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Sabemos poco de nosotros. Y lo poco que sabemos viene muy mentido.
31 oct 2004
PERDIDOS EN EL ALMACEN DEL COIRO

http://www.nuncamas.net/nuke/index.php

http://www.iberica2000.org/Es/


"¿Que si Bush es un personaje trágico o cómico? Me temo que es un ejemplo perfecto de cómo es dramático alguien que da risa. Si Bush gana las próximas elecciones la tragedia será automática y absoluta." (De Woody Allen, en el Festival de San Sebastián.)




Perdidos en el Almacen del Coiro


1*
"Sabemos poco de nosotros. Y lo poco que sabemos viene muy mentido. Pero la gente del pueblo no ha perdido el sentido común, como le ha ocurrido a la inmensa mayoría de ilustrados. Yo tengo una baldosita andaluza en el patio de mi casa. "No te preocupes tanto por la vida pues no saldrás vivo de ella", dice la baldosita." Eduardo Galeano


"Uno es lo que elige ser".
PERDIDOS EN EL ALMACEN DEL COIRO

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http://www.iberica2000.org/Es/


"¿Que si Bush es un personaje trágico o cómico? Me temo que es un ejemplo perfecto de cómo es dramático alguien que da risa. Si Bush gana las próximas elecciones la tragedia será automática y absoluta." (De Woody Allen, en el Festival de San Sebastián.)




Perdidos en el Almacen del Coiro


1*
"Sabemos poco de nosotros. Y lo poco que sabemos viene muy mentido. Pero la gente del pueblo no ha perdido el sentido común, como le ha ocurrido a la inmensa mayoría de ilustrados. Yo tengo una baldosita andaluza en el patio de mi casa. "No te preocupes tanto por la vida pues no saldrás vivo de ella", dice la baldosita." Eduardo Galeano


"Uno es lo que elige ser".

Por Nuria Navarro

Barcelona: Galeano ingresó en el panteón de los clásicos con ese memorial de agravios titulado "Las venas abiertas de América Latina". Unos 30 años después lanza "Bocas del tiempo", un libro de relatos de simplicísima complejidad. Su lado militante, que nunca aparcó, lo ha sacado en el Fòrum.

-Viene reclamando la mirada del niño.
-Para poder ver, hay que limpiarse los ojos de las telarañas que la civilización te va poniendo. En el caso de Latinoamérica, las telarañas vienen del machismo, del militarismo, del racismo. Hay que intentar ver lo que no se ve. Liberarse de los prejuicios que impiden ver las cosas como son.

-¿Cómo son las cosas?
-Contradictorias, incomprensibles, horrendas, maravillosas. Y para poderlas recibir como son hay que despejar la mirada. Fíjese en el caso de la guerra de Irak.

-¿...?
-Desde la difusión de las fotos de las torturas se empieza a ver de otro modo, pero ya era horrenda antes de esos documentos gráficos. Los datos más conservadores de la supuesta operación de salvación de Irak hablan de 7.000 iraquís muertos, la mayoría mujeres y niños. ¿Y si la historia hubiera ocurrido al revés?

-¿Si los iraquís hubieran asesinado a 7.000 norteamericanos?
-¡El mundo habría tardado 5.000 años en olvidar el escándalo! Es evidente que el racismo impide ver la guerra tal cual es. Es muy importante elegir el punto de vista. Desde la perspectiva de la lombriz, un plato de espagueti es una orgía.

-¿Ha mudado su punto de vista?
-Siempre he sido consciente de que debía evitar la esquematización del mundo. Las cosas no son como uno decide que son, sino como ellas quieren ser.

-"Los pobres son los que tienen la puerta cerrada..."
-Esa frase la dijo mi nieta, Catalina, cuando tenía 3 años. ¡Certera definición de la pobreza! No sé si la escuela tiene la culpa del aplastamiento de la espontaneidad. Yo siempre estoy atento a los niños chicos, porque son asombrosamente sabios. Toda la luz del mundo entra por sus ojos. Ellos dicen la verdad.

-¿La literatura es otra forma de decir la verdad?
-Yo no comparto la sacralización del libro. Hay libros que multiplican el alma y otros que la encogen.


