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DERRIDA SE FUE
12 oct 2004
El filósofo francés más leído, comentado y traducido, Jacques Derrida, famoso por su concepto de la deconstrucción, falleció el sábado, a los 74 años de edad, víctima de un cáncer de páncreas. El crítico Iñaki Urdanibia analiza en este artículo las claves de su pensamiento._
DERRIDA SE FUE

Era el último que quedaba de la pléyade de pensadores franceses que fueron catalogados ­en el colmo de la simplificación maliciosa y descalificadora­ como pertenecientes a «la pensée 68». Antes se fueron Lacan, Foucault, Deleuze, Lyotard o Bourdieu. Un gran pensador ha cesado de latir, aunque también es verdad que su pensamiento es De(rr)ida y vuelta. La astucia puesta al servicio de la filosofía, un continuo tender trampas a la omnipotente y monológica Razón normalizadora.
Decía el bueno de Antonio Machado que se desprecia lo que se desconoce, y es cierto que, si de Pirineos para arriba, y en otros lugares más alejados, la obra del filósofo ha levantado polvareda importante, de Pirineos para abajo se ha solido ventilar en los más de los casos con un insultante ­y graciosillo­ «ya sabes, Derridada», como si uniendo su apellido a cierta corriente de disolución artística se acabase con un quehacer filosófico de hondo aliento, excesivo en frecuentes ocasiones, especialmente para quienes estén aquejados de anorexia comprensiva... ¡demasiado para el cuerpo semejante bulimia interpretativa!
SIGNO FRENTE A ESTRUCTURA
Encima de la mesa contemplo los ejemplares de dos revistas que le dedicaron sus páginas en el presente año (âLe Magazine Littéraireâ? y âLes Inrockuptiblesâ?, ambas del mes de abril), y en las fotos se ve a un Derrida desmejorado, no cabe duda que su salud se estaba resintiendo del cáncer. Este mismo año, otras revistas más especializadas han dedicado monográficos a su persona, especialmente la prestigiosa âLâHerneâ?. Parecían asomar los homenajes premonitorios de una pronta muerte. Esta ha llegado el 8 de octubre para ese pensador nacido el 15 de julio de 1930 en El Biar, cerca de Argel.
Desde sus inicios en la senda de la fenomenología husserliana, Derrida centró su afilada mirada en la escritura, en el signo frente a la estructura. Tratando de buscar su verdadero lugar y devolvérselo, desestabilizando en el mismo acto la pretensión de la metafísica, por hacerse dueña de lo originario, del fundamento, del verdadero sentido. Toda su obra va a ser un intento por buscar nuevas sendas a la escritura, al sentido, frente a los propietarios de la interpretación correcta y contra los domesticadores de la palabra heredada como si del verbo divino se tratase. Su estrate- gia va a centrarse en la deconstrucción, sacando jugo a las oposiciones binarias, estrujándolas, «en una oposición filosófica clásica, no tenemos que vérnoslas con la coexistencia pacífica de un vis-a-vis, sino con una jerarquía violenta. Uno de los dos términos se impone al otro (axiológicamente, lógicamente, etc.), se encumbra. Deconstruir la oposición significa, en un momento dado, invertir la jerarquía», y en tal constante tarea se empeñó por hallar una sedimentación, una acumulación de estratos que van alejando cada vez más la antigua presencia, pues la escritura no se borra, pero se recubre por la multiplicidad de interpretaciones, y sus consiguientes sentidos, y la apuesta derridiana era la existencia de «más de una lengua». Y tal combate lo aplicaría a lo largo de su quehacer desde âLa Gramatologíaâ?, en debate con Lévi-Strauss y apoyándose en Rousseau, y en distintas disemina- ciones, con Platón, Mallarmé, Artaud, para seguir avanzando por infinitas sendas ­y caminos que no llevan a ninguna parte, de los que hablase Heidegger­ que le llevaron a Celan, Joyce, Ponge, Marx, Nietzsche, el ya nombrado Heidegger, Blanchot, el judaísmo. Labor infinita e interminable, deudora de la sospecha psicoanalítica (como queda hermosamente reflejado en su conversación con Elisabeth Roudinesco, âDe quoi demain... Dialogueâ?), que trata de encontrar los lapsus, o los actos fallidos, que dan cuenta de las quiebras en el asentado sentido, aspecto que quedaba subrayado en su célebre debate con el lingüista Searle y los actos de habla, en donde el francés se interesa menos que el americano por los performativos normales, standars... que por los fallidos, los no reglados.
Empresa enorme la abordada por ese bulímico escritor que no proponía una superación de la filosofía, sino que no cesaba en la búsqueda de esa otra cosa que todavía no se conoce pero que ya se anuncia sin embargo (quizá la filosofía secularizada y libre del riesgo de la sempiterna promesa de la que hablaba recientemente con Paul Ricoeur); él siempre buscando sus ocasiones, sus intereses y sus vueltas y revueltas, y proponiendo renovadas disgresiones en esa tarea infinita que es el pensar.
COMPROMISO FIRME
Y si el compromiso del pensador con el pensamiento queda señalado, ¿qué no decir de su compromiso con los acontecimientos de su tiempo? Desde su implicación en los âEtats Géneraux de la Philosophieâ?, junto a Jankélevicht, para luchar contra quienes querían desterrar tal disciplina de la enseñanza, hasta su dirección del Collège International de Philosophie, su lucha constante contra la guerra a la inteligencia (sus críticas hacia la consagración de la banalidad como esencia de la televisión es notoria), ha sido una constante en su vida... Ahí están sus apoyos a la Carta de los 77 checos, lo que le supuso una detención en un aeropuerto checo por supuesta posesión de drogas (¡eran medicinas!), su incondicional apoyo a la liberación de Nelson Mandela, su posicionamiento a favor de los palestinos, sus firmas a favor del derecho de asilo en su país y a favor de los sans-papiers, y su constante preocupación por los temas que sacuden el mundo actual: la violencia, el terrorismo... ahí están sus libros sobre los estados voyous (puntualizaciones sutiles al pensamiento correcto de las grandes palabras: Bien, Mal, Derechos Humanos...) o su diálogo con Habermas.
Jacques Derrida, ese pepitogrillo del pensamiento fácil, no «cantará» más, pero su pensamiento seguirá resistiendo al reino de la estupidez, y será un magnífico canto para quienes no se vean acuciados por la impaciencia de las soluciones rápidas, claras y distintas, y un magnífico antídoto contra el pensamiento-basura. -

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Comentaris

Re: DERRIDA SE FUE
12 oct 2004
Gràcies per aquest text, que entre tants com n'hi ha permet aturar-se i llegir amb ganes la intel·ligència d'un dels que deuen posar poques coses per aquí.
per a jo
12 oct 2004
per q no poses coses interesants tu en volta d delegar?
DERRIDA SE FUE
12 oct 2004
gracias por ese texto, yo tb lo sentí.gran pensador,aun nos queda habermas...
(es broma) es un pillao del sistema, o lo han aprovechao pal sisitema...en fin

la philosophie française est triste...

salut!!
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