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Notícies :: amèrica llatina
En Yabteclum circula mucho dinero, pero la población es más pobre
17 mai 2005
En las inmediaciones se mueve la cocaína; en el tráfico participa gente de Pantelhó
Es también la mera mata de grupos paramilitares, que siguen en plena vigencia
HERMANN BELLINGHAUSEN ENVIADO

Yabteclum, Chis., 16 de mayo. El deterioro de la vida social, provocado por la extensa ocupación militar de Chenalhó y la protección que se sigue prestando a los grupos que han sido paramilitares, y presuntamente lo siguen siendo, se percibe en Yabteclum de manera muy aguda. La presencia permanente de policías judiciales a pocos metros de la escuela a donde acuden los niños del pueblo, participa de un cuadro preocupante. Sobre todo porque en las inmediaciones de este triángulo de la Bermudas que completan las oficinas de la delegación municipal oficial de Chenalhó, es donde se "mueve" la cocaína, en cuyo tráfico participan lugareños y personas provenientes de Pantelhó, según testimonios recogidos in situ por La Jornada.

En esta comunidad, la más antigua, y que en el pasado tuvo una importancia principal como fiel de la balanza en los conflictos entre los tzotziles pedranos, es hoy dominada por seguidores del PRI, y también sede regional de la Coca Cola. Si algo distingue a Yabteclum de las demás comunidades del rumbo, de suyo muy 'cocacolizadas', es la inmensa bodega de la empresa refresquera a la entrada del pueblo.

El cuartel militar, ubicado en las afueras de Yabteclum, resulta una instalación militar particularmente "abierta". En días como hoy (o sea cualquiera) uno puede ver muchachas y niños indígenas en el interior del campamento, recibiendo los beneficios de la labor social. Un letrero bilingüe expresa: "El Ejército es tu amigo y está en tierra tzotzil para apoyar tu bienestar y desarrollo".

Junto a la puerta de acceso a la posición militar, una cabaña de madera pintada de blanco y azul anuncia al grupo musical Leo. En sus puertas, dos prostitutas en pantalones cortos se apoyan contra los postes de madera. Muy ambiguamente, sobre sus cabezas un letrero preside el portalillo: "Contrataciones aquí".

En Yabteclum, centro comercial, burocrático, y alguna vez sagrado, circula más dinero que nunca, pero la población sigue siendo pobre. En cierto sentido, más pobre que antes. Reina el recelo.

Los caminos interiores de Chenalhó, en su mayor parte terracería (aunque se van pavimentando inexorablemente), hierven de vehículos militares tripulados por numerosos soldados, a veces apuntando armas de alto calibre: hummer, camiones de gran tonelaje, jeeps, tanquetas blindadas y pick up del Ejército federal. Se suceden los campamentos castrenses dentro de comunidades como Los Chorros, Acteal, Tzanembolom, Takiukum y Tzajalcum.

En Las Limas, el campamento del Ejército federal que en 1998 se instaló dentro de la escuela primaria, ahora se asienta ligeramente atrás, en el mismo predio. No es raro por tanto ver niños y niñas jugando entre los soldados, igual que en Yabteclum y Tzanembolom.

Estamos hablando de la mera mata de los paramilitares, a la fecha no desarmados ni desmantelados. En estos días, por ejemplo, la situación en Yaxjemel y Tzanembolom es tensa. Los paramilitares priístas amenazan continuamente a las bases de apoyo zapatistas, e incluso a los "retornados" de Las Abejas. En Yaxjemel, disfrazado de "conflicto religioso", los paramilitares "históricos" (priístas) se bifurcan en beligerantes católicos "tradicionales" y miembros de la iglesia Ala de Aguila, que bajo prácticas "carismáticas" y cerrado dogmatismo, reúne aquí y en otras partes de los Altos a las bandas armadas que en el pasado fueron de Máscara Roja, se asociaron en tiempo con Paz y Justicia y participaron en las matanzas de 1997 que culminarían en Acteal.

Aquí, la guerra de baja intensidad es cosa de todos los días. En la cabecera de Chenalhó y otras partes del municipio oficial se ve mucha y costosa obra del gobierno estatal. Es la parte "social" del cerco económico, militar y contrainsurgente al municipio autónomo de Polhó.
Mira també:
http://www.jornada.unam.mx/2005/may05/050517/018n1pol.php

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Raúl Vera: México vive una "violencia institucionalizada"
17 mai 2005
ELIZABETH VELASCO C.

El obispo de Saltillo, Raúl Vera López, sostuvo que en México se vive una estructura social marcada por la "violencia institucionalizada", promovida desde el gobierno no sólo con la formación de grupos paramilitares, como en Chiapas, sino también por la miseria, hambre, desatención, abuso, impunidad y olvido en que viven indígenas, campesinos, mujeres y grupos que no han tenido más opción que el levantamiento armado y la violencia en las calles.

Al participar en el panel Paz y militarización, dentro del foro internacional Resistencia y alternativas, organizado por agrupaciones sociales e instituciones académicas, Vera destacó que cuando en 1995 llegó como obispo coadjutor de la diócesis de San Cristóbal de las Casas observó que el origen del levantamiento armado de 1994 en Chiapas obedece a que durante décadas se ha hecho caso omiso a las demandas de los indígenas que viven una violencia permanente por la miseria, la desatención, las vejaciones y la impunidad.