-¿Cómo se toma usted el oficio?
-Como una necesidad íntima, inexplicable, de recoger las cosas y devolverlas. Yo soy un escuchador de historias.

-¿Se oye mucha mentira?
-Lo peor son las verdades que acaban en mentira. Fíjese, por ejemplo, en la expresión comunidad internacional. Antes esa expresión pertenecía a la gente que creía posible construir otro mundo, ampliar los espacios de encuentro. Ahora esas dos palabras definen a los jefes guerreros y a los grandes banqueros que lo controlan todo. Es una verdad convertida en mentira por obra de la manipulación política y mediática. Lo mismo ocurre con democracia, ¿no? "EEUU impone la democracia en Irak", oímos. Etimológicamente democracia significa el poder para el pueblo.

-¿Qué significa hoy Sur?
-Un mundo arrollado por el desarrollo ajeno. Significa que el bienestar de unos pocos es la maldición de muchos. Pero el Sur está condenado a la libertad, ¿sabe? A elegir entre la indignidad y la indignación. El Sur no puede ignorar la posibilidad que tiene de
ser él mismo.

-Lula parecía intentarlo, pero la confianza en él se deshincha.
-Está gobernando más para los bancos que para la gente, ¿no? El poder induce con una facilidad asombrosa a gestionar torpemente la libertad. En un mundo que desprecia el trabajo, donde ser miembro de un sindicato significa el despido en compañías como Wal-Mart o McDonald's, Lula nació como una esperanza.
Y no hay nada peor que pecar contra la esperanza.

-"Todo se pudre", dijo un viejo en una pulpería.
-Sabemos poco de nosotros. Y lo poco que sabemos viene muy mentido. Pero la gente del pueblo no ha perdido el sentido común, como le ha ocurrido a la inmensa mayoría de ilustrados. Yo tengo una baldosita andaluza en el patio de mi casa. "No te preocupes tanto por la vida pues no saldrás vivo de ella", dice la baldosita.

-Sabiduría andaluza. Pero usted vive en Montevideo.
-Yo he tenido la suerte de encontrar muchos lugares cordiales, pero donde mejor me reconozco es en Montevideo. Creo que la identidad no proviene de la biología, sino de la libertad. Uno es lo que elige ser.

Gentileza de Cercle Obert de Benicalap
Iniciativas Sociales y Culturales de Futuro

antoniod17 ARROBA ono.com


2. Máscaras y caretas*

*Por Rodrigo Fresán

UNO La máscara es la versión noble de la careta y la careta es la versión perversa de la máscara. La máscara es aquello que se usa para convertirse en otro (lo que puede llegar a ser bueno; caso Batman) y la careta es lo que se utiliza para esconder lo que hay debajo (lo que nunca está bien). Y vivimos en un mundo desbordante de máscaras y caretas y, casi siempre, es muy difícil discernir el punto y el rasgo exacto en el que termina una para que comience la otra.

DOS Pero de algo ya estamos seguros: Bush ya le ha ganado a Kerry las elecciones de Halloween 2004. Me explico: se han vendido más caretas de Bush que de Kerry para la fiesta favorita de la familia Addams. Este 31 de octubre -como todos los 31 de octubre, menos aquel del 2001 donde la paranoia volaba alto y todos temían encontrarse con velados sicarios de Bin Laden en la casa de al lado- los niños saldrán a las calles de los Estados Unidos luciendo sus mejores galas de monstruos y reclamando golosinas al grito pelado y peludo de Trick or Treat! Es decir: o me das caramelos o te juego una broma pesada. Premio o treta. Ray Bradbury o John Carpenter. Y, sí, para esta festividad pagana que ha sabido ser, como tantas otras, metabolizada por las diferentes iglesias -y que conecta directamente con el Día de Todos Los Santos y el Día de los Muertos-, la cosa viene llena de sorpresas y a ver a quién le toca el premio y a quién le hacen una treta. Porque por primera vez en la historia democrática norteamericana, el regocijo fantasmagórico de Halloween limita con esa fiesta de las urnas (para el que gane) o del ataúd (para el perdedor) donde se dirime el nombre del próximo vivito y coleando que ocupará esa mansión embrujada de aspecto patricio que tanto miedo le da al resto del mundo y que es conocida con el engañoso nombre de Casa Blanca.

