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Notícies :: antifeixisme : corrupció i poder : criminalització i repressió
Marco Camenish entrevista.
10 mai 2005
x Contra Infos Valencia - { 10.05.05 }


Entrevista a M.C. â Unas palabras previas



Podríamos compartir o menos el hecho que nuestro querido compañero se hizo entrevistar por un periodista que trabaja en un diario de régimen. Como siempre ocurre en ocasiones parecidas, el periodista busca el lado sensacionalista, dejando de lado la substancia, el contenido de las luchas.

Por eso conviene prestar mucha atención a las contestaciones de Marco, que también en una situación parecida busca de indicar su pensamiento sobre el anarquismo y el ecologismo radical.



Si el periodista presta mucha atención a unas acciones directas, como las efectuadas contra la Alta velocidad, es porque su diario ââLa Stampaâ?- pertenece al grupo FIAT, o sea el grupo empresarial que más se comprometió en dichas obras.



Nuestra lucha por la liberación de Marco continúa!

Un abrazo libre y salvaje

lu brijant

* * *





Midad de su vida en las cárceles entre Italia y Suiza, Camenisch tiene que expiar 17 años por el homicidio de un guardia fronterizo



âSoy un ecoterrorista, combato la civilizaciónâ?


âLos postes son los vehículos de la energía, son la linfa del sistema, se detiene todo si los atacas. Cuando fueron golpeadas las líneas eléctricas del Frejus se bloquearon todas las fábricas de armas y municiones de la provincia de Bresciaâ?



Entrevista a Marco Camenisch


âLa Stampaâ? del 7 de mayo de 2005



Periodista â Fabio Poletti



Su nombre declinado en muchas maneras âMarco libreâ?, âCamenisch condenado a 17 años de cárcel por homicidioâ?, âMarco Camenisch, el ecoterroristaâ¦â? â aparece en los muros de media Europa, en decenas de volantes de reivindicación de otros tantos atentados a postes del Enel (ente italiano de la energía eléctrica â ndt), plantas nucleares, líneas de la Alta velocidad y en la última relación de los servicios secretos italianos sobre los anarco-insurreccionalistas.

Ãl en poca carne y huesos, pelos grises largos más allá de los hombros y nariz afilada, ojos claros y uniforme de la cárcel marrón, muchos cigarrillos y un río de palabras, es como una sombra en un rincón de esta sala de las visitas de la supercárcel a veinte kilómetros de Zurich. Una sala de entarimado, claro, con los muros muy blancos, que dá a una área verde y con las puertas blindadas de color azúl, todo sumergido en un silencio quebrado solo por la sirena que toca a las 8 horas de la mañana y después de tres horas, con una precisión suiza.



âEra mejor la cárcel en Italia. Aquí, a parte el uniforme obligatorio, hay también el trabajo obligatorio, siete horas en el taller de encuadernación. Si no quieres hacerlo, acabas en aislamientoâ? él se lamenta, mitad de su vida detrás de las rejas por dos homicidios y decenas de atentados.



Esta cárcel usted la conoce bien. Ingresó aquí una primera vez en enero de 1980 por haber hecho estallar los pilares de la central hidroeléctrica de Sarelli. Luego, en diciembre de 1981 usted se fugó. En la huida murió un agente. Es el primer homicidio del cual viene imputado.

âDe aquel homicidio fui absuelto el año pasadoâ?.



En cambio, de un otro homicidio -el asesinio de un guardia fronterizo en el confín de Brusio, cerca su pueblo, el 3 de diciembre de 1989- usted fue considerado culpable y por eso fue condenado a 17 años...

âYo no hubiera querido hablar de estos dos homicidios en el juicio. No hubiera querido decir âfui yo, no fui yoâ. Pero cuando, como en el caso del guardia fronterizo, me acusan de haberle disparado mientras estaba en el suelo desarmado, yo tuve que defenderme. No soy ni un carnicero ni un verdugo... Me condenaron a 17 años, pero ya presenté un recurso a la corte suprema. Frente al tribunal federal presenté otro recurso, por la entidad de la pena. Ni siquiera tuvieron en consideración los 12 años ya expiados en Italia.â?



Aquellos 12 años que le infligieron por una serie de atentados a postes de alta tensión, a centrales eléctricas, a instalaciones industriales. ¿Todas acciones que usted reivindicó?

âSí, de aquellas ya se sabe todo. Soy un hombre de acción, además de ser un hombre de los alpeggi (pasturas del ganado en la montaña - ndt).â?



Verdaderamente usted viene llamado terrorista, ecoterrorista, anarquista, anarcoinsurreccionalista. Hay para eligir...

âSon solo definiciones de cómodo que vienen utilizadas de vez en vez. Además, terrorista es un término ya inflacionado. Yo me siento anarquista y ecologista. Un ecologista radical.â?



