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Apartat amb codi "Infracció Política"
Notícies :: criminalització i repressió
La constitución y la democracia
20 gen 2005
Pío Moa
Defender la Constitución significa ahora mismo defender la convivencia democrática, ni más ni menos. Y atacarla significa disponerse a hundir esa convivencia, por tercera vez en menos de un siglo Puede haber una Constitución democrática distinta de la actual, o ésta puede cambiarse, pero hay dos razones que no aconsejan jugar en ese terreno. En primer lugar, la actual Constitución ha nacido del intento de superar los factores de enfrentamiento que tan convulsa han hecho la historia de España en el siglo XX, y, con todos sus fallos, debe reconocérsele el haber amparado una convivencia democrática bastante aceptable durante un cuarto de siglo. Es un logro realmente trascendental, y sólo algún loco (pero hay más de uno) lo pondría frívolamente sobre el tapete. Y en segundo lugar quienes mayor interés muestran en cambiarla, y además por la vía de los hechos consumados, es decir, del golpe de estado más o menos encubierto, son precisamente las fuerzas antidemocráticas que en las Vascongadas han impuesto ya una semidictadura nacionalista y van camino de hacer otro tanto en Cataluña. No puede aceptarse que esas fuerzas dicten el momento y el sentido de los cambios.

Debemos entender cuál ha sido el factor principal de estabilidad en este cuarto de siglo: la renuncia de la izquierda a sus posiciones revolucionarias o utópicas, que le impedían aceptar a las derechas. En la mitología tradicional de la izquierda, las derechas (y la Iglesia) no eran fuerzas o tendencias con las que convivir, sino a las que erradicar. En su tosca propaganda, las derechas y la Iglesia representaban âel negro pasadoâ?, âlo muertoâ?, âla explotación capitalistaâ?, âel oscurantismoâ?, âla oligarquíaâ?, etc. y por ello no cabía la tolerancia hacia ellas. De ahí que a las libertades políticas garantizadas por las leyes liberales de la Restauración contestaran las izquierdas y los nacionalismos âbeneficiarios de ellasâ con el ataque demoledor, incondicional y violento, hasta impedir el desarrollo natural del régimen hacia una democracia y abocar a la dictadura de Primo. Luego, en la II República, las izquierdas y el nacionalismo catalán impusieron una Constitución en principio democrática, aunque agresivamente anticatólica y vulneradora de diversos derechos políticos⦠para rebelarse contra ella, contra su misma legalidad, cuando la derecha alcanzó legítimamente el poder, cosa inadmisible para aquellos mesiánicos. Ese âtalanteâ? pudo haber concluido en la completa aniquilación de la derecha y la Iglesia, pero terminó con la derrota de la izquierda y los nacionalismos, y con una nueva dictadura, la de Franco.

Pues bien, lo nuevo al llegar la transición posfranquista es que, tras algunos intentos de ruptura, el PCE abandonó el leninismo y el PSOE el marxismo, es decir, ambos renunciaron a su tradición revolucionaria. Además los anarquistas no lograron poner en pie un movimiento de masas y los republicanos exaltados de antaño quedaron marginados. Todo ello permitió un juego democrático aceptable, porque, contra un prejuicio muy divulgado, el grueso de la derecha ha aceptado las libertades y la convivencia con sus adversarios políticos desde hace más de un siglo, siendo las dictaduras reacciones ante el derrumbe de las libertades provocado por los extremismos de izquierda aliados con los nacionalismos catalán y vasco.

Quienes no abandonaron sus viejas aspiraciones, en el fondo totalitarias, fueron estos nacionalistas. Pero aun cuando la izquierda sólo perdió a medias su carácter tradicional (los abusos del anterior período socialista están en la mente de todos), su nuevo talante bastó para contrarrestar en buena medida la presión nacionalista, combinada más o menos directamente con el terrorismo, y para mantener la Constitución y, por tanto, la democracia. Ni el PNV ni CiU vieron nunca en la autonomía un medio de integrar a Cataluña y Vascongadas en España, sino, al revés, un instrumento para progresar hacia la secesión, persiguiendo y desacreditando los símbolos, el idioma común español y todo cuanto recordase la estrecha unión histórica de sus regiones con el resto de España.