TRES Y ya lo dije, insisto: ganó Bush. Es decir, todos los niños y no pocos adultos han considerado que Bush asusta más y mejor y han optado por comprar la careta de Bush antes que la careta de Kerry. Aplastante mayoría y atendible paradoja: se supone que el más monstruoso debería ser, por lógica,
el que menos votos consigue en las urnas. Pero no. Las estadísticas no mienten y a lo largo de comicios y Halloweens, aquel que se llevó el título y las recaudaciones de la careta más escalofriante fue también el que se llevó toda la calabaza. Reagan vendió más caretas que Carter y Mondale; George Bush (padre) vendió más caretas que Dukakis; pero casi nada en comparación con lo que vendió Clinton por primera vez y con lo que volvió a vender Clinton a la hora de Dole. George W. Bush arrasó a caretazos a Gore pero juró con menos votos (recordar las elecciones del 2000 como una suerte de episodio politizado de The Twilight Zone donde nadie sabía nada) y, ahora, Bush Jr. reincide y le pone la careta a Kerry. Y otra tradición de la noche de brujas es la encuesta infantil que se hace entre niños de entre 9 y
11 años de edad y que ha acertado sin equivocarse jamás -durante las últimas elecciones- a la hora de señalar el ganador. Los niños no mienten, los niños nunca fallan, los niños no tienen miedo: los niños dan miedo. Y, sí, otra vez el mismo siniestro resultado: el monstruo de Frankenstein y el vampiro
Drácula y el texano Bush.

CUATRO Y, para no salirse del guión, los últimos tramos de la campaña de uno y otro candidato se apoyan pura y exclusivamente sobre dos cuestiones fundamentales para el pueblo norteamericano y que siempre han girado juntas, Yin y Yang, potenciándose -ahora más que nunca, impulsados por los motores de encuestas que repiten empate una y otra vez- con alegría y escalofrío centrífugos: el miedo y la religión. El asunto -a la hora de captar a los vitales indecisos en unas elecciones muy pero muy reñidas y que, por primera vez, son consideradas trascendentes por un pueblo al quehasta ahora poco y nada le interesaban estas cuestiones- es quién consigue atemorizar más y mejor con cuentos de terror e invocaciones a cucos varios que llegarán con la noche del 2 de noviembre si se elige a los malos del otro lado. Hay para elegir: el retorno del reclutamiento obligatorio (miedo juvenil), escasez de la vacuna para la gripe (miedo para ancianos), descontrol planetario de culturas peligrosas y tan extranjeras como Corea del Norte o Irán (miedo para los obsesivos de los juegos de estrategia), un nuevo ataque terrorista ahora con nuevos efectos especiales y armas nucleares o bacteriológicas (miedo para todas las edades). Las campañas de demócratas y republicanos insisten con estos pronósticos atendibles y cataclísmicos pero, claro, se desentienden de horóscopos vulgares y poco confiables como los informes de comisiones científicas en cuanto a lo que ocurrirá si no se atienden y obedecen los dictámenes del Protocolo de Kioto en cuanto a la reducción de las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero y que ya están causando un más que atemorizante cambio climático.

La semana pasada, Rusia dio el OK y ratificó lo ya decidido por 126 países, pero Estados Unidos insiste en cubrirse los ojos, en mirar para otro lado, en ponerse la careta de a mí no me miren. Kerry explicó que "las reducciones son imposibles de cumplir y las obligaciones que impone el Protocolo a todos los países son demasiado poco importantes para resolver el problema". Bush se limitó a decir que "no es una cosa buena para los Estados Unidos", aunque le parece bien que cada país hago lo que mejor le parezca. Uno y otro parecen mucho más preocupados -mientras el Vaticano ya está cortando la leña para la próxima fumatta bianca y se habla de un Papa negro o sudaca para reestrenar el disfraz- por hacer valer sus acciones en un angelical cielo sin agujeros de ozono. La verdad es ésta: el 72 por ciento de los norteamericanos tiene fuertes convicciones religiosas. Bush (cristiano renacido luego de años de farra y birra) se considera un elegido por Dios y siempre inicia sus reuniones de gabinete con rezos y aleluyas. Kerry (católico) se ve obligado a citar las escrituras pero -para los creyentes de línea dura- ha cometido un pecado mortal buscando y consiguiendo el apoyo de esa Sodoma & Gomorra: Hollywood.

