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Notícies :: criminalització i repressió : dones
Combatiendo la violencia con la cultura de la paz con justicia
04 oct 2004
Combatiendo la violencia con la cultura de la paz con justicia


Luis Barrios *

No es un secreto que aquí en Estados Unidos cada seis minutos una mujer es violada sexualmente y cada quince minutos una mujer es golpeada. Por otro lado, un informe preparado por la alcaldía de la ciudad de Nueva York nos dice que desde el 1 de enero hasta el 20 de septiembre del 2004 se han reportado unos 47 homicidios relacionados con asuntos domésticos. Como no todos los casos son reportados estos números son mayoresEsto es tan alarmante que al momento de escribir esta columna aquí en la ciudad de Nueva York en menos de dos semanas unas cinco mujeres habían sido asesinadas y dos policías murieron cuando fueron a responder a una llamada relacionada con violencia doméstica. En todos los casos, el marido, ex-marido, el novio o el ex-novio fueron quienes llevaron a cabo los asesinatos. Ahora bien, como nada se da en un vacío -y esto incluye a la violencia- me parece necesario el que podamos tener claro una serie de realidades.

Por un lado, comencemos por reconocer que estamos viviendo en una sociedad, o mejor dicho, en un mundo lleno de violencia, en donde se promueve el uso de la misma para lograr objetivos. De esto el presidente George W. Bush es un experto. De aquí entonces la necesidad no solo de poder tener claro el como identificar violencia personal, interpersonal y estructural pero también entender la manera en que estas se interrelacionan, se interconectan y a la misma vez tienden a ser interdependientes.
Combatiendo la violencia con la cultura de la paz con justicia


Luis Barrios *

No es un secreto que aquí en Estados Unidos cada seis minutos una mujer es violada sexualmente y cada quince minutos una mujer es golpeada. Por otro lado, un informe preparado por la alcaldía de la ciudad de Nueva York nos dice que desde el 1 de enero hasta el 20 de septiembre del 2004 se han reportado unos 47 homicidios relacionados con asuntos domésticos. Como no todos los casos son reportados estos números son mayoresEsto es tan alarmante que al momento de escribir esta columna aquí en la ciudad de Nueva York en menos de dos semanas unas cinco mujeres habían sido asesinadas y dos policías murieron cuando fueron a responder a una llamada relacionada con violencia doméstica. En todos los casos, el marido, ex-marido, el novio o el ex-novio fueron quienes llevaron a cabo los asesinatos. Ahora bien, como nada se da en un vacío -y esto incluye a la violencia- me parece necesario el que podamos tener claro una serie de realidades.

Por un lado, comencemos por reconocer que estamos viviendo en una sociedad, o mejor dicho, en un mundo lleno de violencia, en donde se promueve el uso de la misma para lograr objetivos. De esto el presidente George W. Bush es un experto. De aquí entonces la necesidad no solo de poder tener claro el como identificar violencia personal, interpersonal y estructural pero también entender la manera en que estas se interrelacionan, se interconectan y a la misma vez tienden a ser interdependientes.

Por esto el análisis, diagnostico y tratamiento de la violencia debe de ser analizado críticamente dentro de las diferentes formas en que esta se manifiesta, como lo es la violencia directa (ejemplo: homicidios, genocidios, asesinatos, torturas, violaciones, etc.), la violencia indirecta (ejemplo: la violencia por omisión como lo es el hambre, las enfermedades, la pobreza, etc.), la violencia represiva (ejemplo: la privación de los derechos civiles y derechos humanos) y la violencia por exclusión (ejemplo: racismo, sexismo, heterosexismo, etnocentrismo, etc.). A mi me parece que un fundamento principal lo es el uso de lo cultural el cual se utiliza para facilitar el entendimiento de lo histórico, social, económico y político de la violencia del ser humano. Por otro lado, hay la necesidad de que reflexionemos por unos minutos sobre el reconstruir definiciones y por supuesto, el como nosotros los hombres debemos tomar mayor responsabilidad para erradicar este mal que nos agobia.

