la indignación y protesta de los milicianos del frente de Aragón ante el curso claramente contrarrevolucionario que se estaba abriendo paso en la retaguardia. A las nueve y media de la noche empezó a radiarse el discurso de Durruti:

"Trabajadores de Cataluña: Me dirijo al pueblo catalán, a ese pueblo generoso que hace cuatro meses supo deshacer la barrera de los militarotes que querían someterle bajo sus botas. Os traigo un saludo de los hermanos y compañeros que luchan en el frente de Aragón a unos kilómetros de Zaragoza, y que están viendo las torres de la Pilarica. A pesar de la amenaza que se cierne sobre Madrid, hay que tener presente que hay un pueblo en pie, y por nada del mundo se le hará retroceder. Resistiremos en el frente de Aragón, ante las hordas fascistas aragonesas, y nos dirigimos a los hermanos de Madrid para decirles que resistan, pues los milicianos de Cataluña sabrán cumplir con su deber, como cuando se lanzaron a las calles de Barcelona para aplastar al fascismo. No han de olvidar las organizaciones obreras cuál debe ser el deber imperioso de los momentos presentes. En el frente, como en las trincheras, hay un pensamiento, sólo un objetivo. Se mira fijo, se mira adelante, con el sólo propósito de aplastar al fascismo. Pedimos al pueblo de Cataluña que se terminen las intrigas, las luchas intestinas; que os pongáis a la altura de las circunstancias; dejad las rencillas y la política y pensad en la guerra. El pueblo de Cataluña tiene el deber de corresponder a los esfuerzos de los que luchan en el frente. No tendrá más remedio que movilizarse todo el mundo; y que no crean que se han de movilizar siempre los mismos. Si los trabajadores de Cataluña han de asumir la responsabilidad de estar en el frente, ha llegado el momento de exigir del pueblo catalán el sacrificio también de los que viven en las ciudades. Es necesaria una movilización efectiva de todos los trabajadores de la retaguardia, porque los que ya estamos en el frente queremos saber con qué hombres contamos detrás de nosotros. Me dirijo a las organizaciones y les pido que se dejen de rencillas y de zancadillas. Los del frente pedimos sinceridad, sobre todo a la Confederación Nacional del Trabajo y FAI. Pedimos a los dirigentes que sean sinceros. No es suficiente con que nos envíen cartas al frente alentándonos, y con que nos envíen ropa, comida y cartuchos y fusiles. Es necesario también darse cuenta de las circunstancias, prever el avenir. Esta guerra tiene todos los agravantes de la guerra moderna y está costando mucho a Cataluña. Se tienen que dar cuenta los dirigentes de que si esta guerra se prolonga mucho, hay que empezar por organizar la economía de Cataluña, hay que establecer un Código en el orden económico. No estoy dispuesto a escribir más cartas para que los compañeros o el hijo de un miliciano coma un trozo de pan o un vaso de leche más, mientras existen consejeros que no tienen tasa para comer y gastar. Nos dirigimos a la CNT-FAI para decirles que si como organización controlan la economía de Cataluña, deben organizarla como es debido. Y que no piense nadie ahora en aumentos de salarios y en reducciones de horas de trabajo. El deber de todos los trabajadores, especialmente los de la CNT es el de sacrificarse, el de trabajar lo que haga falta. Si es verdad que se lucha por algo superior, os lo demostrarán los milicianos que se sonrojan cuando ven en la Prensa esas suscripciones a favor suyo, cuando ven esos pasquines pidiendo socorro para ellos. Los aviones fascistas nos tiran en sus visitas, diarios en los que pueden leerse listas de suscripciones para los que luchan, ni más ni menos que hacéis vosotros. Por esto tenemos que deciros que no somos pordioseros y, por lo tanto, no aceptamos la caridad bajo ningún concepto. El fascismo representa y es, en efecto, la desigualdad social, si no queréis que los que luchamos os confundamos a los de retaguardia con nuestros enemigos, cumplid con vuestro deber. La guerra que hacemos actualmente sirve para aplastar al enemigo en el frente, pero es éste el único: no. El enemigo es también aquel que se opone a las conquistas