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divendres 1 d'abril, Massa Crítica.
25 mar 2005
Com cada primer divendres de mes agafem les bicis i altres vehicles no motoritzats i sortim a okupar els carrers contra l'hegemonia del trànsit motoritzat. Recuperem el carrer com a espai social i multifuncional.
Divendres 1 d'abril, a les 8 a la P. dels Països Catalans - Estació de Sants.BCN.
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Comentaris

Re: divendres 1 d'abril, Massa Crítica.
26 mar 2005
¿a las 8 A.M. o P.M.?
Re: divendres 1 d'abril, Massa Crítica.
26 mar 2005
Endavant!, allà ens trobarem! a les 8 pm
cuéntale a otr+s que la masa crítica está en las calles, valencia 1 abril
26 mar 2005
massa-critica-1-april.jpg
A propósito de bicicletas: Rocinante es la paloma ecuestre de un loco que ama los brillos de su armadura. Rocinante es una paloma ecuestre que se disfraza de bicicleta para despertar al niño que llevamos acurrucado en la memoria. Rocinante paloma y bicicleta ecuestre, instrumento de viento que toca Piazzolla con las manos entre fuelles de pasión y locura fresca. ¿Qué más podemos pedir?
Anda por las plazas entre la algarabía que es canción secreta para salvar las esperanzas, las verdades más profundas y las ganas de vivir felices. Anda este rocinante, paloma y bicicleta de un lado a otro, vuelta y vuelta sobre el carrusel de le existencia haciendo aire invisible, cada vez que pasa, para que los locos inflen globos transparentes y destellos renovados. Anda a la vuelta y vuelta, este rocinante bicicleta y paloma sin repetir un giro, anda como hipnotizado con la fascinación de la luz, la voz y los colores que tanto loco cabalgante tira al aire mientras llena la atmósfera de esperanza. ¿Qué le vamos a hacer ¿Esta es su misión verdadera, su tarea suprema,, su ser y sus esencia. Caballo con pedales y alas, caballo con ruedas y sin rodeos, caballo de acero y pies de hule, empeñado en llevarnos de aquí para allá por los caminos de su locura resucitadora. Loco de atar sin ataduras. Caballo de manubrios caprichosos y corazón de lentejuelas. Rocinante paloma ecuestre y bicicleta, santiamén del aire, llévanos a pasear por tus galaxias una de estas noches, mañanas o tardes, en que el sol y la luna se besan, frente a todos, como si fueran novios. Fernando Buen Abad Domínguez


EDUARDO GALEANO
La religión del automóvil, liturgia del divino motor


Con el dios de cuatro ruedas ocurre lo que suele ocurrir con los dioses: nacen al servicio de la gente, mágicos conjuros contra el miedo y la soledad, y terminan poniendo a la gente a su servicio. La religión del automóvil, con su Vaticano en Estados Unidos de América, tiene al mundo de rodillas.

La imagen del Paraíso: cada estadounidense tiene un auto y un arma de fuego. En Estados Unidos se concentra la mayor cantidad de automóviles y también el arsenal más numeroso, los dos negocios básicos de la economía nacional.

Seis, seis, seis: de cada seis dólares que gasta el ciudadano medio, uno se consagra al automóvil; de cada seis horas de vida, una se dedica a viajar en auto o a trabajar para pagarlo; y de cada seis empleos, uno está directa o indirectamente relacionado con la violencia y sus industrias. Cuanta más gente asesinan los automóviles y las armas, y cuanta más naturaleza arrasa, más crece el Producto Nacional Bruto. Como bien dice el investigador alemán Winfried Wolf, en nuestro tiempo las fuerzas productivas, se han convertido en fuerzas destructivas.

¿Talismanes contra el desamparo o invitaciones al crimen? La venta de autos es simétrica con la venta de armas, y bien podría decirse que forma parte de ella: los accidentes de tránsito matan y hieren cada año más estadounidenses que todos los estadounidenses muertos y heridos a lo largo de la guerra de Vietnam, y el permiso de conducir es el único documento necesario para que cualquiera pueda comprar una metralleta y con ella cocine a balazos a todo el vecindario. El permiso de conducir no sólo se usa para estos menesteres, sino que también es imprescindible para pagar con cheques o cobrarlos, para hacer un trámite o firmar un contrato. En Estados Unidos, el permiso de conducir hace las veces de documento de identidad. Los automóviles otorgan identidad a las personas.



(...) Dime que coche tienes y te diré quien eres, y cuánto vales. Esta civilización que adora los automóviles, tiene pánico de la vejez; el automóvil, promesa de juventud eterna, es el único cuerpo que se puede cambiar.

A este cuerpo, el de cuatro ruedas, se consagra la mayor parte de la publicidad en televisión, la mayor parte de las horas de conversación y la mayor parte del espacio de las ciudades. El automóvil dispone de restoranes, donde se alimenta de nafta y aceite, y a su servicio están las farmacias donde compra remedios, los hospitales donde lo revisan, lo diagnostican y lo curan, los dormitorios donde duerme y los cementerios donde muere. Ãl promete libertad a las personas, y por algo las autopistas se llaman freeways, caminos libres, y sin embargo actúa como una jaula ambulante. El tiempo de trabajo humano se ha reducido poco o nada, y en cambio año tras año aumenta el tiempo necesario para ir y venir al trabajo, por los atolladeros del tránsito que obligan a avanzar a duras penas y a codazos. Se vive dentro del automóvil, y él no te suelta. Drive-by shoothing: sin salir del auto, a toda velocidad se puede apretar el gatillo y disparar sin mirar a quien, como se estila ahora en las noches de Los Ã?ngeles. Drive-thru teller, drive in restaurant, drive-in movies: sin salir del auto se puede sacar dinero del banco, cenar hamburguesas y ver una película. Y sin salir del auto se puede contraer matrimonio, drive-marriage: en Reno, Nevada, el automóvil entra bajo los arcos de flores de plástico, por una ventanilla asoma el testigo y por la otra el pastor, que Biblia en mano os declara marido y mujer, y a la salida una funcionaria, provista de alas y de halo, entrega la partida de matrimonio y recibe la propina, que se llama Love donation.

El automóvil, cuerpo renovable, tiene más derechos que el cuerpo humano, condenado a la decrepitud. Estados Unidos de América ha emprendido, en estos últimos años, la guerra santa contra el demonio del tabaco. En las revistas, la publicidad de los cigarrillos está atravesada por obligatorias advertencias a la salud pública. Los anuncios advierten por ejemplo: âEl humo del tabaco contiene monóxido de carbonoâ°. Pero ninguno de los anuncios de automóviles advierte que mucho más monóxido de carbono contiene el humo de los coches.

La gente no puede fumar, los autos sí.
EDUARDO GALEANO
Mira també:
http://www.barriodelcarmen.net/masacritica/
Sindicat