Uno y otro elevan ahora su rostro a los cielos. El problema es si lo que cubre sus rostros es una máscara o una careta y si a nosotros -alegres mascaritas de Carnaval y Purgatorio- nos acabará tocando premio o treta.

*fuente Diario Página/12.

http://www.pagina12web.com.ar/diario/contratapa/13-42923-2004-10-29.html


*
Los intelectuales del mundo y LA NACION

"Bush arruinó la economía de EE.UU.", dice Paul Auster
Para el célebre narrador, sólo si gana Kerry se puede esperar un cambio

NUEVA YORK.- "Estaba buscando un buen lugar para morir. Alguien sugirió Brooklyn."

Las palabras son de Paul Auster, escritor emblemático de ese barrio neoyorquino, y deparan cierta sorpresa. Primero, porque en este otoño boreal, Brooklyn -y, en particular, las cuadras alrededor de la casa de Auster, en Park Slope- parecen más llenas de vida que nunca: los árboles muestran un naranja furioso, se ven niños con los abrigos multicolores de moda aprovechando cada instante para jugar en la calle antes de que llegue el frío y una multitud de ardillas corretean en los patios traseros y
acumulan alimentos, lo que le da a la escena un toque de cuento anglosajón.

Segundo, porque la frase pertenece a un manuscrito inédito. Y es sabido que Auster, como tantos escritores, detesta leer parte de su trabajo cuando todavía está en producción.

Pero éstos no son tiempos corrientes en Estados Unidos. El martes se harán las elecciones, que se anticipan como las más parejas de la historia norteamericana. Y sólo para reunir fondos para los demócratas Auster podía aceptar leerle al público (como lo hizo, ante una multitud silenciosa y fascinada que había pasado horas haciendo fila para escucharlo) las primeras páginas de su próxima novela, titulada, tentativamente "The book of human follies" ("El libro de los desatinos humanos").

"Para mí es casi un tema de vida o muerte que saquemos a Bush de la presidencia", sintetizó a LA NACION el célebre novelista, poeta, ensayista, traductor y cineasta en su poco esperado papel de activista fervoroso.

"Pongámoslo de esta manera: si Bush es reelegido estaremos en la misma terrible situación en que hemos estado los últimos cuatro años. Si pierde, hay alguna esperanza de cambio. No en la escala que a mí me gustaría, pero ciertamente sería un paso adelante si la gente se volcara por Kerry."

Auster ha sido descripto como el ideal de belleza masculina a lo Byron, y mientras recita su nuevo texto ante los jóvenes oyentes en el auditorio de la universidad Cooper Union hay que conceder que aquello no es errado. Los ojos grises le brillan y su metro noventa de altura le da un aire de gran autoridad. El autor de clásicos como "La trilogía de Nueva York", "El libro de las ilusiones", "Timbuktu", "La invención de la soledad" y " Mr. Vértigo", además responsable de films como "Cigarros" y "Lulú bajo el puente", tiene 57 años, pero la vida política lo encuentra con tanto vigor ahora como cuando era un estudiante que sacudía al establishment en la década del 60.

"Lo de la política no es nuevo para mí. Participé en todos los actos y marchas contra la Guerra de Vietnam y en las lecturas públicas que se hacían entonces. Pero ahora siento que estamos atravesando otro momento de crisis en nuestra cultura y que no puedo quedarme sentado sin hacer nada. Por eso
salí a colaborar con la campaña de Kerry. No podría vivir conmigo mismo si no lo hiciera", reconoce.

-¿Qué opina del candidato demócrata?