revolucionarias y que se encuentra entre nosotros, y al que aplastaremos igualmente. Si queréis atajar el peligro, se debe formar un bloque de granito. La política es el arte de la zancadilla, el arte de vivir [como zánganos], y éste debe suplantarse por el arte del trabajo. Ha llegado el momento de invitar a las organizaciones sindicales y a los partidos políticos para que esto termine de una vez. En la retaguardia se ha de saber administrar. Los que estamos en el frente queremos detrás una responsabilidad y una garantía, y exigimos que sean las organizaciones las que velen por nuestras mujeres y nuestros hijos. Si esa militarización decretada por la Generalidad es para meternos miedo y para imponernos una disciplina de hierro, se han equivocado. Vais equivocados consejeros, con el decreto de militarización de las milicias. Ya que habláis de disciplina de hierro, os digo que vengáis conmigo al frente. Allí estamos nosotros que no aceptamos ninguna disciplina, porque somos conscientes para cumplir con nuestro deber. Y veréis nuestro orden y nuestra organización. Después vendremos a Barcelona y os preguntaremos por vuestra disciplina, por vuestro orden y por vuestro control, que no tenéis. Estad tranquilos. En el frente no hay ningún caos, ninguna indisciplina. Todos somos responsables y conocemos el tesoro que nos habéis confiado. Dormid tranquilos. Pero nosotros hemos salido de Cataluña confiándoos la Economía. Responsabilizaos, disciplinaos. No provoquemos, con nuestra incompetencia, después de esta guerra, otra guerra civil entre nosotros. Si cada cual piensa en que su partido sea más potente para imponer su política, está equivocado, porque frente a la tiranía fascista sólo debemos oponer una fuerza, sólo debe existir una organización, con una disciplina única. Por nada del mundo aquellos tiranos fascistas pasarán por donde estamos. Esta es la consigna del frente. A ellos les decimos: "¡No pasaréis!". Y a vosotros os corresponde gritar: ¡No pasarán!"."

Al cabo de unas horas de haber escuchado a Durruti se seguía comentando lo que había dicho con su acostumbrada energía y entereza. Sus palabras resonaron con fuerza y emoción en la noche barcelonesa, encarnando el genuino pensamiento de la clase trabajadora. Había sido una voz de alarma que recordaba a los trabajadores su condición de militantes revolucionarios. Durruti no reconocía dioses en los demás, ni la clase obrera en él. Daba por supuesto que los milicianos que se enfrentaban al fascismo en los campos de batalla no estaban dispuestos a que nadie escamotease su contenido revolucionario y emancipador: no se luchaba por la República o la democracia burguesa, sino por el triunfo de la revolución social y la emancipación del proletariado. No hubo en todo la arenga una frase demagógica o retórica. Eran trallazos para los de arriba y los de abajo. Para los obreros y para los jerarcas cenetistas apoltronados en cientos de cargos de responsabilidad, para los ciudadanos de a pie y para los consejeros de la Generalidad o los flamantes ministros anarquistas. Una diatriba contra las derivaciones burocráticas de la situación revolucionaria creada el 19 de Julio, y una condena contra la política del gobierno, con o sin confederados al frente del tinglado. En la retaguardia se confundía lamentablemente el deber con la caridad, la administración con el mando, la función con la burocracia, la responsabilidad con la disciplina, el acuerdo con el decreto y el ejemplo con el ordeno y mando. Las amenazas de "bajar a Barcelona" reavivaron el terror de los representantes políticos de la burguesía, aunque ya era demasiado tarde para enmendar el inexcusable e ingenuo error de julio, cuando se aplazó la revolución "hasta después de la toma de Zaragoza", por carencias teóricas y falta de perspectivas del movimiento libertario. Pero al poder no se le amenaza en vano: sus palabras, dirigidas a sus hermanos de clase, tenían todo el valor de un testamento revolucionario. Testamento, y no proclama, porque la suya era una muerte anunciada, que el endiosamiento póstumo convirtió en enigma. La consecuencia inmediata del discurso