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David Bravo: el empollón molón
31 mar 2005
"Me dan la misma grima los fanáticos del copyleft que los fanáticos pro-industria"
Parece un abogado de oficio de las películas, ese que al
final es el más listo, se lleva el caso y a la chica.
Sevillano, con una gracia que distingue sus conferencias y
artículos, se ha hecho un sitio en la "intelligentzia"
ciberespacial, sección propiedad intelectual, apartado p2p.
Tenemos chico nuevo en la oficina. Se llama David, como el
rey bíblico, de apellido, Bravo y, para más inri, Bueno.


-¿Es tu verdadero nombre?
-Completo y exacto.
-¿De dónde sales?
-De ningún sitio en especial. Estaba con mis amigos y liado
con mi carrera y mi trabajo. No sabía lo que se movía en
Internet hasta hace poco.
-¿Por qué te metiste en esto?
-Por puro miedo. Cuando saltó la noticia de que una serie de
empresas, representadas por el abogado Xavier Ribas,
denunciarían a 95.000 usuarios de p2p, ya me veía entre
rejas. Así que mi primera reacción fue sacar varios libros
sobre Propiedad Intelectual de la biblioteca y ponerme a
estudiar.
-Buena idea.
-Tras tranquilizarme, al comprobar que no había muchos
juristas que mantuvieran la tesis de que había tantos
delincuentes en España, fui foro por foro de Internet a
contar lo que había leído. En uno de ellos, se me comentó la
posibilidad de ayudar con un artículo, y fue el origen de
"Confesiones de un Pirata", un alegato a favor del acceso a
la cultura. Tuvo mucha difusión e incluso algunas webs, con
e-links sobre p2p, retiraron su habitual "disclaimer" de la
portada para ponerlo.
-¿Desde cuándo te relacionas con la informática?
-Siempre me ha gustado, desde mi Amstrad CPC 464, pero no
soy ningún experto.
-¿Tienes otras aficiones, además de la agitación en la red?
-No diría que "agitar" la red sea una afición mía. Mi
afición es escribir y, si la red se agita, no creo que sea
por mí. Aparte de eso, me gusta el cine, en especial Woody
Allen, la música (Metallica cuando era Metallica, John
Coltrane, el "Made in Japan" de Deep Purple) y la literatura
(tengo una absoluta admiración por Eduardo Galeano).
-¿Dónde estudiaste para abogado?
-En la Universidad de Sevilla. No aparecí mucho por clase
porque, dos meses antes de matricularme, empecé a trabajar
como secretario en un bufete.
-Pareces un tipo serio y calculador.
-Más que calculador, meticuloso. La causa está en esos 5
años infernales de estudio y trabajo simultáneo. El tiempo
me faltaba y tuve que desarrollar un sentido de la
responsabilidad casi obsesivo. Me hizo ser muy metódico y un
neurótico de los detalles. Si escuchas la charla del
Hackmeeting de Sevilla verás que, sumándole la presentación,
dura casi exactamente 60 minutos y cero segundos. No fue por
casualidad. Simplemente pensé que eso es lo que debía durar
y me obsesionó tanto que duró exactamente ese tiempo.
Algunos pueden verlo como una virtud, pero para mi es muy
molesto. Por eso, sólo doy charlas cuando alguien se pone en
contacto conmigo y, aún así, me lo pienso, porque
prepararlas me produce ansiedad.
-A la vez, tienes una gran capacidad para el humor y el
gesto teatral.
-Estuve tres años actuando en un grupo de teatro cubano,
Proyecto Cuyac. En cuanto a la seriedad y el humor, no creo
que sean incompatibles. Soy serio en el sentido de riguroso,
pero no en el de aburrido. En las charlas, introduzco el
humor como medio de expresión, para mantener la atención y
hacer llegar lo que quiero decir. Cuando preparaba mi
primera charla, decidí grabarla y escucharla. Me dormí a la
mitad. Al despertar, la cambié totalmente y escribí una
primera versión de "Las Mentiras Más Famosas Sobre la
Piratería".
-¿De pequeño ya querías ser abogado?
-Siempre me gustó el derecho. Es una afición extraña para un
adolescente, pero me encantaba buscar en los códigos qué
cosas podía hacer, para después exigirlas. Me encantaba
saberme un artículo legal de memoria, que me otorgara algún
derecho, y soltárselo al funcionario de turno. Creía que
todos me veían de lo más molón por eso, aunque me parece
que, en realidad, pensaban que era un empollón asqueroso.
Una vez, en una manifestación en Sevilla, un policía me dijo
que me fuera de allí. Yo, con la ingenuidad de los 16 años,
le largué que el derecho a manifestarme es constitucional y,
antes de que terminara, ya tenía la porra hundida en la boca
del estómago.
-¿Has defendido alguna vez a alguien sin cobrar?
-En ocasiones me he puesto de guardia voluntaria para
asistir a detenidos en manifestaciones. Otras veces, he
cobrado la tercera parte porque el cliente tiene pocos
