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Notícies :: pobles i cultures vs poder i estats
El confesor de los GAL (Jon Idigoras · 2004-10-31)
31 oct 2004
Jon Idigoras - Militante abertzale
No sería justo decir que España es un país de ladrones, criminales, rufianes y fascinerosos de toda índole. No señor, no sería justo. Pero bien podemos decir, sin temor a equivocarnos, que haberlos, haylos, sobre todo en las altas esferas que gobiernan la economía, la justicia, o el orden establecido. Con la particularidad de gozar de impunidad, por el hecho de pertenecer a la misma «banda» que gobierna y reparte justicia.

Miguel de Cervantes se adelanta a los tiempos cuando en sus Novelas Ejemplares narra en las andanzas de Rinconete y Cortadillo la existencia de una organización de truhanes, descuideros y buscones, cuyo cuartel general era el patio de la casa del señor Monipodio, dirigente máximo de esta corporación de delincuentes y a la vez benefactor y protegido de clérigos, alguaciles, corchetes y justicias, e incluso de personajes de más alta graduación social. España puede ser un ejemplo de este corporativismo delincuente y criminal, donde el moderno señor Monipodio, oculto bajo la X del abecedario, dirige todas las tramas que ejecutan crímenes horrendos y son pagados con los multimillonarios fondos reservados para estos menesteres, cuyos beneficiarios, además de los autores materiales, son también ministros, generales y jueces, encargados de silenciar, proteger e incluso premiar a los responsables políticos de estos crímenes.

Tal es el caso del general Galindo, ascendido precisamente por su contribución a la «democracia» y cuyos méritos más resaltables son los asesinatos de Lasa y Zabala, condenado a 102 años de prisión y puesto en libertad gracias a la benevolencia y complicidades compartidas. Otros delincuentes como Vera, Barrionuevo, Colorado... condenados y en prisión por secuestro y puestos en libertad gracias otra vez a la generosidad cómplice de unas instituciones de justicia cada vez más degradadas y bajo sospecha de ser beneficiarias del reparto de los fondos reservados. Esta conclusión puede sacarse de las manifestaciones que el «confesor» de todos éstos delincuentes ha efectuado ante una nueva condena reincidente, ésta vez por apropiación de fondos para beneficio personal.

Fray Juan Rodríguez Ibarra, que así se llama el santo varón que solicita otro indulto para ésta gentuza, basándose a modo de presión hacia el gobierno de ser conocedor bajo secreto de confesión de la implicación de las más altas personalidades, incluidos jueces, en la trama criminal de los GAL y el reparto de los fondos reservados. Sin duda un aviso a navegantes que tendrán muy en cuenta a la hora del indulto.

Sería un buen ejercicio de higiene democrática para el gobierno del «nuevo talante» regenerarse ante la sociedad dando a conocer los nombres de los implicados, comenzando por el Sr. X, y llevándolos ante un tribunal «limpio» de sospechas junto con los jueces corruptos que tan buenos servicios han prestado al Gobierno, en casos como la ilegalización de partidos, cierre de periódicos y torturas. -
Mira també:
http://www.gara.net

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Comentaris

Re: El confesor de los GAL (Jon Idigoras · 2004-10-31)
01 nov 2004
Si home si, que aquests del Gara estarant content amb tu tan espamejar indymedia amb el seu diari.
Que et donen comissio? I si jo tambe faig el mateix amb el meu diari favorit? que et sembla?
Re: El confesor de los GAL (Jon Idigoras · 2004-10-31)
01 nov 2004
A mi hem sembla molt bé el que fa "ulls".
Re: El confesor de los GAL (Jon Idigoras · 2004-10-31)
01 nov 2004
donc posa-ho tb, a ki no li interessi no jhoolleirà
Re: El confesor de los GAL (Jon Idigoras · 2004-10-31)
01 nov 2004
Mireu com en som de desgraciats els catalans. No ens unim ni per mal de morir. Per molt que les diferencies siguin miserrimes entre nosaltres, tant sols ens fixem en aixó, en el que ens pot separar. Mai en el que ens uneix.
I si el que ens pot separar es minim, esmercem esforços per amplificar-ho, per ampliar-ho fins que ens detestem, fins que fem imposible la unitat.

Com acostuma a pasar, els espanyols, es treuen un general de la maniga, ens omplem d'osties fins que s'en atipen, ens deixen als millors esventrats per les voreres, i aqui no ha pasat res.

Com volem el respecte dels espanyols, si els primers a devorar-nos som nosasltres?
Sindicat