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Notícies :: corrupció i poder : criminalització i repressió
El centro nacional de inteligencia antiguo cesid recluto en la epoca Gonzalez a ___
31 mar 2005
Extraido con verguenza de "La Razon"(RAZON DE LA SIN RAZON)
El Cesid reclutó en la época de González a más de 2.000 colaboradores socialistas de confianza



La red se formó a partir de 1983, durante los Gobiernos del PSOE, y llega a todos los rincones de la sociedad El PP mantuvo esta estructura para no «debilitar» al servicio secreto Tras la llegada de Aznar al poder, algunos miembros informaban regularmente a Ferraz




Durante los Gobiernos socialistas de Felipe González, el antiguo Cesid, hoy Centro Nacional de Inteligencia (CNI), reclutó en calidad de colaboradores a personas de probada fidelidad al PSOE y UGT que desempeñaban «puestos de interés informativo» en todas las áreas de la sociedad española, según ha sabido LA RAZÓN en fuentes próximas al CNI. Al llegar al poder en 1996, el PP mantuvo esta red, formada por unos 2.000 informantes de un total de 10.000, entre los que también había numerosísimos militantes de extrema derecha, para no «debilitar» al servicio secreto. La pertenencia del ex jefe de seguridad del PSOE en Gijón, Fernando Huarte, al CNI ha puesto al descubierto la existencia de esta red.



El general Emilio Alonso Manglano dirigía el Cesid a la llegada de González al poder


Enrique Montánchez
Madrid- «Cualquier servicio de inteligencia necesita una red de colaboradores, cuanto más extensa mejor, para desarrollar su trabajo con eficacia. Los partidos políticos, cuando llegan al poder, tratan de incorporar al servicio a simpatizantes y afines para pagar favores o porque se sienten más seguros», afirman fuentes próximas al CNI, al confirmar que con la llegada del PSOE al Gobierno, en octubre de 1982, así como en los años años siguientes, el Cesid (Centro Superior de Información de la Defensa) dio el gran salto. De un modesto servicio secreto, con unos centenares de miembros, pasó a contar con 1.800 funcionarios de plantilla, un presupuesto de 6.000 millones de pesetas y a relacionarse con 108 servicios de todo el mundo.
El general Emilio Alonso Manglano, todopoderoso director del Cesid desde el 24 de mayo de 1981 hasta el 15 de junio de 1995, contó con el total apoyo del entonces presidente del Gobierno, Felipe González, y de los sucesivos ministros de Defensa de quienes el servicio secreto dependía administrativamente. Al final de su mandato, González defendía abiertamente a Manglano de quien decía que «la historia hará justicia» a este general, al que España «debía grandes e importantes servicios».


También la extrema derecha. Con este decidido respaldo, el Cesid creó durante casi dos décadas una vasta red de colaboradores que llegaba a todos los rincones de la sociedad española. Algunas fuentes cifran en 10.000 el número de ellos, aunque otras lo doblan. «Después del 23-F (febrero de 1981) el peligro de la involución estaba todavía presente. Se reclutó entonces como colaboradores a numerosos elementos de extrema derecha para saber cómo se movían y lo que pensaban», afirman las fuentes. También se reconoce que entraron simpatizantes socialistas y militantes del PSOE y UGT, porque el Gobierno de González quería contar con gente de confianza.
Uno de cada cinco colaboradores de la época provenía de la «cantera» socialista, si se da por bueno que la plantilla de informadores del Cesid durante los años ochenta alcanzó la cifra de 10.000. La red socialista no llegó a superar los 2.000 miembros, aunque la estructura de colaboradores fuese aún mayor.
¿Pero qué es un «colaborador» del Cesid? «Son personas normales que trabajan en cualquier actividad: administraciones públicas, empresas, banca, sindicatos, partidos políticos, universidades, juzgados, registros mercantiles, civiles, medios de comunicación. Colaboran con el servicio por patriotismo, de forma altruista, o en otros casos reciben una remuneración», explican. Sin ellos, ahora el CNI –antes el Cesid–, como cualquier otro servicio secreto, estaría «ciego». El colaborador es insustituible «para pequeñas y grandes cosas. ¿Si necesitas identificar con urgencia una transacción bancaria de un grupo mafioso sobre el que estás trabajando, pides los datos por vía administrativa? ¿Si has de introducir a un agente en un determinado ambiente, pones un anuncio?», enfatizan las fuentes. «Nuestro trabajo es secreto, no se pueden dejar pistas y el colaborador llega a dónde tú ni llegas, ni debes llegar».
En el argot del CNI los denominados «oficiales de relación» son los funcionarios del servicio encargados de reclutar a los colaboradores que, en algunos casos, «ni siquiera saben que trabajan para nosotros». El colaborador puede convertirse esporádicamente en «agente» cuando recibe una preparación específica para una operación determinada. Todo este complejo mundo, unido al de servicios similares en la Guardia Civil y Policía, es uno de los pilares del peso de España en la comunidad de inteligencia internacional.


No hubo purga. En 1996, al llegar al poder el Partido Popular, se mantuvo la red de colaboradores del todavía Cesid. «En ningún momento se planteó una purga de socialistas. Por encima de cualquier otra consideración primó el servicio: la lealtad del servicio a sus colaboradores y la entrega de ellos hacia el servicio. La mutua confianza es la clave para que una red sea eficaz», resaltan las mismas fuentes, que, sin embargo, no descartan que, en algunos casos, colaboradores del servicio secreto que militan en el PSOE obtuviesen a su vez información basada en las preguntas que les efectuaban sus «oficiales de relación» e informasen a su vez a la dirección del partido. Así, el Partido Socialista habría estado durante los últimos años al corriente de un volumen desconocido de información sensible para la seguridad del Estado.
En este sentido, en el marco de la investigación sobre el 11-M, el PP sospecha que el PSOE utilizó en su beneficio la información que le llegaba a través de estas «células afines» instaladas en el seno del servicio secreto y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Un caso representativo sería el del ex jefe de seguridad del PSOE de Gijón, Fernando Huarte, colaborador del CNI. Fuentes del servicio se preguntan si la información que Huarte obtuvo en sus tres conversaciones con el islamista Benesmail, preso en Villabona (Asturias), llegó a ser compartida por los dirigentes socialistas

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Comentaris

Re: El centro nacional de inteligencia antiguo cesid recluto en la epoca Gonzalez a ___
31 mar 2005
"colaboradores socialistas"o perros bien pagados¿?
salut!
Sindicat