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Reporteros Sin Fronteras: una ONG al servicio de la CIA
23 mar 2005
Jean Guy Allard, periodista canadiense, ha escrito un libro, tras una minuciosa investigación, acerca de las actividades de una ONG llamada Reporteros Sin Fronteras con sede en París, que dice defender la libertad de prensa en el mundo. Según el periodista canadiense, su presidente, Robert Ménard, es un agente que trabaja para la CIA. Esta ONG radicada en Francia se consagra casi sin competencia alguna, a desatar campañas contra el turísmo cubano por todo el mundo.
El 6 de mayo del año pàsado la Commision For Asistance to a Free Cuba -la famosa Comisión norteamericana de «transición»- anunció que aumentaría el apoyo «a las ONG, en determinados terceros países» que se dedican a «poner en relieve los abusos de los derechos humanos en Cuba como parte de un esfuerzo amplio para desalentar los viajes de turismo». La comisión encabezada por Colin Powell también anunció que el presupuesto de la ayuda a las ONG mercenarias había pasado de 7 a 36 millones de dólares, un aumento repentino de 29 millones de dólares.

En un foro de Internet del semanario francés Le Nouvel Observateur (www.nouvelobs.com), el Secretario General de Reporteros Sin Fronteras, Robert Ménard, confiesa disponer de tres millones y medio de euros, es decir más de 4 millones de dólares, para realizar sus campañas de intoxicación. Tal es el presupuesto anual de Reporteros Sin Fronteras.

Robert Ménard es el presidente de la ONG, que confesó en este intercambio con internautas, que conoce personalmente al agente de la CIA Frank Calzón. Sin embargo, negó sus lazos con Nancy Pérez Crespo, la gerente mafiosa de fondos de la USAID que afirmó en la prensa de Miami orientar sus campañas en contra del turismo en Cuba.
¿Cuánto cuesta a RSF su red de oficinas en el mundo?, preguntó uno de los numerosos participantes en el foro realizado por el sitio . «El presupuesto anual de RSF es del orden de 3,5 millones de euros», contestó textualmente Robert Ménard presidente de Reporteros Sin Fronteras. Y añade: «Nuestra red de secciones y de corresponsales debe representar menos del 10% de esa cantidad».

Más tarde, contestando una pregunta sobre el porcentaje de las respectivas contribuciones de miembros, de los gobiernos «europeos o norteamericano» o de las empresas privadas, Ménard apunta: «Más de 80% de nuestro presupuesto proviene de la venta de nuestros álbumes de fotos y de las subastas que organizamos regularmente. En cuanto al financiamiento público, representa menos del 5% de nuestros ingresos. Y nada de parte del gobierno norteamericano».

De manera evidente, la respuesta carece sospechosamente de toda lógica. ¿2.800.000 dólares procedentes de ventas de álbumes de fotos y de subastas? Los ingresos de las subastas de RSF en el propio sitio web de la organización son insignificantes: unas decenas de miles de euros. ¿Así que la venta de álbumes de fotos alcanzaría millones de euros? En tal caso, Robert Ménard puede reclamar su inscripción en el libro Guinness de los Récords.

Sin embargo, Ménard confirma que RSF goza de apoyos millonarios de parte de las cajas ocultas tanto de los dueños de la prensa comercial francesa, del mundo global de la publicidad y de los gobiernos europeos y de los Estados Unidos.
En este sentido a otra pregunta - ¿Ha realizado usted en Francia campañas contra el turismo en Cuba concebidas en Miami? ¿Quién paga la cuenta? -es sumamente interesante: «Las campañas de información que realizamos para los turistas que van a Cuba son concebidas por nuestra agencia, Saatchi & Saatchi. Y son financiadas por nuestros propios medios», contesta el espía parisino, sin precisar que Saatchi & Saatchi es subsidiaria de Publicis, la primera agencia publicitaria de Francia, la tercera en el mundo, que realiza campañas para la US Army, Bacardí y hasta el Mossad (servicios de espionaje israelí).

Publicis es también dueña de una subsidiaria de Miami, Bromley, cuya dirigente, Aida Levitan acompaña personalmente a Ménard en París, en sus mítines anticubanos. Bromley es el número uno del mercado hispánico norteamericano, con ingresos estimados a 270.000.000 de dólares.

Sorprendente también su respuesta a la pregunta: «¿Conoce usted personalmente a Frank Calzón?»: «Absolutamente, contesta. Y hace un trabajo fantástico para defender a los demócratas cubanos actualmente detenidos...»

