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Los otros Jokin
31 oct 2004
30/10/04

UN SUPLEMENTO DE EL MUNDO

EDUCACION/VICTIMAS DEL «BULLYING»

LOS OTROS JOKIN

EL ACOSO que sufría el adolescente vasco que se ha suicidado es frecuente en los colegios. La máxima experta en «bullying» describe el problema con otros casos

NORA RODRIGUEZ


Jokin, 14 años, comienza a ser objeto de burla de amigos y compañeros cuando, a principios del curso pasado, se hace sus necesidades encima en clase / De la mofa, pasan a los golpes, incluso le rompen el aparato dental en una paliza / «Le hacían comer tierra», dice una compañera / Durante el campamento de verano, Jokin y su cuadrilla son pillados por los monitores mientras fumaban un porro / Cuando el asunto llega a oídos de los padres de los adolescentes, todos señalan, injustamente, a Jokin como chivato y se ensañan más con él / El 13 de septiembre, primer día de clase, es recibido con el aula decorada con papel higiénico para celebrar el aniversario de la diarrea y con golpes / 14 de septiembre lo acribillan a balonazos en el gimnasio / El 15, otra paliza cruel / Jokin deja de ir a clase y su tutora alerta a los padres / Padres y profesora acuerdan que Jokin vuelva al aula el martes 21 con un móvil por si tuviera problemas / Esa madrugada, se suicida
Jokin, no te conocía pero yo también he pasado por lo mismo. Mi dolor sigue oculto, el tuyo ya no y servirá para hacer cambiar las cosas. Ahora descansa en paz. Un beso». El pasado miércoles alguien dejó esta frase, escrita en un folio blanco con tinta azul y en castellano, al lado de las velas que dibujan las iniciales de Jokin, J.C., junto a la muralla de Hondarribia (Guipúzcoa).

Es el lugar donde Xebe, como le llamaban sus compañeros, decidió poner fin a su vida tras ser víctima durante más de un año de lo que se conoce como bullying. Un anglicismo con el que se designa el proceso de intimidación en los centros de estudio, sistemático y creciente, por parte de ciertos compañeros hacia otro, con el beneplácito del grupo.

La carta, sorprendentemente, al día siguiente, jueves, había desaparecido. ¿Porque delataba que hay más Jokins, o porque rompía con el pacto obligado de silencio impuesto por el centro escolar? Sea como fuere, lo cierto es que no sabemos si los alumnos del centro reciben atención psicológica tras lo ocurrido, tampoco si alguien se ha tomado el trabajo de explicarles que el bullying lastima y mata de muchas maneras.

Comencé a estudiar el fenómeno en España al final de la década de los 90. En realidad, lo que me interesaba era el mobbing.Pero, para mi sorpresa, cuando comencé a entrevistar a personas que sufrían hostigamiento en el trabajo descubrí que gran parte de ellos había sido a su vez objeto de burlas y abusos en el colegio, es decir, víctimas de bullying. Luego topé con las cifras: un 48% de los escolares españoles entre los nueve y los 14 años ha padecido o padece violencia por parte de un compañero. Para más de la mitad, el acoso es psicológico y un 18% lo sufre también físico, heridas de arma blanca (2%) y agresiones sexuales (2,5%) incluidas. A partir de entonces comencé a entrevistar a niños (tanto agredidos como agresores) en toda España y la realidad del problema me resultó aún más cruda que la estadística. Un padecimiento que casi todos llevaban en silencio y del que algunos escapaban recurriendo también a la violencia. Son los otros Jokin, y son legión.

Como Erika, de 16 años, sevillana, que cogió un cuchillo de su casa y lo llevó a clase para clavárselo en el brazo a una de sus acosadoras después de dos años soportando que se burlaran de ella por su aspecto. No pudo más y reaccionó de la peor forma que supo, convirtiéndose ella también en una agresora.