Tal programa se les ha consentido sin apenas oposición bajo el falso supuesto de que se trataba de partidos democráticos. Que nunca lo han sido queda probado en el hecho de que no han podido progresar en sus designios sin vulnerar constantemente las libertades de los ciudadanos y promover el fanatismo. En Vascongadas han logrado reducir la democracia a un sarcasmo y en Cataluña van camino de lo mismo. Si no han arrastrado al mismo deterioro al resto de España se debe, como quedó expuesto, al mantenimiento del acuerdo constitucional por los dos grandes partidos españoles.

Pero esto ha cambiado en los últimos años. Con Rodríguez, la política del PSOE se ha radicalizado, recuperando los peores elementos de otros tiempos: ante la reforma universitaria, el Prestige o la guerra de Irak, Rodríguez, en alianza con la extrema izquierda abierta y con los nacionalismos, ha desatado campañas demagógicas y callejeras y ha sembrado el viejo odio irracional, extendiendo por todo el país un clima parecido al de las Vascongadas. Ya no se trata del antiguo marxismo, pero sí del jacobinismo que en otro tiempo tiñó de exaltación a los republicanos y los llevó a obrar de modo muy parecido a los revolucionarios obreristas.

El proceso está culminando ahora. Los partidarios de la Constitución insisten en llamarse constitucionalistas, llevando la pugna a un área demasiado estrecha y equívoca, como si el problema se redujera a un cambio legal más o menos normal, aun si indeseable. Pero defender la Constitución significa ahora mismo defender la convivencia democrática, ni más ni menos. Y atacarla significa disponerse a hundir esa convivencia, por tercera vez en menos de un siglo. La lucha, entonces, se plantea claramente entre demócratas y liberticidas, y va mucho más allá de los partidos, pues indudablemente son muchos los votantes, y aun militantes, socialistas y nacionalistas capaces de percibir el abismo adonde nos están llevando a todos, como en el pasado, unos demagogos de mente enturbiada por cuatro ideas mesiánicas. Es indispensable que los políticos y la población comprendan el alcance del desafío y obren en consecuencia, si queremos evitar una nueva deriva desastrosa en nuestra historia.

Libertaddigital

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Comentaris

Re: La constitución y la democracia
20 gen 2005
Ya que a Pio Moa, y demás "liberales" les gusta tanto los EEUU les recuerdo lo siguiente: la Constitución estadounidense lleva vigente desde el siglo XVIII. La constitución de los EEUU reconoce en su artículo quinto la posibilidad de enmienda, por un procedimiento no tan rebuscado como el que se plantea para la constitución española. ¡Ah, por cierto! La constitución de los EEUU constó originalmente de solo siete artículos.
que sabrá Pio Moa de la democracia
20 gen 2005
www.kaosenlared.net
Bonito fondo de escritorio para LUISITO FIGO
20 gen 2005
.
Re: La constitución y la democracia:Propuesta para la resolución del conflicto entre Euskal Herria y el Estado Español
20 gen 2005
0. Introducción    
1. Punto de partida para la comprensión del conflicto                     1.-
1.1.- Esencia y clave del conflicto                             1.-
1.2.- Manifestaciones y consecuencias del mismo                     2.-
1.3.- Oportunidades para su resolución                             3.-
2. Bases y características del proceso para la resolución del conflicto             4.-
2.1. Bases para la resolución                                 4.-
2.2. Características del proceso para la resolución del conflicto             5.-
3. Propuesta para la resolución del conflicto: Creación de la Mesa             6.-

