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Notícies :: criminalització i repressió
Miradnos bien, porque el próximo puede ser cualquiera de nosotros
09 des 2004
Etxerat compareció ayer en Iruñea para denunciar lo que calificó de «nuevo asesinato de Estado», en referencia a la muerte de Karmele Solaguren, que falleció el domingo en un accidente de tráfico cuando viajaba a la cárcel de Alcalá-Meco para visitar a su hijo Ekain Gerra. El colectivo de familiares recordó que ya son 16 los allegados muertos en las carreteras a causa de la dispersión, y consideró que estas muertes, «al ser consecuencia de un política calculada y diseñada, son también calculadas». Censuró, al mismo tiempo, «el mutismo» de las instituciones y la clase política vasca.
Aquí estamos para denunciar un nuevo asesinato de Estado que no merece titulares en los medios de comunicación más importantes. En esta ocasión la muerte ha tocado a los padres de Ekain Gerra: la madre muerta, el padre en una habitación de la UCI en un hospital de Soria y el hijo en un oscuro agujero de Alcalá-Meco. ¿Cómo tenemos que llamarlo? Lo llamamos terrorismo de Estado porque la dispersión es una política calculada y diseñada y, por tanto, son también calculados estos asesinatos que no reivindica el Estado».
Así de contundente se expresó Etxerat en Iruñea en una multitudinaria rueda de prensa que reunió a cerca de un centenar de allegados de represaliados políticos vascos, y en la que volvió a mostrar su pesar por la muerte de la vecina de Barañain Karmele Solaguren, fallecida el domingo en accidente cuando viajaba junto a su marido, José Luis Gerra, a la prisión de Alcalá para visitar a su hijo.

Los portavoces de Etxerat Imanol Haranburu y Gemma Alonso, arropados en la mesa por la presidenta de la asociación, Joxepa Arregi ­madre de Jesús Mari Zabarte­, Jone Balerdi ­hermana de Juankar, cuya madre y hermano fallecieron en un siniestro cuando acudían a verle en prisión­, Juanito Rubenach ­padre de los prisioneros Germán y Jon Rubenach­ y varios amigos de Ekain Gerra y su familia, calificaron la dispersión como «política de odio y venganza que ha asesinado a 16 familiares y amigos y 19 presos políticos y herido a cientos de personas».



«Miradnos bien, porque...»


Los representantes del colectivo de familiares censuraron «el silencio y el mutismo de los partidos políticos vascos, del Ararteko y de las instituciones» ante la muerte de Solaguren. «Nos hablan de derechos humanos aquellos que participaron activamente en el diseño de esta política asesina; acusan a otros agentes de hacer oídos sordos cuando ellos son incapaces de respetar, por intereses partidistas, aquello que la sociedad vasca les ha transmitido hasta la saciedad y cuando, para ellos, nuestras muertes merecen menos que la quema de un cajero», denunciaron.
«¿Dónde están las concentraciones? ¿Dónde están las grandilocuentes declaraciones institucionales? ¿Dónde la ruptura de relaciones con aquellos que mantienen la política de dispersión?», se preguntaron, al tiempo que echaron en cara a la clase política que «habéis creado ciudadanos de primera y de segunda. Reivindicáis el derecho a la vida, pero aceptáis y asumís nuestras muertes». «Sólo hay que ver los titulares de los medios de comunicación que están bajo vuestro control para comprender que también diferenciáis entre buenos y malos a los muertos provocados por el conflicto político», agregaron.

«Miradnos bien, porque el próximo puede ser cualquiera de nosotros», manifestaron, en consonancia con los carteles que portaban los familiares ­«Hurrengoa ni izan naiteke», decían­, «porque todos los que nos vemos obligados a realizar cada semana miles de kilómetros para poder ver a nuestros familiares y amigos durante 40 minutos, niños, jóvenes, adultos y ancianos, somos objetivo; estamos en el centro de la diana de la dispersión».



«De las palabras a los hechos»


Para poner fin a la política de dispersión que aplican los estados español y francés a los presos políticos vascos, los miembros de Etxerat emplazaron a los agentes políticos, institucionales y sociales vascos, así como al conjunto de la ciudadanía, a «adoptar compromisos. Pasando de las palabras a los hechos nadie más tendrá que dar su vida. Será un paso importante para que no haya represaliados y, por lo tanto, tampoco familiares».


«Amamos la vida, pero no vamos a ceder»
M. J.

IRUÑEA

El colectivo que agrupa a los allegados de los represaliados políticos manifestó en la comparecencia de la capital navarra que no cejará en su empeño. «No vamos a resignarnos. Amamos la vida, pero no vamos a dejar solos a nuestros hijos. Seguiremos siendo el nexo de unión entre Euskal Herria y nuestros amigos y familiares presos», destacaron.

Los representantes de Etxerat mostraron su convencimiento de poder acabar con la dispersión, siempre y cuando las instituciones, partidos y organismos sociales de Euskal Herria «unan sus fuerzas contra esta política. Si es así, estamos convencidos de que nada ni nadie podrá vencer a la sociedad vasca».

Mientras tanto, aseguraron que los allegados de los prisioneros «seguiremos ven- ciendo a la dispersión, poniendo en juego nuestras vidas semana tras semana». Al mismo tiempo, llamaron al conjunto de la ciudadanía a participar en los actos de denuncia y recuerdo convocados para los próximo días.

La rueda de pren- sa resultó emotiva y llena de tensión, has-ta el punto de que dos familiares se desvanecieron.

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Comentaris

Bienvenido sea el accidente
09 des 2004
Esperemos que haya muchos más.
Franco hijo de puta
09 des 2004
Que puede tener en la cabeza un invecil que usa el nombre de un dictador asesino.

Das asKo, tanto como Pio Moa
Re: Miradnos bien, porque el próximo puede ser cualquiera de nosotros
09 des 2004
el proximo serás tu.
Jo Ta Ke!
Re: Miradnos bien, porque el próximo puede ser cualquiera de nosotros
09 des 2004
tu francisco vas de farol no
Re: Miradnos bien, porque el próximo puede ser cualquiera de nosotros
10 des 2004
solidaritat amb els presos i preses i les famílies. kolpez kolpe !!!
Re: Miradnos bien, porque el próximo puede ser cualquiera de nosotros
10 des 2004
Euskal presoak, euskal herrira!
Jo ta ke!
Sindicat