Sandra (17 años) es una excelente estudiante de un colegio de Barcelona que aún tiene problemas con la comida. En segundo año de ESO, sus tres mejores amigas empezaron a mofarse de ella a y ridiculizarla delante de toda la clase y de los profesores, quienes, por cierto, también se reían de las bromas. Como en el caso de Jokin, alguien le colocó a Sandra el cartel de chivata, la señaló como la persona que había delatado a sus tres amigas cuando el coche del director apareció lleno de pintadas insultantes.Cuatro años después, su diagnóstico sigue siendo anorexia nerviosa.La semana pasada en Argentina, en un pueblo tranquilo de la Patagonia, un joven mataba tres compañeros de clase porque estaba cansado de las burlas.

«Alvaro me pega, pero también me cuida de que los más grandes me hagan daño». Marcos, un niño inmigrante de ocho años, lleva casi uno recibiendo palizas de sus compañeros, pero sobre todo de su amigo, un bully de su misma edad que de un puñetazo a final de curso del año pasado le destrozó las gafas. A Xebe, los aparatos de los dientes. Otros llegan a casa con moratones y heridas, la ropa rota, o sus pertenencias destrozadas.

Mónica cursa 3º de ESO y desde el año pasado es víctima de una chica y un chico de su grupo. Apenas empezar las clases llegó a casa con más de 20 chicles pegados en la cabeza. Sigue siendo una excelente alumna pero desde hace dos días no quiere salir de casa. Jokin también era listo y sacaba buena notas.

¿Cómo llega un estudiante a convertirse en marioneta de su acosador? Primero se trata de burlas con apariencia de juego. Lucas es obeso, tiene 11 años, y lleva cinco soportando intimidaciones.En primer grado, cuando empezaron las bromas pesadas que le hacía un niño en particular -hijo de la secretaria de la escuela-, pesaba 42 kilos. Ese año nunca escuchó su nombre y sí «bola de grasa», «el gordo», «el pelota». Lucas, un chico muy tímido, reaccionaba al principio llorando. Ahora se le puede ver solo por el patio de la escuela. Lo han derrotado.

DESNUDO EN EL LAVABO

El año pasado lo desnudaron en el lavabo y le escondieron la ropa. Asiste al colegio porque no se atreve a decirle a su padre lo que le pasa. Si alguien hubiera hablado con él cuando se sintió humillado en la clase de gimnasia -el día que el profesor le gritó «corre gordo, baja la tripa» porque iba más lento que los demás- tal vez sabría defenderse. En ese momento todos rieron y Lucas se sintió doblemente humillado. ¿Cómo se sentiría Jokin el día que una profesora le ordenó que recogiera los rollos de papel higiénico que sembraban los pupitres cuando sus amigos festejaban el aniversario de su diarrea en clase?

Lucas se culpa de lo que le sucede. Hay una profesora que sabe de su calvario, pero el colegio no toma medidas. Él se esfuerza por agradar pero su actitud causa el efecto contrario: exaspera al bully, y cada día soporta más golpes, codazos y empujones.¿La última vejación que ha sufrido? Le orinaron la mochila en uno de los recreos.

La niña de cinco años de un colegio público cerca de Málaga también pensó que si cada día le daba su almuerzo a una de sus cuatro acosadoras de seis años dejarían de encerrarla en los lavabos.No fue así. Se quedaban con su bocadillo, la metían en los baños y la amenazaban por si abría la boca. Su madre notó que algo ocurría porque la veía agitada, insegura y sufría pesadillas.Finalmente, la niña lo contó todo y la escuela tomó medidas.Sus maltratadoras fueron sancionadas y una monitora se encargó de vigilar los lavabos y el patio.

No todas las víctimas lo cuentan. Generalmente se apartan, se aíslan, porque no quiere volver a sufrir. Jokin no fue este septiembre a las fiestas del pueblo con sus amigos. Ya no quería divertirse ni estar con sus maltratadores. Ni siquiera tenía ilusión por su 15 cumpleaños, que hubiera sido cuatro días después del fatídico martes 21.