Introducción

0.1A lo largo de los siglos, el conflicto histórico que vive Euskal Herria ha tenido múltiples expresiones violentas, aunque en todo momento ha existido y es evidente que aún sigue existiendo en la ciudadanía vasca una voluntad clara de búsqueda de una solución equilibrada y justa. No obstante, ninguno de los intentos realizados hasta la fecha ha cuajado en un resultado satisfactorio y duradero, ya que ha resultado imposible alcanzar acuerdos de mínimos de forma estable.
0.2No obstante, hay mucho que aprender de todas esas experiencias, y Nazio Eztabaida Gunea quiere dar clara muestra de ello, esforzándose por evitar incurrir en los mismos errores, esforzándose por tanto en garantizar los acuerdos de mínimos, por una parte; y promover, por otra, la participación y el compromiso de toda persona que quiera participar en el proceso. Nazio Eztabaida Gunea, por tanto, no ha partido de cero. Existe un largo camino recorrido con anterioridad, y muchas experiencias acumuladas.
0.3Uno de los primeros cometidos de Nazio Eztabaida Gunea ha sido el de delimitar, analizar y valorar los factores que inciden en los diversos sectores clave de Euskal Herria. Este enfoque ha suscitado una serie de debates sumamente interesantes, y, a pesar de que en principio pensábamos que los factores a analizar eran ya de sobra conocidos, el cúmulo de matices nuevos y enriquecedores que se han perfilado han constituido para todos y todas una grata sorpresa.

1.Punto de partida para la comprensión del conflicto
1.1.Esencia y clave del conflicto
1.1.1.Según el diagnóstico realizado por Nazio Eztabaida Gunea, la esencia del conflicto que hoy día vive Euskal Herria estriba en la intervención denegadora de nuestra propia identidad por parte de los Estados español y francés. Tal y como proclama el Convenio Internacional del Derecho Civil y Político de 1966 en su artículo primero, âTodos los pueblos poseen el derecho a la libre determinación. En base a ese derecho, decidirán con plena libertad su status político y llevarán a cabo su desarrollo económico, social y culturalâ?. Los Estados español y francés no aceptan el hecho de que Euskal Herria sea una nación, y en consecuencia, niegan a nuestro país el derecho a su autodeterminación, impidiéndole elegir por sí mismo su futuro y prohibiéndole la más mínima opción de tomar sus propias decisiones.
1.2.Manifestaciones y consecuencias del conflicto

1.2.1.El conflicto se manifiesta de múltiples maneras, entre ellas hallamos una confrontación interna entre distintos proyectos nacionales y opiniones en el seno de nuestro país tal y como ponen de relieve los factores negativos aparecidos en el diagnóstico de Nazio Eztabaida Gunea; intentamos a continuación resumirlos, no obstante, en tres puntos principales.

1.2.2.A todos los pueblos debe reconocérseles el derecho a decidir por sí mismos su desarrollo y su forma de auto-organizarse. Los Estados español y francés, sin embargo, nos niegan a las ciudadanas y ciudadanos vascos la posibilidad de debatir y decidir sobre nuestro propio desarrollo y organización. A resultas de esa imposición externa, a Euskal Herria se le prohíbe por la fuerza la facultad inalienable de hablar y decidir libremente sobre su personalidad propia y sus opciones políticas.


1.2.3.La historia moderna de Euskal Herria se nos presenta repleta de desavenencias, rencores y enfrentamientos, que desembocan una y otra vez en expresiones violentas: violencia practicada por los Estados, la practicada por todos los cuerpos policiales y la que han practicado las organizaciones armadas. En consecuencia, como se constataba ya en nuestro diagnóstico, existe una flagrante vulneración de derechos individuales y derechos colectivos de los ciudadanos y ciudadanas de Euskal Herria, y todos los movimientos políticos y toda la ciudadanía de este país estamos involucrados en dicha vulneración, de una u otra forma, en mayor o menor medida. Las administraciones estatales de España y Francia, por su parte, tienen un grado elevadísimo de responsabilidad directa, puesto que niegan al conflicto su indudable dimensión política y desechan rotundamente cualquier resolución basada en el diálogo. Al negar dicha dimensión política al contencioso y empecinarse en la utilización de su fuerza policial, condenan constantemente a Euskal Herria a debatirse en un círculo vicioso interminable sin visos de solución. Han difundido un discurso intoxicado. Desvirtúan, ante la opinión pública de Francia y España, presentándolos como privilegios y exigencias insolidarias, lo que en realidad no son sino reivindicaciones justas y legítimas de pleno derecho, criminalizando así a nuestro país, Euskal Herria.

