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Anàlisi :: educació i societat
Nada es Cierto. Todo es Cierto.
21 abr 2005
Artículo acerca del uso de modelos y la estructuración de la realidad, no sólo en la ciencia sino a un nivel más general; a todos los niveles nuestras conceptualizaciones sobre el mundo que nos rodea. Nada es Cierto, y Todo es Cierto.
Artículo de Decondicionamiento, escrito por Yemeth

Este artículo trata acerca del uso de modelos, no sólo en la ciencia sino a un nivel más general; a todos los niveles nuestras conceptualizaciones sobre el mundo que nos rodea. Nada es Cierto. Todo es Cierto. Querría extender esto en otros artículos con explicaciones laterales en profundidad de algunos de los temas que se tocan (Gödel, redes de neuronas...), pero creo que sería demasiado cargante ir divagando respecto a esto en el propio texto...


Nada es Cierto.

Nada es Cierto, es una forma de hacer referencia a la separación respecto de la "realidad" de todo el nivel de lo abstracto, de los conceptos a través de los que damos una estructura las cosas: aquí se encontraría por tanto incluido el propio concepto de lo que es "la verdad", desprovisto de un sentido detrás de la palabra a la que hace referencia.

Resulta más fácil exponerlo si comenzamos enumerando ejemplos típicos; por ejemplo, el que la patria sea una concepción carente de realidad más allá del propio concepto -- y el patriotismo un sentimiento irracional condicionado en el individuo al que se le enseña que "su país" es mejor o que al menos ha de ser más importante para él por el aleatorio hecho de haber nacido allí. O la creencia en un Dios, y sólo uno, y rodeado de una doctrina específica, debido a la cultura a la que pertenece cada individuo.

Nos enseñan a que, vulnerables, atemos nuestras mentes a otros conceptos igualmente irreales, aunque a veces resulten menos evidentes que patrias y religiones. Incluso la forma en que nos relacionamos con otros individuos atando nuestras emociones y su expresión a definiciones que los estrangulan, sufre de este mal de tomar los conceptos aprendidos por reales: amistad, familia, amor, cumpliendo su función y estableciendo sus límites y forma de expresión dentro del entramado social.

Pero desde luego no deberíamos detenernos tan pronto en esta labor de derribo. Abarcando mucho más: ninguna regla, ninguna norma, ninguna ley, es real (y si no, se podría retar a cualquiera a enseñar una de esas normas poniéndola sobre la mesa y diciendo, ¡ves! ¡aquí la tienes! ¡no sólo existe en tu cabeza como una limitación que sigues!)

En cualquier caso, aunque estos ejemplos anteriores puedan ser intuitivos y dar pie a desmontar supuestas verdades, no servirían para hacer una generalización a todo lo abstracto. Sin embargo, es la propia ciencia la que ha encontrado estos límites. El teorema de Gödel revolucionó la lógica en el siglo XX al demostrar que ningún sistema lógico era "completo": es decir, que dada una serie de axiomas y operaciones que permitan deducir si una sentencia es verdadera o falsa a partir de estos axiomas, siempre hay sentencias de las que no se puede decidir si son verdaderas o falsas. Esto, que a primera vista podría no parecer tan importante, implica que ningún modelo puede explicar por completo la realidad. Es decir, que la ciencia ha de conformarse con llevar a cabo modelos de las cosas que luego se ajustarán mejor o peor a ellas; modelos que por lo tanto no pueden demostrarse como "verdaderos" o "falsos", sino que sólo pueden juzgarse respecto a lo bien o mal ajustados que están respecto a aquello que quieren explicar. En otras palabras, que ningún mapa que podamos trazar es el territorio, y que la realidad estaría en cualquier caso en un lugar totalmente separado al de estos conceptos.

De ahí, aquella afirmación de que "Nada es Cierto". La silla donde te sientas no es una silla; silla es tan sólo un modelo en el que encajan determinadas formas a que construímos y a las que proporcionamos una función de utilidad (sentarnos en ella). Se trata del absoluto opuesto a la fantasía de Platón y su "mundo de las ideas": ninguna idea, ninguna limitación existe, excepto en nuestras mentes. Sí, pueden ser útiles, pero también pueden esclavizarnos cuando tomamos el modelo demasiado en serio, como si fuera real. Sirvientes de patrias, de dioses, de tantas cosas que nos ahogan y sirven a aquellos a quienes les conviene que continuemos siendo voluntariosos esclavos...

Es interesante aclarar que la conceptualización es una labor humana. No sólo eso: nuestra propia naturaleza nos predispone a ello, y sería un tanto absurdo afirmar que romper estas barreras es un "estado natural" del hombre (cosa que aseguran frecuentemente las corrientes místicas que alzan esta ruptura de la conceptualización idealizando conceptos como "Verdadero Yo", "Verdadera Naturaleza", etcétera). Los modelos matemáticos que representan el funcionamiento de las redes de neuronas -sencillos aún comparados con la inmensa complejidad del cerebro-, nos desvelan que la función básica de la mente es la clasificación de datos en distintos grupos o clases.

Un ejemplo de su funcionamiento: nuestros ojos captan la letra "A", al principio no más que una combinación sin sentido de colores, de trazos sobre un fondo uniforme que contrasta con ellos. Así, la red de neuronas une los trazos para que la percepción se organice en torno a ellos, y clasifica estos trazos como una letra en particular: toma su decisión, ¡la letra A!. Unida a otras letras, las neuronas que formas nuestro cerebro reconocen palabras de un lenguaje que conocemos, y realizadas estas clasificaciones vamos formando sentencias,... con una complejidad tan apabullante -y a la vez tan sutil- que con el tiempo cuando miramos una silla vemos una silla y la consideramos como un lugar en que sentarse: no como trozos de madera que se dibujan delante de nuestros ojos en un entorno que concebimos internamente como tridimensional, y mucho menos como manchas de un color sobre un fondo de otros muchos colores.