Situaciones similares se reproducen en sur y norte, donde el narcotráfico ha penetrado las estructuras sociales por falta de empleos, entre otros satisfactores. Regiones tan olvidadas e incomunicadas, a las que sólo llega el narcotráfico para convencer a los campesinos de sembrar amapola en lugar de papas que nunca comercializan.

"La demanda de justicia, por una parte, y la falta de respuesta en las instancias que deberían aplicarla, constantemente caen sin retorno en una pendiente de mayor violencia y destrucción", destacó.

El obispo narró casos que ilustran la degradación social cada vez más frecuente en la vida cotidiana. Entre ellos, que 80 por ciento de las mujeres presas en Saltillo cayeron en la cárcel por permitir que las usen como "burras" (transportando drogas) ante la falta de empleo. O bien, el caso de los migrantes que en Chiapas y el noroeste son hostigados por "guardias privados de las compañías ferroviarias y los maras salvatruchas que actúan como verdaderos grupos paramilitares" al cometer robo, violencia, mutilaciones y hasta asesinatos contra los indocumentados, todo cometido ante la presencia de las autoridades.

En el panel participó el presidente del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, padre Miguel Concha, quien presentó un panorama de la estrategia militar mundial que impulsa Estados Unidos para imponerse mediante "una disciplina jurídica, económica, política, social, cultural y militar".

Para lograr sus fines, además de contar con comandos militares ubicados en casi todo el orbe, excepto en Europa occidental, Estados Unidos se "proclama guardián y juez del mundo; con el discurso de la defensa democrática y civilizadora pretende defender a los pueblos de sus gobiernos y de sí mismos".

En particular le interesan las zonas donde pueda haber rebeldía, resistencia al saqueo de recursos naturales o el atropello económico y cultural. Para Washington, enfatizó, América Latina representa una región estratégica fundamental que controla con la militarización, el sometimiento de los gobiernos locales mediante una política exterior agresiva y un endeudamiento externo con el que propicia gobiernos títeres en la región.
Mira també:
http://www.jornada.unam.mx/2005/may05/050517/014n2pol.php
La presión externa ayudaría a aclarar los feminicidios
18 mai 2005
DAVID CARRIZALES

Monterrey, NL, 17 de mayo. Detrás de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua, está el narcotráfico y el crimen organizado. Esto lo saben las autoridades de los tres niveles de gobierno, "pero el miedo, en unos casos, o las complicidades, en otros", les impide actuar contra los responsables y frenar esas barbaridades, aseguró la cineasta Lourdes Portillo, autora del documental Señorita extraviada, investigación sobre los feminicidios que requirió 18 meses de trabajo.

Portillo consideró que la presión internacional es lo único que puede obligar a las autoridades a tomar acciones enérgicas para terminar con los homicidios de mujeres en la localidad fronteriza, porque entre nosotros los mexicanos "lo que funciona es la vergüenza", y ayudará, en ese sentido, si en el exterior se exhibe al gobierno como incapaz o coludido.

En los hechos, su documental cumple con ese cometido, pues se ha presentado en varias ciudades de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, lo cual, señaló, le costó amenazas de parte del secretario del ex procurador de Chihuahua, José Jesús Chito Solís, quien le advirtió que sabían donde tenía a su familia, ya que ella es originaria de esa entidad, de donde salió a los 13 años para radicar en Estados Unidos.

Agregó que debido a la impunidad que ha prevalecido, este tipo de hechos empiezan a registrarse en otros estados, como Oaxaca, Sinaloa y Veracruz. "O se descompone toda la sociedad mexicana o detienen esta matanza, porque esto no puede seguir así", afirmó la cineasta.

Por ese motivo, Lourdes Portillo dijo sentirse un poco decepcionada de los mexicanos, porque esperaba más de la ciudadanía para exigir que se esclarezcan y castiguen los crímenes.

Expuso que para la investigadora argentina Rita Segato los crímenes en Juárez son una especie de ritual de iniciación entre hombres, que conforman una "hermandad" dentro del crimen organizado, y para poder ingresar a las bandas criminales deben matar a una mujer, después de someterla a múltiples vejaciones.

En Señorita extraviada resulta impactante el testimonio de María, trabajadora de una maquiladora que denunció haber sido ultrajada por policías municipales en las instalaciones de la demarcación, donde se percató de violaciones múltiples y de cómo, a mordidas, mutilaban los senos a sus víctimas.

Los acusados fueron detenidos, pero quedaron en libertad poco después, y María vio a uno de ellos "doblando" como guardia privado en la maquila donde laboraba, lo que para Portillo significa que hay complicidad, porque en esos centros de trabajo, donde las drogas circulan libremente, hay "buscadores" de futuras víctimas.

La cineasta sostuvo un diálogo con representantes de la sociedad civil de Monterrey, al final de la presentación de su filme Señorita extraviada (2001), que la hizo merecedora de los premios Coral, en el Festival de Cine de la Habana; el Especial del Jurado de Sundance, así como un Ariel.
Mira també:
http://www.jornada.unam.mx/2005/may05/050518/045n3soc.php
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