1.2.4.La identidad colectiva de Euskal Herria, constituida por el conjunto de sus características propias, culturales, lingüísticas, sociales, políticas, etc., ha permanecido durante siglos denegada y reprimida, a resultas de lo cual hoy en día subsiste carente casi de toda posibilidad de desarrollarse. No todos los males vienen âde fueraâ?. El hecho de que entre la población vasca existan diferentes posturas al respecto expresa, de alguna manera, esa impotencia a que nos referimos. De hecho, se da una confrontación interna entre distintos proyectos nacionales y opiniones en el seno de nuestro país, lo cual no significa que debamos calificarlo forzosamente como algo negativo, ya que en todos los países se da de hecho una multiplicidad de opiniones diversas en torno a multitud de asuntos sociales, aunque, en nuestro caso, lo que se debate es la existencia misma de Euskal Herria. De manera que, mientras el deseo y la posibilidad de vivir y potenciar la nacionalidad española o francesa goza de plenas garantías, la nacionalidad de vascos y vascas permanece negada radicalmente. Además, por desgracia, a la ciudadanía de Euskal Herria se nos ha arrebatado siempre la posibilidad misma de debatir acerca de esas posturas fundamentales. No se ve, hoy por hoy, ninguna perspectiva de avance en esa posibilidad, y se confirma entre los más diversos agentes sociales esa sensación: los cauces de expresión y diálogo están cortados en gran medida, no se realizan aportaciones unitarias, y en suma, no existe ninguna propuesta basada en el consenso.
1.3.Opciones y oportunidades hacia la resolución del conflicto

1.3.1.Las y los ciudadanos de Euskal Herria hemos intentado repetidamente solucionar el conflicto y, aun cuando no lo hayamos conseguido, hemos demostrado un gran dinamismo en dicho empeño. Nazio Eztabaida Gunea como tal no es sino un resultado más de esos redoblados intentos. En el diagnóstico realizado, los factores positivos más esperanzadores con vistas a la resolución del conflicto vienen expresados precisamente en las opiniones de muchas de las personas participantes; por ejemplo,
1.3.2.La mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de Euskal Herria creemos en el diálogo como vía de resolución del conflicto.
1.3.3.La mayoría de las ciudadanas y ciudadanos de Euskal Herria consideramos que el conflicto es de índole netamente política.
1.3.4.La mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de Euskal Herria demostramos poseer una voluntad firme hacia la superación definitiva y permanente del conflicto, en la convicción de que es preciso dar una respuesta resolutoria a todos los problemas que inciden en él.
1.3.5.La mayoría de las ciudadanas y ciudadanos de Euskal Herria nos manifestamos a favor de que se respeten los derechos individuales de todas las personas así como todos los derechos colectivos de nuestro país.
1.3.6.La mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de Euskal Herria consideramos que la facultad de decidir sobre los problemas de Euskal Herria nos compete a quienes vivimos aquí, a nosotras y nosotros, y que, sea cual sea la propuesta que se haga, debe ser refrendada por aprobación popular.
1.3.7.Actualmente se constatan múltiples esfuerzos por vehiculizar una solución dialogada a muchos de los conflictos que asolan al mundo, y ha sido en base a dichos esfuerzos como se han puesto en marcha muchos de los procesos de paz. En este sentido, en estos momentos en que la Unión Europea va a iniciar una nueva era dentro de su proceso constituyente, reclamamos que todas las naciones tengan cabida en dicho proceso, ya que la preponderancia de los estados sobre los derechos de las naciones no va a acarrear más que el recrudecimiento de los problemas. Por ello, nos identificamos con las reivindicaciones de tantos pueblos de la Unión Europea en pro de una resolución.

2.Bases y características del proceso para la resolución del conflicto.

2.1.Bases para la resolución del conflicto

2.1.1.El hecho mismo de iniciar un diálogo entraña el reconocimiento de las razones que expone cada cual. Nazio Eztabaida Gunea decidió desde un principio llevar a cabo un análisis en profundidad del conflicto que padece Euskal Herria, en la convicción de que solamente calibrando y encuadrando las dimensiones reales del conflicto en su integridad podría conseguirse una propuesta adecuadamente equilibrada para su resolución.