Ménard siempre ha negado sus lazos con la CIA. Su respuesta histérica al investigador universitario Salim Lamrani sobre sus lazos con el operativo CIA Frank Calzón son bien conocidas. Es que Calzón es tan identificado a la CIA como Leonardo da Vinci a la Mona Lisa. El problema de Ménard es que, el 18 de marzo último, cometió la imprudencia de exhibirse en Bruselas con Calzón, ante varios diputados de la Unión Europea. Ya no puede negar que baila con el diablo.

Cuando un internauta le pregunta cuáles son sus lazos con «la administración y la oligarquía» de los Estados Unidos, Ménard, como buen espía, niega todo. Pero todo. Y de un solo golpe: «Ninguno, dice. Publicamos informes sobre los Estados Unidos como sobre cualquier otro país del mundo».

De manera evidente, Ménard considera que los lectores del Nouvel Observateur están ya tan desinformados que se puede añadir al paciente una cucharadita de veneno sin que pasa nada. Más gruesa aún su réplica sobre los periodistas asesinados en Irak. A una referencia al caso de <B>José Couso</B> y a sus colegas asesinados por disparos de los blindados norteamericanos sobre el hotel Palestina de Bagdad, el 8 de abril del 2003, Ménard, de nuevo, miente fríamente. A la cara. Y con insultos: «Decididamente, el analfabetismo gana terreno, contesta. Somos una de las pocas organizaciones que han consagrado meses enteros investigando sobre lo que pasó en el hotel Palestina. Lo hemos hecho con Jean-Paul Mari, periodista con el Nouvel Observateur. Tal vez pudiera usted darse la pena de leer este informe que se encuentra disponible sobre nuestro sitio Internet». Ménard omite decir que el informe de RSF sobre los eventos del hotel Palestina ha sido denunciado por la familia Couso que lo acusa de haberlo publicado contra su voluntad y con la clara intención de defender a los intereses norteamericanos. El «investigador» de RSF, Jean-Paul Mari, es un amigo personal del Teniente Coronel Philip de Camp quien ordenó personalmente los tiros asesinos. Con increíble cinismo, Ménard pretende ignorar esa situación.

¿Nancy Pérez? «Le confieso que este nombre no me dice nada ahora. De todas formas, nosotros no empleamos a nadie en Miami y, por tanto, tampoco a esta dama». Sin embargo, cuando se le pregunta si conoce a Nancy Pérez Crespo, quien declaró en el diario de Miami New Herald que RSF iba a realizar en París la parte francesa de su campaña de distribución de folletos contra el turismo en Cuba, Ménard miente descaradamente.

Nancy Pérez Crespo es la gerente mafiosa de los fondos de la USAID. Participó en una campaña anticubana en Praga auspiciada por los círculos atlantistas (OTAN) del ex presidente checo Vaclav Havel y con la participación de defensores de la Guerra en Irak, como Aznar o de extremistas anticubanos como Carlos Alberto Montaner. La República Checa se ha convertido en el principal aliado ideológico de la administración Bush.
Por lo menos confiesa que conoció a Néstor Baguer en La Habana. Baguer, el viejo y respetado veterano de la prensa cubana, recientemente fallecido, contaba cómo, a solicitud de los órganos cubanos de seguridad, había sido «el primer representante de RSF en Cuba», una tarea que le permitió alcanzar un nivel aún más elevado de confianza con los agentes de inteligencia de la Sección de Intereses norteamericanos en La Habana. «Este señor fue nuestro corresponsal durante muchos años antes de que nos separamos de él», dijo.

Por otro lado, niega mantener relaciones particulares con la disidente profesional Zoe Valdés.

Un internauta le pregunta qué acción ha realizado RSF a favor de Mumia Abu-Jamal, el periodista norteamericano encarcelado desde más de 20 años.
Ménard, con todo el cinismo que lo caracteriza contesta: «No hemos hecho nada y ni haremos nada. No se trata de un tema de libertad de prensa».

Así habla el personaje que toda la prensa comercial celebra, ocultando sistemáticamente toda referencia a sus lazos bochornosos, tanto con el patronato francés, los servicios especiales norteamericanos como con los capos terroristas de Florida.

