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Notícies :: un altre món és aquí : globalització neoliberal : ecologia : amèrica llatina
Desarrollan zapatistas preservación ambiental ante la creciente deforestación
08 des 2004
Contrasta con las tendencias oficiales de incorporar a talamontes en gobiernos.
Indígenas señalan que su ley "es para proteger los bosques, porque llaman el agua".
México D.F. Miércoles 8 de diciembre de 2004


HERMANN BELLINGHAUSEN ENVIADO

Morelia, Chis., 7 de diciembre. Los municipios autónomos que comprende el caracol Torbellino de nuestras palabras son pioneros en la reglamentación y cuidado de los bosques y los recursos naturales. Su experiencia constrasta con las actuales tendencias gubernamentales en la materia, y el creciente peso político de los empresarios madereros.

En semanas recientes, por otro lado, se incorporaron cuatro nuevos municipios autónomos a la junta de buen gobierno (JBG) Hacia el arcoris, con lo cual este caracol ya abarca 11 alcaldías. Genaro Vázquez, San José en Rebeldía, Las Montañas y Santo Domingo, todos en el territorio tradicional de los tzeltales, se suman a los siete municipios que conformaban previamente la región zapatista Tzotz Choj.

Así, la JBG y su comisión de vigilancia han crecido. Se nota esta noche, pues las muy concurridas instancias sesionan con vivacidad. Una muchacha representa en la junta al municipio Genaro Vázquez, y en la comisión de vigilancia (encargada de recibir a todos los visitantes y determinar si se entrevistarán con la JBG) han sido integradas seis mujeres más.

Aserraderos

Entrevistadas por La Jornada, las autoridades autónomas hablan del cuidado de los bosques y el uso racional de la madera. Esto ofrece buen contraste con la actual política oficial, cuando los empresarios madereros avanzan dentro del gobierno chiapaneco, a la par que las autoridades ambientales y forestales de la Federación adoptan políticas que los favorecen. Sin ir más lejos, el alcalde electo de Altamirano, Pedro Rodríguez Hernández, es el patrón de un aserradero de la región. Paradójicamente fue postulado por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). "Parece que tenemos que enseñarle qué significa la palabra 'ecología'", ironiza un miembro de la JBG.

También el nuevo presidente municipal príista de San Cristóbal de las Casas, Sergio Lobato, es empresario maderero, con una próspera empresa familiar en Teopisca (la cual por cierto vende al gobierno estatal las casas prefabricadas con que se levantan aldeas modelos para los reubicados de Montes Azules, como Santa Martha y Nuevo Magdalena). El mismo secretario de Gobierno, Rubén Velázquez, es un conocido maderero en la región de Villaflores.

La llamada Ley de cuidado de árboles o sea cuidado de la naturaleza, adoptada (y adaptada) por las cinco JBG zapatistas, se originó en este caracol, como resultado de dos problemas inmediatos: la existencia legal e ilegal de aserraderos en las montañas y valles ya muy deforestados de Altamirano, Chanal y Comitán, y la necesidad de regular en las comunidades autónomas los usos de bosques, madera y leña.

"Esta ley es válida en los territorios de los municipios autónomos sin distinción de nadie", señala su texto. "Es para proteger los bosques, porque llaman el agua, y también son protección de los animales silvestres. Por eso todos deben entender que es importante cuidar nuestros bosques." El documento consta de seis artículos:

"1) Los árboles sólo deben ser cortados por las necesidades domésticas, no para vender. 2) Tenemos la obligación de cuidar y conservar los bosques, y también tenemos el derecho de usar árboles de uso doméstico bajo un permiso de las autoridades autónomas. 3) Por cada árbol cortado, la obligación del que cortó es sembrar dos arbolitos y cuidarlos. 4) Cada municipio autónomo sancionará de acuerdo a su reglamento. 5) Tumbar un árbol sin autorización se sancionará con sembrar 20 arbolitos. 6) Todos los permisos se harán en la comisión de Tierra y Territorio (de la JBG)".

La aplicación de estos principios ha topado con la oposción de los aserraderos. Cuenta un miembro de la JBG: "En el municipio autónomo Vicente Guerero tienen el problema de tres aserraderos grandes, dos de particulares y uno de la sociedad de solidaridad de ocho comunidades príistas. Hemos tratado de dialogar con ellos para informarles sobre la nueva ley autónoma de protección de bosques. Platicamos con los madereros. No están de acuerdo. Piensan que la ley que usan es del gobierno, que les da permiso, y les parece mejor. Pero en el territorio zapatista tenemos que cumplir con la ley indígena, les dijimos. Les entregamos escrita la ley. Está bien, dijeron ellos, pero no la queremos respetar.

"Nosotros hemos tratado de controlar a los madereros. Para más, algunos hacen contrabando y muchos no tienen permiso y saquean los bosques de Altamirano", agrega.

Tan es así que incluso el ayuntamiento oficial de Altamirano ha tenido que encarcelar a un grupo de talamontes ilegales que atravesaban cada noche el ejido Morelia (municipio rebelde 17 de Noviembre) con grandes cargamentos de madera. "Hace poco, otros taladores tumbaron bosque en tierras recuperadas, con apoyo de las autoridades oficiales. Les quitamos la madera. Y queremos resolver el problema de manera pacífica y justa", expresa la JBG.

Para dar idea de la deforestación regional, baste mencionar que donde se localiza el municipio autónomo Miguel Hidalgo ya no queda madera que tumbar (aunque aún hay aserraderos), y en Lucio Cabañas "no quedan árboles de verdad". En Ernesto Che Guevara, "el único problema es la venta de leña y de madera a pequeños compradores llamados barroteros".

Buscando revertir esta situación, en 17 de Noviembre operan cuatro centros de reforestación con 2 mil matas de cedro. "Un ejemplo de lo que se puede hacer", según la junta.

Cabe agregar, para ofrecer contexto, que los bosques entre Ocosingo, Altamirano, Chanal y Comitán han sido sucesivamente botín de madereros, tierra prometida para los finqueros y su ganadería extensiva, y nuevamente botín (en lo que queda) de los madereros. Pero también constituyen hoy una buena parte de los territorios recuperados por los indígenas después de 1994, donde se consolidan los municipos rebeldes.

Dos maneras diferentes de ejercer gobierno. Del lado del Estado y los empresarios: proseguir con la explotación de bosques, eso sí, regulada; y en lo posible, la reprivatización de las tierras comunales indígenas. Del lado autónomo: recuperar los bosques en los ex ranchos (a su vez ya recuperados) y las dotaciones ejidales, cuidar los recursos, detener el imparable e irracional comercio de madera.
Mira també:
http://www.jornada.unam.mx/2004/dic04/041208/019n1pol.php

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