Pau tiene 14 años y por un problema en los huesos lleva botas ortopédicas. Dos de sus compañeros le empujan y se ríen. Se ha caído varias veces y ha llegado lastimado a casa. Los bullies, o alumnos acosadores, argumentan que sólo lo hacen para divertirse, que no le quieren hacer daño Nada de ello es verdad. Buscan sentirse protagonistas. Necesitan percibirse fuertes y poderosos.Se sienten superiores cuando machacan al otro. Tras el enfurecimiento de la víctima esconden sus propias heridas. Bajo la apariencia de una novatada, los bullies camuflan su inseguridad, y llenan su vacío emocional. Persiguen sin descanso vivencias diferentes, y necesitan impresionar.


A Mario, con 15 años, su perseguidor desde hacía más de dos años le escupía su comida en el comedor del colegio y se la hacía engullir ante la risa de sus compañeros. Todos los días. Era el modo en que creaba espectáculo. Una experiencia que el bully definía como «excitante», pero sólo mientras estaba frente al grupo. Luego, cuando Mario tímidamente vomitaba después de comer y algún monitor averiguaba qué ocurría, mostraba razonamientos autoexculpatorios: «Él me pidió una broma y a mí se me ocurrió ésta ». O apelaba a sus derechos: «Me estaba provocando y yo sólo lo hice para defenderme». O se hacía pasar por víctima: «Es que a mí también me lo han hecho».


Si nadie desea que estudiantes de 11,12, 14 ó 16 años acaben como los escolares de la novela de Golding, El señor de las Moscas -quienes tras pintarse la cara como guerreros y siguiendo a un líder se convirtieron en asesinos de un compañero mientras gritaban: «¡Dadle muerte al cerdo!» «Dadle muerte al cerdo!»- ¿por qué razón profesores y padres siguen mirando para otro lado? ¿Por qué nadie les enseña a los niños desde pequeños que permanecer callados frente a la violencia los vuelve inmunes, impotentes y vulnerables, e incluso puede llevarlos a ser la próxima víctima? ¿A quién protegen realmente siguiendo la ley del silencio?


Carolina, a sus 20 años, recuerda con espanto lo que le hacían a uno de sus compañeros de clase, el «genio de las matemáticas», como aún le llama. «Le tiraban botellas de plástico, le pegaban, le rompían las carpetas, le tiraban las gafas al suelo, le ponían tierra en su comida A veces, cuando Joaquín estaba tendido en el suelo, doblado en dos y con una mano en la barriga y otra en la cabeza, un grupo de amigas y yo gritábamos ¡parad! Pero ellos no paraban. A veces sueño con Joaquín al que no vi más.Sueño que nos golpean a los dos». Tanto los bullies como los testigos mudos forman parte de un mismo circuito de miedo y necesidad.

¿Y los padres? ¿Qué hacen cuando descubren que su hijo ha abusado de un compañero? En la mayoría de los casos no quieren verlo.Esta semana el diario vasco El Correo publicaba las declaraciones anónimas de uno de los padres de los chicos implicados en el caso de Jokin. Intentaba excusar a su hijo haciendo ver su lado bueno -«su cuadrilla (los bullies) fue su refugio y muchas veces su defensa», o eran « sus amigos, solían defenderle»- o minimizan su brutalidad -sólo le pegaron «el primer día», después participaron muchos alumnos…

«Goliat», como lo llaman sus amigos -un chico que había sido víctima de malos tratos por parte de su padre, y que con sus 13 años repetía un guión conocido- pegaba y se burlaba frecuentemente de uno de sus compañeros. Su madre lo descubrió porque le escuchó contárselo a un amigo por teléfono. En lugar de mirar para otro lado, optó por llevar a su hijo a un psicólogo y habló con los profesores y con los padres del chico agredido. Entre todos consiguieron que el colegio instaurara la figura de un mediador que le enseñara a los alumnos cómo resolver estos episodios. Padres y escuela, pusieron de su parte para que no volviera a ocurrir. En el instituto de Jokin y en todos deberían hacer lo mismo.

