Imprès des de Indymedia Barcelona : http://barcelona.indymedia.org/
Independent Media Center
Anàlisi :: amèrica llatina
Paraguay: calidad democrática en peligro (III y último)
11 mar 2005
Necesario cambio político para el cambio económico
Hoy el Paraguay, ya no tiene fronteras con dictaduras militares "hermanadas en el crímen" y autodenominadas como "cóndores del anticomunismo" donde podría camuflarse y pasar más o menos desapercibido. Hoy el Paraguay se ve al mundo tal cual fue y es, y nuestro entorno inmediato está haciendo enormes esfuerzos para dar el salto cualitativo de la democracia liberal mínima a la democracia de responsabilidad social, de la formalidad electoral a la legitimación diaria de la representación política, recreando la democracia sustentable en clave latinoamericana.
Hoy compartimos el espacio latinoamericano y muy en especial el Mercosur, donde se han establecido precisas cláusulas de salvaguarda democrática e institucional, con gobiernos y sociedades que están desarrollando alternativas más democráticas, y lo más interesante, sin "tutelajes indignos" ni âprotectorados encubiertosâ?.
Hoy, en la inmediata subregión sudamericana, no solamente existe un ambiente macroeconómico favorable como le gusta señalar al âclichéâ? neoliberal, sino que además, se percibe un ambiente macrosocial regional perfectible, de mejora en la calidad de vida humana y medioambiental, por voluntad política expresa de gobiernos de mejor perfil progresista y mayor sensibilidad social para atacar "el fondo de nuestras injusticias". Con más empleo y comida, con menos botas y corrupción, el deseo de seguridad ciudadana y jurídica con mayor calidad de democracia social están casi al alcance de la mano.
Pero la actual administración del ex periodista Nicanor Duarte frutos, ante la imposibilidad casi genética de dar un giro histórico hacia la democracia moderna, abandonando el conservadurismo que partidariamente le encasilla, su imposibilidad de encontrar y dar solución a los verdaderos y estructurales enemigos de la democracia como el hambre, el desempleo, la injusticia social, el contrabando, el narcotráfico, prefiere buscar entre los pobres a sus imaginarios o reales enemigos, al igual que la dictadura stronista que los formó.
Este estilo de gestión necesita generar muchos fuegos para "vender luego el extinguidor". Y el estilo parece que se encuentra en la Colombia paramilitar, en el infierno del conservador Uribe, con el asesoramiento del archiconservador Bush, donde el Paraguay tendrá la libertad de comprarse todos los espejitos para acabar con sus "enemigos" reales e imaginarios, internos y externos, venidos y porvenir, y de paso contar con los famosos recursos frescos del interior o el exterior, reembolsables o no reembolsables, en forma de donación o préstamo, pero con el precinto de "clasificado" o de "urgencia" necesarios para cualquier proyecto de reelección. La doctrina de la guerra preventiva, necesita visualizar un enemigo, y si no lo visualiza, hay que crearlo, si está instalado y es muy pequeño hay que dejarlo crecer, si no puede crecer hay que ayudarlo, de tal forma que su iniquilación tenga el sufiente impacto escénico, y pueda ser "aceptada" por la sociedad, por más aberrante que fuera, a costa del recorte de todas las libertades y derechos necesarios. Sin más, al igual que la doctrina de seguridad nacional como antecedente válido, que sólo ha servido para atornillar al poder a mafias más o menos serviles a los deseos imperiales de turno en uno u otro punto del planeta.
En el Paraguay hay, además de incendios forestales, un gran y verdadero incendio social. Y Nicanor se fue de shopping a un país que hace cuarenta años vive "en guerra" y "de la guerra" civil interna, con un presidente que a su momento también se fue de shopping a comprar una "solución militar" que tanto gusta ofrecer al complejo industrial norteamericano. Las poblaciones civiles víctimas del comercio gubernamental de armas y guerras preventivas muy poco les estarán agradecidas.
La institucionalidad democrática hoy hace agua por todos lados, y no es por incapacidad o desconocimiento, sino porque existe una inercia perversa para que los acontecimientos así se desarrollen, para llevar la situación al límite intolerable, a un "status quo" de baja calidad, con el azote de fantasmas externos innominados y por violentos y marginales delincuentes, que "arrinconarían" al Ejecutivo a adoptar la "solución límite" de reintaurar un gobierno de facto, el único horizonte que puede mantener al partido-estado unificado, y el único bajo el cual el mismo puede seguir ejerciendo el monopolio absoluto.
La institucionalidad, y por tanto la seguridad democrática, hace agua desde el gobierno central hasta sus municipios, desde la administración de justicia hasta el control parlamentario, desde los organismos recaudadores hasta el control de fronteras, desde las fuerzas de seguridad hasta el ministerio público, por exclusiva responsabilidad de las decisiones político-partidarias de sus administradores, por su estilo conservador, populista y prebendario de gestión, por su ambición de eternidad, y por el mar de contradicciones al cual ellos mismos, en su propia dinámica de sobrevivencia, atacando a alguna mafia pero protegiendo a otras igualmente dañinas, empujan a toda una nación a un estado de "inseguridad inducida" y de "arbitrariedad antidemocrática creciente".

This work is in the public domain
Sindicat Terrassa