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Sesiones de lectura de El siglo del comunismo (VII)
21 mai 2005
POR QUÃ LA REVOLUCIÃN COMUNISTA DE MAÃANA
ESTÃ? LLAMADA A SER
LA REVOLUCIÃN COMUNISTA TRIUNFANTEâ¦


La séptima y última sesión de lectura de El siglo del comunismo (Ignacio Rodas, Curso, Barcelona, 2004), < www.edicionescurso.com >, tuvo lugar el pasado 8 de mayo y contó, en su desarrollo, con dos partes diferenciadas: a) la lectura y consideración del último capítulo -«Hacia el comunismo»- y el epílogo de la obra, y b) el balance general de la labor, llevada a cabo, durante los últimos meses, de lectura y debate del libro.
En cuanto a la primera de dichas cuestiones, las últimas páginas de este último libro de Rodas -emplazadas en las antípodas del pacifismo- se inician recordando, a la luz de la Comuna de París y de la revolución de 1917, que, a lo largo de la historia, la revolución proletaria, comunista, se ha alzado como irrenunciable respuesta de la clase explotada a los horrores indecibles de las guerras imperialistas, libradas entre las grandes potencias burguesas.
«Toda la cuestión, al respecto -leemos en El siglo del comunismo-, es: a) que el capitalismo, en el curso de su desarrollo, aboca a la humanidad a guerras imperialistas y reaccionarias, b) que también la aboca, sin embargo, en razón de la insoportable explotación y opresión a la que somete a las masas trabajadoras, a otras guerras de contenido absolutamente opuesto, emancipadoras, revolucionarias [â¦] y c) que el proletariado revolucionario está obligado a distinguir, pese al horror humano que todas ellas suponen, unas guerras -las imperialistas y reaccionarias- de otras -las revolucionarias-», con vistas a transformar las primeras de ellas «en guerras revolucionarias de liberación de las masas explotadas y oprimidas del planeta».
Ahora bien -se interroga Rodas en su libro, a tenor de la ausencia flagrante de revolución proletaria en la escena de la Segunda Guerra Mundial, a diferencia de la Gran Guerra que la precedió-, «¿se dan las condiciones objetivas para que la nueva guerra imperialista mundial, en el horizonte [véase, la crónica de la lectura anterior (VIâ¦) de El siglo del comunismo, titulada «Por qué nos encaminamos hacia una nueva guerra mundialâ¦Â» < marxismo ARROBA marxismocontemporaneo.org >], devenga revolución proletaria y, más exactamente, revolución proletaria triunfante?â¦Â».
La respuesta inequívoca que El siglo del comunismo da a la cuestión planteada -«sí: la nueva guerra imperialista mundial que viene sólo podrá ser la antesala de la revolución comunista que sepultará definitivamente el capitalismo y alumbrará la moderna sociedad sin clases»- se basa en la realidad objetiva primordial de nuestros días: la composición de capital de la que es portadora la actual revolución telemática comporta insoslayablemente «el desalojo de la producción de masas proletarias cada vez más amplias»; realidad incontrovertible que, más allá de sus repercusiones sociales inmediatas y próximas, tiene la virtud de imposibilitar toda reconstrucción productiva, posterior a una gran guerra, sobre la base de la relación asalariada, que subyace, de forma insustituible al capitalismo. En otras palabras, a diferencia de la revolución taylorista, cuya eclosión se hizo realidad gracias a la previa e ingente destrucción del viejo tejido industrial de los países más desarrollados, propiciado por la Segunda Guerra Mundial, la revolución productiva de nuestro tiempo -a la vista están ya sus derroteros- no tiene, en perspectiva, posibilidad alguna «de proporcionar trabajo y medios de subsistencia al grueso del proletariado» y, en consecuencia, de reproducir, en su conjunto, la clase, sobre cuya explotación se sostiene la totalidad de la sociedad burguesa.
No cae en la simpleza, el presente análisis, desarrollado en las últimas páginas del libro de Rodas, de no tener en cuenta las medidas paliativas que el Estado capitalista adopta y adoptará para tratar de mitigar los devastadores efectos sociales de la revolución productiva vigente. Pero -nos advierte- esa tendencia de fondo específica del capitalismo contemporáneo (destrucción del mismo pilar sobre el que descansa, el trabajo asalariado), que, por otra parte, no hace más que llevar hasta sus últimas consecuencias, la ley del valor que rige el desarrollo histórico del capital, tiene y tenderá, indefectiblemente, a ser más fuerte que toda la panoplia de «medidas coyunturales de amparo social» que, con dificultad cada vez mayor, arbitran y tratarán de arbitrar los Estados burgueses con vistas a intentar preservar la paz social entre las clases.