He aquí, a modo de punto de partida, cuáles serían dichas bases:

2.1.1.1.Territorialidad.Aun existiendo, como es lógico, diversos y diferentes proyectos políticos respecto a este territorio en el que vivimos, ello no quita que sea de conocimiento general que existe una entidad llamada Euskal Herria. Cuando nos referimos a la aceptación de la territorialidad, es eso y no otra cosa lo que queremos expresar; que Euskal Herria es una entidad unitaria en sí misma. Lo más importante es contemplar y asimilar este concepto de integridad territorial de Euskal Herria, ya que ello nos ayuda a establecer un marco adecuado a la resolución: independientemente de una u otra administración, el conflicto se manifiesta en todos los ámbitos de Euskal Herria, y resulta por tanto lógico buscar una solución en ese mismo marco global, sea cual fuere el proyecto político que posee cada partido político en torno a la territorialidad.

2.1.1.2Soberanía. La facultad de decidir el futuro de Euskal Herria nos compete a la ciudadanía vasca, hombres y mujeres, y los Estados español y francés deben limitarse a respetar dicha decisión. Esa norma básica, conocida como derecho de Autodeterminación, debería guiar todo sistema democrático, pues viene a establecer el principio de que la base misma del sistema se asienta exclusivamente en la voluntad popular. La concreción del derecho de Autodeterminación, la decisión inherente al cuándo y cómo ejercitarlo, debe asimismo ser competencia exclusiva de las ciudadanas y ciudadanos de Euskal Herria.

2.1.1.3.     Derechos democráticos. Respeto a todos los derechos, tanto colectivos como individuales. Partiendo de ese respeto, se garantizarán todos esos derechos.
2.2.Características del proceso para la resolución del conflicto

2.2.1.âVivamos en paz en Euskal Herriaâ?: ése es el deseo expresado por todos, ciudadanía y agentes sociales, pero ¿qué es lo que implican esas palabras? ¿Qué es lo que cada cual quiere decir cuando se refiere a âvivir en pazâ?? Solemos tender normalmente a atribuir la otra parte la responsabilidad plena por la ausencia de paz, pero nunca hay un sólo culpable, es más, todas las partes somos culpables aun siendo diferente el grado de responsabilidad: siempre hay, al menos, algo que podríamos haber hecho pero que hemos dejado de hacer. La aceptación de que este conflicto es responsabilidad de todas las partes constituye, por tanto, un buen punto de partida para ponernos en marcha y poder avanzar en la dirección correcta.
2.2.2.Así pues, la resolución del conflicto exige necesariamente el diálogo entre todas y cada una de las partes implicadas. Ese es el punto de partida, y ésa es la clave, donde no caben limitaciones ni condiciones previas de ninguna índole. El diálogo, sin embargo, no es suficiente para llegar a la resolución del problema; es el punto de partida, cierto, pero es preciso dotarlo de sentido y contenido; o sea, es imprescindible que todas las partes tengamos la voluntad firme de buscar realmente una salida.

2.2.3.Esa voluntad debe traer consigo un cambio de actitudes, forzosamente. Todas y todos deberemos cambiar algo, si queremos de verdad abrir una vía de solución al conflicto: debemos aceptar sinceramente la idea de que todos los proyectos merecen pleno respeto y de que todos ellos poseen, además, plena legitimidad para desarrollarse.

2.2.4.La resolución del conflicto requiere la normalización de todas aquellas características que integran la personalidad colectiva de este pueblo (culturales, lingüísticas, sociales, políticas), a fin de superar de una vez por todas el sometimiento, la marginación y el sentimiento de ser extraños en nuestra propia casa, que ciudadanas y ciudadanos de Euskal Herria padecemos actualmente. La resolución del conflicto sería impensable si no se llevara a cabo dicha normalización de las características que nos definen como pueblo.

