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Entrevista :: guerra
Las demoliciones sistemáticas de casas palestinas.
26 des 2004
"Cuando se derriba una casa, se destruye el futuro de una familia, se golpea a los individuos en su intimidad. Las demoliciones de casas forman parte de una política de castigo colectivo que tiene como finalidad desenraizar a los palestinos de su tierra". Nos lo cuenta Jeff Halper, fundador del Comité israelí contra las demoliciones de casas (icahd).
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AQUELLOS ISRAELÃ?S ALBAÃILES DE LA ESPERANZA
Por Istico Battistoni (publicado en mundoarabe.org)

Jeff Halper es un israelí sobre la cinquentena de aspecto bonachón, barba blanca y barriga, y al verle no sólo inspira simpatia, sino que parece inofensivo. Sin embargo, su sonrisa irónica esconde una dialéctica extremadamente cortante y concreta, que le ha proporcionado mucha solidaridad a nivel internacional, pero también mucha hostilidad en su país. Jeff Halper es uno de los líderes del movimiento por la paz israelí, planteado ya desde hace treinta años, y dirige una campaña civil constante y rigurosa contra la ocupación y por la coexistencia de dos pueblos, hebreo y palestino. Profesor de antropología en la Universidad de Beersheva, en 1997 creó una organización contra la demolición sistemática de casas palestinas por parte del Gobierno israelí. Halper me recibe en su despacho a pocos pasos de Zion Square, en Jerusalén Oeste, y me invita a un café en un lugar joven. No sé más porque nos pusimos a hablar de fútbol. Tal vez porque el deporte ha dado una gran lección: por primera vez, el pasado mes de mayo, un equipo árabe ganó la Copa de Israel. Bnei Sakhin (Sakhin es una ciudad árabe palestina situada en Galilea) no ha podido festejar todavía la extraordinaria hazaña, porque en aquellos días se desencadenaron intensas operaciones militares israelís en la Franja de Gaza. El equipo lo ha repetido, desde entonces, batiendo sorprendentemente en Serie A, a primeros de octubre, al Beatar de Jerusalén, el equipo del Likud, el partido del Primer Ministro Sharon. Los dirigentes del Beatar han hablado del âpeor día de la historia del Beatarâ? y de âhumillación del honor nacionalâ?. Tienen toda la razón, porque perdieron 4-1.

Al principio de la entrevista, un señor de la edad de Halper, con barba también larga, pasando delante del Café le oye decir la palabra âPalestinosâ?. Se para, lo interrumpe y le pregunta en inglés: â¿He oído hablar bien de los palestinos?.¿Qué se dice de los palestinos?. Son asesinos, ellos son todos asesinos.â? Halper le responde que no le interesa continuar la conversación, espera que el transeúnte concluya con su exteriorización, después cuenta:

Me acuerdo aún de aquella vez cuando regresando de Shufat (campo de refugiados a las puertas de Jerusalén), donde habíamos intentado inútilmente bloquear la demolición de una casa, estaba esperando en la parada del bus con la ropa sucia, y una mujer israelí se me acercó preguntándome qué me había pasado. Le conté aquello que hacía, y ella inesperadamente me agredió diciendo: â¡Terroristas!. Quieren ocupar con sus casas nuestros barrios. ¿Por qué no construyen de manera legal como hacemos nosotros?. No pagan impuestos y pretenden alojamiento y servicios gratuitamente. ¡Este es nuestro País!â?. Patrañas. Cuando el bus se acerca y trato de irme, grita al conductor: âDéjelo en Shufat, así lo matenâ?.

-En sus recientes artículos, usted dice que una paz justa no vendrá de dentro de la sociedad israelí. ¿Por qué?
Después de tantos años en que he buscado desesperadamente convencer a mi gente del hecho de que no hay alternativa a una paz justa, he llegado a esta conclusión. Los israelís no miran a Medio Oriente, sinó a América, a Europa. Quieren vivir tranquilamente en esta âcoloniaâ? occidental y no se preocupan de la suerte de los palestinos. En este sentido, los palestinos representan un cuerpo extraño y como tal se ha de delimitar. Si su posición de fuerza permite a los israelís gozar de esta tranquilidad en el status quo, no lo cambiarán. Recientemente se ha llevado a cabo un sondeo en Israel que ha dado los siguientes resultados: el 85% de los entrevistados apoyan la construcción del muro, y el 75% no le preocupa lo que están sufriendo los palestinos. Aún hoy no se dar una respuesta a este sentimiento de cinismo colectivo. El resultado es que, de todas maneras, una paz justa solo vendrá de la presión internacional.

-Pero cómo se puede imaginar imponer una solución a la cuestión contra la voluntad de la sociedad israelí?
Como los israelís no se preocupan de los efectos de la ocupación, de esta forma aceptarían de manera âpasivaâ? una solución querida por la comunidad internacional, que no amenace su seguridad y su tranquilidad, sabiendo disfrutar de gran poder negociador.