¿Qué tiene que ver sabotear un poste del Enel con la ecología?

âLos postes son los vehículos de la energía, son la linfa del sistema. Si los atacas se detiene todo. Cuando fueron atacadas las líneas eléctricas del Frejus se bloquearon las fábricas de armas en la provincia de Brescia (Beretta, entre otras â ndt).â?



Pero usted no contestó. Se puede estar en contra de las fábricas de armas, sin por eso sabotear necesariamente a las instalaciones industriales...

âEntonces tengo que empezar desde lejos. Yo nací en Schiers, en el Cantón Grisones, pero casi por casualidad. Mi padre era un guardia fronterizo, nos trasladábamos a menudo de un lugar a otro. La idea que fuera necesario un mayor regreso a la naturaleza me vino en los años setenta, cuando todavía estaba en el liceo. En la escuela agrícola de Planthof rechacé de estudiar la agricultura moderna, industrial y mecanizada. No quería saber de fertilizantes. Pero no me alcanzaba eso. Antes de acabar la escuela fui a vivir en un alpeggio sin luz, y el agua la tomaba de una fuente. Luego ví que el sistema quería construir las plantas nucleares. Entendí que tenía que defenderme, que necesitaba ir hasta el fondo de las cosas. Se necesitaba parar los efectos devastadores de la civilización, catástrofe ambiental a que nos estamos preparando.â?



Pero usted admitirá que un regreso a las velas y a las lámparas es impensable. A parte usted y pocos otros, ¿quién lo quisiera? El progeso nos ha traido beneficios, ha mejorado la calidad de nuestra vida. Es más fácil apretar un botón y tener las luz en casa, una casa recalentada, que no prender un fuego. ¿No lo cree usted?

âLas cosas están cambiando. La gente está sensible a la energía limpia, no quiere las antenas de las televisiones o de las radio que producen contaminación electromagnética frente su casa. Está difidente frente a los organismos genéticamente modificados.â?



Para eso podemos defendernos de muchas maneras. No es necesario derribar un poste...

âLa gente llega a ser sensible solo si logra a reconocer un peligro en la inmediación. Yo sé que mi modelo de vida no es generalizable. Lo eligí para mí. Nadie entre nosotros está totalmente inmune de la intoxicación de las tecnologías modernas. Aún si el sistema nos quiere exclavos de la modernidad, está bajo los ojos de todos que si talo un bosque es más fácil que se provoquen unas avalanchas. Se mudó el clima. Hay varios científicos acreditados, y por cierto no son terroristas, que sostienen que hay una otra catástrofe ambiental en marcha.â?



Son teorías sobre las cuales se discute mucho...

âYo quise experimentar si se podía vivir sin agua y sin luz. Comprendí que así se está mejor. Otras cosas, no así evidentes, son difícilmente reconocibles. El progreso no debeló el hambre en el mundo, sino lo hizo aumentar. La sociedad moderna con todas sus comodidades no logró a eliminar las enfermedades, es más ahora hay nuevas enfermedades. ¿Estáis seguros de querer pagar este precio? Si las cosas son destructivas, hay que prescindir de ellas. No se puede ser exclavos de un sistema que destruye el ambiente.â?



Pero también usted tiene un sitio Internet (www.freecamenisch.net -ndt), la cosa mas moderna de los últimos años. Y en la celda hasta tiene una ordenadora. ¿Cómo se explica?

âHasta cierto punto es lícito, si no necesario, utilizar las mismas armas de la modernidad. Yo no puedo ir al ataque del sistema con arco y flechas. Tuve que utilizar el explosivo, tuve que utilizar automóviles para transportarlo y trasladarme...â?



Sus teorías son sostenidas por unas escuelas de pensamiento. Ustedes vienen llamados neoprimitivistas...

âVolvemos a las palabras más que a la substancia... Entonces hay también la anticivilización...â?



¿Usted se siente un âmaestro malvadoâ? de estas teorías?

âYo no soy el maestro de nadie. Y no digo a nadie lo que tiene que hacer.â?



Pero en su nombre fueron efectuados decenas de atentados. Aún en el intento de destrucción de la cabinovía del Abetone, en la Toscana, se habla de usted. Luego hubo atentados en la Francia, aquellos a las obras de la Alta velocidad en Piamonte, a los postes del Enel en Toscana en el 2003 y en Valtellina en el 2004...

âHay quien sabe lo que tiene que hacer. Quiere decir que no estoy solo a conducir esta batalla.â?



Bajo la bandera de la anarquía hay de todo. Hasta los paquetes bomba contra las comisarías de los carabinieri, las oficinas de la policía de Génova, la casa de Prodi en Bolonia. Hay quien sostiene que hay una única estrategia anarco-insureccionalista. ¿Usted qué dice?

