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Notícies :: sanitat
El Sistema Nacional de Salud en la encrucijada
02 abr 2005
Vivimos un momento crítico para el Sistema Nacional de Salud (SNS) como consecuencia, entre otros, de dos factores esenciales: la insuficiencia financiera, que afecta seriamente a la capacidad del conjunto del sistema y, en segundo lugar, la reiteración de los fenómenos de privatización y mercantilización de los servicios sanitarios, que está modificando la naturaleza de algunos servicios autonómicos de salud.
EL SISTEMA NACIONAL DE SALUD EN LA ENCRUCIJADA



INTRODUCCIÓN



Vivimos un momento crítico para el Sistema Nacional de Salud (SNS) como consecuencia, entre otros, de dos factores esenciales: la insuficiencia financiera, que afecta seriamente a la capacidad del conjunto del sistema y, en segundo lugar, la reiteración de los fenómenos de privatización y mercantilización de los servicios sanitarios, que está modificando la naturaleza de algunos servicios autonómicos de salud. Es una situación incubada en el contexto del proceso transferencial, que se ha efectuado en precario y sin garantizar los instrumentos mínimos para la cohesión y la equidad del conjunto del sistema.



El proceso de mercantilización es evidente en las Comunidades Autónomas (CCAA) gobernadas por el PP, pero no debe olvidarse que, de manera general, se está produciendo una deriva hacia un incremento del peso del sector privado en el sistema sanitario, en detrimento de un sector público cada vez más deteriorado y que corre el grave peligro de convertirse en una neo-beneficencia para emigrantes, ancianos y pobres.



Desde la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) vemos con especial preocupación esta situación que, a nuestro entender, se caracteriza por las siguientes coordenadas:



1. FINANCIACIÓN INADECUADA E INSUFICIENTE DEL SISTEMA NACIONAL DE SALUD



En el SNS existe una insuficiencia financiera crónica, que aparece reflejada cuando se compara el gasto sanitario público, tanto en euros/habitante como en % del PIB, con los países de la UE-15, lo que ha sido corroborado por el último informe del Observatorio del SNS. También hay que señalar que, pese a lo repetido desde el Informe Abril, no es cierto que nuestro gasto sanitario es el que corresponde con nuestro nivel de riqueza, sino menor, ya que esta relación se produce en márgenes tan amplios que hacen que esta afirmación sea una absoluta vaciedad.



Consecuentemente, el gasto sanitario privado, en términos absolutos y en % sobre el PIB, se ha ido incrementando continuamente, situándonos por encima de la media de la UE-15 y evidenciando el retroceso y la privatización, en este caso también de la financiación, sobre las que veníamos alertando desde la FADSP. En este mismo orden de cosas, una cuestión que no se está señalando en las polémicas abiertas sobre la financiación es la vía de desgravación impositiva que tienen abiertas las empresas y los autónomos a la hora de contratar seguros sanitarios privados, y que suponen la financiación por los presupuestos públicos de unos seguros que solo benefician a un sector de la población, reducido y generalmente de altos ingresos. El importe de estas desgravaciones está estimado en los presupuestos de 2005 en 900.000 €, en clara expansión respecto al año anterior que fue de 250.000 €.



A la vez, la financiación de las CCAA se ha desvelado, como ya predijimos en su día, como claramente insuficiente, y ha supuesto el traspaso a las CCAA de los importantes problemas financieros que generaba la gestión sanitaria. Una financiación sanitaria basada en la capacidad fiscal de cada una de las CCAA tiene una inevitable tendencia hacia el incremento de las desigualdades en salud, aunque también, el hecho de que la financiación carezca de un carácter finalista, ha propiciado que se hayan ampliado las diferencias en el gasto sanitario público per capita en razón de la sensibilidad social de los gobiernos de las mismas; así, en 2005, los presupuestos contemplan gastos per cápita que van desde los 1290,93 € de Cantabria a los 916,68 de la Comunidad Valenciana. En este contexto, merece la pena resaltar que las CCAA gobernadas por el PP se encuentran en el grupo de menor financiación per cápita, a pesar de estar situadas entre las que tienen una mayor renta per cápita, lo que parece diseñar una política de apuesta por el deterioro de la Sanidad Pública, propiciando la huida hacia el sector privado, con excepción de La Rioja (la segunda con mayor gasto per cápita), donde la opción ha sido financiar generosamente a las empresas privadas desmantelando directamente al sector público.