Nora Rodríguez, pedagoga experta en bullying, ha escrito «Guerra en las aulas»


MAESTROS A JUICIO


SNORRE BRYNE


En 1996, la OMS publicó un informe sobre hostigamiento en las escuelas europeas. En él decía que los niños noruegos eran los que mejor trataban a sus compañeros de clase (los que peor eran los alemanes. España no estaba incluida en la investigación).A pesar de ello, el Gobierno de Oslo no ha dejado de centrarse en el problema del bullying. Especialmente desde que llegó al poder el actual primer ministro, Kjell Magne Bondevik. Bondevik, que se ausentó tres semanas de su puesto por depresión siendo ya primer ministro, ha sido siempre muy franco sobre sus problemas psicológicos y ha convertido los asuntos de salud mental en una de sus prioridades. Hace dos años, inició personalmente una campaña de concienciación contra el acoso moral en los colegios. Desde entonces, el Manifiesto contra el acoso -que muchos maestros se han negado a firmar- obliga a que los maestros noruegos prometan que pondrán todos los medios a su alcance para evitar el bullying.Si un alumno es hostigado en horas lectivas, profesores, padres y autoridades educativas pueden ser llevados a juicio y, en última instancia, condenados. Ninguno lo ha sido, no obstante, hasta la fecha.



PARA ESCOLARES EN APUROS


¿Cómo evitar convertirse en una víctima del bullying? ¿Qué puede hacer un niño cuando ya es objeto de la crueldad de sus compañeros? La experta, Nora Rodríguez, elabora este decálogo para escolares en apuros.

1. Ignorar al bully y a sus secuaces. El bully ataca al que le responde, no al que lo ignora. Cuando es ignorado se desmorona, de ahí que ante una provocación una respuesta ingeniosa sea «¿Y?».Es como decir, ¿qué me quieres decir con eso? Y nunca llores en su presencia, no te enfades, ni le demuestres que te molesta.Si estás dolido que no se note.

2. Si te ves obligado a responder dile con tranquilidad: NO soy lo que tu piensas. O bien contesta con una broma. Si te dice «eres horrible», contéstale «me alegra que te hayas dado cuenta».

3. Busca apoyo en tus padres, en un profesor o adulto en el que confíes. Ellos pueden pedir responsabilidades al colegio y solicitar que tomen medidas en un plazo máximo de una semana. Y si crees que estás en peligro corre. Huir y refugiarse donde haya un adulto no es de cobardes, es protegerte.

4. Escribe una carta explicando lo que ocurre a tus padres, al director de la escuela o a algún profesor en el que confíes.

5. Habla con tus padres para no asistir a clase si eres víctima de acoso físico o psicológico.

6. Si eres objeto de chistes, burlas y bromas de mal gusto hazte de un grupo de amigos de tu barrio que te acompañen hasta la escuela y hasta tu casa, al menos mientras el acoso dure. En cualquier caso, no andes solo.

7. No estés cerca de tu acosador, ni te enzarces con él en disputas.No te fíes de él si quiere hacerse pasar por tu amigo.

8. Si un compañero te hiere con un bolígrafo o cualquier otro tipo de arma, pide a tus padres que lo denuncien a la policía.

9. Intenta que en tu colegio haya una página web donde niños que sufren acoso puedan contar anónimamente lo que les pasa.

10. Intenta que en cada curso un especialista dé charlas sobre qué es el acoso y cómo afecta psicológicamente a quienes lo padecen, que incluso llegan al suicidio.


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Mobbing OPINION

Boletín de noticias sobre acoso psicológico


LOS PRESUNTOS ACOSADORES DE JOKIN DICEN QUE TODO EL INSTITUTO PARTICIPÓ EN LAS VEJACIONES

El Mundo

06.10.2004


Los ocho menores que presuntamente participaron en el acoso que llevó al suicidio a Jokin, el joven vasco de 14 años muerto el pasado 21 de septiembre en Hondarribia (Guipúzcoa), lamentaron ayer la muerte de su compañero, aunque explicaron que todo el instituto participaba en las vejaciones sin que se les diera «mayor importancia».
Estos ocho menores declararon el lunes en la comisaría de la Ertzaintza de Irún (Guipúzcoa), dentro del atestado que se instruye por el suicidio de Jokin, el joven de 14 años que se tiró al vacío desde la muralla de Hondarribia el pasado 21 de septiembre.