En definitiva -concluye la obra-, «La sombra de la revolución irá irguiéndose, pues, con creciente resolución, a las espaldas de la nueva orgía bélica mundial hacia la que nos conduce, por sus propios pasos, el capitalismo».
Ahora bien, ¿en qué punto nos hallamos, a día de la fecha, en la maduración de esa nueva revolución?
A modo de exponente de la fase a través de la que hoy discurre dicho proceso, El siglo del comunismo resuelve, al más alto nivel, en el plano social, el balance del reciente movimiento anticapitalista, nacido, desarrollado y liquidado ante nuestros ojos. Una situación, «en los países capitalistas avanzados», aunque «todavía de relativa paz entre las clases», en la que el «grueso de la juventud proletaria de dichas potencias» se ha visto «excluido ya de todo futuro» debía producir y produjo efectivamente su propio movimiento independiente, el anticapitalismo; pero una situación, asimismo, en la que «el cierre de las puertas del trabajo asalariado regular», para dicha juventud proletaria de las grandes potencias capitalistas, aún se atenúa -¿por cuánto tiempo más?- merced la asunción, a cargo de la «aristocracia proletaria, del peso de la supervivencia de sus hijos» debía producir y produjo, simultáneamente a lo anterior, un movimiento anticapitalista, de mera resistencia, en el que su sector más activo sentía «la necesidad de expresar su protesta contra el sistema, pero no de organizarse para combatirlo, hasta las últimas consecuencias, esto es, revolucionariamente».
Y ¿cómo cuánto de lejos nos hallamos de esa siguiente revolución comunista, inscrita ya, con perfil propio, en el devenir histórico?â¦
El tiempo exacto, ni más ni menos, que le lleve al proletariado de los países (capitalistas) más adelantados producir, en el seno del nuevo anticapitalismo de mañana (un anticapitalismo declaradamente «revolucionario», «rojo»), «varias decenas de miles de proletarios avanzados dispuestos a dedicar toda su vida a la revolución; dispuestos a entregar, si cabe, sin pestañear, su sangre por ella» -tal es la respuesta marxista que nos da, al respecto, El siglo del comunismo-. La formación de dicha vanguardia revolucionaria contemporánea del proletariado será -lo es ya, sin duda-, añade, una titánica tarea que desafía todo voluntarismo, toda búsqueda de rápidos éxitos por parte de los elementos conscientes que combaten en el campo del proletariado. «Aprender de los acontecimientos y enseñar a aprender de ellos, incondicionalmente, sin requisitos ideológicos de ningún tipo, a los proletarios revolucionarios», constituye y constituirá, por el contrario, para I. Rodas y sus camaradas, la pauta de actuación distintiva de los marxistas de hoy, cuyo trabajo anticipa y prepara el agrupamiento del Partido Comunista de mañana, destinado a conducir, hasta su fin -el alumbramiento del «mundo sin explotación que abrirá paso a la verdadera historia humana»-, la próxima revolución.
En este cuadro, la realización de sesiones de lectura sobre la literatura marxista contemporánea y la publicación de sus resultados -tal como se ha hecho, para el caso, con El siglo del comunismo- transciende de su resultado inmediato y se revela, a la vez que un deber para con todo proletario, presente y futuro, de veras comprometido, en el plano histórico, con su clase, como momentos privilegiados de la reflexión y la elaboración vivas que han distinguido siempre al auténtico marxismo.

Mel Sánchez
16 de mayo de 2005
marxismo ARROBA marxismocontemporaneo.org

AL LECTOR

Hacerse hoy, mediante la crítica revolucionaria, con las armas de la teoría, para pasar, mañana, al capitalismo, por la crítica de las armas; tal es la tarea de los verdaderos marxistas de nuestros días. Cualquier aportación/comunicación científicas, revolucionarias, proletarias a esta labor, en marcha, serán consideradas y atendidas con el máximo interés:
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Comentaris

Re: Sesiones de lectura de El siglo del comunismo (VII)
21 mai 2005
Acordaros de recordar al gran Staling
Re: Sesiones de lectura de El siglo del comunismo (VII)
21 mai 2005
Menos mal quees la última entrega...iba a suicidarme.
Suicidarme de verdad !! no a "suicidarme" como hacía Stalin (hombre de acero) (la escoria de la revolución-Lenin-) que "suicidaba a la gente". A veces los volvía locos con música o discursos como este.
Sindicat Terrassa