âSiempre la usual reducción en categorías. Yo podría decir que comparto todas las teorías insurreccionalistas, pero no son cosas de que se pueda hablar afuera del movimiento. Yo me considero anarquista y ecologista.â?



¿No quiere hablar ni siquiera de las Brigate Rosse, de un otro tipo de terrorismo?

âComo anarquista está excluido que yo diga a cualquiera lo que tiene que hacer o no hacer. Puedo solo expresar mi solidaridad a cualquiera que viene golpeado por la represión del Estado.â?



Cuando usted saldrá de esta cárcel será anciano. ¿Cosa piensa de hacer?

âMe gustaría volver a hacer el agricultor y vivir todavía en los bosques.â?


¿Y los postes?

âPor razones personales, de edad avanzada y de mi salud comprometida, no es pensable que yo retome la militancia clandestina armada.â?


¿Es un declaración de fin de la guerra, se retira en paz luego mitad de la vida transcurrida en clandestinidad entre Suiza y Toscana y la otra mitad en las cárceles de aquí y de Italia?

âYo no combatí mi guerra privada. Por eso no gané, ni perdí ninguna guerra. No reniego nada de todo lo que hice en mi vida. Pero ahora que tengo 53 años de edad; que me consideren un veterano.â?

* * *
Marco Camenisch

Postfach 3143

8105 Regensdorf

Suiza


Declaración de Marco Camenisch ante el tribunal de Zürich - 10 de mayo del 2004


Frente a la justicia de clase oligárquica en el juicio del 2001 en Coira (Suiza) fue presentada una declaración larga. Esa y otras tantas declaraciones, tomas de posición y escritos de un período de ya casi 25 años, se pueden encontrar casi en su totalidad en diversos idiomas y en Internet. Además hay varios diccionarios, así que aqui se limita a la entrega de las actas esta declaración. Luego de la declaración del año 1991, muchas cosas cambiaron, pero no de manera fundamental. Mi identidad personal y politica creció y se hizo mas clara. Soy parte solidaria de la resistencia contra las centrales nucleares, de la resistencia social, ambiental, de la lucha revolucionaria de liberación social contra el dominio de clase y contra la explotación del hombre y de la naturaleza. Más clara y determinada es mi identidad como revolucionario, insurgente, antipatriarcal, radicalmente anticivilización y verde. Como tal, soy solidario con la lucha revolucionaria de liberación de los pueblos y en este marco general, mas específicamente con las luchas de los pueblos considerados indígenas de la Tierra por la libertad, la autoderterminación, la identidad, la dignidad, la tierra y el territorio, sea con los contenidos, la praxis y los objetivos de los ELF-ALF y de las otras expresiones de la lucha de liberación antipatriarcal, antiautoritaria y radicalmente anticivilizatoria. Con ELF-ALF aquí se entiende Earth Liberation Front-Animal Liberation Front.

Pesadísimos son en cambio los saltos de calidad y la expansión de la destrucción de las sociedades, del ambiente natural y de la guerra imperialista de los Estados y del capital, que son siempre mas descaradamente de extrema derecha, patriarcales, racistas, tecnológicos y totalitarios en cualquier nivel. La guerra de conquista, de explotación y de destrucción ya milenaria llevada adelante por los dueños de turno es siempre mas extensa, mortal y final. Otro tanto es obviamente el aumento de la dramática necesidad de continuar la difusión de la lucha de liberación revolucionaria contra cualquier explotación del hombre y de la naturaleza. En la misma medida, con todos los medios y sobre todos los niveles, se hizo mas dura y brutal la represión de los dueños y de sus esbirros contra cualquier resistencia y lucha de liberación. La justicia de clase de los dueños del dinero es uno de los medios de esta represión y guerra a través del predominio de las armas y de la definición de las cosas. Por consiguiente estoy en este lugar como prisionero de guerra y político de la resistencia y de la lucha de liberación revolucionaria, entendiendo por âpolíticaâ? la teoría y la praxis que tiene como fin y objetivo el cambio del desorden reinante y la eliminación de la injusticia, del poder, del dominio, de la guerra imperialista, de la explotación y de la destrucción del hombre y de la naturaleza para la reconstrucción de un mundo justo, natural y pacífico para cualquier ser viviente. No tiene nada que ver, naturalmente, con la âpolíticaâ? como continuación de la guerra de destrucción y de explotación general con otros medios por la pacificación social, nada tiene que ver con la âpolíticaâ? como lobbysmo institucionalizado y falsamente democrático por afirmar los intereses y las devastaciones capitalistas cuya naturaleza es altamente egoista, sin ningun escrúpulo y particularmente vulgar, nada tiene que ver con la âpolíticaâ? como acción para la imposición de la pesada transferencia del poder político y social y de la riqueza social de abajo hacia arriba, nada tiene que ver con âpolíticaâ? como falsificación mentirosa y minimización criminal y desviante de una realidad general que consiste en la amenaza, en el chantaje, en la opresión y destrucción militar y moral constante de las sociedades y de la naturaleza mediante los monopolios privados y estatales sobre la propiedad, sobre la violencia y sobre la definición de las cosas. Como uno de los mas importantes de estos monopolios de la definición y de la violencia, como uno de los mas importantes aparatos represivos político-militares de aquellas invenciones jurídicas que son la propiedad y el Estado, la justicia de clase está en el mundo para afirmar, para justificar y minimizar esta realidad y para negar o de todas maneras falsificar y denigrar, criminalizar y perseguir a las teorías y a las luchas legítimas y necesarias contra esta realidad. En consecuencia obviamente no pueo reconocer