recursos. Es común también contestar a dudas legales que me
llegan por e-mail. Sin contar los estudios jurídicos que en
ocasiones cuelgo en la red, para responder a dudas
colectivas.
-¿Qué consejo darías a una persona que acaba de recibir una
carta donde se le acusa de bajarse archivos con eMule?
-Le diría que no se alarme, que no alarme a los demás y que,
con esa tranquilidad, huya a Finlandia. De verdad: le diría
que se asesorara primero de si es cierto que ha hecho algo
ilegal y, después, de si la policía ha intervenido sus
comunicaciones sin autorización judicial.
-¿Y si a alguien le detienen porque ha inventado un crack,
con decir que era para hacerse copias privadas le sueltan?
-No sé si "le sueltan". El comportamiento de la
Administración de Justicia no es algo que pueda preverse con
seguridad. Lo que sí te digo es que a pesar de que el
artículo 270.3 del Código Penal castiga la fabricación de
cracks, el 20.7 dice que queda exento de responsabilidad
criminal aquel que "obre en cumplimiento de un deber o en el
ejercicio legítimo de un derecho". Además que le sería
exigible ánimo de lucro, para que exista delito.
-¿Cómo se rompe el discurso del "o estás con la SGAE o con
dejar morir de hambre a los músicos"?
-La SGAE no sólo no quiere debate sinó que no quiere que
nadie piense que esto es un tema a debatir. Pretenden que
estar en contra de lo que ellos llaman piratería sea algo
que nadie en su sano juicio se atrevería a cuestionar.
-Pensamiento único...
-Sí, y muy difícil de romper. A los medios de comunicación,
les pagan por la publicidad los mismos a los que nuestro
discurso no les hace mucha gracia y, al final, son ellos los
que deciden los contenidos.
-Es curioso que el perseguidor de los internautas sea el
poder económico cultural, que crea nuestra forma de ver el
mundo. ¿La guerra de la propiedad intelectual va mas allá
del copyright, es una guerra de configuración de nuestras
mentes?
-Esta guerra no es cualquier cosa. Lo que se pone en juego
es el derecho al acceso a la cultura y la instrucción de un
pueblo. La campaña de deseducación de los medios de
comunicación sólo puede romperse con la posibilidad de
acceder con libertad a la cultura y a la información. No
habrá una ciudadanía crítica y participativa si no está
instruida. Y no hay derecho a la libertad de expresión si la
gente no tiene nada que expresar o no sabe cómo hacerlo, si
le extirpan la capacidad de pensar.
-La SGAE, la RIAA, la MPAA usan la política del terror, de
amenazar a la gente con llevarla a la cárcel. ¿Cómo se rompe
el terror?
-Es difícil porque no es nuevo. Desde que nacemos tenemos el
miedo en el cuerpo: no discutas al profesor o suspenderás,
no hables o perderás el trabajo. Con esa educación, es fácil
que salgamos corriendo a la primera de cambio.
-Ya, pero es que no hace mucho fueron a casa de gente que
tenía webs con enlaces BitTorrent, en Finlandia y
Dinamarca...
-Es parte de la estrategia del miedo: poner ejemplos
prácticos de que la guillotina no sólo es para exposición,
sino que está bien afilada y cumple su cometido. La
intención es que caigan cabezas de turco y que los demás
escarmienten. No meterán a todos en la cárcel, no porque no
quieran, sinó porque desde allí no comprarán sus productos.
La idea es forrarse vendiendo grabadoras de compactos,
reproductores de MP3 y, al mismo tiempo, crear plataformas
de pago a las que acudirán los asustados.
-Hay abogados que dicen que la copia privada deja de serlo
si la pones en redes p2p y que hay ánimo de lucro porque
recibes un beneficio al oir la música. ¿A quién hay que
creer?
-Al legislador y al sentido común. El primero ya ha dejado
claro, en el libro "El Código Penal de 1995 y la voluntad
del legislador", que ánimo de lucro es beneficio económico.
Lo que dicen estos abogados nos lleva a la conclusión de que
el Código Penal se escribió después de un cotillón de fin de
año, sería a todas luces irracional y desproporcionado.
-¿Y en cuanto a la copia privada?
-Bajar o subir un archivo no es delito, si se carece de
ánimo de lucro. Pero subirlo podría ser un ilícito civil si
se entendiera que hay comunicación pública sin autorización
del autor. El problema estriba en que la descarga en una red
p2p conlleva, simultáneamente y de forma automática, una
subida. ¿Es comunicación pública un acto de difusión que
puede no ser conocido por quien lo realiza? Yo creo que no.
-¿Qué opinión te merece el copyleft?
-Como filosofía me gusta y coincido con ella, pero con un
recordatorio: la propiedad intelectual tiene límites, que me