-Me gustaría que Kerry fuese un poco más coherente respecto de la guerra en Irak, si bien reconozco que está en una posición difícil, porque tiene que defenderla y atacarla al mismo tiempo. Fue un terrible error ir allí, en primer lugar, y los americanos armamos un lío tremendo en ese país. Pero el hecho concreto es que hoy estamos en Irak. ¿Sería lo correcto irnos dejando un lío aún mayor? No estoy seguro. Es un gran dilema político y moral, pero aun olvidándonos del drama en Medio Oriente, en el frente interno hay temas importantes que atacar. Bush arruinó la economía norteamericana. La cantidad de gente que perdió su trabajo en los últimos cuatro años sólo es comparable a la de la época de J. Edgar Hoover, a comienzos de la Gran Depresión. Esto no se arregla de la noche a la mañana, aunque Kerry podría ayudar si eliminara el recorte de Bush en los impuestos a los más ricos, lo que tendría efectos casi automáticos. Pero sobre todo es importante que Kerry sea elegido presidente porque tiene la credibilidad suficiente para salir al exterior y decir que queremos que vuelvan nuestros aliados, que creemos que Estados Unidos es parte del mundo y que no quiere dominar el planeta. Yo creo que el resto de los países nos daría la bienvenida si vamos con un espíritu de cooperación.

-Así como usted, este año fueron muchísimos los escritores, académicos e intelectuales que asumieron mayor activismo político. ¿Cree que pueden cambiar algo?

-No lo sé: al menos, no podemos hacer daño. Cuanto más hable la gente, cuanto más intente llegar a la verdad de lo que está pasando, más posibilidades habrá de sacar la cosa a flote. También hay un tema de conciencia. Muchos de nosotros sentimos que no podemos mirar para otro lado frente a lo que está pasando y que no podemos escondernos tras nuestros libros esta vez. Yo mismo participé este año en varios actos con otros escritores en favor de Kerry. Incluso estuve en la movilización de fines de agosto, que reunió a más de medio millón de personas y que fue considerada una de las más importantes de la historia de Nueva York. Me acompañaron mi mujer, Siri Hustvedt, y mi hija. Estamos politizados hasta en el hogar.

-¿Mantiene dos vidas separadas? ¿Paul Auster el escritor y Paul Auster el activista político?

-No, porque la política siempre fue parte de mi vida. Mis novelas no son abiertamente políticas, pero tienen mucha política atrás que, a veces, aparece de forma metafórica. Cada uno de mis libros trata sobre historia y política, de una forma u otra. De cualquier manera, yo no creo que las novelas sean el lugar para intentar solucionar los problemas del mundo. Las novelas son, frecuentemente, historias de gente pequeña e insignificante, y el valor de esas historias es que nos acercan como seres humanos, al
hacernos entrar en la vida de otros y poder así sentir cómo sienten los demás. Una novela nunca va a impedir que las balas penetren en un cuerpo, no va a paliar el hambre ni a frenar una guerra. Son objetos que no sirven para nada a la humanidad, en términos estrictamente prácticos, pero sí tienen una
enorme función espiritual.

-¿Y para qué sirven los poemas políticos, entonces? Es sabido que escribió un poema contra el presidente Bush, devenido canción de protesta, "Los blues del rey George".

-(Risas) Mmmm, sí, lo escribí cinco o seis días después del comienzo de la guerra, porque me sentía tan enojado y traicionado que no sabía qué hacer.
Es una cancioncita muy obvia y simple, pero sirvió para "hacer que pasara la calentura", como se suele decir. Unos amigos músicos de Brooklyn le pusieron música y hoy se puede escuchar en el sitio web www.topplebush.com Pero, para otros propósitos, yo ya no escribo poemas. Dejé de hacerlo hace 25 años. Acaba de salir a la venta una colección de los que compuse al comienzo de mi carrera, de los que no reniego. Pero en un momento, décadas atrás, me desesperé y no pude escribir más, nada de nada, y cuando retomé la pluma ya era en prosa. Es como si hubiese tenido dos vidas como escritor. La actual ya no es en verso. Salvo, bueno, en mi furia contra Bush o para motivos familiares, casamientos, cumpleaños, donde escribo un par de líneas para hacer reír. Pero el público nunca las verá: son estrictamente privadas.

