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Anàlisi :: antifeixisme
De los fascismos y la guerra
21 nov 2004
La legitimación "democrática" burguesa de la la guerra imperialista y el fascismo y su vínculo con el talante pequeñoburgués de la economía de la sociedad anónima.
El fascismo es, como la guerra imperialista, una de las acciones políticas drásticas que el sistema capitalista genera periódicamente para sus asegurarse el cumplimiento de sus propios fines de lucro y predominio. En situaciones de democracia formal burguesa, tanto el fascismo como la guerra imperialista se producen con el apoyo de una âmayoríaâ? suficiente de âapoyo popularâ?. Naturalmente, este âapoyo popularâ? que obtienen los capitalistas y sus aliados para una guerra imperialista, bien directamente, bien mediante la vía intermedia de promoción de un fascismo â considérese aquí el caso del ascenso al poder de Hitler, que fue promovido por los capitalistas para que la crisis económica provocada por ellos en Alemania no desembocara en una revolución socialista de izquierdas continuación de la que tuvo lugar en Rusia en octubre de 1917 (*) â requiere la creación y existencia de unas condiciones previas âsuficientesâ? y necesarias para que se produzcan las eventuales âmayoríasâ? con las que los capitalistas âlegitimanâ? sus guerras imperialistas o sus fascismos.

En el caso de las guerras imperialistas, el elemento básico que los capitalistas ponen en juego a través de la prensa burguesa es el llamado âdefensismoâ?, intensificación ideológica revolucionaria del âpatriotismoâ?. En el caso de la campaña imperialista de George W. Bush, el elemento activador del âdefensismo revolucionarioâ? que le ha llevado a revalidar una âmayoríaâ? en la democracia burguesa norteamericana para continuar sus operaciones de guerra es el llamado âterrorismo islámicoâ?, una temible e imprevisible red creada a partir de los trabajos de instigación realizados por las propios servicios de inteligencia de los Gobiernos imperialistas cuyo fin consiste precisamente en garantizar en el momento adecuado, suficiente material con el que difundir el âdefensismo revolucionarioâ? a través de la prensa burguesa. Los efectos de este âdefensismoâ? frente al âfenómeno terroristaâ? llevaban siendo estudiados y perfeccionados por los servicios secretos imperialistas en el âlaboratorio palestinoâ?, en el cual el pueblo israelita y el pueblo palestino son los rehenes macabros de los âexperimentosâ? de guerra del imperio.

(*) Posteriormente, tras la II Guerra Mundial, Stalin terminó por enterrar la revolución socialista de izquierdas mediante su pacto con los imperialistas burgueses en Yalta, a cuenta de sus propios deseos imperialistas âeslavosâ?.

Si en la âguerra imperialistaâ?, el elemento de activación sociológico de las mayorías que âlegitimanâ? a los capitalistas es el âdefensismo revolucionariosâ?, en el caso de que se prefiera una vía intermedia para dicha guerra a través de un fascismo, el elemento âlegitimadorâ? es la creación de una âamenaza interiorâ?, bien sea mediante la creación a través de la prensa burguesa y de las redes de inteligencia de âproblemas racialesâ?, âreligiososâ? o âidentitariosâ? que la propaganda haga crear que constituyen una âamenza para el puebloâ?. El fascismo llega entonces como el âsalvadorâ? o âla soluciónâ? a las amenazas convenientemente diseñadas y preparadas por los capitalistas para poder hacer posteriormente un âuso legítimoâ? del poder y promover finalmente, y en el caso en que no haya sido factible su promoción directa, el objetivo último que no es otro que la guerra imperialista, además por supuesto de impedir con todo ello la formación de movimientos revolucionarios de izquierda.

Los movimientos de izquierda que luchan contra la guerra imperialista y contra la explotación capitalista se ven casi siempre barridos por la ola de âdefensismo revolucionarioâ? o âfascismo democráticoâ?, por lo que el estudio de sus dinámicas y condiciones es de gran ayuda para la formación de los revolucionarios de izquierda.

Para avanzar en la organización política que permita avanzar a la revolución socialista de izquierdas es preciso limar en lo posible las condiciones favorables a la difusión del "defensismo" y de los "binomios" "amanaza-salvación". Para ello es un obstáculo de primera magnitud el talante pequeñoburgués de nuestras sociedades fundadas en la economía mercantilista del "tanto tienes, tanto vales". En este sentido, la promoción de la democracia económica mediante organizaciones horizontales como cooperativas o asociaciones de productores en los que se implante la democracia de "un socio" un voto y de esta forma consigan relegar el carácter reaccionario de las sociedades anónimas es un paso necesario tanto para la formación ciudadana en materia de democracia real económica como en la preparación de un proceso tan complejo como la revolución socialista de izquierda.

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