2. MECANISMOS DE COHESIÓN Y COORDINACIÓN



¿Quién cohesiona y vertebra el sistema?. Desgraciadamente la respuesta es nadie o casi nadie. El Ministerio de Sanidad y el Consejo Interterritorial del SNS (CI) que, en teoría, tenían esa misión, no la vienen ejerciendo por diversos motivos, lo que evidencia el fracaso de la Ley de Cohesión que al final, y al intentar contentar a todo el mundo, se ha quedado en un conjunto de buenas intenciones, con casi nula capacidad de hacerse operativas. Por supuesto, la actitud intolerante e irresponsable de los consejeros de sanidad del PP ha sido la puntilla a una situación con grandes dificultades de partida, convirtiendo al CI en un lugar de enfrentamiento partidista.



Esta situación se ha visto agravada por la ausencia de instrumentos destinados a corregir los desequilibrios, como los Fondos de Cohesión, que a duras penas pueden servir para cubrir los desplazamientos de ciudadanos dentro del SNS, o el Plan Integrado de Salud, que debería definir los objetivos centrales de la política del conjunto del sistema sanitario en base a las necesidades de salud.



3. SITUACIÓN Y TENDENCIAS DE DESARROLLO EN ATENCIÓN PRIMARIA



La Atención Primaria de Salud (AP) era la estrella del diseño de salud de la Ley General de Sanidad (LGS). Sin embargo, pronto se vió que era una estrella bastante lejana, y por lo tanto solo un punto mas en el universo sanitario. La reforma del nuevo modelo se ha hecho con cuentagotas, y varias CCAA tienen todavía coberturas que solo rozan el 50% de la población. Pero, además, los fondos destinados a la AP han sido persistentemente escasos, con lo que el carácter de prevención y promoción quedó pronto desatendido. Posteriormente, con el crecimiento de la población, la presión asistencial ha devenido en insostenible. Por primera vez se están detectando demoras de 4 a 9 días para la consulta de medicina general en algunas CCAA, lo que supone una ruptura total de la accesibilidad de la población a la AP, que es una de las características claves del sistema.



A la vez, comienzan las iniciativas privatizadoras que se han ido extendiendo en dos vertientes: las que siguen el modelo Alzira e incluyen a la AP en la concesión administrativa gestionada por empresas privadas, y las EBAS (entidades de base asociativa), que ceden la gestión a empresas cooperativas constituidas por médicos. Ambas experiencias rompen la red sanitaria pública y dejan en manos de intereses privados y mercantiles la atención sanitaria en su primer escalón.



4. SITUACION Y TENDENCIAS EN LOS HOSPITALES



La situación hospitalaria no es menos preocupante. Los hospitales, pese a recibir el grueso de la financiación del sistema, arrastran deficiencias estructurales que conciernen a la gestión (el gerencialismo es refractario a la participación profesional), al modelo organizativo y a la propia practica clínica. La gestión pública demanda cambios y tiene que ser transparente y abierta a la participación, y rendir cuentas a los ciudadanos, con independencia de los intereses clientelares del “turno político?. Por otra parte, los recursos en camas instaladas sitúan a España en el penúltimo lugar en número de camas por 1.000 habitantes respecto a la Unión Europea de 25 países. En realidad en el ultimo, porque esa posición es de Suecia, que posee una potente red de atención socio-sanitaria y atención domiciliaria inexistente en nuestro país. Porque este es el problema básico: carencia de camas de media-larga estancia y de atención domiciliaria, en un momento, además, de importante crecimiento de población. Por lo tanto, la situación seguramente es peor de lo que reflejan las estadísticas comparativas, que usan datos de 2001.