radiofónico fue la convocatoria por Companys al día siguiente, el 5 de noviembre a las once de la noche, de una reunión extraordinaria en el Palacio de la Generalidad de todos sus consejeros y los representantes de todas las organizaciones políticas y sindicales, para tratar la creciente resistencia al cumplimiento del decreto de militarización de las milicias, así como al de disolución de los comités revolucionarios y su sustitución por ayuntamientos frentepopulistas. Durruti era causa y diana del debate, aunque todos evitaban pronunciar su nombre. Companys planteó la necesidad de acabar con "los incontrolados", que al margen de cualquier organización política y sindical "lo deshacen todo y a todos nos comprometen". Comorera (PSUC) afirmó que la UGT expulsaría de sus filas a quienes no acataran los decretos, e invitó al resto de organizaciones a hacer lo mismo. Marianet, secretario de la CNT, tras ufanarse del sacrificio demostrado por los anarquistas con su renuncia a los propios principios ideológicos, se quejó de la falta de tacto al aplicar de forma inmediata el Código de Justicia Militar, y aseguró que tras el decreto de disolución de los comités, y gracias al esfuerzo de la CNT cada vez había menos incontrolados, y que se trataba no tanto de grupos a los que expulsar como resistencias que vencer, sin provocar rebeliones, y de individuos que convencer. Nin (POUM), Herrera (FAI) y Fábregas (CNT) alabaron los esfuerzos realizados por todas las organizaciones para normalizar la situación posterior al 19 de julio, y fortalecer el poder del actual Consejo de la Generalidad. Nin medió en la disputa entre Sandino, consejero de Defensa, y Marianet sobre las causas de la resistencia al Decreto de militarización, diciendo que "en el fondo todos estaban de acuerdo" y que existía cierto temor entre las masas "por perder lo que han ganado", pero que "la clase obrera está de acuerdo en formar un verdadero ejército". Nin veía la solución al actual conflicto en la creación de un comisariado de guerra en el que estuvieran representadas todas las organizaciones políticas y sindicales. Comorera, mucho más intransigente que Companys y Tarradellas, afirmó que el problema fundamental radicaba en la falta de autoridad de la Generalidad: "grupos de incontrolados continúan haciendo lo que quieren", no sólo en la cuestión de la militarización y la dirección de la guerra o el mando único, sino también en cuanto a la disolución de comités y formación de ayuntamientos, o en lo que afectaba a la recogida de armamento en la retaguardia, o en la movilización, para la que auguraba un fracaso. Falta de autoridad que Comorera extendía incluso a las colectivizaciones "que continúan haciéndose a capricho, sin someterse al Decreto que las regula". Companys aceptó la posibilidad de modificar el Código Militar y crear un comisariado de Guerra. Comorera y Andreu (ERC) insistieron en que era necesario cumplir y hacer cumplir los decretos. La reunión concluyó con un llamamiento unitario al pueblo catalán al disciplinado acatamiento de todos los decretos de la Generalidad, y al compromiso de todas las organizaciones a declarar su apoyo en la prensa a todas las decisiones gubernamentales. Nadie se opuso a la militarización: el problema para políticos y burócratas era sólo cómo hacerse obedecer. El 6 de noviembre el Consejo de Ministros de la República decidía, mediante una unanimidad que incluía el voto de los cuatro ministros anarquistas, la huida del Gobierno de un Madrid asediado por las tropas fascistas. El desprecio de la Federación Local de la CNT de Madrid se reflejó en un bellísimo manifiesto público que declaraba: "Madrid, libre de ministros, será la tumba del fascismo. ¡Adelante milicianos! ¡Viva Madrid sin gobierno! ¡Viva la Revolución Social!". El día 15 una parte de la columna Durruti combatía ya en Madrid, al mando de un Durruti que se había resistido a salir de Aragón, convencido finalmente por Marianet y Federica. El 19 de noviembre una bala perdida, o no, le hirió en el frente de Madrid, donde falleció al día siguiente. El domingo 22 de noviembre, en Barcelona, un