-Sin embargo, el humor es algo que a usted, evidentemente, le gusta compartir, ya que acaba de mandar a su editor una nueva novela, "The Brooklyn Follies", que será una comedia. Después de un libro tan triste como "La noche del oráculo", ¿qué motivó el giro?

-Hay una frase de Billy Wilder, el director de cine, que dice que el mejor momento para escribir una tragedia es cuando uno se siente realmente feliz y que cuando uno cae en el más profundo de los pozos depresivos es cuando hay que escribir comedia. Los últimos años han sido muy oscuros para los americanos y para el mundo, así que decidí enfocar la realidad desde un punto de vista alternativo. Traté de acordarme y de poner en el papel lo que es la alegría de estar vivo. Un ejercicio que, además, me ayudó a recuperar cierto equilibrio mental.

-¿Qué es lo más difícil de ser gracioso?

-¡Ser gracioso! Pero yo no clasificaría a este libro como uno de aquellos que invitan a la carcajada, porque hay mucho material denso y humor negro en él. En cambio, por "comedia" lo que yo quiero decir es una historia en la cual al llegar a las últimas páginas los personajes están mejor que en las primeras. Tome a Shakespeare, por ejemplo. En sus comedias y tragedias muchas de las situaciones que plantea son las mismas: iguales conflictos, iguales problemas, sólo que en las tragedias todos terminan muertos en el escenario y en las comedias hay un casamiento en el último acto. Bueno, yo simplemente quise escribir un libro en el que la gente se casa.

-En una entrevista con LA NACION, Martin Amis dijo que lo políticamente correcto estaba matando a la novela humorística. ¿Usted lo cree así también?

-El humor y la comedia son eternos y, sin importar las circunstancias de un momento en particular, siempre existirá gente bromeando sobre lo que ocurre. Los estilos del humor cambian a lo largo de los años, pero decir que el humor, en general, está en peligro de extinción es como decir que la raza
humana está en peligro de extinción.

-En la Argentina, muchos leemos sus libros en la traducción al castellano. Usted trabajó muchos años como traductor. ¿Estamos perdiendo mucho respecto de los originales?

-Es inevitable que se pierdan cosas. Cada vez que abro un libro escrito originariamente en otro idioma lo sé por adelantado, pero eso no quiere decir que el poder central del texto no me vaya a llegar igual. Puede faltar la musicalidad del idioma original, por ejemplo, pero, francamente, puedo decirle que algunas de las mejores experiencias de lectura que tuve fueron escritas en otros idiomas. No puedo leer ruso, pero Dostoievski permanece como uno de mis escritores favoritos, aunque sólo haya captado un 75 por ciento de lo que escribió. Como me ocurrió con el "Quijote" (del cual he leído todas las traducciones), ese porcentaje fue suficiente para que cambiara mi vida.

-¿Cómo es el proceso detrás de cada novela suya?

-Todas las novelas que escribo son el resultado de un proceso orgánico muy lento y muy emocional. Las historias me salen del inconsciente. Nunca salgo a buscarlas, sino que ellas son las que me encuentran. Y antes que nada están mis personajes. Me paso años pensando en ellos. "La noche del oráculo", por ejemplo, no es muy larga, unas 240 páginas, pero estuve pensando en los protagonistas durante veinte años. Para el momento en que me siento y escribo las novelas, ya están ahí, de alguna manera, así que esa
parte va relativamente rápido, si bien mis historias nunca terminan como lo tenía planeado. Eso, claro, convierte a todo el proceso en una gran aventura.

-Es inevitable preguntarle por el tema del azar, que se repite en su obra. ¿Cuánto de eso proviene de la vida real?

-En mis ensayos he registrado algunas de las coincidencias más extrañas que he tenido en la vida, y a veces en mis novelas ocurren cosas similares. Eso no quiere decir que yo crea que nuestros destinos están escritos. Eso sería muy aburrido. Cada día creamos lo que vivimos y todos tenemos el potencial de desarrollar muchas vidas distintas. Las circunstancias, los accidentes y las coincidencias van a jugar su parte en el camino que elijamos, pero lo elegimos nosotros. Es realismo puro. Del encuentro entre la fuerza de nuestras ambiciones con la fuerza de lo inesperado salen las historias.