2.2.5.La búsqueda de una vía de solución al conflicto entraña el respeto pleno de todos y cada uno de los requisitos democráticos, ya que en un clima de debate libre entre ciudadanas y ciudadanos jamás puede aceptarse ninguna imposición.

2.2.6.Por desgracia, a resultas del conflicto que padecemos, somos muchas las personas de una y otra parte que hemos sufrido y seguimos sufriendo. La superación del conflicto requiere la participación y el reconocimiento de todos y todas.

2.2.7.Toda la ciudadanía de Euskal Herria está implicada en esta confrontación interna, lo cual exige el diálogo entre todas las partes, pues todas las personas tenemos algo que decir. Cada una debe ver cómo, en qué medida y en qué momento quiere participar, pero lo que es indudable es que la resolución del conflicto requiere la participación de todas.

3.-PROPUESTA PARA LA RESOLUCIÃN DEL CONFLICTO: CREACIÃN DE LA MESA.

3.1. Argumentos para la creación de una Mesa

        En los últimos años han saltado a la palestra diversas propuestas y aportaciones tratando de solucionar el conflicto político y armado que enfrentan ambos Estados a Euskal Herria.

        La propuesta que siente las bases para una paz justa y duradera debe ser consensuada, puesto que la solución del conflicto no vendrá del triunfo de una persona, un grupo o un proyecto, sino como consecuencia de un consenso mutuo.

        La falta de consenso alimenta el conflicto. Además de las ventajas que supone para la solución del conflicto el diálogo multilateral, solamente el diálogo entre todas las partes puede aportar la solución al conflicto que vive Euskal Herria.

3.2.Objetivo de la Mesa

El objetivo de la Mesa para la solución del conflicto será lograr el consenso y acuerdo entre las diversas propuestas y aportaciones efectuadas actualmente por los diversos agentes, con la intención de hallar la solución al conflicto político y armado que vive Euskal Herria con los Estados español y francés.

3.3.Sobre la composición de la Mesa

-La responsabilidad máxima de la dinámica del proceso de la Mesa corresponde a los partidos políticos que deseen la resolución y tengan arraigo en Euskal Herria.

-A los partidos políticos que compongan la Mesa les concierne, en colaboración con los principales sindicatos y agentes sociales, garantizar la participación de éstos últimos.

-Las personas participantes de la Mesa serán, por tanto, representantes de los diversos agentes.

-No se pondrá ninguna condición previa para participar en la Mesa.



3.4.Sobre la gestión y amparo de la Mesa.

- La gestión y metodología de la Mesa quedará en manos de los grupos o personas aceptados por quienes participan en la Mesa.

- La Mesa necesita una protección especial al igual que sus componentes. Dicho amparo sería otorgado por agentes internacionales exentos de relación directa con el conflicto que mantienen España y Francia con Euskal Herria.


3.5. Sobre la duración de la Mesa.

- Se propone que la Mesa para la solución del conflicto tenga una duración determinada, que será fijada por sus integrantes al inicio de su proceso.

- Teniendo en cuenta que el establecimiento de un plazo entraña aspectos buenos y malos, entre los buenos cabe mencionar que la importancia y seriedad que requiere el asunto obliga a las partes participantes a lograr compromisos.

- Al término del plazo fijado, se presentarán las decisiones que serán las bases para una paz justa y duradera.
       

3.6. Sobre la dinámica de la Mesa.

- Las personas participantes en la Mesa deben llevar a cabo un diálogo político, con el objetivo de resolver el conflicto que vive este pueblo. Para ello, en nuestra opinión, se debería conseguir entre todas las partes consenso sobre los siguientes aspectos:

-Necesidad y función de moderadores internacionales.
-Condiciones exigibles a las partes para que el proceso sea viable
-Escenarios necesarios para que el proceso sea viable
-Agenda del proceso
-Método del diálogo
-Determinación de los agentes que tendrán voz en el proceso.
-Formación de una âComisión de Garantíasâ?

3.7. Medio para promover la resolución

Con el fin de promover vías para la superación del conflicto, y teniendo como prioridad la creación de la Mesa mencionada, se propone la formación de una Comisión Promotora para la Resolución.

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