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Notícies :: mitjans i manipulació
resposta a l'article que tocava el temazo comunicació amb la societat civil
17 nov 2004
Iñaki Urrestarazu - Miembro de la Asamblea anti-TAV
¿Cuál es el mensaje que hay que dar?
En el seu dia vaig enviar aquest article de Gotzon Aramburu: ¿Que por qué no llega el mensaje? [veure
http://www.gara.net/idatzia/20040827/art76398.php ]

que em va semblar es plantejava els problemes de comunicació de les persones activistes en les alternatives cap a la resta de la societat.

Ara envio aquesta contesta [és a:
http://www.gara.net/idatzia/20041024/art84946.php ] i confio que aporti un altre esglaó a seguir analitzant la situació general.


Iñaki Urrestarazu - Miembro de la Asamblea anti-TAV
¿Cuál es el mensaje que hay que dar?

El artículo de Gotzon Aramburu, que GARA publicó el 27 de agosto, me pareció interesante, ya que da pie a un debate bastante actual. Y me parece, por otra parte, loable el respeto con el que habla el autor. Es un artículo que me ha suscitado una serie de reflexiones, en parte como respuesta pero que en parte van más allí de la simple respuesta.

En el seno de la Asamblea anti-TAV y desde hace mucho, ha habido toda una serie de debates sobre el contenido a dar a nuestros men- sajes: si
limitarnos a un no al TAV o denunciar todo el entramado socio-económico y político que está detrás. En ese debate siempre ha quedado claro que no nos podemos limitar al simple no al TAV y que es muy importante denunciar el modelo económico y la filosofía que lo sustenta.

Nuestro objetivo no es sólo parar el Tren de Alta Velocidad. Es también contribuir a un cambio social pro- fundo del modelo de sociedad que lo
sustenta y a cambiar en la gente la mentalidad desarrollista y consumista que nos está imponiendo el sistema. Esto, dicho sea de paso, nos
diferencia radicalmente por ejemplo de los planteamientos sindicalistas clásicos del muy corto plazo ­que ha caracterizado al llamado reformismo y nos acerca más a colectivos que desde sus problemáticas concretas tratan de cuestionar todo el modelo y sus implicaciones. Significa una gran diferencia frente a quienes otorgan a los partidos o a los políticos la tarea de gestionar la sociedad y a los movimientos la de defender cosas muy concretas, sin ha- cer referencia a los responsables y a los mecanismos globales que producen y generan tales problemas.

En un estudio reciente realizado por el colectivo Abra contra las térmicas y planes energéticos del Superpuerto y en colaboración con un equipo de la
Universidad, utilizando un método científico de análisis, se ha llegado entre otras a la siguiente conclusión: que el peso de la mentalidad
desarrollista en la gente es impresionante y es el principal factor de bloqueo a las luchas que cuestionan los grandes planes institucionales.
Bloqueo que se agrava con la coyuntura de desmovilización y desmoralización en algunos casos, de desintegración del tejido social e
«integración» social al entramado insti- tucional democrático, en quien se delega las responsabilidades y que es la base operativa del sistema. En tanto que la gente no perciba de una manera evidente las agresiones, cosa que es difícil muchas veces debido a las inmensas cortinas de humo que extiende el poder, es difícil hacer ver con claridad el alcance de agresiones en marcha, como es el caso del TAV.

La gente, es un hecho, se preocupa y rebela cuando le afecta directamente, y no cuando afecta a otros. Incluso en este caso, hay problemas de
percepción. Hay situaciones en las que los problemas se perciben con evidencia y claridad por una serie de sectores sociales, porque la agresión es muy evidente. En otros casos, sin embargo, la percepción no es tan clara incluso para los sectores afectados, dada la lejanía de los
problemas o los enredos en que la discusión oficial los sume. Y en estos casos, hay una necesidad añadida de explicación, que evidentemente hay que afinar y cuidar. En cualquier caso, creemos que se trata también de
explicar las interconexiones entre los problemas, las causas y los responsables. De ahí nuestra postura de relacionar las agresiones del TAV,
con las de las grandes infraestructuras y el modelo neoliberal.