multitudinario, interminable, caótico y desorganizado desfile fúnebre avanzaba lentamente, mientras dos bandas musicales que no conseguían tocar al unísono contribuían a aumentar la confusión. La caballería y las tropas motorizadas que debían preceder el desfile estaban bloqueadas por el gentío. Los coches que portaban las coronas lo hacían dando marcha atrás. La escolta de caballería intentaba avanzar cada uno por su cuenta. Los músicos que se habían dispersado intentaban reagruparse entre una masa confusa que portaba pancartas antifascistas y ondeaba banderas rojas, rojinegras y atigresadas. El cortejo estaba presidido por numerosos políticos y burócratas, aunque el protagonismo del acto público fue acaparado por Companys, presidente de la Generalidad, Antonov-Ovseenko, cónsul soviético y Juan García Oliver, Ministro anarquista de Justicia de la República, que tomaron la palabra ante el monumento a Colón para lucir sus dotes oratorias ante la multitud. García Oliver anticipó los mismos argumentos de sincera amistad y confraternidad entre antifascistas que utilizaría en mayo de 1937 para ayudar a aplastar las barricadas de la insurrección obrera contra el estalinismo. El cónsul soviético inició la manipulación ideológica de Durruti al hacerle campeón de la disciplina militar y del mando único. Companys jugó al insulto más ruin cuando dijo que Durruti "había muerto por la espalda como mueren los cobardes... o como mueren los que son asesinados por cobardes". Los tres coincidieron en ensalzar por encima de todo la unidad antifascista. El catafalco de Durruti era ya tribuna de la contrarrevolución. Tres oradores, excelsos representantes del gobierno burgués, del estalinismo y de la burocracia cenetista, se disputaban la popularidad del ayer peligroso incontrolado y hoy embalsamado héroe. Cuando el féretro, ocho horas después del inicio del espectáculo, ya sin el cortejo oficial, pero acompañado aún por una curiosa multitud, llegó al cementerio de Montjuic, no pudo ser sepultado hasta el día siguiente porque centenares de coronas obstaculizaban el paso, el agujero era demasiado pequeño y una lluvia torrencial impedía ampliarlo. Quizás no sepamos nunca cómo murió Durruti, ya que existen siete u ocho versiones distintas y contradictorias; pero es más interesante preguntarse por qué murió quince días después de hablar por la radio. La alocución radiofónica de Durruti fue percibida como una peligrosa amenaza, que hayó una respuesta inmediata en la reunión extraordinaria del Consejo de la Generalidad, y sobre todo en la brutalidad de la intervención de Comorera, que apenas fue suavizada por cenetistas y poumistas, que a fin de cuentas se juramentaron en la tarea común de cumplir y hacer cumplir todos los decretos. La sagrada unidad antifascista entre burócratas obreros, estalinistas y políticos burgueses no podía tolerar incontrolados de la talla de Durruti: he ahí por qué su muerte era urgente y necesaria. Al oponerse a la militarización de las milicias, Durruti personificaba la oposición y resistencia revolucionarias a la disolución de los comités, la dirección de la guerra por la burguesía y el control estatal de las empresas expropiadas en julio. Durruti murió porque se había convertido en un peligroso obstáculo para la contrarrevolución en marcha. Y por esa misma razón a Durruti había que matarlo dos veces. Un año después, en la conmemoración del aniversario de su muerte, la todopoderosa máquina de propaganda del estalinista gobierno Negrín trabajó a pleno rendimiento para atribuirle la autoría de un eslogan, inventado originalmente por Ilya Ehrenburg, y respaldado después por la burocracia de los comités superiores de la CNT-FAI, en el que le hacían decir lo contrario de lo que siempre dijo y pensó: "Renunciamos a todo, menos a la victoria". Esto es, que Durruti renunciaba a la revolución. Ni siquiera nos queda una versión completa y fidedigna de su discurso, radiado el 4 de noviembre de 1936, porque la prensa anarquista de la época dulcificó y censuró a Durruti en vida. Una vez muerto, Durruti ya podía ser Dios. Y hasta Teniente Coronel del Ejército Popular.