Tras conocerse la muerte del menor, el centro escolar expulsó temporalmente durante una semana a ocho de los alumnos que presuntamente tomaron parte en el acoso y que son los que declararon el lunes.

Fuentes próximas a las familias de estos ocho menores explicaron ayer a Efe que todos ellos sienten lo que ha pasado con Jokin y, aunque admitieron que estos menores tomaron parte en las burlas, explicaron que cuando éstas tenían lugar «no le daban mayor importancia» porque son cosas que «ha habido siempre».

Estas fuentes consideraron asimismo que los ocho jóvenes no tienen responsabilidad en la muerte de Jokin, si bien reconocieron que ellos tomaron parte en estas «pequeñas faltas», ceñidas a «actos de burla», al tiempo que recordaron que aún se desconoce si el suicidio del escolar estuvo motivado por estos hechos o «por otras cosas».

Los menores también restaron importancia a las supuestas palizas que habría recibido Jokin, quien, según ellos, no fue víctima de puñetazos ni de golpes que pudieran causar lesiones o marcas, aunque la autopsia del cadáver reveló que el cuerpo presentaba hematomas anteriores al fallecimiento.


LOS ROLLOS DE PAPEL

En su declaración ante la Ertzaintza, estos jóvenes aludieron también a un hecho registrado en el instituto, cuando los compañeros de Jokin le lanzaron rollos de papel higiénico para conmemorar una diarrea que el joven había sufrido el curso anterior, y una profesora le mandó a él recogerlos. Para estas fuentes, del testimonio de los ocho jóvenes «no se puede concluir que la profesora quisiera humillar más» a Jokin, ya que «a ninguno se le pasó por la cabeza que la docente lo hiciera con ese ánimo».


Respecto a la situación escolar de estos jóvenes, las fuentes citadas recordaron que fueron expulsados del instituto durante una semana y explicaron que, aunque ya se ha cumplido el plazo, continúan en casa. Aunque la consejera vasca de Educación, Anjeles Iztueta, anunció hace unos días que estos menores iban a recibir clases durante dos horas al día en el mismo centro, pero sin contacto con sus compañeros, las fuentes familiares aclararon que aún no se ha tomado ninguna determinación definitiva.

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EXPLICACIÓN DEL LOGOTIPO

Estimada Marina,

se me olvidaba comentarte los contenidos del logotipo.

En primer lugar las palabras que aparecen y la coma.

La palabra NIK es el reflexivo de la primera persona del singular en
euskera, es decir, equivale a decir: yo mismo.

La coma se utiliza como pausa antes de enlazar con la J.

La J tiene su origen en el nombre de Jokin, que por cierto es un nombre que todos los españoles parlantes lo pronuncian muy bien, por lo que
hoy día pronunciar la palabra Jokin tiene un significado muy claro, pero también el nombre de esta letra "jota" en euskera quiere decir
pegado, hastiado, apesadumbrado y otros significados parejos. En cuanto a los colores hemos cogido el verde como fondo porque el
verde es el color representativo de Hondarribia, es decir, en los acontecimientos deportivos el verde nos representa a los hondarribitarras.

Y como el suceso de Jokin ha ocurrido en Hondarribia, y como Jokin era hondarribitarra al igual que los presuntos acosadores, el escenario en su conjunto está representado por el color verde. El verde también representa a la esperanza, valor fundamental. El color blanco de NIK representa la pureza, la honradez de la buena gente que se solidariza con Jokin y su familia. El negro de la coma es el dolor, el luto, la muerte. Y el amarillo es la luz, la luz que refleja Jokin como faro del movimiento social que va a acabar con el acoso y la violencia que tantos ciudadanos padecen en silencio.

J.M. S.