Somos conscientes de nuestras limitaciones para llegar a la gente. Porque ahí está el enorme peso de la mentalidad desarrollista y consumista al que
nos hemos referido, que está ampliamente implantado en grandes sectores.
Pero creemos que esa mentalidad hay que ponerla en cuestión, porque es la vía de ir haciendo retroceder el peso de la política neoliberal y el
grueso de las agresiones que vivimos cada día.

De hecho, es una apuesta. Una apuesta en la que, o bien se trata de llegar a más gente con un mensaje light, o de ir al fondo de los problemas aun al
precio de tener que tener que ir más despacio. Es un dilema que se ha planteado muchas veces en la historia. Y creemos que la derrota del movimiento obrero viene en parte porque no se ha trabajado un
cuestionamiento profundo del sistema. El querer llegar a más gente ha sido el argumento que ha ido haciendo rebajar planteamientos y reivindicaciones
a la izquierda, produciendo una social-democracia y un eurocomunismo que ha dejado sin armas a los movimientos y trabajadores y que ha sido una de
las principales piedras de consolidación del sistema y de integración de los movimientos a su estrategia.

Por otra parte, y ahondando más, creemos que hay una dialéctica estrecha entre los objetivos y el tipo de organización social. Los movimientos
reivindicacionistas han sido movimientos verticales, que se movían y mueven a toque de silbato. Nosotros, en la línea de las jornadas de Urbina del 12 y 13 de junio de este año, optamos por un movimiento autoorganizado, horizontal, surgido de la base, no manipulado por nadie y
que encaje en el marco de la defensa de nuestras reivindi- caciones de una manera consecuente y solidaria, sin crear compartimentos estancos entre
los problemas.

Sabemos que este discurso no es asumido por todos. Es lógico. Pero es un discurso consecuente y coherente, que es importante desarrollar. No
tenemos el monopolio del discurso anti-TAV. Hay diferentes apreciaciones, matices, ideologías y proyectos de sociedad en sectores oponentes al TAV.
No nos hemos opuesto, es más, hemos propiciado, las unidades de acción amplias con el conjunto de movimientos anti-TAV, como AHT Gelditu! Elkarlana.

Creemos que el discurso antidesarrollista es el único capaz de frenar las agresiones que nos están viniendo, incluida la del TAV y de generar las
semillas para cambiar tales agresiones y que pueden crear otro modo de sociedad y de vida.

Pero a lo que no estamos dispuestos es a entrar en la vía de las alternativas, ni de gestiones, como quienes defienden el «tren social», por mucho que traten de justificarse sobre la base de una mayor
credibilidad. Dentro de los parámetros socio-económicos actuales, ponernos a dar alternativas a la acumulación y cuellos de botella de mercancías creados por el capitalismo desarrollista que promociona el consumismo a
tope, no tiene sentido. Cuestionar los ejes del transporte impulsados desde las instituciones, como el TAV y las autopistas, es imprescindible y
fundamental, pero queda muy cojo si no se cuestiona el modelo económico-social en su conjunto, porque dependen de éste. El transporte
como todos los sectores económicos depende directamente de los intereses y perspectivas del sistema en el que se inserta y esto es algo a tener muy presente. Con mayor razón, estamos menos dispuestos a entrar en vías conciliadoras, dialogantes y negociadoras tendentes, como ocurrió en el fatídico caso de la autovía de Leizaran, a buscar salidas pretendidamente menos malas, pero que en esencia serían gravemente perjudiciales para la sociedad y el entorno.

Por último invitamos a la más amplia participación en la manifestación que tendrá lugar en Donostia el próximo 6 de noviembre, que ha sido convocada
por AHT Gelditu! Elkarlana. -

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