BALANCE. Cuadernos de historia (2003) chbalance ARROBA wanadoo.es http://es.geocities.com/hbalance2000 BALANCE. Cuadernos de historia (2003) chbalance ARROBA wanadoo.es http://es.geocities.com/hbalance2000
Par: Balance. Cuadernos de historia
Re: Ministros anarquistas
28 mai 2005
Moltes gràcies per aquest text boníssim Avi 68.
Re: Ministros anarquistas
28 mai 2005
De res,Lo gaiter, a gaudir-lo.Salut.
Re: Ministros anarquistas
28 mai 2005
Efectívamente nadie ha dicho que eran brotes infantiles que no podían durar mucho más, ni tan siquiera yo mismo he dicho eso. Como veo que tienes dificultad para entender y comprender las cosas en su contexto, me voy a explicar mejor, ya que posíblemente pueda quedar confuso. Más arriba se dice algo de lo que se podría concluir algo así, como de que el anarquismo no es revolucionario, porque le falta madurez y PARECE que esa madurez se la da al marxismo. Luego me parece entender, que se hace alusión a experienccias marxistas que "lamentablemente" no pudieron prosperar porque fueron "flor de un día", y utilizando la ESTÚPIDA lógica de los procesos madurativos que utiliza "coherencia máxima", lo relaciono todo e IRONIZO que quizás fueron flor de un día, porque era "brotes infantiles".

Además, tampoco hablo de relaciones marxistas de la Asociación Amigos de Durruti, sino que las críticas de estos, son las que siempre utilizan algunos que se definen dentro de orientaciones marxistas, en especial algunos troskistas. Estáis excesivamente preocupados por la revolución que no pudo ser, y parece que no os dáis cuenta de que situaciones muy parecidas a las que se vivían entonces, se siguen reproduciendo e incluso dentro de la propia CNT... y sin embargo, ahora no están negociando nada en o con el gobierno. PARECE, que por hacer "honor" a la "verdad" histórica, renunciáis a la "verdad" en la que podéis incidir personalmente. No sé a dónde os lleva esto, que beneficio obtenéis de ello, y si vuestra actitud se podía analizar con el mismo rigor y de la misma manera que hacéis vosotros con la CNT. Por eso digo que estos debates se producen desde la barrera... y creo que las críticas, los debates y las revisiones históricas, cuando las hacen "intelectuales", suenan a plañidero; cuando las hacen revolucionarios, hay que tenerlas siempre presentes. Si lo que pretendéis es sacar un enésimo libro sobre la gran traición y la verdad nunca contada de la revolución española... iros a la real academia de la historia con vuestros rancios debates... o a un programa de prensa rosa a vender exclusivas. Si lo que pretendéis es hacer un análisis crítico para que la historia se conozca y no se repita, como dijo el poeta, hay que tomar partido, partido hasta mancharse... y no veo que estéis muy al tanto de cómo, hoy por hoy, sigue habiendo linchamientos contra anarquistas revolucionarios, desde bandos anarquistas, desde el orden democrático y desde planteamientos marxistas que se llaman revolucionarios...
Como dice Durruti en su alocución del texto:

"...No provoquemos, con nuestra incompetencia, después de esta guerra, otra guerra civil entre nosotros..."

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