-Usted vio los ataques del 11 de septiembre desde su casa, del otro lado del río. ¿Qué le parece que es importante recordar en estas elecciones?

-Sobre todo que, después de los ataques, la gente se empezó a preguntar qué es lo que nos diferencia de quienes los perpetraron. ¿En qué creemos? ¿Por qué somos distintos? Y casi todo el mundo llegó a la respuesta de que los americanos creemos en la democracia. Aun si no la practicamos tan bien como
deberíamos, es la piedra fundamental en la que se basa nuestra sociedad.

-¿Qué recuerdos le quedan de su visita a Buenos Aires, en 2002?

-Estuve cinco días y fue como si hubiese pasado cinco meses. Encontré un furor intelectual muy estimulante y, en lo peor de la crisis, igual encontré un asombroso optimismo entre la gente.

-¿En qué está trabajando ahora?

-En general, caigo en una profunda depresión al entregar un manuscrito, pero esta vez encontré una cura. Alguien que no puedo mencionar me pidió que le escribiera un guión cinematográfico, y ya estoy dedicado a eso. Claramente, la mejor medicina para la depresión es seguir trabajando.

* Por Juana Libedinsky
Para LA NACION http://www.lanacion.com.ar/648533



Correo:
Montevideo, 5 de octubre de 2004


Estimado señor Futuro,

De mi mayor consideración:

Le estoy escribiendo esta carta para pedirle un favor. Usted sabrá disculpar la molestia.

No, no tema, no es que quiera conocerlo. Ha de ser usted un señor muy solicitado, habrá tanta gente que querrá tener el gusto; pero yo no. Cuando alguna gitana me atrapa la mano, para leerme el porvenir, salgo corriendo a la disparada antes de que ella pueda cometer semejante crueldad.

Y sin embargo usted, misterioso señor, es la promesa que nuestros pasos persiguen queriendo sentido y destino. Y es este mundo, este mundo y no otro mundo, el lugar donde usted nos espera. A mí, y a los muchos que no creemos en los dioses que nos prometen otras vidas en los lejanísimos hoteles del Más Allá.

Y ahí está el problema, señor Futuro. Nos estamos quedando sin mundo. Los violentos lo patean, como si fuera una pelota. Juegan con él los señores de la guerra, como si fuera una granada de mano; y los voraces lo exprimen, como si fuera un limón. A este paso, me temo, más temprano que tarde el mundo podría no ser más que una piedra muerta girando en el espacio, sin tierra, sin agua, sin aire y sin alma.

De eso se trata, señor Futuro. Yo le pido, nosotros le pedimos, que no se deje desalojar. Para estar, para ser, necesitamos que usted siga estando, que usted siga siendo. Que usted nos ayude a defender su casa, que es la casa del tiempo.

Háganos esa gauchada, por favor. A nosotros y a los otros: a los otros que vendrán después, si tenemos después.

Le saluda atentamente,

Un terrestre

* Eduardo Galeano

-Enviado para compartir por María Teresa. tesaleon ARROBA hotmail.com

*

Queridas amigas, queridos amigos:

El próximo domingo 31 de octubre del 2004 presentaremos en la Radio Fabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), música nueva costarricense interpretada por Editus. Las poesías que leeremos pertenecen a Pablo Neruda (Chile) y la música de fondo será de Tarpuy (Perú); todo ésto en nuestro programa Poesía y Música Latinoamericana, en español y alemán. ¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(cliquear el enlace on air) !!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite ahora también todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas de Austria, en la Radio Fabrik de Salzburgo
¡Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Friesachstr. 4/2 . A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067


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Comentaris

si..., mmmm..., esto..., ya..., y?
31 oct 2004
que, no hay nada mejor que hacer que publicar y publicar y publicar tonterias en indymedia barcelona , o ?

no teneis nada mejor que hacer en la cosa esa de iberica 2000 ?

)pesaos)
Sindicat Terrassa