En Venezuela y otras partes del mundo, Reporteros Sin Fronteras apoya hace dos años a medios de prensa cómplices de numerosas violaciones de los derechos humanos... y pisa el acelerador de la campaña mundial contra el gobierno de Hugo Chávez.
En Caracas, en junio de 2004, se descubre un escondite de armas en locales pertenecientes a la cadena televisiva Venevisión, hecho que pone en manifiesto hasta donde son capaces de llegar, en términos de desestabilización política, los medios de prensa comerciales que prácticamente monopolizan la difusión en Venezuela.

El director de la cadena que participó en la organización del golpe militar en abril de 2002, afirma que se trata de «armas oxidadas».

La misma cadena de televisión había afirmado semanas antes, al igual que François Meurisse en el periódico francés Libération, que el descubrimiento de 91 paramilitares colombianos en una de las propiedades de un dirigente de la oposición venezolana era, también, una manipulación del presidente Chávez.

Al parecer se apresuraron porque el gobierno colombiano, al que no se le puede achacar simpatía alguna por el presidente venezolano, denunció esta invasión y envió a su ministro de Relaciones Exteriores para supervisar la repatriación de los reclutas a Colombia.

Venevisión pertenece a un amigo personal de George Bush y Jimmy Carter: Gustavo Cisneros. Autor del primer golpe de estado mediático de este siglo, habiendo logrado hacer creer al mundo durante 24 horas que Hugo Chávez había ordenado disparar contra su pueblo, coordina el golpe en abril de 2002, junto con la elite patronal, desde su bunker de Caracas y pone su jet a la disposición de los militares golpistas para que evacuen al presidente.

Mientras tanto, Venevisión, Globovisión y las demás cadenas privadas celebran con aires de júbilo el decreto de los golpistas que elimina de un plumazo parlamento, constitución, defensor del pueblo y otras instituciones democráticas.

Durante las 48 horas que dura el golpe, los medios de prensa que no dejaban de hablar de salvar la libertad de expresión en Venezuela muestran su verdadero rostro.

Sus «periodistas» emprenden una caza de opositores, en vivo y en tono jadeante, junto a la policía política mientras que esconden la información sobre la resistencia creciente de la población civil. Los medios de prensa asociativos son blanco de una persecución particularmente intensa, algunos de sus miembros son arrestados, sin que se haya producido la menor protesta de Reporteros Sin Fronteras (RSF).

Medios como Venevisión tienen una larga lista de cómplices en la violación de los derechos humanos. Esa complicidad no ha cesado, como lo demuestran hoy las campañas mediáticas contra dirigentes campesinos que participan en la reforma agraria del gobierno de Chávez, tildados de invasores, de guerrilleros e incluso asesinados después.

En agosto de 2003, cuando la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, en una operación que hubiera sido de simple rutina en Estados Unidos o en Francia, aplica la ley y retira algunos equipos de retransmisión que Globovision había instalado sin la autorización legal necesaria, esta cadena televisiva desencadena una violenta campaña contra este «nuevo atentado contra la libertad de expresión» (campaña de la cual RSF se hace eco inmediatamente) y llama a la ciudadanía a la resistencia contra la dictadura que se instaura en Venezuela.

Aunque la programación de Globovisión no se ve interrumpida en ningún momento, ya que no existe ningún problema con su frecuencia legal y habitual, los funcionarios de la Comisión son insultados y un comando nocturno lanza una granada de mano contra sus oficinas.

A pesar del fracaso de su golpe de estado, todos estos medios siguen llamando cotidianamente a los militares a «actuar rápido» para derrocar al presidente, y acentúan su presión sobre el Consejo Electoral, a pocas semanas del referéndum presidencial. La contradicción política prácticamente no existe en las transmisiones. «Que se vaya Chávez» es el slogan que día tras día lanzan al éter políticos, periodistas, expertos, todos de común acuerdo. Venevisión, RCTV, Televen, CMT, Globovisión, la radio privada, que ocupan el 95% de la gama de frecuencias y nueve periódicos de los diez en circulación son propiedad de la oposición. Como antes en Chile o en Nicaragua, utilizan «la libertad de expresión» como eje central de la guerra mediática contra un gobierno que ha restablecido la soberanía sobre el petróleo y que incomoda mucho a la administración Bush.

Chávez, algunos de sus ministros y hasta los embajadores y presidentes africanos que lo visitan, son llamados «monos», lo cual ha dio lugar a protestas diplomáticas hacia una de las cadenas -RCTV- en marzo de 2004.