Esta carencia de infraestructuras y las deficiencias de gestión e integración de los recursos son los puntos cardinales de las prolongadas listas de espera que colapsan los hospitales públicos, aunque la situación es distinta según autonomías. Las listas de espera, tratadas sin criterios asistenciales, se han convertido en un entretenimiento para los políticos y en un verdadero desastre para la población, que por este medio recibe continuas presiones para la utilización del sector privado, vaciando de contenido el derecho a la salud que reconocen las leyes. Tampoco debería olvidarse la sobreutilización tecnológica, que es una de las características de nuestro medio hospitalario, así como el fracaso de los experimentos seudoempresariales, como los institutos, etc, que pasada su novedad han demostrado sus considerables limitaciones.



Contrastan estos hechos con algunos logros muy evidentes de nuestra red hospitalaria pública, como son el liderazgo en transplantes o el crecimiento de la cirugía mayor ambulatoria, que perfilan una calidad y dinamismo del sistema muy notables.



5. LA ATENCIÓN SOCIOSANITARIA



La asistencia sociosanitaria en España tiene tres características profundamente preocupantes: la primera es su escasa dotación de medios, lo que nos convierte en uno de los últimos países de Europa al respecto, otra es la propiedad fundamentalmente privada de las dotaciones existentes, y, en tercer lugar, la falta de coordinación de las políticas y los recursos públicos



La existencia del nuevo plan sobre la dependencia puede paliar algunos de estos problemas, pero precisa de un fuerte apoyo presupuestario que hasta el presente no se ha concretado.



6. LA INTEGRACIÓN DE LOS NIVELES ASISTENCIALES



Atención primaria y atención hospitalaria continúan siendo dos mundos paralelos raramente relacionados. Los avances de coordinación entre ambos niveles, que todo el mundo considera necesarios, han sido mínimos. En estos momentos la instauración de medidas organizativas, como las gerencias de ?rea, pueden contribuir a dinamizar esta integración de niveles, pero no es menos probable que si no se produce una apuesta decidida por la AP acaben convirtiendo a ésta en un apéndice de la atención hospitalaria.



La integración de los cuidados de la salud es uno de los rasgos diferenciales de los sistema públicos y una de las claves para explicar su mayor efectividad. No es casual que toda estrategia de privatización del sistema sanitario necesite, como paso previo, dividir los cuidados de la salud en unidades de producción competitivas para poner en marcha líneas de mercado. Esto es: el primer objetivo de este tipo de políticas es la “perdida de integridad? de los cuidados de la salud.



Sin embargo, en nuestro sistema público, existen importantes deficiencias organizativas y funcionales en la integración del SNS, que no se limitan al ya mencionado déficit de cooperación entre los dos niveles. La desconexión entre los distintos sectores de la salud (Salud mental, Salud ambiental, etc.), la desagregación de la asistencia hospitalaria a impulsos de la especialización y la descoordinación entre los servicios sociales y sanitarios son algunos ejemplos de la desatención de las administraciones sanitarias a las políticas de integración.



7. EL AVANCE DE LA PRIVATIZACIÓN



En estos últimos años se ha producido un incremento muy sustancial de la privatización de la provisión de servicios sanitarios, que progresivamente está transformando el panorama tradicional de nuestro sistema sanitario. Las privatizaciones se resumen de la siguiente manera:



7.1. Hospitales. Las iniciativas privatizadoras han sido múltiples y con objetivos diversificados. Se pueden identificar hasta 5 categorías, según que la medida interese a la gestión, a la provisión, a la producción de los servicios o a la afectación de distintas áreas o servicios:

a) Fundaciones sanitarias, pensadas para introducir la gestión privada en el SNS. En un primer momento se planteó la implantación de fundaciones en todos los nuevos centros, posteriormente la conversión de todos los centros hospitalarios en fundaciones y, actualmente, parece tratarse de una iniciativa dejada en vía muerta, ya que solo se constituyeron fundaciones en centros de nueva creación, no fue posible la transformación de los centros tradicionales en fundaciones por el rechazo social y profesional y los resultados no han sido buenos.