Evidentemente, este mecanismo es tremendamente útil para manejarnos con el mundo en que vivimos: dificil sería sobrevivir con una percepción que lo dejara todo en un caos carente de forma, y es probablemente la enorme capacidad de conceptualización del ser humano la que le ha permitido dominar su entorno del modo que lo hace. Sin embargo, tal capacidad conlleva el peligro de tomar por reales los modelos, conceptos, abstracciones, que fabricamos a partir del caos que nos rodea. Muchas veces inconscientes del alcance de esta estructura interna, no sólo nos tomamos en serio abstracciones como "realidad", sino que tomamos aquello que percibimos como real sin cuestionarnos la forma en que lo hemos fabricado y estructurado -- y, dentro de nuestro contexto cultural, la forma en que nos han enseñado a construirlo.

Es decir, para llevarlo a otro terreno de acción práctica: nuestra personalidad no existe, es tan sólo una ficción conveniente como modelo para explicar la conducta humana. Pero si ignorando lo que se ha tejido en torno al concepto de "personalidad" consideramos que esta conducta es el producto de una serie de interacciones bioquímicas, no estamos más que utilizando otra ficción como modelo científico en torno a la conducta. Ninguna de las dos explicaciones es más Cierta que la otra: el nivel conceptual carece de "Verdad" o "Realidad", que es tan sólo un concepto perteneciente a ese mismo nivel. Nada es Cierto.


Todo es Cierto

Hay otro punto de vista desde el que podemos aproximarnos al "Nada es Cierto", y parte precisamente de considerar su extremo opuesto y en apariencia contradictorio: ya que el propio concepto de Verdadero/Falso no tiene valor de realidad alguno (es decir, que tan real es considerar que la conducta es el producto de una serie de interacciones que utilizar como modelo las interacciones bioquímicas), ¿qué consecuencias podemos sacar de esta aproximación aparentemente contradictoria?

Todo es Cierto, quiere decir que nuestro rango de posibilidades se amplía virtualmente hasta el infinito. Es decir, del mismo modo en que nuestra percepción de la realidad está limitada por los mecanismos con los que estructuramos la realidad, afirmar que cualquiera de estas estructuras es tan verdadera como las otras puede permitirnos (al menos potencialmente) acceder a espacios de libertad. Nada es Cierto nos puede permitir romper alguna cadena, Todo es Cierto nos puede permitir decidir de forma activa entre un rango de opciones en teoría infinito cómo interactuar con la realidad consensuada.

Tímidos o atrevidos, vagos o muy trabajadores, heterosexuales u homosexuales, triunfadores o fracasados, activos o contemplativos... No somos ninguna de esas cosas, Nada es Cierto. Pero no es sólo que no somos esas cosas; no dejemos que nos posean, ni sencillamente las anulemos: podemos ser cualquier cosa si somos capaces de "creerlo", de integrarlo en la forma en que estructuramos la realidad: Así, Todo es Cierto.

Así, la cuestión será, ¿a qué dar importancia? ¿Cuál es el criterio a utilizar para elegir tal o cual conducta, ejecutar este o ese acto, usar uno u otro modelo sobre el mundo que nos rodea (más allá del uso pragmático de los modelos, cuando unos nos resultan más útiles que otros en distintas circunstancias)? A extender, predicar y atar a respuestas específicas a esta cuestión, se han dedicado demasiado tiempo religiones, ideologías, filosofías, y otras concepciones sobre la realidad; evitando que cada individuo se haga todas estas preguntas en "revolución permanente" de sí mismo.

Si nuestro modelo personal de conceptualización de la realidad no tiene carácter de certeza definible, quizá más importante sea entonces: si puedo tomar una elección respecto a la forma en que estructuro la realidad, y cada vez que ejecuto un acto a través de mi voluntad afecto a otros en particular a través del modo específico en que tienen estructurada la realidad (todo eso que a menudo en occidente se ha llamado "magia"), ¿qué consecuencias tiene en cada caso actuar sobre mí y sobre aquellos que me rodean? ¿Qué consecuencias querría que sucedieran a partir de mis actos?

Y por dejar más cuestiones abiertas, ¿hasta qué extremo llevarlo? Es decir, romper la estructuración de la realidad por completo, ¿no podría llevar a un absoluto caos en que no se pudiera "recuperar" esa capacidad, quizá un ataque al corazón, quizá catatonia, al no poder actuar sobre la realidad ya que no hay cognición alguna sobre ella? ¿no rompería toda posibilidad de voluntad?¿o, en este "extremo idealizado", sería posible una ejecución a voluntad del uso de las estructuras, se conservaría algún eje en torno al cual tejer?

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Comentaris

Re: Nada es Cierto. Todo es Cierto.
21 abr 2005
complicadA respuesta por ocho millones de motivos que paso de enumerar-(JAJAJA)-...Por miedo tb. a equivocarme por supuesto...plantea serias dudas por decirlo de algún modo...
salut!!
Re: Nada es Cierto. Todo es Cierto.
21 abr 2005
aunque,tal vez,mejor todo es cierto...
Re: Nada es Cierto. Todo es Cierto.
21 abr 2005
Nihilisme versus fe?

la mateixa història de sempre.
Sindicat