This work is in the public domain

Comentaris

Amarillismo
31 oct 2004
Oye, cuando se han suicidado cientos de trabajadores en desempleo, ¿La campaña está donde estaba? ¿Es amarillismo?
Re: Los otros Jokin
31 oct 2004
aquest txaval no ha arribat ni ha estar en edat d'estar a l'atur... menys demagògia barata
interesante
01 nov 2004
Hay profesores que son peores que los alumnos. En una situación como la descrita, en donde unos alumnos tiran rollos de papel higiénico por la clase contra otro (humillado) la profesora tiene dos opciones:
1/ hacer que el papel lo recojan los agresores (con la consecuente rabia de ellos en masa hacia la profesora. Cosa que hasta la profesora teme un poco) o 2/hacer que lo recoja el humillado; solucion mucho mas "cómoda" y rápida para la profesora.

Situaciones muy semejantes y comportamientos MUY semejantes ocurren luego en la sociedad adulta, en el àmbito del trabajo, social y político (política de criminalización al "guarro" terrorista-inmigrante, culpable de su propio malestar, en lugar de perseguir a los auténticos hijos de puta capitalistas)
Re: Los otros Jokin
01 nov 2004
Demagògia?. Pel que sembla, vostè mai ha passat per una situació similar. Un servidor ha hagut de suportar al llarg de gairebé mitja vida intimidació psicol·lògica i, pel simple motiu de que considerava que era més segur, havia de romandre callat per que si no el "monstre" serà encara pitjor. Sí, entenc que sembla ser que s'hagi posat de moda (al igual que el tema de la violència de gènere), però no per això hem de deixar de banda el problema amb l'excusa de que els intimidadors són sempre de classe obrera i els intimidats són "nens de papa". Amb tots els meus respectes però NO TENS NI PUNYETERA IDEA. I t'ho diu un votant de la CUP, per si ho dubtaves.

El problema és seriós, independentment del que digui els mèdia. Perquè com s'ha dit abans, els que pateixen un mobbing escolar tenen moltes possibilitats de patir-ho també a la feina. I denunciar-ho és més "progre" del que et sembla.

Obre els ulls, nano!.
Re: Los otros Jokin
01 nov 2004
tranquil i llegeix abans de res... lo de demagogia era pel del missatge anterior al meu... (encara que això de fer propaganda de les CUP... com si votes a IU, no ve a cuento, no?)
Re: Los otros Jokin
01 nov 2004
Me n'alegro d'haver-me equivocat, perquè t'havia confós (sincerament) amb un "anarko-fashion" de l'<<anarkia i birra fria>> típic que s'ho passa de conya enfotent-se del més mínim defecte de qualsevol altre persona.

Tema aclarat, doncs. Salut.
Re: Los otros Jokin
06 des 2004
Jo simplement vull comentar dos fets:
La frase d'un company den Jokin en la manifestació que van fer en el seu poble natal al seu honor. <<¿Este es el mundo que nos vais a dejar?.>> Jo , sincerament, no vull viure en un món així.
L'altre dia, al programa de las Cerezas de TVE-1 Jesús Vázquez va reconéixer que va ser maltractat al cole pels seus companys i va dir: >>A la gent que està com jo a aquella edat, aquesta etapa passarà i el temps farà oblidar...>>
Espero que mai oblidem el cas d'aquest noi, per això.
Re: Los otros Jokin
27 abr 2005
yo soy d san sebastian,d 1 pueblo cercano a hondarribi.
y lo d jokin es muy fuert,an pasado varios meses y ayer se celebro el juicio y nose muy bien loq a los txavales se les va acer,solo se que toda la culpa d esto no solo la tienen los jovenes agresores sino los profesores d la escuela y la enseñanza q les an dado sus padres.
y eso no es algo nuevo xq yo creo q alguien aunq sea solo 1 vez en su vida a sufrido 1 humillacion en clase o a sido partidario d la humillacion.
yo creo q padres y profesores deberian d pensar 1 poco en su infancia y darse cuenta dloq a 1 joven pueden dañarle con 1 simple insulto en el colegio,yaq en el colegio es dond empiezas a relacionart con la gent.
la lei en el colegio seria o pisas o t pisan,y asi no es,deberian enseñar a respetarse unos a los otros y q no ubiera diferencias en la forma d educar a uno o a otro.
JOKIN GOGOAN ZAITUGU!!!
Sindicat