b) Empresas públicas, de características muy parecidas a las fundaciones, aunque con mayor control político. Se han quedado circunscritas a nuevos centros en Andalucía y Madrid..

c) Concesiones administrativas de centros hospitalarios a empresas privadas. El caso más conocido es el de Alzira, que se ha ampliado a Denia y Torrevieja, donde se ha incluido además la AP en la concesión y en un caso la socio-sanitaria (Denia). Es el proyecto que tiene el gobierno del PP en Madrid para el hospital de Valdemoro.

d) PFI (iniciativa financiera privada), el nombre proviene del original inglés, que es donde nació y donde se ha desarrollado la idea. Suponen la concesión a una empresa privada de la construcción de un centro hospitalario a cambio de la gestión de todo lo no estrictamente sanitario (incluyendo administración y personal no sanitario), y la aceptación de un canon que se paga durante un largo periodo (20-30 años) a esa empresa; es el modelo adoptado en varios de los nuevos hospitales en construcción en Madrid (Majadahonda, Parla, Coslada, etc).

7.2. Alta tecnología: la privatización y empresarialización de la alta tecnología tuvo una primera experiencia en Vigo (Medtec, empresa de gestión privada y capital público), cuya prevista expansión a toda Galicia se logró paralizar con amplias movilizaciones sociales. Posteriormente, el PP ha optado por la concesión directa a empresas privadas de este área crucial para el desarrollo hospitalario, y así ha sucedido en Valencia y La Rioja, donde conviven con la descarada infrautilización de los recursos públicos.

7.3. Atención Primaria. Hay dos tendencias al respecto, una se inició en Cataluña con la creación de las EBAS (cooperativas profesionales que gestionan centros de salud), y la otra, en expansión en Valencia, es la concesión a empresas privadas de la gestión de un ?rea, incluyendo la AP. Aunque todavía es incipiente, parece que es uno de los proyectos estrella de la privatización.



En fin, tal como ya señalamos desde la FADSP, la separación entre financiación y provisión y la generación de los llamados “mercados internos? ha llevado a la privatización directa de la provisión de servicios sanitarios en nuestro país, lo que ya se evidencia con datos en el Informe de la OCDE de 2003 y en el Informe del Observatorio del SNS, privatización que se ha visto agudizada en algunas CCAA gobernadas por el PP (Valencia, Rioja, Madrid) y que pone en peligro la viabilidad misma de la red sanitaria pública.



Otro aspecto, que aunque no es directamente privatización si que supone una facilitación del funcionamiento del sector privado, es la retirada de la dedicación exclusiva en algunas CCAA (hasta ahora Valencia , Madrid y Castilla - León), por cuanto confiere una mayor facilidad al sector privado para dotarse de profesionales cualificados, abaratando notablemente sus costes, además de favorecer el desvió de pacientes de lo público a lo privado.



8. LA POL?TICA FARMACÉUTICA



Otro aspecto a destacar, dentro de la situación global del SNS, es el relacionado con la política farmacéutica, cuyos principales problemas son: el descontrol del gasto, que ocupa cotas muy elevadas (en relación al gasto sanitario total) y crecimientos netos superiores a los de los presupuestos; una nefasta política de cara a los profesionales prescriptores, que deja en manos de la industria farmacéutica la información sobre los mismos, con los sesgos que ello conlleva y, en tercer lugar, que se permite una financiación de los medicamentos independiente de su utilidad terapéutica. La clave a medio plazo está en conseguir la aprobación y financiación pública de fármacos con criterios de necesidad y eficiencia, políticas de incentivación de la prescripción racional y garantizar una formación independiente que asegure criterios de calidad en la prescripción.





