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Notícies :: globalització neoliberal
¿Y el patriarcado, qué?
27 feb 2005
Continuando el diálogo con el feminismo
Si hablamos del âcarácter patriarcalâ? del sistema, vamos a tener que meternos en un rollo teórico muy embarazoso sobre los orígenes históricos del patriarcado. Además que de mi parte sería un intento fútil, y además de entender que sus orígenes históricos deben haber sido diferentes en diferentes lugares del mundo, a larga vamos a dejar la lucha real a un lado y terminar el bla bla en diversionismo.

Para evitar ese rollo, yo prefiero conformarme con un enfoque más modesto. Pienso que el hecho que el hombre y la mujer son biológicamente diferentes, yo supongo que las necesidades de la reproducción humana en los albores de la historia tuvo fuertes consecuencias de organización social que generaron en el papel dominante del hombre en la sociedad. La mujer se quedaba en la casa o en la cueva cuidando los niños, y de paso preñada por nueve meses, haciendo algunas actividades sedentarias, mientras el hombre se iba a cazar, se contactaba con otros mundos, controlaba los instrumentos de muerte, y acumulaba posesiones, etc, etc. Si el hombre pudiese parir y la mujer tener pene, la cosa podría haber sido al revés. Pero si los dos hubiesen sido dotados de igual capacidad biológica, es posible que el sistema, en vez de patriarcal o matriarcal, podría haber sido socialmente igualitario. Pero ésa no es la única línea influyente de explicación. Hay otras.

La propiedad privada fue también otro gran factor originario que en la emergencia del capitalismo le echó, socialmente y económicamente, más leña y combustible al desarrollo histórico de la dominación del hombre sobre la mujer. Y si a éso le agregamos el hecho que los hombres son en general físicamente más fuertes que las mujeres y son los encargados de las guerras y los combates, entonces, como dicen algunos antropólogos, las mujeres llegaron a ser los âpremiosâ? para atraer a los guerreros a las batallas, etc, etc.

En fin, el patriarcado en nuestra época moderna es lógicamente una continuación de un sistema milenario cuyos orígenes están allí perdidos profundamente en la historia. Y yo no tengo ni la capacidad ni el deseo de comprobarlo, si es que hay alguna forma. Me basta saber que esa dominación existe, que es real, y que sobretodo ha sido socialmente construida, y que por lo tanto puede tambien ser SOCIALMENTE ELIMINADA y convertida en un sistema de igualdad social, económica y política entre los sexos. No estoy hablando de relaciones absurdas de igualdad donde algunas mujeres se empecinan en sacar músculos corporales para darse de golpes en un cuadrilátero de boxeo o de lucha libre con los hombres â lo cual, como muchas otras modalidades parecidas, a mi parecer, son una aberración cultural que milita contra la belleza natural de cada ser. (La raza, la homosexualidad o cualquier otra forma de orientación sexual son un tema más alla de los objetivos de este texto, pero también yo podría argumentar que sus adherentes tienen, y deben tener, igual calidad de derechos humanos que el resto de los mortales en la sociedad).

Como he dicho antes, yo rechazo el argumento que dice: âprimero la revolución, compañeras, después las mujeres,â? pero también rechazo aquel feminismo que decide embarcarse en una conducta obstructiva a la revolución, en vez de ser una conducta solidaria y consecuente con el movimiento de transformación hacia adelante. Un hombre no puede ni debe irrespetar a su compañera o a sus amigas, camaradas, o compañeras de trabajo ANTES de la revolución, y comenzar a mostrar su respeto a ellas hasta DESPUÃS de la revolución. Además de hipócrita, esa conducta no es más que un triste resabio de un sujeto que ha interiorizado la dominación del capitalismo hasta la médula. La mujer tampoco debe abusar. A ella no se le debe âpasar la manoâ? tomando ventaja de la transición conductual del hombre porque ella también experimenta una transición conductual a menudo expresada en el hembrismo; y el chiste, como he dicho antes, no es vulgarmente sustituir una forma de dominación por otra.

La pregunta que yo considero para el feminismo es la siguiente: ¿Cuál de los dos sistemas, el capitalismo o el socialismo, es potencialmente más capaz de PROVEER LAS CONDICIONES ESTRUCTURALES Y PARTICULARES necesarias para desarrollar y establecer la igualdad social, económica y política entre los sexos? No voy a dar detalles de lo que podría ser una respuesta a la pregunta. Sólo diré que mi propia experiencia personal ya me ha indicado una escogencia sobre la primordialidad y más grande potencial del socialismo. Los ideólogos del imperialismo les gustaría hacernos creer que la dominación del hombre sobre la mujer sólo existe en Afganistán o Irak donde las mujeres usan velos en sus caras u otros atuendos, y que el machismo y la dominación masculina ya no existe en EE.UU o Europa. ¡Por favor Señores! Agradezcan que no tengo tiempo para refutar esa majadería. Déjenme sólo decir que tengo la convicción de que dentro de las estructuras institucionales de poder del capitalismo la emancipación de la mujer SIEMPRE será una quimera de los sentidos.

--Wilfredo Gutiérrez

Ver también:
http://colombia.indymedia.org/news/2005/02/22733.php
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