Por su lado, el gobierno de Chávez no ha encarcelado a ningún periodista, cerrado ningún medio de prensa o censurado ningún artículo. Siendo así, ¿por qué razón Reporteros Sin Fronteras convierte a Chávez en uno de sus blancos y confirma las alegaciones de los medios privados según los cuales el gobierno de Chávez reprime la libertad de expresión?

Desde sus primeros informes del año 2000, RSF habla de Hugo Chávez como de un futuro Fidel Castro. Descubrimos entonces que la persona escogida para representar a RSF en Caracas, María José Pérez Schael, es... consejera de la oposición.

En 2002, la honorable representante de RSF se refiere a los golpistas en el diario caraqueño El Universal: «Mi corazón vibra al ver a los militares sublevados, al ver a esos hombres virtuosos que desfilan ante nuestra bandera nacional». Ante las protestas, RSF se resigna a escoger a otra persona.

Pero sigue aceptando sin más averiguaciones la versión de la prensa opositora. Y omite decir, por ejemplo, que tribunales venezolanos han comprobado la existencia de un vínculo entre militares golpistas y «auto-atentados» como el de Globovisión, destinados a alimentar una campaña mundial de saturación.

Sin embargo, cuando la televisión asociativa Catia TVE, cuyos programas son elaborados directamente por los habitantes de los barrios populares y que transmite hacia todo el oeste de Caracas, es clausurada en junio de 2003 por un alcalde de la oposición, RSF, visiblemente incómodo porque la oposición es responsable de la única clausura de un medio de prensa en Venezuela, se apresura a anunciar su «reapertura» en septiembre de 2003. Se trata de una mentira. En junio de 2004), Catia TVE seguía clausurada.
La periodista Naomi Klein expresó su sorpresa ante la afirmación de RSF que habla del gobierno de Chávez como de una amenaza para la libertad de expresión. Según ella, la más grave amenaza viene en realidad de los propios medios que han sido capaces de organizar un golpe de estado y de grupos transnacionales cuyo dueño, Gustavo Cisneros, no esconde su deseo de convertirse en el próximo presidente de Venezuela.

El jefe de RSF, Robert Ménard, refuerza las campañas de los imperios mediáticos contra un país transformado en «una futura Cuba». En la nueva revista «Médios» - la revista de los que no quieren criticar a los medios-, que pertenece en parte a RSF, Robert Ménard firmaba recientemente con Pierre Veilletet un largo y venenoso artículo sobre el tema «La guerrilla de los antiglobalización en contra de la información».

Después de echar pestes contra Bourdieu, Ramonet, PLPL y Hamili, los autores de dicho artículo escriben: «Los âantiglobalistasâ? le perdonan todo al ex-golpista Hugo Chávez, caudillo de opereta que arruina a su país pero se contenta, ¿por ahora?, con hacer discursos al estilo de Castro sin demasiadas consecuencias reales para las libertades de sus conciudadanos». Ménard le reprocha seguidamente a Ramonet su «silencio sobre los virulentos discursos de Hugo Chávez contra la prensa, los excesos y las reacciones de sus partidarios, la impunidad de la que gozan».
Mira també:
http://www.antorcha.org

This work is in the public domain

Comentaris

Re: Reporteros Sin Fronteras: una ONG al servicio de la CIA
23 mar 2005
Aquesta notícia es va publicar a Indymedia ahir mateix. Fes el favor de mirar abans les notícies que hi han a la columna dreta. Hi han milers de notícies de coses que passen arreu del mon i no es necessari repetir.
Re: Reporteros Sin Fronteras: una ONG al servicio de la CIA
23 mar 2005
Pues yo la acabo de buscar y no la he encontrado. He encontrado otra sobre el tema
La veritat sobre el finançament de Reporteros sin Fronteras
http://barcelona.indymedia.org/newswire/display_any/166021
Re: Reporteros Sin Fronteras: una ONG al servicio de la CIA
23 mar 2005
són una púrria, només cal recordar que no van dir ni piu quan es va tancar l'egin i es van torturar alguns dels seus responsables, ni del tancament d'ardi beltza i l'empresonament de pepe rei, ni del cas egunkaria.

RSF és un màfia al servei del poder
Re: Reporteros Sin Fronteras: una ONG al servicio de la CIA
24 mar 2005
Eso se sabe ya hace tiempo. Y seguro que controlan alguna otra cosa "sin fronteras", que eso suena muy bien.
Sindicat