9. LA POLITICA DE SALUD PUBLICA



La Salud Pública es tradicionalmente la gran ausente de nuestro sistema sanitario. Con relativa frecuencia, además, se confunde con grandes planes llenos de loables objetivos pero con escasa financiación, y cuya principal función acaba siendo la de servir al marketing político. Lo cierto es que el ordenamiento de la actual estructura de cuidados es casi exclusivamente asistencial y las prioridades, con una terquedad que sólo se justifica por la influencia de la industria tecno-sanitaria, siguen siendo las demandas curativas, individuales y hospitalarias. Apenas queda espacio para las políticas que han demostrado consistentemente mayores benéficos de coste-efectividad: la promoción de la salud, la prevención de las enfermedades, el auto cuidado y la educación para la salud. Estas políticas tienen que constituir el núcleo del “olvidado? Plan Integrado de Salud con programas y acciones intersectoriales. Por otro lado la autonomización de los sistemas de Salud Pública ha complicado la puesta en funcionamiento de políticas homogéneas y ha empeorado notablemente el nivel general y la calidad de la información disponible.



Invertir el orden de prioridades es la primera tarea, situando en primer plano políticas dirigidas hacia la educación de la población para dotarla de mayor autonomía -una formula mágica cuando se habla de los servicios sanitarios, pero olvidada en lo que respecta a los ciudadanos-, y de mayor capacidad para preservar y promover su propia salud, con una menor dependencia de los servicios médicos.





10. LOS CIUDADANOS Y EL SISTEMA SANITARIO



La ausencia de los ciudadanos como parte integrante del sistema es una de las características del SNS desde su origen. Un sistema tradicionalmente paternalista, en donde la administración sanitaria y los médicos deciden lo que es bueno para unos ciudadanos de los que solo cabe esperar gratitud por todo aquello que están recibiendo. Esta situación que, sin duda, favorece la desafección de los usuarios hacia el sistema sanitario, se está modificando en los últimos años a través de una nueva categorización del paciente como consumidor con supuestos derechos de reclamación, esto es, como cliente sanitario. Un paso necesario en la deriva mercantilista del sector público de la salud. En este mismo orden de cosas, se empiezan a vislumbrar intentos de utilización del asociacionismo de los enfermos por parte de las multinacionales de la tecnología, especialmente las farmacéuticas, propiciando una línea en la que predomina el consumismo de recursos y muy poco la educación para la salud.



Hay suficientes pruebas de que la efectividad del sistema sanitario es altamente dependiente de la participación activa del ciudadano, individual y colectiva, en su verdadera condición de coproductor de salud.



Por otra parte, tampoco existen mecanismos de participación social en las instituciones, como expresión del déficit democrático de nuestra sociedad y de la tradicional aversión de las distintas Administraciones Públicas para abrir cauces de participación y codecisión de los ciudadanos.



Los instrumentos de participación no pueden ser ajenos a la estructura regular de toma de decisiones en los organismos de máxima representación del servicio de salud y en los distintos niveles de atención a la salud.





11. LA POL?TICA PROFESIONAL



Otra gran olvidada del SNS. Algunas cuestiones centrales para el desarrollo profesional, como son la dedicación exclusiva, la participación y la carrera profesionales, no han tenido avances evidentes en este periodo, es mas, la primera, la necesaria delimitación entre el sector público y el privado, asunto crucial para asegurar la coincidencia de intereses entre profesionales y Sanidad Pública, esta sufriendo un notable retroceso



Una expresión más de ello es el hecho llamativo de que los profesionales de salud españoles estén emigrando hacia países como Gran Bretaña, Francia, Portugal o Italia, que tienen unas mayores ratios/1.000 habitantes, lo que delata las inadecuadas condiciones laborales y profesionales de nuestro país.