Es importante el que entendamos que cuando decimos violencia doméstica -yo prefiero el término violencia intrafamiliar- las víctimas números uno de este crimen lo son los niños/as. Por desgracia, dentro de nuestra sociedad patriarcal, en la cual se promueve la supremacía masculina y la paternidad irresponsable, se le deja toda la responsabilidad de la crianza a la mujer y ésta en la mayoría de los casos es quien ejerce esta violencia en el ambiente doméstico. Hay otro grupo dentro del ambiente doméstico que sufre diariamente las maldades de la violencia intrafamiliar y me refiero a las personas ancianas.

La estadística no está clara pero el abuso viene tanto de los hijos, hijas, nietos, nietas y de aquellos trabajadores/as que administran los centros u hogares donde se les da alojamiento.

Ahora bien, en el asunto de violencia de género, las estadísticas nos demuestran que aquí en Estados Unidos -un país con mucha violencia- no hay mucha diferencia entre hombres que recurren a la violencia psicológica o física o mujeres que hacen lo mismo. Sin embargo, la metodología de la violencia y la intensidad de la misma es la que explica la realidad de los números en donde las mujeres llevan la peor parte de la manifestación de esta violencia de género. También en esta violencia de género la violencia económica y sexual es mucho más por parte del hombre hacia la mujer. Eso si, tengamos claro que estos análisis tienden a ser en parejas heterosexuales, ya que por la homofobia, el heterosexismo y el heterocentrismo de nuestra sociedad, se tiende a enmascarar las estadísticas en donde en una relación lésbica una mujer es víctima de otra mujer o el como en una relación gay un hombre puede ser víctima de otro hombre.

Por cuanto este asunto de la violencia de género no es uno de carácter privado, sino más bien público, y si los números nos están diciendo que las muertes son de mujeres en manos de hombres, entonces en la búsqueda de la respuesta al problema nosotros los hombres tenemos que jugar un papel de mayor importancia. O sea, podemos comenzar por reconocer que en la mayoría de los casos somos los verdugos.

Es aquí en donde yo entiendo que tenemos un problema muy serio ya que les estamos dejando a las mujeres que resuelvan la problemática mientras nosotros desempeñamos un papel pasivo en todo este asunto de la justicia.

Por otro lado, esta violencia de género tiene unos vínculos muy cercanos a la desigualdad en las relaciones de poder entre hombres y mujeres tanto en lo social, sexual, religioso, político económico, entre otras. Aunque me parece importante mencionar que una respuesta simplista en donde se dice que cuando cambiemos nuestro sistema capitalista por una socialista o comunista automáticamente este mal del sexismo, machismo o supremacía masculina desaparece.

Les tengo malas noticias a quienes promueven este discurso blandengue y es que discriminaciones como el racismo, heterosexismo, etnocentrismo y por supuesto el sexismo son valores, actitudes y estilos de vidas las cuales también son practicadas, defendidas y justificadas por personas que decimos que estamos políticamente organizados. Ya lo dicen por ahí hay machistas-leninistas, marxismo-machismo y socialismo machista. De aquí el que nosotros los hombres debemos de tomar mayor responsabilidad en erradicar este mal social de la desigualdad entre géneros, promoviendo una agenda de derechos humanos a través de una cultura de la paz.

Desde una perspectiva teológica, tengamos claro entonces que la violencia contra la mujer, la imagen femenina de Dios, es una manifestación de lo que podemos llamar terrorismo de género. Por esta razón, tanto la prevención como el tratamiento de este mal necesitan de un enfoque mucho más holístico, como lo es el enfoque de salud pública. Un lugar y momento concreto para comenzarlo es este domingo, 26 de septiembre cuando se celebró la cuarta Marcha de las Novias Contra la Violencia Doméstica en la ciudad de Nueva York en honor a Gladys Ricart, una compañera dominicana asesinada en el año 2001 -el día de su boda mientras lucía su traje de novia- en manos de su ex-novio. La marcha sale a las 10:30am desde la avenida Fort Washington y la calle 168 en Washington Heights (Manhattan) y la presencia de hombres en disposición de cambiar las formas habituales de una masculinidad opresora es de gran importancia. Sigamos promoviendo y construyendo la paz con justicia.




* Sacerdote episcopal, periodísta, psicólogo, activista comunitario y profesor de la Universidad de Nueva York (CUNY)

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