alguna legitimación social, política, ética y moral a este tribunal y menos aún a las llamadas autoridades de acción o de persecución penal. Rechazo el rol de acusado, en otras palabras, no estoy aquí presente para la discusión o la puesta en discusión de la legitimidad de la aplicación de contra violencia, de defensa y ataque sobre el nivel individual y colectivo de la lucha de liberación. Sin embargo, la institución totalitaria de la justicia de clase sufre de una contradicción interna. Para la propia función y legitimación social y política tiene que exponerse a un control y a una crítica pública por lo menos parcialmente sustancial, donde el monopolio de la definición puede sufrir una grieta. Esta contradicción es el lugar donde proponen a las actas y publicamente la declaración de Coira que cité antes y también una declaración publicada recientemente, que contienen unos fragmentos relevantes para este procedimiento y que tratan mas extensamente unos elementos asomados en la presente declaración. La versión de la declaración mas reciente falta de algunas partes que no son relevantes para este procedimiento, pero que son , en cualquier caso ya publicadas integralmente. Es el lugar, donde, aun si en manera muy reducida, puede celebrarse la alegría del encuentro solidario con la gente que me está cercana y sin embargo, en gran parte, directamente desconocida. Es el lugar de mi deber de revolucionario el seguir atentamente el juicio, para poder eventualmente intervenir y contribuir en la contraposición de mi integridad humana y revolucionaria a la omnipotente razón de Estado y a su negación y falsificación de la verdad, con el fin, quizás, de encubrir una contradicción interna que desembocó en un hecho de sangre. Es el lugar donde contraponer a la negación y a la denigración de mi compromiso revolucionario, y en consecuencia de la resistencia y de la lucha revolucionaria en general, la realidad que ninguna justicia de clase podrá nunca ser un lugar de la verdad, de la justicia y de la solución de los conflictos sociales, ya que su rol es la afirmación de la desigualdad, de la injusticia y de la explotación, fomentando y agravando de esta manera los conflictos sociales y la suferencia individual y colectiva. El mismo deber revolucionario hacia mi, hacia la gente cercana a mi en la solidaridad personal, social, política, y generalmente hacia la resistencia y la lucha revolucionaria requiere que con la máxima claridad y determinación reafirme: que, propio en la plena asunción de mis responsabilidades revolucionarias aún como combatiente a mano armada nunca cometí crímenes de guerra matando o ajusticiando unos adversarios militares, y menos que nunca extraños al enfrentamiento, desarmados, no más en condición de dañar, prisioneros, o unos adversarios que no amenazaban de muerte a mi y a otras personas con unas armas o con el poder sobre unas armas. Menos que nunca disparé a la cabeza o peor aun no golpeé a un adversario innocuo herido en tierra. Tales acciones abominables no puedo ni siquiera pensarlas, no disparé ni siquiera a la cruz roja y, naturalmente, ni siquiera nunca a las espaldas de una persona o adversario en huida y desarmado...Tales crímenes contra la humanidad no los hubiera cometido nunca, ni siquiera, ¡con una licencia para matar a caso vestido de algún uniforme! Al contrario, aun con toda la dureza y determinación en la lucha revolucionaria adquirida en tantos años y lugares, yo demostré claramente una práctica, hasta reconocida en tribunal, atenta a la salvaguarda de la vida del adversario, aún asumiendo un riesgo mucho mayor por la propia vida, incolumidad y libertad. Me refiero al enfrentamiento militar de Massa, en Italia donde me limité a disparar intencionalmente y por bien dos veces, con precisión y a distancia cercana sólo al brazo que sostenía el arma del adversario, y esto en una situación de inferioridad según todos los puntos de vista. Es por eso que fui herido, capturado y ahora estoy aquí presente. Por último, de una vez por todas, no tengo ningún tipo de resposabilidad por el homicidio del señor Moser, ocurrido en Brusio en el año de 1989, soldado bien armado y adiestrado para matar por el Estado Suizo de la burguesía oligárquica y financiera.

Marco Camenisch, nacido el 21/01/1952 en Schiers, Suiza.

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Sindicat Terrassa