permiten reproducir obras para uso privado sin autorización
del titular, ya sea la obra copyleft o copyright. Hay que
luchar por mantener esos límites y no se está haciendo.
Sinceramente, me dan la misma grima los fanáticos del
copyleft caiga quien caiga, que los fanáticos pro-industria.
Quizás los segundos sean más sinceros.
-¿Por qué?
-Porqué al menos los pro-industria te dicen claramente que
quieren que copiar sus obras sea delito y acabes en la
cárcel, para ellos ganar mucha pasta. Algunos sectores
concretos y muy reducidos pro-copyleft montan una
parafernalia pseudoideológica que termina en lo mismo:
"Quiero que copiar obras con copyright sea delito, para que
os paséis a mi modelo copyleft".
-¿Cómo?
-Hay unos pocos tipos sueltos que, al puro estilo SGAE,
promueven la persecución de lo que llaman piratería porque,
según ellos, les quita adeptos. Desde los que asustan a la
gente, inventando reformas legales que meterán en la cárcel
a los que reproduzcan obras con copyright, para justificar
así que necesitamos licencias copyleft, hasta los que
prefieren que descargarse Windows sea un delito, para que
entre la alternativa de la cárcel o Linux escojamos la
segunda. El copyleft no puede defenderse ofreciendo
sacrificios humanos al copyright.
-¿Significa eso que los problemas no se resuelven pasándose
al copyleft?
-Hay una conquista social que se llama "derecho a la copia
privada", que nos permite reproducir obras sin necesidad de
que el titular de los derechos dé su autorización. Ahora se
quiere recortar y, aunque las reformas legislativas no han
acabado con ella, todo indica que por ahí van los tiros. Hay
que mantener como sea esos límites a los derechos de autor,
en lugar de darlos por perdidos y pasar a otro sistema.
-Pero, ¿si tenemos copyleft, para qué queremos copyright?
-No es que queramos copyright. Es que el copyright existe. Y
mientras exista habrá que recordar que tenemos derecho a la
copia privada.
-Y, si saneamos el copyright, ¿para qué sirve el copyleft?
-Es esencial. El copyright estaría bien, con esos límites,
pero sólo para los que aspiramos a acceder a la cultura y no
para los que pretenden también crearla. Lessing puso un
ejemplo magnífico en su libro "Free Culture". Explicaba este
abogado estadounidense que un director de un documental,
interesado en contar en la pantalla la obra de Clint
Eastwood, tuvo que invertir buena parte del tiempo y dinero
en localizar y pagar a todos los que intervenían en los
fragmentos que extraía. El copyright ahoga la creatividad,
sólo permite hacer obras a los que puedan pagar cantidades
absurdas de dinero.
-¿Cómo debería ser el buen copyright?
-Debe adaptarse a la realidad. Al igual que en España se
tuvo que aceptar que las copias de casetes eran algo
imparable y se introdujo el derecho a la copia privada,
ahora debería ocurrir algo parecido y no perseguir la
distribución de obras sin ánimo de lucro en Internet.
-Me parece casi heroico defender el copyright, viendo cómo
está el patio. Las entidades gestoras de derechos de autor
se han radicalizado. ¿Cómo hacerlas entrar en razón?
-No creo que se pueda, porque no les guía precisamente la
razón. De lo contrario, no se atreverían a llevar el doble
discurso que, por un lado, exige el canon por el derecho de
copia privada y, por otro, te dicen que el derecho a la
copia privada no existe.
-Mi impresión es que intentas mantenerte en el centro, en un
mundo donde los actores en conflicto van hacia los extremos.
¿Se acabará rompiendo?
-No creo. Esta sensación de vértigo ya se ha dado hace años.
Cuando apareció el Walkman se dijo que la industria de la
música podría desaparecer. Y cuando se popularizó el vídeo
casero, Jack Valenti, presidente de la MPAA por aquel
entonces, dijo que el vídeo era al cine lo que el
"estrangulador de Boston a la mujer sola en casa". Al final,
y después de unas cuantas acciones desesperadas donde
tendremos que estar atentos para que no caiga ni un cabeza
de turco, supongo que sencillamente el modelo de negocio se
adaptará.
-¿Internet mató a la estrella del copyright?
-El copyright tradicional ha sido abolido de hecho en
Internet. Las opciones son: perseguir a más de 100.000.000
de personas, que simplemente usan los aparatos que venden
los que después se quejan por la "piratería", o aceptar la
nueva realidad.


Mercè Molist


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Comentaris

Re: David Bravo: el empollón molón
31 mar 2005
per fi algú que parla clar sobre el tema!!



gràcies al/a la qui ho ha penjat
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