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Palestina després d'Arafat
14 nov 2004
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GARA


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BIOGRAFÃ?A DE ARAFAT


Nombre: Nacido como Muhammad `Abd ar-Raouf `Arafat al-Qudwa al-Husseini. También conocido como Abu Ammar.


Fecha y lugar de nacimiento: 24 de agosto de 1929, en El Cairo (* Ciertas biografías sitúan el nacimiento de Arafat en Jerusalén, ciudad en la que pasó su infancia).


Formación: Arafat obtuvo el título de ingeniero en 1956.


Cargos: EL 4 de febrero de 1969, Arafat fue elegido presidente del Comité Ejecutivo de la OLP. El 1 de abril de 1989 Arafat fue proclamado en Túnez "presidente del Estado �rabe de Palestina". El 5 de julio de 1994 jura su cargo al frente de la Autoridad Nacional Palestina tras su entrada en olor de multitudes en Gaza, tras un exilio que comenzó en su infancia.





ARAFAT, DEL EXILIO EXTERIOR A LA RESISTENCIA EN LA MUKATA


Yaser Arafat fue capaz de cohesionar a la resistencia palestina en los momentos más difíciles. Desde la oficina de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Túnez, el líder histórico del movimiento palestino supo lidiar con extrema habilidad las diferencias internas, además de sortear la diana situada permanentemente sobre su persona por el Estado de Israel.



Las dificultades en el liderazgo de Arafat han sido, paradójicamente, mucho mayores desde su vuelta en olor de multitudes a la ocupada tierra palestina. Esa misma tierra ocupada sobre la que ha intentado cimentar con desigual suerte un incipiente gobierno palestino, estrangulado, no obstante, por los incumplimientos reiterados por Israel de los Acuerdos de Paz de Oslo (1993).



El hombre que combatió con las fuerzas del mufti de Jerusalén en la guerra contra la creación del Estado de Israel (1948) fue el mismo líder que, tras mantener viva la llama de la lucha por la independencia palestina, orientó al Consejo Nacional Palestino hacia la aceptación de la existencia del Estado judío (1974).



A esa evolución no fueron ajenos los efectos devastadores de las sucesivas guerras árabe-israelíes, que minaron progresivamente las alianzas árabes, dando paso a acuerdos bilaterales con Israel más o menos confesados por la mayoría de los estados árabes.



En otro contexto de âderrota árabeâ?, el surgido de la Primera Guerra del Golfo (1990), el líder palestino, que había mantenido una actitud de respaldo a Bagdad bien discordante de las posiciones colaboracionistas imperantes en el Pérsico, se adentra en un proceso de negociaciones con Israel basado en el principio de âpaz por territorioâ?.



Del Proceso de Oslo debía emanar un estatus autónomo para Gaza y Cisjordania previo a la futura creación de un Estado palestino. Sin embargo, la falta de definición de esos compromisos en cuestiones tan delicadas como el estatus de Jerusalén o el retorno de los refugiados, unido al control efectivo que se reservaba Israel sobre sus habitantes âcolonos- y todas las infraestructuras a ellos referidas en territorios ocupados âprincipales carreteras- se convirtieron en el caballo de Troya de los compromisos escenificados por Arafat y Rabin, y que llevarían a convertir al rais palestino, otrora âterrorista más buscadoâ?, en todo un flamante Premio Nobel de la Paz.



La nula voluntad israelí en implementar los acuerdos y avanzar en las cuestiones todavía no cerradas en los mismos terminó por acrecentar la oposición interna al proceso guiado por el líder de la OLP, y que ya en sus orígenes encontró un rechazo considerable tanto de la izquierda palestina como del movimiento islamista, éste último con una fuerte implantación en la Palestina ocupada.



La creación de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que dedicó buena parte de sus recursos económicos âen su mayoría procedentes de la aportación exterior, incluida de la UE- a fortificar la posición del rais, ha hecho que la Policía sea hoy por hoy si no el único sí el símbolo más visible de la autonomía palestina.



Las denuncias de corrupción de personas significativas de los círculos más próximos a Arafat han terminado por ensombrecer la figura del rais que, sin embargo, supo conservar hasta el final siquiera los reflejos del líder indiscutible que fue, como quedó patente en momentos épicos como los vividos en la defensa de la Mukata.


Con Arafat desaparece un líder forjado en condiciones extremas, como las de su pueblo, que, en el ocaso de sus días, ha persistido, como siempre a su manera, en el desafio al âenemigoâ? israelí, esta vez aferrándose hasta su último aliento a ese símbolo de resistencia ây también de su propio poder personal- llamado Mukata, de la que sólo ha podido sacarle la enfermedad.


Su muerte pone fin a sus tres años de exilio interior en Ramallah y, puertas afuera de la Mukata, abre buen número de incógnitas sobre el futuro del liderazgo de la nación sin Estado árabe; no así sobre el futuro de la propia Palestina, abocada a perseverar, por todos los medios a su alcance, en una lucha desigual en post de su reconocimiento como Estado.

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Comentaris

Re: Palestina després d'Arafat
14 nov 2004
es una persona, no un dios.
Re: Palestina després d'Arafat
15 nov 2004
doncs a mi em sembla una bona biografia critica
Sindicat Terrassa