En resumen: El SNS esta viviendo unos momentos críticos, que se caracterizan por una financiación insuficiente y mal repartida, por la escasez de recursos en Atención Primaria y hospitalaria, por el deterioro de la asistencia sanitaria pública y por un avance de la privatización que está poniendo en peligro la viabilidad misma del SNS




QUINCE PROPUESTAS PARA AVANZAR



Desde la FADSP entendemos que, para hacer frente a esta situación, deben adoptarse con carácter urgente las siguientes medidas:



1) Aumentar la financiación pública, incrementando el presupuesto sanitario público al menos en 1% sobre el PIB

2) Favorecer los ingresos para la financiación sanitaria, mediante la eliminación de las fórmulas de desgravaciones de los seguros privados y el aumento de los impuestos sobre el tabaco y el alcohol. Sería deseable un nuevo marco de financiación que pivotase sobre el IRPF y no sobre los impuestos indirectos.

3) Destinar los incrementos presupuestarios a los Fondos de Cohesión para permitirles que tengan una verdadera capacidad a la hora del equilibrio interterritorial.

4) Elaboración del Plan Integrado de Salud, que debe fijar los objetivos generales del SNS y dirigir el reparto de los Fondos de Cohesión. En este tema y el anterior es clave la potenciación del Consejo Interterritorial del como vertebrador del SNS.

5) Inclusión de las mutualidades de funcionarios (Muface, Mugeju , Isfas, etc) en el SNS, acabando con un sistema que es una fuente de inequidad.

6) Potenciar la Atención Primaria, para lo que se precisa conseguir el 100% de cobertura, mayores recursos en infraestructura y equipamientos, y más profesionales que permitan una atención de calidad.

7) Incrementar el número de camas hospitalarias, fijándose el objetivo de 5/1.000 habitantes. Las nuevas dotaciones deben destinarse sobre todo a incrementar las camas de media y larga y estancia.

8) Poner en funcionamiento una Red Pública de Atención Sociosanitaria, asegurando su cobertura al 100% de la población.

9) Integrar todos los recursos públicos en el ?rea de Salud

10) Terminar con la privatización del SNS, de manera que todos los nuevos recursos sean del sector público y que se detenga el proceso de externalizaciones.

11) Reincorporar a la red pública a los centros empresariales y seudoempresariales: fundaciones, concesiones administrativas y EBAS.

12) Racionalizar el gasto farmacéutico, poniendo en marcha 3 medidas claves: no pagar más por lo que puede comprarse a menor precio, controlar el “marketing? de las empresas farmacéuticas y asegurar formación independiente y de calidad a los profesionales.

13) Potenciar y desarrollar los dispositivos de Salud Pública

14) Desarrollar sistemas de participación ciudadana y profesional en el SNS

15) Exigencia de la dedicación exclusiva y desarrollo de la carrera profesional para todos los profesionales del sector sanitario público.


FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES PARA LA DEFENSA DE LA SANIDAD PÚBLICA
Marzo de 2005
Mira també:
http://www.nodo50.org/fadsp/nota88.html

This work is in the public domain

Comentaris

Re: El Sistema Nacional de Salud en la encrucijada
02 abr 2005
La salud en la actual fase del capitalismo es un servicio más entendido como mercancia y como tal unicamente debe de generar beneficios para el sistema.De ahí que todo lo que pueda ser colectivo público debe de ser minado convenientemente para que una vez diseccionado y diversificado en areas de negocio,pasen a tomar conciencia los actuales usuarios de la sanidad pública en ser clientes de los servicios privados médicos(sanidad bajo pólizas o de pago directo) o, lo que no sea rentable por definición sea siendo público pero eso sí bajo un sistema de gestión privada donde prive el ménor deficit o inclusive el superavit,con la correspondiente disminución hasta llegar bajo mínimos de la calidad asistencial.Y para darle naturaleza juridico-legal del repatro del pastel ahí está el Acuerdo General de Bienes y Servicios de la OMC y su traslación posteror a las nomas comunitarias y estatales.Privatizando las garantias sociales mínimas para una supervivencia en su demagogico Estado de Derecho...Al final lo único que va a quedad de titularidad pública vá a ser la justicia,la polcia y el ejercito pero sólo de ellos los que sean autoridades.Ojalá lleguemos a tiempo de de que no nos metan otro gol.

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