-¿Por qué ha elegido concentrar su atención en las demoliciones de casas?
Los israelís y la comunidad internacional tienen una visión muy abstracta de la ocupación. Cuando se derriba una casa, se destruye el futuro de una família, se da a los individuos en su intimidad, y esto es lo concreto de la ocupación. Las demoliciones de casas forman parte de una política de castigo colectivo que tiene como finalidad desenraizar a los palestinos de su tierra. Es una parte de un sistema de control territorial en el que la presencia militar con sus incursiones armadas y sus checkpoints es sólo el lado más visible, y cuya finalidad última es hacer imposible la creación de un Estado palestino que funcione.

-Pero, ¿las demoliciones no representan una respuesta a los ataques terroristas buscando perjudicar a las familias de los ejecutores de los ataques?.
En el 92% de los casos no hay ninguna relación. Desde 1967 han sido destruidas casi 12.000 casas palestinas en los Territorios Ocupados. Después de 1948, 400 aldeas palestinas fueron destruidas en el territorio del actual Israel. Este gobierno, además, ha decidido recientemente extender las demoliciones a 25-30.000 casas palestinas en el interior del territorio israelí que pertenecen a aquellos palestinos que huyeron de sus aldeas después del 48, y que se establecieron en zonas apartadas dentro de los límites del nuevo Estado de Israel. Estamos hablando de 150.000 refugiados internos, a los que se deben añadir los beduinos, de quienes se quiere destruir las cuevas y campos en el sur del país. Hablar de las demoliciones significa centrar la atención en la ocupación y alejarse de la propaganda sobre la autodefensa y el terrorismo.

-¿En qué consiste su actividad?
Buscamos obstaculizar las demoliciones y ayudamos a los palestinos a reconstruir su casa, en algunos casos dos o tres veces consecutivas después de repetidas demoliciones. Aunque nuestros esfuerzos pueden parecer irrelevantes o en vano, lo que interesa es que las imágenes circulen por el mundo. Gracias a nuestra acción, la Administración americana y algunos Jefes de Gobierno europeos como Blair y Chirac han empezado a reprobar esta política.

-No cree que es demasiado optimista esperar la acción de la comunidad internacional?
Creo en el papel de la sociedad civil organizada. Israel ha puesto en pié un sistema de Apartheid que ahora se hace visible materialmente con la construcción del muro y la segregación de las ciudades palestinas en los Territorios Ocupados en una red de Bantustan. Así como el Apartheid sudafricano ha sido desenmascarado y se ha hecho insostenible a los ojos del mundo gracias al trabajo de la sociedad civil internacional, así puede suceder con la ocupación israelí.

-Los movimientos civiles israelís por una paz justa, ¿reciben apoyos internacionales?
Si, mi organización, por ejemplo, recibe financiación de la Comisión Europea. Pero Europa, en quien confiamos, queda pasiva. Por un lado habla abiertamente a favor de la causa palestina, por otro reduce las inversiones para el desarrollo social y el crecimiento económico. Si antes de Oslo la proporción entre las ayudas al desarrollo y las ayudas de emergencia alimentaria y sanitaria para los palestinos era de 5:1, hoy la proporción se ha invertido y ha pasado a 1:15. Es una señal preocupante de empeoramiento de las condiciones de vida del pueblo palestino y de debilitamiento político de la oposición a la ocupación.

-¿En qué sentido?
La UE y las ONGs sustituyen a la Autoridad israelí en su responsabilidad administrativa y financiera relativa a satisfacer las necesidades de la población civil de los Territorios, y de este modo legitiman indirectamente la ocupación. Sé que es una cuestión difícil, pero el resultado es este. Además, hay un obstáculo del que pocos hablan respecto a un compromiso de Europa en la solución justa de la cuestión, y es que muchos gobiernos europeos venden armas a Israel y cooperan militarmente con este. Pocos saben que el 12% del comercio mundial de armas va dirigido a Israel (que representa el 0,2% de la población mundial), y que Israel es la cuarta potencia nuclear del mundo.

-Pero Israel se debe defender de los países árabes vecinos...
Salgamos de esta lógica. La violencia de la represión ha hecho a los palestinos las víctimas materiales y a los israelís las víctimas morales, volviéndose indiferentes a lo que sucede a pocos km. de nuestras casas. Y siendo uno de los pocos civiles israelís que âexperimentaâ? los Territorios Ocupados, encuentro casi imposible explicar a mis conciudadanos que significa âocupaciónâ?, el porque deberían sentirse responsables y el porque deberían resistir conmigo.


Por eso, un personaje como Jeff Halper viaja mucho. Me deja apresuradamente para preparar el equipaje que llevará con él en su enésimo viaje por América y Europa, a contar lo que ve y lo que hace, sin perder su sonrisa irónica.


Información: Comité Israelí contra las demoliciones de casas. www.icahd.org

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Sindicat Terrassa